La Escuela Dominical
como instrumento misional
por el élder Gordon B. Hinckley
del Consejo de los Doce
Liahona Enero 1972
De entre todas las organizaciones auxiliares de la Iglesia, la Escuela Dominical es realmente única; tiene bajo su responsabilidad al conjunto de todos los miembros de la Iglesia; su plan de estudios cubre todos los aspectos del evangelio; cuenta con más asistencia que ninguna otra organización en la Iglesia, y ocupa la mejor hora del mejor día de la semana. Mucho ha sido el bien que ha hecho, pero también hay mucho más que debe hacerse. Si la Iglesia ha de ser fortalecida como debe, si el conocimiento del evangelio ha de aumentar entre sus miembros como debe, si la espiritualidad de nuestra gente ha de ser refinada como debe, entonces la Escuela Dominical tiene que ser aún más eficaz.
Se trata de una organización maravillosa que tiene en su poder la oportunidad de influir positivamente en la vida de muchos cientos de miles de personas dispersas en el mundo. Grande es la oportunidad; pero grandes también son los problemas y el desafío que ellos implican. Un día llegó a la oficina un hombre, en busca de folletos de la Iglesia, trayendo consigo una carta procedente de su hijo que se encontraba en la guerra. El hijo había escrito: «Tengo un amigo, a quien llevé a la pequeña Escuela Dominical que tenemos. Seguir leyendo











































