Seamos diligentes en hacer lo que nos corresponde

Seamos diligentes en hacer lo que nos corresponde

Por Henry D. Moyle
del Concilio de los Doce.

Dado el 4 de octubre de 1952 en la Conferencia General.

¡Oh, que fuera yo un ángel, y pudiera realizar el deseo de mi corazón, para poder adelantarme y hablar con la trompeta de Dios, con una voz tal que estremeciera la tierra, clamando el arrepentimiento a todas las gentes! (Alma 29:1), fué la declaración del Profeta de la antigüedad.

Estoy seguro que hoy entre nuestras vi- das muchos queremos ser otra cosa diferente de la que somos, pensando que la suerte dedos demás es mejor que la nuestra. Pero Alma siguió diciendo:

Si, declararía a toda alma viviente, como con voz de trueno, el arrepentimiento y el plan de redención, y que deben arrepentir­se y venir a nuestro Dios, para que ya no haya más dolor sobre toda la superficie de la tierra.

Mas, he aquí, que soy hombre, y peco en mi deseo; porque debería contentarme con lo que el Señor me ha concedido, (ib. 29:2-3).

Creo que nosotros, como colaboradores en el Sacerdocio, podríamos tomar a pecho la amonestación de Alma y contentarnos con lo que Dios nos ha concedido. Podría­mos estar seguros de que nosotros tuvimos algo que ver con nuestra porción en nuestro estado pre-existente. Esta sería otra razón para aceptar nuestra condición actual y disfrutar de ella hasta donde podamos. Concordamos en esto.

Se nos dice en las Doctrinas y Convenios que:

El que guarda sus mandamientos recibe verdad y luz, hasta que es glorificado en la verdad y sabe todas las cosas.

El hombre fué también en el principio con Dios. La inteligencia, o la luz de ver­dad, no fué creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser.

Entonces el Señor dice: Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

¿Vio José Smith a Dios?

¿Vio José Smith a Dios?

por José P. Merrill
del Concilio de los Doce.
Un discurso dado en la conferencia general en el día 6 de abril de 1947


Hermanos y hermanas, oyentes aquí y en otros lugares:

El mormonismo, como el mundo en general llama a la fe que enseña la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se distingue por muchas enseñanzas singulares, una de las cuales es que José Smith fué llamado divinamente, empezando con su visión tan gloriosa y maravillosa. En cuanto a este asunto, cada miembro de la Iglesia, tanto como cada investigador sincero, pueden hacer esta pregunta básica y fundamental: “¿Verdaderamente vió José Smith a Dios?”

Me parece que esta pregunta es la más natural y la más lógica que se podría hacer en cuanto al origen del mormonismo. Es una pregunta que con facilidad podría llamar la atención a cada persona que cree en Dios y en la vida del más allá del sepulcro, sea mormón o no.

Todos los miembros estudiados de la Iglesia conocen la historia de la primera visión como la cuenta José Smith. Era miembro de una familia muy religiosa aunque no pertenecía a ninguna iglesia. A pesar de que tenía nada más catorce años, este asunto de no pertenecer a ninguna iglesia le molestaba. Para ayudarse a resolver el problema leía en la Biblia, y la leía con mucho interés, porque quería saber cuál de las iglesias que disputaban era la correcta, para que pudiera juntarse con ella. Decidió seguir las instrucciones de Santiago (Santiago 1:5-6) y por eso fué al bosque y pidió en oración que pudiera saber qué hacer. Como contestación a la oración sencilla del joven, cuenta él que fué revestido de una columna de luz brillante que descendió de arriba. Mirando arriba vió a dos personajes cuyo brillo y gloria no admitieron descripción. Uno de ellos lo llamó por nombre y dijo, señalando al otro: ¡Este es mi Hijo Amado: Escúchalo! Y entonces José oyó la voz de Jesucristo, el Hijo, y recibió instrucciones de él. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | 2 comentarios

Tener el fin presente

Tener el fin presente


Conforme envejecemos, tendemos a vernos a nosotros mismos y a los demás de un modo muy diferente a cuando éramos más jóvenes. Es de esperar que hayamos aprendido algunas cosas, adquirido sabiduría, forjado amistades, y hecho contribuciones a este mundo. A veces llegamos a prestar atención a cosas que antes no nos interesaban.

Por ejemplo, un hombre de más de 60 años, lee todos los días los anuncios necrológicos en el periódico, no solo para ver si falleció algún conocido, sino para aprender más en cuanto a la vida, de personas cuyo trayecto por ella ahora culmina.

Los obituarios, así como los funerales, nos recuerdan nuestra propia mortalidad, y que es cuestión de tiempo hasta que ella llegue a su fin. A casi nadie le gusta pensar en esas cosas, pero nos sirve aprender de la forma como otras personas vivieron, de sus logros, sus éxitos y sus pesares. Los obituarios también nos permiten sentir lo que sienten los seres queridos que quedan atrás —su angustia, pero también su dicha al recordar una vida bien vivida, todo lo cual nos puede ayudar a vivir con más propósito.

Cuando leemos sobre la vida de otra persona, no podemos menos que pensar en la nuestra. ¿Qué se dirá de nosotros al rendírsenos el tributo final? ¿Cuáles relaciones y qué experiencias tendrán más valor? ¿Cómo queremos que se nos recuerde?

Algunas personas llaman a esto tener el fin presente. Lo cierto es que si uno sabe cómo quiere terminar, su vida diaria tendrá mayor propósito y significado. ¿Cómo podemos vivir un poco mejor hoy? ¿Cómo podemos influir más en la vida de otras personas? ¿Cómo podemos producir más luz y más gozo en el mundo? Estas y otras preguntas similares nos dan la oportunidad de, en cierto sentido, escribir nuestro obituario por adelantado. Entonces, cuando alguien lo lea algún día, tal vez se nos recordará con afecto e inspirará a otras personas a vivir una vida mejor.

•  Ver más palabras de inspiración

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

El amor no es calculable

El amor no es calculable


El amor no tiene límites, sino que permanece cuando todo lo demás falla; crece al entrelazarnos en actos de bondad, abnegación y compasión, y así como el amor nunca se agota, tampoco se le puede calcular ni detallar; apenas fluye libremente de un corazón pleno.

Como lo observó un conocido pastor norteamericano: “¿Cuándo contó una madre el número de veces que besó a su bebé, y cuándo una persona llevó la cuenta de los favores hechos a sus amigos o cuándo un padre hizo una lista de todas las cosas buenas que dio a sus hijos? El amor nunca se calcula. Su naturaleza es dar y seguir dando, y después buscar nuevas maneras de dar más e identificar necesidades adicionales que deban ser satisfechas”.

En verdad, amar es dar, pero, irónicamente, cuanto más damos, tanto más aumenta nuestro amor, así como nuestro anhelo y capacidad de dar. Las virtudes, las cualidades y los hábitos del corazón amoroso crecen en nosotros.

Del mismo modo, el amor no hace una lista de injusticias y ofensas. El apóstol Pedro preguntó una vez: “¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?”. La respuesta de Jesús de “hasta setenta veces siete”, no fue tanto una cantidad específica sino una invitación a dejar de contar, ya que el amor no es calculable.

Comprobamos esta verdad cada vez que vemos a un padre o una madre atender tiernamente a un hijo enfermo para que mejore. Entonces, décadas después, ese mismo hijo o hija presta similar atención a sus ancianos padres —no por sentirse endeudado, sino simplemente por amor. Los años llegan y se marchan, pero las palabras y los hechos de amor quedan siempre grabados en el corazón. ¿Quién olvidará jamás un acto de amor puro?

Al tratar de demostrar nuestro amor, recordemos que tales expresiones son un eco del continuo e ilimitado amor de Dios, porque al amar verdaderamente, llegamos a conocer Su amor perfecto.

•  Ver más palabras de inspiración

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

La maternidad es sagrada

La maternidad es sagrada

(Tomado de the Church News)

No hay nada más sagrado que la maternidad. En realidad, se relaciona estrechamente con Dios mismo, porque en ella se continúa la creación divina en la que participan Dios y el ser humano.

Sin embargo, la maternidad es algo más que dar a luz, pues también se expresa en otro campo de actividad creadora, o sea el de dar forma a nuestra personalidad y pensamientos, e implantar en nosotros nobles ideales, propósitos rectos y fe en Dios.

No es de extrañarse, entonces, que la maternidad sea tan íntima parte del plan divino; que entre la gente comprensiva se le adjudique alto honor; a las mujeres que en forma tan completa se consagran a proveernos la vida, primeramente, y luego el cuidado cariñoso.

Toda joven debe aspirar al noble ideal de ser buena madre; y para lograrlo debe prepararse para ello desde sus tiernos años de comprensión.

En vista de que la buena salud es fundamental para la madre, toda joven debe procurar, viviendo de acuerdo con lo que dicta la prudencia, desarrollar y mantener las cualidades físicas que la ayudarán a cumplir con su destino. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | 1 comentario

Devocional mundial para jóvenes adultos (05/05/2019)

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Conferencia de la Mujeres en BYU 2019 de hermana a hermana

Conferencia de la mujeres en BYU 2019
de hermana a hermana


Conferencia de la Mujer de BYU 2019 – Élder y Hermana Christofferson


Con la presentación de las presidentas generales de las organizaciones auxiliares

Publicado en Mujeres, Sociedad de Socorro | Etiquetado | Deja un comentario

El portal del amor

El portal del amor

por el presidente Thomas S. Monson
Primer Consejero de la Primera Presidencia

A los sinceros de corazón les llega el eco de las palabras del Señor: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él».

Recientemente la agencia de noticias internacionales “Associated Press” distribuyó entre los medios de comunica­ción, como parte de los acontecimientos del día, una larga lista de crímenes ocurridos en todo el mundo, y de allí se transmitió a los hogares de todos los continentes.

Los titulares eran breves. Resaltaban asesinatos, violaciones, robos, frau­des, engaños y muestras de corrupción. Yo anoté algunos: “Individuo mata a esposa e hijos y se suicida”; “Niña identifica a su violador»; “Cientos pierden fortuna en inversiones fraudulentas”. La lista continuaba con tonalidades de Sodoma e imágenes de Gomorra.

El presidente Ezra Taft Benson solía decir a menudo: “Vivimos en un mundo corrupto”. El apóstol Pablo nos previno: “…habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos… amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:2, 4).

¿Será que correremos la misma suerte que las “ciu­dades de la llanura” del tiempo de Lot? (Véase Génesis 19:24-25, 29.) ¿Nunca aprenderemos la lección de la época de Noé? “¿No hay bálsamo en Galaad?” (Jeremías 8:22). ¿O es que existe un pasadizo que nos lleva desde el lóbrego mundo hacia las altas llanuras de la justicia y la rectitud? A los sinceros de corazón les llega el eco de las dulces palabras del Señor: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él” (Apocalipsis 3:20). ¿Tiene nombre esa puerta? Con toda seguridad lo tiene. El nombre que yo le doy es: “El portal del amor”.

El amor es el catalizador que produce cambios en la gente; es el bálsamo que cura el alma. Pero el amor no crece como la hierba mala ni cae como la lluvia. El amor tiene precio: “…de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). El amor de nuestro Señor Jesucristo por Su Padre y por nosotros es tan grande que dio Su vida para que pudié­ramos tener la vida eterna. Seguir leyendo

Publicado en Amor, Hogar | Etiquetado , , | 1 comentario

El hermano de Jared

El hermano de Jared

Un experto para aprender

por el élder Henry B. Eyring
Del Quórum de los Doce Apóstoles

«Y fue quitado el velo de ante los ojos del hermano de Jared, y vio el dedo del Señor;… y el hermano de Jared cayó delante del Señor, porque fue herido de temor» (Éter 3:6).

Todos llevamos dolorosos recuerdos de haber sido reprendidos por uno de nuestros padres o algún maestro debido a la falta de interés en aprender. Aún llevo en la memoria la imagen de una maestra de alemán, que era tan corta de estatura que podía mirarme directamente a los ojos estando de pie junto a mi pupitre, cuando me dijo: “Du bist ein…”, que traducido significa que ella pensaba que yo era un burro (asno) por no aprender, y que algún día me arrepentiría de ello. En verdad estoy arrepentido, como lo estoy por otros cientos de veces y lugares en que fui lento o inca­paz de aprender. Pero más que el remordimiento que siento por no haber aprendido de una maestra de alemán y una profesora de piano, así como de tantos otros educadores, el corazón se me llena de congoja por los días —incluso los meses y los años— en que el Maestro me habría enseñado a utilizar la fe y el arrepentimiento, el Espíritu Santo y la caridad, pero no le presté atención.

Si usted lamenta esas mismas cosas —y me imagino que tendrá algunas— y si añora ser un mejor aprendiz, en la vida del hermano de Jared encontrará solaz y ejem­plo a la vez. Inclinémonos con él, al leer en el libro de Éter la descripción de una amonestación que cambió la vida del hermano de Jared y que nos puede ayudar a cambiar la nuestra:

“Y aconteció que a la conclusión de los cuatro años, el Señor vino otra vez al hermano de Jared, y estaba en una nube, y habló con él. Y por el espacio de tres horas habló el Señor con el hermano de Jared, y lo reprendió porque no se había acordado de invocar el nombre del Señor» (Éter 2:14).

En ese triste relato, los números son las claves para el problema del hermano de Jared y para la solución del Maestro: cuatro años y tres horas. El hombre, junto con su caravana de gente y animales, se había demorado cuatro años en un viaje que sabía los llevaría sobre muchas aguas a una tierra prometida. Y el Maestro no tomó un minuto, ni cinco, sino tres horas de Su tiempo para reprenderlo por su indiferencia. ¿Qué nos enseñan esos cuatro años y esas tres horas en cuanto a las barre­ras y a las puertas de acceso que se nos presentan para el aprendizaje? Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , | Deja un comentario

“Firmes creced en la fe”

“Firmes creced en la fe”

por el presidente Gordon B. Hinckley

Este discurso, que originalmente se pronunció ante un grupo de jóvenes adultos de edad universitaria, el domingo 21 de enero de 1996, en uno charla fogonera de todos los institutos de religión del valle de Salt Lake, en el Tabernáculo de la Manzana del Templo, se publica debido a que es un tema de actualidad para todos los miembros de la Iglesia.

El Señor desea que adquieran conocimiento secular tanto como espi­ritual. No sé de ninguna otra gente ni de ningún otro sistema teológico que incluya [este] man­damiento de Dios.

Mis estimados jóvenes amigos: es una maravillosa oportuni­dad y una gran responsabilidad el dirigirme a ustedes, que son jóvenes inteligentes y capaces, la clase de personas que saben pensar, que desean respuestas a sus interrogantes, que se han reu­nido aquí esta noche para buscar solución a sus problemas e inspiración para guiarles. Ruego que el Espíritu Santo me ilumine.

Es un honor estar en su presencia; ustedes representan una maravillosa generación en la historia del mundo, así como en la historia de esta Iglesia. En lo que respecta a esta última, considero que nuestros jóvenes forman parte de la generación más maravillosa que jamás hayamos tenido. La edu­cación que han recibido es mejor; han tomado clases de seminario y actual­mente participan en el programa del instituto de religión. En una época en que la mayoría de los jóvenes no se dan el tiempo para orar, ustedes sí lo hacen; oran para recibir conocimiento y luz; oran en cuanto a sus estudios y al curso de su vida; oran con res­pecto al matrimonio, a la búsqueda de un buen cónyuge’ y al hecho de ir a la casa del Señor a fin de que ese matrimonio sea sellado por la autoridad del Santo Sacerdocio; oran para obtener el éxito en sus estudios, así como en otros asuntos importantes.

Casi todos tienen el deseo de hacer lo correcto, y en la mayoría de los casos lo están haciendo; están tratando de conservarse limpios de las manchas corrosivas del mundo, lo cual no es fácil y es un problema constante.

Cada uno de ustedes es una historia de éxito, pero en la historia de algunos hay capítulos que hablan de fraca­sos, los cuales desean vencer; y pueden llegar a lograrlo. Pese a lo que les haya ocurrido en el pasado, hay una manera de comenzar de nuevo y se les exhorta a hablar sobre ello con el obispo.

Los jóvenes son una parte muy importante de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. ¡Cuánto más fuerte es la Iglesia gracias a ustedes, y cuánto mejor es la vida de cada uno de ustedes debido a ella! Seguir leyendo

Publicado en Fe, Fortaleza, Juventud, Lealtad, Preparación, Virtud | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

El Gran Plan de Felicidad (Alma 40-42)

Guía de estudio del Libro de Mormón

El Gran Plan de Felicidad
(Alma 40-42)

Haciendo las cosas preciosas simples
Randal S. Chase


Estos tres capítulos de Alma son quizás los más simples de todas las Escrituras sobre el plan de la salvación. El contexto de estas enseñanzas son las enseñanzas de Alma a su hijo Coriantón.

Alma había hablado con claridad acerca de los pecados de Coriantón, pero también respecto a la oportunidad para el perdón si quería volver al Señor con todo su corazón, alma, mente y fuerza, y confiar en la expiación del Salvador para salvarlo. Al escuchar esta doctrina, Coriantón está preocupado por una serie de cosas que afectan directamente a su posición ante el Señor.

  • La muerte y la resurrección (Alma 40:1).
  • El arrepentimiento y la restauración (Alma 41:1).
  • La justicia y la misericordia (Alma 42:1).

En respuesta, Alma enseña a Coriantón acerca del plan de nuestro Padre Celestial, al cual se refiere de maneras diversas tales como:

  • «El plan de la restauración» (Alma 41:2).
  • «El gran plan de salvación» (Alma 42:5).
  • «El gran plan de felicidad» (Alma 42:8).
  • «El plan de la redención» (Alma 42:11).
  • «El gran plan de misericordia» (Alma 42:31).

El élder Neal A. Maxwell dijo: «El Señor ha descrito su plan de redención como el plan de felicidad. Coloquialmente, con demasiada frecuencia nos referimos a este gran diseño de un modo casi familiar, a veces, hasta esbozamos sus contornos toscos en pizarrones y en el papel como si se tratara de un plano para agrandar nuestra casa. Sin embargo, cuando realmente nos tomamos el tiempo para reflexionar sobre el Plan, ¡es impresionante y sobrecogedor!»1

Alma no discute el plan de salvación, ya sea en orden cronológico o tópico, pero discute conceptos individuales en varios lugares de estos tres capítulos. Para mayor claridad en la enseñanza y la comprensión, he organizado sus enseñanzas en temas discretos. Comenzamos con lo que sucede en la muerte.

LA MUERTE Y EL MUNDO ESPIRITUAL
(Alma 40)

  • Alma 40:11-14,21 Entre la muerte y la resurrección, nuestro espíritu va al «paraíso» o la prisión espiritual. Alma dijo a su hijo que se había enterado de la muerte y el mundo espiritual por un ángel (v. 11), pero no dice que ángel era ni cuando apareció. Se enteró por el ángel que «los espíritus de todos los hombres, en cuanto se separan de este cuerpo mortal ya sean buenos o malos, son llevados de regreso a ese Dios que les dio la vida «(v. 11). Esto es similar a lo que leemos en Eclesiastés 12:7: «Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio».

¿Son los espíritus de los que mueren «llevados de regreso a Dios» literalmente? No, estos pasajes no deben interpretarse en el sentido de que el espíritu, en el momento de la muerte, entra en la inmediata presencia del Señor.

El presidente Brigham Young dijo: Seguir leyendo

Publicado en El Libro de Mormón, Escrituras, Estudio de las escrituras, Guía de estudio del Libro de Mormón | Etiquetado , , | 1 comentario

Cuatro principios sencillos para ayudar a nuestra familia y a nuestro país

Cuatro principios sencillos
para ayudar a nuestra familia y a nuestro país

por el presidente Gordon B. Hinckley
Discurso que el presidente Hinckley dio el 5 de marzo de 1994 en la ciudad de Washington D. C., en el anexo Brigham Young University Management Society.

Enseñen a sus hijos princi­pios buenos y virtuosos. En revelaciones modernas, el Señor ha declarado: «…yo os he mandado criar a vuestros hijos en la luz y la verdad».

Tengo un profundo sentimiento de gratitud por la vida en esta época extraordinaria. ¡Cuán grande ha sido el progreso téc­nico que se ha alcanzado en los medios de comunicación, en los viajes, en la medicina y en la fabricación de aparatos para la comodidad en el hogar y el trabajo! Siento un gran respeto, o bien se podría decir reve­rencia, por los hombres y las mujeres de ciencia que han hecho posible una vida mejor para todos nosotros.

Cuando yo nací, el promedio de vida de las personas en los Estados Unidos era de cincuenta años; en la actualidad, es de setenta y cinco años. ¿No es realmente maravilloso que durante ese tiempo el promedio de vida haya aumentado veinticinco años? Lo mismo está sucediendo en otros luga­res del mundo. Yo tenía treinta años cuando se descubrió la penicilina, seguida de diversas drogas milagrosas.

Trabajen juntos. Los niños necesitan trabajar al lado de sus padres para aprender que el trabajo es el precio que se debe pagar para lograr la limpieza, el progreso y la prosperidad.

Ustedes están familiarizados con esas cosas, yo simplemente las recuerdo como una expresión de agradecimiento. Hemos logrado milagros técnicos maravillosos, pero lamentablemente estamos experimen­tando un desastre en lo que respecta a los principios morales y éticos. Quisiera que ustedes, las personas mayores, recordaran el hogar de su infancia. En muchos de los casos, las familias oraban de rodillas todas las mañanas para pedir la protección de Dios, y de noche, sucedía lo mismo. De ese acto, resultó algo maravilloso que es muy difícil de describir, pero que surtió una influencia positiva en los niños. El hecho de expresar gratitud a Dios, nuestro Padre Eterno, conllevaba un sentimiento de respeto, reverencia y agradecimiento. En esas oraciones se recordaba a los enfermos, a los pobres y a los necesitados; en esas oraciones se pedía también por los líderes gubernamentales, lo cual creaba un espíritu de respeto por quienes ocupaban puestos públicos. ¿Dónde está ese respeto hoy día? Seguir leyendo

Publicado en Padres | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Carta de Alma a sus Hijos (Alma 36-39)

Guía de estudio del Libro de Mormón

Cartas de Alma a sus Hijos
(Alma 36-39)

Haciendo las cosas preciosas simples
Randal S. Chase


Este capítulo consta de la doctrina y los consejos que Alma dio a sus tres hijos. Alma 36-37 contiene su encargo a Helamán.

Alma 38 contiene su bendición y consejos a Shiblón. Alma 39 -42 contiene el consejo de Alma a Coriantón. Alma, durante un tiempo, había rechazado el consejo de su padre (Mosíah 26:1). Él también había sido culpable de pecados muy graves y de una retórica orgullosa que alejó a la gente de la Iglesia (Mosíah 27:8). Quería evitar a sus hijos los errores que él había cometido en su juventud (Alma 37:35), y para lograr esto, optó por aconsejar a sus hijos de forma individual (Alma 35:16). Él se comunicó con cada hijo «por separado» a través de cartas, diciendo a cada uno de ellos específicamente lo que necesitaban oír individualmente.

Los padres rectos a menudo se enfrentan al reto de tratar con niños injustos. Los padres tienen la obligación de enseñar a sus hijos y animarlos a vivir el Evangelio, pero también deben respetar las intenciones de sus hijos y no obligarlos a vivir rectamente. Podemos observar los esfuerzos de Alma de hacer esto al leer estos capítulos.

MENSAJE DEL ALMA DE HELAMÁN (Alma 36-37)

Alma da su Testimonio

  • Alma 36:1-3, 30 «[Si vosotros] guardáis los mandamientos de Dios, prosperaréis en la tierra.»Alma hizo esta promesa a su hijo Helamán tanto cuando empezó como cuando terminó su carta (w. 1, 30). Él aconsejó a su hijo: «Haz lo que yo he hecho…. Escucha mis palabras, y aprended de mí «(vv. 2-3), que es lo que todos los padres quieren que hagan sus hijos justos. Alma sabía por experiencia propia que «quienes pongan su confianza en Dios serán sostenidos en sus tribulaciones, y sus dificultades, y sus aflicciones» (v. 3). Helamán le recordó el cautiverio de sus padres, «porque estaban en cautiverio, y nadie podía rescatarlos salvo… Dios… y seguramente los libró de sus aflicciones «(v. 2). Prometió que el mismo Dios nos ayudará en nuestras pruebas individuales y hará posible para nosotros ser «levantados en el último día» (v. 3).
  • Alma 36:4 El conocimiento y el testimonio de Alma no se produjo de forma temporal, sino «de Dios.»Su testimonio no fue sólo su sincera opinión, sino que vino de Dios en el momento de su conversión (v. 4). Alma testificó: «Dios mismo, por boca de su santo ángel, hizo saber esas cosas a mí, no por algo digno de mí» (v. 5). Más tarde dio el mismo testimonio a su hijo Shiblón (Alma 38:6).

Ejemplo Personal de Alma

Alma utilizó su experiencia personal para ilustrar los principios que él trató de enseñar a sus hijos. Como parte de este proceso, reveló muchos hechos importantes en relación a su propio arrepentimiento y conversión. El relato histórico original de estos eventos se encuentra en Mosíah 27:7-37, y los discutimos en detalle en el capítulo 20. En Alma 36:5- 26, leemos el relato de la historia de Alma a su hijo Helamán, y en Alma 38:7-8 encontramos la narración de algunos hechos de la historia de Alma a su hijo Shiblón. Como parte de este relato de su propia vida, Alma animó a Helamán a seguir su ejemplo:

  • Alma 36:2-3 «Haz lo que yo he hecho…. Escucha mis palabras, y aprende de mí”.
  • Alma 36:29-30 «conservad la memoria, como yo lo he hecho, [la] cautividad [de los padres]… Sepan lo que yo sé.”
  • Alma 36:6-13 Alma cuenta a Helamán sus propios pecados.Lo hizo para ayudar a Helamán a evitar problemas similares, para subrayar la validez de su consejo, y para reforzar la seriedad de la preocupación de los padres.

Seguir leyendo

Publicado en El Libro de Mormón, Escrituras, Estudio de las escrituras, Guía de estudio del Libro de Mormón, Sin categoría | Etiquetado , , | Deja un comentario

Matrimonio premortal

¿Es cierto que durante nuestra vida premortal cada uno de nosotros se comprometió con una persona a encontrarse y casarse con ella aquí en la tierra?

Steve F. Guillilan
Director del Instituto de Religión, Cambridge, Massachusetts

A mi parecer, no sabemos la respuesta a esa pregunta. Los Santos de los Últimos Días la hacen con frecuencia, particularmente a medida que estudiamos la naturaleza de nuestra existencia premortal; por esta razón, ocasionalmente los líderes de la Iglesia han hecho algunas observaciones en cuanto al asunto. Quisiera referirme a algunas con las que estoy familiarizado, las cuales brindan cierta orientación que creo será de ayuda.

Primeramente, por medio de los escritos de los profetas sabemos que muchos de nosotros hicimos convenios con el Señor antes de venir a la tierra. Por ejemplo, José Smith declaró:

«Cada hombre que posea un llamamiento para ministrar a los habitantes del mundo, fue ordenado a ese mismo propósito en el gran concilio de los cielos antes de la fundación del mundo. Supongo, que yo fui ordenado a este mismo oficio en aquel gran concilio.» (History of the Church, 6:364.) (Véase también Alma 13:3-9.)

No sé cuan generales o específicos fueron los escritos mencionados. He sabido de algunos Santos de los Últimos Días en cuyas bendiciones patriarcales les fue dicho que hicieron convenios pre terrenales con sus cónyuges.

Sin embargo, respecto a un principio general o aplicación universal, la Primera Presidencia declaró en 1971 que «no tenemos ninguna palabra revelada que nos aclare que cuando nos encontrábamos en el estado preexistente, elegimos a nuestros padres y cónyuges.»(Carta a Joe J. Christensen, Comisionado de educación para Seminarios e Institutos, 14 de julio de 1971.) Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | 4 comentarios

Cuándo, con quién, y por qué nos casamos

Cuándo, con quién, y por qué nos casamos

John Bytheway
Sep. 13 de 2003 BYU Church Educational Week

Recuerdo que hace algunos años alguien me llamo de la revista New Era y me pregunto si estaría dispuesto a escribir un articulo para posible publicación. La edición completa de la revista iba a estar enfocada en la amistad. Cuando me dijeron el tema, me pregunte por qué querrían que yo escribiera sobre este tema en particular. El titulo del articulo era: “¿Por que no tengo amigos? – ¡Hermano John, usted fue el que primero se nos paso por la mente!

Entonces si buscan la revista New Era de Junio de 1988, encontraran un artículo llamado: “No tengo amigos”, por John Bytheway.

Mientras escribía el artículo recordé algo que me ocurrió después de una convención de jóvenes a la que asistí. Un Joven con lágrimas en los ojos se me acerco y me preguntó: ¿Qué hago para hacer que la gente me quiera? Lo pensé por un momento, finalmente le dije… “Creo que no puede forzar a nadie a que quererlo, pero tal vez si pueda hacer de usted mismo una persona más fácil de querer. Usted no siempre puede cambiar el corazón y la mente de las personas, pero sí tiene la capacidad de cambiarse a sí mismo.”

A veces como adolescentes o como adultos nos enfocamos en cosas que no podemos controlar. Algunos de nosotros nos obsesionamos tanto por un deporte al punto de que nuestro estado de ánimo se ve afectado por el resultado de nuestro equipo en el último partido. Por ejemplo: Conozco personas que pasan noches enteras sin dormir por que su equipo favorito de la NBA perdió en la final. Personalmente soy hincha del Jazz de Utah, y he tenido que repetirme una y otra vez: John, no puedes poner tus sentimientos en cosas que no puedes controlar. Seguir leyendo

Publicado en Matrimonio | Etiquetado , | 1 comentario