Sed de buen valor

Sed de buen valor

Por el Apóstol John A. Widtsoe
del Concilio de los Doce

(Tomado del “Improvement Era” de Enero, 1951.)

Nuestro día de hoy es un día de mucha confusión, incertidumbre, y temor. Esta condición infeliz existe en todo el mundo. Demasiados de los adultos miran el pasado con ansia; la juventud a la entrada de la vida activa están propensos a no tener confianza en el futuro. Hay un sentimiento de desamparo que nos rodea. Los entusiasmos de la vida están desapareciendo.

Esta condición no es ni natural ni normal. Hace oscuro el día y anubla cada tarea. Produce la esclavitud a fuerzas desconocidas y terribles. Es un destructor del gozo humano.

No debe ser así. El nuevo mundo, nuestro mundo, unido por comunicación audible, visual y física, y por el libre intercambio de opinión, debe producir días más satisfactorios que jamás han existido.

El malo está en el mundo, siempre tratando de destruir a la humanidad. Ni hay que mencionar eso. El malo se ofreció al primer hombre y golpeará, a pesar de que sea inútil, a los oídos del último. Las fuerzas malignas, no le hace cómo se disfracen, tienen que ser combatidas, desesperadamente si sea necesario, hasta hacerlos arrodillar; si no la dulzura de la vida desaparecerá. Esta batalla entre la justicia y la injusticia, entre lo bueno y lo malo ha sido combatida y a veces ha llegado a ser terrible por todas las generaciones, y continuará hasta el fin.

Los hombres normales, hechos a la imagen de Dios siempre han aceptado alegremente la oposición del malo como una parte de la vida. La batalla en realidad ha dado sabor a la existencia. Además, esto da valor al hombre débil. La historia indica que en cada lucha el malo gradualmente ha sido vencido y al fin ha sido frustrado.

El malo encarnado, a pesar de sus constantes esfuerzos, ha retrocedido, y la victoria final se ha hallado al lado de la justicia. Seguir leyendo

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Haced frente al futuro sin temor

Haced frente al futuro sin temor

por el Élder Ezra Taft Benson

Conferencia General semestral, Octubre, 1950.

Durante este período crítico, y es un período crítico, por lo que estamos pasando, espero que siempre guardemos encendido en nuestros corazones el espíritu de la obra magnífica que representamos, y si así lo hacemos, no tendremos ni ansiedad, ni temor, ni apuro en cuanto al futuro, porque el Señor nos ha dado la seguridad que si llevamos vidas puras, si guardamos sus mandamientos, y si nos humillamos ante él todo nos irá bien.

Les quiero leer dos pasajes de las escrituras: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo… que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará, ni te desamparará»… (Deut. 31:6) Esta era la admonición del Señor a su hijo Josué animándolo a que confiara en Dios. Josué dió respuesta a la admonición por aconsejar a su pueblo con estas palabras. “…Escogeos hoy a quién sirváis… que yo y mi casa serviremos a Jehová”. (Josué 24:15)

Incluido en estos dos pasajes de las escrituras se hallan las dos esenciales y principales condiciones que sostienen la seguridad y la paz: primero, confianza en el Señor; y segundo, la determinación de guardar los mandamientos; de servir al Señor, y hacer lo que es justo. Los Santos de los Últimos Días que viven según estas dos admoniciones, la de confiar en el Señor y el guardar los mandamientos, de nada tienen que temer. El Señor nos ha declarado por revelación que aunque la vida sea peligrosa, aunque seamos rodeados por tentación e iniquidad, aunque nos sintamos inseguros, aunque los corazones de los hombres les fallen, y la ansiedad llene el alma, si únicamente esperásemos en Dios y guardásemos sus mandamientos, no habría causa porque temer.

En la revelación moderna, el Señor nos ha aclarado estas declaraciones. Aún antes que la Iglesia se organizó, cuando hubo solamente un puñado de miembros que siguieron al profeta, el Señor dijo a sus Santos. . . “Por lo tanto, no temáis rebañito: haced lo bueno; aunque se junten en contra de vosotros la tierra y el infierno, si estáis edificados sobre mi roca, no puedan prevalecer». (D. y C. 6:34)

No será bastante, aceptar pasivamente las enseñanzas e ideales de la Iglesia. Requiere actividad viva, y dedicación animada a los principios de la rectitud si queremos afrontar el futuro sin miedo; y si poseemos el valor, el discernimiento, y la fe, entonces no importará lo que se nos presente, estaremos preparados para aguantar cualquier situación con coraje y fe, y con la certeza de que el Señor nos amparará. Seguir leyendo

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Lo que Dios Aborrece

Lo que Dios Aborrece

(Tomado de the Church News)

Generalmente pensamos en términos de amor cuando pensamos del Señor. Dios es Amor. Él es la personificación de todas las buenas cualidades de carácter que deseamos edificar en nuestras propias vidas.

Pero aunque él “es amor”, hay algunas cosas que aborrece. Estas cosas son declaradas ser una abominación en su vista, y para nuestro propio bien debemos saber su actitud en cuanto a ellos.

Algunas de estas cosas son mencionadas en los Diez Mandamientos, tal como el matar, el adorar ídolos, el pecado sexual, y la codicia. Pero una lista en otra parte de las escrituras merece nuestra consideración seria y frecuente:

“Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma:

“Los ojos altivos.
“La lengua mentirosa.
“Las manos derramadoras de sangre inocente.
“El corazón que maquina pensamientos inicuos.
“Los pies presurosos a correr al mal.
“El testigo falso que habla mentiras.
“El que enciende rencillas entre los hermanos”. (Proverbios 6:16-19).

Estas siete cosas se relacionan con un sujeto: el de despertar discordias con y para otra personas. El desprecio de ojos altivos, la maldad de una lengua mentirosa, un corazón que deliberadamente planea iniquidad, pies que son presurosos para correr al mal, el asesino, y el que enciende rencillas entre sus hermanos—Dios aborrece a todos.

CADA expresión es una descripción del que causa discordias, uno que tiene una mala intención, que chismea de cosas que sólo en parte son ciertas o de cosas falsas, ennegreciendo el buen nombre de otros, sembrando discordia donde la armonía debe existir, hablando mentiras y deleitándose en ello. Lo extraño de todo ‘esto es que tales prácticas no se limitan a los así llamados inicuos. A menudo los que se estiman ser dignos de un halo de luz se entregan a algunas de estas prácticas, y a veces lo hacen en el nombre de la justicia y la reforma.

¡Discordia! ¡Discordia! El mundo está lleno de ello. A causa de ello estamos a punto de tener otra guerra mundial. A causa de ello tenemos contiendas en nuestro propio país, se han destruido amistades en las vecindades, hogares han sido divididos, niños dejados huérfanos. A causa de la discordia algunos han perdido su fe en la humanidad, y aun su fe en Dios.

¿Es de maravillarse que el Señor aborrece a los que siembran discordia? ¿Es de maravillarse que el Señor denuncia a aquellos cuyos pies son presurosos para correr al mal, cuyos corazones deliberadamente maquinan maneras de cometer iniquidades, aun bajo el abrigo de la justicia? Seguir leyendo

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Cuando un hombre dice: “No Soy Religioso”

Cuando un hombre dice: “No Soy Religioso”

Por LeGrand Richards
Obispo General de la Iglesia

Discurso pronunciado en la Conferencia General de la Iglesia en octubre de 1950.

Mis hermanos y hermanas, desde el fondo de mi alma doy gracias al Señor por el privilegio de estar aquí para adorar con vosotros en esta conferencia. Pienso de las palabras del Maestro cuando fué tentado a hacer pan de una piedra para probar que era el Hijo de Dios. Él respondió, ‘‘Mas él, respondiendo, dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4.) Y estoy seguro que nos ha sido dado pan de vida eterna durante las sesiones de esta conferencia.

El Presidente Smith ya ha indicado que soy un hijo de Jorge F. Richards. Quisiera tomar esta oportunidad, representando su familia, para expresar nuestro agradecimiento a los que han dado tributo a nuestro padre durante las sesiones de esta conferencia y los muchos amigos que han escrito sus tributos desde su muerte. Muchos de ellos dijeron que creían que era uno de los mejores hombres que ha vivido. Como su hijo, quisiera deciros que no conozco a ningún hombre que ha vivido tan cerca del Señor como mi padre. Cuando hablaba en oración, en verdad hablaba con el Señor. Y cuando él me hacía una promesa era como si el Señor la hubiera hecho. Él nos ha dejado una grande herencia y una grande responsabilidad, y espero que su posteridad no le falte.

Quisiera también mencionar al Hermano Roscoe Eardley, El Hermano Roscoe y yo tuvimos mucho en común. Los dos cumplimos dos misiones en Holanda; ambos presidimos sobre esa misión. Roscoe era un gran misionero, y la gente holandesa le amaba. Él amaba a la Iglesia y fué leal a ella en todo. También trabajé al lado del hermano Frank Evans en las oficinas de la Iglesia, y creo que era uno de los mejores hombres que ha sido mi privilegio conocer. Y doy gracias a Dios por la presencia del Hermano Thomas E. McKay en este servicio. Hemos estado orando por usted, Hermano McKay, por muchos meses, y damos gracias al Señor que usted está aquí para adorar con nosotros en esta ocasión. Seguir leyendo

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Como el Padre el Hijo

Conferencia General octubre 1950

Como el Padre el Hijo

Por el Élder Mark E. Petersen
del Concilio de los Doce.


Fervientemente oro, mis hermanas y hermanos que mientras estoy aquí parado, el Espíritu del Señor me ayude porque me es algo temeroso estar parado ante tanta gente y reconozco mis debilidades y sé que necesito ayuda.

He echado de menos en esta conferencia la gentil presencia del presidente George F. Richards. Quiero que vosotros sepáis que yo, como un miembro de su concilio, estuve muy agradecido por el privilegio que tuve de servir bajo su dirección. Lo estimo como un verdadero hombre — una gran alma y un gran director. Estoy seguro que nadie tiene un testimonio y una fe tan firme en el ser Supremo como la que tenía el presidente Richards. Estoy seguro que él era un hombre inspirado de Dios, y quisiera decirles que yo, juntamente con los demás del Concilio, lo amábamos profundamente; y hoy, juntamente con los demás de vosotros, lo echamos de menos aquí en nuestra presencia.

Quisiera contarles un cuento de un amigo mío que se llama Memo. Durante el último año de su escuela, Memo fué presentado a cierta señorita llamada Elena. Al pasar el tiempo se hicieron buenos amigos, y no dilató mucho tiempo cuando empezaron a hablar acerca de las posibilidades de casarse.

Durante ese mismo año Memo se juntó con un grupo de jóvenes que eran conocidos como los más populares de la universidad. Ellos le enseñaron unos hábitos malos.

Cuando Elena vió por primera vez a Memo con un cigarro en su boca, casi se le rompió su corazón. Ella hablaba con él y le rogaba que dejara ese mal hábito, pero él creía que fumar era una de las cosas necesarias para ser uno de los más populares en la universidad. Por esa razón por más que le rogaba no tenía resultados. Elena empezaba a pensar, ¿dejaré de juntarme con Memo o me casaré con él? Ella se quería casar en el Templo, pero sabía que si Memo seguía fumando no lo podrían hacer. Seguir leyendo

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“Con el Sudor de tu Rostro…” —Genesis 3: 19—

“Con el Sudor de tu Rostro…”
—Genesis 3: 19—

(Tomado de the Church News)

De todas las bendiciones concedidas por Dios al hombre, la más grande es el trabajo. Es verdad que muchos no piensan hoy lo mismo, y hasta lo consideran como una desgracia. Algu­nos también tratan de evitarlo y conseguir las cosas que necesitan—o apetecen—sin el esfuerzo que la honestidad demanda. Pero es efectiva­mente el trabajo lo que produce todo lo que es digno. Es el trabajo lo que edifica el carácter del hombre. La civilización misma depende entera­mente del trabajo.

Asimismo, siendo que no puede haber dig­nidad en nuestra vida cotidiana si no manifestamos una sincera vocación, tampoco puede haberla en el reino de Dios si nosotros, sus habi­tantes, no trabajamos. Toda realización—sea temporal o espiritual—está sujeta al trabajo, pues aun “la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.” (Santiago 2: 17.)

Lamentablemente, día a día la actitud del mundo con respecto al trabajo se manifiesta nega­tiva. Más y más personas quieren trabajar menos. Cada vez más individuos quieren gozar más extensamente del ocio y el placer, y dedicar menos tiempo al trabajo. Los empleos están siendo con­siderados con desprecio. Y es bien sabido que, especialmente en las grandes compañías, los hom­bres no ponen ya mucho empeño en sus tareas ni cumplen el horario por el que se les paga. Aun algunos de ellos suelen “mirar por encima del hombro” al compañero que, suficientemente honesto e industrioso, desea retribuir un día cabal por la buena paga que ha de recibir. Seguir leyendo

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“Para que no tengáis tropiezo”

“Para que no tengáis tropiezo”
Cinco claves para evitar que nos sintamos ofendidos.

por Perry M. Christenson
Liahona Octubre 1995

Durante muchos años han estado ahorrando dinero y sacrificándose a fin de poder comprar un automóvil nuevo, de lujo. Por fin, llega el día en que han juntado lo suficiente para comprarlo.

Lo van a buscar y mientras mane­jan a casa, oyen un ruido extraño que parece provenir del auto; se detienen al costado de la carretera y, al bajarse, se dan cuenta de que tie­nen un neumático desinflado. “¡No lo puedo creer!”, exclaman enoja­dos, cerrando de golpe la puerta del vehículo. “Gasté tanto dinero en este auto, ¿para esto?”

Y, sin dudarlo un instante, sacan del maletero del coche una lata de gasolina, empapan el vehículo con el líquido y le prenden fuego. El auto nuevo, con el neumático desinflado, queda totalmente destruido por las llamas.

Suena ridículo, ¿verdad? ¿Quién destruiría un auto nuevo por un pro­blema tan insignificante?

Sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos permitido que un comentario desconsiderado destruya una relación que por años hemos cultivado? O, ¿cuántos de nosotros nos hemos pri­vado de la oportunidad de asistir a las actividades de la Iglesia porque alguien nos ha ofendido?

Es muy probable que alguien de nuestro barrio y estaca nos ofenda tarde o temprano. El élder Marión D. Hanks, miembro emérito del Primer Quorum de los Setenta, dijo que la forma en que reaccionemos ante estas situaciones puede tener graves ramificaciones:

“¿En qué forma reaccionamos cuando se nos ha ofendido, cuando se nos malinterpreta, cuando hemos sido tratados injustamente, acusados falsamente, despreciados, heridos por aquellos a quienes amamos o cuando nuestras ofrendas han sido rechaza­das? ¿Quedamos resentidos, amarga­dos y guardamos rencor? o, si es posible, ¿encontramos la solución al problema, perdonamos y nos quita­mos ese peso de encima?

“La manera en que reaccionemos ante tales situaciones determinará la calidad y la naturaleza de nuestra vida tanto aquí como en la eternidad” (Ensign, enero de 1974, pág. 20).

Las siguientes cinco claves nos ser­virán para evitar que nos sintamos ofendidos, o, si ya lo estamos, para apresurar el proceso que nos hará sen­tirnos bien nuevamente:

  1. Preparar un cimiento firme

Nos ofendemos con facilidad cuando nos sentimos inseguros de nosotros mismos. ¿Recuerdan alguna vez en la que se hayan puesto una ropa que no les quedaba muy bien? Con toda seguridad, sabían, sin que nadie se lo dijera, que se veían ridícu­los; y, quizás se hayan preocupado al escuchar la más insignificante de las risitas, pensando que alguien se estaba burlando de su vestimenta, o que la conversación de otras personas estaba centrada en ustedes o en su apariencia. Es muy fácil sentirse ofendido, ¿verdad? ¿Por qué? Porque uno se siente inseguro de sí mismo. Seguir leyendo

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La Fe: La esencia de la verdadera religión

La Fe: La esencia de la verdadera religión

por el presidente Gordon B. Hinckley
Liahona Octubre 1995

El testimonio de José Smith de su gloriosa visión encontró eco en personas de generaciones posteriores que pueden declarar con convicción que el Evangelio de Jesucristo ha sido en verdad restaurado a la tierra.

Hace algún tiempo, leí en un periódico los comentarios de un distinguido reportero, al cual se le adjudican las siguientes palabras: “La certeza es enemiga de la religión”. Esas palabras me hicieron reflexionar profundamente. La certeza, la cual yo defino como una seguridad firme y total, no es enemiga de la religión, sino que es su verdadera esencia.

La certeza es certidumbre; es convicción. Es una fe tan poderosa que raya con el conocimiento, sí, que se convierte en conocimiento. La certeza evoca entusiasmo y no hay nada mejor que el entusiasmo para vencer la oposición, el prejuicio y la indiferencia.

Los grandes edificios jamás se han construido sobre cimientos inestables; las grandes causas nunca han alcanzado el éxito bajo la dirección de líderes irresolutos; ni tampoco se ha podido convencer a los demás de la veracidad del evangelio sin tener la certeza de esa veracidad. La fe, la cual es la esencia misma de la convicción personal, siempre ha sido y siem­pre debe ser la base de la práctica y del esfuerzo religioso.

La certeza en los tiempos antiguos

No hubo vacilación alguna en Pedro cuando el Señor le preguntó:

“… ¿quién decís que soy yo?

“Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:15-16).

Pedro tampoco tuvo duda alguna cuando el Señor, enseñando a la multitud en Capernaum, se declaró ser el pan de vida. Muchos de Sus discípulos no aceptaron Sus enseñanzas y se “…volvieron atrás, y ya no andaban con él.

“Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

“Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

“Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:66-69). Seguir leyendo

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La esclavitud nefita y su liberación (Mosíah 18-24)

Guía de estudio del Libro de Mormón

La esclavitud nefita y su liberación
(Mosíah 18-24)

Haciendo las cosas preciosas simples
Randal S. Chase


Después de la muerte de Abinadí, Alma se escapó al desierto con un grupo de creyentes justos; donde permanecieron por un tiempo. El enseñó y bautizó en las Aguas de Mormón. Luego huyeron aún más lejos hacia el desierto para escaparse del Rey Noé y de sus intentos de capturarlos y matarlos, pero fueron eventualmente encontrados y oprimidos por los lamanitas. Finalmente encontraron su camino hacia la tierra de Zarahemla.

ALMA Y SUS SEGUIDORES SE ESCAPAN AL DESIERTO (Mosíah 18)

Alma bautiza en la Aguas de Mormón

• Mosíah 18:1-7, 30 Alma enseña en privado en las Aguas de Mormón. Estamos ahora aproximadamente en el año 147 AC. y Alma, el converso de Abinadí entre los sacerdotes de Noé, se arrepintió de sus pecados y se fue a los alrededores, enseñándole al pueblo en privado las palabras de Abinadí (vv 1, 3). Estas incluían las profecías de Abinadí y sus enseñanzas «sobre la resurrección de los muertos, y la redención del pueblo, que iba a ser llevado acabo por el poder, y los sufrimientos y la muerte de Cristo y su resurrección y ascensión al cielo» (v. 2).

Aquellos que creyeron estas enseñanzas se fueron a zona de las fronteras cercanas (las montañas), a las que el rey había llamado Mormón, en la cual había una fuente de agua pura y donde Alma estaba escondiéndose en un matorral de árboles pequeños (w 4-6).

Allí escucharon más de las enseñanzas de Alma relativas al arrepentimiento y la redención (v. 7). Este bello lugar fue más tarde descrito como «el bosque inmediato a las aguas de Mormón» el cual era bello no sólo a los ojos; sino porque fue allí que»llegaron al conocimiento de su Redentor» (v. 30).

•  Mosíah 18:8-11 Él invita a sus conversos a ser bautizados, y ellos aceptan con gusto. Como un sacerdote, Alma tenía la autoridad de bautizar, y él invitó a sus conversos a aceptar esta ordenanza sagrada y los convenios asociados a ella (vv 8-11).

Él les preguntó si estaban dispuestos a ser bautizados en el nombre del Señor; como un testimonio de que habían entrado en un convenio con el Señor (v. 10),y les explicó la naturaleza del convenio que estaban por hacer.

El Presidente Joseph Fielding Smith dijo: «Un convenio es un contrato y un acuerdo entre por loal menos dos partes. En el caso de los convenios del evangelio, los participantes son el Señor en el cielo y los hombres en la tierra. Los hombres están de acuerdo en guardar los mandamientos, y el Señor promete recompensarlos en conformidad.»1 Este fue por cierto el caso del convenio que Alma ahora invitaba a sus oyentes a que hicieran con el Señor. Seguir leyendo

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Nuestra vida aquí es una prueba de obediencia

Nuestra vida aquí es una prueba de obediencia

Escalando el Monte a la Exaltación
de lo telestial a lo terrestre

por Genevieve De Hoyos


Sabemos que, en perspecti­va, nuestra vida no dura más que unos pocos momentos, entre dos eternida­des. Pero, a pesar de ser tan corta, la vida es sumamente importante porque lo que hacemos durante nuestra estadía en esta tierra, determina donde vamos a pasar la siguiente parte de nuestra eternidad: la gloria ce­lestial, la gloria terrestre, o la gloria telestial.

No hay duda alguna que el estar aquí es asunto serio. Si no queremos que nuestra experiencia terrenal nos deje con la mitad (o menos) de la gloria que teníamos antes de venir, tenemos que entender el porqué de las cosas, así como cuáles son nuestras opciones.

Nuestra prueba terrenal. Es una prueba de obediencia

Las escrituras muy claramente nos dicen que nuestra gloria futura depende totalmente de nuestra obediencia a la voluntad de Dios aquí en la tierra. La escritura dice:

y con esto tos probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare. (Abr3:25)

El Señor reitera esa conclusión repetidas veces en las escrituras, indican­do que las bendiciones aquí en la tierra o en la eternidad, dependen de nuestra obediencia. Dice que si no obedecemos, seremos desarraigados (DyC 56:3), que no tenemos promesa. (DyC 82:10) Y dice que, si él tiene que revocar un mandamiento porque nadie lo obedece, también tiene que revocar la bendición correspondiente. (DyC 58:32) En Doctrina Mormona, el Élder McConkie dice que la obediencia es la primera ley del cielo, la piedra angular sobre la cual toda rectitud y progresión depende, (p. 516)

Pero nuestro Padre Celestial sabía desde el comienzo que, al usar nues­tro albedrío moral aquí en esta tierra telestial, no íbamos automáticamente a seguir las direcciones de Dios. Al contrario, separados de él por un velo, íbamos a hacer las cosas según nuestro criterio propio, así como al crite­rio de los demás alrededor nuestro. Así, algunos de nosotros volveríamos a él, otros seguirían al mundo, y los demás seguirían a Satanás. Seguir leyendo

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El mensaje de Abinadí y su Muerte (Mosíah 12-17)

Guía de estudio del Libro de Mormón

El mensaje de Abinadí y su Muerte
(Mosíah 12-17)

Haciendo las cosas preciosas simples
Randal S. Chase


Abinadí fue, se puede decir, uno de los más grandes profetas en el Libro e Mormón. Parece haber salido de la nada, para llamar al arrepentimiento a los inicuos nefitas que vivían bajo el reino del Rey Noé. Él enseñó con sencillez lo relativo a los escritos de Isaías, la ley de Moisés, la misión venidera y la expiación de Jesucristo, la resurrección, y el juicio. Él condenó directamente al rey y a sus sacerdotes por sus fornicaciones y adulterio, y aún en el umbral de la muerte por fuego, se negó a retractarse de lo que el Señor le había mandado decir.

Aún mientras moría en las llamas, Abinadí continuó profetizando. Predijo que el Rey Noé sufriría un destino parecido, y que su pueblo sufriría bajo la opresión por muchos años. Todas estas palabras se cumplieron al pie de la letra. El Rey Noé y su comportamiento brutal, hizo que su propia gente lo matara con fuego. Su hijo Limhi lo reemplazó (año 145 AC.) y reinó con mucha más justicia, pero él y su gente todavía sufrieron bajo la opresión lamanita, como lo había predicho Abinadí para todos los habitantes de la tierra de Nefi. Incluso el pueblo de Alma, posiblemente más justo que los otros,, sufrió esta misma maldición al momento en que los lamanitas los descubrieron en el desierto y los sometieron a esclavitud.

Ambos grupos sufrieron la opresión por casi veinte años antes que escaparan a la tierra de Zarahemla.

LA REDENCIÓN POR MEDIO DE JESUCRISTO (Mosíah 12-16)

La Segunda Misión De Abinadí

• Mosíah 12:1-8 Abinadí retorna dos años después de su primera aparición para predicar el arrepentimiento una vez más. Aproximadamente en al año 148 AC., Abinadí regresó disfrazado para de nuevo llamar a la gente al arrepentimiento (v. 1). Esta vez la advertencia fue aún más grave: «A causa de sus iniquidades podrán ser reducidos a la servidumbre, y serán heridos en la mejilla, sí, y serán conducidos por los hombres, y serán llevados a la muerte, y los buitres del aire, y los perros, y aun las bestias salvajes devorarán su carne «» (v. 2) y la vida del Rey Noé no será más valiosa que «vestido en un horno ardiente; porque sabrá que yo soy el Señor» (v. 3). Abinadí profetizó que la gente sería visitada con «aflicciones; sí, con hambre y con pestilencia.» Seguir leyendo

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La voz del Espíritu

La voz del Espíritu

por el presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia
Liahona Septiembre 1995


Los que escuchen la voz del Espíritu serán iluminados por ese Espíritu; aquellos que escuchen la voz del mundo se extraviarán. Ustedes, ¿a cuál voz escucha­rán y a cuál creerán?

Reconozco profundamente la res­ponsabilidad que tengo de ense­ñar cosas sagradas; sé muy bien que el mundo en el que vivimos está haciéndose cada vez más distinto del que yo he conocido; los valores morales han cambiado; la decencia y el respeto básicos por las cosas buenas se están acabando, y los está reemplazando un vacío de principios morales.

Para los Santos de los Últimos Días, hay un pasaje importante que se encuentra en Doctrina y Convenios: “…dad oído a la voz del Dios viviente” (D. y C. 50:1). La voz del Espíritu es accesible para todos. El Señor dijo: “…el Espíritu da luz a todo hombre [y toda mujer]… que escucha la voz del Espíritu” (D. y C, 84:46). Luego continúa diciendo que “todo aquel que escucha la voz del Espíritu, viene a Dios, sí, el Padre” (D. y C. 84:47).

Algunas personas están tratando de encontrar la vida abundante. Pablo recalcó que es “el espíritu [el que] vivi­fica” (2 Corintios 3:6). De hecho, el Salvador declaró: “…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

¿Cuáles son los frutos del Espíritu? Pablo dijo que son: “…amor, gozo, paz, paciencia, benigni­dad, bondad, fe, mansedumbre, tem­planza” (Gálatas 5:22-23). El gozo que buscamos no es un placer emocional pasajero, sino un gozo interior cons­tante derivado de una larga experiencia y confianza en Dios, Ralph Waldo Emerson declaró: “La integridad moral es una victoria perpetua que se celebra, no con llantos ni con exclamaciones de gozo, sino mediante la serenidad, la cual es un gozo fijo o constante” (“Character”, en The Complete Writings of Ralph Waldo Emerson, Nueva York: Wm. H. Wise StCompany, 1929, pág. 268).

Al enseñar a su hijo Jacob, Lehi declaró: “…existen los hombres para que tengan gozo” (2 Nefi 2:25). A fin de lograr este gran objetivo, debemos “[dar] oído a la voz del Dios viviente” (D. y C. 50:1). Seguir leyendo

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Una época muy favorecida

Una época muy favorecida

por el presidente Gordon B. Hinckley
Liahona Septiembre 1995

Ésta es la época más grandiosa de la historia del mundo y ustedes, jóve­nes, son los beneficiarios de ella. En la actualidad gozamos de un gran despliegue de conocimiento, luz y verdad por medio del Evangelio restaurado de Jesucristo.

Tengo un intenso sentimiento de gratitud y optimismo con res­pecto a la juventud de la Iglesia. Al decir esto, no quiero decir que todo marche bien con todos ellos; hay muchos que están pasando por dificultades y también muchos que viven muy por debajo de lo que esperamos de ellos.

Pero, aun al considerar estos hechos, tengo gran confianza en nuestra juventud; los considero la mejor generación de jóvenes que ha habido en la historia de la Iglesia. Los felicito, pues siento en el corazón gran amor, res­peto y aprecio por ustedes.

Pedro, el Apóstol de antaño, hizo una declaración notable y profética:

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

No conozco otras palabras que se presten con mayor precisión para describirlos a ustedes, o que les brin­den un ideal más noble para formar y guiar su vida.

Hace algún tiempo leí una carta dirigida al editor de un periódico, en la que se criticaba con vehemencia a la Iglesia. En ella se formulaba una pregunta algo parecida a ésta: “¿Cuándo van los mormones a dejar de ser diferentes y a integrarse al resto de la población?”

Casi al mismo tiempo, llegó a mi escritorio una copia de un discurso que pronunció el senador Dan Coats, del estado de Indiana, en el que mencionaba un estudio que se había hecho con respecto a los pro­blemas de la juventud de los Estados Unidos, en el que se llegó a la siguiente conclusión: Seguir leyendo

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“Una velada con el élder Ronald A. Rasband” (08/02/2019)

Discurso dirigido a los instructores de religión del SEI

Los educadores religiosos y los misioneros del Sistema Educativo de la Iglesia, el personal de Seminario e Instituto y los maestros de Seminario e Instituto llamados por la estaca y sus cónyuges están invitados a participar en la transmisión de “Una velada con el élder Ronald A. Rasband

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Zeniff y Noé en la tierra de Nefi (Mosíah 7-11)

Guía de estudio del Libro de Mormón

Zeniff y Noé en la tierra de Nefi
(Mosíah 7-11)

Haciendo las cosas preciosas simples
Randal S. Chase


Los eventos descritos en el libro de Mosíah no están en orden cronológico. Los primeros ocho capítulos de Mosíah son de hecho los últimos eventos en suceder cronológicamente en Mosíah 1-9. Como resultado, puede ser confuso en ciertos momentos en cuanto a cuál grupo de personas estamos leyendo, cuando vivieron, y como se relacionan a los demás.

LAS MUCHAS HISTORIAS EN MOSÍAH Y ALMA

Cuando él estaba compendiando y ensamblando los registros, Mormón puso el sermón del Rey Benjamín primero y después, la historia de la expedición de Ammón a la tierra de Nefi. Allí, él insertó el relato en primera persona de Zeniff; del pueblo que se había ido de Zarahemla setenta y nueve años antes y estaba viviendo en la tierra de Nefi (que Ammón estaba buscando). Él terminó contando todo lo que pasó después; hasta el tiempo en que todos fueron descubiertos por Ammón. El siguiente resumen da una lista de estos eventos en orden cronológico:

• 2 Nefi 5:5-8 El pueblo de Nefi se escapa a la Tierra de Lehi-Nefi (la Tierra de Nefi). Para preparar el escenario de estas muchas historias, debemos recordar que después de la muerte de Lehi, el Señor le dijo a los seguidores de Nefi que se separaran de los seguidores de Lamán. Los nefitas se asentaron en la tierra de Nefi, más tarde conocida como «la tierra de Lehi-Nefi» (Mosíah 7:1). Nefi nos dijo adiós aproximadamente en el año 550 AC. (2 Nefi 33:13).

•  Omni 1:12-19 El pueblo de Mosíah se Escapa a la Tierra de Zarahemla (en el año 279 A C.) Aproximadamente 271 años después de la muerte de Nefi, los nefitas fueron guiados por un rey llamado Mosíah. El señor le mandó a huir de la tierra de Nefi con «cuantos quisieran escuchar la voz del Señor» (vv 12-13). Cuando lo hicieron, su pueblo y él descubrieron al pueblo de Zarahemla. Los dos grupos de gente se unieron y se llamaron a simismos nefitas. Mosíah fue entronizado como rey. Seguir leyendo

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