Un don del Padre: Aceptado o rechazado
Por el élder Terence M. Vinson
De la Presidencia de los Setenta
Qué hermosa música y qué maravilloso mensaje de la hermana Eubank. ¡Qué maravillosa fue el alba de la redención! Y bien, diciembre ya está aquí. El aire es frío y ya ha hemos tenido nieve. Para muchos, eso significa que la Navidad está muy cerca, pero para mí, eso no es lo que hace la Navidad.
Todos mis años en esta tierra, los días largos y calurosos y las noches cálidas han anunciado la llegada de la Navidad. La razón es porque en diciembre es verano en Australia. Y en África Occidental, donde mi esposa y yo hemos vivido los últimos cinco años, siempre hace calor.
Así que diciembre típicamente ha traído días de playa, surf y días de campo. En Navidad, en nuestra casa se siente el aroma de mangos y el sonido de risas, pero el espíritu de la Navidad es el mismo en todas partes. Ya sea en Sídney, Salt Lake o Sierra Leona; ya sea en Nuku’alofa, Terranova o Nigeria, el nacimiento de nuestro Salvador inspira a las personas a hacer lo bueno.
Casi en todas partes, la gente intercambia regalos, visita a los demás y hace lo bueno para celebrar el espíritu de la Navidad. Nuestros amigos en Samoa tienen la tradición de que el día después de la Navidad, colocan alimentos y golosinas en cajas y las entregan a las familias más necesitadas, no solo de su barrio, sino de la comunidad. También tienen un huerto y la mayor parte de la cosecha la reparten a personas necesitadas.
Un querido amigo de Senegal me dijo que en su pueblo natal de Costa de Marfil, cada víspera de la Navidad, en vez darse regalos, las personas llevan los conflictos sin resolver a sus líderes, quienes pasan el resto del día intentando resolver esos conflictos entre las familias. Esas personas desean que durante la Navidad la paz y la armonía moren en cada hogar de la aldea, porque celebran el nacimiento de Cristo, quien nació con el expreso propósito de traer paz al mundo. Seguir leyendo







































