Conferencia General Abril 2012
Busquen conocimiento: Tienen una obra que realizar
Por Mary N. Cook
Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes
Aprendan todo lo que puedan ahora para que bendigan a sus hijos y su futuro hogar.
Mis queridas jovencitas, cuánto amamos a cada una de ustedes. Las vemos levantarse con valor y brillar con luz en un mundo en el que los grandes desafíos van acompañados de grandes oportunidades. Eso quizá las haga preguntarse: ¿qué me depara el futuro? Les aseguro que, como hijas virtuosas de Dios que son, ¡su futuro es brillante! Viven en una época en la que las verdades del Evangelio se han restaurado, las cuales se pueden encontrar en las Escrituras; ustedes recibieron el don del Espíritu Santo cuando se bautizaron, y Él les enseñará la verdad y las preparará para los desafíos de la vida.
Dios les dio el albedrío moral y la oportunidad de aprender mientras estén en la tierra, y Él tiene una obra para que ustedes realicen. Para hacerlo, tienen la responsabilidad individual de buscar conocimiento. La clave de su futuro, su “rayo brillante de esperanza”1, se encuentra en el nuevo librito Para la Fortaleza de la Juventud, bajo la norma de educación académica, así como en el valor conocimiento de las Mujeres Jóvenes.
“Estudiar… te abrirá las puertas de las oportunidades”2. A medida que sigan la admonición del Señor de “…busca[r] conocimiento, tanto por el estudio como por la fe”3 ganarán no sólo conocimiento por medio de sus estudios, sino mayor luz a medida que aprendan por medio de la fe.
Busquen conocimiento por medio del estudio diligente. Rara vez podrán pasar tanto tiempo dedicado al aprendizaje como lo pueden hacer ahora. El presidente Gordon B. Hinckley sabiamente aconsejó a los jóvenes de la Iglesia: “El modelo de estudio que establezcan durante los años de estudio formal afectará en gran medida la sed de conocimiento que tengan durante toda la vida”4. “Deben obtener toda la educación académica que les sea posible… Sacrifiquen lo que sea necesario sacrificar para reunir los requisitos a fin de llevar a cabo la obra de [este] mundo… Entrenen su mente y sus manos para llegar a ser una influencia para bien conforme sigan adelante con su vida”5.
Dirigiéndose específicamente a la mujer, el presidente Thomas S. Monson dijo: “A menudo, el futuro es incierto; por tanto, es preciso prepararnos para lo incierto… Las insto a proseguir estudios y a adquirir conocimientos prácticos, para que, de surgir la necesidad, estén preparadas para proveer para su familia”6.
Mujeres jóvenes, sigan el consejo de estos sabios e inspirados profetas. Sean buenas alumnas. Levántense y brillen en la escuela por medio del trabajo arduo, la honradez y la integridad. Si están teniendo dificultades o se sienten desanimadas en cuanto a su desempeño en la escuela, pidan la ayuda de sus padres, maestros y miembros serviciales de la Iglesia. ¡Nunca se den por vencidas!
Hagan una lista de las cosas que deseen aprender; luego “…[compartan sus] metas educativas con [su] familia, amigos y líderes para que ellos puedan [darles] apoyo y ánimo”7. Ése es el modelo del Progreso Personal.
Gracias a la tecnología, están siendo testigos de una explosión de conocimiento. Se les está bombardeando constantemente con sonido, video y las redes sociales. Sean selectivas y no permitan que este aumento repentino de información las distraiga o detenga su progreso. ¡Levántense, mujeres jóvenes! Ustedes determinan sus metas. Ustedes deciden lo que entra en su mente y en su corazón.
Parte de su aprendizaje más importante se llevará a cabo fuera del salón de clases. Rodéense de mujeres ejemplares que puedan enseñarles habilidades relacionadas con las labores del hogar, el arte, la música, la historia familiar, los deportes, la escritura o la oratoria. Lleguen a conocerlas y pídanles que sean sus mentoras. Cuando hayan aprendido algo nuevo, enséñenlo en la Mutual o sean mentoras de otras jovencitas como parte de los requisitos para la Abejita de Honor.
Además de mi maravillosa madre, he tenido muchas mentoras en la vida. Llegué a conocer primero el proceso de tener mentores cuando sólo tenía nueve años. Mi maestra de la Primaria me enseñó a bordar en punto de cruz “Traeré la luz del Evangelio a mi hogar”, un cuadro que estuvo colgado en mi habitación durante mi adolescencia. Mi maestra me guió, me corrigió y siempre me animó en el tiempo que me tomó hacerlo. Después tuve otras mentoras. Dos excelentes costureras de mi barrio me enseñaron a coser. Con su guía, paciencia y ánimo, presenté un vestido en un concurso de costura cuando tenía 14 años, ¡y gané un premio! El proceso aumentó mi sed de conocimiento y excelencia en otras áreas también.
El conocimiento que obtengan ahora pagará grandes dividendos cuando sean madres. “El nivel de formación académica de una madre tiene una profunda influencia en las decisiones educativas de sus [hijos]”8. La formación académica de una madre puede ser la “clave para salir [del] ciclo de la pobreza”9. “Las mujeres con formación académica… tienden a: tener bebés más sanos, tener hijos más saludables, más seguros, más adaptables, y que tienen mejor razonamiento y juicio”10. Seguir leyendo

























