La familia eterna

Conferencia General Octubre 1996
La familia eterna
Élder Robert D. Hales
del Quórum de los Doce Apóstoles

Robert D. Hales“El plan del Padre es que el amor y el compañerismo familiares continúen en las eternidades.”

Quisiera dirigirme a todos aquellos que deseen saber acerca de las familias eternas y del hecho de que la familia puede estar junta para siempre. Hace un año, la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días dio una proclamación al mundo concerniente a la familia, en la que se resumen los principios eternos del Evangelio que se han enseñado, según los registros, desde los comienzos de la historia, aun antes de la creación de la tierra.

La doctrina de la familia tuvo su principio con nuestros Padres Celestiales; nuestra aspiración mas elevada es llegar a ser como Ellos. El apóstol Pablo explicó que Dios es el padre de nuestro espíritu (véase Heb. 12:9). En la proclamación, leemos esto: “En la vida premortal, los hijos y las hijas espirituales de Dios lo conocieron y lo adoraron como su Padre Eterno, y aceptaron Su plan por el cual obtendrían un cuerpo físico y ganarían experiencias terrenales para progresar hacia la perfección y finalmente cumplir su destino divino como herederos de la vida eterna”.

La proclamación también reitera al mundo el hecho de que “… el matrimonio entre el hombre y la mujer es ordenado por Dios y … la familia es la parte central del plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos” (“La familia: Una proclamación al mundo”, Liahona, junio de 1996, págs. 10-11).

Desde el principio mismo, Dios estableció a la familia y la hizo eterna. Adán y Eva fueron sellados en su matrimonio por esta vida y por toda la eternidad: “Y así se le confirmaron todas las cosas a Adán mediante una santa ordenanza; y se predicó el Evangelio, y se proclamó un decreto de que estaría en el mundo hasta su fin; y así fue …” (Moisés 5:59).

“Y Adán conoció a su esposa, y de ella le nacieron hijos e hijas, y empezaron a multiplicarse y a henchir la tierra” (Moisés 5:2).

El Salvador mismo habló de este sagrado convenio y promesa del matrimonio cuando les dio autoridad a Sus discípulos de sellar en los cielos los convenios sagrados que se hicieran en la tierra, diciendo: “Y a ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

En estos, los últimos días, la promesa de la familia eterna se restauró en 1829, cuando se restauraron a la tierra los poderes del Sacerdocio de Melquisedec. Siete años después, en el Templo de Kirtland, se restauraron las llaves para efectuar las ordenanzas selladoras, según esta registrado en Doctrina y Convenios: “… Elías el profeta, que fue llevado al ciclo sin gustar la muerte, se apareció ante nosotros, y dijo:

“He aquí, ha llegado plenamente el tiempo del cual se habló por boca de Malaquías …

“… se entregan en vuestras manos las llaves de esta dispensación …” (D.y C. 110:13-14,16).

La restauración de esas llaves y de esa autoridad del sacerdocio trajo consigo para todos los que sean dignos la oportunidad de recibir las bendiciones de una familia eterna. “Si, el corazón de millares y decenas de millares se regocijara en gran manera como consecuencia de las bendiciones que han de ser derramadas, y la investidura con que mis siervos han sido investidos en esta casa” (D. y C. 110:9).

¿Que promesa contienen esos sellamientos que se efectúan en los templos? El Señor hace un bosquejo de la promesa y de los requisitos en este versículo sagrado: “Y además, de cierto te digo, si un hombre se casa con una mujer por mi palabra, la cual es mi ley, y por el nuevo y sempiterno convenio, y les es sellado por el Santo Espíritu de la promesa, por conducto del que es ungido, a quien he otorgado este poder y las llaves de este sacerdocio, y se les dice: Saldréis en la primera resurrección, y si fuere después de la primera, en la siguiente resurrección, y heredaréis tronos, reinos, principados, potestades y dominios, toda altura y toda profundidad, entonces se escribirá en el Libro de la Vida del Cordero … y estará en pleno vigor cuando ya no estén en el mundo; y los ángeles y los dioses que están allí les dejaran pasar a su exaltación y gloria en todas las cosas, según lo que haya sido sellado sobre su cabeza, y esta gloria será una plenitud y continuación de las simientes por siempre jamas” (D.y C. 132:19). Seguir leyendo

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Nos interesamos tanto por ustedes, que les enviamos sólo lo mejor

Conferencia General Octubre 1996
«Nos interesamos tanto por ustedes, que les enviamos sólo lo mejor»
Obispo Richard C. Edgley
Primer Consejero del Obispado Presidente

Richard C. Edgley“Nuestros misioneros… llegan a su casa para presentarles evidencia adicional, Escrituras adicionales, de que Dios vive, que Jesús es el Cristo.”

Hoy, quisiera dirigir mis palabras a las personas que no pertenecen a nuestra fe pero que, junto con nosotros, están participando de esta conferencia. Les hablo en nombre de aproximadamente cien mil madres y padres de mas de cincuenta mil misioneros de nuestra Iglesia que se encuentran prestando servicio al Señor en todas partes del mundo. Como lo dice el refrán publicitario de una reconocida compañía de tarjetas de felicitaciones: “Nos interesamos tanto por ustedes, que les enviamos sólo lo mejor”’.

Los padres en nombre de los cuales hablo hoy son de todas partes del mundo. Provienen de las llanuras del estado de Iowa y de las calles del Bronx [una zona suburbana del estado de Nueva York, en los Estados Unidos]; de las ciudades de Perú y de Bolivia; de los ondulantes montes Ozark y de las selvas de Colombia y de Kenya. Provienen de todos los medios sociales y económicos. Sin embargo, todos ellos tienen algo en común: “Se interesan tanto por ustedes, que les envían sólo lo mejor”. Si, les enviamos por dos años a nuestros mas selectos hombres y mujeres jóvenes, en el amanecer de su edad adulta. Les enviamos nuestros hijos, a quienes hemos amado, enseñado y cuidado.

Nos regocijamos con sus éxitos, sufrimos con sus desalientos y reveses, y oramos por ellos continuamente. En pocas palabras, tenemos por ellos los mismos sentimientos de amor y las mismas emociones y sueños que ustedes tienen por sus hijos.

Enviamos a estos jóvenes, señoritas y matrimonios de edad madura a todas partes del mundo, a cualquier lado que sean bien recibidos por los gobiernos y países anfitriones. Ellos viven bajo todo tipo de condiciones, casi siempre bastante por debajo de las comodidades a las cuales se encuentran acostumbrados. A menudo, viven en un medio ambiente poco familiar, que en ocasiones es poco hospitalario hacia los que quieren enseñar las verdades salvadoras de Jesucristo.

Para las muchas miles de personas que no pertenecen a nuestra fe y que les han brindado su amistad a estos jóvenes, les damos nuestras mas sinceras gracias y rogamos a Dios que derrame sobre ustedes Sus mas escogidas bendiciones.

El llamamiento para prestar servicio misional pocas veces llega en el momento que mas nos convenga. La mayoría de los jóvenes hace apenas un año que terminaron la secundaria . Muchos acababan de comenzar sus estudios universitarios. Otros han tenido que posponer e incluso dejar atrás profesiones de gran porvenir. Se venden los automóviles, los novios y las novias quedan esperando, se aplaza el colegio universitario, se renuncia a las becas, se posponen las carreras.

Detrás de todo misionero, hay una historia privada de años de dedicación, preparación y sacrificio personal, como así también la de ser ejemplo de amor por el Salvador. Están también aquellos jóvenes y señoritas dignos que guardan en su corazón un gran deseo de salir en una misión, pero que, debido a problemas físicos, de salud, o a otras circunstancias que les impidan hacerlo, se les ha excusado honorablemente. Seguir leyendo

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«Para que siempre tengan su Espíritu»

Conferencia General Octubre 1996
«Para que siempre tengan su Espíritu»
Élder Dallin H. Oaks
del Quórum de los Doce Apóstoles

Dallin H. Oaks“El Espíritu Santo es nuestro consolador, nuestro orientador, nuestro comunicador, nuestro interprete, nuestro testigo y nuestro purificador: nuestro guía y santificador infalible.”

He decidido hablar sobre la relación que existe entre el participar de la Santa Cena y el disfrutar de las bendiciones que vienen del don del Espíritu Santo.

En una revelación contemporánea el Señor mando: “… para que mas íntegramente te conserves sin mancha del mundo, iras a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo” (D. y C. 59:9). Al tomar la Santa Cena cada domingo, meditamos sobre la Expiación del Señor Jesucristo y reafirmamos y renovamos los convenios que hicimos al bautizarnos. Esos actos de adoración y de compromiso se describen en la oración que se recibió por medio de la revelación, la que da el presbítero al bendecir el pan. Como lo indica la oración, participamos del pan “en memoria del cuerpo” de nuestro Salvador y, al hacerlo, somos testigos ante Dios, el Padre Eterno, de “… que [estamos] dispuestos a tomar sobre [nosotros] el nombre de [Su] Hijo, y a recordarle siempre y a guardar sus mandamientos que el [nos] ha dado” (D. y C. 20:77).

Después de haber sido bautizados, se nos impusieron las manos sobre nuestra cabeza y se nos concedió el don del Espíritu Santo. Cuando tomamos la Santa Cena, renovamos nuestros convenios bautismales en forma consciente y sincera, de nuevo llenamos los requisitos para la promesa de “… que siempre [podamos] tener su Espíritu con [nosotros]” (D. y C. 20:77).

No podemos recalcar demasiado la importancia de esa promesa. El presidente Wilford Woodruff se refirió al don del Espíritu Santo como el don mas grandioso que podemos recibir en nuestro estado mortal. (Véase The Discourses of Wilford Woodruff, [G. Homer Durham, [1990]). Lamentablemente, no se han entendido bien el gran valor de ese don ni las importantes condiciones necesarias para que se cumplan. Nefi profetizo que en los últimos días se edificarían iglesias que “enseñarán con su conocimiento, y negaran el Espíritu Santo, el cual inspira a hablar” (2 Nefi 28:4). También dijo: “… ¡ay de aquel que escucha los preceptos de los hombres, y niega el poder de Dios y el don del Espíritu Santo!” (vers. 26).

La Biblia nos dice que cuando el Salvador dio Sus ultimas instrucciones a Sus discípulos, les prometió que enviaría “… el Consolador” (Juan 16:7). Con anterioridad, les había enseñado sobre la misión del Consolador, al cual también se le llama el Espíritu Santo, el Santo Espíritu, el Espíritu del Señor o simplemente el Espíritu. Ese Consolador mora en nosotros (véase Juan 14:17); nos enseña todas las cosas y nos recuerda todas las cosas (véase Juan 14:26); nos guía a la verdad y nos muestra las cosas que han de venir (véase Juan 16:13); testifica del Hijo (véase Juan 15:26; 1 Cor. 12:3) . La Biblia también nos enseña que el Salvador y Sus siervos bautizaran con el Espíritu Santo y con fuego (véase Mateo 3:11; Marcos 1:8; Juan 1:33; Hechos 1:5). Describiré mas tarde el significado de esa enseñanza.

Las enseñanzas de la Biblia acerca del Espíritu Santo se reafirman y se explayan en el Libro de Mormón y en las revelaciones modernas. El Espíritu Santo es el medio por el cual Dios inspira y revela Su voluntad a Sus hijos (por ej. D. y C. 8:23). El Espíritu Santo da testimonio del Padre y del Hijo (véase 3 Nefi 28:11; D. y C. 20:27; 42:17); ilumina nuestra mente y llena nuestra alma de gozo (véase D. y C. 11:13); por medio del poder del Espíritu Santo, podemos saber la verdad de todas las cosas (véase Moroni 10:5); por medio de Su poder nos pueden ser descubiertos los misterios de Dios (véase 1 Nefi 10:19), todas las cosas que nos son convenientes (véase D. y C. 18:18; 39:6). El Espíritu Santo nos muestra lo que debemos hacer (véase 2 Nefi 32:5). Enseñamos el Evangelio según nos dirige el Espíritu Santo, que es el que lleva nuestras palabras al corazón de quienes enseñamos (véase 2 Nefi 33:1).

Las Escrituras contemporáneas también nos enseñan que la remisión de los pecados, lo cual se hace posible por medio de la Expiación, viene “… por el bautismo y por fuego, si, por el Espíritu Santo” (D. y C. 19:31; véase también 2 Nefi 3 1:17) . Así, el Señor Resucitado imploró a los nefitas que se arrepintieran y vinieran a El y se bautizaran a fin de que fueran “… santificados por la recepción del Espíritu Santo, a fin de que en el postrer día os presentéis ante mi sin mancha” (3 Nefi 27:20). Seguir leyendo

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«Mujer, ¿por qué lloras?»

Conferencia General Octubre 1996
«Mujer, ¿por qué lloras?»
Presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

James E. Faust“La profundidad de nuestra creencia tanto en la Resurrección como en la Expiación del Salvador determinara, creo yo, la medida del valor y de la firmeza con que hagamos frente a las vicisitudes de la vida.”

Mis queridos hermanos, hermanas y amigos, la responsabilidad de dirigirles hoy la palabra me impele a pedirles su fe y sus oraciones. Hoy les hablo a los que tienen problemas que los acongojan; les hablo a los que sufren, a los que lloran y a los que tienen pesares. Les hablo a los que padecen dolor físico, mental o emocional. Les hablo a los que han nacido lisiados y a los que han quedado lisiados. Les hablo a los que han nacido ciegos y a los que ya no pueden ver las puestas del sol. Les hablo a los que nunca han oído y a los que ya no pueden oír el canto de los pájaros. Les hablo a los que tienen la privilegiada responsabilidad de ayudar a los que padecen impedimentos mentales o físicos. También les hablo a los que se encuentran en seria transgresión.

Empleo como texto las palabras de nuestro Salvador a la desconsolada María Magdalena que “estaba fuera llorando junto al sepulcro”1. Cuando se volvió, “vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.

“Jesús le dijo: Mujer, que lloras?”2 Al pronunciar el Salvador esas palabras, no le hablaba tan sólo a la acongojada María, sino también a todos nosotros: hombres, mujeres, niños y a todos los seres humanos que han nacido y que han de nacer, puesto que las lágrimas de pesar, de dolor y de remordimiento son comunes a todo el genero humano.

Las complejidades de esta vida tienden a veces a deshumanizar a la gente y a aplastarla.

Algunas personas tienen mucho, mientras que otras se abren paso a duras penas con muy poco.

Es una alegría reunirnos con los fieles miembros de esta Iglesia en todo el mundo. Aunque algunos de ellos tienen dificultades y carecen de bienes materiales, aun así hallan abundante felicidad y pueden andar con fe por el escabroso camino de la vida. Su fe profunda fortalece la nuestra al reunirnos con ellos.

Muchas personas que consideran que la vida es injusta no extienden la visión que tienen de lo que es la vida para incluir lo que el Salvador hizo por nosotros mediante la Expiación y la Resurrección. Todos, en una u otra ocasión, experimentamos momentos de aflicción, grandes penas y desesperación en los que tenemos, al igual que Job, que valernos del fundamento de nuestra fe. La profundidad de nuestra creencia tanto en la Resurrección como en la Expiación del Salvador determinara, creo yo, la medida del valor y de la firmeza con que hagamos frente a las vicisitudes de la vida.

Las primeras palabras del Señor resucitado a Sus discípulos fueron: “Paz a vosotros”3. El también prometió “la paz en este mundo y la vida eterna en el mundo venidero”4. La Expiación y la Resurrección se llevaron a cabo. Nuestro Señor y Salvador padeció ese dolor indescriptible en Getsemaní, y efectuó el sacrifico final al morir en la cruz para, poco después, romper las ligaduras de la muerte.

Todos nos beneficiamos con las trascendentales bendiciones de la Expiación y de la Resurrección, por medio de las que el divino proceso sanador puede efectuarse en nosotros. El dolor se puede reemplazar con el regocijo que nuestro Salvador prometió. Al vacilante Tomas, Jesús le dijo: “No seas incrédulo, sino creyente”5. Mediante la fe y la rectitud, todas las injusticias, todos los agravios y los dolores de esta vida serán íntegramente reparados y rectificados. Las bendiciones que no se reciban en esta vida se recibirán en su totalidad en la eternidad. Por medio del arrepentimiento completo de nuestros pecados, podremos recibir perdón y tener la vida eterna. Por eso, los sufrimientos de esta vida pueden ser como el fuego purificador que nos refinará para un fin mas elevado. Las congojas pueden ser sanadas y podemos llegar a conocer un regocijo y una felicidad inefables que excederán a nuestros sueños y esperanzas . Seguir leyendo

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…pues no se ha hecho esto en algún rincón»

Conferencia General Octubre 1996
«…pues no se ha hecho esto en algún rincón»
Presidente Gordon B. Hinckley

Gordon B. Hinckley“Ninguno de nosotros debe dudar jamas de intervenir en favor de esta Iglesia, de su doctrina, de su gente … Es verdadera. Es la obra de Dios.”

Mis queridos hermanos, hemos recibido buenos consejos en esta noche.

Desde que nos reunimos el pasado abril, he viajado mucho entre la gente de nuestro pueblo. He resuelto que mientras tenga fuerzas para hacerlo, iré a reunirme con los amados santos, tanto jóvenes como adultos. En los últimos meses he participado en muchas reuniones con mas de trescientos mil Santos de los Ultimos Días en diecisiete países diferentes. Hemos viajado de costa a costa a través de los Estados Unidos y por muchos países de Asia y de Europa. A mi no me gusta viajar. Me canso mucho. El “jetlag”, o desfase de cambio de horario por el largo viaje en avión, es para mi muy real. Sin embargo, disfruto al ver los rostros y estrechar la mano de los fieles Santos de los Ultimos Días. Agradezco esto a aquellos que lo han hecho posible.

Al viajar por el mundo, me han entrevistado representantes de los medios de comunicación. Esto siempre es inquietante por motivo de que uno nunca sabe lo que le preguntaran. Los periodistas son hombres y mujeres de gran talento, que saben hacer preguntas fulminantes. Aun cuando no es precisamente una experiencia deleitable, representa una oportunidad de decir al mundo algo de lo que somos. Como Pablo le dijo a Festo y a Agripa: “… pues no se ha hecho esto en algún rincón” (Hechos 26:26).

Tenemos algo acerca de lo cual este mundo necesita oír y las entrevistas de ese tipo nos presentan la oportunidad de darlo a conocer.

Una de las entrevistas mas extensas fue la que tuve con el señor Mike Wallace del programa 60 Minutes de la red televisiva CBS. Expreso mi agradecimiento al senador Orrin Hatch, a Willard Marriot Jr., y a Steve Young, que también participaron en ese programa.

Millones de personas vieron parte de esa entrevista el domingo de Pascua de este año. Los encargados del programa redujeron a unos quince minutos, horas de filmación.

Adquirí un profundo respeto por el señor Wallace. El es sumamente diestro y muy profesional. Fue muy cortes, respetuoso y agudo en sus preguntas, un hombre que podría describirse como un periodista firme y avezado en las cosas del mundo, de mucha experiencia, y, a la vez, un caballero en todo el sentido de la palabra.

Le conocí en un almuerzo que se realizó en el Club Harvard de Nueva York hará cerca de un año. Posteriormente, el vino a Salt Lake City en dos ocasiones y me entrevistó durante largo rato en mi despacho. He pensado leer en esta oportunidad partes de esas entrevistas, tal como se grabaron, las preguntas de el y mis respuestas improvisadas tal como se dieron y sin modificar, excepto en lo que toca a eliminar partes para ahorrar tiempo y añadir entre corchetes alguna palabra necesaria aquí y allí. Lo hago con el espíritu de reafirmar la posición de esta Iglesia en un numero de diversos e importantes asuntos de interés general. En su mayor parte, esto proviene de lo que no se transmitió.

A continuación mencionaré las preguntas del señor Wallace y mis respuestas improvisadas y sin preparación:

El Sr. Wallace: “¿Le preocupan a usted los conceptos erróneos que haya acerca de la Iglesia Mormona?”

Mi respuesta: “Todavía hay muchas ideas que persisten con respecto a nosotros. No somos bien conocidos. Hemos crecido [mayormente] en el Oeste. La Iglesia tuvo sus inicios en Palmyra, Nueva York. Usted habrá oído de la migración mormona hacia el Oeste … donde establecimos unas trescientas o cuatrocientas comunidades … Quisiéramos … que la gente llegara a conocernos por lo que somos y por lo que procuramos llevar a cabo”.

Pregunta: “¿Hay algún conflicto entre sus convicciones acerca de la familia y de la función de la mujer con la familia y las aspiraciones de algunas mujeres a ocupar cargos de liderazgo en su Iglesia?”

Respuesta: “Hay unas pocas mujeres en la Iglesia que piensan que las mujeres deben poseer el sacerdocio. Tenemos una gran organización de mujeres. Creo que es la organización de mujeres mas grande del mundo: la Sociedad de Socorro. Ellas tienen sus propios oficiales que presiden su propia organización. Llevan a cabo un programa notable de instrucción entre las mujeres. Creo que son felices. Están realizando una gran obra …”

El Sr. Wallace: “Desde la Segunda Guerra Mundial, al parecer nos hemos ido volviendo cada vez menos unidos, mas egoístas, mas centrados en nosotros mismos, menos interesados en la colectividad. La familia ya no parece significar mucho y la moralidad se ha degradado extremadamente. ¿Por que?”

Respuesta: “La falla básica esta en el hogar. Los padres no han estado a la altura de sus responsabilidades. Eso es evidente. Una nación no puede elevarse mas de lo que se eleven los hogares que la integran. Si se desea reformar una nación, hay que empezar con la familia, con padres que enseñen a sus hijos principios y valores positivos y firmes, que los conduzcan a caminos que merezcan la pena. Esa es la falla básica que ha tenido lugar en los Estados Unidos. Nosotros estamos llevando a cabo una labor formidable para lograr que haya mayor solidaridad en la familia. Los padres no tienen mayor responsabilidad en este mundo que la de criar a sus hijos del modo correcto y no tendrán mayor satisfacción al pasar los años que ver a esos hijos suyos crecer con integridad y honradez y hacer de su vida algo valioso …”

Pregunta: “Su Iglesia tiene un código de salud muy estricto. ¿Por que es eso parte de la religión?”

Respuesta: “El cuerpo es el templo del Espíritu. El cuerpo es sagrado; fue creado a imagen de Dios, por lo que debe cuidarse y utilizarse para buenos fines. Es preciso cuidar bien de el y eso que denominamos la Palabra de Sabiduría, que es un código de salud, nos ayuda a lograrlo”.

El Sr. Wallace: “Para algunas personas, sobre todo para las que no son mormonas, sus enseñanzas exigen una observancia demasiado rígida de las reglas. Esas son las quejas que se oyen”.

Respuesta: “Si, se oyen esas quejas. Yo no creo que sea así. Los miembros de nuestra Iglesia tienen toda la libertad del mundo. Son libres de vivir su vida como les plazca”.

Pregunta: “¿Lo son realmente?”

Respuesta: “Desde luego que si, absolutamente. Sin duda alguna. Ellos escogen lo que han de hacer. Es la antigua y eterna batalla que sigue desde la gran batalla que hubo en el cielo, de la cual se habla en el Libro de El Apocalipsis. Las fuerzas del mal en contra de las fuerzas del bien. Todos ejercitamos nuestro albedrío en lo que escogemos hacer”.

El Sr. Wallace: “Ustedes también tienen un código moral”.

Respuesta: “Creemos en la castidad antes del matrimonio y en la fidelidad total al cónyuge de uno después del matrimonio. Eso lo resume todo. Ese es el camino que conduce a la felicidad en el vivir. Ese es el camino que conduce a la satisfacción; trae consigo paz al corazón y paz al hogar”.

Pregunta: “Algunos de los estudiantes con los que hemos hablado dicen que el código de salud es fácil comparado con el de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio … dicen que el no fumar o el no beber bebidas alcohólicas es una regla clara, pero que las reglas acerca del comportamiento sexual son … [bueno] se sienten confundidos, al menos, algunos de ellos, con respecto a cuales son los limites de esas reglas”.

Respuesta: “Ah, yo pienso que lo saben. Cualquier hombre joven o mujer joven que haya crecido en esta Iglesia sabe dónde están esos limites. Saben que cuando se vean resbalar hacia el camino del mal, deben ejercer la autodisciplina. Y saben que si tienen algún problema serio, deben llevárselo al Señor. Hablar con Dios acerca de ello. Compartir sus cargas con El. El les dará fortaleza y les ayudara. Ellos saben eso. Tengo confianza en que lo sepan”.

El Sr. Wallace: “¿Por que sólo los hombres deben gobernar la Iglesia?”

Respuesta: “A la Iglesia no la administran sólo los ‘hombres’. Los hombres tienen su lugar en la Iglesia. Los hombres poseen los oficios del sacerdocio de la Iglesia. Pero las mujeres ocupan un lugar destacado en esta Iglesia. Ellas tienen su propia organización, a la cual dio comienzo en 1842 el profeta José Smith, llamada la Sociedad de Socorro, por motivo de que su primera finalidad fue suministrar ayuda a los necesitados. Ha crecido hasta llegar a ser. creo, la organización de mujeres mas grande del mundo con un numero de miembros de mas de tres millones. Ellas tienen sus propios cargos de autoridad, su propia presidencia y su propia mesa directiva. Esa misma organización se extiende hasta las unidades mas pequeñas de la Iglesia en todas partes del mundo”.

El Sr. Wallace: “Pero ellas no tienen el poder”.

Respuesta: “Ellas tienen un cargo de autoridad. Tienen responsabilidad. Tienen control de su organización”.

Pregunta: “Pero ustedes la gobiernan. Los hombres la administran. Usted vera, yo no estoy …”

Respuesta: “Los hombres poseen el sacerdocio, sí. Pero mi esposa es mi compañera. En esta Iglesia, el hombre no camina delante de su esposa ni detrás de ella, sino al lado de ella. Son mutuamente iguales en esta vida en una gran empresa”.

El Sr. Wallace: “¿Por que es que los mormones tienen por lo visto tantos hijos?”

Respuesta “Nosotros no prescribimos el tamaño de la familia. Eso queda en manos del padre y de la madre, de marido y mujer. Y esperamos que hagan de ello el asunto mas serio de su vida, o sea, el criar una familia …”

Pregunta: “Hay quienes dicen que el mormonismo comenzó como una secta. A ustedes no les gusta oír eso” .

Respuesta: “No se lo que eso significa en realidad. Pero si tiene connotaciones negativas, no acepto que se le aplique ese calificativo a esta Iglesia. Habrá habido personas que se lo hayan aplicado, sobre todo en los primeros días de la Iglesia. Pero, vea usted lo numerosa que es la Iglesia en la actualidad. Sólo hay seis Iglesias en los Estados Unidos que tienen mas miembros que esta. Somos la segunda Iglesia, en lo que al numero de miembros se refiere, en el estado de California. Nos estamos extendiendo por todo el mundo. Estamos en mas de ciento cincuenta naciones. Esta es una gran, potente y próspera organización con una influencia asombrosa … Usted encontrara nuestra gente en instituciones comerciales, en elevados círculos educacionales, en la política, en el gobierno y en todas partes. Somos personas comunes y corrientes que procuramos efectuar una obra extraordinaria”.

El Sr. Wallace: “Es costoso ser mormón”.

Respuesta: “No es costoso. Vivimos de acuerdo con la ley del Señor: la ley del diezmo”.

Pregunta: “Pero el diez por ciento de su ingreso total va a la Iglesia y ustedes no tienen parte en la forma en que se gasta cl dinero. Bueno, me refiero al mormón corriente”.

Respuesta: “El mormón corriente tiene mucho que ver con ello; el es miembro de la Iglesia …”

El Sr. Wallace: “Pero el no interviene en absoluto en la forma en que se va a disponer del dinero”.

Respuesta: “Si el es obispo, tiene la responsabilidad de los gastos de su barrio. Una gran cantidad de ese dinero vuelve a las unidades locales. ¿En que se usa ese dinero? Se usa para los fines de la Iglesia”.

Pregunta: “¿Para que fines de la Iglesia, exactamente?”

Respuesta: “Para construir capillas. Unas trescientas setenta y cinco al año. Piense en eso. Nuevos edificios todos los años para satisfacer las necesidades del creciente numero de miembros. Se lo utiliza para educación. Mantenemos la universidad particular mas grande del mundo que patrocine una Iglesia, la Universidad Brigham Young, con sus 27.000 alumnos tanto en la ciudad universitaria misma como en otros terrenos universitarios.

Mantenemos un espléndido programa de instituto de religión, el que se realiza fuera de las universidades, pero con [alumnos] de las universidades principales de los Estados Unidos. Usted hallara institutos de religión en universidades de California, en Harvard, en Yale, en Princeton, en la Universidad de Nueva York, en la Universidad de Massachusetts, en el Instituto tecnológico de Massachusetts, etc.

“En lo que toca a las circunstancias financieras de la Iglesia, hacemos auditar cuidadosamente todos los fondos. Tenemos grupos de auditores que son competentes contadores públicos diplomados, y que son independientes de todas las demás agencias de la Iglesia, los cuales presentan informes únicamente a la Primera Presidencia de la Iglesia. Procuramos ser muy cuidadosos en cuanto a esto. Conservo en el estante que esta detrás de mi escritorio la ofrenda de una viuda, la cual se me entregó en Jerusalén hace muchos años; la tengo como un recordatorio constante de la santidad de los fondos que tenemos que administrar. Provienen de la viuda, provienen de su ofrenda, así como de la ofrenda del rico y se utilizan con cuidado y con prudencia para los propósitos del Señor. Los tratamos con cuidado, los salvaguardamos y procuramos, de todas las formas posibles, que se usen tal como estimamos que el Señor los utilizaría en la edificación de Su obra y el perfeccionamiento de los de Su pueblo”.

El Sr. Wallace: “Hombres y mujeres jóvenes dan dos años de su vida para servir de misioneros. ¿No es así?”

Respuesta: “Las mujeres jóvenes prestan servicio dieciocho meses. El trabajo es arduo; es difícil. No es fácil ir a Nueva York o a Londres o a Tokio y golpear a puertas y hacer frente a personas que nunca se han conocido. Pero produce un efecto favorable en uno. Produce dos o tres de esos efectos. Surte en primer lugar un sentimiento de dependencia en el Señor … Edifica dentro [de un joven] fortaleza y capacidad. Si el va a un país extranjero, aprende un idioma nuevo; aprende a hablar la lengua de la gente de ese país. Adondequiera que vaya llega a conocer a la gente entre la cual preste servicio y vuelve a su casa con algo de la cultura de esa gente, de la manera de hacer la cosas de esa gente, así como con agradecimiento y respeto por ellas y por sus condiciones y circunstancias. No hay nada que se le iguale: el pensar que tenemos casi 50.000 misioneros en la actualidad, y ese numero se renueva constantemente, por lo que de ese modo se influye en la vida de cientos de miles de personas … Si camino por las calles de Salt Lake City con usted, nos encontraremos con personas que hablan fluidamente en japonés, en chino, en sueco, en noruego, en finlandés, en español y en portugués, y que tienen en el corazón un gran amor por la gente entre la cual prestaron servicio”.

Pregunta: “Por que se espera que los miembros de la Iglesia guarden comida, ropa y combustible para un año?”

Respuesta: “Enseñamos la autosuficiencia como un principio de vida, que debemos bastarnos a nosotros mismos y atender a nuestras propias necesidades. Y por eso animamos a nuestra gente a planear con anticipación, a guardar … alimentos para tener a la mano, a tener una cuenta de ahorros, de ser posible, para los tiempos difíciles. Las catástrofes les sobrevienen a las personas a veces cuando menos se lo esperan: el desempleo, la enfermedad y cosas por estilo. La persona en forma individual, enseñamos, debe hacer por sí misma todo lo que pueda. Una vez que haya agotado todos sus recursos, debe acudir a su familia en busca de ayuda. Si la familia no puede proporcionársela, entonces la Iglesia se hace cargo de ayudarla. Y, cuando la Iglesia se hace cargo de eso, nuestro gran deseo es atender primero a sus necesidades inmediatas y, en seguida, ayudarla durante el tiempo que precise la ayuda, pero, entretanto, ayudarla a prepararse, a conseguir un empleo seguro, a buscarse una forma de volver a ser autosuficiente. Ese es todo el objetivo de este gran programa de bienestar …”

El Sr. Wallace: “¿Por que es Salt Lake City tan limpio?”

Respuesta: “Bueno, esperamos que eso sea un reflejo de la gente que vive aquí”.

El Sr. Wallace: “Es asombroso caminar por las calles de Salt Lake City”. [El Sr. Wallace acababa de llegar de Nueva York.]

Respuesta: “Confiamos en que permanezca así. Espero que eso refleje, al menos en cierta medida, algo de las enseñanzas de esta Iglesia. Contemple las bellezas de la Manzana del Templo, aquí mismo, en el corazón de la ciudad. Contemple el magnifico templo y el gran tabernáculo. Fueron construidos con visión, por gente con cultura, con refinamiento, con talento artístico. No son obra de gente que no sabia lo que hacia, sino de personas que tuvieron una gran visión para hacer cosas hermosas”.

El Sr. Wallace: “Los mormones, Sr. Presidente, le llaman a usted un ‘Moisés viviente’, un Profeta que literalmente se comunica con Jesús. ¿Como hace usted eso?”

Respuesta: “… Permítame decirle en primer lugar que hay una gran historia detrás de esta Iglesia, una historia de profecía, una historia de revelación y … decisiones, que establecieron las pautas de la Iglesia a fin de que no hubiese constantes y reiteradas dificultades que hicieran preciso una comunicación especial. Pero hay de vez en cuando asuntos que surgen en los que la voluntad del Señor [se necesita y] se busca, y, en esas circunstancias, creo que la mejor forma en la que podría describir el proceso es compararlo a la experiencia que tuvo Elías el profeta, como se expone en el Primer Libro de los Reyes. Elías le hablo al Señor y hubo un grande y poderoso viento, pero el Señor no estaba en el viento. Y tras el viento hubo un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado, lo cual yo describo como los susurros del Espíritu. Ahora bien, permítame decir categóricamente que las cosas de Dios se comprenden por medio del Espíritu de Dios y uno debe tener, buscar y cultivar ese Espíritu, y entonces sobreviene el entendimiento y es verdadero. Yo doy testimonio de eso”.

Pregunta: “¿Por que es su Iglesia tan dinámica en lo que respecta a propagar la palabra, a enviar misioneros a golpear a puertas donde quizá no sean bienvenidos y donde evidentemente no son incitados?”

Respuesta: “Creemos en lo que el Señor quiso decir cuando mando: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura’ [Marcos 16:15]. Nosotros creemos en ese mandato. Creemos que es nuestra responsabilidad intentar cumplirlo. Estamos realizando eso con todas las energías y con todos los recursos con que contamos”.

El Sr. Wallace: “¿Cómo consideran ustedes a los que no son mormones ? “

Respuesta: “Con afecto y con respeto. Yo tengo muchos amigos que no son mormones. Los respeto. Siento por ellos la mayor admiración”.

Pregunta: “¿Pese al hecho de que ellos aun no han llegado a conocer la luz?”

Respuesta: “Sí. A todas las personas que no son de esta Iglesia les digo que reconocemos todas las virtudes y todo lo bueno que ustedes poseen. Traigan esas virtudes y nosotros añadiremos a ellas”.

El Sr. Wallace: “Hábleme de Brigham Young”.

Respuesta: “Brigham Young tuvo una visión profética. ¿Podrá alguien dudarlo al mirar a su alrededor aquí hoy en día? No. Y así es con esta Iglesia. Ha sido dirigida por revelación. Creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aun revelara muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios para bendición de Sus hijos e hijas dondequiera que ellos se encuentren” .

Pregunta: “Como sabrá algunos escépticos dicen que los cambios principales que se han hecho en las normas de la Iglesia han derivado de presiones políticas y no necesariamente como revelaciones de Dios. Por ejemplo, el asunto del poner fin a la poligamia, dicen los escépticos, no fue porque hubiera habido revelación, sino porque Utah deseaba llegar a ser un estado de la Unión”.

Respuesta: “Uno de los objetivos de un Profeta es buscar la sabiduría y la voluntad del Señor y enseñar a los de su pueblo de acuerdo con estas. Así’ fue en el caso de Moisés cuando sacó de Egipto a los hijos de Israel. Así fue en el caso de los Profetas del Antiguo Testamento cuando los del pueblo se enfrentaban con la opresión, los problemas y las dificultades. Ese es el objetivo de un Profeta, dar respuestas a la gente por los dilemas en que se encuentren. Eso es lo que sucede. Eso es lo que vemos que ocurre. ¿Es asunto de conveniencia, de conveniencia política? ¡No! ¿Es guía inspirada? ¡Si!”

El Sr. Wallace: “¿Cuan grande es el problema, Sr. Presidente, del abuso de menores en la Iglesia Mormona?”

Respuesta: “Espero que no sea un gran problema … Este es un fenómeno grave que va hallando expresión en todo el mundo. Es algo abominable. Es una iniquidad. Es reprobable. Sobre eso he hablado una y otra vez”.

Pregunta: “¿Que esta haciendo por reducirlo?”

Respuesta: “Estamos haciendo todo lo que esta a nuestro alcance por reducir el problema. Enseñamos a nuestra gente. Hablamos acerca del problema. Hemos instituido un curso de instrucción para nuestros obispos en toda la nación. Durante todo el año pasado, llevamos a cabo un programa educativo. Hemos establecido un numero telefónico para ellos al cual pueden llamar para conseguir asesoramiento profesional y ayuda en lo que toca a estos problemas. Hemos publicado un periódico con respecto al abuso de menores, al maltrato del cónyuge y al maltrato de los ancianos, en fin, sobre todo el problema. Nos preocupa. Me preocupan profundamente las víctimas de esto. Siento una profunda compasión por ellas. Deseo que hagamos todo lo que podamos por aliviar el dolor, por detener este mal antes de que suceda … No se de ninguna otra organización de este mundo que haya tomado medidas mas exhaustivas, que haya procurado con mayor ahínco, que haya hecho mas por abordar y solucionar este problema, que se haya esforzado mas por resolverlo, por hacer algo para producir un cambio. Reconocemos la espantosa índole de ello y deseamos ayudar a nuestra gente, llegar a ellos y prestarles asistencia”.

El Sr. Wallace: “Un sociólogo nos ha dicho que la raíz del problema es el hecho de que los hombres, en efecto, en su Iglesia tienen autoridad sobre las mujeres, por lo que sus clérigos se inclinan a compadecer a los hombres que abusan o maltratan en lugar de compadecer a las víctimas de su abuso o maltrato”.

Respuesta: “Esa es la opinión de una persona. Yo no creo que haya verdad alguna en eso. Pienso que los hombres de esta Iglesia, los obispos de esta Iglesia, los oficiales de esta Iglesia se interesan tanto por el bienestar de las mujeres de la Iglesia como en el de los hombres de la Iglesia y en el de los niños de la Iglesia. No dudo un instante en decir eso. Tengo confianza en eso. He vivido largo tiempo. He conocido esta Iglesia cabalmente, de dentro hacia afuera, a lo largo de mucho, mucho tiempo. Tengo ahora ochenta y cinco años de edad y he vivido en la Iglesia toda mi vida, y pienso que se como funciona. Creo conocer la actitud de los de nuestro pueblo. Sí, habrá un problema aquí y otro allí, un error aquí y un error allí. Pero, en su mayor parte, la obra es magnífica y enorme el bien que se lleva a cabo; y el bienestar de las mujeres y de los niños se considera tan seriamente como el de los hombres de esta Iglesia, y quizá mas aun”.

Eso es todo lo de la entrevista que el tiempo me permite darles a conocer. Ahora, para concluir, deseo decir que ninguno de nosotros debe dudar jamas en intervenir en favor de esta Iglesia, de su doctrina, de su gente, de su organización divina y de su responsabilidad divinamente otorgada. Es verdadera. Es la obra de Dios. Lo único que podrá estorbar esta obra serán los actos de desobediencia a su doctrina y a las normas por parte de sus miembros. Eso pone sobre los hombros de cada uno de nosotros una enorme responsabilidad. Esta obra será juzgada por lo que el mundo vea en nuestro comportamiento. Que Dios nos de la voluntad para andar con fe, la disciplina de hacer lo que es correcto en todo momento y en todas las circunstancias, la resolución de hacer de nuestras vidas una declaración de esta causa ante todos los que nos vean, en el nombre de Jesucristo. Amén.

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Sé ejemplo de los creyentes

Conferencia General Octubre 1996
“Sé ejemplo de los creyentes”
Presidente Thomas S. Monson
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Thomas S. Monson“Afortunadamente y de un modo digno de elogio, la Iglesia esta haciendo mucho mas que nunca para aliviar el sufrimiento, para saciar el hambre, para prevenir y curar las enfermedades, y para bendecir a los necesitados. Aun queda mucho por hacer.”

Al contemplar esta gran congregación reunida con motivo de esta reunión general del sacerdocio de la Iglesia, pido la ayuda de nuestro Padre Celestial al asumir esta responsabilidad de dirigirles la palabra.

Últimamente he estado estudiando las enseñanzas de los primeros Apóstoles, incluso sus llamamientos, sus ministerios y su vida misma. Esta es una experiencia fascinante que nos acerca mas al Señor Jesucristo.

Esta noche deseo compartir con ustedes una emotiva suplica del apóstol Pablo a su amado Timoteo. Sus palabras pueden aplicarse a cada uno de nosotros: “… sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza … No descuides el don que hay en ti … Ocúpate en estas cosas”1.

Hermanos, tenemos la oportunidad de aprender, el privilegio de obedecer y el deber de servir. En esta época hay muchos pies que podemos afirmar, manos que podemos estrechar, mentes que podemos alentar, corazones que podemos inspirar y almas que podemos salvar.

Por ejemplo, consideren la ley de los diezmos. El pago de un diezmo integro provee a una persona de la fortaleza íntima y la dedicación para cumplir los otros mandamientos.

El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “La Iglesia tiene una enorme responsabilidad. Los diezmos son la fuente de ingresos para que la Iglesia pueda llevar a cabo sus actividades. La necesidad es siempre mayor que la disponibilidad. Pido que Dios nos ayude a ser fieles en observar este importante principio que hemos recibido [del Señor] con maravillosas promesas”2.

En Malaquías leemos: “¿Robara el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En que te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas … Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”3.

Todos podemos pagar diezmos. En realidad, ninguno de nosotros puede permitirse no pagarlos. El Señor fortalecerá nuestra resolución y nos abrirá el camino para cumplirla.

Deseo compartir con ustedes una carta que recibí hace unos meses, la que proporciona un buen ejemplo de ello. La carta comienza:

“Vivimos en las afueras de un pequeño pueblo; nuestro vecino usa nuestro campo para el pastoreo de su ganado y nos paga con toda la carne que necesitamos para comer. Cada vez que recibimos carne fresca, todavía tenemos algo de la anterior en reserva y puesto que somos miembros de un barrio de estudiantes, les llevamos algo de carne a algunos estudiantes que la podrían usar.

“Cuando mi esposa servia en la presidencia de la Sociedad de Socorro, su secretaria era la esposa de un estudiante y madre de ocho hijos. Su esposo Jack acababa de ser llamado como secretario del barrio.

“Mi esposa siempre oraba para poder saber quienes entre los estudiantes tenían mas necesidad de recibir nuestra carne extra. Cuando me dijo que creía que debíamos darles carne a Jack y a su familia, a mi me preocupó mucho que los ofendiéramos y a ella también. Ambos estábamos preocupados porque sabíamos que eran una familia muy independiente.

“Pocos días después, mi esposa sintió que debía llevarles la carne y yo, no sin vacilación, consentí en acompañarla. Cuando les entregamos la carne, a mi esposa le temblaban las manos y yo me sentía muy nervioso. Los niños nos abrieron la puerta y cuando se enteraron a que íbamos, comenzaron a saltar de alegría. Los padres se mostraron algo discretos pero muy amigables. Al regresar a casa, mi esposa y yo nos sentíamos aliviados y contentos de que hubieran aceptado nuestro regalo.

“Meses mas tarde, nuestro amigo Jack relató lo siguiente en una reunión de testimonio.

Dijo que durante toda su vida le había resultado difícil tener que pagar los diezmos.

Teniendo una familia tan numerosa, necesitaban todo el dinero que les era posible ganar.

Cuando empezó a trabajar como secretario del barrio, vio que todos los demás pagaban los diezmos y reconoció que también el debía hacerlo. Así lo hizo durante un par de meses, hasta que se le presento un problema. En su trabajo le pagaban cada tantos meses y podía percibir que SU familia iba a estar corta de fondos. El y su esposa decidieron entonces confiar el caso a sus hijos. Si pagaban los diezmos, se quedarían sin comida para el día 20 del mes. Si no los pagaban, tendrían lo suficiente para comer hasta que recibieran su próxima paga. Jack quería comprar alimentos, pero los niños querían que se pagaran los diezmos. Por tanto, Jack pagó los diezmos y todos se pusieron a orar. Seguir leyendo

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La honradez, una brújula de la moral

Conferencia General Octubre 1996

“La honradez, una brújula de la moral”

Presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

“La honradez es mucho mas que no mentir. Significa decir la verdad, vivir la verdad y amar la verdad.”


Mis queridos hermanos, es un gran privilegio para todos nosotros en tantos países poder congregarnos en esta gran reunión del sacerdocio de la Iglesia. Estamos agradecidos porque nuestro amado Profeta y líder, el presidente Gordon B. Hinckley, esta aquí presente. Nos regocijamos porque desde que el presidente Hinckley fue llamado a ser el Presidente de la Iglesia ha podido reunirse con muchos miembros de la Iglesia en numerosos países y bendecirlos en abundancia. Mucho agradecemos su inspirada dirección. No tengo palabras para expresarles lo humilde que me siento al trabajar con el presidente Hinckley, con el presidente Monson, con los miembros del Quórum de los Doce y con las demás Autoridades Generales de la Iglesia. Tengo el mas profundo respeto y aprecio por cada uno de ellos.

Hermanos, todos debemos estar preocupados acerca de la sociedad en que vivimos, una sociedad que podría considerarse como un Armagedón moral. Me preocupa el efecto que puede tener sobre nosotros, que somos los poseedores del sacerdocio de Dios. Hay tanta gente en el mundo que parece no distinguir el bien del mal o no importarle lo que es bueno o malo. Todos conocemos el decimotercer Artículo de Fe, el cual deseo destacar: “Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos”.

Es necesario que todos sepamos lo que significa ser honrados. La honradez es mucho mas que no mentir. Significa decir la verdad, hablar la verdad, vivir la verdad y amar la verdad. John, un niño suizo de 9 años que formaba parte de una de las compañías de carros de mano, es un verdadero ejemplo de honradez. Su padre había puesto en el carro de mano cierta cantidad de carne de bisonte y dijo que había que guardarla para la cena del domingo. John expresó: “Mientras empujaba el carro de mano, tenía tanta hambre y aquella carne olía tan bien que no pude resistir mas. Yo llevaba una pequeña navaja de bolsillo … y aunque sólo podía esperar que mi padre me castigara con severidad cuando se enterara, todos los días cortaba pequeños trozos de ella. Los masticaba durante tanto tiempo que se iban poniendo de color blanco hasta no llegar a tener gusto alguno. Cuando mi padre fue a buscar la carne, me preguntó si yo habla estado cortando algo de ella. Yo le respondí que sí, que había tenido tanta hambre que no pude resistir la tentación. En lugar de regañarme o castigarme, mi padre se alejó con lágrimas en sus ojos”’.

Deseo hablarles con franqueza acerca de la honradez. La honradez es una brújula de la moral para guiarnos en la vida. Ustedes, los jóvenes, se hallan bajo una gran presión para aprender acerca de la tecnología que tan rápidamente se esta expandiendo en el mundo. Sin embargo, esa formidable exigencia de sobresalir en el conocimiento intelectual suele desorientar a la gente en cuanto a lo que es mas importante: la honradez y la integridad.

Hacer trampas en la escuela es una manera de engañarse a s mismo. A la escuela vamos para aprender y nos engañamos a nosotros mismos cuando nos aprovechamos de los esfuerzos y de los conocimientos de los demás.

Una amiga relató esta experiencia que tuvo su esposo cuando el estudiaba medicina. “Estudiar en la facultad de medicina”, dijo, “es algo muy competitivo y el deseo de sobresalir y de tener éxito ejerce mucha presión sobre los alumnos del primer año. Mi esposo habla tenido que estudiar mucho para su primer examen. En la facultad se debía observar el código de honor. El profesor, después de distribuir el examen, salió del aula. Casi al instante, algunos alumnos comenzaron a sacar de entre sus papeles o de sus bolsillos los proverbiales papelitos para hacer trampa. Mi esposo dice que recuerda con cuanta intensidad le comenzó a latir el corazón al pensar en lo difícil que es competir con tramposos. En aquel momento, un alumno alto y delgado se puso de pie y dijo: ‘Yo he salido de mi pueblo natal, he puesto a mi esposa y a mis tres hijos pequeños en un apartamento y he trabajado arduamente para poder entrar en la facultad de medicina. Y por seguro que voy a delatar al primero de ustedes que haga trampas en este examen. ¡Y mas vale que me crean!1, y realmente le creyeron. Varios se sonrojaron y los papeles que algunos se hablan sacado del bolsillo comenzaron a desaparecer tan rápidamente como hablan aparecido. Aquel joven alumno sentó un singular precedente para la clase, la cual, con el tiempo, llegó a ser la clase que se graduó con el mayor numero de médicos en la historia de esa facultad”2. Seguir leyendo

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El Salvador cuenta con ustedes

Conferencia General Octubre 1996
El Salvador cuenta con ustedes
Élder Joe J. Christensen
de la Presidencia de los Setenta

Joe J. Christensen“Piensen menos en ustedes y mas en el poder que tienen de ayudar a otros.”

Hace algunos años, poco después de la conferencia general, mi nieto Andrew, de cuatro años, le preguntó a su mama: “Mama, ¿Jesús cuenta conmigo?” La mama le contesto: “Sí, Andrew, Jesús si cuenta contigo. El desea que obedezcas a mama y a papa, que hagas lo correcto y especialmente que seas amable con tu hermanito Benny”. El niño pensó por un momento y dijo: “Mama, ¡dile que no cuente conmigo!”

Felizmente, cuando Andrew llegue a la edad en la que reciba el Sacerdocio Aarónico, habrá aprendido que Jesús si cuenta con él.

Esta noche consideremos tres cosas importantes en las que el Señor cuenta con ustedes, los que tienen el privilegio de poseer el Sacerdocio Aarónico.

Primero, el Salvador cuenta con que ustedes sean campeones de los que los necesiten.

En una escuela secundaria cerca de aquí había un joven estudiante que padecía de un impedimento mental, al que llamaremos Frank, y que tenía el gran deseo de ser aceptado por los jóvenes populares. El los seguía a todos lados, siempre desde una distancia, esperando ser parte del grupo, pero no lo conseguía.

Un día, en el comedor, algunos de los jovencitos mas populares alentaron a Frank a subirse a una mesa a bailar. Pensando que los complacería, así lo hizo. En su forma torpe, giraba y se contorsionaba. El grupo gritaba, aplaudía y se reía. Se reían de el, pero Frank pensaba que se reían junto con el.

A poca distancia, Dave comía con un amigo y lo observaba todo. Con valentía se levantó, enfrenó a los verdugos y, apretando los dientes, les dijo: “¡No puedo tolerar esto!” Le ayudó a Frank a bajarse y le dijo: “Frank, ven a comer con nosotros”.

El Salvador cuenta con que ustedes sean campeones de quienes los necesiten, y ellos están alrededor de ustedes, en sus escuelas, en sus vecindarios, en su familia.

En una reunión de ex alumnos en la que se conmemoraban 20 años de graduación, una de las ex alumnas tuvo una sorprendente conversación con una de sus compañeras de clase en la que le dijo algo así:

“Vine a esta reunión después de tantos años con la esperanza de encontrarte aquí y agradecerte. La escuela secundaria fue difícil para mi. Quizás no lo sabías, pero tu fuiste la única amiga que tuve en la escuela. Me preguntaba si tal vez el maestro de seminario te había dado la asignación de ser buena conmigo. ¿Lo hizo?”

“No, el no me dio esa asignación”.

“Bueno, tu no lo sabías, pero todos los días yo te buscaba porque sabía que hablarías conmigo. Me hacías sentir mejor conmigo misma. Ahora estoy casada y tengo una familia grande. Durante estos últimos años he pensado mucho en lo que tu significaste para mí y quería decírtelo”.

Hay jóvenes que se despiertan todas las mañanas temerosos de ir a la escuela, e incluso de ir a una actividad de la Iglesia, porque les preocupa la forma en que los trataran. Ustedes tienen el poder de cambiar sus vidas para mejor. Ustedes son poseedores del sacerdocio de Dios y el Señor cuenta con que ustedes sean los que los edifiquen y los alienten. Piensen menos en ustedes mismos y mas en el poder que tienen de ayudar a los demás, incluso a los miembros de su propia familia.

Una hermana de catorce años de edad estaba vestida para ir a una actividad de las Mujeres Jóvenes en una época de su vida en la que se sentía muy insegura de sí misma. En forma silenciosa y tímida se dirigió lentamente a la puerta, esperando que no repararan en ella los jóvenes que conversaban con su hermano mayor, Russell, en la sala de su casa. De pronto recibió el cumplido que cambiaría su vida cuando su hermano mayor, interrumpiendo la conversación, le dijo delante de todos sus amigos: “Mi querida Emily, te ves preciosa”. ¿Un detalle sin importancia? ¡No! Hay jovencitas que afirman que no hubieran podido salir adelante en esos años de la adolescencia sin el aliento y el apoyo de sus hermanos mayores. Seguir leyendo

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Correrán sin fatigarse

Conferencia General Octubre 1996
“Correrán sin fatigarse”
Élder L Tom Perry
del Quórum de los Doce Apóstoles

L. Tom Perry“Les desafío a que se muestren ante sus compañeros como ejemplos de una vida recta.”

Los registros señalan que en los principios de la historia de la Iglesia, durante el invierno de 1832-1833, el Señor mandó que se debería organizar una Escuela de los profetas “… para su instrucción en todas las cosas que les convienen” (D. y C. 88:127). Se iba a llevar a cabo en el segundo piso de la tienda de Newell K. Whitney; los hermanos irían a dicha escuela para recibir instrucción del profeta José Smith. Algunos habían adquirido el habito de mascar o de fumar tabaco y se hacia difícil para el Profeta enseñar cosas espirituales en un ambiente temporal lleno de humo. José Smith, preocupado por ese ambiente que les rodeaba, le preguntó al Señor si esas condiciones eran adecuadas para los hermanos. En respuesta a su petición, recibió la revelación conocida por nosotros como la Palabra de Sabiduría.

La Palabra de Sabiduría contiene algunos aspectos muy positivos: Nos insta a consumir granos, particularmente el trigo, frutas y verduras, así como el uso esporádico de la carne. Se la conoce también por la prohibición, la absoluta prohibición, del uso del alcohol, el tabaco, el te y el café. A esto se le agrega el consejo de los lideres de la Iglesia de abstenerse del uso de drogas tales como la marihuana, la cocaína, etc., y el abuso de las drogas que se extienden bajo receta.

En la promesa especial que se dio en esta revelación, que se encuentra en la sección 89 de Doctrina y Convenios, recibimos estas palabras:

“Y todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estas cosas, rindiendo obediencia a los mandamientos, recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos;

“y hallaran sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, si, tesoros escondidos;

“y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar.

“Y yo, el Señor, les prometo que el ángel destructor pasara de ellos, como de los hijos de Israel, y no los matara” (D. y C. 89:18-21).

Siempre estaré agradecido por las enseñanzas de mis buenos padres que nos inculcaron las lecciones que nos enseña la Palabra de Sabiduría. Además de las enseñanzas de ellos, los maestros de la Primaria, de la Escuela Dominical y los del sacerdocio nos enseñaron con esmero.

Recuerdo en particular a una maestra que nos leyó un relato de la revista Improvement Era. Le pedí al Departamento Histórico que me buscara esa historia y considero que es digna de repetirse. La historia se extrajo del numero de octubre de 1928, de la revista Improvement Era, y trata sobre Creed Haymond, un joven mormón que se inscribió en la Universidad de Pensilvania e ingresó en ella. Era un atleta conocido por su velocidad y, debido a la forma en que actuaba y participaba, se le eligió capitán del equipo de carrera. Seguir leyendo

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La Expiación

Conferencia General Octubre 1996

La Expiación

Élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles

“Los propósitos de la Creación, de la Caída y de la Expiación se centran en la obra sagrada que se realiza en los templos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.”

Con humildad me uno al profeta Jacob, del Libro de Mormón, quien pregunto: “por que no hablar de la expiación de Cristo?”1 Nuestro tercer Artículo de Fe trata ese tema: “Creemos que por la Expiación de Cristo, todo el genero humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio”.

Sin embargo, para comprender la expiación de Cristo, primero debemos comprender la caída de Adán, y antes de comprender la Caída, primero debemos comprender la Creación. Estos tres componentes vitales del plan de salvación están relacionados entre sí 2.

La Creación

La Creación culmino con Adán y Eva en el Jardín de Edén, quienes fueron creados a la imagen de Dios, con cuerpos de carne y huesos 3. Por haber sido creados a la imagen de Dios, y no siendo mortales aun, no podían envejecer ni morir.4. “Y no hubieran tenido hijos”5 ni habrían experimentado las pruebas de la vida. (Por favor perdónenme por mencionar a los hijos y las pruebas en la misma frase.) La creación de Adán y Eva fue paradisíaca, o sea, debían experimentar un cambio importante antes de poder cumplir con el mandamiento de tener hijos6 y así proveer cuerpos terrenales para los premortales hijos e hijas espirituales de Dios.

La Caída

Y eso nos lleva a la Caída. Las Escrituras nos enseñan que “Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo”7. La caída de Adán (y Eva) comprendió la creación mortal y trajo consigo los cambios requeridos en sus cuerpos, incluso la circulación de la sangre, como así también otras modificaciones8. Ahora podían tener hijos, y ellos y su posteridad estaban sujetos a las heridas, las enfermedades y la muerte. Y un Creador amoroso los bendijo con el poder sanador por el cual se podían preservar la vida y las funciones de los preciosos cuerpos físicos. Por ejemplo, si los huesos se rompen, pueden volver a soldarse, las heridas pueden sanar y, milagrosamente, una perdida de sangre puede detenerse al activarse ciertos componentes de esa misma sangre que se esta vertiendo9.

¡Piensen en lo maravilloso del poder de sanar! Si pudieran crear algo que se reparara solo, crearían la vida en perpetuidad. Por ejemplo, si pudieran crear una silla que reparara su propia pata rota, la vida de esa silla no tendría límite. Muchos de ustedes caminan con piernas que una vez estuvieron rotas y lo hacen en virtud del maravilloso don de sanar.

Aunque nuestro Creador nos dotó de ese poder tan increíble nos confió un don opuesto: la bendición del envejecimiento, con recordatorios visibles de que somos seres mortales destinados a partir un día de esta frágil vida 10. Todos los días nuestro cuerpo cambia. Al ir envejeciendo, nuestro pecho que era ancho y nuestra cintura que era angosta parecen tener la tendencia de cambiar de lugar. Nos arrugamos, perdemos el color del cabello, y aun el cabello mismo, para recordarnos que somos hijos mortales de Dios, con la “garantía del fabricante” de que no quedaremos sobre la tierra para siempre. De no ser por la Caída, nuestros médicos, los empleados de salones de belleza y los funerarios no tendrían trabajo.

Como seres mortales, a Adán y a Eva se les instruyo que “adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor”11. También se les dijo que “la vida de la carne en la sangre esta, … y la misma sangre hará expiación de la persona”12. La probación, la procreación y el envejecimiento fueron componentes del “gran plan de felicidad”13 de Dios, así como también fue esencial la muerte física. Seguir leyendo

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Testigos de Dios

Conferencia General Octubre 1996
Testigos de Dios
Élder Henry B. Eyring
del Quórum de los Doce Apóstoles

Henry B. Eyring“El ofrecer el Evangelio a los que conocemos y a nuestras familias es una obligación del convenio … Nuestros esfuerzos honrados por guardar nuestros convenios permiten que Dios aumente nuestro poder de hacerlo.”

Los Santos de los Últimos Días son un pueblo que hace convenios. Desde el momento del bautismo hasta los acontecimientos espirituales mas importantes de nuestra vida hacemos promesas con Dios y El hace promesas con nosotros. El siempre cumple las promesas que hace por medio de Sus siervos autorizados, pero la prueba crucial de nuestra vida es ver si nosotros haremos convenios con El y los cumpliremos.

En una conversación que tuve durante un viaje con un señor sentado a mi lado, vi nuevamente el poder de guardar los convenios. Nunca lo había visto antes, pero aparentemente el si me había visto entre la gente, porque sus primeras palabras luego de presentarme fueron: “Lo he estado observando”. Me habló de su trabajo y yo le hablé del mío. Me preguntó sobre mi familia y luego me dijo algo de la suya. Me comentó que su esposa era miembro de la Iglesia, pero que el no.

Luego que entró en confianza, me dijo algo así “¿Sabe? Hay algo en su Iglesia que deberían arreglar. Deberían enseñar a su gente a saber cuando dejar de hacer algo”. Me explicó que había estado casado con su esposa durante veinticinco años y que ella había sido miembro de la Iglesia desde su niñez. Durante sus años de matrimonio su esposa había entrado sólo una vez a un edificio de la Iglesia, y fue para una gira antes de la dedicación de un templo, y sólo lo hizo porque sus padres habían hecho los arreglos para la visita.

Luego me dijo por que deberíamos hacer un cambio. Dijo que en sus veinticinco años de casados, e n los cuales su esposa no había demostrado interés en la Iglesia, las maestras visitantes y los maestros orientadores nunca habían dejado de visitar su hogar. Dijo que una vez salió a caminar solo con su perro, para encontrarse, por coincidencia, con el maestro orientador caminando con su respectivo perro, deseoso de conversar con el.

Me contó, con un tono algo exasperado, de que en otra noche, cuando llegó a su casa después de un largo viaje de negocios, estacionó su auto en el garage y al salir encontró a sus maestros orientadores parados allí sonriéndole. Me dijo algo así como “y allí estaban, frente a mi, con otro plato de galletas”.

Creo que entendí su forma de sentir, y luego trate, lo mejor que pude, de decirle lo difícil que seria enseñar a ese tipo de maestros que dejaran de hacer lo que hacían. Le dije que el amor que el había sentido de todos esos visitantes así como de la constancia que habían tenido durante esos años, a pesar de la poca importancia que el les daba, provenía del convenio que ellos habían hecho con Dios. Le hable del convenio bautismal que describe Alma en el Libro de Mormón. No cite las palabras pero ustedes deben recordar cuando Alma preguntó a aquellos que había enseñado si deseaban ser bautizados: Seguir leyendo

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¡Regocijaos!

Conferencia General Octubre 1996

¡Regocijaos!

Quentin L. Cook

Élder Quentin L. Cook
de los Setenta

“El gozo proviene de poseer el Espíritu en nuestra vida (véase Alma 22:15). Cuando tenemos el Espíritu, nos regocijamos por lo que el Salvador ha hecho por nosotros.”


Mis amados hermanos y hermanas, esta es la primera oportunidad que tengo de dirigirles la palabra desde que recibí mi nuevo llamamiento. No tengo forma de expresarles ni el sentido de responsabilidad ni el de incompetencia que he experimentado, pero quiero que sepan que estoy muy agradecido por el privilegio de servir al Señor.

El estribillo de uno de mis himnos favoritos dice, en parte: “Alzad la voz y alabad, cantad al Rey, loor cantad” (“A Cristo Rey Jesús” Himnos, 30). La letra de este himno fue sacada de la epístola de Pablo a los filipenses: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). El diccionario define el regocijo como “Alborozo. Contento. Jubilo” (María Moliner, Diccionario del uso del español 1990).

La fuente del jubilo que nos hace regocijar es el conocimiento del plan de salvación. En el Evangelio según San Juan, el Salvador se aproximaba a las ultimas horas de Su vida terrenal, cuando tomaría sobre si las transgresiones del mundo, y al preparar a Sus discípulos para lo que El sabia que habría de acontecer, les dijo: “Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis …” (Juan 16:16). Pero ellos no alcanzaban todavía a comprender lo que era la resurrección. Con dulzura, el Señor les explicó que se iría pero que regresaría, y aun les dijo lo que habrían de sentir: tristeza cuando El se fuera, “… pero os volveré a ver, y se gozara vuestro corazón, y nadie os quitaría vuestro gozo” Juan 16:22).

Así como la muerte del Salvador causó tanto pesar, las vicisitudes de la vida, tales como la muerte, las enfermedades, la pobreza y las heridas muchas veces provocan nuestra desdicha. Cuando nos separamos de nuestros seres amados, invariable-mente sufrimos pena y aflicción. La vida no es fácil y no sería apropiado menoscabar los problemas y las tribulaciones que experimentamos.

Tomando en consideración estas cosas, la Expiación del Salvador y Su promesa de vida eterna en compañía de nuestros seres queridos son tan significativas que, el no regocijarnos por ello, demuestra una falta de aprecio por el don del Salvador.

El gozo proviene de poseer el Espíritu en nuestra vida (véase Alma 22:15). Cuando tenemos el Espíritu, nos regocijamos por lo que el Salvador ha hecho por nosotros.

¿Que debemos hacer para experimentar esta clase de gozo? Además de recibir las ordenanzas de salvación y de seguir al Profeta actual, es necesario que vivamos de acuerdo con ciertos principios espirituales fundamentales, tales como la oración, el estudio de las Escrituras, el vivir con rectitud y el servir al prójimo. Se entiende por supuesto que, si cometemos un acto pecaminoso, tenemos que arrepentirnos. Permítaseme mencionar otros tres aspectos o distracciones que es necesario evitar a fin de poder mantener el jubilo y regocijarnos mas plenamente en el don del Salvador: (1) Evitemos los pasatiempos que nos impidan hacer lo que debemos hacer; (2) evitemos acentuar las pequeñas imperfecciones, y (3) evitemos toda comparación desfavorable con las otras personas. Seguir leyendo

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El Matrimonio por Convenio

Conferencia General Octubre 1996
El Matrimonio por Convenio
Bruce C. Hafen
de los Setenta

bruce-c-hafen“Cuando se presentan las dificultades, las partes de un matrimonio por contrato buscan la felicidad por medio del divorcio … Pero cuando los dificultades le sobrevienen a un matrimonio por convenio, marido y mujer se esfuerzan juntos por superarlos.”

Hace tres veranos, vi salir de un sagrado templo a una pareja de recién casados, Tracy y Tom. Tomados de la mano, reían dichosos mientras familiares y amigos se reunían para tomar fotografías. Después vi la felicidad y la promesa expresada en sus rostros al saludar a los invitados a la recepción de su boda, quienes celebraban públicamente la creación de una nueva familia. Aquella noche, me pregunte cuanto tiempo pasaría hasta que esos dos hicieran frente a la oposición que pone a prueba a todos los matrimonios, y pensé que sólo entonces descubrirían si su matrimonio era por contrato o por convenio.

Otra novia, suspirando embelesada el día de su boda, le dijo a su progenitora: “¡Mama, ya se han acabado todos mis problemas! La madre le contesto “¿de veras lo crees así?” Cuando se presentan las dificultades, las partes de un matrimonio por contrato buscan la felicidad por medio del divorcio; se casan para obtener beneficios y permanecen casados solo mientras reciban aquello por lo cual hicieron el trato. Pero cuando las dificultades le sobrevienen a un matrimonio por convenio, marido y mujer se esfuerzan juntos por superarlas; se casan para dar de si y progresar, unidos por los convenios que se han hecho el uno al otro, a la colectividad y a Dios. Los cónyuges por contrato dan el cincuenta por ciento cada uno; los cónyuges por convenio dan el cien por ciento cada uno.

El matrimonio es por naturaleza un convenio y no tan solo un contrato particular que se pueda cancelar a voluntad. Jesús enseñó acerca de las actitudes contractuales al describir al “asalariado”, que cumple con su parte del contrato solo cuando recibe algo en cambio. Cuando el asalariado “ve venir al lobo … deja las ovejas y huye … porque … no le importan las ovejas”. En cambio, el Salvador dijo: “Yo soy el buen pastor … y pongo mi vida por las ovejas”1. Muchas personas hoy en día se casan como “asalariadas”. Y cuando viene el lobo, huyen. Ese concepto esta equivocado; maldice la tierra, aleja el corazón de los padres del de sus hijos, y los aleja al uno del otro2.

Antes de casarse, Tom y Tracy recibieron una perspectiva eterna sobre convenios y lobos. Aprendieron, mediante el relato de Adán y Eva, acerca del propósito de la vida y de como volver a la presencia de Dios por medio de la obediencia y de la Expiación. La vida de Cristo es el relato de dar la Expiación. La vida de Adán y Eva es el relato de recibir la Expiación, la cual les posibilitó salvar el obstáculo que representaba su separación de Dios, así como toda oposición hasta que llegaron a ser eternamente uno con el Señor y el uno con el otro.

Lehi enseñó que sin la Caída, Adán y Eva nunca habrían conocido la oposición, y “no hubieran tenido hijos; por consiguiente, habrían permanecido en un estado de inocencia, sin sentir gozo, porque no conocían la miseria”3. Habrá padres sagaces que verán aquí una asociación: no hay hijos, no hay miseria! Pero en el Jardín de Edén nunca hubieran conocido el gozo. Por eso el Señor les enseñó que vivirían y tendrían los hijos con dolor, con sudor y que habría espinos.

No obstante, la tierra fue maldita “por causa de ellos”4: su sendero de aflicción también conducía al regocijo tanto de la redención como de la comprensión5. Esa es la razón por la que marido y mujer en el matrimonio por convenio se sostienen y se alientan el uno al otro cuando viene el lobo. Si Tom y Tracy hubieran comprendido todo eso, quizá habrían disminuido el paso al salir del “Jardín de Edén” de los terrenos del templo, como Adán y Eva, tomados del brazo hacia un mundo cruel y solitario. Seguir leyendo

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Fe en cada paso

Conferencia General Octubre 1996
Fe en cada paso
M. Russell Ballard
del Quórum de los Doce Apóstoles

M. Russell Ballard“Debemos asegurarnos de que el legado de fe que recibimos de [nuestros antepasados pioneros] nunca se pierda. Permitamos que sus heroicas vidas lleguen a nuestro corazón.”

En este año, 1996, hemos disfrutado de la gran celebración del centenario del derecho que se le. dio al territorio de Utah de ser un estado de los Estados Unidos, lo que dio a sus ciudadanos una oportunidad de reflexionar sobre los importantes logros obtenidos en estos últimos 100 años. En 1997 la Iglesia celebrara el ciento cincuenta aniversario de la llegada de los pioneros al Valle del Lago Salado. Durante el año sesquicentenario los miembros de la Iglesia de todo el mundo, tendrán la oportunidad de enfocar su atención en la travesía de los pioneros desde Nauvoo hasta el Valle del Lago Salado. El tema de la celebración del sesquicentenario es: “Fe en cada paso”.

Este pasado mes de agosto seguí las huellas de nuestros pioneros a lo largo del camino que se conoce como la “ruta mormona” a través de los estados de Wyoming y Utah, y me pregunte por que nuestros dedicados antepasados sufrieron en forma tan terrible, y sin embargo, enfrentaron de manera voluntaria tales obstáculos. Quizás, una de las razones por la que se sacrificaron y soportaron hasta el final, fue para dejar un legado de fe que nos ayude a todos nosotros a sentir la seria responsabilidad que tenemos de continuar la edificación de la Iglesia en todo el mundo. Hoy en día. en cada uno de nuestros pasos, nosotros debemos poner la misma dedicación que pusieron los pioneros en los de ellos.

El presidente Joseph F. Smith, quien caminó la ruta hacia Utah cuando tensa nueve años de edad, dijo en la conferencia general de abril de 1904: “Creo firmemente que la aprobación, la bendición y el favor divino del Dios Todopoderoso … ha guiado el destino de Su pueblo desde la organización de la Iglesia hasta la actualidad … y ha guiado nuestros pasos y nuestro viaje hasta las cimas de estas montañas”1. Nuestros antepasados pioneros sacrificaron virtualmente todo lo que tenían, incluso sus vidas en muchos casos, para seguir al profeta de Dios hasta este valle elegido.

La celebración del próximo año honrara, además de los pioneros de Utah, a los pioneros de todo el mundo. Como presidente del comite de la celebración del sesquicentenario de los pioneros de la Iglesia les pido a ustedes, los lideres de los barrios y de las estacas que pongan

la celebración del sesquicentenario de los pioneros de la Iglesia en la agenda de su próxima reunión de consejo. Sírvanse estudiar las pautas que se enviaron en enero de 1995 y la información adicional que se envió desde esa fecha. Elijan en sus consejos las actividades que serán convenientes e importantes para asegurar una experiencia espiritual valiosa para sus miembros en 1997.

La gran mayoría de los pioneros de Utah vieron por primera vez el paisaje y la flora del gran Valle del Lago Salado mientras caminaban. Algunos incluso llegaron descalzos después de haber sufrido extremos sacrificios durante la travesía de mas de 2.000 kilómetros de praderas, desiertos y montañas deshabitadas. Antes de que llegara el ferrocarril al territorio de Utah en 1869, habían llegado al Valle del Lago Salado aproximadamente 70.000 pioneros, 9.600 carromatos y 650 carros de mano desde Winter Quarter, en lo que es hoy día Iowa, y Nebraska2. Cada pionero que caminó desde el río Misisipí hasta el Gran Lago Salado dio millones de pasos para viajar esa distancia. Bajo circunstancias favorables, la travesía tomaba poco mas de tres meses; el viajar 24 kilómetros en un día se consideraba como una buena jornada. En total, nuestros pioneros dieron billones de pasos de fe.

Con frecuencia, durante el viaje se creaban lazos de cariño entre un pionero y su tiro de bueyes. Joseph F. Smith relata: “Los nombres de los bueyes principales de tiro eran Thom y Joe; los criamos desde que eran terneros y ambos eran blancos. Thom era de contextura fuerte, activo, joven y mas inteligente que muchos hombres. Muchas veces al atravesar sobre la arena o en terreno difícil, en caminatas largas y sedientas, mis bueyes se debilitaban por el calor y la fatiga. Yo solía poner mis brazos alrededor del cuello de Thom llorar amargamente! Eso era todo lo que podía hacer. Thom era mi favorito y el mejor; era el sirviente y el amigo mas obediente y de mejor voluntad”3.

El éxodo de los pioneros desde Nauvoo, en el estado de Illinois, empezó el 4 de febrero de 1846. Casi cuatro años antes, en agosto de 1842, el profeta José Smith predijo el viaje hacia el Oeste. Estas son sus palabras: “Profetice que los santos seguirían padeciendo mucha aflicción, y que serían expulsados hasta las Montañas Rocosas; que muchos apostatarían, otros morirían a manos de nuestros perseguidores, o por motivo de los rigores de la intemperie o las enfermedades; y que algunos de ellos vivirían para … edificar ciudades, y ver a los santos llegar a ser un pueblo fuerte en medio de las Montañas Rocosas”4. Seguir leyendo

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Según Nuestros Deseos

Conferencia General Octubre 1996
“Según Nuestros Deseos”
Neal A. Maxwell
del Consejo de los Doce Apóstoles

Neal A. Maxwell“Cuando las personas dicen haber perdido el deseo ‘de hacer lo malo’, han sido esos personas y no otras los que decidieron por si mismas desechar esos malos deseos al abandonar voluntariamente ‘todos [sus] pecados para conocer a Dios (Alma 22:18).”

Hermanos y hermanas, las Escrituras nos ofrecen muchos diamantes doctrinales y cuando la luz del Espíritu se refleja en sus múltiples facetas ellas brillan con un destello celestial e iluminan el sendero que debemos seguir.

Entre sus ejemplos se destacan las enseñanzas doctrinales con respecto a los deseos, que tan directa y ampliamente se relacionan con nuestra responsabilidad moral y nuestra individualidad. Tanto la manera en que se originan como la forma en que se expresan, nuestros deseos afectan profundamente el uso de nuestro albedrío moral. Los deseos, aun cuando con lamentable candor no queremos pagar sus consecuencias, son verdaderas causas determinantes.

Deseo es aquello que denota ansias o anhelos. Por tanto, los justos deseos constituyen algo mas que una preferencia pasiva o una sensación pasajera. Por supuesto que nuestros genes, las circunstancias y el medio ambiente tienen mucho que ver e influyen considerablemente en todos nosotros. Sin embargo, hay un territorio íntimo del que somos soberanosa menos que abdiquemos cl poder. En este territorio reside la esencia misma de nuestra individualidad y de nuestra responsabilidad personal.

En consecuencia, lo que persistimos en desear es lo que, con el tiempo, llegaremos a ser y lo que recibiremos en la eternidad. “Pues, yo [dice el Señor], juzgaré a todos los hombres según sus obras, según el deseo de sus corazones”. (D. y C. 137:9; véase también Jeremías 11:10) Alma dijo: “Se que [el Señor] concede a los hombres según lo que deseen … según la voluntad de ellos …” (Alma 29:4). Para que logremos tan ecuánime resultado, el manto de la misericordia divina se despliega para redimir a todos, aun a “… aquellos que de aquí en adelante mueran sin un conocimiento [del Evangelio], quienes lo habrían recibido de todo corazón, serán herederos de este reino;

“pues yo, el Señor, juzgaré a todos los hombres según sus obras, según el deseo de sus corazones” (D. y C. 137:8-9).

Dios, en Su misericordia, no solamente considera nuestros deseos y nuestras acciones, sino también el grado de las dificultades que las circunstancias nos imponen. No es de extrañar que no habremos de lamentarnos en el juicio final, especialmente porque aun la gloria de lo telestial “sobrepuja a toda comprensión” (D. y C. 76:89). Dios se deleita en bendecirnos, en especial cuando nos regocijamos “en lo que [hemos] deseado” (D. y C. 7:8).

Sin embargo, en oposición al misericordioso plan de Dios en cuanto a nuestro gozo y gloria, Satanás desea “que todos los hombres sean miserables como el” (2 Nefi 2:27).

Mayormente, hermanos y hermanas, llegamos a ser víctimas de nuestros propios malos deseos. Esto es aun mas problemático porque vivimos en una época en que muchos, equivocadamente, rehusan sentirse responsables de sí mismos. Por eso es tan importante que tengamos un claro entendimiento de las doctrinas pertinentes a los deseos debido a que por todos lados proliferan los pretextos inexcusables. Es como un fango que se desborda arrastrando a la sociedad hacia “el abismo de miseria y angustia sin fin” (Helamán 5:12). Dicho fango es, a la vez, sustentado por la filosofía egoísta de que “nadie es culpable,” que reemplaza la humilde confesión de “es mi culpa”. Quisiéramos sinceramente escuchar la suplica genuina del perdón en vez de esa frase indolente tan común de “Lo siento. Espero poder perdonarme a mí mismo”. Seguir leyendo

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