Cristo Junto Al Estanque De Betesda

Conferencia General Octubre 1996
Cristo Junto Al Estanque De Betesda
Thomas S. Monson
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Thomas S. Monson“Cada uno de nosotros debe contestar la misma pregunta: ¿Que pues, haré de Jesús? El mismo nos ha dado la repuesta: ‘Seguidme’.”

Una de las galerías mas famosas del mundo es la Galería Nacional de Arte que se sitúa al lado de “Trafalgar Square” (la Plaza Trafalgar) en la ciudad de Londres, Inglaterra. En la galería se exhiben muchas obras de arte de valor inestimable.

Hace sólo unas semanas, mi esposa Frances, y yo visitamos dicha Galería y admiramos las inspiradas obras ilustres que se desplegaban ante nosotros, las que impresionaron nuestro corazón. Una gran pintura ocupaba la mayor parte de la pared de uno de los salones: una obra incomparable de Bartolomé Esteban Murillo, que concluyó en el año 1670 y que se titula “Christ Healing the Paralytic at the Pool of Bethesda” (Cristo sanando al paralítico junto al Estanque de Betesda). Los siglos no han empañado su belleza, ni apagado su encanto ni disminuido el impacto que produce.

Al contemplarla, no podía quitarle los ojos de encima, ni tampoco podía pensar en otra cosa. Me sentí transportado en el tiempo mientras veía al lisiado apoyado sobre su tosca muleta, con los brazos extendidos y las palmas de las manos vueltas hacia arriba, al apelar al Salvador del mundo. Las palabras y los pensamientos que se expresan en el libro de Juan cruzaron por mi mente y las comparto con ustedes en esta ocasión:

“Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

“En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.

“Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

“Y había allí un hombre que hacia treinta y ocho años que estaba enfermo.

“Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

“Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

“Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

“Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo”1.

Finalmente, después de reflexionar en lo que decían estos versículos, salí del salón en donde me había imaginado la escena que representaba la obra. Aun así, el impacto que me produjo esa obra maestra permaneció imborrable en mi alma.

Desde entonces he pensado en la majestuosidad del mandato del Maestro, en la ternura de Su corazón y en el gozo indescriptible que Su acción le otorgó al enfermo.

Tan sólo con pensar en ti
me lleno de solaz,
y por tu gracia, oh Jesús,
veré tu santa faz..

Jamas el hombre oirá
tan melodioso son
como tu nombre, oh Jesús;
tu das la salvación.

¿Nos acordamos de la pregunta que hizo Poncio Pilato mientras les hablaba a los que derramarían la sangre de Jesús y le daría fin a Su vida terrenal? “¿Que, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!”3. Y así aconteció.

Cada uno de nosotros debe contestar la misma pregunta: ¿Que, pues, haré de Jesús? El mismo nos ha dado la respuesta “Seguidme, y haced las cosas que me habéis visto hacer”4.

La misión terrenal de nuestro Señor fue predicha por los santos Profetas, así como Su nacimiento. Por generaciones, la humanidad ilustre, tanto del viejo como del nuevo mundo, buscó con anhelo el cumplimiento de las profecías anunciadas por hombres justos inspirados por el Dios Todopoderoso. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Los Profetas Son Inspirados

Conferencia General Octubre 1996
Los Profetas Son Inspirados
David B. Haight
del Quórum de los Doce Apóstoles

David B. Haight“Yo se que la obra que efectuamos es el Evangelio de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo, tal como El lo enseño cuando estuvo sobre la tierra.”

Es para mi un honor estar aquí y ser parte de esta gran conferencia. Me alegra que la Primera Presidencia haya decidido incluirme otra vez en el programa. Al ir envejeciendo tenemos ciertas limitaciones; yo reconozco las mías, pero a veces podemos aprender a escurrir el bulto. Si la visión se nos empieza a debilitar, he descubierto que podemos compensar la deficiencia al hacer otras cosas y esquivar esa pequeña debilidad, y quizás fortalecer otras. Pero a pesar de todo eso, quiero que sepan en cuanto a mi amor por el Evangelio y por el conocimiento que tengo de su veracidad.

Como himno intermedio entonamos una canción maravillosa, “Ya regocijemos”, escrito por W. W. Phelps (Himnos, # 93). Fue escrito después de un incidente ocurrido en Independence, Misuri, en donde el hermano Phelps era el editor de un pequeño periódico. El tenía una imprenta, y las personas que no simpatizaban con la Iglesia decidieron destruirla; la chusma entró a la fuerza, quemó el edificio y destruyó la imprenta. Esas personas quemaron aproximadamente 200 hogares de los santos para demostrar su descontento hacia la gente que seguía esa causa. En ese estado de aflicción, W. W. Phelps escribió esas palabras: “Ya regocijemos; es día bendito; ya no sufriremos pesar y aflicción”, llevando así esperanza y animo a la gente. Con la esperanza de que eso ocurra en nuestra vida, seguimos adelante debido a la veracidad de lo que estamos tratando de llevar a cabo.

Quiero que todos ustedes sepan que yo se que la obra que llevamos a cabo es el Evangelio de nuestro Salvador, nuestro Señor Jesucristo, tal como El lo enseñó cuando estuvo sobre la tierra, cuando llamo a los Apóstoles y los discípulos lo siguieron, y El ejerció Su ministerio al enseñarles. Con frecuencia he pensado en las experiencias de Juan y Andrés, cuando Juan cl Bautista le presentó estos dos jóvenes al Salvador, y ellos le siguieron y permanecieron con El aquel día. tal como se encuentra registrado en Juan (véase Juan 1:39). Ellos estuvieron en Su presencia y, sin duda, estrecharon Su mano, conocieron la inflexión de Su voz, lo oyeron testificar en cuanto a quien era El, que había venido a hacer la voluntad del Padre. Estuvieron en esa Santa Presencia. Después de haber tenido aquella experiencia, Andrés tenía que hacérselo saber a alguien, de modo que encontró a su hermano Simón y lo llevó a Jesús. A causa del sentimiento que Andrés tenía en su corazónque tenía que dar a conocer lo que sabia y lo que sintió y lo que había vistolo dio a conocer a su propio hermano mientras lo llevaba ante el Salvador. La santidad y la influencia personal del Salvador convirtieron a un Simón, una persona común, en un Apóstol extraordinario. (Véase Juan 1:35-42.)

Me han impresionado todos los Profetas desde la época del profeta José Smith, quien, por revelación, recibió el mensaje, la visita de Dios el Padre y Su Hijo, tal como el hermano Aldin Porter nos lo ha explicado detalladamente esta mañana. Se que para que se diera comienzo a esta obra, tuvo lugar esa visita, brindándole al profeta José Smith la visión, la determinación y la capacidad de soportar todo lo que tuvo que pasar para llevar a cabo la Restauración. El profeta José Smith recibió a los mensajeros celestiales y las revelaciones a fin de iniciar esta gran obra, la cual proclamamos a todo el mundo, y la que se que es verdadera. Se que todos los profetas que le han sucedido al profeta José Smith fueron llamados por Dios.

Siempre me llena de emoción el leer mas acerca de la vida de esos hombres maravillosos. Uno de ellos, a quien quisiera mencionar esta mañana, es el presidente David O. McKay, quien fue el primer Profeta que entro en mi vida, quien personalmente me enseñó e influyó en mi.

Poco antes de que el presidente McKay fuera sostenido en una asamblea solemne como Presidente de la Iglesia y nuestro Profeta, fui llamado como presidente de estaca en California. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , | Deja un comentario

El Salón De Clase Común Y Corriente:Lugar Eficaz Para Un Progreso Firme Y Continuo

Conferencia General Octubre 1996
El Salón De Clase Común Y Corriente:Lugar Eficaz Para Un Progreso Firme Y Continuo
Virginia H. Pearce
Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Virginia H. Pearce“La meta del maestro es … invitar al Espíritu y emplear las técnicas que aumenten la posibilidad de que el alumno descubra la verdad … y se sienta motivado a aplicarla.”

Hace varios meses mi esposo bautizó a una amiga nuestra. Durante el servicio, recorrí mentalmente sus años de preparación para ese acontecimiento: los principios aprendidos, observados y calladamente aceptados, el reconocimiento de la mano de Dios en los sucesos de la vida, la placentera confirmación del Espíritu al tomar decisiones difíciles pero correctas.

Recordé el pasado y me regocije en el presente, y no pude menos que pensar con confianza en el futuro. Esperaba de todo corazón que esta buena mujer permaneciera activamente conectada a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días el resto de su vida, que continuara aprendiendo y viviendo el Evangelio y disfrutara de la plenitud de sus bendiciones.

Esta mañana, al recordar esas esperanzas, pienso en las otras trescientas setenta y cinco mil, cuatrocientas sesenta y nueve personas que se bautizaron el año pasado, y después pienso en el resto de nosotros, los aproximadamente nueve millones que hemos entrado a las aguas del bautismo en el pasado. Aunque nuestras historias varían, antes de llegar a esa ordenanza, todos aprendimos la verdadera doctrina del Reino, sentimos el Espíritu, comprendimos cómo la doctrina se aplica a nosotros, y demostramos nuestra voluntad de tratar de vivir siempre esas verdades.

Parece ser demasiado difícil pensar en la posibilidad o la probabilidad de que no todos continuaremos adheridos a la Iglesia, viviendo sus principios2. Muchos la dejaremos y nunca regresaremos a esta feliz hermandad; algunos la dejaremos por un tiempo y después regresaremos con mas intensa gratitud por nuestra participación en el Reino de Dios sobre la tierra. La realidad de la vida es que cada uno corremos diariamente el riesgo de irnos a la deriva e incluso de volvernos inactivos.

Hay muchas cosas que nos ayudan a permanecer activos y, en esta ocasión, me gustaría hablar de una de ellas. Quisiera indicar que el salón de clase de la Iglesia es un lugar eficaz para un progreso firme y continuo en el Evangelio.

La Escuela Dominical, el sacerdocio, la Sociedad de Socorro, las Mujeres Jóvenes, la Primaria y las clases de seminario e instituto se pueden llevar a cabo en un edificio dedicado, bajo un árbol o en el hogar, pero cada clase es parte del plan de seguir aprendiendo el Evangelio toda la vida. esperar que las horas dedicadas al aprendizaje tengan gran poder en nuestra vida! En las clases de la Iglesia podemos experimentar repetidas veces aquello que nos llevó a las aguas del bautismo; es un lugar donde aprendemos la doctrina y recibimos el testimonio ratificador de su veracidad; donde llegamos a comprender cómo aplicar la doctrina en la realidad de nuestra vida diaria y cómo aceptar el desafío de cambiar nuestra vida.

El programa de estudio fundamental de todas las clases de la Iglesia lo constituyen las Escrituras3: ellas contienen las doctrinas invariables del Reino de Dios, las cuales nos guiaron a la Iglesia. Si dejamos de aprenderlas, no podremos permanecer. “… os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino.”4

El presidente Boyd K. Packer dijo: “Si la verdadera doctrina se entiende, ello cambia la actitud y el comportamiento”5. sabemos que doctrina enseñar cada semana? La encontramos en el objetivo de la lección. Pero, llegamos a comprender la doctrina de manera que cambie nuestra actitud y nuestro comportamiento?

Para poder comprender, debemos ver cómo se aplica la doctrina. En los manuales de curso, los relatos, los ejemplos, las actividades y los juegos tienen por objeto ayudar a los alumnos a comprender la doctrina en situaciones de la vida diaria.

Por motivo de que la vida diaria de las personas varia mucho entre los ciento sesenta países donde tenemos clases organizadas, a veces los relatos y los ejemplos de los manuales pueden confundir a los alumnos. Los maestros pueden orar y hacer adaptaciones, con la precaución de que siempre reflejen la doctrina. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

El Espíritu De Profecía

Conferencia General Octubre 1996
El Espíritu De Profecía
L. Aldin Porter
de lo Presidencia de los Setenta

L. Aldin Porter“El testimonio … es, en la mayoría de los casos, el medio por el cual Dios revela la verdad a la humanidad. No se trata de un fenómeno nuevo o extraño, sino que es tan antiguo como la raza humana.”

Hace ciento setenta y seis años ocurrió un hecho que forma parte del cimiento mismo de la Restauración del Evangelio en estos postreros días. Es, en mi opinión, el suceso mas importante que ha ocurrido en el mundo desde que el Hijo de Dios salió del sepulcro como un Ser resucitado. Me refiero a aquella primera visión celestial que tuvo el profeta José Smith. La leeré:

“… Fue por la mañana de un día hermoso y despejado, a principios de la primavera de 1820. Era la primera vez en mi vida que hacia tal intento, porque en medio de toda mi ansiedad, hasta ahora no había procurado orar vocalmente.

“Después de apartarme al lugar que previamente había designado, mirando a mi derredor y encontrándome solo, me arrodille y empecé a elevar a Dios el deseo de mi corazón …”

A continuación, describe unos momentos de profunda angustia espiritual que sufrió y que lo convencieron de que las fuerzas del mal son reales y poderosas. Luego continua diciendo:

“… vi una columna de luz, mas brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mi.

“No bien se apareció, me sentí libre del enemigo que me había sujetado. Al reposar sobre mi la luz, vi en el aire arriba de mi a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Este es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!”1.

Ese singular acontecimiento cambio el futuro del mundo. La aparición del Padre y del Hijo al joven Profeta introdujo la dispensación del cumplimiento de los tiempos, dio un ejemplo del amor que Dios tiene por Sus hijos y cambió al mundo para siempre.

¿Cómo puede saber una persona con seguridad que José Smith de verdad vio al Padre y al Hijo y converso con Ellos? ¿Como puede tener la certeza de la veracidad de nuestra audaz afirmación de que en la actualidad Dios habla al mundo por medio de Sus profetas? Dios mismo nos ha dado una manera de saberlo.

Al referirse a la excelsa gloria de la Primera Visión, el presidente Gordon B. Hinckley ha dicho lo siguiente: “Mucho se ha escrito, y mucho se escribirá, con el propósito de justificarla, pues la mente finita no la puede comprender. Pero el testimonio del Espíritu Santo, que han experimentado gran cantidad de personas desde que ocurrió, testifica que es verdad, que sucedió tal como lo relató José Smith, que fue tan real como el alba en Palmyra, que es una principal piedra del ángulo, una piedra fundamental sin la cual no podría estar bien cimentada la Iglesia 2.

Repito: el testimonio del Santo Espíritu atestigua que es verdad. Esa atestación es, en la mayoría de los casos, el medio por el cual Dios revela la verdad a la humanidad. No se trata de un fenómeno nuevo o extraño, sino que es tan antiguo como la raza humana; las Escrituras están repletas de ejemplos de comunicación de Dios con el hombre. Por revelación fue que Adán y Enoc y Noé y Abraham y Moisés, y todos los santos fieles de los días antiguos llegaron a saber en cuanto a asuntos sagrados.

Nefi, el de tiempos antiguos, enseñó a su gente ese principio, diciendo:

“Y ahora bien, yo, Nefi, no puedo escribir todas las cosas que se enseñaron entre mi pueblo; ni soy tan poderoso para escribir como para hablar; porque cuando un hombre habla por el poder del Santo Espíritu, el poder del Espíritu Santo lo lleva al corazón de los hijos de los hombres.

“Pero he aquí, hay muchos que endurecen sus corazones contra el Espíritu Santo, de modo que no tiene cabida en ellos; por tanto, desechan muchas cosas que están escritas y las consideran como nada”3.

El Santo Espíritu no enseña al orgulloso, ni al obstinado, ni al indolente ni al que duda. El corazón se prepara para que se le enseñen asuntos espirituales por medio de un anhelo profundo de saber la verdad y de la fe en el Señor Jesucristo. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Los Doce Apóstoles

Conferencia General Octubre 1996

Los Doce Apóstoles

President Boyd K. PackerPresidente Boyd K. Packer
Presidente en Funciones del Quórum de los Doce Apóstoles

“Lo mas preciado que tenemos para dar es nuestro testimonio del Señor, nuestro testimonio de Jesucristo”.


Durante el proceso de organizar Su iglesia, Jesús “fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.

“Y cuando era de día. llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles”1. Los que El llamó eran hombres comunes y corrientes.

Pedro fue el primero en ser llamado y a el Señor le dijo: “A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”2. Esta misma sagrada autoridad es inherente a la ordenación de todo Apóstol.

Pablo enseñó que los Apóstoles y los Profetas eran llamados “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”, y declaró que estos oficios perdurarían “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios”3.

Con el transcurso del tiempo, los Apóstoles desaparecieron y, junto con ellos, desaparecieron las llaves. Pablo había profetizado de los que serían “llevados por doquiera de todo viento de doctrina”4.

Y así fue; en vez de llegar a la unidad de la fe, sobrevino la división y la desunión.

Fue en medio de tales circunstancias que el joven José Smith oró para saber cual de todas las iglesias era la verdadera, y a cual debía unirse.

La visión que José Smith tuvo del Padre y del Hijo abrió esta dispensación. En seguida vino la Restauración de la plenitud del Evangelio de Jesucristo con la misma organización que existió en la Iglesia primitiva, edificada sobre el fundamento de Apóstoles y Profetas.

Hay quienes suponen que al profeta José Smith se le entregó la organización al principio como se le entregan a un constructor los planos y las especificaciones para la construcción de un edificio, con todos los detalles. Pero no sucedió así, sino que se fue recibiendo de a poco, al paso que las Autoridades Generales estaban preparadas y le preguntaban a Dios.

El Sacerdocio de Melquisedec, la máxima autoridad dada por Dios al hombre, fue restaurado bajo las manos de Pedro, Santiago y Juan. Por medio de ellos, el Señor dijo: “os he ordenado y confirmado para ser apóstoles y testigos especiales de mi nombre, y para poseer las llaves de vuestro ministerio y de las mismas cosas que les revele a ellos; “a quienes he encomendado las llaves de mi reino y una dispensación del evangelio para los últimos tiempos”6.

La Primera Presidencia fue organizada en 1833; dos años después, en febrero de 1835, se organizó el Quórum de los Doce Apóstoles. Y así es como debía ser. La Primera Presidencia se organizó primero, y esta primero en autoridad. Y. como siempre ha sido, fue constituida por hombres comunes y corrientes.

Con la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce en su debido sitial, y con la existencia revelada de los oficios respectivos de los Setenta y del Obispado Presidente, prevalece el orden de las cosas. Pero hay una diferencia.

Tal vez nadie lo haya explicado mejor que el presidente J. Reuben Clark, cuando dijo: “A algunas de las Autoridades Generales [los Apóstoles] se les ha asignado un llamamiento especial; poseen un don especial; se les sostiene como profetas, videntes y reveladores, lo cual les confiere una dotación espiritual especial en lo que se refiere a impartir enseñanzas a los de este pueblo. Ellos tienen el derecho, el poder y la autoridad de manifestar la intención y la voluntad de Dios a Su pueblo, sujetos al poder y a la autoridad totales del Presidente de la Iglesia. A las demás Autoridades Generales no se les da esa dotación espiritual especial. La resultante limitación se aplica a todos los demás oficiales y miembros de la Iglesia, porque ninguno de ellos es espiritualmente dotado como profeta, vidente y revelador”7.

Además, el presidente Clark dijo que entre los de los Doce y los de la Presidencia, “sólo el Presidente de la Iglesia, el Sumo Sacerdote Presidente, es sostenido como Profeta, Vidente y Revelador para la Iglesia, y el es el único que tiene el derecho de recibir revelaciones para la Iglesia, ya sean estas nuevas o enmiendas de revelaciones anteriores, o para hacer una interpretación autorizada de pasajes de las Escrituras que sea obligatoria en la Iglesia, o que cambie, de alguna forma, las doctrinas actuales de la Iglesia”8.

Transcurrieron veinte años de peticiones y revelaciones antes de que el orden de las cosas, tal cual lo conocemos hoy, estuviera firmemente establecido. Cada medida para perfeccionar ese orden se ha recibido en respuesta a una necesidad y en respuesta a la oración, y ese proceso sigue existiendo hoy en nuestra época. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Escuchen Por El Poder Del Espíritu

Conferencia General Octubre 1996
Escuchen Por El Poder Del Espíritu
Presidente Gordon B. Hinckley

Gordon B. Hinckley“Estamos todos reunidos como creyentes en esta, la causa de Cristo. Cada uno de nosotros es siervo del Señor en la edificación de Su reino.”

Nos hallamos reunidos aquí en el histórico Tabernáculo de la Manzana del Templo, en Salt Lake City; otras personas se unen a nosotros en miles de centros de reuniones y en sus hogares en los Estados Unidos y a través de todo el mundo. Estamos muy agradecidos por los medios de comunicación que se nos han proporcionado, por conducto de los cuales podemos hablarles a ustedes y, en muchos casos, ustedes pueden oírnos y vernos a nosotros. Captamos su cordialidad, su hermandad, su fe y sus oraciones de apoyo. Gracias a todos y a cada uno.

Después de una conferencia anterior, recibimos una carta de Inglaterra que quisiera leer. La persona que la escribió decía:

“El pasado fin de semana, solo poco después de nuestro aniversario numero 40, tuvimos el gran placer de reunir a nuestros hijos y nietos para ver la conferencia general transmitida a nuestro propio hogar …

“Tuvimos la maravillosa bendición de ponernos de pie y levantar la mano como familia para sostener al Profeta viviente, a sus consejeros, junto con el Quórum de los Doce, y, nuestro propio hogar!

“Le hacemos llegar nuestro informe: la votación fue unánime y afirmativa, sin ningún voto de abstención o disidencia.

“Nuestros tres hijos han cumplido misiones honorables, para gran mérito de ellos. A su regreso se han casado en el templo con honorables señoritas y en total han criado a diez hermosos hijos. Todos los adultos sirven en cargos de liderazgo y mi esposa y yo tenemos el placer de servir en una misión de servicio a la Iglesia … Cuan gratas han sido las bendiciones del Señor para con mi familia.

“Toda mi familia le agradece la inspirada instrucción y los edificantes discursos que se dieron; y sin vacilar le decimos que corrieron lágrimas por nuestras mejillas al sentarnos literalmente a los pies de los siervos del Señor. Tras haber disfrutado el gozo de tener su presencia en nuestro hogar, nos sentimos vacíos al terminar la transmisión; fue como despedirse de seres queridos. Todos nos arrodillamos y oramos, y sentimos la cálida serenidad y seguridad del Espíritu que nos rodeaba”. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Una receta para el aprendizaje

Octubre 2016
Una receta para el aprendizaje
Por Rosemary Thackeray
La autora vive en Utah, EE. UU.

Pon a prueba estas cuatro maneras de hacer que la palabra de Dios sea deliciosa para tu alma.

recipe for learning

Cuando era joven, pasé muchas horas observando a mi mamá en la cocina. Ella preparaba los platillos, panes, galletas y pasteles más deliciosos para nuestra familia. Después de algún tiempo, comencé a leer las recetas, seguir las instrucciones y preparar la comida. Ya no tenía que depender de mi mamá; lo podía hacer por mí misma.

De la misma manera que aprendemos a cocinar, aprendemos el Evangelio y desarrollamos nuestro testimonio cuando lo ponemos en práctica. Después de que Lehi relató a su familia su sueño del árbol de la vida, Nefi dijo que él también quería ver, oír y saber de esas cosas (véase 1 Nefi 10:17). En otras palabras, para Nefi no fue suficiente escuchar el testimonio de su padre; él quería llegar a saber lo que su padre ya sabía.

La receta para el aprendizaje del Evangelio consta de unos pocos pasos sencillos. Puedes utilizar las siguientes cuatro ideas para que te ayuden al aprender el Evangelio con tu familia, en la Iglesia o durante tu estudio personal.

1. Prepárate para aprender.

Comienza tu estudio personal con una oración; pide al Padre Celestial que te ayude a comprender lo que estés leyendo. Escribe una o dos preguntas y busca las respuestas. El Espíritu Santo testificará de la verdad a medida que leas, medites y ores (véase Moroni 10:5).

Prepárate para aprender el Evangelio en la Iglesia leyendo la lección antes de ir. Puedes encontrar las lecciones de Ven, sígueme en LDS.org y en la aplicación Biblioteca del Evangelio.

2. Toma parte en el aprendizaje.

• Lee para comprender. La cantidad de páginas que leas o cuán rápido leas no es tan importante como entender lo que lees. Quizás tengas que volver a leer algunas frases varias veces. Utiliza el diccionario para buscar palabras que no sepas; por ejemplo: ¿qué significa dispensación? Puedes usar la Guía para el Estudio de las Escrituras a fin de averiguarlo. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado | Deja un comentario

Fuerza para perseverar

Octubre 2016
Fuerza para perseverar
Por Jessica Turner, según se lo contó a Lynne Crandall
La autora vive en Utah, EE. UU.

Con una pierna y un corazón rotos, necesitaba sanar. La esperanza me ayudó.

crashed car

Como un mes antes de cumplir los dieciséis años, mi familia realizó un viaje para recorrer algunos sitios históricos de la Iglesia en los Estados Unidos. No me importaba tener que pasar mucho tiempo en el auto, ya que siempre nos divertíamos con mi familia. Recuerdo haberme subido al auto el día después de visitar Winter Quarters, Nebraska. Llovía muchísimo. Me senté en el asiento de atrás, tomé una manta, me acurruqué para escuchar la lluvia y me dormí.

La próxima cosa que recuerdo fue sentir como si estuviera dando vueltas sin control. Más tarde me enteré de que nuestro auto había hidroplaneado y chocado contra una barricada de cemento debajo de un puente. Recuerdo vagamente que alguien me decía que me estaban llevando a cirugía porque tenía la pierna fracturada.

Después de la operación, mientras me recuperaba en el hospital, mi papá entró a mi cuarto; se sentó a mi lado en la cama y me tomó de la mano. De alguna manera sentí que ya sabía lo que me iba a decir.

“Cariño”, dijo él, “¿sabes dónde estás?”.

“En el hospital”, le respondí.

“¿Sabes lo que pasó?”.

“Tuvimos un accidente de auto”.

“¿Alguien te informó sobre el resto de la familia?”.

Hice una pausa y luego le respondí que no.

Él dijo que todos iban a estar bien, salvo mi mamá; ella no había sobrevivido.

Pensé que en ese instante iba a sentir una tristeza abrumadora, pero no fue así. Después de la conmoción inicial, de alguna manera, por alguna razón, sentí paz, un dulce sentimiento de que podía confiar en Dios y que las cosas estarían bien.

Allí en la cama del hospital, recordé un sitio histórico de la Iglesia en particular que habíamos visitado dos días antes del accidente: Martin’s Cove, en Wyoming. Muchos pioneros murieron allí debido al hambre y por estar expuestos a la nieve y al frío. Recordé haber visto rocas apiladas sobre las tumbas y pensar en cuánta fe necesitaron los demás pioneros para tomar sus carros de mano y seguir adelante. Esa historia me impresionó. Al pensar en esa experiencia, supe que los pioneros perseveraron y que yo debía hacer lo mismo, incluso ser fuerte para mis hermanos menores.

Mi sentimiento inicial de paz permaneció conmigo por una semana y media. Estaba sentada en la silla de ruedas mirando los fuegos artificiales del 4 de julio a través de la ventana del hospital cuando reaccioné: mi mamá ya no estaba. No estaría en mi graduación de la escuela secundaria; no estaría cuando tomara mis investiduras en el templo; no estaría en mi boda; se había ido.

Entonces fue cuando las cosas comenzaron a ponerse difíciles. La pierna me dolía terriblemente y no tenía apetito; miraba televisión sin verla, y mayormente todo lo que hacía era dormir. Mi familia se preocupaba por mí porque no lloraba mucho.

Derramé muchas más lágrimas cuando finalmente regresamos a nuestro hogar en Oregón, a una casa vacía. De repente, tuve que hacerme cargo de algunas de las responsabilidades de mi mamá, y mis hermanos a menudo buscaban consuelo en mí. Trataba de ser fuerte por ellos, pero no era fácil.

Regresar a la escuela fue difícil. Todos sabían del accidente, y si no lo sabían, se enteraban cuando mis profesores me presentaban como la joven que había tenido un accidente. Me sentía sola.

Fue particularmente difícil cuando mi papá se volvió a casar nueve meses después de que había fallecido mi mamá. Sabía que mi madrastra sería algo bueno para nuestra familia y que la necesitábamos, pero fue muy difícil la adaptación.

Sin embargo, no todo fue sombrío durante ese tiempo. Sentí mucho amor de parte de mi Padre Celestial, de mi familia y de los líderes de la Iglesia. Lo que me ayudó a sanar y a seguir adelante después del accidente fue hacer cosas simples que fortalecieran mi fe. Cada día, antes de acostarme, dedicaba una hora a leer las Escrituras, orar y escribir en mi diario personal dentro de mi clóset (armario). En la privacidad de mi clóset, no tenía que ser fuerte para mis hermanos; podía llorar todo lo que quería y derramar mi corazón a Dios; le decía exactamente cómo me sentía y cuánto extrañaba a mi mamá. Sé que Él me escuchaba debido a las muchas tiernas misericordias que recibí. Ese espacio de mi clóset se volvió sagrado para mí.

Hacer esas cosas pequeñas me ayudó a estar cerca de Dios en vez de alejarlo y volverme resentida. No veía el accidente como una forma en que Dios lastimó a mi familia; sentía más fuerza para ser paciente, someterme a Su voluntad y seguir adelante en los días difíciles; y hubo algunos días que fueron realmente difíciles.

Después de que mi papá se volvió a casar, yo quería ser un buen ejemplo para mis hermanos, y definitivamente no quería tener malos sentimientos hacia mi madrastra; así que, continué confiando en Dios. Una actividad del libro El Progreso Personal se enfocaba en fortalecer mi relación con un integrante de la familia por dos semanas a fin de hacer que la vida en mi hogar fuera mejor. Básicamente, la meta era tratar de ser como Cristo y mostrar amor por medio de las acciones. Decidí intentarlo y servir a mi madrastra.

helping with the dishes
Con dos familias combinadas, había mucha vajilla para lavar, así que comencé allí. Al prestar servicio a mi madrastra las próximas dos semanas, me sentí capaz de amarla y ser paciente con ella aunque no me sintiera feliz con la situación. Concentrarme en prestarle servicio me ayudó a superar los momentos difíciles, porque sentía el Espíritu conmigo.

Todavía no comprendo todo acerca de por qué mi familia tuvo ese accidente, y todavía tengo días difíciles; pero al igual que los pioneros, he puesto mi confianza en Dios y se me ha dado la fuerza para perseverar.

Eleva tu corazón

Dieter F. Uchtdorf
“Es posible que sientan que su vida está en ruinas… es posible que tengan temor, estén enojados, apenados o que las dudas los torturen; pero así como el Buen Pastor encuentra a Su oveja perdida, si solo elevan su corazón al Salvador del mundo, Él los encontrará.

“Él los rescatará.

“Él los levantará y colocará en Sus hombros.

“Él los llevará a casa”.

Presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, “Él los colocará en Sus hombros y los llevará a casa”, Liahona, mayo de 2016, pág. 104.

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , | Deja un comentario

El milagro del fuego mediano

Octubre 2016
El milagro del fuego mediano
Por David A. Edwards
Revistas de la Iglesia

¿Lo quieres ahora o lo quieres bien hecho?

burnt grilled cheese sandwich
Imaginen a un jovencito que está solo en su casa y tiene hambre (sí, es algo inverosímil, pero traten de imaginarlo). Ahora, imaginen que él decide tratar de hacer un sándwich de queso fundido por primera vez1. Imaginen que los padres de ese jovencito nunca le enseñaron cómo hacer un sándwich de queso fundido y que nunca los observó atentamente cuando ellos lo hacían.

Digamos que, ese jovencito usa todos los ingredientes correctos: pan, queso, un poco de mantequilla en la parte exterior del pan (y un poco de mayonesa adentro, ¡porque él es brillante!). Después, saca la sartén y la pone sobre la estufa o cocina (también estamos suponiendo que no tiene una plancha ni otro electrodoméstico para hacer el sándwich).

Ahora imaginen que se le ocurre una idea, una idea que muchas personas han sido lo bastante ingenuas (o temporalmente insensatas) para pensar: “Si aumento la temperatura, se hará más rápido”.

Imaginen lo que sucede (o quizás ustedes no tengan que imaginarlo).

Él logrará tener o el pan perfectamente crujiente y tostado o el queso derretido perfectamente blando, pero no ambos. Lo más probable es que el pan se vea y se sienta (y quizás también su sabor sea) como piedra volcánica con el queso semiderretido, lo cual no será muy sabroso.

Su problema, como pueden ver, fue una combinación de ignorancia (la cual es excusable) e impaciencia (la cual es comprensible, pero menos excusable). Si repitiera ese error la próxima vez, sería aún menos excusable, ya que no se podría culpar a la ignorancia sino que sería el resultado casi totalmente de la impaciencia.

Para hacerlo bien, él tendría que descubrir el milagro del fuego mediano.

Mediano no es tedioso

La temperatura media de una cocina (estufa) es perfecta para hacer un sándwich de queso fundido y muchos otros platillos, porque permite que la comida se cocine bien por dentro, sin quemarse por fuera. La única desventaja es que eso requiere más tiempo y atención, lo cual requiere paciencia.

El Señor ha dicho, “continuad con paciencia hasta perfeccionaros” (D. y C. 67:13). Aquí está hablando del tipo de perfección que va más allá de hacer sándwiches de queso fundido perfectos; Él quiere que lleguemos a ser más semejantes a Él. Jesucristo es el mayor ejemplo de paciencia; y parte de seguir Su ejemplo supone aumentar nuestra perspectiva, mirar más allá de las cosas del momento y ver la mayor recompensa que proviene de la autodisciplina, la fe, la obediencia, el esfuerzo constante y consistente, la longanimidad y el amor; en otras palabras: de tener paciencia. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado | Deja un comentario

Vivan como verdaderos milénicos

Octubre 2016
Vivan como verdaderos milénicos
Por el presidente Russell M. Nelson
Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles

Russell M. NelsonDel devocional mundial para jóvenes adultos “Como llegar a ser una verdadera generación del milenio”, que se llevó a cabo en la Universidad Brigham Young – Hawái el 10 de enero de 2016. Para leer el texto completo, vaya a broadcast.lds.org.

Ustedes son “linaje escogido”, preordenados por Dios para realizar una obra extraordinaria: ayudar a preparar a las personas de este mundo para la Segunda Venida.

young adults carrying electronic devices

Muchas personas se refieren a ustedes como milénicos. Admito que cuando los investigadores los llaman así y describen lo que los estudios revelan sobre ustedes —sus gustos y desagrados, sus sentimientos e inclinaciones, sus fortalezas y sus debilidades—, me siento incómodo. Existe algo en el modo en que usan el término milénico que me molesta; y francamente, estoy menos interesado en lo que los expertos tienen que decir sobre ustedes que lo que el Señor me ha dicho acerca de ustedes.

Cuando oro sobre ustedes y pregunto al Señor cómo se siente Él respecto a ustedes, siento algo muy diferente de lo que dicen los investigadores. Las impresiones espirituales que he recibido sobre ustedes me conducen a creer que el término milénico quizás sea perfecto para describirlos, pero por una razón muy diferente de la que los expertos podrían llegar a comprender.

El término milénico es perfecto para ustedes si les recuerda quiénes son en verdad y cuál es realmente su propósito en la vida. Un verdadero milénico es alguien a quien se le enseñó y que enseñó el evangelio de Jesucristo en la vida premortal, y que hizo convenios con nuestro Padre Celestial allí en cuanto a cosas valientes —incluso cosas moralmente valientes— que llevaría a cabo aquí mientras estaba en la tierra.

Un verdadero milénico es un hombre o una mujer en quien Dios confió lo suficiente como para enviarlo a la tierra durante la dispensación más desafiante de la historia de este mundo. Un verdadero milénico es un hombre o una mujer que vive ahora con el fin de ayudar a preparar a las personas de este mundo para la segunda venida de Jesucristo y Su reinado milenario. Que no les quepa la menor duda: ustedes nacieron para ser verdaderos milénicos.

La pregunta es: “¿Cómo pueden ser y vivir como verdaderos milénicos?”. Tengo cuatro sugerencias:

1. Aprendan quiénes son en verdad

Dediquen tiempo a pensar, con espíritu de oración, en cuanto a estos hechos:

• Son hijos escogidos de Dios.
• Fueron creados a Su imagen.
• En el mundo de los espíritus se les enseñó a fin de prepararlos para todo lo que afrontarían en esta parte postrera de los últimos días (véase D. y C. 138:56). ¡Esas enseñanzas perduran en su interior! Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Ayunar y orar por Emma

Octubre 2016
Ayunar y orar por Emma
Por Cecilie Norrung
La autora vive en la Región Capital de Dinamarca.

Después de que mi hija se cayó por la ventana, pensé que nuestros mayores temores se habían hecho realidad.

windows in Denmark

Mi familia acababa de regresar de unas vacaciones estupendas. Después de cenar, permití que mis dos hijos, Markus, de cuatro años, y Emma, de tres, jugaran en el dormitorio de arriba de nuestro apartamento de cuatro pisos. En Dinamarca, las ventanas se abren hacia afuera. Por lo general, cerramos las ventanas con cerrojo, pero las habíamos dejado un poco abiertas cuando nos fuimos de vacaciones para que el apartamento se ventilara durante nuestro viaje.

Mientras lavaba la vajilla, repentinamente sentí que algo no estaba bien. Corrí a la sala al mismo tiempo que Markus descendía corriendo por las escaleras. Gritaba atemorizado diciendo que Emma se había caído por la ventana, una ventana que estaba a doce metros de altura de la acera de cemento. Corrí a la calle por las escaleras gritando reiteradamente el nombre de Emma. Vi a mi hijita tendida en el cemento como si estuviera sin vida. Estaba totalmente inerte cuando la levanté, y pensé que mis peores temores se habían confirmado. Mi esposo, que me había seguido hasta afuera, la tomó en sus brazos y de inmediato le dio una bendición del sacerdocio.

La ambulancia llegó rápido y Markus y yo dijimos una oración mientras los paramédicos atendían a Emma. Momentos después, todos estábamos en la ambulancia yendo hacia el hospital.

Al poco tiempo, llegaron nuestros familiares a la unidad de cuidados intensivos a ofrecernos su apoyo. Markus se fue a la casa de sus primos mientras mi esposo y yo nos quedamos allí, sin saber todavía en qué condición se encontraba Emma.

Después de lo que nos pareció una larga espera, finalmente apareció uno de los doctores y nos pidió los detalles del accidente. Se nos dijo que normalmente una caída de esa altura hubiese resultado en lesiones internas y en poca probabilidad de sobrevivir. Emma se había quebrado la pelvis y tenía una contusión, pero las heridas eran solo superficiales. El doctor dijo que un ángel debió de haberla atrapado.

Aunque el que Emma sobreviviera fue un milagro, todavía estaba inconsciente a causa del golpe en la cabeza. Mi esposo y dos buenos amigos volvieron a darle una bendición. En esa bendición se le prometió que se recuperaría por completo, que no tendría secuelas permanentes y que aquella sería una experiencia positiva en su vida. Sentí una gratitud inmensa por el poder del sacerdocio; mis oraciones a lo largo de todas esas noches habían sido escuchadas.

Emma salió del coma cuatro días después. Durante esos cuatro días, nuestros amigos, los miembros de la Iglesia y otras personas ayunaron y oraron por ella. Sentí que las oraciones de los santos fieles me envolvían, fortaleciendo a mi familia y a mí. Sentí como si el Padre Celestial me hubiese rodeado con Sus brazos llenándome de consuelo.

Nuestra estaca realizó un ayuno el día antes de que ella despertara. Creemos que el Padre Celestial escuchó nuestras oraciones y que el que Emma despertara fue el resultado directo del ayuno. De allí, la recuperación de Emma fue rápida; cinco días después dijo su primera palabra desde el accidente, y nueve días después le dieron el alta del hospital. Pasó cinco semanas en una silla de ruedas y luego comenzó la terapia física.

Aproximadamente un mes después del accidente me lesioné la espalda de tanto cargar a Emma. Me embargó un sentimiento de impotencia, no solo física, sino también espiritual. ¿Cómo podría seguir cuidando de ella?

Una noche, el remordimiento por no poder hacer nada llegó a ser insoportable. Salí de la casa y busqué un banco en un parque, donde oré al Padre Celestial durante casi una hora. Por primera vez en la vida, sentí que el milagroso poder de la expiación del Salvador me inundaba. Después de esa oración, se alivió todo el dolor y la pena que había sentido y se levantaron de mis hombros todas las cargas. Emma todavía estaba en una silla de ruedas y yo recibía tratamientos para la espalda regularmente, pero fui fortalecida para seguir adelante.

Un año después, Emma podía correr, reír, contar historias y pensar como debería hacerlo una niña de cuatro años.

Sabemos que existe un Padre amoroso en los cielos que se interesa por nosotros, que nos conoce de forma individual y sabe los desafíos que afrontamos. Nunca dudaré de los milagros que nos otorga por medio de la oración, el ayuno y las bendiciones del sacerdocio.

¿Cómo respondemos a las pruebas?

Élder Donald L. Hallstrom“Cuando suceden cosas difíciles en nuestra vida, ¿cuál es nuestra reacción inmediata? ¿Es confusión, o duda, o renuncia espiritual? ¿Representa un golpe para nuestra fe? ¿Culpamos a Dios o a los demás por nuestras circunstancias? ¿O es nuestra primera reacción recordar quienes somos, que somos hijos de un Dios amoroso? ¿Viene eso acompañado de una confianza absoluta en que Él permite algo de sufrimiento en la tierra porque sabe que eso nos bendecirá, como un fuego purificador, para que lleguemos a ser como Él y obtengamos nuestra herencia eterna?”.

Élder Donald L. Hallstrom, de la Presidencia de los Setenta, “Soy un hijo de Dios”, Liahona, mayo de 2016, pág. 27.

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , | Deja un comentario

El capitán Moroni me ayudó a enseñar en la escuela

Octubre 2016
El capitán Moroni me ayudó a enseñar en la escuela
Ben Floyd
Washington, EE. UU.

captain Moroni helped me teach middle school

Estaba en la mitad de un año difícil en el que enseñaba a adolescentes de trece y catorce años. Acababa de llegar a casa de una reunión con el director adjunto en la que analizamos mi evaluación reciente. Puesto que era un maestro nuevo y tenía que desarrollar la mayoría de mis clases, estaba teniendo dificultades para mantener a los estudiantes concentrados en sus tareas e interesados. Básicamente, la conversación se redujo a que yo tenía que forzar a mis estudiantes a tomar una decisión —meterse de lleno en sus tareas o meterse en problemas— y cumplir con mis advertencias.

Salí de la reunión abatido y abrumado. Consideré hacer de esa reunión la inquietud del día al leer las Escrituras al día siguiente. Increíblemente, al leer el Libro de Mormón recibí respuestas.

Oré esa mañana para aprender de las Escrituras cómo ser un mejor maestro. El Espíritu Santo me instruyó a medida que leía sobre el capitán Moroni en Alma 44. En ese punto de la historia, el capitán Moroni y los nefitas habían rodeado a los lamanitas en el río Sidón y los habían amedrentado al punto de hacerlos abandonar las armas. Seguí leyendo, pensando en cuánto me gustaría ser como el capitán Moroni en mi salón de clases: imponente, confiado y exitoso.

Leí el diálogo y vi que Moroni le decía a Zerahemna y a los lamanitas que estaban siendo forzados a tomar una decisión: “… [entregad] vuestras armas de guerra, y… os perdonaremos la vida, si os vais por vuestro camino y no volvéis más a guerrear contra nosotros”, o de lo contrario, “… si no hacéis esto… mandaré a mis hombres que caigan sobre vosotros” (Alma 44:6, 7). ¡Me di cuenta de que él estaba haciendo lo que el administrador me había dicho que yo hiciera! “Deles dos opciones, y siga adelante”, me había dicho. Con eso en mente, adopté el lema de Moroni: “He aquí, terminaremos la lucha” (Alma 44:10).

Armado con los principios que había aprendido en el relato de las Escrituras sobre uno de mis héroes, volví a clase confiando en mi plan de batalla. Da la casualidad que yo tenía una estatuilla del capitán Moroni y la llevé en el bolsillo de mi camisa por el resto del año para recordarme la manera en que el capitán Moroni me había enseñado a manejar una clase de la escuela a nivel medio. Al dar a mis estudiantes dos opciones, su conducta mejoró, hicieron sus tareas y nos llevamos mucho mejor. El año concluyó y todavía era difícil, pero con la respuesta a mi oración y el poder de las Escrituras, pude “[terminar] la lucha”.

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

El momento para la historia familiar

Octubre 2016
El momento para la historia familiar
Rachel Lewis
Utah, EE. UU.

a season for family history

Como madre de dos hijas pequeñas, con frecuencia he puesto la excusa de que no puedo participar en algunas de las cosas que me gustaría hacer sencillamente porque no es mi “momento” para hacerlo. Una de esas cosas es la historia familiar.

Aun cuando había disfrutado de hacer indexación como una actividad de domingo en el pasado, reconocí que estaba poniendo la excusa de que no tenía ni el tiempo ni el conocimiento para dedicarme a trabajar en mi historia familiar en ese momento.

Hace unos meses, una mañana, mientras estaba sentada en el templo, se me produjo un cambio en el corazón. Al mirar los nombres de las personas fallecidas en las tarjetas del templo y mientras oraba para que aceptaran las ordenanzas del templo que se estaban efectuando por ellas, pensé: “¿No sería lindo que esos nombres fueran los nombres de mis parientes? Me gustaría hacer la obra por ellos”. El Espíritu me confirmó que si eso era lo que yo deseaba, entonces el Señor me ayudaría a trabajar en mi historia familiar, específicamente en el día de reposo. Él me ayudaría a tener el tiempo y el conocimiento para cumplir con Sus propósitos.

Al domingo siguiente, en casa, entré a FamilySearch.org. Al ver los nombres de mis antepasados, enseguida se me llenaron los ojos de lágrimas. Me sentí más unida a ellos. Lo que aumentó mi amor por ellos fueron las fotografías y los documentos personales que mi abuela había agregado recientemente y que hicieron que mis parientes fueran aun más reales para mí. Sentí gozo al hacer participar a mi hija de dos años, que aprendió a reconocer las fotos de su tatarabuelo y de su cuarta abuela, y a llamarlos por su nombre. Sentí lo que el presidente Russell M. Nelson, Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, describió: “El día de reposo supone una oportunidad maravillosa para fortalecer los lazos familiares. Después de todo, Dios desea que cada uno de nosotros, por ser Su hijo, regrese a Él como santo investido, sellado en el templo a nuestros antepasados y a nuestra posteridad como familia” (véase “El día de reposo es una delicia”, Liahona, mayo de 2015, págs. 130–131).

Desde esa primera experiencia, he continuado haciendo la obra de historia familiar durante el día de reposo y he tenido la bendición de realizar la obra del templo por algunos de los miembros de mi familia que han fallecido. Una bendición particular ha sido la de conocer algo de la vida de mis parientes y tener una relación más cercana con mis abuelos, que no son de nuestra religión. Ha fortalecido mi determinación de guardar mis convenios y permanecer fiel hasta el fin para que yo pueda ser un eslabón sólido en mi familia eterna.

Si bien hay mucho trabajo por hacer, estoy agradecida al Padre Celestial por aumentar mis habilidades a fin de poder participar en Su obra, en especial en Su día. Para mí, el día de reposo es verdaderamente una delicia.

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Ángeles que se llamaban señor y señora Dunn

Octubre 2016
Ángeles que se llamaban señor y señora Dunn
Nancy Little
Utah, EE. UU.

angels named Mr. and Mrs. Dunn

Estaba mirando la televisión cuando mi madre llamó para decirme que su hermano, mi tío Floyd, de noventa y dos años, y su esposa, la tía Millie, estaban enfermos con gripe y no tenían comida en casa. Ninguno de los dos se sentía lo suficientemente bien como para ir a comprar algo. El tío Floyd y la tía Millie no tenían ningún familiar que viviera cerca, así que no tenían a nadie que pudiera ayudarlos.

Mi madre me preguntó si yo podría ayudar. Soy la única miembro de la Iglesia de ese lado de la familia y me habían pedido ayuda en otras situaciones antes; el problema era que yo vivía en Utah, EE. UU., y mis tíos vivían en Hemet, California, EE. UU.

Le dije a mi madre que me diera unos minutos para pensar qué hacer. Tenía una amiga que vivía cerca de Hemet, de modo que la llamé y le pregunté si conocía a alguien que viviera allí. Me habló de una señora con quien servía en el Templo de Redlands, California, que se llamaba hermana Dunn y que era la presidenta de la Sociedad de Socorro allí.

Cuando la hermana Dunn contestó el teléfono, le dije: “Hola hermana Dunn. Usted no me conoce; me llamo Nancy Little y vivo en Utah. Soy miembro de la Iglesia, pero mi tío y mi tía, que viven en Hemet, no lo son. Están enfermos y no tienen comida en la casa”. Le dije dónde vivían, que era lejos de donde ella estaba, y le expliqué que solo deseaba información acerca de algún restaurante que estuviera cerca de donde ellos vivían y que hiciera repartos de comida a domicilio.

En lugar de eso, la hermana Dunn insistió en que ella y su esposo les llevarían comida a mis tíos; daba la casualidad de que tenían sopa y pan caseros y que su madre acababa de hornear unas galletas. Protesté, pero ella insistió.

Unas horas después, la hermana Dunn me llamó y me aseguró que todo estaba bien. Más tarde, mi madre me llamó para contarme lo que el tío Floyd había dicho de la visita. Él dijo: “Llegaron a casa unos ángeles que se llamaban señor y señora Dunn. Vinieron con los brazos llenos de comida: fruta, verduras, y sopa, pan y galletas caseros. ¡Son las galletas más ricas que he comido!”. El matrimonio Dunn conversó con mi tío, los ayudaron con lo que necesitaban y el hermano Dunn cargó a mi delicada tía Millie, que padecía Alzheimer, desde su cama a la cocina para que la hermana Dunn pudiera darle de comer.

Cuando mi tío Floyd llamó a mi mamá para contarle acerca de la visita, lloró. Dijo que no había conocido nunca a personas tan amables y cariñosas. Le dijo que ella tenía suerte de vivir en Utah, rodeada de “todos esos mormones”.

Cuatro días después de esa visita, el tío Floyd salió a buscar el correo al buzón, se resbaló y se cayó; se golpeó la cabeza y cuatro días más tarde, falleció. Con excepción de la enfermera que los cuidaba en su casa, el hermano y la hermana Dunn fueron las últimas personas que mi tío vio antes de morir.

Estoy agradecida por el ejemplo cristiano de una de mis hermanas de la Sociedad de Socorro que vivía a cientos de kilómetros de distancia, a quien aún no he conocido, y que ayudó a mis tíos.

 

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , | Deja un comentario

Pidiendo misericordia

Octubre 2016
Pidiendo misericordia
Matthew Crandall
Harju, Estonia

begging for mercy

En un viaje que hice a una ciudad cercana de donde vivía en Estonia, vi a un mendigo pidiendo dinero. Sorprendentemente, lo reconocí de cuando había servido como misionero en esa ciudad diez años antes. Llevaba una bolsa grande de botellas plásticas, igual que antes, que recolectaba para reciclar y así obtener dinero. Recuerdo que siempre pedía monedas que nos sobraran, y si le dábamos, siempre preguntaba si teníamos más.

Me sorprendió verlo. Después de diez años, estaba igual; tenía un poco más de canas, pero parecía que había vivido la misma vida mendigando dinero día tras día. Pensé en los diez maravillosos años que yo había vivido mientras tanto, que incluían el haberme casado en el templo, obtenido una educación y un buen trabajo, y en los cuales había disfrutado de buena salud.

Supuse que esa quizás sería la última vez que lo vería, y sentí que tenía que darle algo. El problema era que yo solo tenía un billete que valía más de lo que era mi intención darle. Me apené ante las elecciones que tenía: no darle nada o darle más de lo que yo quería. Decidí que para mí no supondría una gran diferencia y que a él lo haría muy feliz, así que le di el billete.

Unos dos días después, me encontré en una situación similar, pero esta vez era yo el que rogaba por misericordia. Había confundido las fechas de entrega de la solicitud para una beca importante. Creí que la había mandado con dos semanas de anticipación, pero quedé horrorizado cuando, al verificar la fecha, vi que la había mandado un día después de la fecha de vencimiento.

El monto de la beca era exactamente cien veces la cantidad que le había dado al mendigo, y reconocí la ironía de la situación. Me encontré pidiendo misericordia, tanto a mi Padre Celestial en oración, como por correo electrónico a los funcionarios de la universidad. Me dijeron que incluirían la solicitud, pero que pondrían una nota de que había llegado atrasada.

El Señor contestó mi oración y tuve la bendición de recibir la beca, la cual fue de gran ayuda económica para mi esposa y para mí; pero lo que es más importante, esa experiencia me enseñó una valiosa lección: ¿no somos todos mendigos ante Dios? (véase Mosíah 4:19).

Publicado en Sin categoría | Etiquetado | Deja un comentario