Conferencia General Octubre 1970
¡Ay de vosotros. . . Hipócritas!
por el presidente N. Eldon Tanner
Segundo Consejero en la Primera Presidencia.
Apenas el otro día estuve hablando con alguien que dijo: «Ahí va un hombre en quien se puede confiar plenamente. Uno siempre sabe la clase de persona que es; nunca pretende, y siempre es sincero y da lo mejor de sí mismo.»
Ese mismo día, alguien, refiriéndose a otra persona, dijo:
«¿No es una lástima ignorar siempre lo que pretende? Nunca se puede tener la seguridad de confiar en lo que dice. Yo creo que el Señor lo hubiera llamado hipócrita.» Sentí el impulso de opinar de la misma manera.
Es tocante a la hipocresía que deseo dirigir mis palabras hoy, especialmente a los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, donde quiera que se encuentren. Tenemos aproximadamente tres millones de miembros, constituidos de todas clases de personas, desde aquellas que están completamente dedicadas y preparadas para ofrecer todo lo que poseen en el servicio del Señor y de su prójimo, hasta aquellas que todavía no han sido convertidas completamente, y quienes no ven la importancia de vivir las enseñanzas de Jesucristo, o de estar activas y preparadas para rendir servicio, siempre que sea requerido.
Si hemos de gozar de las bendiciones del Señor y la confianza de las personas con quienes nos asociamos, debemos estar preparados para vivir el evangelio y estar honrada y activamente embarcados en la práctica y enseñanza de sus conceptos, sin pretender jamás ser aquello que no somos. El evangelio de Jesucristo nos señala la manera de vivir; hagamos referencia a algunas de sus grandes verdades.
El Señor ha dicho: «. . . esta es mi obra y mi gloria: Llevar acabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre» (Moisés 1:39).
«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
«Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente» (Juan 11:25-26).
Y en respuesta al hombre de la ley que preguntó, para tentarlo: «. . . ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?, contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente.
«Este es el primero y grande mandamiento. «Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Seguir leyendo






































