Consejos familiares

Conferencia General abril 2016
Consejos familiares

Del Cuórum de los Doce Apóstoles

M. Russell Ballard

Cuando los padres están preparados y los hijos escuchan y participan en el intercambio de ideas, ¡el consejo familiar realmente está funcionando!

Mis hermanos y hermanas, la ironía de ser padres es que generalmente nos volvemos buenos en ello cuando nuestros hijos ya han crecido. Esta tarde compartiré con ustedes algo que me habría gustado comprender mejor cuando Bárbara y yo empezamos a criar a nuestros queridos hijos.

Durante mi ministerio apostólico, con frecuencia he enfatizado el poder y la importancia de los consejos de la Iglesia, incluso los consejos de misión, estaca, barrio y organizaciones auxiliares.

Creo que los consejos son la manera más eficaz para obtener resultados reales. También sé que los consejos son la manera en la que el Señor obra y que Él creó todas las cosas en el universo mediante un consejo celestial, como se menciona en las Santas Escrituras1.

Sin embargo, hasta ahora, nunca había hablado en la conferencia general acerca del consejo más básico y fundamental, y probablemente el más importante de todos: el consejo familiar.

Siempre ha habido necesidad de los consejos familiares. De hecho, son eternos. En nuestra existencia premortal, cuando vivimos con nuestros Padres Celestiales como Sus hijos procreados en espíritu, pertenecimos a un consejo familiar.

Cuando un consejo familiar se lleva a cabo con amor y atributos cristianos, contrarrestará el impacto de la tecnología que con frecuencia nos distrae de pasar tiempo de calidad juntos y también tiende a traer el mal a nuestros hogares.

Por favor recuerden que los consejos familiares son diferentes a la noche de hogar que tiene lugar los días lunes. La noche de hogar se enfoca principalmente en la enseñanza del Evangelio y las actividades familiares. Los consejos familiares, por otro lado, pueden tener lugar cualquier día de la semana, y son principalmente reuniones en las que los padres se escuchan mutuamente y escuchan a sus hijos.

Considero que hay por lo menos cuatro tipos de consejos familiares:

Primero, un consejo familiar general que consta de la familia completa.

Segundo, un consejo familiar ejecutivo que consta de la madre y el padre.

Tercero, un consejo familiar limitado que consta de los padres y uno de los hijos.

Cuarto, un consejo familiar uno a uno que consta de un padre y un hijo. Seguir leyendo

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El lugar sagrado de la Restauración

Conferencia General abril 2016
El lugar sagrado de la Restauración

De los Setenta

Jairo Mazzagardi

Palmyra fue el escenario de la Restauración, donde se oiría la voz del Padre después de casi dos milenios.

Un buen amigo mío que era miembro de la Iglesia trató, durante años, de enseñarme el Evangelio de las familias eternas. No fue sino hasta que asistí al programa de puertas abiertas del Templo de São Paulo, en octubre de 1978, y entré en una sala de sellamientos que la doctrina de las familias eternas me llegó al corazón, y durante días oré para saber si esta era la Iglesia verdadera.

Yo no era religioso, pero me habían criado padres que sí lo eran y yo había visto lo bueno en otras religiones. En ese período de mi vida, pensaba que todas eran aceptables ante Dios.

Después de mi visita al programa de puertas abiertas del templo, busqué una respuesta en oración, con la fe y la plena confianza de que Dios me contestaría cuál era Su Iglesia en la tierra.

Después de una gran lucha espiritual, por fin recibí una clara respuesta y se me invitó a ser bautizado. Mi bautismo ocurrió el 31 de octubre de 1978, la noche antes de la dedicación del Templo de São Paulo.

Me di cuenta de que el Señor sabía quién era yo y se preocupaba por mí, ya que contestó mis oraciones.

La mañana siguiente, mi esposa y yo fuimos a São Paulo para asistir a una sesión dedicatoria del templo.

Nos encontrábamos allí, pero en realidad todavía no sabía cómo valorar esa maravillosa oportunidad. Al día siguiente, asistimos a una conferencia de Área.

Habíamos comenzado nuestra jornada en la Iglesia y encontramos buenos amigos que nos dieron la bienvenida durante esa transición en nuestra vida.

Las clases para nuevos miembros a las que asistíamos cada semana durante las reuniones dominicales eran maravillosas, nos llenaban de conocimiento y nos hacían añorar que la semana pasara rápidamente para que el domingo pudiéramos recibir más de ese sustento espiritual.

Mi esposa y yo esperábamos con anhelo entrar en el templo para sellar a nuestra familia por la eternidad. Eso ocurrió un año y siete días después de mi bautismo, y fue un momento maravilloso. Ante el altar, sentí como si las eternidades se hubiesen dividido entre la vida antes del sellamiento y la vida después de él. Seguir leyendo

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Sé humilde

Conferencia General abril 2016
Sé humilde

De los Setenta

Steven E. SnowLa humildad nos permite ser mejores padres, hijos e hijas, esposos y esposas, vecinos y amigos.

En la Iglesia tenemos la bendición de contar con una colección de himnos que nos ayudan a adorar a través del canto. En nuestras reuniones de la Iglesia, “[los] himnos invitan la presencia del Espíritu del Señor, inducen a la reverencia, nos ayudan a sentirnos más unidos y nos dan la oportunidad de alabar al Señor. El canto de los himnos muchas veces es en sí un elocuente sermón”1.

Solo unos meses después de que se organizara la Iglesia, el profeta José Smith recibió una revelación para su esposa Emma. El Señor le mandaba “… hacer una selección de himnos sagrados, de acuerdo con lo que te sea indicado, para el uso de mi iglesia, lo cual es de mi agrado”2.

Emma Smith recopiló una colección de himnos que apareció por primera vez en este himnario de Kirtland, en 18363. Había solo noventa cantos en este pequeño y delgado libro, muchos de los cuales eran himnos de iglesias protestantes. Por lo menos veintiséis de ellos fueron escritos por William W. Phelps, quien posteriormente preparó y ayudó en la impresión del himnario. Solo aparecía escrita la letra, sin notas musicales que acompañaran los textos. Este pequeño y humilde himnario resultó ser una enorme bendición para los primeros miembros de la Iglesia.

Página del himnario de Emma Smith

Portada del himnario de Emma Smith
La última edición de nuestro himnario en inglés se publicó en 1985 y aún incluye muchas de las selecciones que hizo Emma tantos años antes, como “Yo sé que vive mi Señor” o “Qué firmes cimientos”4.

Una de las nuevas canciones del himnario de 1985 es: “Sé humilde”5. Este himno apacible fue escrito por Grietje Terburg Rowley, quien falleció el año pasado. Ella se unió a la Iglesia en 1950 en Hawáii, donde enseñaba en la escuela. La hermana Rowley prestó servicio en el Comité General de Música y ayudó a adaptar los himnos en muchos idiomas. Basó el texto de “Sé humilde” en dos pasajes de las Escrituras: Doctrina y Convenios 112:10 y Éter 12:27. El versículo de Éter dice: “y si los hombres vienen a mí, les mostraré su debilidad. Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; … porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos”.

Como todos los himnos de la Iglesia, “Sé humilde” enseña verdades puras y sencillas. Nos enseña que, si somos humildes, recibimos respuesta a nuestras oraciones, gozamos de paz interior, servimos de manera más eficaz en nuestros llamamientos y, si seguimos siendo fieles, finalmente regresaremos a la presencia de nuestro Padre Celestial. Seguir leyendo

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Dónde están las llaves y la autoridad del sacerdocio?

Conferencia General abril 2016

¿Dónde están las llaves y la autoridad del sacerdocio?

Por el élder Gary E. Stevenson
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Gary E. StevensonLa autoridad y las llaves del sacerdocio ponen en marcha el motor, abren las puertas de los cielos, permiten usar el poder celestial y preparan el camino del convenio para regresar a nuestro amoroso Padre Celestial.

A medida que el sol de una tarde de invierno se deslizaba tras el enorme cerro nevado donde esquiamos, el gélido viento invernal nos golpeaba en las mejillas y la nariz, y parecía querer empujarnos a buscar nuestros autos en el estacionamiento del centro turístico. Allí, dentro del auto, la calefacción nos calentaría los fríos dedos de las manos y los pies. El crujido de la nieve al caminar confirmaba que aquel era un frío extremo.

Nuestra familia se había divertido esquiando ese día, que estaba llegando a su fin con temperaturas extremas. Al llegar al auto, metí la mano en el bolsillo del abrigo en busca de las llaves; luego en el otro y en otro más. ¿Dónde están las llaves? ¡Todos esperaban ansiosos que encontrara las llaves! La batería del auto estaba cargada, todos los sistemas —incluso la calefacción— estaban listos para funcionar, pero sin las llaves, las puertas cerradas no nos dejarían entrar y el motor no encendería el vehículo.

En ese momento, nuestra preocupación principal era cómo entrar en el auto y calentarnos, pero yo no podía dejar de pensar —aun entonces— que de aquello se podía extraer una lección. Sin las llaves, aquel maravilloso milagro de la ingeniería no era nada más que una decoración. Aun cuando el auto tenía un potencial enorme, sin las llaves no podía cumplir su función.

Cuanto más reflexiono sobre esta experiencia, más profunda se vuelve esta analogía para mí. Me maravilla el amor que el Padre Celestial tiene por Sus hijos. Me llenan de asombro las visitas celestiales y las grandes visiones de la eternidad que Dios confirió a José Smith; y de forma particular, mi corazón rebosa de una gratitud abrumadora por la restauración de la autoridad y las llaves del sacerdocio. Sin esta restauración, no podríamos acceder al vehículo necesario para llevarnos de regreso a unos amorosos padres celestiales. Llevar a cabo cada ordenanza de salvación que forma parte de nuestro trayecto de convenios de regreso a la presencia de nuestro Padre Celestial requiere la administración apropiada por medio de las llaves del sacerdocio.

En mayo de 1829, Juan el Bautista se apareció a José Smith y a Oliver Cowdery y les confirió el Sacerdocio Aarónico y las llaves pertenecientes a ese sacerdocio. Poco después, Pedro, Santiago y Juan les confirieron el Sacerdocio de Melquisedec y sus correspondientes llaves1.

Casi siete años después, un domingo, en el Templo de Kirtland, solo una semana después de su dedicación, “el Señor Jehová se aparece en su gloria” a José y a Oliver, y después se aparecieron Moisés, Elías y Elías el Profeta, que entregaron “sus llaves y dispensaciones”2. Esta autoridad restaurada del sacerdocio y estas llaves habían estado perdidas durante siglos. De la misma manera que mis hijos y yo no podíamos entrar en el auto por haber perdido las llaves, todos los hijos del Padre Celestial no pudieron acceder a las ordenanzas salvadoras del evangelio de Jesucristo hasta que esos mensajeros celestiales efectuaron una restauración divina. Nunca más tendremos que preguntar: “¿Dónde están las llaves?”. Seguir leyendo

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El don que guía a un niño

Conferencia General abril 2016
El don que guía a un niño
Por Mary R. Durham
Segunda Consejera de la Presidencia General de la Primaria recientemente relevada

Mary R. Durham¿Cómo les enseñamos a nuestros hijos a rechazar las influencias mundanas y a confiar en el Espíritu?

Un joven padre literalmente se estaba hundiendo. Él, sus dos hijos y su suegro habían ido a dar un paseo alrededor de un lago. Estaban rodeados de majestuosas montañas cubiertas de pinos y el cielo estaba azul colmado de suaves nubes blancas que irradiaban belleza y serenidad. Cuando los niños comenzaron a tener calor y a estar cansados, los dos hombres decidieron cargarlos en sus espaldas y nadar la corta distancia a través del lago.

Parecía fácil, hasta el momento en que el padre comenzó a sentir que se hundía y todo se volvió más pesado. El agua lo empujaba hacia el fondo del lago y una sensación frenética se apoderó de él. ¿Cómo se mantendría a flote, y además, con su preciada hijita en la espalda?

Su voz se perdía en la distancia cuando gritaba; su suegro estaba demasiado lejos para responder a su desesperada súplica de ayuda. Se sentía solo e indefenso.

¿Pueden imaginarse sentirse tan solos como él, incapaces de alcanzar algo para sostenerse y luchando en una situación desesperada por su vida y la de su hija? Desafortunadamente, todos experimentamos ese sentimiento en cierto grado cuando nos encontramos en situaciones en las que necesitamos ayuda desesperadamente para sobrevivir y salvar a los que amamos.

Casi en pánico, él se dio cuenta de que sus zapatos empapados de agua lo sumergían más. Mientras trataba de mantenerse a flote, trató de quitarse los zapatos, pero era como si estuvieran succionados a los pies. Los cordones estaban hinchados con el agua, apretándolos más.

En lo que pudo haber sido su último momento de desesperación, logró aflojar los zapatos y al fin se soltaron y cayeron al fondo del lago. Liberado del gran peso que lo había estado hundiendo, inmediatamente impulsó su cuerpo y el de su hija hacia arriba. Ahora podía nadar hacia adelante, avanzando hacia el otro lado del lago con seguridad.

A veces podemos sentir como si nos estuviéramos ahogando. La vida puede ser abrumadora. “El mundo en el que vivimos es bullicioso y ocupado. Si no tenemos cuidado, las cosas de este mundo pueden desplazar las cosas del Espíritu”1. Seguir leyendo

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Los líderes más grandes son los seguidores más fieles

Conferencia General abril 2016

Los líderes más grandes son los seguidores más fieles


Presidente General de los Hombres Jóvenes

A veces, el camino que tengamos por delante parecerá oscuro, pero continúen siguiendo al Salvador. Él conoce el camino; de hecho, Él es el camino.

Cuando tenía 12 años, mi padre me llevó a cazar a las montañas. Nos despertamos a las tres de la mañana, ensillamos los caballos y subimos por la boscosa ladera de la montaña totalmente a oscuras. Aunque me encantaba cazar con mi papá, en ese momento me sentí algo nervioso. Nunca antes había estado en esas montañas y no podía ver el camino. ¡La verdad es que no se veía nada! Lo único que veía era la pequeña linterna que llevaba mi padre, que arrojaba una luz débil sobre los pinos que teníamos delante. ¿Y si mi caballo resbalaba y se caía? ¿Acaso podía él ver por dónde iba? Pero me reconfortó este pensamiento: “Mi papá sabe a donde va. Si lo sigo, todo estará bien”.

Y todo estuvo bien. Por fin salió el sol y pasamos juntos un día maravilloso. Al iniciar el regreso a casa, mi papá señaló una cima majestuosa e inclinada que se destacaba del resto y me dijo: “Esa es Windy Ridge; ahí es donde está la buena caza”. Inmediatamente supe que quería regresar algún día y subir a Windy Ridge.

Durante los años siguientes, escuché a mi padre hablar con frecuencia de Windy Ridge, pero nunca volvimos, hasta que un día, 20 años después, lo llamé y le dije: “Vamos a Windy”. De nuevo ensillamos los caballos e iniciamos el ascenso por la ladera de la montaña. Aunque en ese momento tenía más de 30 años y era un jinete experimentado, me sorprendí al sentir el mismo nerviosismo que sentí a los 12 años, pero mi papá conocía el camino y yo lo seguí.

Por fin llegamos a la cima de Windy. La vista era impresionante; y el irresistible deseo que tuve fue que quería regresar, no por mí esta vez, sino por mi esposa y mis hijos. Quería que ellos sintieran lo que yo había experimentado.

Con los años, he tenido muchas oportunidades de guiar a mis hijos y a otros jóvenes hacia la cima de las montañas, como había hecho mi padre conmigo. Esas experiencias me han llevado a meditar sobre lo que significa liderar y lo que significa seguir.

Jesucristo, el líder más grande y el seguidor más fiel

Si les preguntara quién es el líder más grande que ha existido, ¿qué dirían? La respuesta, por supuesto, es Jesucristo. Él es el ejemplo perfecto de toda cualidad de liderazgo que puedan imaginar.

Y si les preguntara: “¿Quién es el seguidor más fiel que ha existido?”. ¿No sería la respuesta, de nuevo, Jesucristo? Él es el líder más grande porque Él es el seguidor más fiel: Él sigue a Su Padre a la perfección, en todas las cosas.

El mundo enseña que los líderes deben ser poderosos; el Señor enseña que deben ser mansos. Los líderes del mundo obtienen poder e influencia por medio de su talento, sus habilidades y sus riquezas. Los líderes semejantes a Cristo obtienen poder e influencia “por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero”1.

A la vista de Dios, los líderes más grandes siempre han sido los seguidores más fieles.

Permítanme compartir dos experiencias de mis interacciones recientes con los hombres jóvenes de la Iglesia que me han enseñado acerca de cómo liderar y seguir. Seguir leyendo

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Al rescate: ¡Podemos hacerlo!

Conferencia General abril 2016
Al rescate: ¡Podemos hacerlo!

De los Setenta

Mervyn B. Arnold

El Señor ha brindado todas las herramientas necesarias para que vayamos al rescate de nuestros amigos menos activos y no miembros.

El Salvador comprendió claramente Su misión de rescatar a los hijos de nuestro Padre Celestial, ya que declaró:

“… el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

“[Porque] no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeños”1.

Mi angelical madre, Jasmine Bennion Arnold, comprendió claramente su función de ayudar en el rescate de las ovejas perdidas o lastimadas de nuestro Padre Celestial, incluso a sus propios hijos y nietos. ¡Qué maravillosa función pueden tener los abuelos en la vida de sus nietos!

A mamá generalmente se le asignaba visitar a quienes estaban batallando con su fe, a los menos activos y a las familias en las que no todos eran miembros; sin embargo, su rebaño incluía a muchos otros que nadie le había asignado visitar. Por lo general, sus visitas no eran solamente una vez al mes, en las que calladamente escuchaba, cuidaba de los enfermos y daba aliento amoroso. Durante sus últimos meses de vida, mi madre estuvo confinada en casa, así que pasó horas escribiéndoles cartas, expresando su amor, compartiendo su testimonio y dando ánimo a quienes la visitaban.

Al ir al rescate, Dios nos da poder, ánimo y bendiciones. Cuando Él mandó a Moisés que rescatara a los hijos de Israel, Moisés sintió temor, tal como muchos de nosotros. Moisés se excusó diciendo: “… Yo no soy hombre de fácil palabra… porque soy tardo en el habla y torpe de lengua”2.

El Señor tranquilizó a Moisés diciendo:

“… ¿Quién dio la boca al hombre?… ¿No soy yo, Jehová?

“Ahora pues, ve, que yo estaré en tu boca, y te enseñaré lo que has de decir”3.

En efecto, el Señor dijo a Moisés, “¡Puedes hacerlo!”. ¿Y saben qué? ¡Nosotros también podemos!

Permítanme compartir cuatro principios que ayudarán en nuestros esfuerzos de rescate.

Principio 1: No debemos demorar en ir al rescate

El élder Alejandro Patanía, quien prestó servicio como Setenta de Área, relata la historia de su hermano menor, Daniel, que salió a pescar al mar con su tripulación. Después de un tiempo, Daniel recibió el aviso urgente de que una fuerte tormenta se avecinaba rápidamente. Daniel y su tripulación se dirigieron de inmediato hacia el puerto. Seguir leyendo

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Del lado de los líderes de la Iglesia

Conferencia General Abril 2016
Del lado de los líderes de la Iglesia

Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Ronald A. Rasband

¿Están del lado de los líderes de la Iglesia, en este mundo cada vez más oscuro, a fin de propagar la Luz de Cristo?

Extendemos una cordial bienvenida a las nuevas Autoridades Generales, Setentas de Área y a la magnífica nueva Presidencia General de la Primaria. Expresamos un profundo agradecimiento a quienes han sido relevados. Amamos a cada uno de ustedes.

Queridos hermanos y hermanas, acabamos de participar en una de las más benditas experiencias al levantar la mano para sostener a profetas, videntes y reveladores, y a otros líderes y Oficiales Generales llamados por Dios en estos días. Nunca he tomado livianamente ni a la ligera la oportunidad de sostener a siervos del Señor y ser guiado por ellos, y a solo pocos meses de haber sido llamado como nuevo miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, me siento muy humilde por su voto de sostenimiento y confianza. Atesoro su deseo de apoyarme a mí y a todos estos grandes líderes.

Poco después de ser sostenido el pasado octubre, viajé a Pakistán por una asignación y, durante mi estadía, conocí a los maravillosos y dedicados santos de ese país. Son pocos, pero su espíritu es grande. Al poco tiempo de regresar, recibí el siguiente mensaje del hermano Shakeel Arshad, un querido miembro que conocí en esa ocasión: “Gracias, élder Rasband, por venir a Pakistán. Quiero decirle que nosotros… los miembros de la Iglesia… lo sostenemos y lo amamos. Cuán afortunados [somos] por haberlo tenido entre nosotros y haberlo escuchado. Fue un día esplendoroso para mi familia el haber conocido a un Apóstol”1.

Conocer a santos como el hermano Arshad fue una experiencia conmovedora que nos llenó de humildad y, usando sus palabras, un “día esplendoroso” para mí también.

En enero, líderes de la Iglesia participaron en una transmisión Cara a Cara con los jóvenes de alrededor del mundo, sus líderes y sus padres. El evento se transmitió en vivo por internet a muchos lugares de ciento cuarenta y seis países. En algunos sitios había capillas con mucho público y en otros era un solo hogar en el que había un joven conectado; en total, participaron varios cientos de miles.

Cara a Cara con el élder Rasband, la hermana Oscarson y el hermano Owen Cara a Cara con el élder Rasband, la hermana Oscarson y el hermano Owen

Al comunicarnos con ese gran público, la hermana Bonnie Oscarson, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes; el hermano Stephen W. Owen, Presidente General de los Hombres Jóvenes; y yo, con la ayuda de jóvenes anfitriones, músicos y otras personas, contestamos las preguntas de los jóvenes.

prossegir-820x450 Lema de la Mutual para 2016

Nuestro objetivo era presentar el lema de la Mutual para 2016: “Sigue adelante con firmeza en Cristo”, de 2 Nefi, capítulo 31, versículo 20, que dice: “Por tanto, debéis seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres. Por tanto, si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna”2.

¿Y qué aprendimos al leer las cientos de preguntas de nuestros jóvenes? ¡Aprendimos que nuestros jóvenes aman al Señor, sostienen a sus líderes y desean una respuesta a sus preguntas! Las preguntas son una indicación de un deseo adicional por aprender, por aumentar las verdades que son parte de nuestro testimonio y por estar mejor preparados para “seguir adelante con firmeza en Cristo”. Seguir leyendo

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[Para que] pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres

Conferencia General abril 2016
“[Para que] pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres”

Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Dale G. RenlundAl acercarnos más a Dios, recibiremos el poder habilitador de la expiación de Jesucristo en nuestra vida.

Mientras vivía en África, busqué el consejo del élder Wilford W. Andersen, de los Setenta, acerca de cómo ayudar a los santos que vivían en la pobreza. Entre las reflexiones extraordinarias que compartió conmigo se halla esta: “Cuanta más distancia hay entre el que da y el que recibe, mayor derecho cree tener el que recibe”.

Este principio sirve de base para el sistema de bienestar de la Iglesia. Cuando los miembros no son capaces de cubrir sus propias necesidades, primero acuden a su familia. Luego, si fuera necesario, pueden acudir también a los líderes locales de la Iglesia en busca de ayuda para sus necesidades temporales1. Los familiares y los líderes locales de la Iglesia son los más allegados a los necesitados, con frecuencia han enfrentado circunstancias similares y conocen la mejor manera de ayudar. Debido a su proximidad a los que dan, quienes reciben ayuda según este modelo se sienten agradecidos y son menos propensos a sentirse con derecho a recibirla.

El concepto de “cuanta más distancia hay entre el que da y el que recibe, mayor derecho cree tener el que recibe” tiene también profundas aplicaciones espirituales. Nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo son los Dadores máximos. Cuanto más nos distanciamos de ellos, más legitimados nos sentimos; empezamos a sentir que merecemos la gracia y que se nos adeudan bendiciones; tenemos una mayor inclinación a examinar nuestro alrededor, identificar injusticias y sentirnos agraviados —incluso ofendidos— por la injusticia que percibimos. Si bien la injusticia puede oscilar entre lo trivial y lo desgarrador, cuando nos alejamos de Dios, hasta las desigualdades más pequeñas parecen ser enormes y consideramos que Dios tiene la obligación de arreglar las cosas, ¡y de arreglarlas ya mismo!

La diferencia que supone nuestra proximidad al Padre Celestial y a Jesucristo, queda ilustrada en el Libro de Mormón por el claro contraste que hay entre Nefi y sus hermanos mayores, Lamán y Lemuel:

  • Nefi tenía “… grandes deseos de conocer los misterios de Dios, [clamó] por tanto al Señor” y se enterneció su corazón2. Por otro lado, Lamán y Lemuel se habían alejado de Dios y no lo conocían.
  • Nefi aceptó asignaciones exigentes sin quejarse, pero Lamán y Lemuel “… murmuraban… en muchas cosas”. En las Escrituras, ese murmurar equivale a lo que hace un niño quejoso. La Escritura registra que “… murmuraban… porque no conocían la manera de proceder de aquel Dios que los había creado”3.
  • La cercanía de Nefi a Dios lo facultó para reconocer y apreciar las “tiernas misericordias” de Dios4. Por el contrario, cuando Lamán y Lemuel vieron que Nefi recibía bendiciones, “… se enojaron con él porque no entendían la manera de proceder del Señor”5. Lamán y Lemuel veían las bendiciones que recibían como algo que les correspondía y asumieron, de manera petulante, que debían recibir más. Veían las bendiciones de Nefi como “agravios” que se cometían contra ellos. Este es el equivalente en las Escrituras de considerar el derecho frustrado.
  • Nefi ejerció fe en Dios para cumplir con lo que se le pedía hacer6. Por el contrario, Lamán y Lemuel “… eran duros de corazón, [y] no acudían al Señor como debían”7. Parecían sentir que el Señor estaba obligado a dar respuesta a preguntas que no habían planteado. “El Señor no nos da a conocer tales cosas a nosotros”, dijeron; pero ni siquiera se tomaron la molestia de preguntar8. Este es el equivalente en las Escrituras del escepticismo cínico.

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El ungüento sanador del perdón

Conferencia General Abril 2016
El ungüento sanador del perdón

De los Setenta

Kevin R. DuncanEl perdón es un principio glorioso y sanador; no tenemos que ser víctimas dos veces, sino que podemos perdonar.

Todo lo que es de Dios abarca el amor, la luz y la verdad; no obstante, como seres humanos vivimos en un mundo caído, en ocasiones lleno de oscuridad y confusión, y no es sorpresa que se cometan errores, injusticias y pecados. En consecuencia, no hay nadie que, en uno u otro momento, no sea víctima de los actos descuidados ni de la conducta hiriente o incluso pecaminosa de otra persona. Es algo que todos tenemos en común.

Felizmente, Dios, debido al amor y misericordia que tiene por Sus hijos, ha preparado una senda que nos ayuda a navegar por estas a veces turbulentas experiencias de la vida. Él ha proporcionado un escape para todos los que son víctimas de los errores de los demás. ¡Nos ha enseñado que podemos perdonar! Aunque hayamos sido víctimas una vez, no tenemos que ser víctimas dos veces al llevar cargas de odio, amargura, dolor, resentimiento y hasta venganza. ¡Podemos perdonar y podemos ser libres!

Hace muchos años, mientras estaba reparando una cerca, se me clavó una pequeña astilla en un dedo. Hice un leve intento por sacármela y pensé que lo había logrado, pero aparentemente no fue así. Con el paso de los días, creció piel encima de ella y se me hizo un bulto en el dedo, que me causaba molestia y a veces dolor.

Años más tarde, finalmente decidí hacer algo al respecto. Lo que hice fue poner ungüento en el bulto y lo cubrí con una pequeña venda. Fue un proceso que repetí a menudo y no se imaginan la sorpresa que me llevé un día cuando me quité la venda: la astilla se había salido del dedo.

El ungüento había suavizado la piel y había creado una salida para el mismo objeto que me había causado dolor por tantos años; después de sacarme la astilla, el dedo sanó con rapidez y a la fecha no se observa ningún indicio de la lesión.

De forma similar, un corazón que no perdona guarda mucho dolor innecesario. Al aplicar el ungüento sanador de la expiación del Salvador, Él nos ablandará el corazón y nos ayudará a cambiar. Él puede sanar el alma herida (véase Jacob 2:8). Seguir leyendo

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Soy un hijo de Dios

Conferencia Genera abril 2016

Soy un hijo de Dios

Por el élder Donald L. Hallstrom
De la Presidencia de los Setenta

Donald L. HallstromUn entendimiento correcto de nuestra herencia celestial es esencial para la exaltación.


Nuestra doctrina más fundamental incluye el conocimiento de que somos hijos de un Dios viviente. Es por eso que uno de Sus nombres más sagrados es Padre —Padre Celestial—. Los profetas han enseñado esta doctrina con claridad a lo largo de los siglos.

  • Cuando fue tentado por Satanás, Moisés lo rechazó diciendo: “… ¿Quién eres tú? Porque, he aquí, yo soy un hijo de Dios”1.
  • Al dirigirse a Israel, el salmista proclamó: “… todos vosotros [sois] hijos del Altísimo”2.
  • En el Areópago, Pablo enseñó a los atenienses que ellos eran “… linaje de Dios”3.
  • José Smith y Sidney Rigdon tuvieron una visión en la que vieron al Padre y al Hijo, y una voz de los cielos declaró que los habitantes de los mundos “… son engendrados hijos e hijas para Dios”4.
  • En 1995, quince apóstoles y profetas vivientes afirmaron: “Todos los seres humanos… son creados a la imagen de Dios. Cada uno es un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales”5.
  • El presidente Thomas S. Monson testificó: “Somos hijos e hijas de un Dios viviente… No podemos tener esa convicción sincera sin experimentar un profundo y nuevo sentido de fuerza y poder”6.

Esta doctrina es tan fundamental, tan recurrente y tan instintivamente sencilla, que puede parecer común y corriente, cuando en realidad está entre el conocimiento más extraordinario que podemos obtener. Un entendimiento correcto de nuestra herencia celestial es esencial para la exaltación. Es fundamental para comprender el glorioso Plan de Salvación y nutrir la fe en el Primogénito del Padre, Jesucristo, y en Su misericordiosa expiación7. Además, nos proporciona la motivación continua para que hagamos y guardemos nuestros convenios eternos indispensables.

Con pocas excepciones, todos los que participan en esta reunión podrían cantar en este momento, sin música ni letra escrita, “Soy un hijo de Dios”8. Este hermoso himno es uno de los que más se cantan en esta Iglesia. Pero la cuestión crucial es: ¿realmente lo sabemos? ¿Lo sabemos en la mente, el corazón y el alma? ¿Es nuestro linaje celestial nuestra primera y más profunda identidad? Seguir leyendo

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Donde estén dos o tres congregados

Conferencia General Abril 2016
Donde estén dos o tres congregados

Primer Consejero de la Primera Presidencia

Henry B. EyringSi escuchan mediante el Espíritu, descubrirán que se les ha ablandado el corazón, se ha fortalecido su fe y ha aumentado su capacidad para amar al Señor.

Mis amados hermanos y hermanas, les doy la bienvenida a la Conferencia General Anual número 186 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Me regocija estar con ustedes y les doy una cálida bienvenida.

Estoy agradecido de que hayan venido a la conferencia a sentir la inspiración del cielo y a sentirse más cerca de nuestro Padre Celestial y del Señor Jesucristo.

Congregados en esta reunión, que llega a todo el mundo, están millones de discípulos de Jesucristo que han hecho convenio de recordarle y servirle siempre. Mediante el milagro de la tecnología moderna se desvanece la separación del tiempo y de las vastas distancias, y nos reunimos como si todos estuviéramos en un gran auditorio.

Pero mucho más importante que estar todos reunidos es en nombre de quién lo hacemos. El Señor prometió que, aun con el gran número de Sus discípulos actualmente en la tierra, Él estaría cerca de cada uno de nosotros. Él dijo a Su pequeño grupo de discípulos en 1829: “De cierto, de cierto os digo… [donde] estén dos o tres congregados en mi nombre… he aquí, allí estaré yo en medio de ellos, así como estoy yo en medio de vosotros” (D. y C. 6:32).

Ahora si contamos en esta conferencia no hay uno ni dos, sino una multitud de Sus discípulos y, tal y como prometió, el Señor está en medio de nosotros. Como Él es un ser resucitado y glorificado, no está físicamente en todo lugar donde se reúnen los santos, pero por el poder del Espíritu podemos sentir que está aquí con nosotros hoy.

El lugar y el momento cuando sentimos la proximidad del Salvador depende de cada uno de nosotros. Él dio esta instrucción:

“Y además, de cierto os digo, mis amigos, os dejo estas palabras para que las meditéis en vuestro corazón, junto con este mandamiento que os doy, de llamarme mientras estoy cerca.

“Allegaos a mí, y yo me allegaré a vosotros; buscadme diligentemente, y me hallaréis; pedid, y recibiréis; llamad, y se os abrirá” (D. y C. 88:62–63). Seguir leyendo

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Conferencia General – Abril 2016

 

SESIÓN GENERAL DE MUJERES
Cuando fuimos forasteros (Video)
Él nos pide que seamos Sus manos Cheryl A. Esplin
¿Qué haremos? Por Neill F. Marriott
Fui forastero: Que os améis unos a otros (Video)
“Fui forastero” Linda K. Burton
Pongan su confianza en ese Espíritu que induce a hacer lo bueno Henry B. Eyring
SESIÓN DEL SÁBADO POR LA MAÑANA
Donde estén dos o tres congregados Dieter F. Uchtdorf
El don que guía a un niño Mary R. Durham
Soy un hijo de Dios Donald L. Hallstrom
¿Dónde están las llaves y la autoridad del sacerdocio? Gary E. Stevenson
El ungüento sanador del perdón Kevin R. Duncan
Sé humilde Steven E. Snow
“[Para que] pudiese atraer a mí mismo a todos los hombres” Dale G. Renlund
SESIÓN DEL SÁBADO EN LA TARDE 
Sostenimiento de los oficiales generales de la Iglesia Dieter F. Uchtdorf
Informe del Departamento de Auditorías de la Iglesia, 2015 Kevin R. Jergensen
Informe estadístico, 2015 Brook P. Hales
Del lado de los líderes de la Iglesia Ronald A. Rasband
Cualquiera que los reciba, a mí me recibe Neil L. Andersen
Al rescate: ¡Podemos hacerlo! Mervyn B. Arnold
El lugar sagrado de la Restauración Jairo Mazzagardi
Siempre retendréis la remisión de vuestros pecados David A. Bednar
Consejos familiares M. Russell Ballard
SESIÓN GENERAL DEL SACERDOCIO
 El precio del poder del sacerdocio Russell M. Nelson
Los líderes más grandes son los seguidores más fieles Stephen W. Owen
Elogio a los que salvan Dieter F. Uchtdorf
Familias eternas Henry B. Eyring
Un deber sagrado Thomas S. Monson
SESIÓN DEL DOMINGO POR LA MAÑANA
Decisiones Thomas S. Monson
¿Creo? Bonnie L. Oscarson
Un modelo para tener paz W. Christopher Waddell
Padres D. Todd Christofferson
Véanse en el templo Quentin L. Cook
Él los colocará en Sus hombros y los llevará a casa Dieter F. Uchtdorf
SESIÓN DEL DOMINGO POR LA TARDE
El Espíritu Santo Robert D. Hales
Recordarle siempre Gerrit W. Gong
Refugio de la tempestad Patrick Kearon
Oposición en todas las cosas Dallin H. Oaks
El poder de la divinidad Kent F. Richards
Y ya no habrá más muerte Paul V. Johnson
Jehová hará mañana maravillas entre vosotros Jeffrey R. Holland
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Pongan su confianza en ese Espíritu que induce a hacer lo bueno

Conferencia general de mujeres, 26 de marzo de 2016
Pongan su confianza en ese Espíritu que induce a hacer lo bueno
Por el presidente
Primer Consejero de la Primera Presidencia

 

Nos acercamos más al Salvador a medida que, por amor puro, servimos a los demás en Su nombre.

Agradezco estar con ustedes esta tarde de adoración, reflexión y dedicación. Hemos orado juntos y nuestro Padre Celestial nos ha escuchado. Hemos recordado al Salvador, el Señor Jesucristo, mientras hemos sido conmovidos por himnos de alabanza a Él. Hemos sido inspirados a hacer más para ayudar a nuestro Maestro en Su obra de elevar y consolar a los hijos de nuestro Padre Celestial.

Nuestro deseo de servir a los demás se incrementa debido a nuestra gratitud por lo que el Salvador ha hecho por nosotros. Es por eso que se nos llena de gozo el corazón al escuchar la letra del himno: “Tú me has dado muchas bendiciones, Dios”1. En el gran sermón que se encuentra en el Libro de Mormón, el rey Benjamín prometió que tendríamos ese sentimiento de gratitud (véase Mosíah 2:17–19).

Cuando nuestra fe en Jesucristo nos conduce a ser merecedores del gozo de Su perdón, deseamos servir a los demás por Él. El rey Benjamín enseñó que el perdón no se obtiene en un solo instante.

Lo dijo de este modo: “Y ahora bien, por causa de estas cosas que os he hablado —es decir, a fin de retener la remisión de vuestros pecados de día en día, para que andéis sin culpa ante Dios— quisiera que de vuestros bienes dieseis al pobre, cada cual según lo que tuviere, tal como alimentar al hambriento, vestir al desnudo, visitar al enfermo, y ministrar para su alivio, tanto espiritual como temporalmente, según sus necesidades” (Mosíah 4:26).

Amulek, el gran compañero de Alma, también enseñó que debemos continuar en el servicio que le brindamos a fin de retener el perdón: “Y he aquí, amados hermanos míos, os digo que no penséis que esto es todo; porque si después de haber hecho todas estas cosas, volvéis la espalda al indigente y al desnudo, y no visitáis al enfermo y afligido, y si no dais de vuestros bienes, si los tenéis, a los necesitados, os digo que si no hacéis ninguna de estas cosas, he aquí, vuestra oración es en vano y no os vale nada, y sois como los hipócritas que niegan la fe” (Alma 34:28).

Esta noche he pensado en las mujeres de mi vida. En mi familia hay treinta y una, entre mujeres y niñas, comenzando con mi esposa y terminando con nuestras tres nuevas bisnietas. Algunas están aquí presentes. Cinco son menores de doce años y esta podría ser su primera reunión en el Centro de Conferencias con sus hermanas de la Iglesia del Salvador. Cada una se llevará sus propios recuerdos y hará sus propios compromisos a raíz de esta experiencia esta noche. Seguir leyendo

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Fui forastero

Conferencia general de mujeres, 26 de marzo de 2016
“Fui forastero”

Presidenta General de la Sociedad de Socorro

 

Determinen, en espíritu de oración, lo que hacer —de acuerdo con su tiempo y circunstancias— para servir a los refugiados que vivan en sus barrios y comunidades.

El día que se organizó la Sociedad de Socorro, Emma Smith dijo: “Vamos a hacer algo extraordinario… Esperamos oportunidades extraordinarias y llamados apremiantes”1. Esos llamados y oportunidades solían presentarse con frecuencia, tal como hoy en día.

Uno ocurrió en la Conferencia General de octubre de 1856, cuando el presidente Brigham Young anunció a la congregación que los pioneros con carromatos todavía estaban en camino a esas alturas de la estación. Él dijo: “Su fe, su religión y las declaraciones religiosas que hagan no salvarán ni una sola de sus almas en el Reino Celestial de nuestro Dios, a menos que pongan en práctica estos principios que les enseño ahora. Vayan y traigan a esa gente que se encuentra en las planicies y ocúpense estrictamente de aquellas cosas que llamamos temporales… si no, la fe de ustedes habrá sido en vano”2.

Recordamos y admiramos agradecidos a los hombres que se dirigieron a rescatar a esos santos necesitados. Pero ¿qué hicieron las hermanas?

“La hermana [Lucy Meserve] Smith escribió en su autobiografía que, tras la exhortación del presidente Young, quienes estaban presentes tomaron medidas… Las mujeres ‘se despojaron de sus combinaciones [ropa que se usa debajo de los vestidos o enaguas grandes que eran parte del estilo de la época y que también daban abrigo], sus calcetas y todo de lo que podían prescindir, allí mismo en el Tabernáculo, y [los] apilaron en los carromatos para enviarlos a los santos en las montañas’”3.

Semanas después, el presidente Brigham Young reunió a los santos de nuevo en el antiguo Tabernáculo cuando los equipos de rescate y las compañías de carromatos se acercaban a Salt Lake City. Con gran urgencia, suplicó a los santos —en especial a las hermanas— que cuidaran a los enfermos, les dieran de comer y los recibieran, diciendo: “A algunos los encontrarán con los pies congelados hasta el tobillo; a varios, congelados hasta las rodillas; y a otros con las manos congeladas… Queremos que los reciban como si fueran sus propios hijos y que sientan hacia ellos la clase de sentimientos que tienen por sus propios hijos”4.

Lucy Meserve Smith también escribió: Seguir leyendo

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