La felicidad eterna

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
La felicidad eterna
por el élder Robert D. Hales
del Primer Quórum de los Setenta
Sesión para madres e hijas

Robert D. HalesEn esta conferencia de área, el élder McConkie dijo que Chile es Sión y que en el futuro se construirá un Templo santo de Dios aquí; si los miembros viven rectamente y cumpliendo los mandamientos de Dios, esta promesa se cumplirá. Un templo es muy importante en vuestra vida, porque os abre el camino a la vida eterna.

Hace más de dos mil quinientos años, el gran profeta Nefi pronunció estas palabras: “Y aconteció que vivimos de una manera feliz”. ¿Cuál es la manera feliz de la que había Nefi? ¿Hay alguien aquí que no desee ser feliz? En el mundo actual hay millones de hijos de Dios que frenéticamente andan buscando la felicidad, pero no logran más que sentirse desanimados y frustrados, porque andan buscando en lugares errados. La felicidad no se encuentra en los placeres mundanos, sino por medio de la obediencia a los principios del evangelio de Jesucristo. El profeta José Smith dijo:

“La felicidad es el objeto y propósito de nuestra existencia; y también será el fin de ella, si seguimos el camino que nos conduce a la felicidad; y este camino es virtud, justicia, fidelidad, santidad, y obediencia a todos los mandamientos de Dios.” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 312.)

Quisiera hablar hoy con vosotros más particularmente, acerca de la gran felicidad que viene cuando uno es obediente a los mandamientos del nuevo y sempiterno convenio del matrimonio. El Señor quiere que estemos con nuestras familias no sólo en esta vida sino en la venidera, y a fin de lograr esta felicidad debemos aceptar y regirnos por las ordenanzas y condiciones que la harán posible.

En una revelación dada al profeta José Smith, el Señor le dijo claramente:

“Porque he aquí, te revelo un nuevo y sempiterno convenio; y si no cumples con él serás condenado, porque nadie puede rechazar este convenio y entrar en mi gloria.” (D, y C. 132:4.)

En el mismo sentido que el arrepentimiento y el bautismo son enseñanzas esenciales para nuestra salvación, en igual manera es esencial para el estado de exaltación y plenitud de gozo en el mundo celestial, el ser unidos en el Orden del Sacerdocio conocido como el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio, que frecuentemente llamamos matrimonio en el templo. Seguir leyendo

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Bienaventurado el… que puso en Jehová su confianza

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
“Bienaventurado el… que puso en Jehová su confianza”
por el élder L. Tom Perry
del Consejo de los Doce
Sesión para madres e hijas

L. Tom PerryMis queridas hermanas, daré comienzo a mis palabras mencionando el versículo 4 del Salmo 40, que dice lo siguiente: “Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza”. En un mundo tan lleno de antagónicas opiniones y creencias como éste en que vivimos, somos en verdad bendecidos al saber que existe una fuente constante e inalterable de conocimiento cierto, en la que podemos depositar plenamente nuestra confianza, fina vez que aprendamos a amoldar nuestras vidas a las leyes del Señor así como a depositar en El nuestra confianza, recibiremos las más ricas bendiciones.

En esta oportunidad quisiera hablaros en cuanto a la confianza que hemos de poner en el Señor, y me gustaría recordaros una historia del Antiguo Testamento; sí, la de una gran mujer que es para mí un relevante ejemplo por la forma absoluta y total en que confió en el Señor, y la manera en que El la bendijo por ello. Me refiero a Ester. En el libro que lleva su nombre, leemos de tiempos tristes para el pueblo judío, pues éste había sido llevado cautivo, lejos de su país.

En aquella época, en la tierra del cautiverio de los judíos, subió al trono del reino un hombre sumamente orgulloso, el cual, para mostrar sus riquezas y su gloria, así como el brillo y la magnificencia de su poder, hizo preparar un gran banquete al que invitó a todas las personas importantes que merecían su consideración. Durante aquel banquete, habiéndose el rey emborrachado más de la cuenta, mandó a que llevasen a la reina a su presencia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes la belleza de ésta, pues era hermosa. Mas la reina, conociendo el estado de embriaguez de él, se negó a comparecer a la orden enviada. El rey, encolerizado ante semejante afrenta, la destituyó de su lugar. Al cabo de un tiempo, pasadas esas cosas, ordenó a sus cortesanos que hiciesen los preparativos para elegir nueva reina.

Recordemos que había en aquel lugar un varón judío que había sido llevado hasta allí entre los cautivos, y cuyo nombre era Mardoqueo, hombre compasivo y bondadoso, quien, al morir su tío, dejando huérfana a su hija Ester, adoptó a esta última y la crió como si hubiera sido su verdadero padre.

Sucedió entonces que Ester fue seleccionada entre las doncellas que habían de ser preparadas y presentadas ante el rey, para que éste escogiera de entre ellas a la nueva reina.

Después de los largos meses de la acostumbrada preparación, Ester fue llevada ante el rey. Y nos dice el relato que la doncella agradó a sus ojos, y halló gracia delante de él; y le “puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina…” (Ester 2:17). Seguir leyendo

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Predicad el evangelio

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
Predicad el evangelio
por el presidente Spencer W. Kimball
Sesión del Sacerdocio

Spencer W. Kimball¡Cuán orgullosos estamos hermanos, del gran ejército de misioneros que tenemos en Chile! Esta es la evidencia del gran desarrollo que ha tenido la Iglesia en este país; Muy pocos países, con la excepción de los Estados Unidos, ha proporcionado tan grande número de misioneros.

Lo que verdaderamente importa no es el conocimiento que tenemos, sino lo que hacemos con dicho conocimiento. El progreso de la Iglesia en Chile depende en gran manera de lo que vosotros hagáis. No es suficiente bautizarse y recibir el Espíritu Santo, sino que hay que trabajar. No es suficiente que algunos de nosotros hagamos el trabajo; es un trabajo personal y cada persona debe cumplir con su parte. No importa si se trata del presidente de la estaca o del obispo de un barrio, todos poseemos este maravilloso sacerdocio del cual nos habló el hermano McConkie. Esta gloriosa Iglesia ha provisto algo que hacer para cada uno de sus miembros. La única persona que no debería estar trabajando es aquella que se encuentre al borde de la muerte. Tanto los viejos como los jóvenes y niños, tienen algo para hacer. Hasta los párvulos de la Iglesia deben cumplir con su parte asistiendo a sus clases de la Escuela Dominical y la Primaria. Por lo tanto, lo que realmente importa es lo que hacemos, más que lo que pensemos.

Si todo el pueblo chileno se hiciera miembro de la Iglesia y en lugar de trabajar en sus programas se dedicara a holgazanear, la Iglesia no se desarrollaría en absoluto. Todo ese desarrollo depende de cuánto de nosotros invirtamos en esfuerzos y energías.

Todo hombre es responsable por su familia. En el caso de los hijos varones, deberá llevarse a cabo por parte del padre, un esfuerzo por guiarlos mediante las lecciones y reuniones de la noche de hogar. El padre debe asegurarse de que sus hijos sean bautizados a los ocho años de edad. No cuando tengan ocho y medio, nueve o diez años de edad, sino cuando cumplan los ocho. El Señor indicó esto en una revelación especial; por lo tanto, no se trata de que vosotros os toméis la responsabilidad o yo lo decida a mi capricho, cuándo habremos de llamar a nuestros hijos para que sirvan al Señor.

Yo fui bautizado por mi propio padre en el día de mi octavo cumpleaños, y me siento muy orgulloso de ello. Tal vez no sea posible que todo niño sea bautizado en el día de su cumpleaños, pero aun así, cada uno de vosotros padres, podéis bautizar a vuestros hijos a la semana o dos, después de haber cumplido los ocho años.

Hice mención de la noche de hogar, y quisiera agregar que dicho programa nos da la oportunidad perfecta para impartir las enseñanzas y el entrenamiento que los niños no sólo necesitan sino que también esperan recibir de los padres.

Una vez que un niño es bautizado, debe asistir a sus reuniones correspondientes, siempre, todos los días de reposo. Seguir leyendo

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Hombre mormón

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
Hombre mormón
por el élder Robert E. Wells
del Primer Quorum de los Setenta
Sesión del Sacerdocio

Robert E. WellsMis muy queridos hermanos poseedores del Sacerdocio a quien Chile, es para mí un honor y un placer ocupar este pulpito en presencia de nuestro Profeta. Él es un hombre admirable, un hombre inspirado, es un hombre con una responsabilidad divina.

Deseo hablaros en cuanto al Sacerdocio de Dios.

Clero seglar
En esta Iglesia del Señor Jesucristo, no tenemos un clero pagado ni un sacerdocio profesional. Lo que nosotros tenemos, son miles de chilenos, japoneses, australianos, canadienses, alemanes, brasileños, etc., quienes poseen con rectitud la autoridad legal para actuar en el nombre de Dios, Cada sacerdote mormón aquí presente desde Arica a Punta Arenas, debe saber que él ha sido llamado por un tiempo indefinido en cualquier posición que desempeñe, pero que su sacerdocio es eterno. Él sabe que fue ordenado para servir. Puede estar sirviendo como líder o no; puede aún haber períodos de descanso en los cuales pareciera que solamente es llamado para sentarse en un banco entre la congregación.

Con un sacerdocio seglar todos tomamos turnos y posiciones en forma rotativa de un hermano a otro. Todos sabemos que el único galardón por un trabajo bien hecho es un voto de agradecimiento cuando somos relevados y la salud para ser llamados a otro puesto. No es dónde servimos lo que importa, sino más bien cómo servimos.

Para estar preparados
En un área de tan rápido crecimiento como Chile, todos debemos estar preparados para ser llamados en cualquier momento a cualquier posición. La Iglesia tiene gran necesidad de cada miembro, especialmente del hombre mormón. De entre los poseedores del sacerdocio son llamados todos los oficiales de la Iglesia. Por lo tanto, debemos desarrollar y aumentar nuestro conocimiento de los procedimientos de administración, métodos, orden y práctica del gobierno de la Iglesia.

Espiritualidad
Ya que un hombre no sirve en la Iglesia usando la sabiduría de los hombres, ni las técnicas del manejo mundano, sino más bien por hacer lo que el Espíritu Santo le indica que debe hacer, se propone que cada uno de nosotros desarrolle un alto grado de espiritualidad, para poder servir con mayor éxito. La espiritualidad no es una fórmula, sino una condición de dignidad. La condición espiritual de un hombre está determinada por el grado en que él honre el sacerdocio, el cual le ha sido confiado. La prosperidad misma de la Iglesia, puede ser medida por la actividad del sacerdocio. Una gran responsabilidad de ser dignos descansa sobre cada uno de nosotros aquí esta noche. Seguir leyendo

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Los oficios en el sacerdocio

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile

Los oficios en el sacerdocio

por el élder Bruce R. McConkie
del Consejo de los Doce

élder Bruce R. McConkieMis hermanos del sacerdocio, os saludo con amor y hermandad. Esta es una vista maravillosa, supongo que hay más hermanos del sacerdocio juntos aquí, que los que se hayan reunido en toda el área de Perú desde los días de los nefitas y lamanitas. Vosotros, hermanos, sois los representantes del Señor, sois sus agentes, tenéis su poder y su autoridad; y la congregación que formáis acá es solamente el principio de lo que será en esta parte de la viña del Señor. Vosotros sois la levadura que va a hacer crecer todo este sector acá en Chile. El Señor os bendecirá mientras sirváis y también bendecirá toda la nación chilena, por causa vuestra.

Ahora deseo hablaros con mucha claridad acerca del glorioso acontecimiento que ha ocurrido en nuestros días; me refiero a la restauración del evangelio y del Sagrado Sacerdocio.

Me es imposible expresar el profundo agradecimiento que siento porque el Señor ha restaurado en éstos, los últimos días, la plenitud del evangelio sempiterno, y nos ha dado el poder y la autoridad de su Sagrado Sacerdocio. El evangelio es el pían de salvación, y consta de todas las leyes, verdades y ordenanzas que nos permitirán lograr la vida eterna en el Reino Celestial. Y este evangelio se encuentra únicamente en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y son ambos administrados por el Santo Sacerdocio.

Nosotros hemos recibido el evangelio y nos hemos unido a la Iglesia para ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor (Véase Filip. 2:12). Se nos ha dado el Santo Sacerdocio a fin de que podamos recibir las ordenanzas de salvación y exaltación en el reino del Señor, y también a fin de habilitarnos para administrar el evangelio y todas sus ordenanzas, Y esto lo hacemos en beneficio y para bendición de todos los hijos de Dios.

Este sacerdocio es el poder más grande en toda la tierra, es la única autoridad que puede atar en la tierra y sellar eternamente en los cielos; es el único poder que puede soltar en la tierra y ratificar y aprobar en los cielos. No hay otro poder en la tierra ni en los cielos que pueda comparársele.

Consideremos este sacerdocio, aprendamos de qué se trata, qué tenemos que hacer para magnificar nuestros llamamientos como poseedores del mismo, y las bendiciones que recibiremos si hacemos esto.

El sacerdocio es el poder de Dios, es el poder por el cual los mundos fueron hechos, es el poder por el cual todas las cosas son preservadas y mantenidas, es el poder que gobierna sobre todo el universo; es literalmente el poder de Dios. En lo que se refiere a nosotros, el sacerdocio es el poder y la autoridad de Dios delegados al hombre en la tierra para actuar en todas las cosas por la salvación del hombre. Los que lo poseemos, somos los agentes y representantes de Dios; ocupamos su lugar en la tierra; tenemos el deber de hacer las cosas que Él quiere que hagamos, las cosas que El haría si estuviera aquí en la tierra. Sabemos todo lo que el Señor hizo durante su ministerio mortal, y aunque ahora no está administrando sus asuntos personalmente acá, nos ha mandado a nosotros que lo hagamos y nos ha dado el poder y la autoridad para hacerlo.

¿Por qué vino Jesucristo a la tierra? Vino para obtener un cuerpo mortal, para pasar por las experiencias mortales que todos pasamos, para que después de la muerte, pudiera levantarse en inmortalidad y obtuviera la vida eterna. Por estas mismas razones, nosotros salimos de la presencia de Dios, para venir a este mundo.

Jesús también vino para llevar a cabo la eterna e infinita expiación, vino para rescatar al hombre de la muerte temporal y espiritual que trajo la caída de Adán; vino para morir en la cruz a fin de que todos los hombres pudieran levantarse en inmortalidad, y para que aquellas personas que crean y obedezcan, también puedan alcanzar la vida eterna. Esta obra de rescate, sólo Él podía hacerla, porque es el Hijo de Dios. Seguir leyendo

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Los profetas de nuestros días

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
Los profetas de nuestros días
por el presidente Spencer W. Kimball
Sesión General de la tarde

Spencer W. KimballAmados hermanos, éste es un día glorioso. Nunca olvidaremos las ocasiones en que las Autoridades Generales de la Iglesia nos reunimos con los miembros en esta parte del mundo, porque son maravillosas. Esperamos que no volváis nunca a ser los mismos que erais antes de esta conferencia, que apliquéis todas las verdades que habéis oído aquí a vuestra vida, a fin de perfeccionarla.

Hermanos, cada jueves la Primera Presidencia y los Doce Apóstoles de la Iglesia nos reunimos en el Templo del Señor. Allí nos arrodillamos en oración para rogar por todos vosotros, los miembros de la Iglesia, y especialmente por vuestros líderes. Después de participar del sacramento, elevamos al Señor una oración especial, suplicándole fervientemente que bendiga a los líderes en todas las naciones del mundo y las lleve a la luz de la conversión. Queremos que sepáis que estáis en nuestro corazón constantemente y que, aunque no visitamos Chile con mucha frecuencia, jamás os olvidamos y oramos siempre por vosotros.

En casi todas las conferencias de área tenemos una conferencia de prensa en la cual informamos a los diferentes medios de comunicación sobre nuestras creencias, a fin de que ellos puedan hacerlas conocer al mundo. Y en casi todas ellas alguien nos pregunta cuál es la diferencia entre nuestra Iglesia y las demás; por supuesto, inmediatamente mencionamos el bautismo por inmersión, la imposición de manos para comunicar el don del Espíritu Santo, la preordinación, y muchas otras partes de nuestra doctrina que difieren de todas las demás.

Pero sabemos que hay algo mucho más importante. El profeta Amos dijo: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amos 3:7). Es evidente que esto no puede cambiar, porque Dios es siempre el mismo, en el pasado, el presente y el futuro; habiendo existido profetas en el tiempo de Adán, Abraham y Moisés, no hay razón alguna para que no los haya en el mundo en nuestros días.

Los pueblos de la época de Abraham, de la de Moisés, de la de Pedro, Santiago y Juan, recibieron instrucciones de maestros celestiales; el Señor comenzó su obra con apóstoles y profetas. A través de todas las generaciones Él siempre había levantado profetas.

El hombre recibió su libre albedrío al venir a la tierra, pero es necesario que se le enseñe y se le capacite poco a poco, porque el conocimiento no penetra en él súbitamente. Desde el principio de los tiempos, el ser humano ha vivido en forma alternada en luz y tinieblas. Pero el deseo del Señor es que sus hijos vivan en la luz, y con ese propósito ha elegido profetas para que los guíen, dirijan e inspiren.

Cuando el hombre siente hambre espiritual, cuando trata de alcanzar algo que no encuentra, cuando sus rodillas se doblan y su voz comienza a musitar una oración, sólo entonces es que el Señor se da a conocer. Entonces es cuando borra los límites, aparta el velo y hace posible que salgamos de las tinieblas donde andamos a tientas, a la seguridad de su luz eterna. Seguir leyendo

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El espíritu de José

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
El espíritu de José
por el élder L. Tom Perry
del Consejo de los Doce
Sesión General de la tarde

L. Tom PerryMis queridos hermanos, ¡Qué gozo tan grande siento de estar hoy con vosotros! Me emociona ver este gran número de santos, y creo que todos nos hemos sentido especialmente impresionados por la manera en que habéis reverenciado al Profeta mientras él entraba a estas reuniones y cuando se retiraba. Esto demuestra el amor que le tenéis y yo realmente os admiro por esto.

Estoy agradecido porque el Señor ha preservado, en su bondad para con nosotros, ciertos relatos religiosos que se relacionan con la comunicación que Él ha tenido con sus hijos aquí sobre la tierra. No sabéis cómo disfruto al leer los relatos de la vida de esos líderes inspirados de quienes nos hablan las Escrituras. Mientras los leo, me siento más cerca de estos líderes y al estudiar sus vidas veo que hay cosas que necesito hacer en la mía para ayudarme a ser mejor.

Hoy quisiera relataros la historia de uno de estos grandes líderes. Está en el Antiguo Testamento y es la historia de una familia que tenía muchos niños, doce en total. El relato nos dice que el padre amaba al menor más que a todos los otros.

Lo amaba tanto que le hizo una túnica de diversos colores, lo cual hizo que sus hermanos se pusieran celosos de él. El joven José empezó a tener sueños, y soñó que sus hermanos se inclinaban ante él, y que él era líder sobre sus hermanos, lo cual causó aún más dificultades. Luego, para empeorar la situación, el padre permitió a José quedarse en la casa, mientras enviaba a los otros a que atendieran los rebaños. De vez en cuando le decía: “Ve ahora, mira cómo están tus hermanos”.

Un día en que su padre lo había enviado para observar y ver qué hacían sus hermanos, éstos lo vieron que venía atravesando el campo, y entonces decidieron que ya no podían soportar más a su hermano José. Uno sugirió que podían matarlo, en cambio otro dijo que no le gustaría mancharse con la sangre de José, pero que podrían lanzarlo a un hoyo y dejarlo allí. Pero en ese momento otro vio que venía una caravana y dijo: “¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano?… Venid y vendámosle…” (Véase Génesis

He aquí, este pobre joven de solamente diecisiete años de edad, fue vendido por sus hermanos a una caravana y llevado como esclavo a la tierra de Egipto.

¿Os imagináis el impacto que fue para José que venía de un hogar donde su padre lo amaba, encontrarse en un mercado de esclavos en Egipto? Pero éste era un joven admirable, parecía que nada lo iba a desalentar. Cuando se le llevó a este mercado de esclavos, él adoptó una actitud tan formal, que el capitán de la guardia del rey lo compró y José llegó a ser el mejor sirviente que este hombre había tenido, de manera que le hizo mayordomo de su casa.

En poco tiempo José progresó en esta tierra extraña; pero los problemas no habían terminado allí, porque la esposa del capitán de la guardia del rey estaba interesada en José, aunque él no quería escucharla. Entonces ella le contó una terrible historia al capitán de la guardia del rey quien se enojó tanto que envió a José a la prisión.

Y así por segunda vez José se vio en dificultades. Ahora no era solamente esclavo en una tierra extraña, sino además prisionero. Pero tampoco esto importó a José y fue un prisionero modelo, de modo tal que el jefe de la cárcel entregó en sus manos el cuidado de todos los presos. Como veis, él llegó a ser el mejor prisionero. Seguir leyendo

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Seamos una familia eterna

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
Seamos una familia eterna
por el élder Robert D. Hales
del Primer Consejo de los Setenta
Sesión para madres e hijas

Robert D. HalesMis queridas hermanas; en el principio, nuestro Padre Celestial creó a Adán y Eva y los dio el uno al otro como marido y mujer. Les mandó que tuvieran hijos y que les enseñaran el plan de salvación para todos los hombres, y como sabemos, este pian es el evangelio de Jesucristo.

Se les prometió a Adán y Eva que aquellos que fueran obedientes a los principios y ordenanzas del evangelio de Jesucristo serian santificados de todo pecado, y tendrían la vida eterna. Tener vida eterna significa ser exaltados, vivir con Dios y gozar de las mismas bendiciones de que El disfruta. Significa que la unidad familiar continúa en la eternidad, que los cónyuges siguen siendo esposo y esposa y continuarán teniendo hijos. Los niños que nacen de padres que han sido exaltados, son hijos en el espíritu, así como lo fuimos nosotros antes de venir a esta tierra.

Los mismos mandamientos y promesas que se dieron a Adán y Eva, se aplican a nosotros en la actualidad. La exaltación es algo que se logra como un conjunto; ningún hombre, ni ninguna mujer, puede lograrlo a solas.

En una de sus cartas a los santos de Corinto, el apóstol Pablo escribió que, “… en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón” (1 Corintios 11:11). En este esfuerzo unido se han señalado algunas asignaciones particulares a cada uno de los cónyuges. El esposo, como poseedor del sacerdocio, debe presidir en la familia con rectitud y amor, en la que honra y apoya a su esposa en el papel que ella desempeña. La esposa, que goza del precioso don de la maternidad, debe honrar y reverenciar a su esposo recto. El esposo debe presidir en el hogar, pero únicamente por medio de la persuasión y con rectitud. ¡Qué gran bendición es tener hijos! Los padres tienen la tarea de educarlos y adiestrarlos y darles buen ejemplo.

El Señor ha dicho:

“Y además, si hubiere en Sión, o en cualquiera de sus estacas organizadas, padres que tuvieren hijos, y no les enseñaren a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, cuando éstos tuvieren ocho años de edad, el pecado recaerá sobre las cabezas de los padres.’’ (D. y G 68:25.)

Los niños de la familia deben recordar lo que el Señor dijo:

“Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12). Los hermanos y hermanas mayores deben dar el ejemplo a los menores.

Para llegar a ser una familia eterna, cada miembro de la familia debe cumplir con su parte. Dice un reirán: “Tú me sostienes a mí y yo le sostengo a ti, y juntos ascenderemos”. Si cada miembro de la familia se sostiene a sí mismo y ayuda a sostener a los otros, la familia puede ascender junta y llegar a ser una familia eterna.

Vosotros, hermanos y hermanas, tenéis una gran influencia sobre cada miembro de la familia. El espíritu que irradia de vosotros predominará en vuestros hogares y dejará su impresión en el género de vida de vuestros esposos e hijos.

Mis queridos hermanos y hermanas, deseo expresaros mi testimonio desde mi corazón; sé que Dios vive, sé que Jesucristo es el Hijo de Dios, sé que el presidente Spencer W, Kimball es hoy el Profeta de Dios, quien guía la Iglesia a través de la revelación. Sé que si cumplimos los mandamientos de Dios, el Espíritu Santo vivirá con nosotros en nuestros corazones. La participación del sacramento constituye una protección para nosotros. Ojalá que todos cumplamos con los mandamientos, es mi oración en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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Nuestro tiempo de preparación

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
Nuestro tiempo de preparación
por el élder A. Theodore Tuttle
del Primer Consejo de los Setenta
Sesión General de la tarde

A. Theodore TuttleMis queridos hermanos; siento Un gran amor por los miembros de la Iglesia en Chile. Mi asociación con vosotros durante estos años ha sido muy satisfactoria. Vosotros habéis sobresalido en todas la fases de la obra en la Iglesia. Os felicito por vuestra fidelidad, vuestra dedicación y diligencia.

Tenéis grandes líderes en vuestras estacas, barrios y misiones; vuestro Representante Regional de los Doce, el presidente Carlos Cifuentes, es un gigante espiritual entre los hombres. Y ahora hay otro hermano también, el hermano De Champs, quien es una persona bien preparada y digna, que ha sido llamada como Representante Regional.

Sois bendecidos en tener al hermano Robert Wells como Supervisor de Área; él es un gran hombre, y ha vivido gran parte de su vida en Sudamérica. El conoce el idioma, la gente, la organización de la Iglesia y la obra misional, y adora todo esto. Veo para vosotros un futuro de éxito.

La obra ha prosperado firmemente en Chile; como un segundo testigo, tengo la misma visión que tiene el élder McConkie de la obra en este país. De todas las unidades de la Iglesia en Chile, vosotros habéis enviado 250 misioneros regulares. Tal vez sea el país que tiene el mayor número de misioneros en el campo misional, con la excepción de los Estados Unidos, México y Canadá. Nuevamente os felicito,

Os aliento a que sigáis adelante y seáis Santos de los Últimos Días en un cien por cien. Quiero relataros una historia para dar aplicación a mis palabras.

Cuando era joven me contaron la historia de una viejita inglesa quien hace muchos años se unió a la Iglesia en Inglaterra. Tal vez todos vosotros sepáis que entre los ingleses es muy común tomar té muchas veces al día. Bien, esta hermana inglesa tenía ese hábito; sin embargo ella dejó de tomar- té y fue bautizada. Algún tiempo después volvió a su antiguo hábito. Todos los días ponía en la cocina una pequeña tetera negra que tenía, y hacía su té. Luego emigró a Utah, llevando consigo su pequeña, tetera negra; fuera de esto no tenía ninguna falta. A pesar de esto ella no era un Santo de los Últimos Días cien por cien. Un día acudió al obispo para conseguir la recomendación para ir al templo; pero en la entrevista salió a luz su costumbre de tomar té. El obispo le aconsejó que no lo hiciera más, porque no podría darle la recomendación mientras ella no guardara la Palabra de Sabiduría.

Esta hermana trató de cumplir, pero fue en vano. El hábito se había arraigado a través de muchos años. Pero una noche, tuvo un sueño; soñó que había muerto y que iba al paraíso. Cuando llegó al paraíso todo era bonito y blanco; soñó que entraba en un hermoso edificio con alfombras blancas, cortinas blancas, muebles blancos y todo lo demás era blanco y limpio. Ella también estaba vestida con un hermoso manto blanco. Sin embargo, algo estaba mal, por alguna razón la pequeña tetera negra se encontraba pegada firmemente a su mano y por más que se esforzaba no la podía soltar. Cuando sus seres queridos, vestidos con hermosos mantos blancos, quisieron acercarse con los brazos extendidos para abrazarla, sintieron temor, pues la pequeña tetera negra todavía se encontraba en su mano. Por más que trataba no podía hacer nada, ni esconderla en su ropa blanca o soltarla de su mano. Justo en el momento en que sus seres queridos iban a abrazarla se despertó. Imaginaos cuán agradecida se sintió al darse cuenta de que la visita al paraíso sólo había sido un sueño. Vosotros, por supuesto, podéis adivinar lo que hizo al día siguiente: tiró la pequeña tetera negra, y nunca más volvió a tomar té.

Después vivió las normas del evangelio cien por ciento.

¿Tenéis vosotros una pequeña tetera negra que os impide ser completamente dignos? Supongamos que experimentáis realmente lo que ella soñó, ¿de qué pecados tendríais que arrepentiros ahora? ¿Os acordáis de las enseñanzas de Amúlele? “Porque he aquí, esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios. Sí, el día de esta vida es el día en que el hombre debe ejecutar su obra.”

Mis queridos hermanos, hemos sido bien aconsejados, no nos demoremos en guardar todos los mandamientos de Dios.

Os amo, mis hermanos chilenos, no tengo suficientes palabras ni siquiera en inglés, para expresar mi amor por vosotros. Os dejo parte de mi corazón, mis amigos y hermanos, con mi testimonio de que Dios vive, que estamos en la verdad, que estamos en la Iglesia de Jesucristo y bajo su dirección. Yo sé que el presidente Kimball es su Profeta, el Profeta de Dios, actuando bajo la dirección de Jesucristo. Que el Señor os bendiga con ricas bendiciones, temporales y espirituales, lo ruego en el nombre de Jesucristo. Amén.

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La conversión y el don de sanidades

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
La conversión y el don de sanidades
por el presidente Marion G. Romney
de la Primera Presidencia
Sesión General de la tarde

Marion G. RomneyMis queridos hermanos, en estos últimos días he estado pensando en lo que dijo el presidente Kimball de que él siente que ésta puede haber sido la región del país de Abundancia, que se menciona en el Libro de Mormón. He decidido basar mi tema en algo que dijo el Salvador cuando visitó el continente americano después de su resurrección. Él les dijo:

“¿No os volveréis a mí ahora, y os arrepentiréis de vuestros pecados, y os convertiréis para que yo os sane?” (3 Nefi 9:13.)

Cuando Cristo fue crucificado, hubo en esta tierra de América una gran tormenta, “… como jamás se había conocido en todo el país. Y hubo también una grande y horrenda tempestad; y terribles truenos que sacudían toda la tierra como si estuviera a punto de dividirse en dos” (3 Nefi 8:5-6).

Muchas ciudades fueron destruidas por el fuego, erupciones y terremotos, y toda la superficie del país quedó deformada. La tempestad continuó por cerca de tres horas y luego hubo obscuridad, Durante esta obscuridad, los que sobrevivieron escucharon una voz., y la voz dijo:

“¡Ay, ay, ay de este pueblo! ¡Ay de los habitantes de toda la tierra, a menos que se arrepientan; porque el diablo se ríe, y sus ángeles se regocijan por la muerte de los bellos hijos e hijas de mi pueblo…!

He aquí, soy Jesucristo, el Hijo de Dios.” (3 Nefi 9:2, 15.)

Hubo mucha destrucción en este país a causa de la maldad y la abominación.

“¡Oh, vosotros, todos los que habéis sido conservados porque fuisteis más justos que ellos! ¿No os volveréis a mí ahora, y os arrepentiréis de vuestros pecados, y os convertiréis, para que yo os sane?” Y les prometió que si regresaban a Él, les daría la vida eterna, que es el don más grande que puede damos nuestro Dios; el obtenerlo está condicionado a que nos convirtamos y seamos sanados. Es vital que todos nosotros que estamos tratando de alcanzar la vida eterna, entendamos cuál es el principio de ser sanados y convertidos.

Conversión significa tornarse completamente de una creencia o de una acción a otra. La conversión implica no solamente la aceptación intelectual de Jesucristo y sus enseñanzas, sino también una fe motivadora en El y en su evangelio; una fe que opera una transformación; un cambio que nos hace comprender el significado de la vida y la fidelidad a Dios, en interés, pensamiento y conducta. Uno que está realmente convertido no puede desear hacer cosas contrarias al evangelio de Jesucristo, sino que debe amar al Señor con la firme determinación de guardar los mandamientos. Pablo dijo que uno como tal caminará en novedad de vida. Pedro enseñó que el que camine en esta novedad de vida, desarrollando fe, virtud, conocimiento, templanza, paciencia, santidad, amor fraternal y caridad, puede llegar a ser partícipe de la naturaleza divina, esto es decir que podemos llegar a ser como Dios. Seguir leyendo

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Sed puros de corazón

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
Sed puros de corazón
por el élder Bruce R. McConkie
del Consejo de los Doce
Sesión General de la mañana

élder Bruce R. McConkieHe decidido dejarme guiar por el poder del Espíritu Santo, para decir aquellas cosas que el Señor desea que diga en esta ocasión.

Me gustaría hablaros de la visión que tengo para el pueblo chileno. Puedo prever el día en que la séptima estaca en este país, sea setenta veces siete; puedo prever el día en que los 250 misioneros chilenos lleguen a ser miles; puedo prever el día en que los 30.000 miembros de la Iglesia en esta gran nación, lleguen a ser los miles de Efraín y los miles de Manases de los cuales hablan las Escrituras; puedo prever el día en que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sea la mayor influencia de esta nación. Puedo ver el día en que el Señor derrame abundantemente sus bendiciones sobre Chile, debido al gran número de miembros justos de la Iglesia que viven aquí.

Sois bendecidos por pertenecer a una gran nación. El Señor ha preparado a las naciones de Norte y Sudamérica para poder establecer la Iglesia en esta dispensación. Ya nos hemos establecido, eficientemente en Norteamérica y ahora ha llegado el día en que esta misma habilidad y fortaleza espiritual se esparza por todas las naciones de Sudamérica.

El Señor está levantando un selecto número de líderes en cada nación. Aquí mismo tenemos aquellos que tienen la capacidad para ser Representantes Regionales, presidentes de estaca y presidentes de misión. Aquí tenemos aquellos que tienen la habilidad para dirigir y guiar la Iglesia en esta parte de la viña del Señor, y esto continuará.

El gran Profeta del Libro de Mormón, Nefi, cuyos píes quizás hayan pisado las tierras de Chile, vio en visión lo que habría de ser en los últimos días. El vio que la Iglesia del Cordero de Dios estaría en toda la superficie de la tierra; vio que los Santos del Cordero estarían en todas las naciones hablando todas las lenguas; vio que el pueblo del convenio se reuniría en cada nación; vio que habrían de encontrar oposición y resistencia por parte de las fuerzas del maligno; vio que habrían de tener la oposición del mal y la iniquidad. Pero también vio que estarían armados con el poder y la justicia de Dios, porque el Señor preservaría a su pueblo. Ese día está ahora amaneciendo; la Iglesia se está estableciendo en las naciones de la tierra; se están organizando estacas en los confines de la tierra. El profeta José Smith dijo que todo el norte y el sur del continente americano es Sión.

No podéis tener una estaca de Sión a menos que esa parte de la tierra se haya convertido, y se convierta en una parte de Sión.

Nuestras revelaciones nos dicen que Sión es “los puros de corazón,” lo que significa que los puros de corazón de esta nación, los que buscan la verdad y la justicia, se reunirán en las estacas que se establecerán aquí. Ellos se ajustarán a los principios del evangelio sempiterno, lo que los hará puros de corazón. Y cuando un individuo llega a ser puro de corazón, adquiere el derecho de morar en Sión y la meta principal del puro de corazón, es llegar a morar con el Señor Dios del cielo. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” (Mateo 5:8.)

Esta es una tierra bendita; este es un lugar donde el Señor quiere que su reino crezca; este es un lugar donde crecerá. En un grado pequeño, vosotros habéis sentido la efusión del Espíritu del Señor; esto es tan sólo un pequeño ejemplo, de lo que ha de ser. En el mes de abril de 1976, dije públicamente en Santiago que el día habría de llegar cuando haya un templo en Santiago, y hoy, os repito lo mismo. Podéis escribirlo en vuestros diarios íntimos puesto que ha de acontecer. No puedo deciros cuándo, pero ha de suceder.

Antes de que se logre esta gran meta, tenemos una importante tarea que llevar a cabo: debemos llegar a ser puros de corazón en forma individual; debemos vencer al mundo; debemos seguir cuidadosamente el consejo que el presidente Kimball nos ha dejado hoy.

Si permitimos que el evangelio de Jesucristo viva en nuestro corazón, nuestra alma se limpiará y perfeccionará, tendremos gozo y felicidad en esta vida, y seremos herederos de la vida eterna. Es en este día cuando hemos de establecer los cimientos de la obra que el Señor tiene preparada para este país.

Recordad mis hermanos, que esta obra es verdadera; que es la obra del Señor y no de ningún hombre. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el reino de Dios en la tierra, y como tal ha sido designada para preparamos y calificarnos para poder llegar al otro reino de Dios, el Reino Celestial. El Señor’ nos da la sabiduría para saberlo que debemos hacer.

Ruego para que Dios nuestro Padre, en su amor y misericordia, y de acuerdo con lo que Él decida, derrame su Espíritu abundantemente sobre esta nación y su Iglesia. Y esto ha de suceder si nosotros hacemos aquellas cosas que sabemos debemos hacer. Y en el futuro, habrá miembros de la Iglesia que dirán a otros: “Quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (Éxodo 3:5). En el nombre de Jesucristo. Amén.

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El Señor Jesucristo

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
El Señor Jesucristo
por el élder Robert E. Wells
del Primer Quórum de los Setenta.
Sesión General de la mañana

Robert E. WellsMis muy queridos hermanos y amigos de la Iglesia, éste es un momento histórico en el progreso espiritual, no únicamente de los santos de este país, sino en la historia espiritual de Chile.

Antes de comenzar mi discurso, quisiera rogar que estemos unidos por el Espíritu para que gocemos juntos de las hermosas cosas del evangelio.

A modo de introducción, quisiera mencionar una poderosa declaración que hizo Nefi, con respecto a nuestra creencia. Dijo lo siguiente:

«… tenemos vida en Cristo a causa de nuestra fe…

… hablamos de Cristo, nos regocijamos en Cristo, predicamos acerca de Cristo, profetizamos respecto de Cristo…

…la verdadera senda… consiste en creer en Cristo y no negarlo.” (2 Nefi 25:25-28.)

Nosotros tenemos mucha información en cuanto a Cristo, que el mundo cristiano debe llegar a conocer, y me gustaría repasar cinco de los temas más importantes.

Primero: Dios el Padre y Dios el Hijo son dos seres separados y distintos, tal como los vio José Smith en su Primera Visión, cuando vio descender aquella columna de luz en la que había dos personajes separados. Tal como también los vio el mártir Esteban, cuando contempló al Hijo a la diestra de Dios, un poco antes de ser apedreado hasta la muerte.

Segundo: Pocos cristianos se percatan de que Jesús es el Creador de la tierra y según dijo el presidente J. Reuben Clark, El creó todas las estrellas que podemos ver en los cielos. Juan dijo que Cristo fue el Creador, Pablo afirmó que Cristo era el Creador, diciendo a los colosenses: “… porque en Jesús fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra”. Y en el libro de Moisés, el Padre dijo: “He creado mundos sin número; por medio del Hijo, quien es mi Unigénito, los he creado”.

Me regocijo en el concepto de mi Salvador como un creador de mundos innumerables. ¿Sabéis vosotros cuántos mundos podemos ver con el telescopio más grande hecho por el hombre? Podemos ver todas las estrellas de esta galaxia, llamada la Vía Láctea; su número llega a unos cien billones de estrellas; pero también podemos ver muchas otras galaxias. Podemos ver más allá de nuestra propia galaxia al punto de poder observar unos cien millones de galaxias, cada una conteniendo mil billones de estrellas. Seguir leyendo

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Lo haré

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago, Chile
“Lo haré”
por el élder William R. Bradford
Presidente de la Misión de Chile-Santiago Sur
Sesión General de la mañana

William R. BradfordMis queridos hermanos, vosotros sois los elegidos de Dios en esta nación, sois aquellos cuyo corazón el Señor ha tocado con su Espíritu, los que tenéis el conocimiento de que las verdades de Dios han sido restauradas sobre la tierra; sí, los que habéis llegado hoy hasta aquí, para estar en la presencia de un Profeta de Dios.

Yo os testifico que el presidente Kimball es un Profeta de Dios, y que está más cerca del Salvador Jesucristo que ningún otro ser mortal sobre la tierra, que es un hombre elegido, que se le ha conferido poder, depositándose también sobre sus hombros una gran responsabilidad. El habla a Cristo y habla por Él. Es un Profeta viviente y verdadero. Sus instrucciones a los miembros de la Iglesia y al mundo son como si Cristo mismo las pronunciase.

Cuando medito sobre las instrucciones que nuestro Profeta ha dado al mundo, pienso en la manera en que cada una de ellas ha sido reforzada por el lema que él tiene sobre su escritorio y que dice: “Hazlo”. Este lema y su respuesta correcta: “Lo haré”, forman la base para levantar el reino de Dios sobre la tierra.

El profeta Spencer W. Kimball y aquellos que sirven a su lado son “hacedores” de la palabra, hombres semejantes a Cristo. El Salvador dijo al Padre en el principio “envíame a mí, yo descenderé, haré tu voluntad. Seré un Salvador para todos y que tuyos sean el honor y la gloria.” (Véase Moisés 4:2.)

Todos los grandes profetas que han precedido al presidente Kimball, al igual que él, han sido hacedores.

Al mandato de Dios de construir el arca, Noé respondió: “Lo haré” y en contra de todo obstáculo salvó a los pocos que eran dignos.

Al mandato: “hazlo”, del Señor a Abraham, éste, con angustia en el corazón, tomó a su hijo y lo llevó a la cumbre de una montaña para sacrificarlo con sus propias manos, manifestando así su obediencia al Señor. Entonces vinieron grandes bendiciones sobre él y llegó a ser un Profeta y salvador para su pueblo.

Una y otra vez el gran profeta Moisés respondió a las instrucciones del Señor: “Lo haré”. Imaginad a este gran hombre, de espaldas al Mar Rojo, y de frente a las fuerzas egipcias que avanzaban; pensad en cómo debió de haberse sentido cuando los miles de israelitas a quienes trataba de salvar, le dijeron: “Porque mejor nos fuera servir a los egipcios que morir nosotros en el desierto” (Éxodo 14:12), Seguir leyendo

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Quita tu calzado de tus pies

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Santiago de Chile
“Quita tu calzado de tus pies”
por el presidente Spencer W. Kimball
Sesión General de la mañana

Spencer W. KimballMis queridos hermanos, estamos muy agradecidos de estar en Chile.

Este es el evangelio de Jesucristo; ésta es su Iglesia la cual nos enseña toda doctrina, todas las ordenanzas y está organizada tal como lo hizo Jesús en el comienzo de los siglos. Estamos totalmente seguros de que cualquier nación que ayude a su pueblo a obtener el evangelio, será bendecida por nuestro Padre Eterno.

Anoche presenciamos un programa cultural, llevado a cabo por muchos de los jóvenes que son la esperanza de Israel. Fue un programa muy bien presentado. Amo a la juventud, y esta mañana me gustaría dirigirme a ella. Siento un gran placer cuando nuestros jóvenes son limpios e irradian una buena influencia a su alrededor. Siento mucha pena cuando, debido a las circunstancias, los jóvenes no alcanzan el grado máximo de su potencialidad.

Ha habido muchos desastres por el choque de buques en el mar o cuando chocan con el hielo. Muchas personas han muerto en esas ocasiones. Dentro de poco, tales cosas no serán posibles porque todos los buques tendrán equipo de radar que alertarán a los oficiales de los mismos, quienes podrán saber cuándo hay peligro. El capitán podrá oír lo siguiente: “Atención, este buque se acerca a un objeto peligroso”.

Yo pienso que nuestros jóvenes son básicamente buenos y que ellos también están viajando en áreas peligrosas de la vida. A veces corren por caminos desconocidos, lo cual puede resultar en grandes desastres. Esto nos recuerda una vez más que, cuando se nos advierte de algo, debemos escuchar e incorporar en nuestra vida esa advertencia para que nos sea de protección. Los hombres que participan en la construcción de edificios, pueden contribuir con sus habilidades; si las han olvidado, pueden aprenderlas de nuevo, pero cuando han perdido su comunicación, como en el caso de la Torre de Babel, no es fácil volver a obtenerla. Por lo tanto, debemos mantenernos en contacto con nuestro Padre Eterno.

El apóstol Pablo dijo que no había que relacionarse con fornicadores. Por lo tanto, alejaos de esa clase de personas. ¡Oh, si nuestra juventud pudiera aprender esta básica lección! Buscad siempre las buenas compañías. No os asociéis nunca con aquellos que tienen valores más bajos que los vuestros. Deberíamos repetir lo que hemos dicho una y otra vez: La fornicación, en todos sus grados, es algo terrible, y es totalmente deplorada por el Señor.

Desde el principio, Él ha condenado las relaciones inmorales y ha sido lo mismo en todas las generaciones; en los días de Adán, de Abraham, de Moisés, de Pedro y en la actualidad.

Es posible arrepentirse de los pecados, pero debe haber un arrepentimiento total y completo. El mismo apóstol Pablo condenó los pecados de su época. Los placeres de la carne, el adulterio, la fornicación, la inmundicia. Dijo: “Los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:21). Seguir leyendo

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Busquemos los dones del Espíritu

1977 Conferencia de Área en la ciudad de Lima, Perú
Busquemos los dones del Espíritu
por el presidente Spencer W. Kimball
Sesión General del domingo por la tarde

Spencer W. KimballEn su discurso, el élder McConkie nos recordó que el Señor Jesucristo dijo: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). A veces diremos: “Eso no es posible”, pero el Señor no habla vanamente. Él dice que quien sea perfeccionado puede ver a Dios el Padre. Esta experiencia puede tomar muchas formas: sueños, visiones y apariciones. El profeta José Smith vio al Padre y al Hijo y oyó sus voces, y conoció, como nadie en el mundo la conocía en aquel entonces, la personalidad del Padre y de su Hijo Jesucristo, Nosotros podemos discernir estas cosas por medio del Espíritu Santo, mas cada uno de vosotros puede perfeccionarse al punto de poder ver a Dios. No tratemos de ver a nuestro Padre Celestial para simplemente satisfacer nuestra curiosidad, sino para tener la gran satisfacción de saber que Él es nuestro Padre.

En relación con todas nuestras experiencias, debemos recordar a dos hombres que fueron al templo a orar; uno dijo: “Le doy gracias a mi Padre porque no soy tan débil como otros, pago mis diezmos, hago esto y hago lo otro”, y en su manera de expresar su gratitud por su gran rectitud, estaba expresando su egotismo. El otro hombre se golpeaba el pecho mientras decía: “Señor, perdóname porque soy un pecador”. (Véase Lucas 18:9-19). No debemos ser egotistas ni vanagloriarnos de las muchas gloriosas experiencias que podamos tener.

Quisiera ahora relataros la experiencia de Orson F. Whitney, que falleció hace ya mucho tiempo.

El hermano Whitney fue uno de los Doce Apóstoles. En los primeros días de su misión fue enviado al este de los Estados Unidos. Poseía mucho talento literario y escribía para los periódicos. Un día, uno de sus compañeros le dijo: “Hermano Whitney, usted debería estar estudiando el evangelio, no debe gastar todo su tiempo ejerciendo su profesión. A usted lo han enviado para predicar el evangelio y no para escribir para periódicos”. El hermano Whitney confesó:

“Yo sabía que él tenía razón, pero aun así continué escribiendo para los periódicos en lugar de estudiar. Entonces tuve una gran manifestación, una admonición de los cielos, algo imposible de ignorar, fue un sueño, quizás una visión dentro de un sueño.

Mientras estaba acostado en mi cama en un pequeño pueblecito de Pennsylvania, me pareció que estaba en el Jardín de Getsemaní, donde era testigo de la agonía del Salvador. Lo vi tan claramente como vería a cualquier hombre. Oculto detrás de un árbol, vi a Jesucristo con Pedro, Santiago y Juan, que entraban por una pequeña puerta a mi derecha. Dejando a los tres apóstoles atrás, después de pedirles que se arrodillaran y oraran, el Salvador se fue al otro extremo del jardín donde se arrodilló a orar. Era la misma oración que todos los que estudian la Biblia conocen: ‘Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú’ (Mateo 26:39).

Mientras oraba, las lágrimas le corrían por el rostro. Sentí tanta emoción que yo también comencé a llorar de pura simpatía para con el Señor, Todo mi corazón se volcó hacia Él. Sentí que le amaba con toda mi alma y anhelé estar con El más que nada en el mundo. Después de cierto tiempo, el Señor se levantó y caminó hasta donde había dejado a los apóstoles, encontrándolos dormidos. Sacudiéndoles gentilmente los despertó y en tono de tierno reproche, más sin señal de enojo ni impaciencia, les preguntó cómo era que no podían velar con Él una hora más. ¡Allí estaba El, bajo el terrible peso de los pecados del mundo descansando sobre sus hombros, con los dolores de cada hombre, mujer y niño traspasando su alma sensible, y los apóstoles no podían velar con él ni siquiera una hora! Seguir leyendo

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