Ascendiendo la Montaña del Señor
Qué Nos Pueden Enseñar los Templos del Antiguo Testamento sobre Nuestra Propia Actividad en el Templo

Richard O. Cowan
Richard O. Cowan es profesor de historia y doctrina de la Iglesia en la Universidad Brigham Young.
La adoración en el templo no es exclusiva de esta dispensación. El Señor dirigió a su pueblo en los tiempos del Antiguo Testamento a construir estas estructuras sagradas, y desde el principio de la historia de la tierra, los mortales han sentido la necesidad de establecer santuarios sagrados donde puedan alejarse de las preocupaciones mundanas y recibir instrucción sobre las eternidades. El élder John A. Widtsoe creía que “todas las personas de todas las épocas han tenido templos en una forma u otra.” Estaba convencido de que, desde los días de Adán, “existió el equivalente de templos,” que en tiempos patriarcales “la adoración en el templo estaba en funcionamiento” y que incluso después del Diluvio, “en lugares sagrados se otorgaban las ordenanzas del templo a quienes tenían derecho a recibirlas.” Asimismo, el élder Joseph Fielding Smith explicó que el Señor enseñó la plenitud del evangelio a Adán y su posteridad y les dio la ley del sacrificio como un medio de dirigir su atención hacia su propia infinita Expiación. Comprender la adoración en los templos del Antiguo Testamento puede ampliar nuestra perspectiva y ayudarnos a apreciar aún más nuestro propio servicio en el templo.
Específicamente, los templos tienen dos funciones esenciales: “Un templo… se caracteriza no solo como el lugar donde Dios se revela al hombre, sino también como la Casa donde se solemnizan las ordenanzas prescritas del Sacerdocio.” Seguir leyendo







































