Conferencia General Octubre 2004
Profetas, videntes y reveladores
Élder Jeffrey R. Holland
del Quórum de los Doce Apóstoles
La Primera Presidencia y el Quórum de los Doce Apóstoles han sido comisionados por Dios y sostenidos… como profetas, videntes y reveladores.
En nombre de mis hermanos del Quórum de los Doce Apóstoles, permítanme ser el primero en dar la bienvenida a los élderes Dieter Uchtdorf y David Bednar a sus nuevos llamamientos y a la nueva y hermosa asociación que les espera. Cuando se llamó a los primeros Doce en esta dispensación, se les dijo que el nombramiento tenía “por objeto crear entre ustedes un afecto de los unos por los otros más fuerte que la muerte” 1. Hermanos, ya sentimos ese afecto por ustedes, sus respectivas esposas y familiares, y, unidos de corazón, les decimos a una voz: “Bienvenidos, queridos amigos”.
Haciendo eco a las cariñosas palabras del presidente Hinckley, deseo también expresar ese mismo “afecto más fuerte que… la muerte” y la profunda sensación de pérdida que todos experimentamos ante el fallecimiento de nuestros amados David B. Haight y Neal A. Maxwell. A ambos hermanos y a sus encantadoras Ruby y Colleen, respectivamente, expresamos nuestro amor, nuestra reverencia por su servicio y honramos las vidas ejemplares que llevaron. Cada uno de nosotros considera un extraordinario privilegio el haberlos conocido y prestado servicio a su lado. Serán siempre preciados entre nosotros.
En vista de tan significativas transiciones en el avance de esta obra, quiero decir esta mañana algo sobre el apostolado y la importancia de perpetuarlo en la verdadera Iglesia de Jesucristo. Al hacerlo, no sólo hablo de los hombres que tienen ese oficio sino más bien del oficio en sí, un llamamiento al santo Sacerdocio de Melquisedec que el Salvador mismo ha designado para atender a Su pueblo y testificar de Su nombre.
A fin de establecer una iglesia que continuara bajo Su dirección aun después que Él dejara esta tierra, Jesús “fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.
“Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” 2.
Tiempo después, Pablo enseñó que el Salvador, sabiendo que Su muerte era inevitable, había hecho eso para dar a la Iglesia un “fundamento de… apóstoles y profetas” 3 . Esos hermanos y los demás oficiales de la Iglesia prestarían servicio bajo la dirección del Cristo resucitado. Seguir leyendo


























