¡Mi prójimo – mi hermano!

Conferencia General Abril 1987logo 4
¡Mi prójimo—mi hermano!
élder David B. Haight
del Quórum de los Doce Apóstoles

David B. Haight«Los matrimonios son muchas veces los misioneros que dan más frutos debido a su madurez, a su experiencia templada por los años, a su comprensión y compasión, que abren muchas puertas de una manera distinta y especial.»

Un intérprete de la ley le preguntó una vez a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» (Lucas 10:29). Sin duda, esta es una pregunta que todos debemos hacernos: «¿Quién es mi prójimo?»

El Salvador le dio una respuesta inesperada y profunda. Le enseñó por medio de la parábola del Buen Samaritano.

Un pobre hombre camino a Jericó cayó en manos de ladrones. Le robaron, golpearon y abandonaron pensando que estaba muerto.

Un sacerdote, que iba camino al templo, lo vio y se alejó. También uno de los levitas, que en esa época servían de ayudantes a los sacerdotes, pasó de largo. Para los judíos de esa época, esta indiferencia en cuanto al hombre de la parábola era considerada apropiada, ya que sus enseñanzas rabínicas decían: «No debemos planear la muerte de un gentil, pero si uno se halla en peligro de muerte no tenemos obligación de ayudarle. . . porque no es nuestro prójimo» (En A Commentary on the Holy Bible, ed. J.R. Dummelow, New York: The MacMillan Co., 1936, pág. 751).

El samaritano, aunque odiado por los judíos, vio el sufrimiento de la víctima e hizo tres cosas: (1) se compadeció de él, (2) se le acercó y vendó sus heridas y (3) lo cuidó (véase Lucas 10:30-35),

Después de relatar la parábola. Jesús le preguntó al intérprete de la ley cuál de los tres hombres era el prójimo del herido: el sacerdote, el levita o el samaritano. Y el no pudo evitar la patente verdad, y le contesto: »el que usó de misericordia con él». A lo que el Salvador respondió: Ve y haz tú lo mismo». (Lucas 10:37.)

No puede existir una parábola más perfecta para enseñar la verdad eterna de que Dios es el Padre de todos, y por lo tanto, todos somos hermanos.

¡Mi prójimo mi hermano! Esta es la enseñanza de nuestro Señor y Salvador. Debemos estimar a todos los hombres como hermanos y al prójimo como a nosotros mismos (véase D. y C. 38:24). Seguir leyendo

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Llenar nuestros hogares de luz y de verdad

Llenar nuestros hogares de luz y de verdad

Por Cheryl A. Esplin
Segunda Consejera de la Presidencia General de la Primaria

Para que nosotras y nuestra familia resistamos las presiones del mundo, debemos ser llenas de la luz y la verdad del Evangelio.

El Espíritu ha colmado mi corazón al escuchar a estas familias enseñar esa sagrada verdad: “La familia es de Dios”1. La música inspiradora es sólo una de las muchas maneras en que podemos sentir los susurros del Espíritu que nos llenan de luz y de verdad.

La idea de ser llenos de luz y de verdad llegó a ser especialmente importante para mí debido a una experiencia que tuve hace muchos años. Asistí a una reunión en la que las integrantes de la mesa directiva general de las Mujeres Jóvenes enseñaron acerca de establecer familias y hogares espiritualmente fuertes. Para ayudarnos a visualizarlo, una líder de las Mujeres Jóvenes sostuvo dos latas de una bebida gaseosa; en una mano, una lata vacía y en la otra, una cerrada y llena. Primero estrujó la lata vacía, que comenzó a doblarse hasta quedar aplastada por la presión. Luego, con la otra mano, estrujó la lata cerrada. Ésta permaneció firme; no se dobló ni se aplastó como la lata vacía, porque estaba llena.

Comparamos esa demostración con nuestra vida, nuestro hogar y nuestra familia. Cuando están llenos del Espíritu y de la verdad del Evangelio, tenemos el poder para resistir las fuerzas externas del mundo que nos rodean y nos presionan; pero, si no estamos espiritualmente llenas, no tenemos la fortaleza interior para resistir las presiones externas y podemos caer cuando esas fuerzas nos opriman. Seguir leyendo

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La familia es de Dios

La familia es de Dios

Por Carole M. Stephens
Primera Consejera de la Presidencia de la Sociedad de Socorro

Cada una de nosotras pertenece a la familia de Dios y es necesaria en ella.

¿Hay algo más hermoso y profundo que las verdades sencillas y puras del Evangelio que se enseñan en una canción de la Primaria? Todas ustedes, niñas de la Primaria aquí presentes esta noche, conocen la canción de la que voy a hablar; la aprendieron para el programa de la Primaria del año pasado.

En la letra de “La familia es de Dios”1, que se cantó previamente en esta reunión, se nos recuerda doctrina pura. No sólo aprendemos que la familia es ordenada por Dios, sino, además, que cada una de nosotras es parte de la familia de Dios.

En la primera frase de la canción se enseña: ”Una familia tiene Dios. Nos incluyó a todos pues somos Sus hijos”. De la proclamación sobre la familia, aprendemos: “En el mundo premortal, hijos e hijas, procreados como espíritus, conocieron a Dios y lo adoraron como su Padre Eterno”. En ese mundo, aprendimos acerca de nuestra identidad eterna como mujeres. Supimos que cada una de nosotras era “[una amada]… hija [de] padres celestiales”2.

Nuestra trayectoria mortal en la Tierra no cambió esas verdades. Cada una de nosotras pertenece a la familia de Dios y es necesaria en ella. Cada familia en la Tierra es diferente; y si bien hacemos lo mejor que podemos por crear sólidas tradiciones familiares, el ser parte de la familia de Dios no depende de ninguna condición: estado civil, situación familiar, situación económica, posición social; ni siquiera del tipo de estatus que publicamos en las redes sociales.

Tenemos sentido de pertenencia. “Somos hijas de un Padre Celestial que nos ama y nosotras lo amamos a Él”3.

La segunda frase de la canción amplía la primera: ”Una morada preparó para vivir felices en familia”. Seguir leyendo

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El consolador

Conferencia General Abril 2015

El consolador

Por el presidente Henry B. Eyring
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Testifico que el Cristo viviente envía al Espíritu Santo a aquellos a quienes nosotros hemos prometido ayudarlo a consolar.

Mis amadas hermanas, ha sido un gozo para mí estar con ustedes. He pensado en mi madre, mi esposa, mis hijas, mis nueras y mis nietas —algunas de las cuales están aquí hoy. Este magnífico programa me ha hecho apreciarlas más. Reconozco que el haber tenido una familia y una vida familiar tan maravillosa se debe a que la vida de ellas se centra en el Salvador. Lo hemos recordado esta noche con música, oraciones y sermones inspirados. Uno de los atributos que más apreciamos del Salvador es Su compasión infinita.

Esta noche ustedes han sentido que Él las conoce y las ama; han sentido Su amor por quienes están sentadas a su alrededor; son sus hermanas, hijas de nuestro Padre Celestial, procreadas como espíritus. Él se interesa por ellas como se interesa por ustedes; Él comprende todos sus pesares; Él quiere socorrerlas.

Mi mensaje para ustedes esta noche es que pueden y deben ser una parte importante de proporcionar el consuelo que Él da a quienes necesitan consuelo. Pueden cumplir con su parte mejor si entienden mejor la forma en que Él contesta las oraciones que suplican Su ayuda.

Muchas personas oran al Padre Celestial para recibir alivio, por ayuda para llevar sus cargas de aflicción, soledad y temor. Él oye esas oraciones y comprende sus necesidades; Él y Su Amado Hijo, el Jesucristo resucitado, han prometido ayuda.

Jesucristo hizo esta dulce promesa:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

“Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas.

“Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”1. Seguir leyendo

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Defensoras de la proclamación sobre la familia

Conferencia General Abril 2015

Defensoras de la Proclamación sobre la Familia

Por Bonnie L. Oscarson
Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Ayudemos a edificar el reino de Dios manteniéndonos firmes y siendo defensoras del matrimonio, la maternidad y el hogar.

¡Qué privilegio y placer es formar parte de esta maravillosa asamblea de jovencitas y mujeres! Qué bendecidas somos como mujeres por estar reunidas esta noche en unidad y en amor.

Hace poco leí la historia de Marie Madeline Cardon, quien, con su familia, recibió el mensaje del evangelio restaurado de Jesucristo de los primeros misioneros llamados en 1850 a prestar servicio en Italia. Cuando se bautizaron, ella tendría unos diecisiete o dieciocho años. Un domingo, mientras la familia se hallaba reunida para adorar al Señor en su casa de las montañas de los Alpes, en el norte de Italia, un grupo de hombres furiosos, entre ellos algunos ministros religiosos locales, rodearon la casa y empezaron a vociferar, gritando para que sacaran afuera a los misioneros. No creo que estuvieran ansiosos de que les enseñaran el Evangelio, querían hacerles daño. La que salió a enfrentar a la pandilla fue la joven Marie.

Los hombres continuaron vociferando y exigiendo que sacaran a los misioneros. Marie levantó la mano en la que tenía la Biblia y les mandó que se fueran; les dijo que los élderes estaban bajo su protección y que no dañarían ni un pelo de su cabeza. Escuchen sus propias palabras: “Se detuvieron, atónitos… Dios estaba conmigo; Él me puso esas palabras en la boca; yo no habría podido decirlas. Todo se calmó al instante y aquel grupo de hombres fuertes y feroces quedó desarmado frente a una muchacha débil y temblorosa, pero intrépida”. Los ministros religiosos pidieron a los hombres que se fueran, lo cual hicieron avergonzados, temerosos y apesadumbrados. El pequeño rebaño de fieles terminó su reunión en paz1.

¿Se imaginan a aquella valiente jovencita, de la misma edad que muchas de ustedes, enfrentando a una pandilla y defendiendo sus nuevas creencias con valor y convicción?

Hermanas, pocas de nosotras tendremos que enfrentar a una chusma enardecida, pero en este mundo se está luchando una guerra en la que están bajo ataque nuestras doctrinas más preciadas y básicas; me refiero específicamente a la doctrina de la familia. La santidad del hogar y los propósitos esenciales de la familia se cuestionan, se critican y se atacan por todas partes.

Cuando el presidente Gordon B. Hinckley leyó por primera vez, hace veinte años este año, “La familia: Una Proclamación para el Mundo”, nos sentimos agradecidos por ese documento revelador, y apreciamos la claridad, la sencillez y la verdad del mismo. Sin embargo, en ese entonces no nos dimos cuenta lo mucho que íbamos a necesitar esas declaraciones básicas hoy en día como la norma para juzgar cada nueva ráfaga de creencias mundanas que nos llega a través de las publicaciones, internet, los eruditos, la televisión, el cine, e incluso los legisladores. La proclamación sobre la familia se ha convertido en nuestro modelo para juzgar las filosofías del mundo; y testifico que los principios que allí se declaran son tan verdaderos hoy como lo eran hace casi veinte años, cuando los recibimos de un profeta de Dios.

¿Me permiten señalar algo que es obvio? La vida rara vez transcurre exactamente como la planeamos, y somos conscientes de que no todas las mujeres están en la situación que describe la proclamación; pero aun así es importante entender y enseñar el modelo del Señor y esforzarnos lo mejor posible por lograrlo.

Cada una de nosotras tiene una función en el plan y es igualmente valorada ante los ojos del Señor. Debemos recordar que un amoroso Padre Celestial conoce nuestros deseos justos y hará honor a Su promesa de que no se les negará nada a aquellos que guarden fielmente los convenios que han hecho. Él tiene una misión y un plan para cada una de nosotras, pero tiene Su propio tiempo. Uno de los grandes desafíos de esta vida es tener fe en el tiempo oportuno del Señor. Es buena idea tener un plan alternativo, lo cual nos ayudará a guardar los convenios y a ser mujeres caritativas e íntegras que edifiquen el reino de Dios, pase lo que pase en la vida. Debemos enseñar a nuestras hijas a aspirar a lo ideal, pero prepararse para las contingencias.

Durante este vigésimo aniversario de la Proclamación, quiero extender a todas nosotras, las mujeres de la Iglesia, el desafío de ser defensoras de “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”. Así como Marie Madeline Cardon defendió valientemente sus nuevas creencias y a los misioneros, es preciso que defendamos intrépidamente las doctrinas reveladas del Señor sobre el matrimonio, la familia, la función divina del hombre y de la mujer, y la importancia del hogar como un lugar sagrado; aun cuando el mundo declare a voces que esos principios están pasados de moda, son restrictivos o ya no son importantes. Toda persona, sea cual sea su estado civil, o cuántos hijos tenga, puede ser defensora del plan del Señor que se describe en la proclamación sobre la familia. Si es el plan del Señor, ¡también debe ser nuestro plan!

Hay tres principios que se enseñan en la Proclamación que creo que, en especial, requieren defensores firmes. El primero es el del matrimonio entre un hombre y una mujer. En las Escrituras se nos enseña que “en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón”2. Para que una persona logre la plenitud de las bendiciones del sacerdocio, debe haber un esposo y una esposa sellados en la Casa del Señor, esforzándose juntos en rectitud y manteniéndose fieles a sus convenios. Ése es el plan del Señor para Sus hijos, y ningún tipo de disertaciones ni críticas públicas cambiará lo que Él ha declarado. Es preciso que continuemos mostrando el modelo recto del matrimonio, procurando obtener esa bendición y teniendo fe si demora en llegar. Seamos defensoras del matrimonio que el Señor ha ordenado, al mismo tiempo que continuamos demostrando amor y compasión por aquellos que tienen puntos de vista diferentes.

El siguiente principio que debemos defender es el de exaltar la función divina de la madre y del padre. Enseñamos con afán a nuestros hijos a que aspiren a metas elevadas en la vida; nos asegurarnos de que nuestras hijas sepan que tienen el potencial de alcanzar y de ser todo lo que puedan imaginar. Esperamos que les guste aprender, ser instruidas, talentosas y hasta llegar a convertirse en otra Marie Curie o Eliza R. Snow.

¿Enseñamos también a nuestros hijos e hijas que no hay honor mayor, título más elevado ni papel más importante en la vida que el de ser madre o padre? Espero que al alentar a nuestros hijos para que traten de alcanzar lo mejor en la vida, también les enseñemos a honrar y enaltecer la función que tienen la madre y el padre en el plan del Padre Celestial.

Abby, nuestra hija menor, aprovechó una oportunidad especial de presentarse como defensora del papel de madre. Una vez, recibió una nota de la escuela de sus hijos diciendo que iban a tener un día para hacer presentaciones sobre diferentes carreras profesionales y se invitaba a los padres a enviar una solicitud si deseaban ir a la escuela y enseñar a los niños sobre su profesión. Abby tuvo la impresión de que debía ofrecerse para ir a hablarles sobre ser madre. No le contestaron nada, así que, cuando se acercaba el día, llamó por teléfono a la escuela pensando que tal vez hubieran perdido su solicitud. Los organizadores entonces trataron de encontrar a alguien que accediera a que Abby fuera a hablarles y dos maestras aceptaron que fuera a su clase al final del día.

En su amena presentación a los niños les enseñó, entre otras cosas, que como madre tenía que tener conocimientos de medicina, sicología, religión, enseñanza, música, literatura, arte, economía, decoración, peluquería, transporte, deportes, cocina y mucho más. Los niños quedaron impresionados. Al final, hizo que los niños reconocieran a su mamá escribiéndole una nota de agradecimiento por los muchos actos de servicio amoroso que recibían de ella diariamente. Abby sintió que los niños adquirieron una nueva perspectiva de su madre y vieron que el ser madre o padre era algo de gran valor. Este año volvió a presentar una solicitud para ir a hablar a los niños ese día y la invitaron a hacer la presentación en seis clases.

Esto es lo que ha dicho de su experiencia: “Pienso que en el mundo de hoy podría ser fácil que un niño tenga la idea de que el ser padre o madre es una labor secundaria o incluso, a veces, una inconveniencia necesaria. Quiero que todo niño sienta que es la máxima prioridad de sus padres, y tal vez el decirles cuán importante es para mí ser madre les ayude a darse cuenta de lo que sus padres hacen por ellos y por qué”.

Nuestro querido profeta, el presidente Thomas S. Monson, es un magnífico ejemplo de quien honra a la mujer y la maternidad, y especialmente a su propia madre. En cuanto a nuestra madre terrenal, él dijo: “Que cada uno de nosotros atesore esta verdad: No podemos olvidar a nuestra madre y recordar a Dios. No podemos recordar a nuestra madre y olvidar a Dios. ¿Por qué? Porque esas dos personas sagradas, Dios y [nuestra] madre [terrenal], que son compañeros en la creación, en el amor, en el sacrificio y en el servicio, son como una sola”3.

El último principio que debemos defender es la santidad del hogar. Es preciso que ennoblezcamos un término que se menciona a veces con menosprecio: ama de casa. Todos nosotros —mujeres, hombres, jóvenes, niños, solteros o casados— podemos esforzarnos por ser amos de casa. Debemos hacer de nuestra casa un lugar de orden, de refugio, de santidad y de protección. Nuestra casa debe ser un lugar donde se sienta el Espíritu del Señor en abundancia y donde se estudien, enseñen y pongan en práctica las Escrituras y el Evangelio. Cuán diferente sería el mundo si todas las personas se vieran sí mismas como responsables de establecer hogares de rectitud. Defendamos el hogar como el sitio que ocupa el segundo lugar en santidad después del templo.

Hermanas, estoy agradecida de ser una mujer que vive en estos últimos días; tenemos oportunidades y posibilidades que ninguna otra generación de mujeres ha tenido en el mundo. Ayudemos a edificar el reino de Dios manteniéndonos firmes y siendo defensoras del matrimonio, la maternidad y el hogar. El Señor necesita que seamos guerreras valientes, firmes e inamovibles que defiendan Su plan y enseñen Sus verdades a las generaciones por venir.

Testifico que el Padre Celestial vive y que ama a cada una de nosotras. Su Hijo Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. Dejo con ustedes este testimonio en el nombre de Jesucristo. Amén.


  1. Véase de Marie Madeline Cardon Guild, “Marie Madeline Cardon Guild: An Autobiography,” cardonfamilies.org/Histories/MarieMadelineCardonGuild.html; véase también Marie C. Guild, autobriografía, alrededor de 1909, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City, Utah, EE.UU.
  2. 1 Corintios 11:11.
  3. Véase de Thomas S. Monson, “He ahí tu madre”, Liahona, abril de 1998, pág. 7.
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Yo a Jehová miraré

Conferencia General Octubre 1986logo 4
«Yo a Jehová miraré»
élder Marion D. Hanks
de la Presidencia del Primer Quórum de los Setenta

Marion D. Hanks«Ninguno de nosotros ha encontrado jamas a un ser mortal en quien pudiéramos depositar tranquilamente la responsabilidad de nuestra salvación personal. Hay uno solo que merece esa confianza, y es el Santo de Israel.»

En los comienzos de la Restauración, el Señor mandó a uno de sus siervos: »Declararas gozosas nuevas. . . con toda humildad confiando en mi, no denigrando a los que denigran». En cl mismo espíritu constructivo de tal consejo, deseo compartir mi testimonio esta mañana acerca del efecto vital que tienen en nuestra vida y en la de otras personas las decisiones diarias que tomamos, y además dar una idea de dónde encontrar ayuda para tomarlas.

Una vez un maestro escribió acerca de las consecuencias inesperadas de algunas de nuestras decisiones. No es que deseemos recibir tales consecuencias, mas seguimos los senderos que nos llevan a ellas. El dijo: »Quien elige el comienzo de un camino, también escoge el lugar a donde llega. Quien toma la punta de una vara, también toma la otra». Y no es sólo nuestro propio derrotero el que estamos afectando cuando escogemos el comienzo de un camino, sino que viajamos inevitablemente al lado de otras personas, y con frecuencia angustiamos y ocasionamos preocupaciones a quienes amamos y a otras personas inocentes.

Desde este púlpito, el presidente David O. McKay nos enseñó:

»El don mas grande que Dios dio al hombre, después de la dádiva misma de la vida, es el derecho de dirigir tal vida. . . La libertad de escoger se debe atesorar mas que cualquier otra posesión terrenal.» (En Conference Report, abr. de 1950, pág. 32.)

La presencia de agobiadores problemas personales, familiares y sociales a nuestro alrededor acentúa tanto el peligro como el privilegio de tener el libre albedrío. El salmista de antaño parece, con toda seguridad, haber cantado para nuestra época cuando dijo: «Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia» (Salmos 31:9).

¿Por que razón hay tanta angustia’? Con tanta luz, ¿por que pasamos tanto tiempo a oscuras? Seguir leyendo

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Vuestra bendición patriarcal: una Liahona de luz

Conferencia General Octubre 1986

Vuestra bendición patriarcal:
una Liahona de luz

presidente Thomas S. Monson
segundo consejero en la Primera Presidencia

«El mismo Señor que le proporcionó una Liahona a Lehi, nos brinda a nosotros hoy un instrumento valioso que da dirección a nuestra vida.»


Mis queridos hermanos y hermanas, me pregunto si vosotros alguna vez habéis hecho una limpieza de un ático o un viejo altillo? Allí se descubre un trozo de historia y un sinfín de sentimientos. Hace unas pocas semanas vaciamos el ático de nuestra casa de verano, en la montaña. Setenta años de tesoros, cada uno de ellos con su recuerdo particular, pasaron por nuestras manos. En primer lugar nos encontramos con una silla para dar de comer a los bebes; después, con frascos de leche, de aquellas que llevaban una tapa de cartón, y mas tarde un ejemplar de la revista Life con un articulo de la Segunda Guerra Mundial.

En este se hacia mención a un avión otrora poderoso, un bombardero, el cual habían hallado años después de la guerra en bastante buen estado en una zona remota del extenso desierto del Sahara. El bombardero y su tripulación habían tomado parte en el famoso ataque a los yacimientos petrolíferos de Ploiesti, en Rumania. El avión había sido alcanzado por la certera artillería antiaérea, destruyendo completamente los equipos de comunicación y navegación. Al emprender el averiado avión su regreso hacia la pista de aterrizaje del desierto, una repentina tormenta de arena borró los conocidos puntos de referencia, tapando la pista y las luces que guiarían al avión a su seguro destino.

El avión prosiguió su vuelo, mucho mas allá de los lugares determinados para su descenso, internándose en el desierto, hasta que por fin, habiéndosele agotado el combustible, cayó en el Sahara para nunca volar mas. Todos los miembros de la tripulación murieron. El regreso a la seguridad del hogar quedó truncado para aquellos hombres. La victoria, las esperanzas y los sueños fueron todos consumidos por el silencio del polvo del desierto.

Siglos antes, un padre justo y amoroso de nombre Lehi, respondiendo al llamado del Señor, tomó a su familia y viajó con ella por otro desierto similar. Mas el Señor no decretó que tuvieran que pasar por esa experiencia sin ayuda de los cielos. Las palabras de Nefi describen lo que se les proveyó al comienzo de la histórica jornada: Seguir leyendo

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Tirando de la red del evangelio

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Tirando de la red del evangelio
élder Joseph B. Wirthlin
del Quórum de los Doce Apóstoles

Joseph B. Wirthlin«La misión que tenemos es poner las manos en la red y ayudar a pescar a miles de buenos hombres y mujeres que están buscando la verdad.»

Mis amados hermanos y hermanas, con toda humildad y gratitud solicito vuestras oraciones y fe en esta importante, humilde y sagrada asignación que se me ha otorgado. A nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y al presidente Ezra Taft Benson, nuestro Profeta, Vidente y Revelador, les prometo que haré lo mejor, que haré todo lo que pueda para edificar el reino de Dios sobre la tierra.

El viernes pasado, al salir de la oficina del presidente Benson, estaba profundamente sorprendido y conmovido, y aun lo estoy, y supongo que este sentimiento me acompañará por muchos años; sin embargo, haré lo mejor posible en todas las asignaciones que reciba.

Rindo homenaje a mi querido padre terrenal, quien me enseñó humildad, diligencia, honradez, confianza, amor por la constitución de nuestro querido país, reverencia y honor hacia los siervos escogidos de Dios y especialmente a nuestro profeta.

A mi madre, quien tuvo una visión de la eternidad varias noches antes de fallecer, también le rindo tributo, primero por haberme dado la vida y luego por las importantes lecciones que me enseñó. Ella nunca permitió una realización mediocre y se aseguró de que no tomáramos demasiado tiempo para cumplir con nuestras obligaciones.

También rindo tributo a mi amada esposa, Elisa, quien estoy seguro se parece a Rebeca de la antigüedad. Si ella hubiera sido una pionera, quizá tirando de un carro de mano desde Nueva York, probablemente habría sido una de las primeras en llegar. Me ha apoyado siempre en mi servicio en la Iglesia y ha criado a nuestros hijos en verdad y rectitud.

A nuestros ocho hijos, siete maravillosas hijas y un noble varón, quien se llevó muy bien con sus hermanas, los quiero reconocer también. Cada uno de ellos ha sellado su matrimonio en el templo. Seguir leyendo

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Sacudíos de las cadenas con las cuales estáis sujetos

Conferencia General Octubre 1986logo 4
«Sacudíos de las cadenas con las cuales estáis sujetos»
élder Marvin J. Ashton
del Quórum de los Doce Apóstoles

Marvin J. Ashton1«Las cadenas dañinas las rompen únicamente los de valor y palabra firme que están dispuestos a luchar y soportar el dolor.»

Hace unos años tenía un conocido que se había entregado a la bebida hasta el punto de convertirse en un bebedor compulsivo. Bebía antes de la cena, y cuando tenía que participar en importantes decisiones de negocios, tomaba lo que él llamaba un »tónico». Un día durante un examen médico general, el doctor le dijo que por su propio bien tendría que dejar de beber. Cuando le pregunte que pensaba hacer, me contesto: »Es muy fácil; simplemente cambiare de medico».

Conocemos a otra persona, una mujer encantadora que fumaba mucho. Nos ha contado que varias veces llegó hasta a despertar a su marido en medio de la noche para que fuera a comprarle un paquete de cigarrillos. Esta pareja conoció a los misioneros, ambos creyeron en su mensaje y se convirtieron a la lglesia. Cuando ella supo que debía dejar de fumar, casi inmediatamente se sacudió las cadenas de ese hábito y se libro del vicio del tabaco.

Al seguir el consejo de nuestro querido Profeta, el presidente Ezra Taft Benson, y leer de nuevo el Libro de Mormón, me ha impresionado aún más el consejo que Lehi dio a su familia poco antes de morir, suplicando a sus hijos lo siguiente:

»Despertad, hijos míos; ceñíos con la armadura de la justicia. Sacudíos de las cadenas con las cuales estáis sujetos, y salid de la obscuridad, y levantaos del polvo.» (2 Nefi 1:23.)

Esas palabras se aplican a nosotros hoy. ¿Quién no ha sentido las cadenas de los malos hábitos? Hábitos que pueden habernos impedido el progreso y hecho olvidar quienes somos, haber destruido nuestra autoestima, puesto nuestra vida familiar en peligro y estorbado nuestra capacidad para servir al prójimo y a Dios. Muchas veces decimos: »Así es como soy y no puedo cambiar. No puedo sacudirme las cadenas del habito». Seguir leyendo

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Regresad al Señor

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Regresad al Señor
élder F. Burton Howard
del Primer Quórum de los Setenta

F. Burton Howard«El Señor realmente sabía lo que decía cuando dijo: ‘Quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y, yo, el Señor, no los recuerdo más.

Desde el principio, los profetas han llamado a casi todos los hombres al arrepentimiento. A los que no han conocido el evangelio se les ha exhortado a abandonar su vida pecaminosa, a guardar los mandamientos y a unirse al pueblo del Señor.

Pero los profetas también han implorado a otro grupo de personas: los que una vez creyeron, pero abandonaron la fe de sus padres por orgullo, por pecado o por alguna otra razón. Dentro de este grupo están los menos activos, los críticos, los rebeldes y los que no se deciden a cumplir. Estos son los miembros de la Iglesia que se han apartado de Dios al pasar el tiempo. A ellos siempre se les ha extendido la invitación de regresar al Señor.

Al pensar en miembros de la Iglesia que se arrepienten y vuelven a ser activos, acuden a nuestra mente las historias de Saulo y de Alma. Algunos quizás estén esperando recibir una experiencia milagrosa similar a la de ellos antes de volver. Sin embargo, probablemente esperaran en vano, porque, como el Salvador enseñó a sus discípulos, »si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos» (Lucas 16:31).

Sin contar con algún incentivo como ese para cambiar, quizás algunos se pregunten si es posible dejar la duda y regresar a la fe. ¿Puede un cínico realmente llegar a ser como un niño pequeño’? ¿Puede un esclavo del habito o de la pasión realmente llegar a ser libre de nuevo? ¿Existe un camino de regreso? Si es así, ¿vale la pena el esfuerzo de encontrarlo y seguirlo? ¿Por dónde y cuándo comienza uno’?

Hay un camino, porque ciertamente los profetas no enseñan en vano. Y el Señor escucha las oraciones de maestros, líderes y padres que oran por el regreso de los que están perdidos. Seguir leyendo

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Proclamemos el evangelio

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Proclamemos el evangelio
élder M. Russell Ballard
del Quórum de los Doce Apóstoles

M. Russell Ballard«Cuando confiamos plenamente en Dios, El nos. bendecirá para que sepamos que hacer y como actuar.»

Con frecuencia le pedían al profeta José Smith que le preguntara al Señor lo que quería que hicieran. En el caso de John Whitmer, el Señor dijo: »Y ahora, he aquí, te digo que la cosa que será de máximo valor para ti será declarar el arrepentimiento a este pueblo, a fin de que puedas traer almas a mí, para que con ellas reposes en el reino de mi Padre» (D. y C.15: 16).

Con frecuencia Jesús les pidió a sus discípulos que predicaran el evangelio a toda alma viviente. Los que creyeran debían ser bautizados en su nombre y entrar en su Iglesia. Después de los cuarenta días de ayuno del Salvador, y de las tentaciones de Satanás, Mateo dice que »comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

»Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
»Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
«Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. . .
«Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino.» (Mateo 4:17-20, 23.)

Con amorosa paciencia, Jesús enseñó a sus discípulos y especialmente a sus doce «a predicar el reino de Dios» (Lucas 9:2).

Después de los tres años de su ministerio, coronado por la expiación que incluyó su gloriosa resurrección, Jesús reunió a sus once discípulos en Galilea.

«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
«enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28: 18-20.) Seguir leyendo

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Mi hijo y el vuestro: personas extraordinarias

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Mi hijo y el vuestro: personas extraordinarias
élder Teddy E. Brewerton
del Primer Quórum de los Setenta

Teddy E. Brewerton«Tu lo eres todo; tu eres la razón por la cual los cielos fueron creados.»

Mis pensamientos los comunicare a manera de dialogo con mi hijo de catorce años, Michael, que vive con nosotros en Argentina. Hablare de lo importante que el es y de lo mucho que el Señor y yo le amamos. Al dirigirle estos pensamientos de gran importancia para el, es como si los estuviera compartiendo con David, el mayor de mis hijos varones, o con mis cuatro hermosas hijas Michelle, Andrea, Leanne y Lycia.

Padres, ¿querríais uniros a mi y compartir estos mismos pensamientos como si estuvieran dirigidos a vuestros hijos e hijas, describiendo lo importante que ellos son ante los ojos de nuestro Padre Celestial?

Hola, Michael, tu sabes lo mucho que confío en ti y lo mucho que te amo, ¿no es así? Permíteme mostrarte quien eres y la importancia que tienes como hijo literal de nuestro Padre Celestial.

El presidente Harold B. Lee dijo que la comprensión de quienes somos es »de vital importancia, y sin ella no tenemos una base sólida sobre la cual edificar nuestra vida» (en Conference Report, octubre de 1973, pág. 5).

Primero, Michael, sabemos por medio de la razón, por medio de nuestros sentidos y por las impresiones del Espíritu, que el Señor es un hombre perfecto y viviente. Muchos le han visto, por ejemplo: Adán, Enoc, el hermano de Jared, Abraham, Moisés, José Smith, Isaac, Jacob, Set, Nefi, Isaías, Eme, Josué, Manoa y su esposa, Salomón, Sidney Rigdon, Alma, Moroni, Esteban y Juan. Alma declara que muchos, muchísimos le vieron (véase Alma 13:12).

Otra evidencia de Dios: hablando de los planetas y astros, el Señor dijo: »El hombre que ha visto a cualquiera o al menor de ellos, ha visto a Dios obrando en su majestad y poder» (D. y C. 88:47). «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Salmos 19:1).

Michael, visualicemos juntos tres escenas. Seguir leyendo

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Los presidentes de la Iglesia

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Los presidentes de la Iglesia
élder Joseph Anderson
Miembro emérito del Primer Quórum de los Setenta

Joseph Anderson«Estos hermanos han sido y son verdaderos profetas del Dios viviente. «

Considero un gran honor el que se me haya pedido expresar mi testimonio en cuanto a la relación que he sostenido con los líderes de la Iglesia durante los pasados casi sesenta y cinco años.

La mayor parte de mi vida la he dedicado a tratar a los profetas del Dios viviente. En febrero de 1922 se me llamó como secretario del Presidente de la Iglesia, que entonces era Heber J. Grant, y ocupe ese cargo hasta el día en que el falleció en 1945.

Durante la administración de sus sucesores, George Albert Smith, David 0. McKay, Joseph Fielding Smith y Harold B. Lee, continué como secretario de la Primera Presidencia; y he servido como Autoridad General desde 1970, trabajando con los presidentes Joseph Fielding Smith, Harold B. Lee, Spencer W. Kimball y hoy con Ezra Taft Benson. En el transcurso de los años, la Iglesia ha sostenido a estos hombres como profetas, videntes y reveladores. Siempre que ha existido el evangelio sobre la tierra, ha habido profetas de Dios, hombres que han poseído el sacerdocio divino, por medio de quienes el Señor ha dado a conocer su voluntad.

¡Qué bendición mas gloriosa ha sido la de servir al lado de los profetas y sus compañeros! Os testifico que las Autoridades Generales de hoy día son verdaderamente hombres de Dios. Cuando nos reunimos como quórum o en otras ocasiones con estos hermanos, el Espíritu del Señor esta presente, particularmente cuando nos reunimos en el templo.

¿Y en cuanto al profeta José Smith? ¿Creéis que el fue en verdad un profeta? Quiero testificar que posiblemente el haya sido el profeta mas grande que haya existido, salvo, por supuesto, el Salvador del mundo. El dio a la humanidad un conocimiento del Dios verdadero y viviente. Por medio de José, el Señor introdujo esta. La mas grandiosa de todas las dispensaciones, la dispensación del cumplimiento de los tiempos. Juan el Bautista restauró las llaves del Sacerdocio Aarónico, y Pedro, Santiago y Juan restauraron las llaves del Sacerdocio de Melquisedec. José vio al Padre y al Hijo, y en la dedicación del Templo de Kirtland, Moisés, Elías y Elías el profeta se le aparecieron y le restauraron las llaves de otras dispensaciones anteriores. Esta es la ultima dispensación; es una época de preparación para la venida del Señor Jesucristo en gloria, su segunda venida. A José Smith le fueron dadas las llaves para transmitir el mensaje de vida y salvación a los vivos y a los muertos. Seguir leyendo

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Los niños pequeños

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Los niños pequeños
élder Boyd K. Packer
del Quórum de los Doce Apóstoles

President Boyd K. Packer«Sea lo que fuere que las leyes de los hombres lleguen a tolerar, el mal uso del poder de procreación, la destrucción de una vida inocente por medio del aborto y el maltrato a los niños pequeños son transgresiones de enormes proporciones.»

Hace unos años, al doctor Faun Hunsaker, el entonces presidente de la Misión de los Estados del Sur de los Estados Unidos, se le invitó a pasar la noche en casa de uno de los miembros. Cuando llego allí, los niños ya se habían acostado.

El matrimonio le dio su dormitorio y, durante la noche, oyó que la puerta se abría y advirtió los pasos de un niño pequeño que entraba. El niño, asustado por una pesadilla, había ido a la cama de sus padres para que ellos lo con sol aran.

Al percibir que había algo diferente, el niño empezó a palpar la cara del hermano Hunsaker y este le habló en voz baja. El chiquito, asombrado, le dijo:

-¡Usted no es mi papa!
-No, no soy tu papa.
-¿Le dio mi papa permiso para dormir aquí?
-Si, tu papa me dio permiso para dormir aquí.

Dicho eso, el pequeñito se acostó junto al hermano Hunsaker y no tardo en quedarse dormido.

Bien podría terminar con esa lección sobre la confianza de un niño pequeño. Sin embargo, sin excusarme, deseo explayarme un poco sobre la inocencia de los niños pequeños y nuestra obligación para con ellos.

Mucho se dice en las Escrituras sobre los niños pequeños.

El salmista escribió: «Herencia de Jehová son los hijos» (Salmos 127:3).

Nuestro Salvador pronunció las conocidas palabras: «Dejad a los niños venir a mi, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios» (Marcos 10:14). Seguir leyendo

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Las grietas espirituales

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Las grietas espirituales
élder David B. Haight
del Quórum de los Doce Apóstoles

David B. Haight«Confiad en Dios para evitar las grietas del pecado y la maldad. Aferraos al salvavidas del evangelio.»

¡Que vista conmovedora se aprecia en esta vasta audiencia de hombres y jóvenes! Puedo visualizar a abuelos, padres, obispos, diáconos, maestros y presbíteros sentados juntos, algunos como familia o quórumes; también misioneros regulares, estudiantes y nuevos conversos -todos ellos poseedores del Sagrado Sacerdocio de Dios. Y mas allá de este histórico Tabernáculo de Salt Lake City hay cientos de otras reuniones de poseedores del sacerdocio, quienes esperan ansiosamente recibir aliento e instrucción de nuestro profeta y sus finos consejeros.

El verano pasado, Clarence Neslen, hijo, llevo a su familia al Parque Nacional de Jasper, en Alberta, Canadá. Disfrutaron explorando las extensiones heladas de Columbia y saltando las grietas del famoso Glaciar Athabasca. Fue una experiencia entretenida, hasta que el pequeño Cannon, de once años de edad, que trataba de saltar una de las grietas, no lo logró y cayó en el profundo abismo, atorándose entre los muros de hielo. Cuando su padre miró hacia los 10 metros de profundidad a donde estaba su hijo, se alarmó aun mas al ver un río de agua helada que corría por debajo de la grieta.

Había varios jóvenes que también estaban explorando el glaciar. Oyeron los gritos de auxilio y llegaron corriendo. Tenían una pequeña cuerda, pero pronto se dieron cuenta de que no era lo suficientemente fuerte. Si se rompía, Cannon con toda seguridad caería al turbulento río.

La hermana Neslen y otros corrieron a un hotel cercano en busca de ayuda. El campamento de guardabosques mas cercano estaba a 110 kilómetros de distancia. Por teléfono se enteraron que dos guardabosques andaban cerca de esos campos nevados. Se les ubicó por radio y pronto llegaron al rescate. Quedaba poco tiempo, era urgente tomar una decisión y en silencio se elevaron Oraciones a los cielos. Seguir leyendo

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