Las cosas que no nos gusta escuchar

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Las cosas que no nos gusta escuchar
élder James E. Faust
del Quórum de los Doce Apóstoles

James E. Faust«Para la conciencia que se debate entre el bien y el mal, la única solución permanente es cambiar la conducta y arrepentirse.»

Con humildad suplico y espero que lo que tengo para decir sea recibido en el mismo espíritu en que habré de decirlo. Acabamos de escuchar al Profeta de Dios. El es el atalaya de la torre El ha elevado una voz de amonestación, y quisiera instar a todos a escuchar y seguir su consejo. Es de vital importancia estar siempre en armonía con aquellos que, según Pablo, «velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose» (Hebreos 13: 17).

Isaías se refirió a un pueblo que no quiso escuchar a sus profetas y videntes, al cual se le exhortó que dijera «a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras» (Isaías 30:10). Nefi explicó que »los culpables hallan la verdad dura, porque los hiere hasta el centro» (1 Nefi 16:2).

El presidente Spencer W. Kimball se refirió al deber de los profetas.

Dijo: »Estoy seguro que Pedro y Santiago y Pablo no se deleitaron en tener que llamar al pueblo al arrepentimiento constantemente, y en ponerlos sobreaviso de los peligros; sin embargo, lo hicieron cuanta vez fue necesario. De la misma manera nosotros vuestros líderes, debemos hacer continuamente lo mismo; si vosotros los jóvenes no entendéis, entonces la culpa será en parte nuestra. Pero si os mostramos el camino con claridad, entonces no tenemos culpa alguna.» («Love Versus Lust», BYU Speeches of the Year, Provo, Utah. 5 de enero de 1965, pág. 6.)

Hoy quisiera hablar de cosas que a mucha gente no le gusta escuchar, y lo hago con el fin de dotaros de fortaleza contra los errores, contra el sufrimiento, el desconsuelo y la angustia.

Quisiera comenzar compartiendo con vosotros una experiencia personal de hace muchos años cuando mi devoto padre me dijo una de esas cosas que uno preferiría no escuchar. Tras la culminación de la Segunda Guerra Mundial, yo estaba casado y deseaba salir adelante en la vida. Habla terminado mi memorable misión antes del servicio militar. Estaba ansioso por ocuparme de los asuntos de mi vida y no tenía realmente interés en regresar a los estudios universitarios que había iniciado ocho años antes. La carrera que deseaba seguir me llevaría otros tres años de estudio intenso, enorme disciplina, y una gran imposición económica. Pensando en estas realidades le dije a mi padre: »No creo que vuelva a la universidad. Me voy a conseguir un empleo o iniciaré un negocio, y así echare mi vida a andar». Mi padre había terminado sus estudios de abogacía después de la Primera Guerra Mundial siendo ya un poco mayor, casado y con tres hijos; y al contestarme fue directo al grano. Me preguntó sin rodeos «Y ¿que estas preparado para hacer’?» y me dio su parecer de una forma tan penetrantemente sincera que dolió, pero no pude menos que aceptarla. Volví a la universidad y terminé mi carrera. Sus palabras tan francas y bien intencionadas cambiaron el curso de mi vida. Seguir leyendo

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Las características divinas del maestro

Conferencia General Octubre 1986

Las características divinas del Maestro

presidente Ezra Taft Benson

«Si en verdad llegamos a ser participes de la naturaleza divina, llegaremos a ser, como El.»

Mis amados hermanos, esta noche, al contemplar esta gran congregación de poseedores del sacerdocio y pensar en otras congregaciones parecidas que hay en todo el mundo, me conmueve un profundo sentimiento de gratitud y regocijo por las bendiciones que nuestro Padre Celestial nos ha dado.

El privilegio de poseer el sacerdocio, que es el poder y la autoridad para actuar en el nombre de Dios, es una gran bendición que lleva consigo igualmente grandes obligaciones y responsabilidades. Al meditar en la clase de hombres y muchachos que debemos ser como poseedores del sacerdocio, no puedo dejar de pensar en lo que dijo nuestro Salvador a los doce nefitas cuando preguntó: ,Que clase de hombres habéis de ser. En verdad os digo, aun como yo soy» (3 Nefi 27:27).

Ser como el Salvador . . . ¡que gran cometido para cualquier persona! El es miembro de la Deidad, es nuestro Salvador y  Redentor.

Fue perfecto en todos los aspectos de su vida. En El no hubo flaqueza ni imperfección. ¿Existe la posibilidad de que nosotros, como poseedores del sacerdocio, podamos llegar a ser aun como El es? La respuesta es si. No sólo podemos serlo sino que es el mandato que hemos recibido; es nuestra responsabilidad. El no nos hubiera dado ese mandamiento si no hubiese deseado que lo fuésemos.

El apóstol Pedro habló del proceso por el que una persona puede ser ‘ participe de la naturaleza divina» (véase 2 Pedro 1:4). Eso es importante puesto que si en verdad llegamos a ser participes de la naturaleza divina, llegaremos a ser como El. Examinemos detenidamente lo que nos enseña Pedro acerca de dicho proceso. He aquí lo que dijo:

»Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;
»al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;
»a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.» (2 Pedro 1:5-7.) Seguir leyendo

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La piedra de toque del Señor

Conferencia General Octubre 1986logo 4
La piedra de toque del Señor
presidente Howard W. Hunter
Presidente en Funciones del Quórum de los Doce Apóstoles

Howard W. Hunter 1«El medirá nuestra devoción hacia El en base a la manera en que amamos y servimos a nuestro prójimo. «

Antiguamente, una de las pruebas a las que se sometía el oro para determinar su pureza era efectuada con una piedra lisa, silicia, de color negro llamada piedra de toque. Cuando se rozaba con el oro dejaba una marca en su superficie. Entonces el orfebre comparaba el color de la marca con una tabla que contenía distintos tonos. Cuanto mas rojizo el color de la marca, mas alto el porcentaje de cobre o de impurezas, mientras que si era amarillenta, quería decir que la cantidad de oro era mas grande. Este proceso daba muestras claras de la pureza del oro.

El método de la piedra de toque para determinar la pureza del oro era rápido y ofrecía resultados satisfactorios en la mayoría de los casos, pero el orfebre que aun así ponía en tela de juicio la pureza del oro llevaba a cabo una prueba mas exacta mediante un proceso en el que se usaba el fuego.

Yo soy de la idea que el Señor ha preparado una piedra de toque para nosotros, un método externo que sirve para medir nuestra capacidad interna de discípulos, el cual marca nuestra fidelidad y soportara los fuegos aun por venir.

En una ocasión en que Jesús se encontraba enseñando a la gente, un cierto interprete de la ley se le acercó y le formulo esta pregunta: »Maestro, ¿haciendo que cosa heredare la vida eterna?»

Jesús, el Maestro de maestros, le respondió al hombre, quien evidentemente era bien versado en la ley., y lo hizo con otra pregunta: «¿Qué esta escrito en la ley? ¿Cómo lees?»

Entonces el hombre repitió con breves pero firmes palabras los dos grandes mandamientos: «Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo».

Con voz de aprobación Cristo le dijo: «Haz esto, y vivirás» (Lucas 10: 2528). Seguir leyendo

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La obra misional es la savia de la Iglesia

Conferencia General Octubre 1986logo 4
La obra misional es la savia de la Iglesia
élder H. Verlan Andersen
del Primer Quórum de los Setenta

H. Verlan Andersen«Aquellos que dedican su vida completamente a la tarea de difundir el evangelio experimentan un gozo inefable.»

Mis queridos hermanos y hermanas, con el conocimiento que tengo de que esta es la Iglesia del Señor, y captando a cierto grado la magnitud de la responsabilidad que acompaña a mi llamamiento y asignación de Autoridad General, he orado intensamente en busca de la divina ayuda que siento necesitar tanto.

Durante los últimos años, mi esposa y yo hemos servido como misioneros en países latinoamericanos. Esta ha sido una de las experiencias que mas nos ha puesto a prueba y nos ha recompensado en nuestra vida. Nos ha dado mucha satisfacción trabajar con esa gente amorosa y creyente, y ver cómo se cumplen las profecías del Libro de Mormón cuando se unen a la Iglesia a centenares de millares los descendientes de Lehi. Realmente el día de los lamanitas ha llegado.

La historia de los lamanitas en el periodo justo antes de la primera aparición del Señor en este continente hace un paralelo interesante entre lo que ocurrió entonces y lo que esta ocurriendo hoy día. Comenzando aproximadamente en el año 92 a. de J. C., los lamanitas empezaron a unirse a la Iglesia del Señor por decenas de millares. Este milagro de conversión que tuvo lugar muy poco antes de la primera venida del Señor se esta repitiendo ahora, antes de su segunda venida.

Hay un aspecto de la obra misional que me gustaría comentar brevemente, y es el gozo que reciben los que trabajan en ella.

El Libro de Mormón resume todo el propósito de la existencia en esta corta frase:

»Existen los hombres para que tengan gozo.» (2 Nefi 2:25.)

Si el gozo es la meta suprema de la vida, todos deberían estar fervientemente interesados en la forma de obtenerlo. También deberíamos estar igualmente interesados en la forma de evitar lo opuesto: la desdicha. En el Libro de Mormón se analizan y se ilustran estos temas vitales, y la información con respecto a ellos esta relacionada directamente con la obra misional. El libro nos dice que aquellos que dedican su vida completamente a la tarea de difundir el evangelio experimentan un gozo inefable, mientras que los que se oponen y tratan de promulgar la falsedad sufren una desdicha igualmente intensa Seguir leyendo

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La luz de la esperanza

Conferencia General Octubre 1986logo 4
La luz de la esperanza
Dwan J. Young
Presidenta General de la Primaria

Dwan J. Young«El Señor desea que vivamos llenos de esperanza, no solo porque eso nos. augura un mejor mañana, sino también porque cambia la calidad de nuestra vida en el presente.»

En las Escrituras se nos. dice que debemos abundar en esperanza. Al igual que una hermosa alborada o la faz sonriente de un niño, todos queremos que nuestra vida se vea inundada de luz porque la obscuridad no tiene poder contra la luz. Os voy a relatar de una ocasión en que nuestra familia tuvo la necesidad de que el Señor extendiera su mano, despejara la obscuridad e inundara nuestras vidas de luz. Una tarde de febrero, estando en Nueva Zelanda. yo me dirigía a una conferencia de la Primaria cuando mi esposo y yo recibimos una llamada telefónica de nuestro hijo, Paul, quien estaba en Arizona (E.E.U.U.). Nos llamaba para informarnos del nacimiento su tercer vástago, Amy, pero dijo que la pequeña tenía algunos problemas serios. Tenía los pulmones muy congestionados, y cuando el doctor le insertó un tubo en la garganta, se dio cuenta de que no había ningún conducto entre la boca y el estómago. Iban a llevarla en un helicóptero a la unidad de cuidados intensivos para recién nacidos de otra ciudad.

Cuando Amy apenas tenía un día de nacida, tuvieron que intervenirla quirúrgicamente. Aquella pequeña familia estaba atravesando una difícil situación. Kathryn, la madre, seguía recuperándose en un hospital de Mesa (Arizona), mientras la criatura estaba en otro hospital. Tenían dos hijos más, de dos y de tres años y medio quienes requerían cuidado. Los padres de Kathryn estaban sirviendo una misión en las Bahamas y nosotros nos encontrábamos del otro lado del mundo.

El objeto de la primera cirugía era reparar el esófago (o sea, el tubo que va de la boca al estómago). Pero aun después de esa operación, Amy contrajo pulmonía. Después de estar varias semanas en cuidados intensivos, los doctores decidieron que era vital operarla de nuevo si había de sobrevivir, ya que uno de los exámenes había demostrado que al dormir dejaba de respirar. Seguir leyendo

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La guerra que vamos ganando

Conferencia General Octubre 1986logo 4
La guerra que vamos ganando
presidente Gordon B. Hinckley
Primer Consejero en la Primera Presidencia

Gordon B. HinckleyEs una batalla que «se pelea por los asuntos del amor y el respeto, de la lealtad y la fidelidad, de la obediencia y la integridad. Todos tenemos parte en esa batalla».

El otro día, al leer las noticias de la prensa, advertí que la guerra entre Irán e Iraq ha durado siete años. Nadie podrá calcular nunca los terribles sufrimientos que esa guerra ha causado: las decenas de millares de vidas que se han perdido; los cuerpos que han quedado espantosamente mutilados y las mentes que se han destruido. Innumerables familias han quedado sin padre. Muchachos jóvenes, que han sido reclutados como soldados, han muerto en muchos casos, en tanto que los que todavía viven han ido anidando en lo mas profundo de su alma un odio y un resentimiento que no los abandonara jamas. Los caudales de las naciones participantes han menguado y nunca se recuperaran.

A los que presenciamos esa guerra desde lejos nos parece tan innecesario ese horroroso desperdicio de vidas humanas y de riquezas naturales Siete años es un largo tiempo. »¿Terminara algún día?», nos preguntamos.

Pero hay otra guerra que no ha cesado desde antes de la creación del mundo y que probablemente seguirá todavía por largo tiempo. De esa guerra. Juan el revelador dice:

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;
«pero no prevalecieron, ni se hallo ya lugar para ellos en el cielo.
»Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con el.» (Apocalipsis 12:7-9.)

Esa guerra tan encarnizada, tan intensa, ha seguido adelante; nunca ha cesado. Es la guerra entre la verdad y el error, entre el libre albedrío y la compulsión, entre los que siguen a Cristo y los que lo han negado. En ese conflicto, sus enemigos se han valido de todas las estratagemas; se han complacido sirviéndose de la mentira y el fraude. Se han valido del dinero y de la riqueza. Han engañado la mente de los hombres. Han asesinado y destruido y se han dedicado a todas las demás practicas impuras e impías con el fin de frustrar la obra de Cristo.

Comenzó en la tierra cuando Caín asesino a Abel. En el Antiguo Testamento hay innumerables relatos de la misma contienda eterna. Seguir leyendo

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La felicidad y el gozo de la obra del Templo

Conferencia General Octubre 1986logo 4
La felicidad y el gozo de la obra del templo
élder Franklin D. Richards
del Primer Quórum de los Setenta

Franklin D. Richards«Al hacer la obra del templo, desarrollamos una afinidad espiritual con nuestro Padre Celestial y con nuestro Señor y Salvador Jesucristo.»

Hemos escuchado cómo nos dirige el Espíritu Santo. Recuerdo hace años, en una reunión en el templo, que el presidente David O. McKay dijo que aunque preparáramos nuestro discurso diez días antes de la conferencia, el Señor puede inspirarnos durante la preparación tal como lo hace cuando estamos en el estrado. No pude mas que pensar en ese comentario al escuchar al élder Nelson hablar y al coro cantar acerca del gozo, ya que yo voy a hablaros acerca de la felicidad y el gozo de la obra del templo.

Mis queridos hermanos y hermanas, realmente me da gusto estar entre vosotros en esta gran conferencia, y ruego que el Espíritu del Señor me ilumine al dirigirme a vosotros.

La Primera Presidencia ha declarado que la misión de la Iglesia es: llevar el evangelio a toda la humanidad, perfeccionar a los santos, y hacer las obras genealógica y del templo por nosotros y por los muertos.

La obra del templo

He hablado en muchas oportunidades del gozo y la felicidad que uno recibe al hacer la obra misional. Hoy me gustaría hacer referencia especifica al gozo y la felicidad que se reciben al hacer la obra del templo. Hace unos meses, mi esposa y yo regresamos, después de tener el gran privilegio de supervisar la obra del Templo de Washington, D.C., durante mas de dos años.

Quizás sea un poco tarde para ello, pero quisiera comunicaros el amor y los saludos de los obreros y usuarios del Templo de Washington, y me complace informaros que en esa parte de la viña del Señor hay un gran espíritu y un gran crecimiento y progreso en el remo.

Durante esos dos años, mi esposa y yo disfrutamos de muchas hermosas experiencias espirituales, y diariamente éramos testigos del amor y el servicio a nuestros semejantes.

Nuestro Padre Celestial es un padre amoroso, y el ha dicho: «Porque, he aquí, esta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre» (Moisés 1:39). Y con ese fin restauró el evangelio en esta dispensación . Seguir leyendo

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La esperanza en Cristo

Conferencia General Octubre 1986logo 4
La esperanza en Cristo
Barbara W. Winder
Presidenta General de la Sociedad de Socorro

Barbara W. Winder«Nuestro Salvador no nos dejará desamparadas en nuestra lucha por hacer frente a las aflicciones de esta vida. «

Me regocijo junto con vosotras en la presencia de nuestro Profeta y de los líderes del sacerdocio. El estar con vosotras, hermanas, reunidas aquí, y en todo el mundo, uniendo nuestra fe para aprender los principios del evangelio, es un gran privilegio.

¡Cuán afortunadas somos de ser miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días!

Hermanas, los afanes y las inquietudes de esta vida terrenal hubieran podido evitarse si hubiésemos permanecido al amparo de la morada de nuestros Padres Celestiales; pero de haber sido así, ¿cómo hubiéramos podido progresar’? Al proyectar nuestro Padre Celestial y nuestro Salvador enviarnos a la tierra, dijeron: «Y con esto los probaremos, para ver si harán (o sea, todos nosotros) todas las cosas que el Señor su Dios les mandare» (Abraham 3:25). Esta tierra había de ser una esfera de probación; llegaríamos a conocer el bien y el mal, la felicidad y el sufrimiento, el regocijo y el dolor. Conocíamos el plan, lo anhelábamos y lo respaldábamos; lo defendimos y aun luchamos por él.

Con anhelo y emoción vinimos a la tierra a aprender, cada cual con su propia serie de circunstancias, pruebas y tentaciones que vencer.

Pero no se nos dejó sin esperanza. Nuestro Salvador, por medio de su expiación, nos brindó la posibilidad de recibir la salvación. Él no nos dejara desamparadas en nuestra lucha por hacer frente a las aflicciones de esta vida.

Hay muchos tipos de problemas: la frustración y la desilusión que sufrimos por los hijos desobedientes o por un matrimonio difícil; la soledad del vivir sola cuando se desea intensamente una compañía; el largo y penoso camino del arrepentimiento; el conservar una actitud positiva y contar nuestras propias bendiciones aun en las tribulaciones. Seguir leyendo

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La doctrina fundamental de la Iglesia

Conferencia General Octubre 1986logo 4
La doctrina fundamental de la Iglesia
presidente Gordon B. Hinckley
Primer Consejero en la Primera Presidencia

Gordon B. Hinckley«Están unidos a fin de llevar a cabo el grandioso y divino plan para la salvación y exaltación de los hijos de Dios.»

Mis hermanos, he elegido para mi discurso un tema que es muy conocido para todos nosotros. Es el primero de nuestros Artículos de Fe, que expresa la doctrina fundamental de nuestra religión. Es muy significativo el hecho de que, al establecer los elementos principales de nuestra doctrina el profeta José Smith pusiera este en primer lugar.

«Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo. y en el Espíritu Santo.»

La preeminencia que se ha dado a esta declaración esta de acuerdo con otra declaración que el Profeta hizo:

«Conocer con certeza el carácter de Dios es el primer principio del evangelio.» (History of the Church. 6:305.)

Estas declaraciones sumamente importantes y globales están en armonía con las palabras del Señor en su grandiosa oración intercesora:

»Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.» (Juan 17:3.)

El otro día me entregaron un folleto, escrito por un critico y enemigo de la Iglesia cuyo deseo es minar la fe de los débiles y los indoctos. En el se repiten las mismas falsedades que se han repetido durante un siglo o mas, y se pretende establecer lo que creemos nosotros, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.

Sin ningún deseo de argüir con nuestros camaradas que profesan otras religiones, a muchos de los cuales conozco y tengo en alta estima, en esta ocasión quiero dejar clara mi posición con respecto a este, el tema teológico mas importante de todos.

Creo sin ninguna duda ni reserva en Dios, el Eterno Padre. El es mi Padre, el Padre de mi espíritu y progenitor del espíritu de todo ser humano; es cl gran Creador. el que gobierna el universo; El dirigió la creación de esta tierra en la que vivimos: el hombre fue creado a Su imagen. El es una persona. es real, es un ser individual, y »tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre» (D. y C. 130:22). Seguir leyendo

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La chispa de la fe

Conferencia General Octubre 1986logo 4
La chispa de la fe
élder Henry B. Eyring
Primer Consejero en el Obispado Presidente

Henry B. Eyring«Si yo tuviese la oportunidad de enseñar solo una cosa, sería lo que significa y lo que se siente al ejercer la fe en Jesucristo en el proceso del arrepentimiento.»

Al cierre de la última conferencia general, el presidente Benson dijo: »Os bendigo con una mayor comprensión del Libro de Mormón. Os prometo que desde este momento, si diariamente leemos sus páginas y vivimos sus preceptos, Dios derramará sobre cada hijo de Sion y la Iglesia bendiciones como las que jamás hemos visto» (Liahona, jul. de 1986, pág. 72).

Os doy mi testimonio de que yo he sido bendecido como él lo prometió y he visto llegar nuevas bendiciones a la gente que amo. Estoy agradecido porque Dios cumple las promesas que hace por intermedio de su profeta.

Y aun sintiendo esta gratitud, pienso en aquellos cuyos corazones se sienten doloridos por promesas que aún no se cumplen. Esta noche, o mañana, muchos de nosotros oraremos con verdadera intención, y quizá con lágrimas en los ojos, por alguien cuya felicidad nos daría felicidad, a quien se han prometido todas las bendiciones de paz que vienen con el bautismo y el don del Espíritu Santo, y que sin embargo las abandona y no las considera importantes. Ninguno de nosotros está libre de tener uno de estos casos, ya que nuestros círculos de seres amados son lo suficientemente grandes como para incluir a este tipo de personas. Mi corazón se inclina especialmente hacia aquellos que se hacen la pregunta que todos nos hemos hecho: «¿Cómo puedo estar seguro de que he hecho todo lo posible por ayudar?»

Hace cincuenta años, en la conferencia de octubre, el presidente J. Ruben Clark, hijo, miembro de la Primera Presidencia, dio esta respuesta, que llevo conmigo en una tarjeta:

«Es mi esperanza y creencia que el Señor nunca permite que la luz de la fe se extinga totalmente del corazón de ningún ser humano, no importa lo leve que sea su resplandor. El Señor ha dispuesto que allí haya aun una chispa, la cual, con enseñanza, con el espíritu de rectitud, con amor, con ternura, con el ejemplo, y con vivir el evangelio, se avivara y volverá a resplandecer, no importa cuán obscura haya estado la mente. Y si no logramos llegar a aquellos de entre nosotros cuya fe se haya ido apagando, habremos fallado en una de las cosas principales que el Señor espera de nosotros. ‘‘ (En Conference Report, oct. de 1936, pág. 114.) Seguir leyendo

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Habla un padre

Conferencia General Octubre 1986logo 4
Habla un padre
élder George I. Cannon
del Primer Quórum de los Setenta

George I. Cannon«Podéis tener la paz interior que os dice que Cristo es el Salvador y que vivir el evangelio es la mejor forma de vivir.»

Mis hermanos y hermanas, la obra de Dios progresa en Asia. Por medio de la fe, las oraciones y las buenas obras de los miembros y de los misioneros en muchos países de ese continente, ha habido un despertar espiritual y muchas puertas se están abriendo. Mi esposa y yo nos sentimos humildes y emocionados por nuestro llamamiento de servir en esa parte del mundo.

Quisiera hablaros como padre y abuelo.

Primero, quisiera hablarles a los niños Quiero que sepáis que nuestro Padre en el cielo y nuestro hermano mayor Jesucristo os quieren mucho. Cuando Jesús vivía en la tierra sucedió lo siguiente: «Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron.

«Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mi, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos» (Mateo 19:13-15). Y entonces puso las manos sobre ellos.

Cada uno de vosotros es importante para nuestro Padre Celestial y su Hijo, Jesucristo. Ellos quieren que seais felices. Ellos dijeron muchas cosas que si obedecéis os harán sentir contentos. Jesús nos dijo que honremos a nuestros padres. (Véase Mateo 5:4.) Eso quiere decir que debemos obedecerlos, pedirles ayuda y consejo y, si ellos hacen lo correcto, seguir su ejemplo.

Jesús también dijo: «Ora siempre, y derramare mi Espíritu sobre ti, y grande será tu bendición» (D. y C. 19: 38). Espero que todas las mañanas y las noches os arrodilléis al lado de la cama y oréis a nuestro Padre Celestial. Al empezar el día. pedidle que os ayude a tener buenos pensamientos y a hacer cosas buenas Al final del día. agradecedle sus bendiciones y pedidle que su Espíritu siempre os acompañe. Yo se por experiencia que la oración puede haceros mas felices y mejores. Seguir leyendo

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El valor es importante

Conferencia General Octubre 1986logo 4
El valor es importante
presidente Thomas S. Monson
Segundo Consejero en la Primera Presidencia

Thomas S. Monson«Tengamos el valor de desafiar la opinión popular, el valor de defender lo que es justo.»

Esta noche, los poseedores del sacerdocio llenan el Tabernáculo en la Manzana del Templo; los que no cupieron llenan el Salón de Asambleas aquí al lado, y los demás están reunidos en capillas y salones tan grandes como el Centro Marriott en la Universidad Brigham Young y tan pequeños como la capilla más remota a muchas millas de aquí. Todos han venido para sentirse edificados, para aprender y recibir inspiración. La expresión preferida de mi nieta de nueve años describe la responsabilidad de hablar a un auditorio tan inmenso: ¡Que imponente!

Necesito vuestra fe y oraciones; pido a nuestro Padre Celestial que me de el noble atributo de la valentía, porque se que el valor es muy importante.

Esta verdad la aprendí en una experiencia práctica hace unos treinta y un años, cuando servía como obispo. La sesión general de nuestra conferencia de estaca se estaba llevando a cabo en el Salón de Asambleas. Se iba a reorganizar nuestra presidencia de estaca. El Sacerdocio Aarónico, incluyendo algunos miembros de los obispados, estaba encargado de proveer la música. Al terminar de cantar el primer número especial, el presidente Joseph Fielding Smith, la autoridad que nos visitaba, fue al púlpito y leyó los nombres de los que constituirían la nueva presidencia de estaca para que la congregación los aprobara. Sé que a los otros miembros de la presidencia de estaca les habían hecho el llamamiento por anticipado, pero a mí no. Después de leer mi nombre, el presidente Smith dijo: »Si el hermano Monson está dispuesto a aceptar este llamamiento, nos gustaría escuchar sus palabras».

Cuando me pare delante del púlpito y mire ese mar de personas, recordé la canción que acabábamos de cantar y que se llamaba: «Ten valor, hijo, para decir que no». En ese momento decidí que el tema de mis palabras seria: »Ten valor, hijo, para decir que sí.».

El recorrido de la vida no es una autopista sin obstáculos o barreras; más bien es un camino en el que se encuentran bifurcaciones y encrucijadas. Constantemente tenemos que tomar decisiones. Y para poder tomar las correctas necesitamos valentía: el valor de decir »no» y el valor de decir «si». Estas serán decisiones que determinaran nuestro destino futuro. Seguir leyendo

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El momento de tener esperanza

Conferencia General Octubre 1986logo 4
«El momento de tener esperanza»
Ardeth G. Kapp
Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Ardeth G. Kapp.«Habrá algunas cuestas empinadas por delante, pero nuestro Señor y Salvador Jesucristo nos ha prometido que subirá a nuestro lado.»

Quisiera poder sentarme con cada una de vosotras en el columpio de mi jardín en esta temporada, precisamente cuando el sol empieza a caer. ¡Me gusta tanto escuchar a los grillos! Los que escuchan con atención pueden distinguir entre un mensaje de amor, una señal de peligro y otros sonidos que simplemente dicen: «Aquí estoy».

¿Sabíais que los grillos tienen oídos en las rodillas? Cuando yo estoy de rodillas trato de escuchar para poder comprender mejor las necesidades y los anhelos de vosotras jovencitas. Trato de entender al leer vuestras cartas y siempre que tengo la oportunidad de escucharos expresar vuestros pensamientos y sentimientos.

Imaginaos que estáis sentadas conmigo en mi columpio mientras escuchamos juntas los mensajes que he recibido recientemente de algunas jovencitas.

»Estimada hermana Kapp:

»Este año ha sido muy difícil. No me he sentido segura de mi misma, y mi amiga (quien también es miembro de la Iglesia) se volvió en contra de mi e hizo otras amistades. ,A veces me siento tan sola! Sé que mi Padre Celestial está al tanto de mis problemas, y también sé que debo tenerlos para progresar, aunque a veces es muy difícil recordarlo.»

Escuchemos a otra jovencita que nos cuenta lo que siente:

»Siempre se dice que es necesario que pase algo en la vida para darnos el deseo de cambiar. Eso me sucedió a mí. Aún tengo mucho para recorrer, pero por fin comprendí que mi Padre Celestial esta de mi lado aunque yo lo haya traicionado en cierta manera. Estoy esforzándome por cambiar mi vida y hacer lo correcto. Estoy decidida a hacerlo, no importa cuánto tiempo me tome: pero es tan difícil. Sólo quisiera poder ir a darles un abrazo a mis Padres Celestiales y decirles que estoy en camino.»

Escuchemos parte de la carta que recibió una madre preocupada pero agradecida. A su hija de diecisiete años la considerarían una rebelde los que no han aprendido a reconocer un llamado de auxilio: Seguir leyendo

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El Libro de Mormón: la clave de nuestra religión

Conferencia General Octubre 1986

El Libro de Mormón:
La clave de nuestra religión

presidente Ezra Taft Benson

«Es la clave en el testimonio de Jesucristo. Es la clave de nuestra doctrina. Es la clave del testimonio.»


Mis amados hermanos: Hoy quisiera hablar sobre uno de los dones más importantes que se han dado al mundo en tiempos modernos. El don en el que estoy pensando es más importante que las invenciones que han surgido de la revolución industrial o tecnológica. Este es un don de mayor valor aún para el género humano que los muchos adelantos maravillosos que hemos visto en la medicina moderna. Es de mayor valor para el género humano que la evolución de los vuelos y viajes espaciales. Hablo del don del Libro de Mormón, entregado al género humano hace ya ciento cincuenta y seis años.

Este don fue preparado por la mano del Señor durante un período de más de mil años, luego escondido por El para preservarlo en su pureza para nuestra generación. Quizá no haya nada que testifique más claramente de la importancia de este libro moderno de Escrituras que lo que el Señor mismo ha dicho sobre él.

Por su propia boca ha dado testimonio de que

(1) es verdadero (D. y C. 17:6);
(2) contiene la verdad y sus palabras (D. y C. 19:26);
(3) se tradujo por el poder del cielo (D. y C. 20:8);
(4) contiene la plenitud del evangelio de Jesucristo (D. y C. 20:9; 42:12);
(5) fue dado por inspiración y confirmado por el ministerio de ángeles (D. y C. 20: 10);
(6) da evidencia de que las Escrituras sagradas son verdaderas (D. y C. 20:11); y
(7) aquellos que lo reciban con fe recibirán la vida eterna (D. y C. 20: 14).

Un poderoso segundo testimonio de la importancia del Libro de Mormón es el darse cuenta del momento que el Señor permitió que se publicara, dentro del cuadro cronológico de la restauración. Lo único que le precedió fue la Primera Visión. En esa manifestación maravillosa, el profeta José Smith entendió la verdadera naturaleza de Dios y que Dios tenía una obra que encomendarle. La aparición del Libro de Mormón fue lo que le siguió. Seguir leyendo

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El guarda de nuestro hermano

Conferencia General Octubre 1986logo 4
El guarda de nuestro hermano
élder Dallin H. Oaks
del Quórum de los Doce Apóstoles

Dallin H. Oaks«La regla de oro se aplica a la forma en que nos. ganamos la vida. Si somos el guarda de nuestro hermano, aun en el mundo mercantil.»

Una de las consecuencias de la vida mortal es la necesidad que tenemos de ganarnos el pan de cada día (véase Génesis 3:19; Moisés 4:25), lo cual hacemos como empleados, comerciantes o inversionistas. En nuestras ocupaciones laborales, enfrentamos la prueba de tratar con justicia y consideración a los demás.

Nuestro deber es claro. Nuestro Salvador nos dio la regla de oro: «Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos» (Mateo 7: 1 2).

La opinión de Satanás es lo contrario. El patrocina el interés propio, desprovisto de toda contemplación. Una de sus armas mas eficaces es la tentación de aprovecharse injustamente de los demás con el fin de obtener lucro. Así ha sido desde el principio.

Caín dio el ejemplo al mundo; como codiciaba los rebaños de su hermano Abel, Satanás le enseñó la manera de conseguirlos (Moisés 5:29, 38). Satanás enseñó a Caín que se podían obtener bienes materiales perjudicando al que los tuviera (Vers. 31).

Caín mató a Abel. Las Escrituras dicen que lo hizo «con el fin de obtener lucro» (Moisés 5:50), o sea, los rebaños de su hermano (Moisés 5: 33). Al ver eso, el Señor le preguntó a Caín: Donde esta Abel, tu hermano?» Caín intentó primero encubrir su pecado con una mentira y dijo: «No se». Luego añadió una justificación: «¿Soy yo el guarda de mi hermano?» (Génesis 4:9; Moisés 5:34).

¿Somos guardas de nuestros hermanos? O, en otras palabras, ¿somos responsables de cuidar del bienestar de nuestros semejantes al procurar ganarnos el pan nuestro de cada día? La regla de oro de nuestro Salvador dice que si lo somos. Satanás dice que no lo somos.

Tentados por Satanás, algunos han seguido el ejemplo de Caín. Codician bienes y luego pecan para obtenerlos. El pecado puede ser asesinato o algún tipo de robo. Puede ser fraude o engaño. Puede ser aun alguna hábil manipulación legal de hechos o influencia para aprovecharse injustamente de otra persona. El pretexto es siempre el mismo: «¿Soy yo el guarda de mi hermano?» Seguir leyendo

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