La visita del salvador a las américas

Conferencia General Abril 1987
La visita del Salvador a las Américas
presidente Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia

Cuán grande bendición sería si cada familia leyese Tercer Nefi, analizara su contenido sagrado y luego averiguara la manera en que se asemeja a ellos y aplicara sus enseñanzas en sus vidas.

Mis amados hermanos: Al comenzar otra grandiosa conferencia general de la Iglesia, mi corazón está lleno de amor y gratitud hacia los Santos de los Últimos Días de todo el mundo.

Durante los últimos seis meses me he sentido sumamente conmovido por la forma en que los miembros de la Iglesia han respondido al consejo de leer y releer la palabra del Señor, tal como aparece en el Libro de Mormón.  Esto ha resultado en un gran incremento en la espiritualidad, y está ayudando a limpiar el interior del vaso.

Tantos adultos, como jóvenes y niños, han testificado firmemente en cuanto a la manera en que el Libro de Mormón ha cambiado sus vidas. Este volumen sagrado de Escritura continúa surtiendo también un cambio en mi vida.

Últimamente he estado leyendo de nuevo en el Libro de Mormón el maravilloso relato de la visita del Salvador resucitado al continente americano.  Al acercarse la época de la Pascua, me he sentido profundamente conmovido por la belleza y la profundidad de este relato que aparece en Tercer Nefi, así como por su gran valor para nuestra época y nuestra generación.

Al anticipar la segunda venida del Salvador, el registro de la historia nefita, poco antes de Su visita, revela muchos aspectos similares a nuestros días.  La civilización nefita estaba en su apogeo; eran prósperos e industriosos; habían construido muchas ciudades conectadas por espaciosas carreteras; se ocupaban en la navegación y el comercio, y construían templos y palacios.

Pero, como sucede tan a menudo, la gente rechazó al Señor.  El orgullo se convirtió en algo común, se propagaron el fraude y la inmoralidad y las combinaciones secretas prosperaron porque, como nos dice Helamán, los ladrones de Gadiantón «habían inducido a la mayor parte de los justos, hasta que habían llegado a creer en sus obras, y participar de sus despojos» (Helamán 6:38).  «Empezó el pueblo a distinguirse por clases, según sus riquezas y sus oportunidades para instruirse» (3 Nefi 6:12).  Y «Satanás tenía gran poder, al grado de incitar a los del pueblo a cometer toda clase de iniquidades, y a inflarlos de orgullo, tentándolos a que procuraran poder, y autoridad, y riquezas, y las cosas vanas del mundo» (vers. 15), tal como en la actualidad. Seguir leyendo

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La sombra prolongada de la mano de Dios

Conferencia General Abril 1987logo 4
La sombra prolongada de la mano de Dios
presidente Gordon B. Hinckley
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Gordon B. HinckleyNo hubo nunca una época mejor en la historia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días.

Mis hermanos, estoy agradecido por la oportunidad y el privilegio de estar con vosotros en esta gran conferencia mundial. Estoy agradecido de estar vivo para ver este tiempo de cumplimiento de profecías en la gran obra del Señor.

No hubo nunca una época mejor en la historia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. No hubo nunca una época en la que la obra del Señor prosperara como ahora, ni un tiempo en el que hubiera mayor motivo de regocijo y gratitud para los santos en todas partes.

Ayer escuchamos el informe estadístico anual de la Iglesia; a algunos les parecerá una aburridora lista de cifras. Para mí, esa información representa un milagro. A fin de año la cantidad de miembros de la Iglesia sobrepasó fácilmente los seis millones. ¡Que milagroso y extraordinario florecimiento de aquella pequeña semilla plantada el 6 de abril de 1830, en la casa de troncos de Peter Whitmer, donde seis hombres organizaron formalmente la Iglesia!

Al finalizar el año 1986, había 1.622 estacas de Sión. ¡Qué avance de enormes proporciones desde la primera pequeña estaca que se organizo en Kirtland en 1831!

Al fin del año pasado había mas de 15.000 congregaciones locales en 122 naciones, territorios y colonias; había 193 misiones organizadas y casi 32.000 misioneros sirviendo en ellas. ¡Qué gran cambio desde que Samuel Smith, aun antes de que se organizara la Iglesia, puso unos cuantos ejemplares del Libro de Mormón en su mochila, y recorrió los caminos del oeste del estado de Nueva York dejando un ejemplar aquí y otro allí con el fin de influir para el bien eterno de aquellos que lo leyeran!

Hubo 5.000 ejemplares de aquella primera edición, cuya impresión fue posible gracias a la generosidad de Martin Harris, que hipoteco una granja para pagarla. El año pasado se imprimieron 1.643.000 ejemplares del mismo libro solo en ingles, distribuyéndose cerca de 3.000.000 de ejemplares en todos los idiomas. Seguir leyendo

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La reverencia y la moralidad

Conferencia General Abril 1987

La reverencia y la moralidad

Gordon B. Hinckley

presidente Gordon B. Hinckley
Primer Consejero en la Primera Presidencia

«Probad vuestra fortaleza, demostrad vuestra independencia diciendo ‘no’ cuando vuestros compañeros os tienten.  Vuestra fortaleza hará fuertes a los débiles.  Vuestro ejemplo dará valor a otros.»


El presidente Benson y las demás Autoridades me han pedido que hable de dos o tres asuntos que nos conciernen a todos.

El primero es la reverencia en las reuniones, en particular, la reunión sacramental.  Este es un asunto que debe preocupar a todos los poseedores del sacerdocio, tanto Aarónico como de Melquisedec, al igual que a todos los miembros de la Iglesia.

¿Por qué vamos a la reunión sacramental?  Vamos, por supuesto, para renovar nuestros convenios al participar de la Santa Cena.  Esta es la parte más importante de esta reunión.  También vamos a que se nos enseñe, a meditar sobre las cosas de Dios a adorar al Señor en espíritu y en verdad.  Vamos por el mandamiento que el Señor nos dio en una revelación:

«Ofrecerás un sacrificio al Señor tu Dios en justicia, sí, el de un corazón quebrantado y un espíritu contrito.
«Y para que más íntegramente puedas conservarte sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo;
«porque, en verdad, éste es un día que se te ha señalado para descansar de tus obras y rendir tus devociones al Altísimo.» (D. y C. 59:8-10.)

Cada uno de nosotros necesita detener la vida agitada que vivimos y hacer una pausa para reflexionar sobre lo qué es divino y sagrado.  Recuerdo que, cuando era misionero en Londres, Inglaterra, hace más de cincuenta años, teníamos nuestras reuniones en la casa municipal de Battersea, un local que alquilábamos.  Los pisos no estaban alfombrados y nos sentábamos en sillas.  Cada vez que alguien se movía, la silla rechinaba, pero eso no era lo peor; mucho peor, era el charloteo de los miembros de la rama.

Una vez invitamos a una familia que habíamos conocido mientras folleteábamos.  Con grandes esperanzas los misioneros; los esperamos en la puerta para saludarlos. En el  salón se oía el usual  ruido de los miembros conversando amigablemente unos con otros.  Cuando la familia entró, reverentemente se acercaron a una sillas, se arrodillaron un momento y cerraron los ojos, para orar.  Después se sentaron en actitud de reverencia, entre semejante conmoción. Seguir leyendo

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La paciencia, clave de la felicidad

Conferencia General Abril 1987logo 4
La paciencia, clave de la felicidad
élder Joseph B. Wirthlin
del Quórum de los Doce Apóstoles

Joseph B. Wirthlin«A menudo nos impacientamos con nosotros mismos, con nuestros familiares y hasta con el Señor, exigimos lo que queremos en el mismo momento, sin tener en cuenta si lo hemos ganado, si será bueno para nosotros o si es correcto,»

Una de las mas grandes frases que puede oír el oído humano proviene del Libro de Mormón: «Adán cayo para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo» (2 Nefi 2:25). Esa expresión contiene las mayores posibilidades de la vida. Pero deseo agregar que podemos tener verdadero gozo y felicidad sólo si aprendemos a ser pacientes.

Los diccionarios definen la paciencia como la virtud para sufrir los infortunios sin quejarse. Además, es lo contrario de la prisa y el impulso; es perseverancia, pese a la oposición, las dificultades o la adversidad.

En un pasaje del Libro de Mormón, Alma nos ayuda a entender la paciencia. Después de hablar de plantar una semilla que podría convertirse en árbol, agrega estas palabras que mueven a la reflexión: «Y he aquí, a medida que el árbol empieza a crecer, . . . si lo cultiváis con mucho cuidado, echará raíz, y crecerá, y dará fruto . . .

»Y a causa de vuestra diligencia, vuestra fe y vuestra paciencia . . . recogeréis su fruto, el cual es sumamente precioso, y el cual es mas dulce que todo lo dulce . . . y comeréis de este fruto hasta quedar satisfechos, de modo que no tendréis hambre ni tendréis sed . . .
«segareis el galardón de vuestra fe, y vuestra diligencia, y paciencia» (Alma 32:37, 42-43.)

No se si los miembros de la Iglesia apreciamos como deberíamos el Libro de Mormón, una de nuestras sagradas Escrituras. Una de las explicaciones mas claras de por que necesitamos paciencia para soportar las pruebas de la vida la dio Nefi en estas extraordinarias palabras;

«Porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas. Pues de otro modo. . . no se podría llevar a efecto la justicia ni la iniquidad, ni tampoco la santidad ni la miseria, ni el bien ni el mal. De modo que todas las cosas necesariamente serian un solo conjunto . . .
«Y si decís que no hay ley, decís también que no hay pecado. Si decís que no hay pecado, decís también que no hay justicia. Y si no hay justicia, no hay felicidad. Y si no hay justicia ni felicidad, tampoco hay castigo ni miseria.  Y si estas cosas no existen, Dios no existe.  Y si no hay Dios, nosotros no existimos, ni la tierra; porque no podría haber habido creación de cosas, ni para actuar ni para recibir la acción; por consiguiente, todo se habría desvanecido.» (2 Nefi 2: 11, 13.) Seguir leyendo

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La fuerza de voluntad

Conferencia General Abril 1987logo 4
La fuerza de voluntad
presidente Thomas S. Monson
Segundo Consejero en la Primera Presidencia

Thomas S. Monson«En el recinto privado de nuestra conciencia yace ese espíritu, esa determinación de despojarnos de quien solíamos ser, y elevarnos al nivel de nuestro verdadero potencial.»

Hace unos meses me encontraba ante un auditorio repleto en el Centro Marriott, en la Universidad Brigham Young. Tenía la responsabilidad de elevar, motivar e inspirar a los jóvenes y señoritas que allí se encontraban. Me di cuenta que estos jóvenes maravillosos representaban las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de padres, de familiares, de maestros y aun de Dios. Todos eran participantes en el gran desfile de la mortalidad. Algunos eran dotados en las artes, otros se inclinaban por las humanidades, mientras que otros descubrían que sus talentos yacían en el estudio de las ciencias naturales u físicas. Estos alumnos se encontraban en el escenario del estudio. Pronto se dispersarían para dejar su huella en la vida, para cumplir la medida de su creación y aprender de su propia vida aquellas lecciones que los prepararían para la exaltación que buscan.

Después pense en otros que luchan para convertirse en hábiles artífices mediante el estudio y la experiencia. Luego reflexione en la multitud de jóvenes y jovencitas que ha abandonado la preparación, ha formado amistades indeseables y adoptado hábitos y practicas que los desviaron del sendero que lleva a la perfección, llevándolos por una de las muchas desviaciones donde les espera el dolor, el desaliento y la destrucción.

El hijo descarriado, la hija obstinada, el marido enfurruñado, la esposa regañona-todos pueden cambiar. Puede haber un claro entre las nubes, una pausa en la tormenta. Llega la madurez; las amistades cambian; las circunstancias varían. Las palabras «moldeado en cemento» no tienen por que describir el comportamiento humano.

Desde la perspectiva de la eternidad, nuestra jornada en esta vida es muy breve. Las desviaciones son costosas; deben evitarse. Nuestra naturaleza espiritual interior no debe ser dominada por la física. Cada uno de nosotros debe recordar lo que es y lo que Dios espera que llegue a ser.

El poeta William Wordsworth, en su inspirada «Oda a la inmortalidad», tornó nuestros pensamientos hacia ese hogar celestial del cual todos provenimos: Seguir leyendo

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Estoy «vivo» en el evangelio?

Conferencia General Abril 1987logo 4
¿Estoy «vivo» en el evangelio?
élder Howard W. Hunter
Presidente en Funciones del Quórum de los Doce Apóstoles

Howard W. Hunter 1¿Soy dedicado y devoto, soy un miembro verídico y estoy vivo en el evangelio?

En un momento crítico de la batalla de Waterloo, cuando todo dependía de la firmeza de los soldados para resistir, un ansioso mensajero se precipitó ante el Duque de Wellington y le anunció que, a menos que las tropas inglesas recibieran un relevo o se retiraran, tendrían que rendirse ante el ataque inminente del ejército francés.  El duque le respondió:

-¡Resistid!
-¡Pero vamos a perecer! -protestó el oficial.
-¡Resistid! -le repitió el intrépido duque.
-¡Allí estaremos firmes! contestó el mensajero mientras se alejaba al galope.

Y, por supuesto, como resultado de tal lealtad y determinación, los británicos salieron victoriosos aquel día. (Walter Baxendale, ed., Dictionary of Anecdote, Incident, Illustrative Fact, New York: Thomas Whittaker, 1889, pág. 225.)

En nuestros días tiene lugar otra guerra de consecuencias mucho más serias; es la que se lleva a cabo por las almas de los hombres.  Al igual que la anterior, el resultado también depende de la firme resistencia de los soldados.  El toque de clarín del capitán se deja oír sobre la feroz artillería del enemigo, y nos dice: «¡Resistid! ¡Sed leales!»

Mis hermanos, siento gratitud porque la mayoría de los que se encuentran al alcance de mi voz resisten firmemente y son leales al reino de Dios.  Como los jóvenes guerreros de Helamán, «permanecen firmes en esa libertad con la que Dios los ha hecho libres; y son exactos en acordarse del Señor su Dios de día en día; sí, se esfuerzan por obedecer sus estatutos y sus juicios y sus mandamientos continuamente; y su fe es fuerte en las profecías concernientes a lo que está por venir» (Alma 58:40).  Me refiero a los miembros de la Iglesia que sin ostentación practican sus creencias cristianas en su vida diaria. Seguir leyendo

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Estar bajo convenio

Conferencia General Abril 1987

Estar bajo convenio

President Boyd K. Packerpor el élder Boyd K. Packer
del Quórum de los Doce Apóstoles

Las ordenanzas v los convenios constituyen nuestra credencial para entrar en la presencia de Dios.  El recibirlos dignamente es la meta principal de la vida; y cumplir con ellos es el objetivo de esta vida.


Espero que no sea presuntuoso de mi parte querer colocar en los registros de esta conferencia, y por ende, en la historia de la Iglesia, un apéndice para completar el registro de la pasada.

En la última sesión de la conferencia de octubre, el élder A. Theodore Tuttle dio un discurso inspirado y emocionante sobre la fe.  Habló sin texto, con las Escrituras en la mano, palabras que le salieron de] corazón.  Cuando finalizó, el presidente Hinckley, que dirigía esa sesión, dijo:

«Tal vez peque de indiscreto, pero creo que voy a correr el riesgo, y deciros que el hermano Tuttle ha estado muy enfermo y necesita de nuestra fe, la fe de que él mismo ha hablado.  Se apreciará mucho que los que lo hayan escuchado en toda la Iglesia rueguen a nuestro Padre Celestial por su salud, con la fe que él ha descrito. » (En Conference Report, octubre de 1986, pág. 93.)

El presidente Ezra Taft Benson, que fue el último discursante, respaldó que dijo el presidente Hinckley y él mismo pidió que se orara y ayunara con fe para que el hermano Tuttle recobrara la salud.

Pero el hermano Tuttle no se mejoró y falleció siete semanas después.

Ahora bien, en el caso de que la fe de alguna persona se haya debilitado al creer que no se contestaron las oraciones, o de que t alguien le parezca extraño que el profeta mismo pidiera a toda la Iglesia que ayunara y orara para que el hermano Tuttle viviera, y sin embargo él murió, os contaré de una experiencia que tuve con él.

Tenía intenciones de contarlo en su funeral, pero ese día estaba demasiado emocionado para hacerlo. Seguir leyendo

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Seré feliz?

Conferencia General Abril 1987logo 4
¿Seré feliz?
élder James E. Faust
del Quórum de los Doce Apóstoles

James E. Faust«Por muy perturbado que este el hogar en nuestra sociedad, no podemos dejar de verlo como la escuela principal de valores morales; no hay otro lugar donde se puedan enseñar tan eficazmente.»

Al acercarnos a los minutos finales de esta conferencia, nuestras almas están apaciguadas y elevadas por los inspirativos mensajes de consejo y esperanza que hemos oído. Vengo a este púlpito humildemente, no para juzgar sino para enseñar y advertir.

Hace poco vi en la oficina de un presidente de estaca de Brisbane, Australia, la foto de una niñita con cara triste. Sobre la fotografía estaba escrito lo siguiente: ¿Seré feliz?» Supongo que todos podríamos preguntarnos: »¿Seré feliz’?» El Salvador mismo oró por todos sus discípulos: ‘ para que tengan . . . gozo cumplido en sí mismos» (Juan 17:13).

Deseo hablar de la esperanza de que los niños verán un futuro lleno de algo de felicidad y paz. No se nos puede dar un don más precioso que los niños; ellos son la prueba de que Dios todavía nos ama. Son la esperanza del futuro.

Con el mundo como esta, no puedo menos que preguntarme quien los amará bastante para ayudarles a ser felices. ¿Quién los amará bastante para enseñarles fe y valores morales? Ellos tienen que aprender mucho mas que a sobrevivir y complacerse. Es muy grande la necesidad de enseñanzas del corazón y del aspecto civilizador de la educación. ¿Dónde aprenderán virtud los niños’? ¿Quién se interesará en ellos bastante para moldear su carácter moral? ¿Cómo pueden aprender a ser humanitarios, bondadosos y felices, y a enriquecer su vida y la de los demás’?

Esta enseñanza de la generación venidera no es fácil en una sociedad de la que desaparecen muchas creencias fundamentales. Ideas letales en los medios de difusión ponen a prueba casi todo valor humano; una de sus fuerzas motivadoras es el exceso de libertinaje bajo el disfraz de libertad individual. Es casi imposible llegar a un acuerdo público en cuanto a los valores que se deben enseñar a la próxima generación. La gente esta en desacuerdo en casi todo. Las restricciones sociales se han debilitado.

Esto significa que tendremos que enseñar a nuestros hijos un estilo propio de vida y proveerles anclas morales en el mar de la autoindulgencia, el interés personal y el egoísmo en el que flotan. Seguir leyendo

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El valor de la fe y la esperanza

Conferencia General Abril 1987logo 4
El valor de la fe y la esperanza
élder Paul H. Dunn
del Primer Quórum de los Setenta

Paul H. DunnPor más incómodas que sean las realidades que debemos enfrentar durante toda la vida, es imperioso que reconozcamos y valoremos las muchas cosas hermosas que la vida nos ofrece.

Muy cerca de este tabernáculo hay un edificio de veintiséis pisos. En él hay dos tipos de ascensores, uno de los cuales es expreso y se desplaza a gran velocidad, mientras que el otro es un poco mas lento.

No hace mucho entre en uno de los ascensores rápidos, los que, según la opinión de muchas de las personas que trabajan en ese edificio, bien podrían ser una de las atracciones de Disneylandia. De todos modos, había en el ascensor también un niñito con su papa. De pronto el ascensor inició su marcha y el niño, sorprendido por la velocidad, abrió los ojos muy grandes y, lleno de fe y confianza le dijo a su papa: »Papito, ¿sabe nuestro Padre Celestial que vamos en camino?»

Esta experiencia encierra una gran lección.

La doctora Jo Ann Larsen, una consejera familiar de Salt Lake City, dio recientemente muy buenos consejos en cuanto a la manera de enseñar a los niños y ayudarlos a sentir estima por sí mismos. Hizo mención a la tendencia que muchos padres tienen, al esforzarse por enseñar a sus hijos a ser responsables, a recalcar a menudo las cosas negativas que ellos hacen: los errores y faltas que cometen y los problemas y dificultades que causan.

Declaro que desde el momento en que nace hasta que llega a los veinte años de edad, una persona recibe de padres, educadores, hermanos y amigos un promedio de aproximadamente cien mil mensajes negativos los cuales rara vez se ven equilibrados por otros de naturaleza positiva. Se puede considerar afortunado el niño que por cada diez mensajes negativos recibe uno positivo, lo cual, en la opinión de la profesional, puede dejar huellas nefastas de por vida en la forma en que el niño siente hacia sí mismo.

Ella nos aconseja desarrollar la capacidad de ver mas lo positivo que lo negativo, haciendo posible que se verifiquen milagros a veces, y que los resultados de nuestros esfuerzos de enseñanza y la relación que tenemos con nuestros hijos ciertamente sean mucho mejores. Todo lo bueno que se logra para hacer un mundo mejor con enfoques confiados y edificantes de las situaciones de la vida, en contraste con los que tienden a destruir, es posible que jamas pueda medirse con exactitud. Seguir leyendo

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El libro de Mormón y doctrina y convenios

Conferencia General Abril 1987logo 4
El Libro de Mormón y Doctrina y Convenios
presidente Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia

Ezra Taft Benson«El Libro de Mormón es la ‘piedra angular’ de nuestra religión, y Doctrina y Convenios es la ‘piedra de coronamiento’, con revelación moderna constante. El Señor ha puesto su sello de aprobación en ambas piedras.»

Mis amados hermanos, me regocijo en esta gran conferencia. Soy mejor persona debido a que he estado presente. Agradezco al Señor la historia que se ha hecho. Esta ha sido otra maravillosa conferencia de la Iglesia. Os recomiendo que deis oído al consejo de estos hermanos que nos han hablado. Les amo y les apoyo y amo a los miembros de la Iglesia de todo el mundo.

Me gustaría hablar en cuanto a dos libros sagrados de escritura: el Libro de Mormón y Doctrina y Convenios.

El Libro de Mormón y Doctrina y Convenios están unidos como revelaciones del Dios de Israel para congregar y preparar a Su pueblo para la segunda venida del Señor.

Para sacar a luz estos volúmenes sagrados de escritura «para la salvación de un mundo perdido . . . costó la mejor sangre del siglo diecinueve», la de José Smith y su hermano, Hyrum (D. y C. 135:6).

Cada uno de esos libros divinos contiene una gran proclamación para todo el mundo: la portada del Libro de Mormón y la sección uno, el prefacio del Señor, en Doctrina y Convenios(D. y C. 1).

»Esta generación», le dijo el Señor a José Smith, »recibirá mi palabra por medio de ti» (D. y C. 5: 10). Y así lo ha sido, mediante el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y otras revelaciones modernas.

El Libro de Mormón y Doctrina y Convenios testifican el uno del otro Uno no puede creer en uno y no en el otro.

El Libro de Mormón testifica de libros modernos de escrituras. Hace referencia a ellos como »otros libros» y »últimos anales» que establecen la verdad de la Biblia y dan a conocer »las cosas claras y preciosas que se le han quitado» a la Biblia (véase I Nefi 13:39-40). Seguir leyendo

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El libro de Mormón testifica de Jesucristo

Conferencia General Abril 1987logo 4
El Libro de Mormón testifica de Jesucristo
élder J. Thomas Fyans
del Primer Quórum de los Setenta

J. Thomas Fyans«Llenad vuestros pulmones espirituales con el fluido que componen los elementos de la vida eterna, inhalando constantemente las verdades contenidas en El Libro de Mormón.»

Para asistir a esta conferencia, hemos viajado por muchos medios de transporte. Algunos hemos viajado en avión, otros, por tierra, en automóvil, autobús o tren. Todos esos medios de transporte nos han traído a un destino común.

Hay algo que todos necesitábamos en este viaje para que llegáramos aquí con seguridad. A los que hemos viajado en avión, al subir a bordo, nos acogieron con una bienvenida y en seguida nos dieron algunas instrucciones que decían algo así: «En caso de producirse a bordo una baja de presión, aparecerán automáticamente las mascaras del oxigeno; primero, colóquese cada cual su propia mascara de modo que le cubra la boca y la nariz, y luego ayúdeles a quienes necesiten ayuda, como a los niños».

El oxígeno del aire es de importancia vital para nosotros, ya que nuestro cuerpo físico depende totalmente del continuo abastecimiento de este valiosísimo fluido gaseoso. La falta de él, aunque tan solo sea por unos minutos o segundos. puede causar daños graves al cerebro y al organismo. La falta de aire durante un rato prolongado puede provocar la muerte. Solo a los que viajamos por avión nos recalcan su importancia porque. en circunstancias normales, el aire nos rodea por todas partes y solo tenemos que hacerlo llegar a los pulmones para que el oxigeno se extienda a las diversas partes de nuestro organismo.

Pero aun con un buen abastecimiento de ese fluido que nos sostiene la vida, al cabo de unos setenta años mas o menos, nuestro cuerpo mortal deja de funcionar. ¿Que es lo que trasciende esta vida mortal’? ¿Que nos llevamos al morir? En el Libro de Mormón, Amulek nos enseña:

«El mismo espíritu que posea vuestros cuerpos al salir de esta vida, ese mismo espíritu tendrá poder para poseer vuestro cuerpo en aquel mundo eterno» (Alma 34:34). Seguir leyendo

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El equilibrio en las exigencias de la vida

Conferencia General Abril 1987logo 4
El equilibrio en las exigencias de la vida
élder M. Russell Ballard
del Quórum de los Doce Apóstoles

M. Russell BallardSi nos concentramos en unos pocos objetivos fundamentales, es más probable que podamos enfrentar las muchas exigencias de la vida.

Mis queridos hermanos, desde la última conferencia general he sentido en mi propia vida el poder de las bendiciones del sacerdocio y el de la fe y las oraciones de los miembros de la Iglesia.  Durante muchos años he dado bendiciones a otras personas, he ayunado y orado por su bienestar y ejercido mi fe por su recuperación.  Hace poco, debido a una grave enfermedad, me tocó ser el recipiente de esa fe, oraciones y bendiciones.  Y agradezco, mis hermanos, las oraciones que habéis ofrecido en mi favor.

Uno de mis colegas me dijo que de esta enfermedad sacaría un beneficio, indicando que para todos es bueno que ocasionalmente enfrentemos la adversidad, especialmente si nos lleva a una introspección que nos permita evaluar abierta y sinceramente nuestra vida.  Eso fue lo que hice.

La noche anterior a la operación, los médicos me hablaron sobre la posibilidad de que tuviera cáncer.  Cuando quedé solo, mi mente se llenó de pensamientos sobre mi familia y mi ministerio, y encontré consuelo en las ordenanzas del evangelio que me unen eternamente a los míos si somos fieles.  Comprendí que debía cambiar el orden de prioridades en mi vida si deseaba lograr aquello que tenía más importancia para mí.

A veces necesitamos una crisis en la vida que nos reconfirme cuáles son las cosas que realmente valoramos y atesoramos.  Las Escrituras están llenas de ejemplos de personas que tuvieron que pasar por una crisis antes de comprender cómo podían servir mejor a Dios y al prójimo.  Si vosotros también os hacéis un examen de conciencia y valerosamente evaluáis vuestro orden de prioridades, quizás descubráis, como yo, que necesitáis equilibrarlo mejor.

Todos debemos llegar a ese autoexamen abierto y sincero, a la percepción de quiénes somos y de lo que queremos ser.

Como casi todos sabemos, enfrentar los diversos y complejos problemas de la vida cotidiana no es tarea fácil y puede trastornar el equilibrio y la armonía que buscamos.  Muchas personas que se preocupan por esto hacen grandes esfuerzos por mantener ese equilibrio, pero a veces se sienten abrumadas y derrotadas. Seguir leyendo

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El ejemplo del salvador

Conferencia General Abril 1987logo 4
El ejemplo del Salvador
élder Adney Y. Komatsu
del Primer Quórum de los Setenta.

Adney Y. KomatsuEl Salvador, como Hijo de Dios, mostró, tanto a nosotros como a mí, el gran ejemplo de la obediencia al guardar los mandamientos de su Padre.

Mis queridos hermanos, al aproximarse la época de la Pascua, nuestros pensamientos se vuelven al Señor Jesucristo, su crucifixión, resurrección y sacrificio expiatorio por los pecados del mundo.

Juan el Bautista, quien fue comisionado para ser el precursor del Salvador en sus días, declaró que nuestro Padre Celestial no se había olvidado de sus hijos en esta tierra. Él dijo:

»El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

»El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehusa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios esta sobre él.» (Juan 3:35-36.)

Muchos profetas de la Biblia y del Libro de Mormón predijeron la venida del Salvador. Isaías, en el Antiguo Testamento, predijo el nacimiento del Salvador al decir:

»Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamara su nombre Emanuel.» (Isaías 7:14.)

»Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamara su nombre Admirable, Consejero. Dios fuerte. Padre eterno, Príncipe de paz.» (Isaías 9:6.)

El Libro de Mormón, como otro testamento de Jesucristo, registra que un ángel le apareció al Rey Benjamin y le declaró las nuevas de gran gozo, 124 años antes de la venida de Cristo.

El ángel dijo: »Porque he aquí que viene el tiempo, y no esta muy distante, en que con poder, el Señor Omnipotente, que reina, que era y que es de eternidad en eternidad, descenderá del cielo entre los hijos de los hombres; y morará en un tabernáculo de barro, e irá entre los hombres efectuando grandes milagros, tales como sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, haciendo a los cojos que anden, a los ciegos que reciban su vista, a los sordos que oigan y aliviando toda clase de enfermedades . . . Seguir leyendo

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Edifiquemos el reino de Dios

Conferencia General Abril 1987logo 4
Edifiquemos el Reino de Dios
élder L. Tom Perry
del Quórum de los Doce Apóstoles

L. Tom Perry¿Hay una ausencia de envidia y de crítica? ¿Nos regocijamos en el éxito de uno de nuestros hermanos tanto como en el nuestro? ¿Compartimos lo que tenemos para que todos sean ricos como nosotros?  En una palabra, ¿somos «guardas» de nuestros hermanos?

Presidente, me estoy dando cuenta de que hemos estado prestándole atención.  Yo también tomaré el contenido de mi discurso del Libro de Mormón, ese grandioso y antiguo registro que contiene aproximadamente mil años de historia humana y que nos ofrece una perspectiva que sólo podemos obtener estudiándolo.  En él vernos los ciclos por los que pasan las naciones al seguir la rectitud y apartarse de ella.  Vemos la unidad que resulta de la fe en Dios y el deseo de edificar Su Reino, y la disensión que resulta cuando el corazón de la gente se vuelve egoísta y busca los deseos y antojos egoístas, los placeres de la carne, las riquezas y los bienes mundanos.

Una de las primeras advertencias proféticas en las Américas se encuentra en el segundo capítulo del libro de Jacob.  Este profeta censura la dedicación de los de su pueblo a las riquezas y el orgullo que domina sus corazones.  Les implora que se vuelvan otra vez hacia el Señor con estas palabras:

«Y tan benignamente os ha favorecido la mano de la providencia, que habéis obtenido muchas riquezas; y porque algunos de vosotros habéis adquirido más abundantemente que vuestros hermanos, os envanecéis con el orgullo de vuestros corazones, y andáis con el cuello erguido y la cabeza en alto por causa de vuestras ropas costosas, y perseguís a vuestros hermanos porque suponéis que sois mejores que ellos.

«Y ahora, hermanos míos, ¿,suponéis que Dios os justifica en esto?  He aquí, os digo que no; antes os condena; y si persistís en estas cosas, sus juicios os sobrevendrán aceleradamente.» (Jacob 2:13-14.)

Como podemos ver, muchas veces la prosperidad es la cansa de que las personas se aparten de Dios.  Los que son más ricos tienden a llenarse de orgullo y menosprecian a sus hermanos que tienen menos, considerándolos inferiores.  Aunque Jacob no lo dice, este proceso puede presentarse al revés. Los que no son tan afortunados se sienten despojados y se obsesionan con lo que no tienen, culpando a los demás y a Dios por su condición, a la vez que se apartan de El. Seguir leyendo

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Al que venciere. . . Así como yo he vencido

Conferencia General Abril 1987

«Al que venciere . . .así como yo he vencido»

Neal A. Maxwell

élder Neal A. Maxwell
del Quórum de los Doce Apóstoles

«Tenemos que llegar a ser, aun como Jesús es, incorporando cada vez más las virtudes del Señor en nuestras vidas. Aun en medio de nuestras imperfecciones obvias, tenemos que procurar perfeccionarnos, lentamente, pero con resolución.»


Los sucesos y las circunstancias de los últimos días hacen imperioso que los miembros de la Iglesia seamos y permanezcamos fundados y firmes en la fe (Colosenses 1:23; 2:7; 2 Pedro 1:12). Si no somos firmes en la fe, seremos sacudidos con violencia; si lo somos, no seremos «llevados por doquiera de todo viento de doctrina» (Efesios 4:14), ni por rumores, ni por el proceder ni los estilos intelectuales del mundo, ni incurriremos en el error de los antiguos atenienses que »en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo» (Hechos 17:21). Por lo demás, ¿de qué vale interesarnos en las cosas pasajeras de este mundo si después de todo »la apariencia de este mundo se pasa?». (1 Corintios 7:31.)

Sin embargo, no podemos afirmar nuestra fe en hacer lo que Jesús nos ha mandado si primero no afirmamos nuestra fe en Él. Si Jesús fuera solo un hombre, aunque fuera un hombre muy bueno, su consejo seria tan sólo el de un moralista de una época pasada; pero es otra cosa muy distinta que el Creador de innumerables mundos, cuyo interés principal es nuestra felicidad individual, mande: »No cometerás adulterio» (Exodo 20:14). Por tanto, nuestra tarea es la de reconciliarnos »con la voluntad de Dios, y no con la voluntad de. . . la carne» (2 Nefi 10:24).

El profeta y poeta Jacob presenció la forma en que la transgresión de los convenios entre los miembros de la Iglesia hería las »delicadas mentes» y traspasaba «muchos corazones . . . de profundas heridas» (Jacob 2:9, 35). Y se sentía agobiado de pesar porque algunos miembros tomaban livianamente sus convenios (Jacob 2:3.) Al ver a los que heridos caminan en el mundo de hoy, ¡comprendo mejor que nunca los sentimientos de Jacob!

¡Qué triste es ver que algunos miembros de la Iglesia ni se han reconciliado »con la voluntad de Dios» (2 Nefi 10:24) ni son lo bastante firmes en la fe para guardar sus convenios!

Algunos quebrantan sus votos matrimoniales y luego quebrantan otros convenios al participar indignamente de la Santa Cena. Seguir leyendo

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