Conferencia General Abril 1978
No tenemos tiempo para la contención
élder Marvin J. Ashton
del Consejo de los Doce
Hace algunos meses los misioneros de una remota isla del Pacífico del Sur fueron informados de que yo habría de visitarles durante dos o tres días. A mi llegada, estaban aguardándome ansiosamente para compartir conmigo cierta literatura en contra de la Iglesia, que había sido distribuida en la zona. Se encontraban molestos por las acusaciones y dispuestos para contraatacar.
Los misioneros se sentaron en el borde de sus sillas mientras yo leía las críticas y falsas declaraciones hechas por un ministro religioso, que aparentemente se había sentido amenazado por la presencia de nuestros jóvenes y por su éxito. Al leer el folleto que contenía las maliciosas y ridículas manifestaciones, y para sorpresa de mis jóvenes amigos, no pude menos que sonreír. Cuando terminé, me preguntaron: «¿Qué haremos ahora? ¿Cómo podemos oponernos a tales mentiras?» A lo que respondí: «No haremos nada. No tenemos tiempo para la contención. Sólo tenemos tiempo para dedicarnos a la obra de nuestro Padre. No contendáis con nadie, conducíos como caballeros, con calma y convicción y os prometo que tendréis éxito.»
Es posible que la fórmula que estos misioneros y todos nosotros debemos seguir, se encuentre en Helamán 5:30 en el Libro de Mormón:
«Y ocurrió que cuando oyeron esta voz, percibieron que no era una voz de trueno, ni una voz de ruido tumultuoso. Mas he aquí, era una voz apacible dc perfecta suavidad, como si hubiese sido un susurro, y penetró hasta lo más profundo del alma.»
Jamás ha existido una época en que haya sido más importante para nosotros, como miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el adoptar una posición, permanecer firmes en nuestras convicciones, y conducirnos con sabiduría ante toda circunstancia. No debemos ser manipulados ni enfurecidos por aquellos que buscan contender con respecto a las temas de candente actualidad. Seguir leyendo











élder Thomas S. Monson
Hay personas que persisten en oponerse al Libro de Mormón, no sólo atacando la autenticidad de este sagrado libro, sino también impugnando nuestro derecho de tener otras Escrituras, además de la Biblia.
























