Por el presidente Russell M. Nelson Devocional de Navidad de la Primera Presidencia de 2020
Mis queridos hermanos y hermanas, esta ha sido una noche maravillosa. La bella música y los bellos mensajes han edificado nuestro espíritu. La hermana Craven nos ha enternecido el corazón con sus reflexiones de abrazos celestiales y mantas de consuelo. El élder Nielson nos ha conmovido al relatar la vida de su padre, cuyo servicio militar lo privó de la Navidad durante tres años consecutivos. El élder Holland nos ha inspirado al enseñarnos sobre la vida del Salvador del mundo.
Permítanme aprovechar esta oportunidad para agradecer la forma en que han respondido a mi reciente invitación a inundar las redes sociales con expresiones de gratitud por nuestras muchas bendiciones. Respondieron millones de personas. Y estoy especialmente agradecido de que siguen orando a diario a nuestro Padre Celestial para agradecerle Su guía, protección, inspiración y, sobre todo, el don de Su Amado Hijo, Jesucristo. Seguir leyendo →
Por el presidente Dallin H. Oaks Primer Consejero de la Primera Presidencia Devocional de Navidad de 2022 de la Primera Presidencia.
Domingo 4 de diciembre de 2022
¡Feliz Navidad! Gracias a todos aquellos cuyos mensajes, música y servicio han proclamado “nuevas de gran gozo” en esta temporada de Navidad.
Cientos de millones de personas celebran el nacimiento de Jesucristo durante esta época navideña; todo el mundo debería hacerlo. La Suya fue y es la vida más grandiosa que jamás se haya vivido.
I.
Incluso desde un punto de vista terrenal, la vida mortal de Jesús de Nazaret ha tenido una mayor influencia en este mundo y en su historia que cualquier otra vida que se haya vivido. Él ha sido el tema principal de profetas y poetas durante miles de años. El arte y la música más grandiosos del mundo occidental se han dedicado a celebrar el nacimiento, la vida y la misión de Jesucristo. Filósofos y teólogos han pasado sus vidas estudiando Sus enseñanzas. Esas enseñanzas han inspirado innumerables obras de caridad, manifestaciones del amor puro de Cristo.
A nadie se le han dedicado más monumentos a Su vida y enseñanzas que al Señor Jesucristo. Esto, por supuesto, incluye las grandes catedrales que se esparcen por el paisaje de Europa y las Américas, muchas de las cuales requirieron más de un siglo para construirse. Actualmente, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cuenta con 171 templos dedicados y en funcionamiento y tiene 129 más en restauración, construcción original, diseño, o han sido anunciados por el presidente Russell M. Nelson en nuestra última conferencia general de octubre. Estas Casas del Señor están en cada continente y en 74 naciones del mundo. Allí dedicamos nuestra vida a seguir a Jesucristo.
Millones de personas han dado su vida y, lo que es más importante, millones de personas han llevado una vida acorde al ejemplo del Jehová Dios de Israel, Jehová, Jesucristo, nuestro Salvador. El presidente Gordon B. Hinckley no exageró cuando declaró: “… Su ejemplo incomparable [fue] el poder más grande para establecer el bien y la paz en el mundo”.
II.
Podemos ver un propósito y un símbolo importantes en el anuncio divino del nacimiento del Hijo Unigénito de Dios. De los relatos del Nuevo Testamento aprendemos que los anuncios del nacimiento del Niño Jesús en el hemisferio oriental se dieron a tres grupos distintos, cada uno con características muy diferentes. Quienes recibieron el anuncio celestial del nacimiento eran los muy humildes, los muy santos y los muy sabios.
El primer anuncio fue para los pastores de las colinas junto a Belén. Un ángel y un coro celestial proclamaron “nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo: […] un Salvador, que es Cristo el Señor” . Los pastores probablemente fueron escogidos para recibir esas buenas nuevas porque eran mansos y humildes. Por lo tanto, eran especialmente receptivos al mensaje de los cielos, lo cual demostraron al visitar al recién nacido. Luego, las Escrituras declaran que “al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño” . La labor de ellos como pastores y los corderos que cuidaban fueron ejemplos anticipados de lo que el Salvador describió en Sus enseñanzas. Además, cuando Jesús fue donde Juan el Bautista al comienzo de Su ministerio, ese profeta declaró: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”.
El segundo anuncio del nacimiento del Mesías se dio en el templo en Jerusalén a dos santos obreros cuyas vidas devotas los hacía merecedores de recibir el testimonio del Espíritu Santo. Cuando María y José llevaron al Niño Jesús al templo para el sacrificio prescrito para el primogénito, Simeón y Ana testificaron de que Él era el Mesías. En las Escrituras se registra que Simeón tomó al niño en brazos y bendijo a Dios por permitirle ver “tu salvación”, una “luz para revelación a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel”. Y Ana, una “profetisa”, “llegando en la misma hora, daba gracias al Señor y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén”.
Un tercer grupo se enteró de ese extraordinario nacimiento. La Biblia, en su versión ligeramente mejorada por José Smith, relata que unos magos vinieron del oriente a Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el niño que ha nacido, el Mesías de los judíos? Porque su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle”.
A causa de esta pregunta no podemos dudar de que fueron guiados por el Señor para Sus sagrados propósitos. La Biblia enseña que “nadie conoció las cosas de Dios, a no ser que haya tenido el Espíritu de Dios”. Esos magos eran de otra tierra y cultura, por lo que el que hubieran recibido un testimonio era un recordatorio de que el Mesías nació para todas las personas. Además, puede que haya habido otro propósito. Es posible que el valor del oro y de los otros regalos que los magos entregaron a María y a José haya ayudado a emprender su apresurado viaje a Egipto y a permanecer allí para salvar al Niño Jesús cuando la vida de Él se vio amenazada por la orden perversa del rey Herodes.
¿No es interesante que el milagroso acontecimiento del nacimiento de Cristo y algo de la importancia de ese acontecimiento se hayan dado a conocer solo a los muy humildes, a los muy santos y a los muy sabios? Como enseñó el élder James E. Talmage en Jesús el Cristo: “… Dios efectivamente levantó testigos para todas las clases y situaciones de los hombres: el testimonio de los ángeles para los pobres y humildes; el testimonio de los magos para el soberbio rey y altivos sacerdotes de Judea”.
El recordar a Simeón y a Ana puede inspirarnos a ser como ellos y a añadir nuestro testimonio del sagrado nacimiento y su propósito en esta época de Navidad.
III.
Para nosotros no hay nada nuevo en la celebración del nacimiento de Cristo. El mensaje es eterno y conocido. Se le enseñó a Adán; se les predicó a los hijos de Israel; se les reveló a los descendientes del padre Lehi. Una y otra vez, los profetas declararon las verdades fundamentales de las enseñanzas y la expiación de Jesucristo. Una y otra vez, declararon Su misión y enseñaron Su mandato de que los hijos de Dios amen y sirvan a Dios y que se amen y sirvan unos a otros. Estas declaraciones que se repiten a lo largo de los tiempos son el mensaje más importante de toda la eternidad. Para quienes siguen a Cristo, estas declaraciones no se deben revisar, sino que se deben renovar en la vida de cada uno.
La Navidad despierta en nosotros el deseo de extender aún más nuestros lazos normales de amor y amistad. La proclamación celestial “en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” no se limita a aquellos por quienes ya tenemos sentimientos de amor y afecto; sino que apunta a la buena voluntad hacia los amigos casuales, los extraños, incluso los enemigos. La Navidad es también un tiempo para perdonar, un tiempo para sanar viejas heridas y para reparar las relaciones que se han dañado.
La Navidad es una época para eliminar la arrogancia y la provocación, para contener la crítica, para practicar la paciencia y para restar importancia a las diferencias entre las personas. Tenemos el incentivo de hermanar a todas las personas, a aquellas que son y a aquellas que no son de nuestra fe, observando el mandato que Dios hizo que el profeta Moisés diera a los hijos de Israel:
“… [C]uando el extranjero more contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis.
Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrine entre vosotros; y lo amarás como a ti mismo”.
La Navidad es una época para recordar que todos somos hijos de un Padre Celestial que dio a Su Hijo Unigénito para que todos fuéramos redimidos de la muerte y quien ha ofrecido las bendiciones de salvación y exaltación a toda la humanidad bajo las mismas condiciones.
Como seguidores de Cristo, debemos ser las personas más amigables y consideradas de todas en todo el mundo. Debemos enseñar a nuestros hijos a ser amables y considerados con todas las personas. Por supuesto, debemos evitar los tipos de relaciones y actividades que comprometan nuestra conducta o debiliten nuestra fe y adoración. Sin embargo, eso no debería apartarnos de los esfuerzos cooperativos con personas de toda creencia: creyentes y no creyentes.
Hace unas décadas, el presidente Thomas S. Monson pronunció estas palabras:
“Los pastores de antaño buscaron al niño Jesús, mas nosotros buscamos a Jesús el Cristo, nuestro Hermano Mayor, nuestro Mediador ante el Padre, nuestro Redentor, el Autor de nuestra salvación, Aquel que estaba con el Padre desde el principio, Aquel que tomó sobre Sí los pecados del mundo y estuvo dispuesto a morir para que nosotros pudiéramos vivir para siempre. Ese es el Jesús al que buscamos”.
Los Santos de los Últimos Días están facultados de manera excepcional para celebrar el mensaje salvador de Jesucristo a lo largo del año. Tenemos el don del Espíritu Santo, cuya misión es testificar del Padre y del Hijo. Somos hijos de un Padre Celestial que declaró: “… [E]sta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre”; Y los profetas de nuestro Salvador, Jesucristo, quien es el Jehová Dios de Israel, han declarado Su evangelio:
“… [V]ino al mundo, sí, Jesús, para ser crucificado por el mundo y para llevar los pecados del mundo, y para santificarlo y limpiarlo de toda iniquidad;
“para que por medio de él fuesen salvos todos aquellos a quienes el Padre había puesto en su poder y había hecho mediante él;
“y él glorifica al Padre y salva todas las obras de sus manos”.
Por lo tanto, en Su Iglesia restaurada declaramos “que por la expiación de Cristo, todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio”. Testifico de ello en el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.
Devocional de Navidad de 2021 de la Primera Presidencia
El espíritu de la Navidad
Presidente Henry B. Eyring Segundo Consejero de la Primera Presidencia
Mis queridos hermanos y hermanas, agradezco estar con ustedes en este devocional mundial de Navidad. La música y las palabras sublimes nos han conmovido el corazón y han invitado al verdadero espíritu de la Navidad, el gozo que se siente al adorar y amar al Señor Jesucristo. Estamos unidos en nuestro amor y devoción por Él.
Ese sentimiento de adoración aumenta cada vez que leo pasajes de las Escrituras que me ayudan a saber quién fue y quién es Él. Al leer y orar he llegado a saber que Jesús era Jehová, quien, bajo la dirección de nuestro Padre Celestial, fue el Creador de todas las cosas. Pablo lo describió de esta manera: Seguir leyendo →
Devocional de Navidad de 2021 de la Primera Presidencia
“Y ustedes también pueden saberlo”
Élder Dale G. Renlund Del Cuórum de los Doce Apóstoles
Mis queridos hermanos y hermanas, las tradiciones de la tierra natal de mis padres tuvieron una gran influencia en la Navidad en el hogar de mi infancia. Mi madre había inmigrado a los Estados Unidos desde Suecia y mi padre desde Finlandia 1 . Como preparación para la Navidad, decorábamos el árbol de Navidad con adornos hechos a mano, y mi madre horneaba, horneaba y horneaba. Hasta donde sé, ella era pariente de la abuela Lundgren de la hermana Craig. Nuestras celebraciones de Nochebuena comenzaban con una fabulosa variedad de manjares tradicionales que mi madre había preparado: albóndigas, arroz con leche y abundantes panes, pasteles y galletas. Las festividades de Nochebuena terminaban con la llegada de Jultomten —Papá Noel— quien traía regalos para todos los niños. Pero antes de que llegara Jultomten, mi madre siempre nos reunía a mi hermano, a mis hermanas y a mí para escuchar a mi padre leer la historia de la Navidad en el Nuevo Testamento. Seguir leyendo →
Devocional de Navidad de 2021 de la Primera Presidencia
Bienaventurados los pacificadores
Élder W. Mark Bassett De los Setenta
Una vez más, nuestra amada Primera Presidencia nos ha invitado a reunirnos al iniciar la celebración de la Navidad. Aunque nuestras tradiciones y costumbres varían según las naciones, todos estamos agradecidos y somos bendecidos por estar unidos, adorando al unísono a nuestro Salvador Jesucristo y celebrando Su nacimiento hace más de dos milenios.
Una tradición favorita en casa de los Bassett, así como en muchas de las de ustedes, es representar la historia de la natividad. Para nosotros, leer los relatos de Isaías, Lucas, Mateo, Nefi y Mormón acompañados de himnos navideños y animados por una representación en vivo de María, José y el niño Jesús, ha sido inspirador y espiritual, pero no siempre. Seguir leyendo →
Devocional de Navidad de 2021 de la Primera Presidencia
Los dones menos evidentes
Michelle D. Craig Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes
Introducción
Cuando yo era joven, lo mejor de la Navidad era la llegada de la abuela y el abuelo Lundgren. Cada año, hacían un largo viaje en un viejo automóvil para visitarnos. Los amábamos y nos encantaban los panqueques suecos de la abuela, hechos con crema agria fresca que traía de un granjero local de su pueblo. Pasaba horas en la cocina, cocinando panqueques hasta que no podíamos comer ni un bocado más. Ahora, dos generaciones más de niños se han deleitado con esos panqueques suecos y, cada vez que los hacemos, recordamos a la abuela Lundgren y su don de amor.
Algunos de los mejores regalos [o dones] son los de nuestro tiempo y nuestros talentos. Creo que esos regalos son dones santos. Seguir leyendo →
por Mary R. Young Miembro de la mesa directiva general, de la Sociedad de Socorro
(Discurso pronunciado en la sesión general de la Conferencia General
Anual de la Sociedad de Socorro el 28 de septiembre de 1966)
Un profeta de la antigüedad hablando a su gente le dio este consejo antes de su muerte: «. . . escogeos hoy a quién sirváis. . . pero yo y mi casa serviremos a Jehová.” (Josué 24:15)
Estas son las palabras que dijo el profeta Josué hace muchas generaciones, pero tiene la misma aplicación en la actualidad. Nuestro profeta, el presidente David O. McKay, nos ha amonestado a que sirvamos al Señor con sinceridad. Dijo: “El éxito o fracaso del hombre, su felicidad o miseria depende de lo que busca y elige”. (Gospel Ideáis, pág. 491) Seguir leyendo →
Desarrollo personal por medio de
la Sociedad de Socorro
por el élder Gordon B. Hinckley del Consejo de los Doce
(Discurso pronunciado en la Sesión General de la Conferencia General Anual de la Sociedad de Socorro el 29 de septiembre de 1966)
Acabo de venir del templo donde hemos estado reunidos con el presidente McKay en preparación para la conferencia. Me parece que el hermano Lee aún no ha terminado con la reunión. Ruego que el Señor me inspire para poder continuar con el espíritu maravilloso que hemos sentido en su santa casa esta mañana.
La hermana Spafford me ha pedido que hable sobre “El desarrollo de la mujer por medio de la Sociedad de Socorro”. Pienso que me hizo el honor de tener esta oportunidad por las cosas que vio en el Lejano Oriente, en Hong Kong, Taiwan, Okinawa, Japón y Corea. Sé que se conmovió su corazón al conocer a los buenos santos de estas lejanas partes del mundo donde ha visto tantas mujeres para quienes la vida es una lucha desesperada, cuyas vidas se componen de una sombría sucesión de alumbramientos, de luchar sin esperanza para conseguir suficiente comida para satisfacer el hambre de sus hijos, de trabajar afanosamente en trabajos degradantes todos los días sin gozar del beneficio del Día del Señor, de una situación que da poca dignidad a la posición de la esposa; de hogares atestados en donde hay pocas, o ninguna, de las comodidades que conocemos, y más aún pocas o ninguna oportunidad para el crecimiento y desarrollo personal. Las condiciones de algunos son mejores que las que he mencionado, pero las de otros son más oscuras o peores. Seguir leyendo →
La Navidad es una época de verdadero gozo. Recuerdo las tradicionales celebraciones navideñas de cuando era niño. . . ¡Cómo disfrutábamos esa época con mis nobles padres y mis diez hermanos!
Y luego con mis propios hijos. . . Cuando eran pequeños, mi esposa, Flora, y ellos decoraban nuestro hogar con adornos tradicionales y hacían deliciosos pasteles y galletitas típicos de la temporada para obsequiar a los vecinos y familiares. Reinaba un espíritu de amor y generosidad.
Espero que vuestro hogar refleje ese mismo gozo, el verdadero gozo de la Navidad. Pero también espero que esta conmemoración sea más que una tradición para vosotros; que refleje vuestro constante testimonio de la divinidad del nacimiento y de la misión de nuestro Salvador, y que la dulce paz que os invade en esta época os lleve a tomar la determinación de vivir más intensamente sus enseñanzas y así demostrar vuestro amor y fidelidad. Seguir leyendo →
Curso de estudio para los presbíteros menores de 21 años y los portadores del Sacerdocio Aarónico mayores de esa edad, en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Preparado bajo la dirección del Obispado Presidente
Publicación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días Salt Lake City, Utah 1963
Por el élder D. Todd Christofferson Del Cuórum de los Doce Apóstoles
Los profetas prometieron que Jesucristo vendría a traerte gozo y esperanza a TI.
La Navidad es una época del año maravillosa. Al acercarse la época navideña, esperamos con ansias las hermosas luces, las decoraciones festivas y la comida deliciosa. La Navidad es dedicar tiempo a la familia, los amigos, las canciones y las historias; tiempo de dar y recibir regalos.
Sin importar dónde vivas, las maravillosas y singulares tradiciones navideñas que celebres tienen un espíritu especial, porque la Navidad es una celebración de uno de los acontecimientos más gozosos de toda la historia: el nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo. Seguir leyendo →
Afrontarás muchos problemas en la vida, pero el Padre Celestial dio a Su Hijo, Jesucristo, para ayudarte.
¿Has tenido alguna vez un problema que te haya parecido demasiado grande como para poder manejarlo? Tal vez fuera un poco culpa tuya, o incluso más que un poco. Tal vez fue causado por alguien que te importa. O tal vez simplemente vino de vivir en un mundo imperfecto. En la vida, no hay escasez de problemas. A veces, eso puede parecer muy, muy difícil.
Lo bueno es que no tenemos que sobrellevarlos solos. El Salvador ha tomado sobre Sí nuestros pecados, nuestros pesares y nuestras enfermedades (véase Alma 7:11–13). Él sabe por lo que estamos pasando y lo que necesitamos. Al confiar en Él y aceptar Su voluntad, Él puede librarnos de cualquier problema que afrontemos. Seguir leyendo →