Sacrificio y la autosuficiencia

Conferencia General Octubre 1987

Sacrificio y la autosuficiencia

por el élder M. Russell Ballard
del Quórum de los Doce Apóstoles

«Cuando una persona o una unidad de la Iglesia se vuelven autosuficientes, sucede algo especial.»


Hermanos, esta ha sido una conferencia maravillosa. Ruego que las observaciones que haga ahora no rompan el espíritu del cual hemos gozado.

El año pasado las Presidencias de Área de Sudamérica se preocuparon mucho al notar la forma en que las unidades de la Iglesia de esos lugares dependían económicamente de las Oficinas Generales. Advirtieron que en el futuro se presentarían otras necesidades que requerirían de mas fondos que los que las Oficinas Generales podrían proveer.

Las Presidencias de Área se reunieron, por lo tanto, con sus Representantes Regionales y presidentes de estaca para considerar el caso y llegar a acuerdos que ayudarían a los miembros de la Iglesia de Sudamérica a ser más autosuficientes. Para el efecto, estudiaron maneras de reducir costos y al mismo tiempo aumentar la participación de los miembros.

Estuvieron de acuerdo en que la construcción de edificios más simples cubriría plenamente sus necesidades. Encontraron maneras mediante las cuales los miembros pudieran donar mas trabajo, disminuyendo así la cantidad de efectivo requerida para la edificación. Fue de ese modo que, al buscar un método para ser más autosuficientes, la gente incorporó en su vida el principio del sacrificio y aumentó su fe.

El profeta José Smith dijo:

»Una religión que no requiera del sacrificio de sus adeptos nunca tendrá el poder suficiente para producir la fe necesaria que les ayude a alcanzar la vida eterna y la salvación, porque desde los comienzos de la existencia humana la fe necesaria para gozar de la vida y la salvación nunca se ha podido obtener sin renunciar a las cosas mundanas.» (Lectures on Faith, 6:7)

A medida que los santos trabajan para ser autosuficientes, sucede algo muy especial que es más importante que la disminución de los costos. Por ejemplo, cuando los líderes de Sudamérica pusieron atención en la disminución de costos del servicio misional, el Señor los bendijo con una sencilla pero maravillosa idea: Los miembros proveerían el almuerzo para los misioneros regulares. Se trataba de una labor que los santos podrían hacer y que fortalecería tanto a los miembros como a los misioneros. De manera que en esa parte del mundo, ése llegó a ser un medio para perfeccionar a los santos y al mismo tiempo proclamar el evangelio, dos de las misiones de la Iglesia.

Uno de los presidentes de estaca, hablando de los resultados de esa idea, comentó al respecto:

«Me reuní con el presidente de la misión y analizamos la idea de que nuestros miembros proveyeran el almuerzo para los misioneros. Pedí a los obispos que me dieran un tiempo durante la reunión sacramental para explicar la idea básica. Expliqué las bendiciones que ellos, sus hijos, el vecindario y la estaca recibirían a cambio de su bondad.

«En mi propio barrio vi el resultado inesperado del sacrificio de nuestros miembros. La asistencia a la reunión sacramental ascendió de un total de 80 ó 90 personas por semana a casi 150 personas que hay en la actualidad. La cantidad de bautismos ha aumentado de 1 ó 2 al mes a casi 12 al mes. La actividad general de nuestra estaca ha aumentado y sentimos un dulce espíritu en nuestros barrios.

«Mi obispo relató una experiencia que tuvieron dos muchachitos cuyos padres no son miembros de la Iglesia. Estos jovencitos levantaron la mano en la reunión, en apoyo al programa, y luego fueron a casa a contar de la responsabilidad que habían contraído de alimentar a los misioneros. Como resultado, ahora los padres están recibiendo las charlas misionales, están asistiendo a las reuniones de la Iglesia y se espera que se bauticen muy pronto.»

Uno de los obispos informó al presidente de estaca que no tenía suficientes familias activas para alimentar todos los días a los misioneros. Este sabio presidente sugirió al obispo que invitara a los miembros menos activos a que participaran. Para gran sorpresa del obispo, muchas de las familias menos activas aceptaron buenamente la idea de invitar a los misioneros a almorzar con ellos, incluso muchos estaban ansiosos de hablar de su conversión con los misioneros y de mostrarles las fotografías de los que los habían bautizado. Esta idea tan sencilla ha brindado bendiciones no imaginadas a la Iglesia.

Mientras los miembros comparten sus alimentos con los misioneros, estos últimos a su vez llevan a los hogares ese espíritu tan especial que los caracteriza, y de esta manera ambas partes son bendecidas. Muchos miembros menos activos están volviendo al redil y muchos miembros están participando mas y más en la obra misional gracias a esta sencilla expresión de amor y servicio. Hermanos, ¿cuán a menudo podemos resolver problemas que parecen gigantescos con medios tan sencillos?

Permitidme relatar algunas experiencias que son el resultado del trabajo combinado de miembros y misioneros. Un élder escribió:

»Gracias a que almorzamos con los miembros de una familia inactiva, ellos han regresado nuevamente a la Iglesia. Cuando estuvimos en su casa, reconocieron la importancia de bendecir los alimentos. Ahora existe un hermoso espíritu en su hogar; no sólo volvieron a ser activos, sino que también bautizamos  a otro miembro de la familia y más adelante a sus vecinos. Todo por motivo de una invitación a almorzar.»

Otro misionero escribió:

«Una madre de familia de escasos recursos económicos nos preguntó cuando iríamos a comer con ellos. Conociendo las circunstancias humildes en las que se encontraban, conversé con el presidente de la rama y él nos aconsejó: ‘Elderes, esta familia nos ha enseñado mucho con su ejemplo de humildad. Es un privilegio tenerles en nuestra rama. Son pobres, pero desean participar y deseamos que ustedes vayan a su hogar. Si no tienen suficiente para comer, pasen luego por nuestra casa y juntos comeremos’.»

En Bolivia una madre de cuatro pequeñitos   expresó su testimonio diciendo:

«Estoy tan agradecida por el privilegio de recibir a los misioneros en nuestra casa. Es un placer alimentarlos, aunque a veces temo que no tenemos suficiente para dejarlos satisfechos.» (Necesito agregar aquí, que los miembros de todo el mundo tienen en común este mismo temor.)

Ella continúa: «Sin embargo, estoy agradecida por esta oportunidad, ya que mis pequeñitos esperan con ansias el día en que ellos almorzarán con nosotros. Cuando llega nuestro turno, dos jóvenes buenos mozos, de camisa blanca y corbata, pelo corto y bien peinado, vienen a nuestro hogar. Irradian la luz del evangelio; juegan con nuestros hijos y nos cuentan sus maravillosas experiencias misionales. Son caballeros, corteses y amables. Luego de pasar una hora con nosotros, parten para continuar la obra del Señor.»

¿Qué padres no se regocijarían de tener hijos a quienes una anciana viuda ofreciera darles de comer, para luego de una pocas visitas llevarles un ramo de flores como muestra de agradecimiento por los almuerzos recibidos? Pues este es un caso real. Cuando ella recibió las flores, muy emocionada comenzó a llorar. Los élderes pensaron que habían cometido una imprudencia y trataron de disculparse, mas la hermana les comentó que nunca nadie le había regalado flores, ni siquiera su esposo cuando estaba vivo. Durante ese almuerzo ella irradiaba gran felicidad y, al despedirse ese día de los misioneros, les dio el nombre y la dirección de los padres de una de sus mejores amigas. La familia aceptó el evangelio de corazón y fue una de las familias selectas que esos misioneros bautizaron.

Quizás las palabras de uno de nuestros fieles presidentes de misión resuman toda esta experiencia:

«El programa de la autosuficiencia ha sido una gran bendición para nuestra misión, no sólo porque hemos disminuido el costo promedio por misionero en $48 dólares mensuales, sino por las relaciones que nuestros élderes y hermanas han desarrollado con las familias miembros y no miembros de la lglesia. Como resultado de sus experiencias, muchos miembros se han reactivado y ha habido muchos bautismos.  Por medio de ese programa los miembros se nutren espiritualmente v desarrollan un gran amor por los misioneros. Hasta este punto, no hemos tenido ningún problema.»

Continúa diciendo, «Me pregunto si la experiencia de Alma fue similar a lo que esta ocurriendo entre los santos peruanos y los misioneros».

Del libro de Alma leemos:

«Y [Alma] tuvo hambre al entrar en la ciudad, y dijo a un hombre: «Quieres dar algo de comer a un humilde siervo de Dios?

«Y le dijo el hombre: Soy nefita y sé que eres un santo profeta de Dios, porque tú eres el hombre de quien un ángel dijo en una visión: Tú lo recibirás. Por tanto, ven conmigo a mi casa, y te daré de mi alimento: y sé que serás una bendición para mí y para mi casa.

«Y sucedió que este hombre lo recibió en su casa; y se llamaba Amulek; y trajo pan y carne y los puso delante de Alma (Alma 8:19-21)

Cuando una persona o una unidad de la lglesia se vuelven autosuficientes, sucede algo especial. Sienten mas confianza en si mismos, son más positivos, mas seguros de sí mismos y reflejan estos sentimientos en sus acciones.

Como recordareis, en el mes de marzo pasado, un gran deslizamiento de barro y rocas devastó seis pueblitos de las montañas del este de Lima, Perú. Todos quedaban dentro de los limites de la estaca San Luis. El siniestro dejó a 25.000 personas sin viviendas.  Dieciocho familias, miembros de la lglesia, perdieron todo y otras ciento noventa y ocho quedaron con mucha necesidad de víveres, ropa y provisiones medicas.

Al día siguiente del desastre, un miembro de la presidencia de estaca, junto con otros dos miembros de la lglesia, se internaron en una extensión de cinco kilómetros por entre el barro y los escombros que les llegaban hasta la cintura, para evaluar los daños ocasionados. Descubrieron que más de trescientas personas, miembros de la Iglesia y personas que no lo eran, habían encontrado refugio en la capilla de Chosica.

Al siguiente día, la presidencia de estaca llamó  a reunión a sus once obispos y presidentes de rama, y juntos hicieron los arreglos para suministrar todo lo necesario. Pidieron a cada uno de los barrios y ramas que formaran equipos de trabajo para ayudar a limpiar las casas de los miembros.

La presidencia de estaca decidió resolver el problema sin solicitar la ayuda de otras estacas, pero pronto se dieron cuenta que no podían hacerlo solos; de modo que se dirigieron al Representante Regional y le pidieron que coordinara alguna ayuda económica de las otras estacas de la región. Los santos del Perú unieron sus esfuerzos para socorrer a los damnificados.

A modo de ejemplo, menciono el caso de la Estaca Iquitos, que envió trece cargas de ropa, todas de 30 kilos de peso cada una. Otras estacas y barrios donaron alimentos, ropa de cama y colchones.

Con la venta de refrescos y mantas, las jovencitas juntaron una buena suma de dinero. Un joven presbítero reunió a veintiocho compañeros de su escuela, que no eran miembro de la Iglesia, y todos ayudaron con la limpieza en Chosica.

La presidencia de la Sociedad de Socorro de estaca visitó frecuentemente la región instruyendo a las hermanas en cuanto a higiene general y personal, nutrición y a »cómo organizar la familia para vivir en una carpa» En ningún momento las estacas solicitaron ayuda al Fondo General de Bienestar de la lglesia.

Los lideres de estaca utilizaron las reservas de ofrendas de ayuno de todos los barrios y ramas. Solicitaron a los miembros de la estaca que participaran en un ayuno especial el 29 de marzo de 1987 para juntar fondos y cubrir los gastos de ayuda a los necesitados.

Del suceso, muchos expresaron humildes testimonios de los cuales quiero dar a conocer solo dos. La hermana Guadalupe que no es miembro de la Iglesia y lo perdió todo, dio a luz a un varoncito en uno de los cuartitos de nuestra capilla. Ella dijo que el Señor le había ayudado a escapar con vida; aprendió que todo lo de este mundo es temporario y perecedero. Agradeció a los miembros de la Iglesia el haberle abierto las puertas de sus casas y la ayuda que recibió.

La hermana Leonora de Contreras, una presidenta de la Sociedad de Socorro dijo que sabia que el evangelio era verdadero y agradeció que su esposo poseyera el sacerdocio y fuera una fuente de fortaleza. La catástrofe destruyó el fruto de toda una vida de trabajo en menos de treinta minutos Recordó las palabras de su hijo que sirve actualmente en la Misión de Perú-Trujillo, quien al marcharse le dijo: Mami, no importa lo que pase si necesitas ayuda, pídele al Señor y manténte cerca de los líderes También expresó su agradecimiento a los lideres de estaca por su ayuda.

Amados hermanos, estos informes podrían haber venido de cualquier parte del mundo. El principio del sacrificio de la autosuficiencia y del amor puro en acción se aplican en todas partes. Menciono a Sudamérica porque mi llamamiento me lleva a esas tierras y me permite ser participe de tales vivencias. Todavía nos falta mucho en Sudamérica para ser autosuficientes, pero estamos en camino de serlo y el Señor nos esta bendiciendo por nuestros esfuerzos.

Estoy tan agradecido al Señor por los lideres y los demás miembros de la lglesia, tanto hombres como mujeres, porque tienen una fe que les da la valentía para sacrificarse por la edificación del reino de Dios. Estos Santos entienden y viven los principios que el rey Benjamín enseñó a los nefitas: Cuando os halláis en el servicio de vuestros semejantes, solo estáis en el servicio de vuestro Dios» (Mosíah 9: 17).

Hermanos míos, ¿cómo pueden gozar todos los miembros de la bendición de santificarse por la obra de Dios? La respuesta es muy sencilla, como lo son la mayoría de las respuestas en la lglesia. Todos los miembros pueden pagar un diezmo integro y asistir al ajuste de diezmos. El Señor ha dicho: Hoy . . . [en verdad], es un día de sacrificio y de requerir el diezmo de mi pueblo» (D. y C. 64:23).

Permitidme recordaros la declaración del presidente Spencer W. Kimball con respecto a las ofrendas de ayuno:

«A veces somos un tanto egoístas y pensamos que solamente habríamos consumido un huevo, por ejemplo, para el desayuno y calculamos que solo nos habría costado unos centavos y eso es lo que le damos al Señor. Pienso que cuando tenemos suficiente, como la mayoría de nosotros, que deberíamos ser muy, muy generosos . . .

«Pienso que deberíamos dar. . . en lugar de las dos comidas ahorradas por el ayuno, quizás mas, mucho más, diez veces mas, si estamos en condiciones de hacerlo» (en Conference Report, abril de 1974, pág. 184).

Todos los miembros pueden ser generosos con sus ofrendas de ayuno.

Hermanos, la lglesia necesita de vuestras contribuciones para el Fondo General Misional. Este fondo hace posible que sirvan miles de misioneros. Quienes estén en condiciones, sean generosos. El Señor provee la oportunidad de recibir las bendiciones que vienen de pagar diezmos y ofrendas de ayuno a todos los miembros de la lglesia de todo el mundo.

Todos los miembros pueden contribuir a la edificación del Reino de Dios sobre la tierra dando libremente de su tiempo y talentos y aptitudes. Ningún miembro debe dejar pasar la oportunidad de ejercer su fe y sentir el espíritu que se logra por medio de un humilde sacrificio. Al ver todo lo que los santos de Sudamérica pueden hacer con sus medios tan limitados, me doy cuenta de cuanto más muchos de nosotros, que vivimos en otras partes del mundo, podríamos hacer. Nunca debemos olvidar la enseñanza del Salvador: »Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandara» (Lucas 12:48). Él nos ha bendecido abundantemente. Esto me hace pensar en la letra de uno de nuestros himnos.

Por cuanto se me ha dado debo dar también;
por cuanto velas, siempre, Dios por mi sostén,
a mi hermano quiero ir a mitigarle el sufrir,
con él tus dones compartir.
(Hymns 1985, Núm. 125).

Ruego que al dejar esta conferencia, cada uno de nosotros saque de los discursos de las Autoridades Genera les aquellos principios que nos ayudaran a ser más autosuficientes como santos.

Testifico que se nos han enseñado principios de verdad en esta conferencia, que Dios vive, que Jesucristo es Su Hijo y que el evangelio ha sido restaurado en estos últimos días; y lo hago en el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.

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Una respuesta a Sacrificio y la autosuficiencia

  1. Anónimo dijo:

    Muy especial discurso . Todas las Hna. Debieran leerlo .

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