Los servicios de bienestar comienzan en nosotros

Conferencia General Abril 1978
Los servicios de bienestar comienzan en nosotros
élder A. Theodore Tuttle
del Primer Quórum de los Setenta

A. Theodore TuttleCierta vez tuvimos la interesante experiencia de ver en una zona selvática de Sud América un animalito de color grisáceo que colgaba cabeza abajo asido de un árbol con sus cortas patas traseras; las delanteras eran más bien largas; sus movimientos eran tan lentos, que era difícil darse cuenta de si estaba vivo o muerto.  Se nos dijo que se trataba de un «perezoso», lo cual me despertó la curiosidad, pues la definición del término aparece en las Escrituras.  El Señor lo usó con desdén, al referirse a aquellos lentos para actuar.

Cuando comenzó el Programa de Bienestar en la década del 30, el mismo tuvo como fin eliminar el flagelo de la ociosidad, restablecer el respeto propio y ayudar a la gente a que se ayudara a sí misma.  Los principios básicos del sistema económico del Señor, fueron primeramente revelados al profeta José; casi todo lo que ha acontecido desde entonces, nos ha encaminado a prepararnos para la época en que dicho programa se necesitara en una mayor extensión.  En los pasados años, se han declarado muchos grandes principios, los cuales repasaré brevemente.

El presidente Grant dijo:

«Los miembros de la Iglesia necesitamos bendiciones, y el único modo de que podamos recibirlas… es observando las leyes sobre las cuales se basan.  La ley fundamental correspondiente al bienestar de nuestra gente, es la ofrenda de ayuno.  La razón por la cual queremos poner de relieve la importancia de cumplir con ella, es que tenemos necesidad de las bendiciones que se reciben por medio del pago de la misma.»

El presidente Clark aconsejó lo siguiente:

«Vivid conforme a vuestros medios; libraos de las deudas, y no incurráis en ellas.  Abasteceos para los tiempos difíciles, los que nunca dejan de sobrevenir.  Practicad y reforzad los hábitos del ahorro, la industria, la economía y la frugalidad.» (Conference Report, oct. de 1937, pág. 107.)

«Que cada jefe de familia se asegure de tener disponibles en su casa alimentos y ropa suficientes, y si es posible, también una provisión de combustible, por lo menos para un año… Que quien tenga un pedazo de tierra, o una granja, la cultive.

El dinero en efectivo no es alimento, no es ropa, no es combustible, no es techo; y hemos llegado al punto en que no obstante cuánto dinero tengamos, no podemos adquirir tales cosas en las cantidades en que podamos necesitarías… de lo único que podemos estar seguros es de lo que produzcamos.

Debemos eliminar del corazón el amor a la comodidad, y arrancar de nuestra vida todo vicio de ociosidad.  Dijo Dios que el hombre mortal debe ganar el pan con el sudor de su frente.  Esa es la ley de este mundo.» (Conference Report, abril de 1937, pág. 26.)

“Muchos no estamos todavía dispuestos a autodominarnos con el fin de dejar de gastar no sólo lo que ahorrarnos, sino también lo que ganamos, y de dejar, además, de contraer deudas de pagos a plazos.»

A las hermanas les complacerá oír nuevamente este consejo:

«Si hay algún obispo en la Iglesia que piense que puede prescindir de su Sociedad de Socorro, es que no conoce aún su tarea.  Y si se las arregla solo, sin su Sociedad de Socorro, no está cumpliendo con su deber » (Conference Report, abr. de 1948, págs. 117, 177.)

El presidente Harold B. Lee, dijo:

«El Sacerdocio, junto con la ayuda de las hermanas, nos lleva a la exaltación.  La unión del Sacerdocio y las hermanas es necesaria en el Programa de Bienestar.  Sin su trabajo en equipo, jamás hubiéramos podido lograr lo que estamos realizando en el Programa de Bienestar.» (Oct. 2 de 1971.)

«Tened presente que el Programa de Bienestar de la Iglesia debe comenzar en vosotros, en forma individual.  Debe empezar en cada miembro de la Iglesia… Debéis actuar por propia iniciativa como participantes en este programa, antes de que el mismo pueda funcionar en vuestra casa.  Y entonces, desde allí, pasará a los quórumes, al trabajo en equipo… y los resultados pueden llenar a ser tremendos.» (Abril 5 de 1969.)

«Que el Señor nos ayude a comprender estos puntos fundamentales, y nos guíe a aquel destino, el cual… es… lograr la total consagración, vale decir, que lleguemos al punto de consagrar nuestra vida, todo lo que tenemos y lo que somos… a la edificación del reino. Y sólo entonces podremos desarrollar la fe necesaria para lograr una exaltación en el Reino Celestial.» (Oct. 5 de 1968.)

El presidente Romney ha dicho:

«Tanto la historia como la profecía, y quisiera agregar, el sentido común, testifican del hecho de que ninguna civilización puede sobrevivir si sigue cursos trazados por tergiversadores, cursos que ahora se implantan como programas gubernamentales de ‘beneficencia pública’ en todo el mundo.

Babilonia será destruida y grande será su caída (D. y C. 1:16).  Pero no decaiga nuestro ánimo, pues Sión no caerá con ella, porque será edificada sobre los principios del amor a Dios y a los semejantes, y del trabajo diligente, tal como Dios lo ha mandado.

Al prepararnos para la edificación de Sión, no debemos apartarnos de los principios básicos, sobre los cuales se basan los Servicios de Bienestar de nuestra Iglesia: el amor a Dios y a los semejantes, así como al trabajo.» (Conference Report, abr. de 1976, pág. 169.)

«Casi desde que empecé a servir en el Plan del Bienestar de la Iglesia, he tenido la convicción de que lo que hacemos en dicha obra, constituye la etapa preliminar del restablecimiento de la Ley de Consagración y Mayordomía que se requirió bajo la Orden Unida.  Si tan sólo pudiéramos tener siempre presente la meta por cuyo alcance laboramos, nunca perderíamos el rumbo en esta grandiosa obra.» (Conference report, abr. de 1977, pág. 118.)

Escuchemos ahora, hermanos, el transcendental consejo de Alma a los líderes:

«Y les mandó no enseñar nada sino las cosas que él había enseñado, y que las bocas de los santos profetas habían declarado.» (Mosíah 18:19.)

Nosotros tenemos esa misma responsabilidad.

El presidente Tanner dijo que el presidente Romney era la autoridad mayor y la mejor informada en la Iglesia actualmente en programas de bienestar.  En los últimos años, el presidente Romney ha reafirmado y expandido los principios fundamentales del Programa de Bienestar.  Se han publicado importantes discursos de las sesiones de bienestar en los números de la revista Liahona dedicados a las últimas cinco conferencias.

Los aspectos preventivos de dicho programa podrán y deberán llevarse a cabo mediante vosotros, líderes de quórumes ‘ aprendiendo, enseñando e implantando estos principios.

Además de la obra puramente preventiva, tenemos la de rehabilitación. El individuo que tiene necesidad de ayuda para obtener el sustento, debe convertirse en un miembro de la Iglesia productivo y autosuficiente. Tal es la obra de los quórumes de Sacerdocio: ayudar a los miembros que flaquean.

Del mismo modo, recae sobre vosotros, líderes del Sacerdocio Aarónico, incluyendo a los obispados, la responsabilidad de enseñar los principios de bienestar a más de medio millón de jóvenes de ambos sexos.

A menudo oímos decir a los jóvenes: «¿Qué hay que hacer?» Pues, además de la recaudación de ofrendas de ayuno, tarea de los diáconos, algunas de las mejores oportunidades para trabajar las presentan los Servicios de Bienestar. Hermanos, integrad a vuestros programas las excelentes actividades que se sugieren en la Guía para el Quórum del Sacerdocio Aarónico y El Libro de Actividades. He aquí una muestra de las maneras útiles e interesantes en que los jóvenes pueden participar en el almacenamiento en el hogar y las actividades de bienestar: envasar alimentos y agua; almacenar leña y enrollar y atar periódicos viejos para quemar en la estufa; confeccionar una lista de las posesiones familiares, cultivar un huerto; preparar abono con materias orgánicas; podar árboles; comparar precios; aprender principios de nutrición, artes culinarios y artes domésticos; reparar un cordón eléctrico o una llave de agua; pintar el interior y el exterior de una casa, y disfrutar aprendiendo técnicas de la ciencia del hogar. De cada una de estas ideas se desprenden otros proyectos entretenidos y útiles.

Hermanos, sólo he repasado brevemente estos principios verdaderamente convincentes.  Ahora quisiera haceros una advertencia: El término «perezoso» o «pereza» aparece en las Escrituras 25 veces, por lo general, para condenar a aquellos que son lentos para actuar. Recuerdo que al observar al animalito llamado «perezoso 11, reparamos en la lentitud con que se estiraba para arrancar alguna hoja del árbol de que colgaba y la lentitud aún mayor con que se la llevaba a la boca.  Al observarlo, pudimos comprender lo que significa impaciencia, irritabilidad y exasperación. La referencia del Salvador a la Pereza y el perezoso, ilustra su desagrado e impaciencia con aquellos que son lentos en actuar y que son perezosos.  Hermanos, nuestra generación ha recibido consejos durante más de cuarenta años.  El aprender y enseñar estos principios ya no es optativo, ¡es imperioso!

Esta obra es divina y nos salvará y exaltará. Por la obediencia a esta ley llegaremos a la exaltación.  Que unidos podamos lograr este cometido, lo ruego en el nombre de Jesucristo.  Amén.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s