La Evidencia de la venida de Elías

La Evidencia de la venida de Elías

Por Joseph Fielding Smith

(Discurso pronunciado por radio el domingo, 8 de octubre de 1944 por la estación KSL de Salt Lake City, Utah).


Hablando de su segunda venida el salvador dijo:

“Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo.
Es como el hombre que, yéndose lejos, dejó su casa y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su tarea, y al portero mandó que velase.
Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo o a la mañana;
para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.
Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad”. (Marcos 13:32-37).

Malaquías dice que el Señor enviará a Elías, antes del día grande v terrible para preparar el camino, convirtiendo el corazón de los padres a los hijos y el de los hijos a los padres, siendo este el medio para salvar a la tierra de una maldición. De cualquier modo, salvaría a todos aquellos que estén velando y tengan voluntad para aceptar el mensaje de Elías cuando éste venga. José Smith y Oliverio Cowdery han testificado al mundo que Elías vino en el Templo de Kirtland, el día tres de abril de mil ochocientos treinta y seis, y les confirió las llaves por las cuales los corazones de los padres se convertirán al dé los hijos y los de los hijos al de padres. Al conferirles esta autoridad el mensajero Celeste dijo: “Por lo tanto, las llaves de esta dispensación son entregadas a vuestras’ manos; y por eso sabéis que el día grande y terrible del Señor está cerca, aun a las puertas”.

Las escrituras hablan de Elías

Las escrituras aclaran que Elías tenía que venir a alguien; ¿Por qué no a José Smith y a Oliverio Cowdery?

A la vez es muy probable que aun no haya venido a nadie. Ninguno ha hecho el reclamo de haber recibido tal manifestación y comisión. Además, José Smith y Oliverio Cowdery declararon que el convertir el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres, estaba en relación con el trabajo vicario, por el cual los hijos vivientes son privilegiados de procurar la salvación de sus padres muertos, quienes murieron sin la oportunidad de aceptar a Jesucristo. En verdad las palabras de nuestro Salvador a Nicodemo se aplican a todo el género humano, así que, naturalmente abarca a todos aquellos que han muerto tanto como a los que viven. Millones de personas han muerto sin el privilegio de oír el nombre de Jesucristo, mucho menos haber tenido la oportunidad de arrepentirse y recibir la remisión de sus pecados en las aguas del bautismo. En su infinita sabiduría, el Señor no se ha olvidado de ellos. Si la misión de Elías iba a traer salvación para los que murieron sin el conocimiento del Evangelio, permitiéndoles las ordenanzas del mismo, entonces estas ordenanzas deben ser hechas vicariamente ya que los muertos no pueden participar de ellas personalmente. Anteriormente dije que a los muertos se les había dado el privilegio de serles enseñado en el mundo de los espíritus aquello que les fué negado mientras vivían en el mundo. Estamos seguros de que todos los que aceptan el mensaje han convertido sus corazones a sus hijos con la esperanza que este trabajo vicario sea hecho para ellos.

Si José Smith y Oliverio Cowdery fueran culpables de cometer un fraude; si hubieren mentido cuando dijeron que Elías se les había manifestado con las llaves que convierten el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres, entonces demuestran una asombrosa inteligencia ya que ninguna otra persona ha pensado de una cosa tal, y su explicación del significado de la Misión de Elías, es la única consistente que hasta la fecha se ha dado. Esta profecía de que Elías había de venir está muy clara. Debía venir en los últimos días, precediendo el día grande y terrible del Señor. Debía manifestarse a alguien y no se ha manifestar do a ningún otro sino a José Smith y a Oliverio Cowdery. Esta es una evidencia fuerte que estos dos jóvenes dijeron la verdad. No habrían podido inventar esto si es que hubiera sido un burdo fraude.

En cumplimiento de esta restauración que convirtió el corazón de los padres a los hijos tenemos la evidencia en los registros de la Iglesia. Millares y millares de los Santos de Los Últimos Días han buscado los registros de sus muertos y han ido a los templos y han sido bautizados por ellos y hecho muchas otras ordenanzas en favor de sus muertos. Millones de millones de los muertos, quienes murieron sin el conocimiento del Evangelio, han tenido por estos medios las ordenanzas hechas a su favor. Esta es una evidencia fortísima que el corazón de los hijos se han convertido al de sus padres ya extintos, pero algunos dirán —porque se ha dicho— “Es sólo natural que Los Santos de Los Últimos Días hagan el trabajo vicario porque este es uno de los principios que les es requerido guardar, y así es que no constituye evidencia bastante sólida para probar que Elías vino a José Smith”.

Guía del espíritu

Es verdad que las enseñanzas de José Smith tienen algún efecto sobre aquellos que lo aceptan como profeta, pero también es verdad que este pueblo ha recibido manifestaciones por medio del guía espiritual quien les ha convencido de que el camino adoptado por ellos es el verídico. No han hecho esto a ciegas. Que José Smith haya tenido poder para persuadir miembros de la Iglesia, es muy cierto, pero la proclamación hecha por él y Oliverio Cowdery de que Elías vino y les restauró las llaves de su poder, sería absolutamente sin ningún efecto para aquellos que no son miembros de la Iglesia. Si lo que dijeron era falso, nunca una cosa tal, podría persuadir a una sola alma. Nada que estuviera falto del poder y la influencia del Señor prevalecería entre los millares de hombres y mujeres en todas partes del mundo, que están buscando y compilando la genealogía de sus muertos para hacer la obra. Si la proclamación de la venida de Elías por José Smith, no fuese verídica no habría podido convertir el corazón de una sola alma viviente, para hacer este trabajo. Sin embargo uno de los estudios más interesantes que se han llevado a cabo en los corazones de los hombres y mujeres en todos lados, es el del desarrollo de la búsqueda genealógica; los corazones de miles se han convertido a sus padres y están reuniendo los registros de sus muertos. ¿Por qué lo hacen? no lo saben. Es muy claro esto para los Santos de los Últimos Días. Es que la influencia del espíritu, desde que Elías vino, ha tomado posesión de ellos y los impele a buscar y publicar los registros de sus muertos, muchas veces a costa de grandes gastos y muchos años de trabajo. También es un caso singular y significativo que muchas de estas buenas gentes no están ocupándose sólo de sus líneas ancestrales, sino también están interesadas en los registros de aquellos con quienes no tienen parentela.

En el año de 1902 estuve un tiempo en Massachusetts buscando algunos registros de la familia Smith, para esclarecer algunas discrepancias que aparecen en nuestro récord. Con gran asombro descubrí que el Señor Gorge Francis Dow, un genealogista muy capacitado de Topsfield, el lugar donde nuestros padres nacieron, tenían la información preparada y todo lo que necesité hacer copiar lo que necesitaba de este registro; esto le agradó bastante. Mientras estuve allí tuve el privilegio de conocer a muchos hombres y mujeres eminentes, quienes estaban interesados en gran manera en la preparación de los registros de los muertos. Un hombre prominente, el Señor Sidney Perley de Salem, me dijo que su gran ambición era preparar la historia genealógica de los ancestros de cada una de las familias que vinieron al condado de Essex, Massachusetts, antes de 1700. Le dije que este sería un trabajo muy arduo.

Lo admitió y dijo que temía no vivir para ver esa obra concluida. El señor Perley era Abogado, pero estaba empleando más de su tiempo en las búsquedas genealógicas que en su profesión. Le dije, ¿“Por qué dice que está usted haciendo tal trabajo?” replicó, “No sé, principié pero no puedo parar, algo me impele”. Respondí, “Podría decirle a usted por qué no puede parar, pero si lo hago, sólo se reirá de mí”. Me aseguró que si le decía el porqué de la búsqueda genealógica que le era tan fascinante tendría mucho gusto en saberlo. Procedí a relatarle sobre la misión de Elías, cómo había venido a José Smith y a Oliverio Cowdery en cumplimiento de la profecía de Malaquías. Escuchó pacientemente y cuando terminó se rió. Para él solamente fué un chiste, como para muchos, por desgracia. Sin embargo reconoció que alguna influencia le estaba dirigiendo. Muchas veces expresiones similares han sido hechas por quienes andan preparando los registros de los muertos.

Un registro interesante

Aquí hay algo interesante con relación a la búsqueda genealógica. El señor T. B. Thomson, publicó en 1935 “Un catálogo histórico de familias Británicas”. Incluía los títulos y el año de publicaciones de 2,071 genealogías familiares, y era una lista completa de todas las publicaciones de esta especie hasta esa fecha desde que se inventó la imprenta. Esta es la compilación de las figuras en la lista:

De 1450 a 1600 dos historias de familia fueron publicadas.
De 1600 a 1700 dieciocho historias de familia fueron publicadas.
Dé 1700 a 1800 setenta y dos historias de familia fueron publicadas.
De 1800 a 1836, cuando Elías, vino, se publicaron cien historias de familias.
De 1837 a 1935, 1,879 historias de familia fueron publicadas.

Un resultado similar se descubrió en América. El primer registro genealógico publicado en América, del cual tenemos conocimiento fué impreso en 1771. El de la familia Stebbins. Todas las genealogías impresas en América antes de 1844, sumaban 34, y eran volúmenes pequeños dando bosquejos incompletos de familia. Hoy día cada familia bien establecida en Inglaterra tiene su genealogía impresa; lo mismo sucede aunque en un grado menor en otras secciones más antiguas de los Estados Unidos.

Así es que vemos que la restauración del Sacerdocio de Elías acompañó algo más aparte de convertir el corazón de los miembros de la Iglesia al de sus padres. El espíritu de este trabajo se esparció y apoderó de miles de hombres y mujeres honorables quienes han gastado y aún gastan, tiempo y recursos en busca de sus muertos. Numerosas sociedades también se han organizado las cuales están compilando, imprimiendo y distribuyendo estos registros de los muertos, más rápido que los Santos de los Santos de los Últimos Días pueden hacerlo con las facilidades actuales. La gente del mundo sobre quienes esta influencia ha reposado han ganado por una distancia considerable a los Santos de los Últimos Días en esta singular carrera. Nos están dando las posibilidades de obtener estos registros y nuestro papel es de trabajar en nuestros templos por los muertos. La misión de aquéllos fuera de la Iglesia sobre quienes esta influencia ha reposado es de preparar los registros.

Un hecho curioso

Es un hecho curioso, pero interesante, que el siguiente año después de la venida de Elías, el gobierno Británico dió una ley requiriendo el registro adecuado de los muertos, y la preservación del mismo; éste, antes de la guerra, era guardado en un solo lugar. En el año de 1844, la Sociedad Genealógica e Histórica de Nueva Inglaterra, fué organizada en Boston. Paréceme que esta es la Sociedad más antigua de su clase en el mundo. En 1869, la Sociedad Genealógica y Geográfica de Nueva York fué incorporada en la antes mencionada ciudad. Muchas otras sociedades en diferentes Estados forman hoy día una cadena a través del Continente. Algunos de los Estados más antiguos han dado leyes y fondos para la preservación y compilación de los registros vitales de varios pueblos desde su principio hasta el año de 1850. Por estos medios cientos de registros importantes han sido compilados y otros lo están siendo, por órdenes legislativas. Hay sociedades hoy día en casi cada Condado en Gran Bretaña, y asociaciones similares esparcidas a través de los países de Europa. He visitado algunas de éstas donde los registros son compilados y guardados. En Lund, Suecia, se encuentra una de las mejores Bibliotecas de su especie en el mundo.

En el año 1835, el año que precedió la venida de Elías, una sincera dama cristiana de Bennington, Vermont, Sarah Harwood Robinson, publicó una pequeña genealogía de 91 páginas, de las primeras en América. En su prefacio escribió:

“La abolición de distinciones hereditarias, y el descenso de propiedades a ciertos herederos en nuestro país, ha aminorado algunas de las razones de su importancia; sin embargo la tendencia moral y útil de preservar recuerdos de nuestros ancestros en la línea literal y aun en lo colateral existe. Hay otras tendencias peculiares de esta época, las cuales pudiéramos decir disminuyen el sentido de respeto para nuestros antepasados quienes en épocas pretéritas formaron el marcado carácter de nuestra raza; todos debemos resistir esta forma de idolatría, pero debemos reconocer el honor, recordar y reverenciar a nuestros antecesores…

“Todas las tendencias de cultivar los recuerdos humorísticos son virtuosos. Los corazones de los padres deben ser convertidos a los de los hijos, y los corazones de los hijos a sus padres”.

En verdad estuvo inspirada para decir tal cosa.

El señor Francisco Allaben, en su tratado intitulado “Concerniente a Genealogías”, páginas 10-12, dijo:

“Una ola de búsqueda genealógica ha en verdad barrido nuestro país. Sociedades Genealógicas, y Biográficas han sido organizadas. Han surgido periódicos que se dedican exclusivamente a este tema, ocupando departamentos para ello. Las así llamadas sociedades y órdenes patrióticas han trocádose en huestes con ramas en casi todos los Estados, formando una cadena a través del Continente. Algunos de los Estados más antiguos han dado leyes y donado fondos para la compilación y la preservación de registros importantes de varios pueblos desde sus principios a el año de 1850. Por tales medios… Bibliotecas y guardianes de registros públicos dan testimonio de este gran movimiento. Las Bibliotecas se han convertido en populares, concurridas por multitudes que se han enlistado en el ejército de genealogistas aficionados. Tan oneroso está haciéndose el trabajo de manejar nuestros libros genealógicos e históricos que en algunas grandes bibliotecas esta obra ha sido compilada en departamentos abiertos al público, donde los buscadores de ancestros se atienden a sí mismos. . . Los antiguos libros de registros en las iglesias, con el Registro de casamientos y bautismos, han adquirido un valor extraordinario. En muchos casos estos volúmenes han sido rescatados de rincones obscuros y debajo de polvo acumulado donde fueron desechados como desperdicio eclesiástico… en verdad, un gran número de sociedades han tomado sobre sí la empresa de colectar estos antiguos registros, o hacer transcripciones para sus archivos.

¿“Cuál es el encanto sutil que atrae a estas multitudes, — la fascinación que impele a muchos a la búsqueda genealógica”?

Evidentemente el señor Allaben no sabe, y en su asombro formuló esta pregunta. Los Santos de los Últimos Días saben qué es lo que atrae a estos miles a los archivos en buscas de sus finados. En una carta que recibí hace unos treinta años del señor P. Rice, un genealogista prominente de Massachusetts, hablando de la búsqueda genealógica dice:

“Hace treinta años el interés en tal materia era solamente anticuario y algunos ejemplos impresos en esta línea han sido inspirados desde este punto de vista. La búsqueda genealógica no era el factor potente que es hoy. A medida que la idea se expande y desarrolla, viene a tomar la obra principalmente en el aspecto práctico y científico, y le apliqué el término ‘historia sistemática’ como la mejor explicación de su propósito para llenar la necesidad de todos los investigadores”.

Vemos a tales hombres expresando sorpresa al gran interés que se ha desarrollado en la búsqueda genealógica en los últimos 80 años.

En conclusión voy a citar a mi colaborador, el Élder F. Petterson: “Cada sociedad Genealógica, Biblioteca o magazine; cada uno de los-millones de los récords genealógicos, cada nombre en cada página de cada árbol genealógico y cada individua en los Estados Unidos y en 29 países extranjeros quienes están embarcados en la búsqueda de sus muertos son tangibles, testigos físicos de la venida de Elías, porque todos ellos indican el cumplimiento de la misión del Profeta, ‘el convertir el corazón de los hijos a los padres’. El resultado de su misión está a nuestro alrededor. La evidencia es conclusiva. No hay lugar para dudas. Elías ha venido. Una de las más grandes profecías se ha cumplido”.

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