Guía de estudio del Libro de Mormón
La Alegoría de Zenós de los Olivos
(Jacob 5-7)
Haciendo las cosas preciosas simples
Randal S. Chase
El Profeta Zenós
El élder Bruce R. McConkie llamó a Zenós «uno de los más grandes profetas en Israel.»1 El élder George Reynolds dijo: «Zenós [fue] un profeta hebreo, a menudo citado por los siervos nefitas de Dios. Todo lo que se nos dice de su historia personal, es que lo mataron porque testificó valientemente lo que Dios le reveló. Que él fue un hombre muy bendecido del Señor con el espíritu de profecía se demuestra por esa maravillosa y casi incomparable parábola de la viña descripta ampliamente por Jacob (Jacob 5). Sus profecías son también citadas por Nefi (1 Nefi 19:10,12,16), Alma (Alma 33:3,13,15), Amulek (Alma 34:7), Samuel el Lamanita (Helamán 15:11), y Mormón (3 Nefi 10:16).»2
LA ALEGORÍA DE LOS OLIVOS
Jacob 5 es el capítulo más largo en el Libro de Mormón (setenta y siete versículos), y consiste enteramente de la alegoría de los olivos enseñada por el profeta Zenós. El presidente Joseph Fielding Smith dijo: «La parábola de Zenós, registrada por Jacob en el capítulo 5 de su libro, es una de las más grandes parábolas que jamás se hayan grabado. Esta parábola en sí misma le pone el sello al Libro de Mormón con verdad convincente. Ningún hombre mortal, sin inspiración del Señor, pudo haber escrito tal parábola.»3
• Los olivos. Zenós usó el árbol de olivo para resumir la historia de Israel y predecir su destino. Las ramas del olivo son tradicionalmente un símbolo de paz. Pueden producir muchos frutos, pero requieren de un flujo constante de nutrientes para sobrevivir. Deben ser cuidadosamente podados para que sean fructíferos y productivos. Para que un olivo silvestre se transforme en cultivado y productivo, su tallo principal debe ser cortado completamente y debe ser injertado con una rama de una olivo cultivado. Cuando el árbol envejece y comienza a morir, sus raíces desarollan nuevos brotes; los cuales, si son injertados y podados, madurarán para ser olivos completamente crecidos. Entonces, pueden producir frutos por siglos. Algunos árboles que están creciendo ahora en Israel, han estado produciendo abundantemente por más de cuatrocientos años.
Joseph Fielding McConkie y Robert L. Millet escribieron: «¿Por qué Zenós escogió un olivo para tipificar a Israel? ¿Cuál es el significado de un olivo? Ningún árbol de ramas es tan importante para la economía y la cultura del Medio Oriente: es una fruta cuya carne, aceite, y semilla eran consumidos en su totalidad, utilizados, o negociados. Era y es un árbol conocido por todas la personas. El olivo es para Israel un símbolo natural o metáfora. Requiere casi de un cuidado constante antes que su fruto tenga una textura y sabor aceptables; una poda continua y la excavación y la fertilización del suelo son esenciales para un crecimiento adecuado y para que el árbol de frutos. El olivo vive por siglos y casi nunca muere. Muchos de los olivos más viejos, por ejemplo, están en lo que hoy se cree fue el jardín de Getsemaní; probablemente echaron raíces en los días en que Jesús y sus apóstoles caminaron, hablaron, y oraron allí, hace casi dos mil años.»4
• Las alegorías son son recursos literarios en los cuales un objeto o evento es usado para describir o presentar a otro. Uno no puede usar correctamente una alegoría, sin conocer bien los elementos de la comparación. La alegoría del olivo demuestra una maravillosa comprensión de la naturaleza de estos árboles y cómo cuidarlos. Zenós aparentemente tenía ese conocimiento. También es cierto que José Smith, un joven y analfabeto granjero de veinticuatro años de edad, no lo tenía el conocimiento.
LAS FASES DE LA ALEGORÍA DE LOS OLIVOS (Jacob 5)
El Simbolismo de la Alegoría de Zenós
La alegoría de los olivos se puede dividir en cuatro fases, cada una representando una era particular en la historia de los hijos de Israel; representada por los olivos. Es también útil entender que simbolizan los elementos de la alegoría:
| Símbolo | Significado |
| La viña | El mundo |
| El amo de la viña | Jesucristo |
| El olivo cultivado | la casa de Israel, el pueblo del convenio del Señor |
| El olivo silvestre | los gentiles (la gente no nacida en la casa de Israel) |
| Las ramas | grupos de gente |
| Los siervos | Profetas y otros llamados a servir |
| El fruto | Vidas u obras de la gente |
Fase 1—La Apostasía y la Dispersión de Israel
• Jacob 5: 3-4 La apostasía de Israel. La alegoría empieza con «te compararé, oh casa de Israel, con un olivo cultivado que un hombre tomó y nutrió en su viña; y creció y envejeció y empezó a secarse» (v. 3). Sabemos que el olivo representa a Israel o al pueblo escogido de Dios. Como empieza la alegoría, el amo de la viña se da cuenta de que su olivo cultivado (Israel) empieza a decaer, lo cual simboliza la apostasía de Israel. El amo, que representa al Señor, decide hacer lo que puede para salvarlo. «Lo podaré, y cavaré alrededor de él, y le daré nutrientes para que tal vez eche ramas nuevas y tiernas, y no perezca» (v. 4).
• El amor del amo por Israel. El amo de la viña trabajó repetidamente con su siervo para podar, cavar, y nutrir su olivo. A través de esta alegoría, hay referencias a sus sentimientos acerca de ello:
— «Lo podaré, y cavaré alrededor de él, y lo alimentaré para que … no perezca» (Jacob 5:4).
— Me aflige que tenga que perder este árbol» (Jacob 5:7).
— «¿Qué haremos por el árbol, para que de nuevo yo pueda obtener buen fruto de él para mí mismo?» (Jacob 5:33)
— «y que yo tenga de nuevo gozo en el fruto de mi viña» (Jacob 5:60)
• Jacob 5:4-14 Israel es dispersado y los Gentiles son admitidos en el Reino. Cuando los esfuerzos del amo por salvar al árbol producen sólo resultados limitados, y la parte principal del árbol ha muerto, el amo de la viña toma los brotes jóvenes y tiernos que quedan en la base del árbol y los trasplanta en «las partes más bajas» de su viña. Esto representa la dispersión de grupos pequeños de israelitas (como Lehi y su familia) en otras partes del mundo (vv. 8,13-14; 1 Nefi 10:12-13; 1 Nefi 2:19-20; 1 Nefi 22:3-4). Por este medio, el Señor salva y protégé porciones del árbol original. Las ramas muertas que quedan son removidas y quemadas (versos 7-9).
El amo luego injerta en el árbol original, algunas ramas de otros olivos silvestres (los gentiles); esperando que estas le den nueva vida al árbol. El Señor dice: «tal vez pueda yo preservar sus raíces a fin de que no perezcan y pueda yo preservarlas para mí, yo he hecho esto» (v. 11). Y «si no hubiéramos injertado estas ramas (los gentiles), el árbol habría perecido» (v. 18).
El evangelio fue primero llevado a los gentiles por Pedro y los apóstoles (Hechos 10) durante el primer siglo D. C. Muchos profetas habían predicho esto; incluyendo el profeta Amos; quien profetizó en Judá aproximadamente 150 años antes que Lehi se fuera de Jerusalén con su familia. Él escribió: «He aquí, los ojos de Jehová el Señor están sobre el reino pecador, y yo lo destruiré de la faz de la tierra; mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová. Porque he aquí, yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba» (Amos 9:8-9).
Fase 2—Resultados mixtos a través del Mundo
• Jacob 5:15-18 Los gentiles vigorizan la iglesia original. Cuando el amo visitó la viña por segunda vez, se encontró con que las ramas silvestres (los gentiles) que fueron injertadas en el árbol cultivado (Israel) estaban dando buen fruto (versículos 16-17). Él observa: «Así que si no hubiéramos injertado estas ramas, el árbol habría perecido. Y he aquí, ahora guardaré muchos frutos que el árbol ha producido» (v. 18).
• Jacob 5:19-25 El Israel desparramado produce resultados mixtos. Cuando el amo visitó las ramas naturales (cultivadas), él había plantado en varios lugares alrededor de la viña. Las ramas plantadas en tierra estéril dieron buen fruto, mientras que las ramas plantadas en tierra fértil dieron fruto cultivado y silvestre. Nótese que los árboles en circunstancias prósperas, no fueron tan prósperos como los árboles plantados en una tierra que era la «más estéril de toda [la] … viña» (v. 21). El fruto del árbol plantado en «terreno bueno» (probablemente los lehitas en la tierra prometida) dio resultados mixtos. Algunos frutos buenos y otros malos (v. 25).
Fase 3—La Apostasía Mundial
• Jacob 5:29-32, 37-42 La apostasía mundial de Israel. Cuando el amo visitó la viña por tercera vez, él se encontró con muchos tipos de frutos dañados. El árbol original (la Iglesia en Jerusalén), una vez fortalecido por el injerto de ramas silvestres (los gentiles), estaba ahora completamente apóstata, dando todo tipo de fruto silvestres y «sin que ninguno fuera bueno» (v. 32). La causa de esta apostasía fue que el fruto silvestre (los gentiles) había superado a las raíces del árbol (la Iglesia), corrompiendo aún las ramas originales naturales (versículos 37,40).
Cuando el amo visitó las partes distantes de la viña, se encontró con que aquellos árboles trasplantados también se habían estropeado (v. 39). En el árbol plantado en la más parte elegida de la viña (los lehitas), el fruto silvestre había superado al fruto natural, y el árbol se había «marzo deitado y secado» (v. 40). El amo se lamenta «los árboles de mi viña para nada sirven sino para ser cortados y echados al fuego» (v. 42).
• Jacob 5:47 el lamento del amo. El amo se lamentó por sus árboles exclamando: «¿Pero qué más pude yo haber hecho en mi viña? ¿He relajado mi mano de modo que no lo he nutrido? No, lo he nutrido y cavado alrededor; lo he podado y abonado; y he extendido la mano casi todo el día, y el fin se acerca. Y me aflige que tenga que talar todos los árboles de mi viña, y echarlos al fuego para que sean quemados.»
Fase 4—La Restauración de Israel y la Iglesia
• Jacob 5:49-54, 58, 62-64 la restauración de la Iglesia y la re-unión de los hijos de Israel. El amo decide nutrir y podar una vez más. Este alimento, poda, e injerto final, representa la restauración del evangelio y la re-unión del Israel disperso (1 Nefi 10:14; 2 Nefi 29:14; D&C 33: 3-6). Es instructivo notar que el amo toma ramas de los árboles esparcidos (el Israel disperso) y los injerta de nuevo en el árbol original (la Iglesia), entonces usa algunos de los dispersos de Israel para restablecer su iglesia original. Él toma ramas del árbol original y las injerta en los árboles esparcidos (v. 54), estableciendo asi la Iglesia en todo el mundo.
De las ramas viejas y muertas de todos los árboles (representando los apóstatas de la verdad) él dice: «Arrancaremos de los árboles aquellas ramas que han madurado, que deben perecer, y las echaremos al fuego» (v. 58). Las últimas ramas buenas (los gentiles) serán las primeras en ser injertadas en la iglesia, y las primeras ramas buenas (los judíos) serán los últimos (v. 63).
El presidente Spencer W. Kimball dijo: «La re-unión de Israel consiste en unir a la Iglesia verdadera, y… llegar al conocimiento del verdadero Dios … cualquier persona, entonces, que haya aceptado el evangelio restaurado, y que ahora busca adorar al Señor en su propia lengua; y con los santos en las naciones donde él vive, ha cumplido con la ley de la re-unión de Israel y es heredero de todas las bendiciones prometidas a los Santos en los últimos días… y entonces está sucediendo la re-unión. Corea es el lugar de reunión para los coreanos, Australia parar los australianos, Brasil para los brasileros, Inglaterra para los ingleses.»5
• Jacob 5:61, 70 Nuevos Profetas y Apóstoles. El amo envía a su siervo (un profeta) para lograr la obra necesaria en la viña (v. 61), y el siervo trajo «otros siervos» (apóstoles y profetas) para asistirlos (v. 70).
• Jacob 5:71-75 Éxito final. Aunque estos siervos son pocos, ellos son exitosos en redimir la viña. Ellos son cuidadosos en asegurarse de que el número de ramas, no exceda la capacidad de las raíces para apoyarlos (v. 73). Y aunque trabajan con toda diligencia, y de acuerdo con los mandamientos del Señor, ellos fueron capaces de establecer el mismo buen fruto a través de la viña (el mundo): «y llegaron a ser como un cuerpo; y los frutos fueron iguales» (v. 74). El Señor está complacido con su obra y bendice a sus siervos diciendo: «He aquí, os regocijaréis conmigo a causa del fruto de mi viña».
LAS ENSEÑANZAS FINALES DE JACOB Y EL TESTIMONIO (Jacob 6)
Arrepentirse y Seguir a Cristo
• Jacob 6:1-2 Jacob relata las profecías de Zenós para los últimos días. Jacob profetizó: «Que las cosas que habló este profeta Zenós concernientes a la casa de Israel, las que comparó a un olivo cultivado, ciertamente han de acontecer» (v. 1). La hora en que el Señor» extienda su mano por segunda vez para recobrar a su pueblo, es el día, sí, la última vez, que los siervos del Señor saldrán en su nombre, para nutrir y podar su viña; y después el fin del mundo pronto «» (v. 2). Ese día es hoy—los últimos días. El Presidente Joseph Fielding Smith dijo: «Hoy los Santos de los Últimos Días van a todas partes del mundo como siervos en la viña para juntar este fruto y guardarlo para el tiempo de la venida del Amo.»6
• Jacob 6:3-10 Jacob anima a su pueblo (y a todo Israel) a arrepentirse y ser salvados. Jacob comentó sobre cuán misericordioso es el Señor al recordar a todo Israel, tanto las raíces como las ramas, pese a su continua iniquidad, salvando a todos ellos que no endurecen sus corazones en contra de Él (v. 4). Y sabiendo esto, instó a sus seguidores descarriados a no endurecer su corazón y a beneficiarse de su misericordia y ser salvados. Él preguntó: «¿Por qué habréis de morir?» (v. 6). Él razonó: «He aquí, ¿rechazaréis estas palabras? ¿Rechazaréis las palabras de los profetas; y rechazaréis todas las palabras que se han hablado en cuanto a Cristo, después que tantos han hablado acerca de él? ¿y negaréis la buena palabra de Cristo y el poder de Dios y el don del Espíritu Santo, y apagaréis el Espíritu Santo, y os reiréis del gran plan de redención que se ha dispuesto para vosotros?» (v. 8). Si lo hacemos, vamos a «soportar la vergüenza y la terrible culpa ante el tribunal de Dios»» (v. 9) y «desapareceremos en aquel lago de fuego y azufre, cuyas llamas son inextinguibles y cuyo humo asciende para siempre jamás; y este lago de fuego y azufre es tormento sin fin» (v. 10).
• Jacob 6:11-13 Las responsabilidades de aquellos que «han sido nutridos por la buena palabra de Dios» (Jacob 6:7; Moroni 6:3-4). Jacob amonestó: «¡Arrepentios, pues, y entrad por la puerta estrecha [el bautismo], y continuad en el camino que es angosto, hasta que obtengáis la vida eterna! ¡Oh, sed prudentes! ¿Qué más os puedo decir?» (Versículos 11-12). Y con esa amonestación, Jacob nos dio a todos un adiós; hasta que nos encontremos con él en el «tribunal que hiere al malvado con terrible espanto y miedo. Amén» (v. 13).
Sherem el Anticristo
Sherem fue el primero de varios anticristos en el Libro de Mormón. Él fue un agnósticc declarado. Como todos los anticristos en el Libro de Mormón, él era un hombre instruido, y un maestro en los trucos de retórica y del discurso persuasivo. Él tenía «conocimiento perfecto de la lengua del pueblo» y la usó «según el poder del diablo» (Jacob 7:4) Éste se acercó a Jacob con la piedad de un santurrón y con agobio fingido. En estas cosas, él era y es un modelo del humanismo secular. Los argumentos y acusaciones que hace, son los mismos que los anticristos han ofrecido en todas las dispensaciones.
• Jacob 7:1-7 Las falsas enseñanzas de Sherem, Cuando Sherem se acercó a Jacob, él regañó al profeta, diciendo que aquellas cosas que el «Hermano Jacob» enseñaba, eran chocantes para la sensibilidad religiosa; y eran una perversión de la manera correcta de Dios. Criticó a Jacob por afirmar conocer el futuro y por profetizar de la venida de Cristo. Esto, insistió Sherem, no tenía sentido; porque nadie podía saber tales cosas. Afirmó que sólo podemos creer en las cosas de las cuales tenemos evidencia—el hombre clásico—centrado en el estándar de la prueba que dice: «A menos que lo haya visto, no existe.»
• Jacob 7:8-12 El poderoso testimonio personal de Jacob. Jacob estaba lleno del Espíritu y procedió a confundir las falsas afirmaciones de Sherem haciéndole una serie de preguntas:
— «Niegas tú al Cristo que ha de venir?»
«Y él dijo (Sherem): Si hubiera un Cristo, no lo negaría; mas sé que no hay Cristo, ni lo ha habido, ni jamás lo habrá» (v. 9).
— «¿Tú Crees en las Escrituras?»
«Y dijo él (Sherem): Sí» (v. 10). «Entonces no las entiendes» dijo Jacob, «porque en verdad testifican de Cristo. He aquí, te digo que ninguno de los profetas ha escrito ni profetizado sin que haya hablado concerniente a este Cristo» (v. 11).
Por último, Jacob ofreció su propio testimonio irrefutable:
— «Y esto no es todo—Se me ha manifestado, porque he oído y visto; y también me lo ha manifestado el poder del Espíritu Santo» (v. 12). Jacob era un testigo de la gloria del Hijo de Dios, y él sabía que «si no hubiese una expiación, toda la humanidad se perdería» (v. 12).
• Jacob 7:13 La respuesta de Sherem es demandar una señal. Siendo incapaz de refutar el testimonio seguro de Jacob, Sherem replicó desdeñosamente: «Muéstrame una señal de este poder del Espíritu Santo, del cual sabes tanto.»
El élder Bruce R. McConkie dijo: «Porque las señales—los milagros, dones del Espíritu —siempre siguen la creencia en el verdadero evangelio, es inevitable que los no creyentes que están en una rebelión abierta en contra de la verdad (sujetos como ellos están a las … incitaciones de Satanás) tengan que intentar desaprobar la obra del Señor; al burlarse de Sus ministros con el desafío: Muéstranos una señal… En realidad, los buscadores de señales son .. Una evidencia suprema y grosera de iniquidad de su parte. ‘Una malévola y adúltera generación que busca señales.’… Aun entre los Santos ocasionalmente se encuentran aquellas personas espiritualmente débiles que buscan señales.»7
El élder McConkie también comentó: «[Las señales podrían] tener el efecto de fortalecer la fe de aquellos que ya están espiritualmente inclinados; pero su propósito principal no es convertir a la gente a la verdad, sino recompensar y bendecir a aquellos ya convertidos.»8 Y el profeta José Smith dijo: «[este principio] es eterno, sin desviaciones, y firme como los pilares del cielo, porque cada vez que ve a un hombre en demanda de una señal, es posible concluir que él es un hombre adúltero.»9
¿Por qué esto es así? ¿Cómo el buscar señales se relaciona con el buscar placeres carnales? Se relacionan porque aquellos que dependen de lo sensual para su satisfacción, buscan pruebas físicas y sensuales de las cosas espirituales. Después de haber perdido la capacidad de sentir impresiones espirituales, por su dependencia de los sentidos, no pueden detectar los susurros silenciosos y discretos del Espíritu. Este fue el caso de Sherem, y es el caso de todos los buscadores de señales.
• Jacob 7:14-22 La respuesta de Jacob y la desaparición de Sherem. Jacob le preguntó a Sherem «¿Quién soy yo para que tiente a Dios para que te muestre una señal de esto que tú sabes que es verdad?» Jacob había percibido que Sherem era un mentiroso y de hecho sabía la verdad. Jacob dijo: «Sin embargo tú la negarás, porque eres del diablo» (v. 14). Él dejó en manos Dios el darle a Sherem una señal que lo golpeara violentamente (v. 14). Tan pronto como Jacob terminó de hablar, Dios hirió a Sherem tirándolo por tierra; dejándolo indefenso por varios días (v. 15).
Al cabo de esos días, Sherem sabía que moriría, y pidió que la gente se reuniera alrededor de él al día siguiente. Cuando llegaron «les habló claramente y negó las cosas que les había enseñado, y confesó al Cristo el poder del Espíritu Santo y el ministerio de los ángeles. … y que había sido engañado por el poder del diablo. Y habló del infierno, y de la eternidad, y del castigo eterno» (versículos 17-18). Temía ser condenado por lo que había dicho y hecho; mas dejó su destino en las manos de Dios y luego murió (versículos 19-20). En cuanto a la multitud ellos se «asombraron en extremo» cayeron a tierra, sobrecogidos por el poder de Dios (v. 21).
• Jacob 7:27 «Adiós, hermanos.» Jacob sabía que pronto moriría y le dio las planchas menores a su hijo Enós, dándole el mismo encargo que su hermano Nefi le había dado a él. Y concluyó su parte de los escritos en estas planchas al decir: «Y me despido del lector, esperando que muchos de mis hermanos lean mis palabras. Adiós, hermanos.»
Daniel H. Ludlow dijo:
Algunos anti-Santos de Los Últimos Días que critican el Libro de Mormón, han hecho la pregunta de cómo Jacob pudo haber usado una palabra como «adieu» (como está escrita en la versión en inglés de Libro de Mormón) que proviene claramente de la lengua francesa, la cual no fue desarrollada hasta cientos de años después de la época de Jacob. Tales críticos evidentemente pasaron por alto el hecho que el Libro de Mormón es traducción de literatura; y José Smith era libre en su traducción de usar cualquier palabra o palabras que eran familiares para él y cualquier palabra familiar para él y para sus lectores que mejor transmitiera el significado del autor original. Es interesante notar que hay una palabra hebrea «Lehitra’ot»; la que tiene esencialmente el mismo significado en hebreo que la palabra «adieu» en francés. Estas dos palabras son mucho más que una simple despedida; incluyen la idea de una bendición. ¿Sería inaceptable recordarles a estos críticos, que ninguna de las palabras contenidas en la traducción al inglés del libro de Jacob, fueron usadas por Jacob mismo? Todas esas palabras vienen del idioma inglés, ¡Las cuales no existieron hasta mucho después del tiempo de Jacob!10
Notas
- Un Nuevo Testigo para los Artículos de Fe,1985, pág. 558.
- George Reynolds, citado en Joseph Fielding Smith, Respuestas a Preguntas del Evangelio,compilado por Joseph Fielding Smith Jr., 1957-66, 4:139.
- George Reynolds, citado en Joseph Fielding Smith, Respuestas a Preguntas del Evangelio,compilado por Joseph Fielding Smith Jr., 1957-66,4:141.
- Comentario doctrinal del Libro de Mormón,1987-92, 2:49.
- Enseñanzas de Spencer W. Kimball,editado por Edward L. Kimball, 1982, págs. 439-40.
- Respuestas para preguntas del evangelio,4:142.
- Doctrina mormona,a edición, 1966, págs. 714-15.
- Doctrina mormona, pág. 713.
- Enseñanzas del Profeta José Smith, escogidas y arregladas por Joseph Fielding Smith, 1976, págs. 157, 278.
- Un compañero para su estudio del Libro de Mormón, 1976, pág. 163.




























