Padres un legado inolvidables exitosos – Palabras de Inspiración


El legado de un padre

Por casi 40 años, un padre trabajó en una planta acerera para proveer para su familia. Sus labores eran arduas y se extendían por largas horas. Quizá en algún momento él deseó haber elegido otro tipo de trabajo o tener mejores opciones, pero también experimentó un profundo sentido del deber y gran responsabilidad. Así que todas las mañanas se levantaba, se preparaba e iba a trabajar con una buena actitud.

Ese hombre representa a incontables otros padres que trabajan duro para mantener a sus seres queridos día tras día, a fin de ofrecerles lo mejor.

Aunque es mucha la dicha que produce la paternidad, a todo padre se le requieren sacrificios que preferiría no tener que hacer. Desde reparaciones en la casa, hasta reparar corazones; desde tareas en el jardín, hasta tareas de la escuela, ellos sencillamente hacen lo que debe ser hecho. Ponen a un lado sus anhelos personales y hallan satisfacción en ser una bendición para los suyos. Así que, en vez de disfrutar una noche tranquila en casa, apoyan a sus niños en eventos deportivos y culturales. En lugar de ver un programa favorito en la televisión, salen a jugar con sus hijos o los ayudan con las tareas de la escuela. En vez de leer el periódico, se sientan con uno de sus niños a leer un libro o a estudiar una materia.

En esta época en que se nos insta a “encontrar nuestra pasión” y a “ser individualistas”, bien valdría la pena recordar a esos padres que dedican sus días a hacer cosas que tal vez no disfruten demasiado, pero que las hacen debido al amor por su familia, por su sentido del deber y su lealtad.

Ser un buen padre nunca ha resultado una tarea fácil. Aunque casi todos ellos tratan de hacer las cosas bien, a veces cometen errores, pero eso no les detiene, sino que siguen adelante forjando vínculos de amor. Al hacerlo, al fin de cuentas encuentran su pasión, pero no la hallan en el individualismo. Se vuelven apasionados del servicio que prestan a quienes dependen de ellos, lo cual se transforma en su mayor legado.


Momentos inolvidables

Todo padre se pregunta a dónde ha ido a parar el tiempo. Los hijos que ayer eran pequeños, dependientes de uno y que disfrutaban el tiempo con su familia, de pronto crecen, son independientes y están ansiosos de encontrar su propio lugar en el mundo. Es como si los años transcurrieran cada vez más rápido.

¿A dónde se ha ido el tiempo? Pues, lo hemos vivido. Tal vez si recordamos esto seremos más propensos a sacar el mayor provecho del tiempo que aún nos queda. Podemos valorar los momentos que nos ayudaron a moldear a nuestros hijos y a nosotros mismos; aferrarnos a los recuerdos felices y también recordar los errores —pero sólo para aprender de ellos— y después seguir adelante. A partir de hoy mismo, podemos forjar relaciones más fuertes con nuestros hijos, un momento a la vez.

Un hijo ya crecido recordó los buenos momentos vividos con su padre en su infancia y adolescencia, y ninguno de los que recordaba con más claridad habían sido costosos ni exóticos. En apariencia eran pequeños intercambios entre padre e hijo: conversaciones, experiencias compartidas, paseos o tareas que hacían juntos. Definitivamente, sus recuerdos más significativos eran una serie de momentos sencillos en los que su padre le demostraba amor.

Hay veces que parecería ser más fácil para un padre someterse a la rutina de su empleo que a la de su vida de hogar. Pero su amorosa y atenta presencia en su familia marca una diferencia notable. Es más que una figura decorativa; trata de aprovechar cada oportunidad, cada valioso momento para fomentar una buena relación con sus hijos, y también con sus nietos. A menudo no es fácil y requiere gran paciencia y sabiduría, pero no habrá nunca una empresa más significativa que la que llevamos a cabo dentro de las paredes de nuestro hogar.

El tener éxito como padre no es cuestión de hacer algunas cosas extraordinarias sino de ser constante en muchas cosas sencillas. El éxito como padre es aprovechar toda ocasión que se presente para forjar momentos inolvidables.


Padres exitosos

A medida que el paso de los años inevitablemente empezó a cobrar su precio, un buen hombre se preguntó si acaso había sido la clase de padre que siempre había esperado ser. Armándose de valor reunió a sus tres hijos y con su esposa a su lado les preguntó: “¿Cómo sienten que he sido como padre; qué cosas he hecho bien y cuáles hice mal?”. Uno a la vez sus hijos expresaron su forma de pensar y sentir.

Su hija mayor empezó por agradecerle el haber proveído para las necesidades de la familia. “Nunca fuimos ricos”, dijo, “pero tú trabajaste duro para siempre garantizarnos las cosas que realmente necesitábamos”.

El segundo hijo expresó agradecimiento a su padre por sus esfuerzos en inculcarle el valor de la educación y del trabajo. “Papá”, le dijo, “gracias a ti toda mi vida he tratado de dar lo mejor de mí mismo”.

Al llegarle el turno a la hija menor, con lágrimas en los ojos le dijo a su padre: “Aun cuando cometíamos errores, siempre supimos que nos amabas, y eso nunca ha cambiado”.

Más sentimientos y recuerdos se compartieron, junto con algunas risas y unas cuantas lágrimas. Pareció ser que ninguno podía recordar muchos errores en su padre, pero sí tenían grabadas las muchas cosas que él había hecho bien.

¿Qué es lo que hace a un padre exitoso? Según esos tres hijos ya crecidos, no fue el dinero, las costosas vacaciones ni la prominencia social. Lo que ellos más valoraban en su padre era el esfuerzo hecho en favor de su familia. Recordaban con gratitud las lecciones que él les había enseñado y demostrado, pero tal vez por lo que más agradecidos estaban hacia su padre era por su amor y bondad hacia ellos, aun cuando no se comportaran debidamente.

Así es como se mide el éxito de un padre. Ni siquiera los mejores padres lo hacen todo bien —ni tampoco sus hijos— pero nunca dejan de tratar. Aun cuando sus hijos sean ya adultos siguen dándoles amor, seguridad, un buen ejemplo y buenos consejos cuando los necesiten.

Todo padre que hace estas cosas es un padre exitoso, y la recompensa de dicho éxito llega cuando sus hijos, tanto en palabra como en hechos, simplemente dan las gracias y con todo su corazón dicen: “Te amo, papá”.

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