“…miles de ellos… han sido traídos al redil de Dios…” Alma 26:4-5


Alma 26:4-5 “…miles de ellos… han sido traídos al redil de Dios…”

La conversión por miles parece increíble para los misioneros modernos. Pero el Señor es capaz de cosas más grandes de lo que podemos comprender. Se dan algunos ejemplos en los que se congregaron miles a la vez:

  1. En el día de Pentecostés, los que habían oído la palabra fueron invitados a arrepentirse y ser bautizados, y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas (Hechos 2:41)
  2. El éxito de los primeros hermanos en Gran Bretaña fue asombroso. En abril de 1838 Heber C. Kimball había convertido 1500:
    “Los otros hermanos también tuvieron un éxito notable. El campo estaba maduro, listo para la cosecha, y miles de la Casa de Israel pronto se juntaron en el redil.’En 1841, el Élder Kimball con otros miembros del Quórum de los Doce informó que se bautizaban siete u ocho o diez mil personas.  ‘De los conversos hechos por los ocho miembros de los Doce durante los años 1840 a 1841, pocos apostataron.’ Durante los años 1840 a 1846, los conversos Británicos zarparon de Inglaterra con destino a Nauvoo. ‘Este fue el comienzo de un movimiento migratorio de tal magnitud que la Iglesia en América se convirtió predominantemente inglesa durante los siguientes cincuenta años.” (Regional Studies in LDS History: British Isles, p. 107)
  3. George Q. Cannon cosechó una cosecha similar en su misión a Hawái:

Heber J. Grant

“Durante los pocos años que él (George Q. Cannon) estuvo allí, tradujo el Libro de Mormón al idioma Hawaiano, y bautizó a más de 3.000 nativos. Nunca he estado entre un pueblo que me pareció más sincero, tener un mayor amor mutuo y por el Evangelio, y una mayor reverencia por aquellos que ocupan lugares de honor en la Iglesia de Cristo de los que conocí en nuestra reciente visita a Hawái”. (Conference Report, Oct. 1935, p. 7)

“…el campo estaba maduro…”

Cuando uno mira un campo de grano, es fácil decir que ha llegado el momento de la cosecha. Ammón declara que el campo estaba maduro, pero no debió verse así cuando comenzaron su viaje. Más bien, para los ojos de los mortales, el campo Lamanita habría parecido ser un vasto páramo de malas hierbas, zarzas y espinas. ¿Por qué si no, los amigos de Ammón se burlarían de él cuando les contaron sus planes de hacer una obra misional entre los lamanitas (v. 23-24)?

Por lo tanto, vemos que el Señor en su omnisciencia sabe cuándo el campo está maduro. Nosotros no. Nunca debemos decir, “no hay esperanza con esta persona o con este grupo de personas”. A través de los ojos espirituales, nos sorprenderá ver cuán maduro esta realmente el campo. Incluso si la tarea parece tan formidable como predicar a los antiguos Lamanitas, el Señor nos ha prometido que la gente de la última dispensación está lista para el evangelio, porque él dijo: he aquí, el campo blanco está ya para la siega; y he aquí, quien mete su hoz con su fuerza atesora para sí, de modo que no perece, sino que trae salvación a su alma (DC 4: 4).

¡y he aquí el número de vuestras gavillas! Y serán recogidas en los graneros

Una definición del diccionario de gavillas es una cantidad de cabezas de grano unidas. La mención de Amón de gavillas se refiere a los conversos traídos a la iglesia por fieles misioneros que habían metido su hoz.

“Cada uno de nosotros debe su membresía en la Iglesia a otra persona. Alguien tenía que enseñarnos. Somos las gavillas que han cosechado. Tenga en cuenta las palabras de agradecimiento del presidente David O. McKay:

“Hace poco tiempo, me encontraba en una pequeña habitación en Gales, en la que nació mi madre, 102 años atrás, la habitación era tan pequeña que la cama de un metro ochenta cubre todo el ancho, y su longitud es apenas medio metro más larga que ancha, y las viejas vigas solo sesenta centímetros sobre mi cabeza, por lo tanto, alrededor de dos cuarenta metros de altura. Pero mis pensamientos en esa ocasión han sido sagrados para mí. Comparto uno o dos contigo.

‘Pensé, cuando la Hermana McKay y yo estábamos parados en ese pequeño dormitorio, ¡qué diferente sería la vida ahora si dos Élderes humildes no hubieran llamado a esa puerta hace cien años! ¿Y cuán diferente sería la vida si el padre y la madre de mi madre no hubieran aceptado ese mensaje? Miré alrededor del pueblo y encontré descendientes de otros que lo escucharon en ese momento, descendientes de algunos que ridiculizaron a mi abuelo y mi abuela, por haber aceptado la verdad; y se burlaron de su religión, se burlaron de ellos y los excluyeron por haber aceptado el Mormonismo. Me di cuenta de lo poco ilustrados que estaban esos vecinos cuando condenaron a mis abuelos.

‘… La gente de mi padre estaba en el norte de Escocia. Fue solo a través del evangelio que el Padre y la Madre se encontraron. Así que expresé gratitud, como lo sentí probablemente nunca tan intensamente antes, cuando estábamos parados en esa pequeña habitación, uno ochenta por dos cincuenta. (Gospel Ideals, pp. 122-3)”(Book of Mormon Student Manual, 1981, p. 264)

David A. Bednar

El profeta José Smith declaró que en todas las edades el propósito divino de congregar al pueblo de Dios es construir templos para que sus hijos puedan recibir las ordenanzas más elevadas y así obtener la vida eterna (véase Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: José Smith [Sacerdocio de Melquisedec y Curso de estudio de la Sociedad de Socorro, 2007], 415-17). Esta relación esencial entre el principio de congregación y la construcción de templos se destaca en el Libro de Mormón:

“He aquí, el campo estaba maduro, y benditos sois vosotros, porque metisteis la hoz y segasteis con vuestro poder; sí, trabajasteis todo el día; ¡y he aquí el número de vuestras gavillas! Y serán recogidas en los graneros para que no se desperdicien.”(Alma 26: 5)

Las gavillas en esta analogía representan a los miembros recién bautizados de la Iglesia. Los graneros son los templos sagrados. El Élder Neal A. Maxwell explicó: “Claramente, cuando nos bautizamos, nuestros ojos deben mirar más allá de la pila bautismal hasta el santo templo. El gran granero en el que deben recogerse las gavillas es el templo sagrado” (in John L. Hart, “Make Calling Focus of Your Mission,” Church News, Sept. 17, 1994, 4). Esta instrucción aclara y enfatiza la importancia de las ordenanzas y los convenios sagrados del templo: que las gavillas no se desperdicien. (“Honorably Hold a Name and Standing” Ensign, May 2009, 97)

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Una respuesta a “…miles de ellos… han sido traídos al redil de Dios…” Alma 26:4-5

  1. Alfonso Urrea dijo:

    Excelente mi hermano. agradezco ese estudio reflexivo me ayuda a comprender mejor lo que Nuestro Padre desea darnos.

    Me gusta

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