Aunque colmados de pesar

Aunque colmados de pesar

Letra: Eliza R. Snow, 1804–1887.
Música: George Careless, 1839–1932.

1.       Aunque colmados de pesar,
seguid, oh santos; avanzad.
Ya pronto la resurrección
su luz eterna mostrará,
su luz eterna mostrará.
3.       Alzad con gozo ̮el corazón;
cantad a Dios con fe ̮y fervor.
Reposo hallaréis en El
por más que reine el error
por más que reine el error.
2.       Aunque aquí el mal probáis,
el tiempo presto pasará
y Cristo, con la hueste fiel,
al mundo pronto bajará,
al mundo pronto bajará.
4.       Glorias alzad a nuestro Dios;
El a Sus siervos manda ya
a proclamar la salvación
que a los hombres paz dará;
que a los hombres paz dará.

La autora

De una vida que parecía augurarle un futuro rosado como poetisa consumada, Eliza R. Snow echó suertes con los poco populares Santos de los Últimos Días y desde ese momento todas sus energías, todos sus intereses, todos los deseos de su corazón se centraron en el Evangelio Restaurado. Su naturaleza culta y refinada debe haber sufrido intensamente por las persecuciones espantosas por las que pasaron ella y su gente. Arrojada de aquí para allá sufriendo las indignaciones indecibles, su fe nunca vaciló. Fiel al Profeta y a su gran mensaje, proporcionó comodidades a los santos perseguidos, con sus escritos y poemas inspirados.

Se han publicado muchas historias biográficas de Eliza R. Snow. De treinta y cinco de éstas, se han recogido los datos más factibles, contenidos en este pequeño bosquejo. Esta notable mujer, una de las más sobresalientes entre las mujeres del reino Mormón, nació el 21 de Enero de 1804, en Becket, Condado de Berkshire, Massachusetts. Fué la segunda hija de Oliver y Rosetta L. Pittibone Snow. Su abuelo fué un soldado revolucionario. En 1806, la familia, que consistía de dos hijas, se cambió a Mantua, Condado de Portage, Ohio: allí nacieron otros cinco hijos.

Aunque eran Bautistas, los Snow eran amigos de gentes de todas las denominaciones y tenían sus puertas abiertas de par en par para todas las costumbres ejemplares. Los hijos fueron instruidos y educados en, todas las virtudes cristianas. Eliza tenía dones especiales de escritora de poesía. A la temprana edad de veintidós años obtuvo fama considerable por escribir, a la petición de varios periódicos, un réquiem para John Adams y Thomas Jefferson, los cuales pasaron a mejor vida el mismo día —el día de días de los Americanos— 4 de Julio de 1826. Sus poemas la pusieron en contacto directo con muchos de los escolares y teólogos, entre los cuales se encontraba Alejandro Campbell organizador de la Iglesia Campbelita y su compañero de trabajo Sidney Rigdon, quien más tarde se asoció con los Santos de los Últimos Días.

La madre y la hermana de Eliza habiéndose unido a la Iglesia, ella misma después de una investigación completa se convirtió y se bautizó el 5 de Abril de 1835. Más tarde en el mismo año salió de su hogar y se cambió a Kirtland donde enseñó en una escuela selecta para niñas y por un tiempo fué la institutriz de la familia del Profeta. Allí su pluma dócil se mantuvo ocupada. Bajo las enseñanzas inspiradas del Profeta de los Santos de los Últimos Días, ella adelantó en el conocimiento y en el entendimiento del Evangelio y toda su vida la dedicó a su divulgación. Ahora sus poemas respiraban la inspiración de la verdad nuevamente encontrada, interpretando la visión gloriosa de su maestro-profeta.

El padre de Eliza después de su conversión, muy pronto llevó a la madre y a los hermanos de ella a Kirtland. En 1836 se cambiaron para Far West. De Far West la familia se trasladó a Adam-Ondi-Ahman, desde donde fueron arrojados y sufrieron los incidentes de las persecuciones de aquellos días sombríos. En 1839, ya de regreso a Far West, la familia se cambió a Quincy, Illinois, y después a La Harpe. Más tarde la familia se estableció en Commerce, que luego se llamó Nauvoo.

En Nauvoo, de nuevo Eliza enseñó en la escuela y escribió mucho. Allí fué donde escribió “Oh Mi Padre” cuyo himno ha colocado su nombre entre los Santos inmortales de los Últimos Días. (Véase Liahona de marzo, 1947).

Cuando se organizó la primera Sociedad de Socorro, el 17 de Marzo de 1842 Eliza fué su secretaria. El 29 de Junio de 1842 fué sellada a José Smith por tiempo y por eternidad en la ley del casamiento celestial. El 27 de Junio de 1844 el profeta y su hermano Hyrum fueron martirizados. Agobiada por las aflicciones, pero intrépida, Eliza llegó a ser más devota que nunca a la causa de su marido. Estuvo en el éxodo del 28 de Febrero de 1846 y escribió cantos confortantes para el pueblo y condujo una yunta de bueyes parte del camino a Winter Quarters. Ambos su padre y su madre murieron en Walnut Grove, Illinois. Ella emprendió el viaje de los colonos en Junio, llegando a Lago Salado en Octubre de 1847. Allí le fué dado un hogar por Brigham Young, con quien se casó en 1849, y vivió en la Casa de los Leones hasta el tiempo de su muerte.

Desde el tiempo de su llegada en Lago Salado hasta su fallecimiento la vida de esta mujer talentosa fue muy ocupada. Estuvo encargada de la obra de las mujeres en la Casa de las Investiduras. En 1866 fué apartada para presidir las Sociedades de Socorro de los barrios y de las estacas de Sión y trabajó en ese puesto durante veintiún años. El 20 de Octubre de 1872, Eliza comenzó el viaje de nueve meses a la Tierra Santa, visitando Liverpool, Londres, Bélgica, Francia, Genova, Venecia, Roma, Ñapóles, Corfú, Alejandría, Jaffa, Jerusalen, Atenas, Constantinopla y Viena. Este viaje incluye una peregrinación al Monte de las Olivas donde la tierra había sido dedicada para el regreso de los Judíos. En 1875, ella publicó un volumen conteniendo la “Correspondencia de los Turistas de Palestina”.

Después que Eliza regresó, además de entretenerse en muchísimas otras actividades ayudó a la hermana Aurelia Spencer Rogers a organizar la primera Asociación de la Primaria. El 17 de Julio de 1880, fué apartada por el Presidente John Taylor como Presidenta de las Sociedades de Socorro del mundo. Zina D. H. Young y Elizabeth Ann Whitney fueron sus consejeras y Sara M. Kimball fué la secretaria. La obra del Templo en St. George proseguía. El 17 de Julio de 1882 se estableció el Hospital de Deseret con Eliza R. Snow como presidenta.

En 1856, se publicó su primer volumen de poemas: veinte años después apareció el segundo volumen. También publicó un himnario y un libro de melodías. Los Oradores Primero y Segundo, y algunas colecciones de poemas y de lecturas para las Asociaciones de la Primaria, se acreditan a su genio.

El 5 de Diciembre de 1887, en su octogésimocuarto año la muerte reclamó a esta excepcional mujer. Los servicios funerales se celebraron en el Salón de Asambleas de Lago Salado, y el entierro fué en el cementerio privado del Presidente Brigham Young.

El himno

Fué durante una época de penalidades cuando Eliza R. Snow escribió el hermoso himno, cuya primera línea dice, “Aunque Pesares Os Vengan”. Aunque no hay registro de la fecha cuando esta canción fué escrita, apareció por primera vez en “Tiempos y Estaciones” de Enero de 1841. Enseguida apareció en la undécima edición del Himnario de los Santos de los Últimos Días publicado en 1856. La Hermana Snow había pasado por las persecuciones de Misurí y Nauvoo (estando entre aquellos que fueron arrojados de la Ciudad Bella), más tarde arrió una yunta de bueyes desde esa ciudad hasta Winter Quarters, caminando al lado de ellos; la consecuente exposición a la intemperie y las penalidades afectaron su salud y la llevaron casi hasta el valle de la muerte. Salió de Winter Quarters en Junio, llegando a Lago Salado en Octubre de 1847.

Se podrá pensar naturalmente debido a sus experiencias horribles por las cuales había pasado, que habría en su corazón un espíritu vengativo que se reflejaría en sus himnos: pero ese no es el caso. Por el contrario, todos sus cantos están impregnados de la esencia de paz y de indulgencia, de la resignación, de las providencias de Dios y de amor para todos Sus hijos. Cuando los Santos salieron de Nauvoo, ella tenía la firme convicción que el Presidente Brigham Young era el director de la Iglesia escogido divinamente, así como también la tuvo cuando su Profeta y Vidente martirizado fué el instrumento en las manos de Dios para anunciar la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. Con semejante fe ella escribió “ Aunque colmados de pesar“.

El canto amonesta a los Santos que no desmayen, sino que avancen a pesar de las tribulaciones ; que ya pronto la resurrección su luz eterna mostrará; que aunque los pesares y las vicisitudes nos esperan en la vida mortal, el tiempo pasará y que no faltará mucho para cuando venga nuestro Señor Jesucristo otra vez y que con la hueste fiel al mundo pronto bajará. Por lo tanto los corazones deben elevarse en alabanza al Señor, que el regocijo nunca termine a pesar de las tribulaciones. Los Santos deben animarse con las palabras de Cristo: “La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da yo os la doy, no se turbe vuestro corazón ni tenga miedo.” (Juan 14:27). “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. (Juan 16:33).

Aunque seamos despojados de nuestros derechos y de nuestros bienes, las promesas de Jehová no fallarán; ni tampoco El es frustrado en Sus propósitos. Satanás se enfurecerá en vano, pues las palabras de los profetas antiguos son tan seguras como el trono de Dios permanece: Ni los hombres ni Satanás pueden revocarlas. Este Sermón-canto gráfico termina con un cántico de alabanza al nombre santo de aquel quien envía a Sus misioneros a las naciones de la tierra, para proclamar las nuevas de la salvación a toda lengua y pueblo.

La melodía

La melodía de este himno se encuentra entre las mejores creaciones de la pluma armoniosa de George Careless, (Véase Liahona de agosto de 1947) uno de los compositores más renombrados de la Iglesia. Así como la pluma de Eliza R. Snow escribió su himno en medio de las tribulaciones del pueblo, también más tarde George Careless compuso la melodía bajo condiciones físicas de angustia. Estaba muy enfermo y necesitaba el ánimo —algo que ahuyentara sus temores y le levantara del estado de decaimiento que sentía que lo abatía de por sí. En busca de las escrituras se acordó de su himnario amado en el que ya había contribuido con muchas melodías notables.

Llamó a su hija de diecisiete años de edad: “Addie, tráeme el himnario”. Se lo trajo a él, Después de examinar sus páginas por unos cuantos minutos, encontró lo que él estaba buscando— lo que su espíritu así como su cuerpo requerían. Era el himno de Eliza R. Snow, “ Aunque colmados de pesar“. Le dio ánimo para que combatiera su enfermedad corporal y la fe para que se levantara pronto de su cama de aflicción. Al mismo tiempo lo inspiró la musa que le permitió escribir una de sus composiciones más notables —el cual unido con el poema confortante de Eliza R. Snow, se encuentra entre los números más populares de la Himnología de nuestra Iglesia.

Cuando George Careless se recobró de su enfermedad, llevó su composición a Horace G. Whitney y le preguntó si podía sugerir un título para él. Después de verlo el Sr. Whitney dijo: “¿Por qué no llamarlo, “Confianza?” y fué publicado como “Confianza” en la Salmodia de los Santos de los Últimos Días y permaneció allí alrededor de cincuenta años. Sin embargo, la forma actual es la de nombrar a un himno como su primera línea, y así es como aparece en el número 218 de los Himnos de Sión, bajo el título de “ Aunque colmados de pesar“.

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Una respuesta a Aunque colmados de pesar

  1. Leticia Vidaurre Páiz dijo:

    Gracias por la historia de una amada y escogida hija de Dios, quien forma parte de los 200 años de la Restauración de la Iglesia. Qué ejemplo de servicio y abnegación, seguramente es un Espíritu que dentro de su misión tenía el de dar ánimo y no desmayar…de dar valor a los Santos en los tiempos más difíciles de la historia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Alabada será por sus dones y amor al prójimo y a su esposo Siervo de Dios, a quien apoyó en su momento.

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