Congregando a un pueblo de Sión

Congregando a un pueblo de Sión

(Génesis De 48 -49; Deut. 33; Isa. 5; 10 -11; 13-14; 35; 48 -49; 51; 58; 61; Jer3; 16; 23-24; 30 -31; 33; 50; 1 Ne. 22; 2 Ne. 9; 29; 3 Ne. 21; D. y C. 1; 29; 43; 66; 86; 110; 113; 133; Moisés 7)


Antes de que puedan ocurrir los eventos de la Segunda Venida, el Señor debe congregar a Su pueblo en el reino de Dios, que es la Iglesia. Muchos profetas han hablado acerca de esta gran congregación, que está en marcha aun en este momento y continuará hasta la venida del Señor. Los siguientes eventos han ocurrido u ocurrirán en nuestro tiempo:

— D. y C. 110:11. Moisés entregó las llaves de la congragación de Israel de las cuatro partes de la tierra a José Smith y Oliver Cowdery en el Templo de Kirtland. Estas llaves le dan a la Iglesia el poder y la autoridad para organizar la congregación y conducción de las diez tribus de regreso desde el norte.

— D. y C. 133:7-40. Se ordena a todos los hombres a que huyan de Babilonia, vengan a Sión y se preparen para la Segunda Venida del Señor. Cristo permanecerá en el monte Sión, los continentes se convertirán en una sola tierra y volverán las diez tribus perdidas. El evangelio revelado a través de José Smith debe ser predicado en todo el mundo.

— D. y C. 43:28-30. El Señor nos exhorta a trabajar en su viña, congregando a Israel por última vez antes de que Su Segunda Venida dé inicio al Milenio.

— Isaías 11:10-12; 2 Nefi 21:10-12. El Señor levantará pendón a las naciones, y recogerá los desterrados de Israel, de los cuatro confines de la tierra.

— 2 Nefi 29:12-14. El pueblo disperso de Israel se congregará en uno solo, y llevarán consigo sus Escrituras.

— 3 Nefi 21:26-29. Dios preparará a las naciones para escuchar el mensaje del evangelio, y Sus siervos les enseñarán y las reunirán, no apresuradamente, sino con orden.

— D. y C. 29:7-11. Israel disperso se congregará en Sión en el continente americano para escapar de la desolación que se derramará sobre los malvados, que están madurando en la iniquidad y que, si no se arrepienten, serán quemados a la Segunda Venida de Cristo.

— Moisés 7:62. La justicia y la verdad barrerán la tierra para ayudar a los honestos de corazón a reunirse en la Nueva Jerusalén, donde se construirá un gran templo del Señor.

El presidente Joseph Fielding Smith hablaría sobre la casa de Israel hoy:

Toda persona que abraza el evangelio se vuelve de la casa de Israel. En otras palabras, se convierten en miembros del linaje elegido, o en hijos de Abrahán a través de Isaac y Jacob a quienes se hicieron las promesas.1

Y El presidente Spencer W. Kimball declararía:

Por lo tanto, toda persona que haya aceptado el Evangelio restaurado y que ahora busca adorar al Señor en su propia lengua y con los Santos en las naciones donde viven, ha cumplido con la ley de la congragación de Israel y es heredera de todas las bendiciones prometidas a los Santos en estos últimos días.2

LAS PROFECÍAS DE ISAÍAS SOBRE LA CONGREGACIÓN

Se Levantará un Pendón en los Últimos Días

  • Isaías 5:25-30; 2 Nefi 15:25-30. Israel se congregará apresuradamente, con medios desconocidos en los días de Isaías. Aunque el Señor permitiría una gran destrucción y muerte en las calles de Judá, Su mano todavía se ofrecería a sus habitantes en paz si la tomaban (v. 25). Y eventualmente, en los últimos días, Él los reunirá nuevamente en paz.

Él “alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente” (v. 26). Una insignia o pendón es un símbolo militar que designa un lugar de congragación o punto de reunión. “Silbar” es una figura del habla de los días de Isaías que significa una señal (como con un silbato): convocar a otros para que presten atención y vengan. El lugar donde se levantará el pendón y el silbato será “desde el extremo de la tierra”, literalmente a mitad de camino alrededor del mundo desde donde profetizaba Isaías (v. 26). Y el pueblo del Señor vendrá por medios y con una velocidad que a Isaías debió parecerle milagrosa tal como la presenció (vv. 26-29).

El élder LeGrand Richards escribiría:

Al fijar el tiempo del gran encuentro Isaías parecía indicar que tendría lugar en el día del tren y el avión: [Ver Isaías 5:26-29; 2 Nefi 15:26-29]. Desde que no había trenes ni aviones en ese día, Isaías difícilmente podría haberlos mencionado por su nombre. Sin embargo, parece haberlos descrito con palabras inconfundibles. ¿Qué otra cosa podrían ser sus rugidos… como de un león sino el estrépito del avión? Los trenes y aviones no paran por la noche. Por lo tanto, Isaías no estaba injustificado al decir: “nadie se aletargará ni dormirá; ni se desatará la faja de sus lomos ni se quitará los broches de sus zapatos.” Con esta forma de transporte, el Señor realmente puede “silbarles desde los confines de la tierra”, que “ellos vendrán velozmente.” Indicando que Isaías debió haber previsto el avión, dijo: “¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?” (Isaías 60:8).3

Todo esto ocurrirá en un día en el que la tierra quedará abarcada por el “bramido del mar”, un símbolo bien conocido del caos y el mal en los días de Isaías. Vendrá en un día en el que, sobre la tierra habrá “tinieblas y tribulación” (v. 30).

La Restauración de la Dispersa Israel

  • Isaías 10:23-25; 2 Nefi 20:23-25. Israel será consumida por los asirios. Isaías profetizó: “El Señor Dios de los ejércitos hará consumación4… en medio de la tierra” (v. 23). Esta consumación ocurrirá bajo la mano de los asirios, quienes “con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, a la manera de Egipto”5 (v. 24). Pero el Señor los consuela con el conocimiento de que después de “muy poco tiempo”, “se acabará su furor” como resultado de “la destrucción de ellos [de los asirios]” (v. 25). No mucho después, los hijos de Israel (las diez tribus del norte) fueron liberadas y deambularon hacia el norte, hacia Europa y las estepas del norte de Asia.
  • Isaías 10:20-22; 2 Nefi 20:20-22. Un remanente de Israel volverá a Dios y “rebosará justicia.” El remanente de Israel que logre escapar de su largo cautiverio y dispersión” nunca más se apoyarán en el que los hirió; sino que se apoyarán [confiarán] con verdad en el Señor, el Santo de Israel” (v. 20). Esto ocurrirá cuando “vuelvan.”…al Dios fuerte” (v. 21). Aunque en ese día los descendientes de Israel serán tan numerosos como las “arenas del mar”, solo “un remanente de ellos volverá”, pero ellos “rebosarán justicia” (v. 22).

Esta escritura proporciona una fórmula de cinco puntos para la salvación: ver, escuchar, comprender, regresar o arrepentirse, y ser sanado.6 Este es el proceso por el que pasan los conversos cuando primero ven (toman conciencia de) el reino de Dios, luego escuchan su Mensaje, llegan a comprender su importancia, y se arrepienten y se bautizan para remisión de los pecados. Finalmente, son sanados de su condición perdida.

Un Recogimiento de Ambas Israel y Judá

  • Isaías 11:11-12; 2 Nefi 21:11-12. El Señor reunirá a su pueblo elegido “por segunda vez” de “los cuatro confines de la tierra.” Su primer cautiverio fue en Egipto, desde donde fueron recogidos por Moisés. La segunda vez será de entre todas las naciones de la tierra, aun extendiéndose a “las islas del mar” (una figura del habla que significa los “extremos de la tierra”) (v. 11).

Los nombres de los lugares en esta escritura: Asiria (Siria), Egipto, Patros (Egipto superior), Cus (Etiopía), Elam (Irán), Sinar (Irak) y Hamat (Siria inferior y el Líbano) son literales y simbólicos. Estas son naciones y lugares que rodean a Israel y hoy son algunos de sus enemigos más amargos, pero el mensaje del evangelio aparentemente los penetrará antes de que venga el Señor. Después de nombrarlos, Isaías agrega “de los cuatro confines de la tierra” (v. 12) a la lista, sugiriendo que la congragación será mundial y no solo local.

  • Isaías 11:12; 2 Nefi 21:12. Se congregarán dos grupos diferentes: Israel y Judá. El Señor hará esto al establecer un “pendón” (una metáfora real para un lugar de congragación) “para las naciones.” Y Él congregará tanto a los “marginados de Israel” como a los “dispersos de Judá” en sus lugares de herencia tanto en el Viejo Mundo como en el Nuevo Mundo (v. 12).

El élder LeGrand Richards se extendería:

De esta escritura [Isaías 11:10-12; 2 Nefi 21:10-12]… aprendemos que debían suceder tres eventos importantes: (1) Él levantará un pendón a las naciones; (2) Reunirá a los desterrados de Israel; (3) Congregará a los dispersos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Está claro que habrá dos lugares de congregación: uno para Israel y otro para Judá.7

  • Isaías 11:14; 2 Nefi 21:14. El papel de los gentiles en el recogimiento de Israel. Isaías dijo que las almas reunidas de Israel y Judá “volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente.” Esta profecía dualista no solo predice la congragación de los hijos de Edom, Moab y Amón en la tierra de Israel al occidente de ellos, sino también la congragación de todas las huestes de Israel de todo el mundo al hemisferio occidental, donde se establecerían la sede de la Iglesia y la Nueva Jerusalén.

El élder Orson F. Whitney remarcaría:

Setecientos años antes del nacimiento del Salvador, el profeta Isaías, mirando lo pasaría en el futuro, vio el recogimiento de la casa dispersa de Israel en los últimos días y dijo acerca de ellos.: “Volarán sobre los hombros de los filisteos hacia el occidente.” Reconocemos el cumplimiento de esa profecía en la fundación de esta Iglesia por José Smith, un descendiente de Abrahán, Isaac y Jacob, quienes así levantaron el pendón para reunir a sus descendientes de su larga dispersión entre las naciones. Pero una parte del cumplimiento descansa en los gentiles. Sus barcos de vapor, sus ferrocarriles, sus medios de rápido tránsito y comunicación, estos son “los hombros de los filisteos” en el cual los hijos de Efraín han sido y están siendo llevados a Occidente, a la tierra de Sión, donde se levantará la Nueva Jerusalén, donde se reunirán los puros de corazón y se hará la preparación necesaria para la venida del Señor en Su Gloria. Dios obra tanto fuera como dentro de Su iglesia, y usa cosas grandes y cosas pequeñas para el cumplimiento de Sus propósitos.8

  • Isaías 13:1-5; 2 Nefi 23:1-5. Dios reunirá a Sus “consagrados.”… desde los confines de los cielos.” “Desde los confines de los cielos” (v. 5) significa” de un país lejano.” Israel de los últimos días será “un gran pueblo.”… de naciones que se reúnen” (v. 4).
  • Isaías 14:1-3; 2 Nefi 24:1-3. Israel será congregada en “su propia tierra… la tierra del Señor. Los hijos de Israel se reunirán en “su propia tierra” y “a ellos se unirán extranjeros” (conversos no israelitas) (v. 1). Aquí Isaías hace una distinción sobre dónde se reunirán las diez tribus de Israel, a diferencia de las de Judá. Serán reunidos “en su lugar… desde lejos… en sus tierras prometidas”, donde la casa de Israel poseerá “la tierra del Señor” (2 Nefi 24:2). Es interesante que la “tierra del Señor” sea designada como el lugar de congragación para las diez tribus perdidas.

El élder George Reynolds y Janne M. Sjodahl observaron que la palabra América probablemente fue acuñada de las palabras indígenas americanas como Amerique o Marca. Estas palabras constan de tres partes: (1) A, que es la misma que la hebrea la; (2) malek, o malik, que significa rey; y (3) i o ía, que significa Jehová. Juntas, entonces, el nombre significa “El Rey de Jehová.” La principal diferencia entre el nombre Amaleki del Libro de Mormón y el nombre moderno de América es que hay una R en lugar de la L. Pero eso puede explicarse por el hecho que algunos dialectos nativos americanos carecen de seis letras en el alfabeto español, una de las cuales es L.

Nos dicen que la R toma su lugar, como lo hace con Perú para Pelú. Ellos creen, y citan fuentes que apoyan la idea, que América es la forma aceptada de los antiguos nombres indios Americ o Amerique, y no, como se enseña generalmente en nuestras escuelas, en glorificación del creador de mapas Amerigo Vespucci. “Si este punto de vista es correcto”, nos dicen, “América es, en forma y significado, idéntica a los nombres del Libro de Mormón, Amaleki y Amalickiah, cuyo significado es” El Rey de Jehová “y, cuando se aplica al país, ‘La tierra del rey de Jehová’; es decir, en otras palabras, La Tierra de Sión.”9

Tiene sentido que las tribus de los últimos días de Israel se reúnan en la tierra del Rey Jehová, que es la tierra de Sión.

Metáforas de la Dispersión y Congragación de Israel

  • Isaías 48:3,5-8; 1 Nefi 20:3,5-8. Dios sabía de antemano el destino de los hijos de Israel. “Lo que pasó, ya antes lo dije”, dijo el Señor, “y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad” (v. 3). El Señor declaró estas cosas a los hijos de Israel antes de que pasaran “para que no dijeras:

Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas” (v. 5). Además, como Él no quería que ellos reclamaran después de que ya las conocían, el Señor declaró “te he hecho oír cosas nuevas.”… Incluso ocultas que tú no sabías” (vv. 6-7). El Señor conocía sus corazones traicioneros y los dejó sin excusa por medio de Sus profecías acerca de su futuro (v. 8).

  • Isaías 48:4; 1 Nefi 20:4. El Señor llama a la apóstata Israel rígida y de cabeza dura. “Conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce.” En esta escritura Isaías usa dos metáforas:

— “Barra de hierro es tu cerviz.” significa: Tienes el cuello rígido
— “Tu frente [es] de bronce.” significa: “Eres obstinado.”
— Por lo tanto, el Señor está diciendo: Tienes el cuello rígido y la cabeza dura.”

  • Isaías 48:9-11; 1 Nefi 20:9-11 Israel será elegida a través del “horno de la aflicción.” El Señor podría haber elegido destruir a los israelitas, como lo hizo con sus predecesores en la tierra de Canaán. Sin embargo, Él dijo: “Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte” (v. 9). En cambio, Él dijo “te purificado.”… y no como a plata; te he escogido en el horno de aflicción” (v. 10). Esta es una manera de decir que Él los purificará como la plata se purifica en un horno. Mediante este proceso, el Señor evitará que Su nombre (y Su pueblo) se contaminen (v. 11).
  • Isaías 48:18-19; 1 Nefi 20:18-19. El Señor les recuerda a los israelitas las bendiciones de las que podrían haber disfrutado si hubieran elegido obedecerle a Él. “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del marzo de Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena.” Isaías usa tanto símiles como figuras del lenguaje en esta escritura:

— Paz “como un río” significa la paz que es profunda y continua.
— Justicia “como las ondas del mar” significa una justicia fuerte y continua.
— Renuevos “como la arena” significa semilla tan numerosa como granos de arena a la orilla del mar.

Por lo tanto, esta escritura significa: “Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos, entonces tu paz hubiera sido profunda y continua, y tu justicia fuerte y continua. Tus renuevos también habrían sido tan numerosos como los granos de arena a la orilla del mar.

La Misión de los Santos de los Últimos Días

  • Isaías 49:2; 1 Nefi 21:2. Saeta bruñida oculta a la sombra de la mano del Señor. En este versículo Isaías usa algunas figuras más del habla:

— “La boca como una espada aguda” es un símil que compara la boca del Señor con una espada, sugiriendo que lo que Él dice corta como un cuchillo a través del error y los obstáculos.
— Ocultar a Israel en “la sombra de su mano” es una forma de hablar que significa que el Señor ha cubierto a Israel con Su mano para que nadie la pueda ver (véase D. y C. 86:8-9),
— La metáfora de una “saeta bruñida” (flecha) escondida en el “carcaj” del Señor (un bolso que contiene flechas) compara a Israel con un arma secreta.

Por lo tanto, esta significa: “Y lo que yo diga, atravesará todos los obstáculos; Ocultaré a mi pueblo Israel de la vista hasta los últimos días, y serán mi arma secreta en la congragación de Israel, por la cual seré glorificado.”

— D. y C. 86:8-9. Aclara el significado de un pueblo “oculto.” “Por lo tanto, así os dice el Señor con quien el sacerdocio ha continuado a través del linaje de vuestros padres, porque vosotros sois herederos legítimos, según la carne, y habéis sido escondidos del mundo con Cristo en Dios.”

José Smith se identificó a sí mismo como una de las astas pulidas del Señor:

Soy como una piedra enorme y áspera que baja de una montaña alta; y el único pulido que consigo es cuando se lima algún rincón al entrar en contacto con alguna otra cosa, atacando con fuerza contra el fanatismo religioso, el sacerdocio, el oficio de abogado, el oficio de médico, los editores mentirosos, los jueces y jurados sobornables, y la autoridad de los ejecutivos, respaldados por mafias, blasfemos, hombres licenciosos y corruptos, y mujeres, en el infierno derribando una esquina aquí y una esquina allá. Así me convertiré en un eje liso y pulido en el carcaj del Todopoderoso, que me dará dominio sobre todos y cada uno de ellos, cuando su refugio de mentiras fallará, y su escondite será destruido, mientras que estas piedras lisamente pulidas con las que entro en contacto se echan a perder.10

El doctor Monte S. Nyman comentaría:

El eje de la flecha está pulido para que pueda volar más certeramente y más rápido, y la asta que está pulida generalmente se reserva para el disparo más importante. La última dispensación, cuando todas las cosas están reunidas en una sola, es el “disparo” más importante del Señor, por lo cual Él guardó su “asta pulida” para esta obra de los últimos días. José [Smith] fue llamado a dar a esta generación la palabra de Dios (véase D. y C. 5:10), que también recuerda la analogía de la espada aguda que se menciona en el versículo 2 [de Isaías 49 y 1 Nefi 21].11

Y el Profeta José Smith enseñaría:

Cada hombre que tiene un llamado a ministrar a los habitantes del mundo fue ordenado para ese propósito en el Gran Consejo del cielo antes de que existiera este mundo. Supongo que fui ordenado para este mismo cargo en ese Gran Consejo. Es el testimonio de que yo quiero que ser el siervo de Dios y que este pueblo sea Su pueblo.12

  • Isaías 49:3-13; 1 Nefi 21:3-13. La Israel de los Últimos Días será una luz para los gentiles y para los espíritus encarcelados. En lenguaje figurado, en estos versículos el Señor tiene una conversación con la Israel de los últimos días. El Señor comienza diciendo: “Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré” (v. 3). Israel responde que ella ha “trabajado en vano” para congregar a sus hijos, pero se consuela con la promesa del Señor de que “aunque Israel no esté reunida, seré gloriosa a los ojos del Señor, y mi Dios será mi fuerza” (vv. 4-5).

Luego el Señor dice: “Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel” (v. 6). “Poco es para mí” es una figura del habla que significa “No es suficiente.” El Señor está diciendo que reunir a Israel no es suficiente, que Él “también dará a[Israel] por luz a los gentiles, que [Israel] puede ser [su] salvación hasta el fin de la tierra” (v. 6). Como resultado de esta congragación de gentiles, “verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por el Señor; porque fiel es el Santo de Israel” (v. 7).

Luego, el Señor enumera a otros que se reunirán, incluidos aquellos que habitan en las “islas del mar” (1 Nefi 21:8), que es una figura del habla que significa “lugares remotos” (véase Isaías 49:1; 1 Nefi 21:1). Además, la congragación incluirá “los prisioneros” a los que se les dirá: “Salid; y a los que están en tinieblas: mostraos” (v. 9). Esto tiene múltiples significados, uno de los cuales es una referencia al trabajo misionero que se hará entre los muertos en la prisión espiritual. En un versículo posterior, el Señor hace mención a Sus “montes” y Sus “calzadas”, ambas metáforas de los templos (v. 11). Y finalmente, el Señor dice que los que están reunidos “vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim” (v. 12). Esta congragación será permanente, porque los que están congregados “no serán heridos más, pues el Señor ha consolado a su pueblo, y de sus afligidos tendrá misericordia” (1 Nefi 21:13).

  • Isaías 49:14-23; 1 Nefi 21:14-23. Metáforas de la congragación. El Señor usa una serie de metáforas y figuras del habla para describir cómo será la congragación de Israel en los últimos días.

— Metáfora de la madre atenta. En el versículo 15, el Señor pregunta si las madres pueden olvidar a sus hijos de pecho y al que está en su vientre. Quizás. Pero el Señor no nos olvidará.

— Metáfora del Salvador Atento. En el versículo 16, Cristo dice que nos tiene “grabados [a nosotros] en las palmas de [Sus] manos”, una forma de hablar acerca de algo imposible olvidar, pero también una metáfora de la Crucifixión del Señor. ¿Él olvidará lo que hizo por nosotros? No, no lo hará. Cristo también menciona en el versículo 16 nuestros “muros”, una metáfora de nuestras circunstancias, que están continuamente ante (la vista de) Él.

— Metáfora de la familia que crece. El versículo 20 dice: “El lugar es demasiado estrecho13 para mí: hacedme un lugar”, una forma de hablar que significa que durante la congragación de Israel vendrá tanta gente que parecerá demasiado llena. El versículo 21 dice: “¿Quién me engendró estos?… ¿dónde [han] han estado?”, una forma de hablar para decir “¿De dónde vino esta gente?”

— Metáfora de los padres que crían. En el versículo 22 leemos cómo el Señor establecerá Su “norma”: un estandarte o bandera militar que se eleva para indicar dónde deben reunirse los soldados. El versículo 22 también habla de los gentiles que llevarán a los israelitas “sobre sus hombros” una forma de hablar que significa “ayudarlos a llegar allí.” El versículo 23 describe a los gentiles como “padres ayos” y “madres nodrizas” para Israel, una metáfora para padres criar que protegiendo a un niño pequeño.

El presidente Spencer W. Kimball vio un cumplimiento parcial de estos versículos en los modernos esfuerzos misioneros de la Iglesia con los lamanitas. Además, en 1917, Gran Bretaña estableció un protectorado en Jerusalén administrado por un judío, el primer gobierno judío allí desde el año 70 D. C. Además, en 1947, las Naciones Unidas, incluida la entonces Unión Soviética y muchos otros países ahora hostiles a Israel, votaron para dividir Palestina y crear un estado judío en la tierra por primera vez en casi dos mil años.

LAS PROFECÍAS DE JEREMÍAS SOBRE LA CONGREGACIÓN

  • Jeremías 3:12-14 “Uno de una ciudad” y “dos de una familia” regresarán al Señor. Incluso en medio de una terrible maldad, el mensaje del Señor a través de Jeremías fue uno de esperanza para la redención: “Ve y clama a Israel, dice el Señor; y no haré caer mi ira sobre ti; porque soy misericordioso, dice el Señor, y no guardaré para siempre la ira” (v. 12).

Todo lo que Él pedía era “Reconoce, pues, tu maldad, porque contra el Señor tu Dios y no oíste mi voz, reconocen tu maldad, que te hayas transgredido contra el Señor tu Dios, y… no he obedecido mi voz” (v. 13). “Convertíos, hijos rebelde,… porque yo soy vuestro esposo, y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sión” (v. 14).

El presidente Spencer W. Kimball reflexionaría:

En mi juventud solía preguntarme cómo el mundo podría convertirse al evangelio cuando se dirigía a “uno de una ciudad y dos de una familia” (Jeremías 3:14), pero cuando llegué a entender más claramente el evangelio, el asunto parece bastante claro. Mi abuelo se fue del mundo hace solo ciento cuarenta y cuatro años, como uno de una familia, y hoy en día hay posiblemente ocho o diez mil o más de su posteridad directa, la mayoría de los cuales nacieron en la Iglesia y muchos de los cuales son fieles. Estoy seguro de que el velo es delgado. Mi abuelo, viniendo uno de una familia, buscó toda su vida reunir sus registros genealógicos; y cuando murió en 1868, no había logrado establecer su linaje más allá de la segunda generación más allá de él. Estoy seguro de que la mayoría de los miembros de mi familia sienten lo mismo que yo, que había un delgado velo entre él y la tierra después de que se hubiera ido al otro y que, como él fue incapaz de hacer como mortal, tal vez pudo hacerlo después de que se hubiera ido a la eternidad. El Espíritu de Elías está trabajando en el otro lado y nuestro abuelo ha sido capaz de inspirar a los hombres de este lado para que busquen estos registros; y como resultado, dos grandes volúmenes están en mi poder, con cerca de diecisiete mil nombres. “Uno de una ciudad y dos de una familia” aún pueden lograr el gran objetivo.14

  • Jeremías 3:16-19. Los hijos de Israel se multiplicarán y serán bendecidos en su tierra natal. “Os multipliquéis y creceréis en la tierra, en esos días”, prometió el Señor (v. 16). Y “en aquel tiempo llamarán a Jerusalén el trono del Señor; y todas las naciones se unirán a ella, en el nombre del Señor, a Jerusalén” (v. 17). Además, “en aquellos días irán a la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres” (v. 18]. Todo esto será posible porque los hijos de Israel en los últimos días “me llamarán, Padre mío, y no os apartaréis de en pos de mí” (v. 19).

— D. y C. 133:26-35. (véase también Isaías 35:1, 6-10). Una explicación moderna de cómo ocurrirán estas cosas. “Sus profetas oirán su voz, y no se contendrán por más tiempo; y herirán las peñas, y el hielo fluirá ante su presencia. Y se levantará una calzada en medio del gran mar” (vv. 26-27). Sus enemigos caerán ante ellos (v. 28).

¿Dónde irán? “Los yermos desolados brotarán pozos de aguas vivas; y la tierra reseca no volverá a tener sed” (v. 29).

“Y traerán sus ricos tesoros a los hijos de Efraín, mis siervos” (v. 30). “Y los confines de los collados eternos temblarán ante su presencia” (v. 31).

Esta parece ser una profecía de su recogimiento en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y sus templos. “Y allí se postrarán, y serán coronados de gloria, sí, en Sión, por la mano de los siervos del Señor, los hijos de Efraín” (v. 32).

Allí, estarán “llenos de cantos de gozo sempiterno” (v. 33). Recibirán las ricas bendiciones eternas de la membresía en la Iglesia restaurada y en el templo bajo la administración de “la cabeza de Efraín y sus compañeros” (v. 34).

Judá también será congregada en la antigua Jerusalén. “Y también los de la tribu de Judá, después de su aflicción, serán purificados en santidad ante el Señor, para morar en su presencia día y noche, para siempre jamás” (v. 35).

Líderes del Sacerdocio y Misioneros

  • Jeremías 23:3-4. Los “pastores… que las apacienten” son líderes justos del sacerdocio quienes, a diferencia de los sacerdotes y profetas de la época de Jeremías, llevan a su pueblo a hacer el bien y obedecer al Señor. “Recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán”, prometió el Señor (v. 3). “Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice el Señor” (v. 4).
  • Jeremías 16:16. Los misioneros (“pescadores” y “cazadores”) realizarán una gran congregación de Israel. “He aquí, enviaré muchos pescadores, dice el Señor, y ellos los pescarán; y después enviaré a muchos cazadores, y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos.” Buscarán los honestos de corazón en cada continente, en cada nación, en cada ciudad, pueblo y aldea, hasta que “a toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo” (D. y C. 133:37).

El Señor describió a los Apóstoles de Su día como “pescadores de hombres” (véase Mateo 4:18-19), y El élder LeGrand Richards nos dice acerca de estos versículos:”

Jeremías vio el día en que el Señor haría esto mismo, cuando Él llamaría a muchos pescadores y cazadores, “y los cazarán por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos” (Jeremías 16:16). ¿Dónde encontrareis a esos pescadores y cazadores sobre los que leemos en esta gran profecía de Jeremías?

Son estos 14.000 misioneros de esta Iglesia [a partir de 1971], pág. y aquellos que los han precedido desde el momento en que el Profeta José Smith recibió la verdad y envió a los mensajeros a compartirla con el mundo. Así han salido, pescando y cazando, y recogiéndolos de las colinas y las montañas, y de las cavernas en las rocas. ¡Creo que eso es más literal de lo que algunos de nosotros pensamos!15

Además, El élder Richards señalaría:

Es evidente que el Señor ha desnudado Su brazo para cumplir Su promesa hecha por el Profeta Jeremías con respecto a la congragación de Israel en los últimos días. El profeta indicó que el Señor enviaría pescadores y cazadores a “cazarlos por todo monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos”, mostrando cuán completamente cumpliría Su promesa, “que después de que Israel sea zarandeada entre todas las naciones” (Amos 9:8-9).

En el establecimiento de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la tierra en estos últimos días, el Señor ha proporcionado un gran programa misionero, a través del cual muchos de los miembros masculinos de la Iglesia dedican dos años o más de sus vidas, a sus expensas, a predicar el mensaje del Evangelio restaurado a todos los habitantes de la tierra. Estos son los “pescadores” y “cazadores” que el Señor prometió enviar (ver Jeremías 16:16).16

El élder Bruce R. McConkie declararía:

La congragación de Israel consiste en recibir la verdad, obtener nuevamente un conocimiento verdadero del Redentor y regresar al verdadero redil del Buen Pastor. En el lenguaje del Libro de Mormón, consiste en ser “restaurado a la verdadera iglesia y al redil de Dios”, y luego ser “reunido” y “establecido” en varias “tierras de la promesa” (2 Nefi 9:2).17

Y El presidente Spencer W. Kimball enseñaba:

Un gran grupo de gente abandonó el Viejo Mundo en el tiempo de la Torre de Babel. Otro gran grupo dejó el Viejo Mundo [en] el año 600 A. C. Y desde la llegada de Colón a América, ha habido numerosos grupos que han venido a América desde el Viejo Mundo. El Señor tenía eso en mano y lo miró. Dijo a través de Nefi: “La casa de Israel [tarde o temprano] se esparcirá sobre toda la faz de la tierra” (1 Nefi 22:3). Y ahora Él dice: “Reuniré el resto de mi rebaño de todos los países a donde Yo los he conducido” (Jeremías 23:3).

La congragación de Israel ahora ya está en curso. Cientos de miles de personas han sido bautizadas en la Iglesia. Millones más se unirán a la Iglesia. Y esta es la manera en que reuniremos a Israel. Los ingleses se reunirán en Inglaterra. Los japoneses se reunirán en Oriente. El pueblo brasileño se reunirá en Brasil.

De modo que ese elemento importante de la historia del mundo ya se está cumpliendo.

Debe hacerse por la obra misionera. Es vuestra responsabilidad atender a esta obra misionera.18

Una Congragación de Israel y Judá

  • Jeremías 30:1-3. Israel y Judá serán restaurados a las tierras suyas. El Señor le ordenó a Jeremías “Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado” (vv. 1-2) para que puedan conservarse hasta los últimos días. En ese día, el Señor dijo: “Haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá,… y los haré volver a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán” (v. 3).

Esta es una profecía dualista, que se cumplió en tres eventos separados:

— El regreso de los judíos después de 70 años de cautiverio en Babilonia.

— La restauración de los judíos a su tierra natal en los últimos días.

— El regreso de las diez tribus perdidas de las tierras del norte.

El presidente Ezra Taft Benson diría:

Este milagro del regreso de los judíos iba a ser uno de los eventos que precederían a la Segunda Venida de Cristo, y las Escrituras son muy claras con respecto a este hecho. Isaías dijo que reunirán “a los dispersos de Judá de los cuatro rincones de la tierra” [Isaías 11:12] y “los pondrán en su propia tierra” (Isaías 14:1), pág. para que “construyan las ruinas antiguas” (Isaías 58:12), pág. y “reparen las ciudades perdidas” [Isaías 61:4]. Jeremías, quien predijo tan claramente su dispersión, también declara que el Señor “hará que regresen a la tierra que les di a sus padres, y la poseerán”, y “las construirán, como al principio” (Jeremías 30:3; 33:7).19

  • Jeremías 30:8. Israel y Judá romperán su yugo de opresión. “En aquel día, dice el Señor de los ejércitos, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre.”20

Esta es otra profecía dualista, que se cumplió al menos en dos eventos:

La ruptura del yugo de opresión de Nabucodonosor con el regreso de los judíos a su tierra natal 70 años después de su cautiverio.

— D. y C. 113:9-10. El Profeta José Smith también explicó estos “yugos” y estas “ataduras”: “¿Qué hemos de entender por el segundo versículo que dice que Sión suelte las ataduras de su cuello? v. 9) Hemos de entender que se exhorta a los restos esparcidos a que vuelvan al Señor de quien se apartaron; y si lo hacen, el Señor ha prometido que les hablará, o sea, les dará revelaciones.” Vean los versículos 6, 7 y 8. “Las ataduras de su cuello son las maldiciones de Dios sobre ella, o sea, sobre el resto de Israel en su estado de esparcimiento entre los gentiles” (v. 10).

  • Jeremías 30:5-7. Primero habrá un tiempo de angustia y castigo. El Señor promete “una voz de temblor; de espanto, y no de paz” (v. 5). Luego describe a los hombres con tanta angustia que es como si “el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros” (v. 6). Esos días serán inolvidables, “grandiosos, tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob [Israel]; pero de ella será librado” (v. 7).

Esta es otra profecía dualista, que se cumplió en al menos dos eventos:

— La destrucción de Israel y Judá cuando fueron llevados cautivos.

— Las grandes destrucciones justo antes de la Segunda Venida del Señor.

  • Jeremías 30:16-17, 23-24. los enemigos de Israel serán destruidos. El Señor promete: “Ellos [los babilonios] que te consumen serán devorados” (por los medos y los persas). Los asirios fueron destruidos por los babilonios; Los babilonios fueron destruidos por los medos y los persas; los egipcios y los persas fueron destruidos por los griegos. Todas estas naciones han desaparecido, pero los judíos todavía existen como un pueblo distinto. Los perseguidores y destructores del pueblo del Señor serán castigados y destruidos por “la tempestad del Señor que sale con furor.”… con furia, la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará” (v. 23). No se calmará hasta que se haya hecho y cumplido (v. 24).
  • Jeremías 30:18-22. Israel se congregará de su larga dispersión. “Volver los cautivos de las tiendas de Jacob” significa traerlos de vuelta a sus países de origen de Allí, el Señor tendrá misericordia en sus hogares y les permitirá reconstruir su ciudad “sobre su propia colina” (v. 18). Esta es claramente una referencia a su regreso de su cautiverio en Babilonia y la reconstrucción de la Antigua Jerusalén.

Pero la profecía también es simbólica de la congragación de los últimos días, cuando los hijos de Israel también tendrán “acción de gracias y la voz de los que está en regocijo “, se multiplicará (“no pocas”), y no será menoscabada (v. 19). “Su congregación delante de mí será confirmada; y castigaré a todos los que los oprimen”, promete el Señor (v. 20). Tendrán sus propios nobles y gobernadores, no los nombrados por gobernantes extranjeros (v. 21). Y estos líderes serán justos: “comprometieron su corazón a acercarse a mí” (v. 21). “Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios” (v. 22).

  • Jeremías 30:23-24 “En el fin de los días entenderéis esto.” En los últimos días, Israel será el pueblo del Señor, y Él será su Dios. Todos sus enemigos habrán sido destruidos. Y solo entonces, en los últimos días, después de que se hayan cumplido estas promesas, uno puede entender completamente lo que Jeremías estaba diciendo.
  • Jeremías 24:1-7 Judá será establecida nuevamente, para nunca más ser arrancada. Este mensaje fue entregado simbólicamente a Jeremías en la visión de los dos cestos de higos. “Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tenía higos muy malos21, que de malos no se podían comer” (v. 2).

Los “higos buenos” representaban a los hijos de Judá que habían sido echados y humillados, y luego serían restaurados (vv. 3-5). “Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy el Señor; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón” (vv. 6-7).

Esta profecía claramente no se refiere al regreso de los judíos de Babilonia, porque incluye la promesa de que ellos nunca más serán arrancados. Como un asunto de historia, sabemos que, de hecho, nuevamente fueron arrancados, destruidos y dispersos, esta vez por los romanos en el año 70 D C., siguiendo el ministerio de nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, solo podemos concluir que esta profecía tiene que ver principalmente con la congregación final de los judíos en los últimos días.

  • Jeremías 50:19-20. Tanto Israel como Judá serán perdonadas y restauradas. Esto está hablando de los últimos días, porque Israel nunca fue “[llevada] nuevamente a su morada” en los días del Antiguo Testamento. Esas diez tribus fueron dispersadas por toda la tierra, y hoy permanecen allí. Pero la promesa es que Israel será congregada, “y pacerá en el Carmelo y en Basán, y en el monte de Efraín y en Galaad se saciará su alma” (v. 19). “En aquellos días y en aquel tiempo, dice el Señor, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiere dejado” (v. 20),
  • Jeremías 50:33-34. El Señor redimirá tanto a los “hijos de Israel” como a los “hijos de Judá.” Ambas naciones habían sido severamente castigadas. “Y todos los que los tomaron cautivos los retuvieron; no los quisieron soltar” (v. 33), Pero “El Redentor de ellos es el Fuerte; el Señor de los ejércitos es su nombre; de cierto abogará la causa de ellos para hacer reposar la tierra, y turbar a los moradores de Babilonia” (v. 34),
  • Jeremías 31:1-5. Jehová volverá a ser el Dios de todas las tribus (familias) de Israel. En los últimos días, “yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo”, proclamó el Señor (v. 1), Su pueblo, “que escapó de la espada” (descendientes de aquellos que sobrevivieron a su destrucción y cautiverio], encontrarán “gracia en el desierto”, donde el Señor “hará que repose” (v. 2), El Señor ha estado apareciéndose a los profetas de Israel desde los tiempos de antaño, prometiendo: “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”22 (v. 30), “Aún te edificaré, y… todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas” (vv. 4-5),
  • Jeremías 31:6-7. Efraín, como el primogénito con los derechos del sacerdocio, reunirá a Israel. “Porque habrá un día”, prometió el Señor, “en que clamarán los guardas en el monte de Efraín: Levantaos, y subamos a Sión, al Señor nuestro Dios” (v. 6). Estos “guardas” son profetas justos de los últimos días (véase Ezequiel 3:16-21), Ellos “publicarán” (dirán) a todas las “principales” (grandes) naciones, “Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo” porque el Señor ahora “salvará [a] su pueblo, el remanente de Israel” (v. 7).
  • Jeremías 31:8. Israel se congregará de la tierra del norte y de las costas (extremos) de la tierra. Entre ellos estarán “el ciego y el cojo, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente”, que equivale a “una gran compañía” de gente que “volverán allí” (v. 8). Tengan en cuenta que el Señor no dice que se reunirán “allí” (donde Jeremías está hablando), sino “allá” (en otro lugar que ha sido designado).
  • Jeremías 31:9. Efraín es el pueblo del Señor por derecho de nacimiento. “Porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito “, dijo. Por lo tanto, Efraín tenía derecho a una doble porción de la herencia, como todos los primogénitos que estaban en Israel. Y tanto Jacob como Moisés hicieron mención especial de la tierra bendita que Efraín habitaría en los últimos días.

— Gén. 49:22-26; Deut. 33:13-17. A José se le iba a dar una nueva y generosa tierra en el “límite de las colinas eternas”, donde su hijo primogénito, Efraín, sería responsable de reunir y salvar a todas las tribus de Israel.

El presidente Joseph Fielding Smith explicaría:

Efraín fue bendecido con el derecho de primogenitura en Israel, 23 y en esta dispensación ha sido llamado a ponerse de pie para bendecir a las otras tribus de Israel.24… Es esencial en esta dispensación que Efraín permanezca en su lugar a la cabeza, ejerciendo el derecho de nacimiento en Israel que le fue dado por revelación directa. Por lo tanto, Efraín debe reunirse primero para preparar el camino, a través del Evangelio y el sacerdocio, para el resto de las tribus de Israel cuando llegue el momento de que se reúnan en Sión. La gran mayoría de los que han venido a la Iglesia son los efraimitas. Es la excepción encontrar uno de cualquier otra tribu, a menos que sea de la de Manasés.25

  • Jeremías 31:9. La congragación será dificultosa y requerirá sacrificio. “Vendrán con lloro más con misericordia”, dijo el Señor. Sin embargo, Él “los guiará: los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán.”
  • Jeremías 16:19. Habrán pagado el precio de los pecados de sus padres. Durante miles de años, los descendientes de los hijos de Israel han sido dispersados por toda la tierra. Sus descendientes han sido odiados, perseguidos, expulsados y asesinados. Y ahora, cuando se reúnen de entre las naciones, estos “gentiles” (conversos de entre las naciones gentiles) dirán: “Ciertamente mentiras poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho” (v. 19). Habían adorado a dioses hechos con sus propias manos “y ellos no son dioses” (v. 20).

— Jeremías 31:27-30. Un proverbio en Israel reconoció esto diciendo: “Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera.” La amargura de los padres pasa a su posteridad.

— Éxodo 20:5-6. El Señor le dijo a Moisés que, de hecho, los niños heredan las consecuencias de la conducta de los padres. “Yo visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro… misericordia a millares, a los que me aman, y guardan mis mandamientos.”

— D. y C. 68:25. Los hijos pueden sufrir en esta vida debido a la negligencia y los pecados de sus padres. Pero en última instancia, los padres serán responsables de ello. “Y de nuevo, en la medida en que los padres que tienen hijos en Sión, o en cualquiera de sus estacas organizadas, que les enseñan a no entender la doctrina del arrepentimiento, la fe en Cristo el Hijo del Dios vivo y el bautismo y el don del Espíritu Santo por la imposición de manos, cuando tiene ocho años, el pecado ha de caer sobre las cabezas de los padres.”

— Jeremías 31:15. Raquel llorando por sus hijos. “Así dice el Señor; Una voz fue oída en Rama, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.” “Estas palabras están bordadas en hebreo en la cubierta de la tumba de Raquel, que se encuentra entre la moderna Jerusalén y Belén.”26

También son citadas por Mateo (2:18) al describir el dolor en Judá por la matanza de los infantes varones en Belén por parte de Herodes después del nacimiento de Cristo. Nuestra madre, Rachel, debe lamentarse por la veleidad de sus hijos en los días de Jeremías y su sufrimiento desde entonces. Antiguamente, en los días de Cristo, y en nuestros días, han sido asesinados sin piedad por sus enemigos.

  • Jeremías 31:10-16. “Ya no se lamentarán nunca más.” Estos versículos describen el gran gozo y felicidad que acompañarán el regreso de Israel: la abundancia (v. 12), el regocijo (v. 13) y el fin del dolor (vv. 15-16),

UN PACTO NUEVO Y ETERNO

  • Jeremías 31:31-34. Se restaurará un “nuevo pacto.” “He aquí que vienen días, dice el Señor, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá” (v. 31). Este no será el mismo pacto que Él hizo con sus padres, “porque ellos invalidaron mi pacto” (v. 32}. Será un nuevo pacto, en los últimos días, cuando el Señor “daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (v. 33).

Este es el evangelio completo de Jesucristo, con sus leyes superiores y sus responsabilidades individuales. “Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Señor; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado” (v. 34).

El Profeta José Smith diría:

Este pacto nunca se ha establecido con la casa de Israel ni con la casa de Judá, ya que se requieren dos partes para hacer un pacto, y esas dos partes deben acordar, o no se puede hacer un pacto. Cristo, en los días de Su carne, propuso hacer un pacto con ellos, pero lo rechazaron a Él y a Sus propuestas, y a consecuencia de eso, las rompieron, y en ese momento no se hizo ningún pacto con ellos. Pero su incredulidad no ha hecho que la promesa de Dios no tenga efecto: no, porque hubo otro día limitado a David, que fue el día de Su poder; y luego Su pueblo, Israel, debe ser un pueblo dispuesto, y Él escribiría Su ley en sus corazones, y la imprimirá en sus pensamientos; no recordarían más sus pecados y sus iniquidades….

Procederé a deciros lo que el Señor requiere de toda la gente, altos y bajos, ricos y pobres, hombres y mujeres, ministros y pueblo, profesores de religión y no profesores, para que puedan disfrutar del Espíritu Santo de Dios para Una plenitud y escape de los juicios de Dios, que están casi listos para estallar sobre las naciones de la tierra. Arrepentíos de todos vuestros pecados, y bautizaos en agua para la remisión de ellos, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y recibid la ordenanza de la imposición de las manos de quienes están ordenados y sellados a este poder, para que recibáis el Espíritu Santo de Dios; y esto es de acuerdo con las Sagradas Escrituras y la única manera en que el hombre puede entrar al reino celestial. Estos son los requisitos del nuevo pacto.27

— D. y C. 1:17-23. La Restauración incluye el restablecimiento del pacto de Dios con Israel. El Señor enumera aquí las razones para llamar al Profeta José Smith y restaurar Su Iglesia en su plenitud:

  • “[Que] lo débil del mundo vendrá y abatirá lo fuerte y poderoso” (v. 19).
  • “Para que todo hombre hable en el nombre de Dios el Señor, el Salvador del mundo” [v. 20).
  • “Que también la fe aumente en la tierra” (v. 21).
  • “Para que se establezca mi convenio sempiterno” (v. 22).
  • “Que la plenitud de mi evangelio sea proclamada por los débiles y los sencillos hasta los cabos de la tierra, y ante los reyes y gobernantes” (v. 23).

— D. y C. 66:2. “De cierto te digo, bendito eres por haber recibido mi convenio sempiterno, sí, la plenitud de mi evangelio, enviado a los hijos de los hombres para que tengan vida y lleguen a ser partícipes de las glorias que serán reveladas en los postreros días, como lo escribieron los profetas y los apóstoles en días antiguos.”

Este “nuevo y sempiterno pacto” abarca todo el evangelio, incluidos los convenios del bautismo, el sacerdocio y el matrimonio eterno, cada uno de los cuales se denomina un nuevo pacto eterno.28

  • Jeremías 31:35-37. Ni las ordenanzas ni el pacto volverán a salir de la tierra. El Señor puede hacer todas las cosas. Él nos dio el sol, la luna y las estrellas por luz, y parte el mar cuando es necesario (v. 35). Seguramente, entonces, Él puede cumplir esta promesa concerniente al evangelio en los últimos días:

“Si faltaren estas leyes delante de mí, dice el Señor, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente” (v. 36). Y como ya había prometido que su sacerdocio y sus ordenanzas nunca más se apartarían de la tierra, esta declaración es solo otra forma de decir que nunca sucederá.

  • Jeremías 33:6-14. La felicidad y la alegría se restaurarán en Jerusalén. Entre las bendiciones que se les prometen están la salud, la revelación, la paz y la verdad (v. 6). Su cautiverio terminará, “y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré todos sus pecados con que contra mí pecaron s” (vv. 7-8). Entonces su pueblo se convertirá “me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré” (v. 9).

En aquellas calles que quedaron “asoladas, sin hombre y sin morador y sin animal”, debido al cautiverio “ha de oírse aún voz de gozo y de alegría, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad al Señor de los ejércitos, porque el Señor es bueno” (vv. 10-11). Los pastores nuevamente “harán pastar sus ganados” en las ciudades de las montañas, las ciudades del valle, las ciudades del sur, en la tierra de Benjamín y alrededor de Jerusalén (vv. 12-13).

Respecto a Sión, Isaías prometió:

“Los redimidos del Señor volverán y vendrán a cantar a Sión; y la alegría y la santidad eternas estarán sobre sus cabezas; obtendrán gozo y alegría; el dolor y el luto huirán” (2 Nefi 8:11; comparen con Isaías 51:11).

Habrán terminado los largos días de la dispersión de Israel.


Notas

  1. El élder Joseph Fielding Smith, Doctrinas de Salvación, compilado por El élder Bruce R. McConkie, 3 volúmenes (1954-56), 3:246.
  2. Las Enseñanzas de El presidente Spencer W. Kimball, editado por Edward L. Kimball (1982), 439.
  3. El élder LeGrand Richards, ¡Israel! ¿Tú Sabes? (1954), 182.
  4. Es decir, causar la destrucción decretada (Isaías 10:23, nota a pie de página a).
  5. Es decir, como lo hicieron los egipcios en épocas anteriores (Isaías 10:24, nota de pie de página b).
  6. Vea a Abraham Gileadi, “Isaías: cuatro claves de los últimos días de un libro antiguo”, en Monte S. Nyman, editado por, Isaías y los Profetas: Voces Inspiradas del Antiguo Testamento (1984), 132.
  7. El élder LeGrand Richards, Una Obra Maravillosa y una Maravilla (1976), 202.
  8. El élder Orson F. Whitney, en Informe de la Conferencia, octubre de 1919, 69.
  9. Ver George Reynolds y Janne M. Sjodahl, Comentario sobre el Libro de Mormón, editado y organizado por Philip C. Reynolds, 7 volúmenes (1955-61), 2:323, 328-31.
  10. José Smith, en Historia de la Iglesia, 5:401.
  11. Monte S. Nyman, “Grandes Son las Palabras de Isaías” (1980), 177.
  12. Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith (2007), 511.
  13. O apretado o estrecho (Isaías 49:20, nota a pie de página a)
  14. El presidente Spencer W. Kimball, Seminario de Representantes Regionales, 5 de abril de 1976; citado en Daniel H. Ludlow, Un Compañero de Su Estudio del Antiguo Testamento [1981], 316-17.
  15. El élder LeGrand Richards, “En el Monte de la Casa del Señor”, Revista Liahona, junio de 1971, 98-99.
  16. El élder LeGrand Richards, ¡Israel! ¿Tú Sabes? 175.
  17. El élder Bruce R. McConkie, “Ven: Deja que Israel construya Sión”, Revista Liahona, mayo de 1977,117.
  18. El presidente Spencer W. Kimball, en Informe de la Conferencia, Conferencia del Área de Sao Paulo Brasil, febrero-marzo. 1975, 73.
  19. El presidente Ezra Taft Benson, en Informe de la Conferencia, abril de 1950,75.
  20. O esclavice, o explote [usted] [Jeremías 30:8, nota b al pie de página],
  21. Hebreo: malo o corrompido [Jeremías 24:2, nota de pie de página b).
  22. Eso es, para mí [Jeremías 31:3, nota d].
  23. Ver Génesis 48:5-22; Jeremías 31:9.
  24. Véase Doctrina y Convenios 133:30-34.
  25. Doctrinas de Salvación, 3:247, 252.
  26. Daniel H. Ludlow, Un Compañero de Tu Estudio del Antiguo Testamento, 325.
  27. José Smith, en Historia de la Iglesia, 1:313, 314-15.
  28. Ver El élder Joseph Fielding Smith, Historia de la Iglesia y Revelación
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