La oportunidad de dar las gracias

La oportunidad de dar las gracias


En todo calendario y todo corazón debe siempre haber un lugar para dar gracias por el don de la vida. Más allá de los problemas personales y las crisis mundiales, dedicar tiempo a contar las bendiciones es bueno para el alma.

El día de acción de gracias conmemora más que un sencillo episodio en la historia; celebra raíces profundas e ideales elevados. Tal vez sea el día del año en que se come más pavo, pero su significado es mucho más profundo y sagrado: reunirnos para expresar amor los unos por los otros y gratitud hacia lo mucho que tenemos y que a menudo damos por sentado.

Una familia saca todos los años en esta época una “caja de agradecimientos”. Durante el día, todos escriben en pequeñas hojitas, cosas por las que están agradecidos, las ponen en la caja y las leen en voz alta después de la cena. Los comentarios son variados, pero todos invitan a la familia a hacer una pausa y pensar en sus bendiciones. Esa breve actividad ha pasado a ser una atesorada tradición para ellos.

Para algunas personas, esta fecha no es más que un día dedicado a comer mucho y ver deportes en la televisión. Pero el significado de esta ocasión no se halla en ninguna de esas cosas. Para quienes intencionalmente hacen de ese un día para expresar gratitud y fortalecer los lazos familiares, la celebración es una de las más significativas y gratas del año entero.

En los momentos más culminantes de la Guerra Civil de Estados Unidos, cuando no resultaba fácil hacer una pausa para dar gracias, Abraham Lincoln declaró: “Este año que se acerca a su fin nos ha colmado de bendiciones de plenitud y salud. A todas esas dádivas que constantemente disfrutamos y cuyo origen tan fácilmente tendemos a olvidar, se han añadido otras de naturaleza tan extraordinaria que de ningún modo pueden dejar de penetrar y enternecer hasta los corazones más habitualmente insensibles a la imperecedera providencia de nuestro Dios Todopoderoso”.

Es ese espíritu de gratitud —por bendiciones grandes y pequeñas, ante lo grato y lo adverso— lo que nos hace acercarnos a Dios. Sepamos aprovechar la oportunidad de dar gracias.

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