Compartir el Evangelio en todo el mundo

Compartir el Evangelio
en todo el mundo

M. Russell Ballardpor el presidente M. Russell Ballard
Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles

Permanezcamos todos firmes y hablemos con fe al compartir nuestro mensaje con el mundo

Adaptado de un discurso de graduación de la Universidad Brigham Young–Hawái, pronunciado el 15 de diciembre de 2007.

Compartir el Evangelio en todo el mundo

Recuerdo cuando mi padre trajo a casa el primer televisor del vecindario. Todos mis amigos venían a nuestra casa y miraban maravillados cómo la imagen en blanco y negro podía proyectarse en esa caja cuadrada de 30 centímetros (12 pulgadas).

Cuando empecé mi misión en Inglaterra en 1948, la forma más común en que la gente recibía noticias era a través del periódico y la radio.

¡Qué diferente es tu mundo ahora! El tuyo es el mundo del futuro; en tu vida surgirán inventos que ahora ni siquiera alcanzamos a imaginar. ¿De qué manera utilizarás estos maravillosos inventos? Y más concretamente, ¿cómo los utilizarás para fomentar la obra del Señor?

Herramientas para compartir
A lo largo de los siglos, el Señor se ha encargado de inspirar a personas para que inventen herramientas que faciliten la propagación del Evangelio. La Iglesia ha adoptado y acogido dichas herramientas, entre ellas la imprenta, los medios de difusión y ahora, internet y las redes sociales.

Internet y las redes sociales permiten que todos hagan oír su voz y eso está revolucionando la sociedad, lo cual ha propiciado una conversación mundial sobre casi todos los temas, incluida la religión, y casi todos pueden participar.

Participa en la conversación
La palabra conversación es importante. Las conversaciones sobre la Iglesia tienen lugar constantemente. Esas conversaciones seguirán, independientemente de que optemos por participar en ellas o no. Lo que no podemos hacer es permanecer al margen mientras otras personas, entre ellas quienes nos critican, se aventuran a definir lo que enseña la Iglesia. Si bien algunas conversaciones tienen audiencias de miles o incluso millones de personas, muchas otras son mucho más pequeñas. No obstante, todas las conversaciones influyen en quienes participan en ellas. Las percepciones sobre la Iglesia se van estableciendo una conversación a la vez.

Todos sabemos que a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se les recuerda que compartan el Evangelio con los demás y se les anima continuamente a hacerlo. La Iglesia siempre está buscando las maneras más eficaces de declarar nuestro mensaje.

Predicar la restauración del Evangelio siempre ha sido especial para mí. Me encantó ser misionero en Inglaterra, me encantó ser presidente de misión en Canadá y me encanta mi llamamiento actual, el cual me brinda oportunidades de compartir con el mundo el mensaje de la restauración del Evangelio y de testificar que Dios el Padre y Su Hijo, Jesucristo, se aparecieron a José Smith en 1820. Por medio de José, se trajo de vuelta el Evangelio que Jesús estableció en la época del Nuevo Testamento y que se había perdido con la muerte de los Apóstoles de la antigüedad. Puedo compartir con el mundo el conocimiento de que la autoridad del sacerdocio, la doctrina y las ordenanzas de la Iglesia del Nuevo Testamento están nuevamente sobre la tierra. Esta es la obra más importante en la que podemos participar.

Ahora bien, quisiera pedirte que te unas a la conversación y participes por internet, particularmente a través de las redes sociales, para que compartas el Evangelio y expliques en términos sencillos y claros el mensaje de la Restauración.

Lo que puedes hacer
La mayoría ya sabe que existen diversas maneras de comenzar a compartir lo que saben que es verdad. Puedes descargar videos del sitio web de la Iglesia y de otros sitios apropiados y compartirlos con tus amigos. Puedes hacer comentarios en publicaciones sobre la Iglesia y expresar tus puntos de vista respecto a la exactitud de dichas publicaciones. Por supuesto, esto requiere que tú y todos los miembros de la Iglesia comprendan los principios básicos del Evangelio.

Otras personas han registrado y publicado sus testimonios de la Restauración, las enseñanzas del Libro de Mormón y otros temas del Evangelio en YouTube y en otros sitios populares para compartir videos. Tú también puedes compartir de esa manera tu historia con quienes no son miembros de la Iglesia. Utiliza historias y palabras que la gente pueda comprender. Habla honesta y sinceramente sobre el impacto que el Evangelio ha tenido en tu vida, de cómo te ha ayudado a superar debilidades y desafíos, y de cómo te ha ayudado a definir tus valores. Tu audiencia a menudo podrá ser pequeña, pero el efecto acumulativo de miles de esas historias puede ser enorme. El resultado vale el esfuerzo combinado, incluso si solo unos pocos son influenciados por tus palabras de fe y amor por Dios y por Su Hijo, Jesucristo.

La restauración del evangelio de Jesucristo sin duda ha tenido un impacto poderoso en tu vida. En parte, ha moldeado quién eres y cómo será tu futuro. No tengas miedo de compartir con los demás tus historias, tus experiencias como seguidor del Señor Jesucristo. Todos tenemos experiencias interesantes que han influido en nuestra identidad. Compartir dichas experiencias es una buena manera de hablar con los demás sin intimidarlos. También puedes ayudar a corregir muchas percepciones erróneas sobre la Iglesia a través de tus esferas de influencia.

Recuerda quién eres
Todo discípulo de Cristo será más eficaz y hará el mayor bien al adoptar una conducta digna de un seguidor del Salvador del mundo. Las deliberaciones que se centran en cuestionar los principios del Evangelio, debatir sobre ellos y dudar de ellos hacen muy poco por edificar el Reino de Dios. El apóstol Pablo nos ha amonestado a no “averg[onzarnos] del evangelio de Cristo; porque es poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16). Permanezcamos todos firmes y hablemos con fe al compartir nuestro mensaje con el mundo.

Al participar en esas conversaciones, recuerda quién eres: eres Santo de los Últimos Días. No es necesario discutir ni contender con los demás en cuanto a nuestras creencias. No es necesario estar a la defensiva o ser agresivo. Nuestra posición es firme; la Iglesia es verdadera. Simplemente necesitamos tener una conversación como la tendrían unos amigos que están en la misma habitación, guiados siempre por las impresiones del Espíritu y recordando constantemente la expiación del Señor Jesucristo, la cual nos recuerda cuán preciados son los hijos de nuestro Padre Celestial.

Que el Señor te bendiga, guíe, inspire e ilumine tu mente, para que sepas cómo participar en esta gran conversación mundial que está teniendo lugar. Deja que se escuche tu voz al declarar el gran y glorioso mensaje de la restauración de la plenitud del evangelio sempiterno de Jesucristo.

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