Permanecer firmes

Permanecer firmes

Lisa L. HarknessPor Lisa L. Harkness
Primera Consejera de la Presidencia General de la Primaria

Escojan permanecer y no ser movidos de las raíces de su fe y de la fuente de revelación.

Tomado del discurso “Stand and Be Not Moved”, pronunciado en un devocional de la Universidad Brigham Young–Idaho, el 11 de febrero de 2020. [en inglés].

Permanecer firmes

Me gustaría hablarles del bosque en el que pasé la mayor parte de mi infancia. Era caluroso en verano y frío en invierno, con nevadas ocasionales. Tenía todo tipo de mamíferos, reptiles, insectos y aves interesantes.

Sin embargo, lo que más recuerdo son los árboles. Su nombre científico es yucca brevifolia y, técnicamente, no son árboles. Se encuentran principalmente en el desierto de Mojave, que se extiende por California, Utah, Arizona y Nevada, en EE. UU.

Se dice que los pioneros llamaron a esta especie el “árbol de Josué” porque imitaba a Josué, el profeta del Antiguo Testamento, al guiarlos con los brazos levantados hacia la tierra prometida. Cuando era niña, me preguntaba quién era Josué y qué debía saber de él.

Como adulta, sé que Josué condujo a los hijos de Israel a la tierra prometida. Fue un símbolo de Cristo, que conduce a todos los fieles a la tierra prometida definitiva, la presencia del Padre Celestial.

Antes de morir, Josué reunió a su pueblo y le recordó todas las cosas que el Señor había hecho por ellos. Los exhortó, diciendo: “… escogeos hoy a quién sirváis” (Josué 24:15).

Me gustaría compartir tres mensajes de la exhortación de Josué.

1. “Escogeos”
El élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado: “La meta de nuestro Padre Celestial en la crianza de los hijos no es hacer que Sus hijos hagan lo correcto, sino que elijan hacer lo correcto y finalmente lleguen a ser como Él”1.

En el Libro de Mormón, Lehi nos dice: “… para realizar sus eternos designios en cuanto al objeto del hombre […], el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo” (2 Nefi 2:15–16).

Nuestro don divino y capacidad de elegir puede ser al mismo tiempo maravilloso y agobiante. No hace mucho tiempo, hablé con una mujer de poco más de veinte años. Me explicó que se sentía abrumada por todas las decisiones que debía tomar. Dijo: “Ojalá alguien escogiera por mí”.

Mientras la escuchaba, pensé en estas palabras de Josué: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

Las decisiones son parte del designio divino de nuestro Padre Celestial. Toda nuestra experiencia terrenal está centrada en nuestro albedrío, el cual hace posible nuestro progreso eterno.

El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Si quieren ser felices, escojan las vías del Señor”2.

Tengan el valor de escoger con rectitud de acuerdo con los convenios que han hecho.

2. “Escogeos hoy”
Fíjense que Josué dice “hoy” y no “algún día”. El hábito de postergar las cosas puede tener resultados desafortunados. Piensen en el hecho de retrasar sus tareas escolares o las asignaciones de lectura hasta el final del ciclo escolar. ¡Eso no sería bueno! Muchas de las elecciones que hacemos no pueden posponerse para algún día futuro en el que tengamos tiempo de tomarlas. Algunas deben tratarse diariamente, con deliberada diligencia.

Una de esas elecciones es la oportunidad de arrepentirse cada día (véase Alma 34:32–33). El presidente Nelson enseñó: “Nada es más liberador, más ennoblecedor ni más crucial para nuestro progreso individual que centrarse con regularidad y a diario en el arrepentimiento”3.

Escoger arrepentirnos nos mantiene libres de las cargas de la culpa, la adicción, la vergüenza, los rencores persistentes, la indignidad y el autoengaño. En contraposición, nuestro arrepentimiento diario produce esperanza, confianza, entusiasmo, sabiduría, perdón, mejores relaciones y una mayor capacidad para recibir revelación personal.

El presidente Nelson ha suplicado amorosamente a quienes se han alejado de la senda: “Por favor, no permanezcan un minuto más apartados de la senda de los convenios. Por favor regresen mediante el verdadero arrepentimiento, ahora”4.

3. “Escogeos hoy a quién sirváis”
Como discípulos de Jesucristo, estamos “dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras […]; llorar con los que lloran […]; y […] consolar a los que necesitan de consuelo” (Mosíah 18:8–9).

Ya sea que hagamos estas cosas debido a una asignación formal de ministración o discretamente según nos inspire el Espíritu Santo, cuando estamos al servicio de nuestros semejantes, estamos al servicio de nuestro Dios (véase Mosíah 2:17).

Las oportunidades de prestar servicio están alrededor de ustedes. Algunas se presentarán de manera organizada o como parte de un esfuerzo en grupo. Otras serán personalizadas, sin publicidad y conocidas solo por el destinatario.

Presten mucha atención a las personas a su alrededor. Ustedes no están donde están por accidente. Hay un designio divino para la obra de nuestro Padre Celestial para Sus hijos. Ustedes pueden ser el prójimo amoroso, el oído que escucha, el rostro amigable, el hijo o la hija considerados, la espalda fuerte o las manos serviciales que el Padre Celestial ha designado para servir a los más cercanos a ustedes: su familia y parientes, amigos, compañeros de trabajo, compañeros de clase y otras personas.

De una parte, a otra
Volvamos a la imagen del bosque de mi infancia en el desierto. Además de los árboles de Josué, a menudo veía plantas rodadoras. Mientras las plantas rodadoras están conectadas a sus raíces en el suelo, permanecen ancladas, nutridas y en crecimiento. Sin embargo, estas reciben ese nombre por un motivo.

Las plantas rodadoras no tienen mente propia. Se mueven en una dirección: la dirección del viento. Cuando la conexión entre la planta y sus raíces se seca, la planta se desprende de su base con una simple ráfaga de viento.

Pablo advirtió a los efesios que algunas personas son “llevad[a]s por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia las artimañas del error” (Efesios 4:14).

Los árboles de Josué y las plantas rodadoras crecen lado a lado. Cada uno de ellos se ve sometido al mismo calor y frío, las mismas condiciones del suelo y del viento. Pero uno se mantiene en pie y la otra se desprende.

Los árboles de Josué y las plantas rodadoras crecen lado a lado […]. Pero uno se mantiene en pie y la otra se desprende.

El Señor ha dicho: “Pero mis discípulos estarán en lugares santos y no serán movidos” (Doctrina y Convenios 45:32).

Escojan permanecer y no ser movidos de las raíces de su fe y de la fuente de revelación. Permanezcan y no sean movidos de las promesas de sus convenios y de la obra que el Padre Celestial les ha enviado a hacer aquí.

“Escogeos hoy a quién sirváis”, con el compromiso personal de que “yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15).


1. Dale G. Renlund, “Escogeos hoy”, Conferencia General de octubre de 2018 (Liahona, noviembre de 2018, pág. 104).
2. Russell M. Nelson, en Sarah Jane Weaver, “As Religion Declines in Australia, President Nelson Speaks on Book of Mormon, Happiness”, Church News, 19 de mayo de 2019, ChurchofJesusChrist.org.
3. Russell M. Nelson, “Podemos actuar mejor y ser mejores”, Conferencia General de abril de 2019 (Liahona, mayo de 2019, pág. 67).
4. Véase Russell M. Nelson, “Juventud de Israel” (devocional mundial para jóvenes, 3 de junio de 2018), pág. 16, HopeofIsrael.ChurchofJesusChrist.org.

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