Progresar continuamente hacia el matrimonio eterno

Progresar continuamente hacia el matrimonio eterno

Élder Carl B. Cook
De los Setenta
Con la hermana Lynette H. Cook

Devocional mundial para jóvenes adultos • 5 de mayo de 2019 • Tabernáculo de Salt Lake City.

[Élder Carl B. Cook]

La hermana Cook y yo estamos complacidos de estar con ustedes esta noche. Esta transmisión nos reúne de todas partes del mundo, de 99 países y en 39 idiomas. Muchos de ustedes están viendo esta transmisión en vivo. Algunos la verán en diferido debido a las diferencias horarias. Dondequiera que se encuentren y como sea que vean la transmisión: ¡Bienvenidos!

En especial, extendemos una cordial bienvenida a aquellos de ustedes que recientemente se han graduado de la escuela secundaria y participan de un devocional mundial por primera vez. Esperamos que, como parte de su educación, ustedes participen de Instituto y otras clases de religión, a fin de aprovechar el aprendizaje espiritual que está a su disposición. El participar de las clases y las actividades es un apoyo importante que les ayudará a navegar con éxito por este período de sus vidas.

[Hermana Lynette H. Cook]

Nos sentimos bendecidos al estar con cada uno de ustedes. Elevan nuestro espíritu y aumentan nuestra fe en el futuro. Admiramos la forma en que responden a lo que nuestros profetas y apóstoles nos remarcan. Nos inspira ver cuando participan fielmente en la obra de historia familiar, en la obra misional y la obra del templo, y cuando sirven como obreros de ordenanzas. Estamos muy agradecidos por ustedes y los amamos.

[Élder Cook]

Comenzaré esta noche relatándoles una experiencia que la hermana Cook y yo tuvimos con unos jóvenes adultos solteros en Nairobi, Kenia. Conversábamos abiertamente acerca del matrimonio durante un devocional. Les preguntamos qué es lo que buscaban en un compañero eterno.

Luego de algunos comentarios, era evidente que algunos de los jóvenes varones pensaban que las jóvenes esperaban que ellos tuvieran un título universitario, un auto y un lugar cómodo para vivir para poderlos considerar para el matrimonio. Algunas jóvenes, por otra parte, comentaban que estaban dispuestas a esperar por esas cosas si los jóvenes estaban trabajando activamente hacia esas metas. Pensaban que podrían trabajar juntos por eso.

Probemos eso esta noche. Hermanos solteros en edad de casarse, dondequiera que estén, permítanme hacerles una pregunta. ¿Cuántos de ustedes piensan que son hombres trabajadores, de buen carácter, fuerte testimonio y espiritualmente a tono, pero que quizás no se sientan muy preparados temporalmente para hacer feliz a una mujer en el matrimonio? ¡Levanten la mano! ¡Bien alto!

Ahora, ustedes, hermanas que están solteras. ¿Cuántas de ustedes están dispuestas a esperar por bendiciones temporales en un matrimonio, en tanto que crecen y aprenden junto a un hombre trabajador a quien aman, un hombre de buen carácter, de fuerte testimonio y espíritu? ¡Levanten la mano! ¡Bien alto!

Si alguno de ustedes echó un vistazo al salón y vio a alguien interesante con la mano levantada, pues bien…

En Nairobi, compartí una cita del Manual 2 que explica que “[l]a naturaleza masculina y femenina de los espíritus es tal que se complementan el uno al otro. Se ha dispuesto que el hombre y la mujer progresen juntos hacia la exaltación”1.

Un hombre joven se levantó y dijo emocionado: “¡Eso es estupendo! Creo que en lugar de preguntarle a una chica si se quiere casar conmigo, ¡le preguntaré si le gustaría progresar conmigo!”.

De hecho, pienso que hay mucha sabiduría en la idea de este joven. Como dice el proverbio africano: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Sí y yo agregaría: “Vayan juntos y, con la ayuda del Señor, progresarán juntos y se complementarán el uno al otro”.

Desde el punto de vista matemático, uno más uno es dos. Pero si dos personas están unidas, ¡uno más uno es mucho más que dos! Y si el Señor forma parte de la ecuación, ¡el total de la suma es infinito y eterno!

Como habrán adivinado, vamos a hablar acerca del matrimonio, pero con un giro. Hablaremos acerca de cómo progresar hacia el matrimonio eterno. Y eso nos concierne a todos, incluso a la hermana Cook y a mí. Casados o solteros, sin importar la edad, todos podemos progresar desde donde nos hallamos.

El matrimonio celestial es la ordenanza suprema del evangelio de Jesucristo. Para ello se requiere que un hombre y una mujer sean sellados en el templo y que el Santo Espíritu de la Promesa selle su matrimonio. Solo cuando recibimos esta ordenanza del sacerdocio y guardamos nuestros convenios es que podemos recibir la bendición de continuar como esposo y esposa, como compañeros eternos, después de la muerte2.

Dentro de nosotros hay un anhelo divino de relaciones eternas. El presidente Russell M. Nelson ha dicho: “El anhelo más noble del corazón humano es el de un matrimonio que perdure más allá de la muerte”3.

El matrimonio eterno es posible para cada uno de nosotros. Aun en medio de todas las difíciles circunstancias que afrontan los hijos del Padre Celestial en la vida terrenal, el matrimonio eterno es posible en Su plan eterno. “Nadie está predestinado a recibir menos que todo lo que el Padre tiene para Sus hijos”4. Si somos fieles, se nos promete todo lo que nuestros Padres Celestiales tienen, incluso un matrimonio eterno que sea un verdadero compañerismo. Nadie de los que escucha este mensaje está exento de esta bendición prometida.

Debido a que “el matrimonio entre el hombre y la mujer es esencial para [el] plan eterno [de Dios]”5, el adversario y sus seguidores lo están atacando y la batalla se agrava. Satanás nunca experimentará el matrimonio celestial y, como dicen las Escrituras: “… él busca que todos los hombres sean miserables como él”6. “La serpiente antigua… que se rebeló contra Dios y… les hace la guerra a los santos de Dios”7.

¿Qué aspecto tiene la guerra de Satanás contra el matrimonio celestial? Piensen en lo siguiente: En tanto que nosotros, como hijos de Dios y del convenio procuramos amor, el adversario promueve la lujuria. Mientras nosotros procuramos la virtud, él se burla de la pureza. Procuramos la santidad y él nos tienta hacia la oscuridad. Cuando pecamos, él nos ofrece desaliento en lugar de arrepentimiento.

Él ha gestado un tsunami virtual de influencias destructivas que rodean la tierra: pornografía, infidelidad, las burlas de las personas en el “edificio grande y espacioso”8, individualismo, falta de compromiso y matrimonios fracasados, por mencionar solo algunas. Incluso si lográramos evitar algunas de las influencias mundanas, nuestra relativa comodidad puede adormecernos en la autocomplacencia y detener nuestro progreso hacia el matrimonio eterno.

Mas si confiamos en Dios, ejercemos nuestra fe y vamos a un territorio más elevado, nos colocaremos por encima de las olas turbulentas de negatividad que recibimos a través de la tecnología, el entretenimiento mundano, las redes sociales y, en ocasiones, las desgarradoras situaciones que presenciamos en la vida de nuestros familiares y amigos.

Hace algunos años, un joven fiel a nos confesó sentirse desanimado sobre la posibilidad de tener un matrimonio feliz. No solo se habían divorciado sus padres, sino cada uno de sus tíos y tías de ambos lados de la familia. Nos dijo que jamás había visto un matrimonio feliz de cerca. Sin embargo, con la ayuda del Señor, él se sobrepuso a sus temores y se casó en el templo. Él y su esposa tienen gozo en su matrimonio y tienen cinco hermosos hijos.

Como hijos de Dios y del convenio, podemos levantar la cabeza y mirar al futuro con fe y confianza. Nuestro Salvador, Jesucristo, ha vencido al mundo, ha sufrido por nuestros pecados y nos ha preparado una vía para que progresemos y prosperemos.

Como todos hemos presenciado, los cielos están abiertos y la revelación fluye a través de nuestros profetas y apóstoles para ayudarnos a reforzar la línea que hay entre nosotros y el adversario. El Señor está congregando Sus fuerzas, es decir, a nosotros, Sus hijos del convenio, en ambientes seguros donde podemos establecer matrimonios y familias eternas, aun cuando el mundo se esté derrumbando.

Entonces, ¿qué pueden hacer ustedes personalmente para combatir la influencia del adversario? ¿Cómo podemos detener el avance de la negatividad en cuanto al matrimonio? ¿Cómo pueden vencer al poder del adversario en sus vidas y progresar continuamente hacia un matrimonio y una familia felices y eternos? La respuesta es sencilla. Ustedes pueden vivir el evangelio de Jesucristo, utilizar el poder de Su expiación, prepararse para Su regreso y ayudar a otros a hacer lo mismo.

Ustedes que ya están casados, pueden mostrar la vía estableciendo hogares centrados en el Evangelio y hablando positivamente acerca del matrimonio con hermanos y hermanas solteros que están progresando por la senda de los convenios.

Buenas nuevas

Esta noche, la hermana Cook y yo deseamos compartir algunas buenas nuevas acerca del matrimonio. ¡Y hay muchas!

Comenzaremos compartiendo nuestros sinceros sentimientos y nuestros potentes testimonios de que se pueden edificar matrimonios y familias felices y exitosos hoy en día, hechos por gente imperfecta como ustedes y como nosotros, si los establecemos sobre el fundamento del Evangelio, de la fe en el Padre Celestial, en Jesucristo y Su expiación, de la oración, el arrepentimiento, el perdón, el amor, la honestidad, la fidelidad, la unidad y los convenios del templo9.

El presidente Nelson explica: “De hecho, todos los matrimonios comienzan con dos personas con debilidades propias; el matrimonio se compone de dos personas imperfectas; pueden llegar a ser felices solo por medio de un esfuerzo sincero”10. Ir en pos de un matrimonio eterno no se hace a la ligera o de manera automática. Es un trayecto de toda la vida que requiere humildad, diligencia y esfuerzo consciente por parte del esposo y la esposa.

La buena nueva es que nuestro Salvador Jesucristo y Su expiación hacen que podamos progresar continuamente. Sus brazos están extendidos hacia nosotros. Al ejercer fe en Él, orar y hacer un esfuerzo sincero, los milagros ocurren en nuestra vida. La buena intención conduce a la acción, el arrepentimiento al perdón, la debilidad se torna en fortaleza y nuestros vicios son reemplazados por la virtud. Nuestras esperanzas y sueños de un matrimonio feliz se vuelven una realidad a medida que somos fortalecidos y facultados por la expiación de Jesucristo, individualmente y como parejas, un día a la vez.

Ahora escucharemos a la hermana Cook. Estoy muy agradecido por mi compañera en quien confío; yo sé que ella ama al Señor y está comprometida con Él, así como conmigo. Lynette es mi mejor amiga. Ella es mi preciada compañera eterna.

[Hermana Cook]

Me siento tan agradecida por mi compañero eterno. Él es amable y muy paciente; y también nos divertimos juntos. Agradezco la bendición de compartir mi vida con él y de progresar juntos.

Esta noche esperamos poder aumentar la fe de ustedes en que todos nosotros, sin importar nuestras circunstancias e imperfecciones, podemos progresar hacia el matrimonio eterno. Les queremos contar de dos parejas comunes y corrientes que están haciendo justo eso. Estas parejas se han sellado en el templo; han hecho convenios entre ellos y con Dios de guardar Sus mandamientos y los principios del Evangelio en sus matrimonios. Ellos están comprometidos a aumentar el amor y la unidad que sienten el uno por el otro y por Dios.

Al escuchar estas historias, presten especial atención al esfuerzo que ellos hacen por desarrollar atributos como los de Cristo, que son los elementos que componen un matrimonio eterno.

Dawie y Elisa

Conocimos a Dawie y Elisa11 hace unos años en Sudáfrica. Ellos ejemplifican el gozo y la unidad que existe en una relación cuando el esposo y la esposa están unidos.

Durante un devocional en la rama sobre el tema de fortalecer a las familias, el élder Cook preguntó a los presentes lo que ellos hacían para fortalecer sus matrimonios. Dawie compartió una experiencia que tuvo con su esposa. Un domingo por la mañana, desayunaron. Luego, debido a lo lejos que vivían del centro de reuniones, caminaron dos horas hasta la capilla; participaron en las reuniones durante tres horas; y finalmente, caminaron dos horas para volver a casa. Ambos se hallaban cansados y tenían hambre, pero no tenían alimentos. Finalmente, se fueron a la cama hambrientos.

Ambos se despertaron en medio de la noche porque sus estómagos estaban gruñendo. Dawie se sentía muy mal por no haber proveído alimentos para Elisa. Él estaba preocupado por cómo se sentía ella con respecto a él. Pero en lugar de estar triste o enojada, Elisa hizo chistes con los ruidos extraños que hacía el estómago de él. Ambos se rieron, y finalmente, se quedaron dormidos.

En el devocional, Dawie expresó su agradecimiento por la amabilidad, el apoyo y la lealtad de ella. Él dijo: “Ella podía haberme dejado. Es mi responsabilidad proveer para ella. Pero somos lo mismo”.

Cuando se le pidió a ella compartir lo que pensaba acerca de esa experiencia. Elisa dijo: “Él es mi mejor amigo. Él hace tanto por mí. Cuando tengo problemas con las personas en el trabajo, él me aconseja y me ayuda a sentirme mejor”.

Era evidente que Dawie y Elisa estaban luchando juntos con las dificultades de la vida. En las palabras de Dawie, ellos son “lo mismo”. El no tener alimentos no era el problema de “él” o de “ella”, sino que era el problema de “los dos”. No consideraron su escasez de alimentos como una grave crisis de su matrimonio sino como un revés temporal que ellos podrían superar juntos de alguna manera. Se valieron del humor para suavizar la situación. Demostraron su fe al irse a dormir, anticipando que ellos podrían mejorar su situación al día siguiente.

Dawie y Elisa no solo están comprometidos el uno con el otro, sino que están comprometidos con Dios. Ellos tienen fe en que si guardan Sus mandamientos, Él les ayudará a superar sus desafíos. Ellos disfrutan juntos del viaje de la vida como esposo y esposa. No dejan que las circunstancias difíciles los separen ni física, ni emocional ni espiritualmente12.

Dawie y Elisa hace poco nos compartieron que el Señor los está bendiciendo realmente. Ahora tienen suficientes alimentos para ellos mismos y tienen además suficiente para compartir con otros que estén necesitados13. Ellos están progresando juntos.

El presidente Nelson nos enseña cómo podemos progresar como matrimonios14.

Nate y Lexi (Fe en Jesucristo y en Su expiación)

A continuación, les hablaré de Nate y Lexi15. Son un ejemplo inspirador del poder que recibe un matrimonio cuando el esposo y la esposa ejercen la fe en Jesucristo y Su expiación.

Nate y Lexi se casaron y estaban ansiosos de tener un bebé. Luego de esperar meses, finalmente ella quedó embarazada. Con gran entusiasmo compartieron la noticia. Desafortunadamente, poco tiempo después, Lexi perdió el bebé. Estaban muy afligidos.

Luego de varios meses, Lexi y Nate esperaban de nuevo un bebé. El embarazo progresó bien esta vez. Poco antes de que el bebé habría de nacer, asistí a una fiesta con Lexi. Todos, incluyendo Lexi, estaban emocionados por la niñita que pronto nacería.

Poco después, nos enteramos con tristeza de que la bebé había fallecido. Lexi dio a luz a su bebita muerta en la zona de maternidad del hospital que estaba llena de madres y bebés. Era una noticia desgarradora. El élder Cook y yo fuimos a visitar a Nate y Lexi en su casa. Esperábamos hallarlos en un terrible estado de aflicción.

Al entrar en su casa, sentimos un espíritu de paz. Nate y Lexi nos recibieron con mucho cariño. Se sentaron juntos en el sofá y se sostuvieron uno al otro mientras nos relataban algunos de los detalles de la pérdida de su hija. Ellos nos hablaron de las tiernas misericordias con que el Señor los bendijo para aliviar sus cargas. Ellos expresaron gratitud por su hermosa bebé, a la que habían llamado Hope [Esperanza]. Lexi se sentía agradecida por la oportunidad que tuvo de haber estado embarazada de Hope y por haberla dado a luz.

La fe de Nate y Lexi nos elevó a nosotros. Fuimos consolados por esta joven pareja. Les dije que me parecía un milagro ver cómo ellos estaban manejando este desafío. Ambos respondieron compartiendo su testimonio del poder para elevar y fortalecer que hay en la expiación de Jesucristo. Su carga era pesada, pero Él les estaba ayudando a llevarla. El Señor los había tratado con ternura, y Nate y Lexi estaban tratándose uno al otro con ternura. Ellos estaban unidos con Dios y uno con el otro.

Con la ayuda del Señor, los desafíos pueden unirnos. El élder D. Todd Christofferson dijo: “Sin Dios, esas experiencias sombrías conducen al abatimiento, la desesperación y hasta la amargura. Con Dios, el consuelo reemplaza el dolor, la paz reemplaza la conmoción y la esperanza reemplaza el pesar”16.

Esperamos que las historias de estas parejas les ayuden a fortalecer su fe en el matrimonio. La vida es desafiante, pero todos podemos progresar hacia el matrimonio eterno si aplicamos los principios del Evangelio.

[Élder Cook]

Además de los matrimonios que les mostramos, existen muchas otras personas, en todas partes del mundo, que tienen matrimonios felices y que están progresando. Nos encontramos con tales matrimonios a diario, dondequiera que vamos. Son de personas de todas las edades y todos los orígenes. Los invitamos a que identifiquen algunos de esos matrimonios que ustedes conocen personalmente. Obsérvenlos, hablen con ellos, háganles preguntas. Ellos no serán perfectos, pero pueden aprender de ellos. ¡Ellos pueden fortalecer su fe en la naturaleza eterna del matrimonio e inspirarlos a desarrollar atributos semejantes a los de Cristo que los bendecirán a ustedes y a sus compañeros eternos por siempre!

Obstáculos

Debido a que vivimos en un mundo caído, tenemos que lidiar con obstáculos, incluso en nuestras relaciones. Mencionaré unos pocos obstáculos que podrían encontrar a medida que se esfuerzan por progresar hacia un matrimonio eterno.

Expectativas realistas

Un obstáculo corriente para el matrimonio es tener expectativas irreales de la persona con la que se casarán. Nuestras expectativas no deberían ser demasiado altas ni demasiado bajas. A medida que nos comuniquemos abierta y honestamente con el Padre Celestial por medio de la oración sincera, con verdadera intención, Él nos guiará.

Autocomplacencia

La autocomplacencia es a menudo un obstáculo para el matrimonio eterno. Es fácil adormecerse en la seguridad carnal al vivir una vida muy centrada en uno mismo, con pocas responsabilidades. Podemos llegar a sentirnos cómodos con nuestra vida y no sentir la urgencia de crecer. Ese sentimiento se opone al plan del Padre Celestial. Todo el propósito de esta experiencia mortal es llegar a ser como Él es. No podemos llegar a serlo si no estamos dispuestos a esforzarnos, cambiar y progresar. Si ustedes están en un estado de autocomplacencia, oren y ejerzan fe para liberarse y progresar hacia el matrimonio eterno. El Padre Celestial les ayudará a saber lo que pueden hacer en sus circunstancias personales para progresar y Él los bendecirá.

La tecnología y los medios de comunicación

Por último, uno de los grandes flagelos y obstáculos de nuestra época es el uso inapropiado o excesivo de la tecnología y los medios de comunicación. Eso perjudica a las personas e impide las relaciones, tanto en el noviazgo como en el matrimonio. Si ustedes ven que pasan más tiempo en línea posteando, publicando, bajando videos, tomando fotos, haciendo clic en “Me gusta”, jugando, ganando, conquistando, tuiteando, haciendo fotos con filtros, pasando pantallas con el dedo que hablando cara a cara con una persona real, conversando, riendo, compartiendo, ayudando, caminando, preguntando, aprendiendo, cuidando y dando, probablemente la tecnología y los medios de comunicación les estén impidiendo progresar hacia el gozo real del matrimonio eterno. La interacción por internet no es un sustituto adecuado de la interacción humana: interactuar con personas reales en tiempo real.

El presidente Nelson ha hecho hincapié en la importancia de apagar los teléfonos y dejarlos de lado. Él dijo: “¡El tiempo de calidad juntos es tan importante! Los matrimonios necesitan pasar tiempo juntos para nutrir su relación. Es preciso que aprendan a escuchar y que escuchen para aprender el uno del otro; ese tiempo debe planearse por adelantado. Si un matrimonio feliz es de importancia primordial, merece que se le dedique tiempo de calidad”17. Nuestros hábitos con la tecnología en los años de soltería los llevamos a nuestros matrimonios.

Pueden hacerlo

Hermanos y hermanas, con la ayuda del Señor, pueden superar todo obstáculo que afronten. Sea donde sea que se hallen en la senda de los convenios, la cual conduce al matrimonio eterno, el Señor puede ayudarles a progresar para que anden por la senda junto a alguien que amen. Ya sea que estén solteros y sin perspectivas esperanzadoras o que tengan un matrimonio con dificultades o estén divorciados con hijos o luchando para superar una adicción o experimentando problemas de salud o desalentados de alguna manera, el bálsamo de sanación del Señor puede repararlos, remendarlos y fortalecerlos. Al volverse a Dios con fe, arrepintiéndose de sus pecados y recurriendo a Su poder para ayudarse a progresar, se producen milagros.

Los ejemplos del Libro de Mormón aumentan nuestra fe. Me encanta cuando se le mandó a Nefi a construir un barco. Él nunca había construido uno y se hallaba en el desierto. Podríamos comparar su situación con nuestra tarea de establecer un matrimonio eterno en este mundo, que a veces parece como un desierto.

Nefi dijo de esta experiencia: “Y si los hijos de los hombres guardan los mandamientos de Dios, él los alimenta y los fortifica, y provee los medios por los cuales pueden cumplir lo que les ha mandado”18.

Nefi ejerció fe, actuó con diligencia y el Señor lo facultó para construir el barco —un barco que lo llevó a él, a su esposa y familia por el océano hasta la tierra prometida19.

Si Nefi pudo construir un barco con la ayuda del Señor, nosotros podemos ciertamente construir matrimonios eternos con Su ayuda. De hecho, quizás construir un matrimonio sea un poco más desafiante que hacer un barco, ¡pero es factible! ¿Cierto, hermana Cook?

¿Con quién casarse?

Para aquellos de ustedes que están solteros, ¿con quién casarse? Sin duda que hay una abundancia de consejos en cuanto a quién pudiera ser la persona correcta. Cuando yo era joven, mi padre me dio este consejo: “Hijo, cásate por dinero y el amor vendrá”. El consejo de mi madre fue: “Cásate por amor y el dinero vendrá”. Luego, mi presidente de misión me enseñó: “Cásese por la eternidad”20.

El matrimonio eterno es una sociedad con Dios y es imperativo que procuremos Su consejo respecto a quién casarnos. No seleccionamos a nuestro compañero basándonos en dinero o posesiones, ni tampoco solo por amor. Nosotros buscamos un matrimonio eterno.

Agradezco las enseñanzas de mi presidente de misión. También agradezco el consejo que me dio cuando me preparaba para regresar a casa. Me dijo que debería progresar continuamente hacia mis metas eternas. Sugirió que me preparara para el matrimonio y cuando se presentara la oportunidad correcta, no la postergara.

Referencias

Aun con la mejor de las intenciones, no siempre resulta fácil hallar a tu compañero eterno. Con frecuencia, hace falta un esfuerzo organizado. En el primer año después de haber vuelto de la misión, conocí a jóvenes en la universidad, en Instituto, en el trabajo y en la Iglesia. Con algunas salí una vez, con otras dos veces, pero ninguna de mis relaciones por citas pasaron más allá de una amistad. Necesitaba ayuda, así que contacté a un antiguo compañero de la misión en quien confiaba, Mark Allred, quien vivía en el otro extremo de la ciudad. Le pedí una referencia: una referencia para salir en citas, alguien a quien yo pudiera invitar a una cita.

Mark me conocía y consideraba a jóvenes que él conocía Luego de pensarlo un poco, me dio el nombre de Lynette Hansen. Él pensaba que hacíamos una buena pareja y que disfrutaríamos mutuamente de nuestra compañía, así que me puse en contacto con ella. ¡Mark tenía razón! Ella era una referencia de oro o, como resultó más tarde, de diamante. Él estuvo inspirado.

Para aquellos de ustedes que estén solteros, sé que hay muchas maneras de buscar a un compañero eterno, pero algunos métodos son mejores que otros, definitivamente. Busquen a su compañero en lugares donde con mayor probabilidad encontrarían a su compañero eterno. Compañero eterno, no puedo insistir lo suficiente en ello.

Consideren la idea de pedir una referencia de una fuente conocida y confiable. ¿Saben de algún antiguo compañero de la misión, o de un leal compañero de clases o de un buen amigo de un barrio anterior? ¿Alguien que los conozca a ustedes? ¿Qué tal si le piden una referencia?

Si reciben una referencia, ejerzan la fe, pónganse en contacto con esa persona y dense una oportunidad. Seguramente, habrá algunas referencias que no funcionarán, pero así también habrá algunas referencias inspiradas que cambian vidas. Yo creo que cuando ejercemos fe, tenemos esperanza e incluimos al Padre Celestial, ocurren buenas cosas.

Progresar juntos

Cuando Lynette y yo comenzamos a salir en citas, lo pasábamos muy bien juntos. Nos veíamos con frecuencia y nuestra amistad crecía día a día. Éramos diferentes el uno del otro en algunas cosas, pero en todas las cuestiones importantes coincidíamos. Nos enamoramos y finalmente llegamos a un punto donde sentíamos que necesitábamos tomar una decisión. ¿Íbamos a casarnos y progresar juntos? ¿O íbamos a pasar el uno del otro?

Estudiamos las realidades del matrimonio. ¿Dónde íbamos a vivir? ¿Cómo íbamos a sobrevivir económicamente alejados de nuestros padres? ¿Era el momento adecuado? Oramos juntos en cuanto a todas nuestras inquietudes. Ambos sentimos que nuestro Padre Celestial estaría complacido si nosotros nos casábamos. Sentimos que Él nos ayudaría a sortear los obstáculos que enfrentáramos.

La mayor parte de esto sucedió durante un semestre de la universidad. Lynette era una buena estudiante e iba a la biblioteca con frecuencia para estudiar. Yo también acudía a la biblioteca —para verla a ella. Mis notas subieron y las de Lynette bajaron. ¡Es verdad! Pero ambos estábamos de acuerdo en que era el mejor semestre que jamás habíamos tenido. ¿Por qué era así? Además de la felicidad que sentíamos cuando estábamos juntos, estábamos progresando hacia una meta en común. Estábamos alineados uno con el otro y con Dios. Nuestra fe aumentaba. Llegamos a sentir que con la ayuda del Señor podríamos vencer cualquier cosa. ¡Estábamos llenos de gozo!

Nos sellamos en el Templo de Ogden, Utah. Esto sucedió hace casi cuarenta años. Descubrimos por nosotros mismos que el matrimonio trae mayores posibilidades de ser feliz que cualquier otra relación humana21. Porque ese es el plan del Señor.

Esta noche hemos hablado acerca de un montón de asuntos. Esperamos que las doctrinas que hemos compartido destilen sobre sus almas y les ayuden a progresar a lo largo de la senda de los convenios hacia el matrimonio eterno. Confiamos en que los ejemplos de matrimonios felices que hemos compartido aumenten su fe y que el Espíritu les haya susurrado algo que puedan hacer para progresar. Quizás para algunos de ustedes, ¡el Espíritu les haya susurrado con quién ustedes podrían progresar!

Para aquellos de ustedes que estén haciendo lo que deben para ir en pos del matrimonio eterno, aunque parece que nada vaya a suceder —ya sea que estén solteros actualmente o en un matrimonio que muestra pocas señales de progreso—, oramos por que sean bendecidos para permanecer optimistas y hacer lo mejor que puedan, contribuir a la obra del Señor y vivir con gozo. El presidente Nelson ha dicho: “Sabemos que el Señor nos juzgará a todos según los deseos de nuestro corazón así como nuestras obras, y que las bendiciones de la exaltación se brindarán a todos los que sean dignos“22. Sean fieles y sigan adelante. Todas las bendiciones serán suyas en el tiempo del Señor. Sé que eso es verdadero.

Hermanos y hermanas, es nuestra la gran oportunidad de progresar continuamente, de crear y fortalecer matrimonios celestiales y familias eternas con la ayuda del Señor. Doy mi testimonio de que Jesucristo es nuestro Salvador y Redentor. Por medio de Él, podemos ser fortalecidos para hacer todas las cosas que el Padre Celestial nos invita a hacer. Ruego que Sus bendiciones estén con ustedes. En el nombre de Jesucristo. Amén.


1. Manual 2: Administración de la Iglesia, 2010, 1.3.1.
2. Véanse Russell M. Nelson, “El matrimonio celestial”, Liahona, noviembre de 2008, págs. 92–95; Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph Fielding Smith, 2013, págs. 203–215; Doctrina y Convenios 76:53; 131:1–3; 132:7.
3. Russell M. Nelson, “El matrimonio celestial”, pág. 92.
4. D. Todd Christofferson, “El porqué del matrimonio, el porqué de la familia”, Liahona, mayo de 2015, pág. 52.
5. “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2017, pág. 145.
6. 2 Nefi 2:27.
7. Doctrina y Convenios 76:28–29.
8. 1 Nefi 8:26; véanse también 1 Nefi 8:27; 11:35; 12:18.
9. Véase “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”.
10. Russell M. Nelson, “El matrimonio celestial”, pág. 94.
11. Dawie y Elisa Motshweneng, Bethlehem, Sudáfrica.
12. Véase Carl B. Cook, “Cleave unto Each Other and to God”, Mensaje de la Presidencia del Área África Sudeste, Liahona, suplemento, agosto de 2014, págs. A1–A3.
13. Correspondencia personal.
14. Véase Russell M. Nelson, “Opportunities Ahead”, Reunión de liderazgo de la conferencia general, 3 de octubre de 2018.
15. Nathan R. y Lexie Baldwin, Pleasant View, Utah, Estados Unidos de América.
16. D. Todd Christofferson, “Firmes e inmutables en la fe de Cristo”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 32.
17. Russell M. Nelson, “Opportunities Ahead”.
18. 1 Nefi 17:3.
19. Véase 1 Nefi 17:8–18:23.
20. Glen M. Roylance, Ogden, Utah, Estados Unidos de América.
21. Véase Russell M. Nelson, “Nutrir el matrimonio”, Liahona, mayo de 2006, pág. 36.
22. Russell M. Nelson, “La salvación y la exaltación”, Liahona, mayo de 2008, pág. 10.

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