Porque así se llamará mi Iglesia

“Porque así se llamará mi Iglesia”

Por el presidente Henry B. Eyring
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

Cada vez que hacemos uso del nombre completo de la Iglesia, somos bendecidos y bendecimos a los demás.

Porque así se llamará mi Iglesia

En África, unas personas que andaban en busca de una iglesia a la cual unirse dijeron que habían tenido sueños. En esos sueños, se les indicó que buscaran una que llevara el nombre de Jesucristo. A medida que buscaron, solo hallaron una en la cual el nombre del Señor ocupa un lugar central: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

En Latinoamérica, varios Santos de los Últimos Días dijeron que la invitación que extendieron a sus amigos de asistir a la “Iglesia Mormona” no había sido bien recibida. Eso cambió cuando los invitaron a asistir a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. “Si la iglesia de ustedes se llama la Iglesia de Jesucristo”, respondieron los amigos, “nos gustaría ir y ver”.

En Estados Unidos, un niño de la Primaria invitó a sus vecinos a su bautismo. Un pastor de otra religión dijo que nunca habría asistido a un bautismo de la “Iglesia Mormona”. Sin embargo, como podía ver que la iglesia del pequeño se centraba en Jesucristo, asistió con su esposa.

En una ocasión en que un agente de reservas de una aerolínea le pidió a un miembro de la Iglesia su dirección de correo electrónico, el miembro respondió: “ldschurch.org”.

“¿Qué iglesia es esa?”, preguntó el agente.

“La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”, respondió el miembro.

“Muchas veces vengo al trabajo sin poder hablar del Señor durante varios días”, señaló el agente. “Y el hecho de saber que estoy hablando con otra persona cristiana simplemente me alegra el día”.

El miembro de la Iglesia rápidamente actualizó el perfil que tenía con la aerolínea con la nueva dirección de correo electrónico de la Iglesia: ChurchofJesusChrist.org1.

Una promesa cumplida.

Esas maravillosas anécdotas representan el cumplimiento de una promesa que el presidente Russell M. Nelson hizo a los Santos de los Últimos Días en octubre de 2018 y de nuevo en abril de 2020.

“… les prometo que si hacemos lo mejor posible por restaurar el nombre correcto de la Iglesia del Señor, Aquel cuya Iglesia esta es derramará Su poder y Sus bendiciones sobre la cabeza de los Santos de los Últimos Días de formas que jamás hemos visto”, dijo el presidente Nelson. “Tendremos el conocimiento y el poder de Dios para ayudarnos a llevar las bendiciones del evangelio restaurado de Jesucristo a toda nación, tribu, lengua y pueblo, y para preparar el mundo para la segunda venida del Señor”2.

Hace poco, en mis cuentas de las redes sociales, invité a miembros de la Iglesia a que me contaran de las bendiciones que han recibido a raíz de haber hecho uso del nombre correcto de la Iglesia. Me conmovió recibir más de 2600 respuestas.

Me gustaría compartir con ustedes algunas de ellas. Les parecerán familiares debido a que ustedes han recibido bendiciones similares al seguir el consejo del presidente Nelson.

Más cerca de Jesucristo

Me conmovió el testimonio de Jacob de la forma en que el nombre completo de la Iglesia le ha ayudado a concentrarse en el Salvador: “Me he dado cuenta de que el hecho de concentrarme en Jesucristo se ha filtrado en todos los aspectos de mi vida”, me comentó. “Cuando tomo la Santa Cena, pienso en Él y en Su sacrificio expiatorio. Al leer las Escrituras, presto más atención a Sus palabras y a otras referencias que se hacen de Él. Eso me ha acercado más a Él y me ayudado a comprender mejor Su función como mi Salvador y Redentor”.

Me sentí bendecido al saber lo que significa el nombre del Salvador para Beth y Bryce: “He sentido una conexión más estrecha con mi Salvador”, apuntó Beth. “Cada vez que me preguntan a qué iglesia asisto, respondo que pertenezco a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y eso me da un verdadero sentido de pertenencia. Pertenezco a Su pueblo. Pertenezco a Su familia. Pertenezco a Él”.

Bryce me dijo que el nombre correcto de la Iglesia le ayuda a “recordar a quién sirvo y a quién procuro ser más semejante. Me recuerda que el Salvador es el que nos da esas enseñanzas y que estas no provienen de los hombres”.

“El nombre del Salvador tiene poder”

Haley, una misionera de tiempo completo, comentó: “El uso del nombre correcto de la Iglesia del Señor nos da más poder y autoridad al enseñar a los demás de Su evangelio restaurado. Cada vez que digo ‘La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días’, el Espíritu del Señor me confirma y testifica que esta es la Iglesia del Señor restaurada sobre la tierra en la actualidad. ¡Me encanta emplear el nombre correcto porque también agrego mi testimonio viviente a esa verdad!”.

Y Nicola me dijo: “Anteriormente, si decía ‘mormón’, a menudo se sentía ese aire de incertidumbre entre aquellos que no son de nuestra religión. Uno casi podía escuchar esa ola de recuerdos de cosas que habían escuchado sobre ‘los mormones’. En cambio, ahora se siente paz y, en la mayoría de los casos, aceptación. El nombre del Salvador tiene poder. Él nos trae paz. Mi testimonio de la veracidad del Evangelio ha crecido con solo decir el nombre correcto de la Iglesia. Siento el Espíritu cada vez que lo digo. A veces es todo lo que digo en cuanto a lo que creo, pero con eso basta”.

Aclarar ideas falsas

Harold, quien es catedrático universitario que vive en Estados Unidos, indicó que el uso del nombre completo de la Iglesia le ha ayudado a aclarar ideas falsas. Me contó que un alumno, en su afán de resumir un análisis sobre el tema de la religión, aseguró lo siguiente: “Me imagino que todas las religiones son cristianas, excepto los mormones”.

Al ver una perfecta oportunidad para aclarar esa idea falsa, Harold aclaró: “Les dije a los alumnos que la palabra ‘mormón’ era un sobrenombre que se dio a los miembros de la Iglesia debido a que creemos en la Biblia y el Libro de Mormón como dos testimonios de escrituras antiguas de Jesucristo”.

Mary me abrió su corazón al contarme de la forma en que el nombre completo de la Iglesia la ha bendecido al enseñar a sus hijos: “Ahora mis hijos ya no se confunden cuando les enseño que somos Santos de la Iglesia de Jesucristo en estos últimos días en lugar de referirnos a nosotros mismos como ‘mormones’. Antes se confundían y preguntaban: ‘¿Por qué mormón? ¿Significa eso que no somos cristianos?’. Siento que este cambio les ha servido cuando hablan en la escuela con otros niños que no son creyentes”.

“Soy misionera de Jesucristo”

El presidente Nelson prometió que, si hacemos uso del nombre correcto de la Iglesia, “tendremos el conocimiento y el poder de Dios” para difundir el Evangelio. Teresa me inspiró con su anécdota sobre lo que sucedió cuando un compañero de trabajo le preguntó sobre la Iglesia. Siguiendo el consejo del presidente Nelson, Teresa comenzó por decir el nombre completo de la Iglesia.

“Él mostró interés en la Iglesia”, me dijo ella. “La investigó durante varios meses y luego, milagrosamente, fue bautizado por mi hijo, el obispo. Ese día fue de mucha felicidad para mí y para mi familia. Las promesas son verdaderas”.

Jordan dijo que muchas personas aún no están familiarizadas con el nombre de la Iglesia. “El uso del nombre completo de la Iglesia”, comentó él, “me da la oportunidad de explicar la manera en que esta se centra en Jesucristo y por qué nos llamamos Santos de los Últimos Días”.

Cuando un hombre le preguntó a Chloe si ella era una “misionera mormona”, ella testificó con poder: “No, soy misionera de Jesucristo”. Chloe me contó que el hombre expresó el deseo de seguir al Salvador, así que ella le enseñó que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es dirigida por el Salvador. Enseguida, le dio información sobre Su Iglesia.

“Daréis mi nombre a la iglesia”

Al revelar el nombre de Su Iglesia al profeta José Smith, el Salvador declaró: “… porque así se llamará mi iglesia en los postreros días, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” (Doctrina y Convenios 115:4). Y a los nefitas les dijo: “… daréis mi nombre a la iglesia”, ya que “¿… cómo puede ser mi iglesia salvo que lleve mi nombre? (3 Nefi 27:7, 8).

Testifico junto con un Santo de los Últimos Días que se llama Tommie que cada vez que utilizamos el nombre completo de la Iglesia, somos bendecidos y bendecimos a los demás. Tommie me contó: “Cada vez que comparto con otras personas las bendiciones de ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en una época en la que prevalecen el conflicto y el temor, me doy cuenta de que estoy ayudando a otras personas a saber que hay un refugio de la tormenta con discípulos de Jesucristo que se preocupan por ellas y que lo siguen a Él”.


  1. Agradezco al élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, por compartir esos relatos conmigo.
  2. 2. Véase Russell M. Nelson, “El nombre correcto de la Iglesia”, Liahona, noviembre de 2018, pág. 89; véase también “Abrir los cielos para recibir ayuda”, Liahona, mayo de 2020, pág. 73.
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