Conferencia General Octubre 2026
Dios está a tu lado
Por la hermana Andrea Muñoz Spannaus
Segunda Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes
Hoy las invito a ver su vida y lo que quieren lograr, con entusiasmo, y con la certeza de que su Padre en los cielos las va a guiar en ese recorrido y les va a mostrar la mejor manera de hacer realidad los deseos justos de sus corazones.
Queridas mujeres jóvenes, ¡cuán crucial e importante es su papel como miembros de la Iglesia de Jesucristo en estos últimos días!
Cuando tenía la edad de ustedes, recuerdo una clase en la que estudiamos el Artículo de Fe número trece. Cuando la clase terminó, me quedé pensando en esta parte: “Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos”. Me preguntaba cuáles eran mis aspiraciones y qué quería lograr en mi vida. Entonces, decidí hacer una lista de esas cosas: cosas buenas y positivas que me acercaran a Dios, me ayudaran a aprender, a contribuir, a crear y a ser feliz. Pasé la tarde de ese domingo pensando y escribiendo sobre lo virtuoso y lo bueno que quería que ocurriera en mi vida.
Hoy las invito a ver su vida y lo que quieren lograr, con entusiasmo, y con la certeza de que su Padre en los cielos las va a guiar en ese recorrido y les va a mostrar la mejor manera de hacer realidad los deseos justos de sus corazones.
Quiero ilustrar este concepto con una experiencia. De camino al dentista, puse la dirección en mi teléfono. Cuando conducía por la autopista, el GPS creía que estaba circulando por una calle paralela y me indicaba que girara a la derecha donde no había ninguna calle para girar. Finalmente, salí de la autopista y llamé a mi esposo para que me ayudara. Cuando le di mi ubicación exacta, él pudo guiarme hasta el lugar al que quería ir.
Queridas jóvenes, el Señor sabe dónde están; Él tiene su ubicación exacta y puede guiarlas. Él conoce sus sueños y sus dones. Él sabe cuándo se sienten solas y cuáles son sus preguntas. Conoce sus desafíos y cómo transformar sus debilidades en fortalezas. Él sabe todo. Y saberlo todo de ustedes no hace que las quiera menos.
En una ocasión, un joven vino corriendo, se arrodilló ante Jesucristo y le hizo esta pregunta: “¿Qué puedo hacer para heredar la vida eterna?”. El joven dijo que siempre había obedecido los diez mandamientos. ¿Sabría Jesucristo en qué podría mejorar este joven? ¡Claro que sí! Pero antes de decírselo, miren lo que pasó. En Marcos 10:21 leemos: “Jesús, mirándole, le amó”.
¿Se imaginan ese instante en el que Jesús mira a este joven? Una mirada que solo transmite amor: el amor de la más alta calidad. No fue sino hasta después de transmitir ese amor que Cristo le dijo en qué podía mejorar.
Nuestro Padre y nuestro Salvador te conocen y te aman con ese mismo amor perfecto; parte de ese amor y misericordia es darnos muchas oportunidades y ser pacientes mientras vamos aprendiendo y trabajando en nuestra lista de aspiraciones.
Queridas jóvenes, les testifico que ustedes son hijas amadas de padres celestiales, con una naturaleza divina y un destino eterno. Cada una tiene una obra crucial e importante que realizar aquí en la tierra. Esa obra es distinta para cada persona, pero si eligen amar a Dios y a Jesucristo y confiar en Ellos, trabajar en dicha obra les traerá el mismo gran gozo” .
Me gustaría compartir con ustedes siete maneras que las ayudarán en este propósito. Las invito a escuchar al Espíritu para elegir una y enfocarse en ella durante las próximas semanas.
- Participen de la Santa Cena con un corazón humilde, agradecidas por la promesa de que, si guardan sus convenios, el Espíritu Santo será su compañero constante. Comiencen cada día pidiéndole al Padre esa compañía.
- Arrepiéntanse a diario y al terminar el día, al orar, pidan perdón.
- Estudien las Escrituras con el deseo de conocer el carácter de Dios, para poder hacer Su voluntad, aumentar su amor por Él y engrandecer Su obra.
- Estudien lo que significa que los ángeles ministrantes pueden ayudarlas.
- Protejan su sueño: acuéstense temprano. Duerman las horas necesarias para que su mente esté clara y alerta. Cuando dormimos, el cerebro realiza funciones vitales para funcionar correctamente.
- Limiten el uso del teléfono celular. Las redes sociales nos hacen creer que estamos conectadas; sin embargo, son ladronas de la paz mental, de la autoestima y de la conexión real que nos hace sentir amadas, aceptadas, escuchadas y valiosas cuando pasamos tiempo cara a cara con otras personas.
- Y la número siete es una invitación de nuestro profeta, el presidente Dallin H. Oaks: “Busquen amigos […] que se esfuercen por seguir al Señor, con quienes puedan sentir el Espíritu y fortalecer su fe”.
Hace unos años, nos habíamos mudado de Argentina a Estados Unidos y estaba aprendiendo inglés, (¡y todavía sigo aprendiendo!). En esa época tenía un llamamiento que incluía enseñar. Ese día, sentí que todo lo que había dicho había estado mal: que había pronunciado mal, que había cometido muchos errores gramaticales; que había sido ¡un completo desastre! Estaba angustiada y me sentía en una nube negra. Me preguntaba cómo Dios me había dado este llamamiento, ¡si ni siquiera podía hablar! Estaba confundida y no veía una salida. Esa noche me fui a dormir llorando, con la esperanza de que a la mañana siguiente me sentiría bien. Pero a la mañana siguiente, me sentía igual.
Entonces, mi esposo me dio una bendición del sacerdocio y fue en ese momento cuando sentí que los cielos se abrieron. En la bendición se me dijo: “Satanás quiere destruir tu autoestima, tu mente, tus pensamientos y tu espíritu”. Y a continuación recibí estas palabras: “Pero el Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo están a tu lado”.
Queridas jóvenes, les testifico que el Señor tiene más poder que las huestes enemigas. Él sabe dónde están y ha prometido llevarlas de la mano. Pónganlo a Él siempre en primer lugar y sean fieles a los convenios que hicieron el día de su bautismo. Los ángeles pueden ministrarlas. El Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo están a su lado.
Las invito a estudiar el Artículo de Fe número trece y a crear su propia lista de aspiraciones. Les expreso mi amor y mi confianza en todo lo hermoso que lograrán en sus vidas. En el nombre de Jesucristo. Amén.


























