Levántense y sean nombrados entre los del Señor
Por Oscar A Kirkham
Del Primer Concilio de los Setenta.
Discurso pronunciado en la Conferencia General de la Iglesia en octubre de 1950.
Pido que pueda gozar de las bendiciones del Espíritu del Señor. Le doy gracias a él que soy miembro de esta Iglesia. Ojalá que tuviera yo el poder y la habilidad de hacer más efectiva esa expresión, que no sea solamente más útil para mí sino también para aquellos con quienes me asocio.
Nos es dado mucho. Se espera mucho de nosotros. En sinceridad siento que nunca hubo tiempo cuando más grandes oportunidades se hubiesen presentado a la Iglesia. Yo sé que cada año, o cada veinte años, trae a su grupo y a su generación los mismos sentimientos, pero cosas verdaderamente grandes ya se labran en el mundo, y grandes oportunidades ya se nos presentan. Las naciones se temen. Hay mucho que estamos haciendo, pero tenemos una tarea que en verdad nos demanda lo mejor que haya en nosotros, yo en mi hogar, ustedes en los suyos, todos nosotros, dondequiera que nos encontremos. Seguir leyendo



































