Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares

Conferencia General de octubre 2018

Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares

Por el presidente Russell M. Nelson

Dejo sobre ustedes mi amor y bendición, que puedan deleitarse en la palabra del Señor y poner en práctica Sus enseñanzas en su vida personal.

Esta ha sido una conferencia inspiradora e histórica. Miramos hacia el futuro con entusiasmo. Hemos sido motivados para hacerlo mejor y ser mejores. Los maravillosos mensajes pronunciados por las Autoridades Generales desde este púlpito y la música han sido sublimes. Les insto a que lean estos mensajes, comenzando esta semana.1 Ellos expresan la disposición y la voluntad del Señor para Su pueblo en la actualidad.

El nuevo curso de estudio integrado, centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, tiene el potencial de desatar el poder de las familias al seguir cada una de ellas dicho curso, de manera consciente y cuidadosa, para transformar su hogar en un santuario de fe. Prometo que a medida que trabajen con diligencia para remodelar su hogar, centrándolo en el aprendizaje del Evangelio, con el tiempo sus días de reposo serán verdaderamente una delicia. Sus hijos estarán entusiasmados por aprender y vivir las enseñanzas del Salvador, y la influencia del adversario en su vida y en su hogar disminuirá. Los cambios en su familia serán notables y duraderos.

Durante esta conferencia hemos fortalecido nuestra decisión de llevar a cabo el esfuerzo esencial de honrar al Señor Jesucristo cada vez que nos referimos a Su Iglesia. Les prometo que nuestra rigurosa atención al uso del nombre correcto de la Iglesia del Salvador y sus miembros traerá un aumento de fe y un poder espiritual mayor para los miembros de esta Iglesia.

Ahora vamos a pasar al tema de los templos. Sabemos que nuestro tiempo en el templo es crucial para nuestra salvación y exaltación, y la de nuestras familias.

Después de recibir nuestras propias ordenanzas y hacer sagrados convenios con Dios, cada uno de nosotros necesita el continuo fortalecimiento espiritual y la tutoría que solamente es posible recibir en la casa del Señor; y nuestros antepasados necesitan que sirvamos como representantes a favor de ellos.

Consideren la gran misericordia y bondad de Dios, quien, antes de la fundación del mundo, proveyó una manera para dar las bendiciones del templo a aquellos que murieron sin un conocimiento del Evangelio. Estos ritos sagrados del templo son antiguos. Para mí la antigüedad es apasionante y es otra evidencia de su autenticidad.2 Seguir leyendo

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Pastorear almas

Conferencia General de octubre 2018

Pastorear almas

Por el élder Gary E. Stevenson
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Tendemos una mano de amor a los demás porque es lo que nuestro Salvador nos mandó que hiciéramos.

En una conversación reciente con un amigo mío, me dijo que cuando era un joven miembro de la Iglesia recién bautizado, de repente empezó a sentir que ya no encajaba en el barrio. Los misioneros que le habían enseñado habían sido trasladados a otros lugares, y se sentía solo. Sin amigos en el barrio, encontró a sus viejos amigos y, junto con ellos, participaba en actividades que lo alejaron de la Iglesia, tanto así que comenzó a alejarse del rebaño. Con lágrimas en los ojos, describió lo agradecido que se sintió cuando un miembro del barrio le tendió una mano ministrante y, de manera cálida e incluyente, lo invitó a regresar. En cuestión de meses, volvió a la seguridad del rebaño, fortaleciendo a los demás y a sí mismo. ¿No estamos agradecidos por el pastor en Brasil que tendió una mano a ese joven, el élder Carlos A. Godoy, que ahora se sienta detrás de mí como miembro de la Presidencia de los Setenta?

¿No es extraordinario cómo esos pequeños esfuerzos pueden tener consecuencias eternas? Esa verdad constituye el núcleo de los esfuerzos de ministración de la Iglesia. Nuestro Padre Celestial puede tomar nuestros simples y diarios esfuerzos y convertirlos en algo milagroso. Han pasado solo seis meses desde que el presidente Russell M. Nelson anunció que “el Señor ha hecho importantes ajustes en la forma en que nos cuidamos los unos a otros”1, y explicó: “… implementaremos un enfoque más nuevo y santo de cuidar y ministrar a los demás. Nos referiremos a estos esfuerzos simplemente como ‘ministrar’”2.

El presidente Nelson también explicó: “Una característica distintiva de la Iglesia verdadera y viviente del Señor será siempre un esfuerzo organizado y dirigido a ministrar a los hijos de Dios individualmente y a sus familias. Puesto que esta es Su iglesia, nosotros, como Sus siervos, hemos de ministrar a la persona en particular, tal como Él lo hizo. Ministraremos en Su nombre, con Su poder y autoridad, y con Su amorosa bondad”3.

Desde que se hizo el anuncio, ¡la forma en que han respondido ha sido increíble! Hemos recibido informes del gran éxito en la implementación de esos cambios en casi todas las estacas en el mundo, tal como mandó nuestro profeta viviente. Por ejemplo, se han asignado hermanos y hermanas ministrantes a familias; se han organizado compañerismos, que incluyen hombres y mujeres jóvenes, y se están llevando a cabo entrevistas de ministración. Seguir leyendo

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Este es el momento

Conferencia General de octubre 2018

Este es el momento

Por el élder Jack N. Gerard
De los Setenta

Si hay algo en su vida que deban considerar, ahora es el momento.

Hace varios años, mientras me preparaba para un viaje de negocios, comencé a sentir un dolor en el pecho. Como mi esposa estaba preocupada, decidió acompañarme. En el primer tramo de nuestro vuelo, el dolor se intensificó a tal punto que me costaba respirar. Cuando aterrizamos, salimos del aeropuerto y fuimos al hospital local, donde, después de varios estudios, el médico responsable determinó que era seguro que prosiguiéramos nuestro viaje.

Regresamos al aeropuerto y abordamos un vuelo hasta nuestro destino final. Mientras descendíamos, el piloto habló por el intercomunicador y me pidió que me diera a conocer. La azafata se acercó, mencionó que acababan de recibir una llamada de emergencia, y me dijo que había una ambulancia esperando en el aeropuerto para llevarme al hospital.

Subimos a la ambulancia y fuimos a toda velocidad a la sala de urgencias local. Allí nos esperaban dos ansiosos médicos que explicaron que me habían diagnosticado erróneamente y que, en realidad, yo tenía un grave tromboembolismo pulmonar, o coágulo sanguíneo en el pulmón, lo cual requería atención médica inmediata. Los médicos nos informaron que pocos pacientes sobreviven esa enfermedad. Sabiendo que estábamos lejos de casa y sin estar seguros de si estábamos preparados para sucesos que alteran a tal punto la vida, los médicos nos dijeron que si había algo en nuestra vida que debíamos considerar, ahora era el momento.

Recuerdo bien que, en ese momento de ansiedad, mi perspectiva entera cambió casi de forma instantánea. Lo que parecía tan importante hacía apenas un momento, ahora despertaba poco interés. Mi mente se alejó rápidamente de la comodidad y de las preocupaciones de esta vida hacia una perspectiva eterna: pensé en mi familia, mis hijos, mi esposa y, en definitiva, evalué mi propia vida.

¿Cómo nos iba como familia e individualmente? ¿Estábamos viviendo según los convenios que habíamos hecho y las expectativas del Señor, o tal vez, sin querer, habíamos permitido que las preocupaciones del mundo nos distrajeran de aquello que es más importante?

Les invito a considerar una lección importante que aprendí mediante esa experiencia: apártense del mundo y evalúen su vida. O en las palabras del médico: si hay algo en su vida que deban considerar, ahora es el momento. Seguir leyendo

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Escogeos hoy

Conferencia General de octubre 2018

Escogeos hoy

Por el élder Dale G. Renlund
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

La magnitud de nuestra felicidad eterna depende de que elijamos al Dios viviente y nos unamos a Él en Su obra.

El personaje ficticio Mary Poppins es una niñera inglesa típica, que resulta ser mágica1. Ella llega del viento del Este para ayudar a la atribulada familia Banks que reside en el número 17 de Cherry Tree Lane, en el Londres del periodo eduardiano. Tiene a su cargo el cuidado de los niños, Jane y Michael. De manera firme pero amable, comienza a enseñarles valiosas lecciones con un toque encantador.

Jane y Michael hacen un progreso considerable, pero Mary decide que es hora de partir. En la producción teatral, Bert, el limpiador de chimeneas y amigo de Mary, trata de disuadirla de que se vaya. Él argumenta: “Pero son buenos niños, Mary”.

Mary responde: “¿Me tomaría la molestia si no lo fueran? Pero no puedo ayudarlos si no me dejan, y no hay nadie que sea más difícil de enseñar que el niño sabelotodo”.

Bert pregunta: “¿Entonces?”

Mary responde: “Entonces de ahora en adelante tienen que hacer un poquito por sí mismos”2.

Hermanos y hermanas, al igual que Jane y Michael Banks, somos “buenos niños” por los que vale la pena molestarse. Nuestro Padre Celestial quiere ayudarnos y bendecirnos, pero no siempre lo dejamos. A veces, incluso actuamos como si ya supiéramos todo. Y nosotros también tenemos que hacer “un poquito” por nosotros mismos de ahora en adelante. Por eso vinimos a la tierra desde un hogar preterrenal y celestial. Ese “poquito” requiere tomar decisiones.

La meta de nuestro Padre Celestial en la crianza de los hijos no es hacer que Sus hijos hagan lo correcto, sino que elijan hacer lo correcto y finalmente lleguen a ser como Él. Si simplemente quisiera que fuéramos obedientes, usaría recompensas y castigos inmediatos para influir en nuestros comportamientos.

Pero a Dios no le interesa que Sus hijos se conviertan en “mascotas” obedientes y entrenadas que no le mordisquearán las pantuflas en la sala de estar celestial3. No, Dios quiere que Sus hijos crezcan espiritualmente y se unan a Él en el negocio familiar.

Dios estableció un plan por el cual podemos convertirnos en herederos en Su reino, una senda de convenios que nos lleva a ser como Él, tener la clase de vida que Él tiene, y vivir para siempre como familias en Su presencia4. El poder escoger era y es vital para este plan, del cual aprendimos en nuestra existencia preterrenal. Aceptamos el plan y elegimos venir a la tierra.

Para asegurarnos de que ejerceríamos la fe y aprenderíamos a utilizar sabiamente nuestro albedrío, se colocó sobre nuestra mente un velo de olvido para que no recordáramos el plan de Dios. Sin ese velo, no se lograrían los propósitos de Dios, ya que no podríamos progresar y convertirnos en los herederos confiables que Él desea que seamos.

El profeta Lehi dijo: “Por lo tanto, el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo. De modo que el hombre no podía actuar por sí a menos que lo atrajera lo uno o lo otro”5. A nivel fundamental, una opción la representa Jesucristo, el Primogénito del Padre; la otra opción la representa Satanás, Lucifer, que quiere destruir el albedrío y usurpar el poder6. Seguir leyendo

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¿Quieres ser sano?

Conferencia General de octubre 2018

¿Quieres ser sano?

Por el élder Matthew L. Carpenter
De los Setenta

Gracias a la expiación de Jesucristo, si elegimos arrepentirnos y volver nuestro corazón completamente al Salvador, Él nos sanará espiritualmente.


A pocos meses de haber llegado a la misión, nuestro hijo menor y su compañero estaban terminando su estudio cuando nuestro hijo sintió un leve dolor en la cabeza. Se sintió muy extraño; primero perdió el control del brazo izquierdo, luego la lengua se le entumeció. El lado izquierdo de su cara comenzó a paralizarse. Tenía dificultad para hablar. Él sabía que algo estaba mal. Lo que no sabía era que estaba pasando por un enorme derrame cerebral en tres áreas de su cerebro. El miedo se estableció cuando llegó a estar parcialmente paralizado. La rapidez con que una víctima de un derrame cerebral recibe atención puede tener un efecto dramático en el grado de su sanación. Su fiel compañero actuó decididamente. Después de llamar al número de emergencias, le dio una bendición. Milagrosamente, la ambulancia estaba a solo cinco minutos de distancia.

Después de ser llevado de urgencia al hospital, el personal médico rápidamente evaluó la situación y determinó que debían darle a nuestro hijo una medicina que podía potencialmente revertir los efectos paralizadores del derrame cerebral con el tiempo1. Sin embargo, si él no estaba teniendo un derrame cerebral, la medicina podría tener serias consecuencias, tal como hemorragia cerebral. Nuestro hijo tenía que elegir. Eligió aceptar la medicina. Aunque la recuperación completa requirió más operaciones y muchos meses, nuestro hijo finalmente volvió y completó su misión después de que remitieran bastante los efectos del derrame cerebral.

Nuestro Padre Celestial es Todopoderoso y Omnisciente. Él conoce nuestros desafíos físicos. Está al tanto de nuestros dolores físicos debido a padecimientos, enfermedades, envejecimiento, accidentes o trastornos de nacimiento. Él está al tanto de las luchas emocionales asociadas con la ansiedad, soledad, depresión o enfermedades mentales. Él conoce a cada persona que ha sufrido injusticias o que ha sido abusada. Él conoce nuestras debilidades y las tendencias y tentaciones con las que luchamos.

Durante la vida terrenal somos probados para ver si elegimos el bien sobre el mal, porque aquellos que guardan Sus mandamientos, vivirán con Él “en un estado de interminable felicidad”2. Para ayudarnos en nuestro progreso de llegar a ser como Él, el Padre Celestial ha dado todo poder y conocimiento a Su Hijo Jesucristo. No hay dolencia física, emocional o espiritual que Cristo no pueda sanar3. Seguir leyendo

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Tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo

Conferencia General de octubre 2018

Tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo

Por el élder Robert C. Gay
De la Presidencia de los Setenta

Que tomemos fielmente sobre nosotros el nombre de Jesucristo, al ver como Él ve, servir como Él sirvió y confiar en que Su gracia es suficiente.

Mis queridos hermanos y hermanas, hace poco, mientras meditaba sobre la petición del presidente Russell M. Nelson de llamar a la Iglesia por su nombre revelado, me dirigí adonde el Salvador instruyó a los nefitas sobre el nombre de la Iglesia1. Al leer las palabras del Salvador, me llamó la atención cómo también le dijo al pueblo: “… debéis tomar sobre vosotros el nombre de Cristo”2. Esto me llevó a observarme a mí mismo y preguntar: “¿Estoy tomando sobre mí el nombre del Salvador como Él desearía que lo hiciera?”3. Hoy me gustaría compartir algunas de las impresiones que he recibido en respuesta a mi pregunta.

Primero, tomar sobre nosotros el nombre de Cristo significa que fielmente nos esforzamos por ver como Dios ve4. ¿Cómo ve Dios? José Smith dijo: “Mientras una parte de la raza humana juzga y condena a la otra sin compasión, el Gran Padre del universo vela por todos los de la familia humana con cuidado y consideración paternales”, porque “Su amor [es] inconmensurable”5.

Hace unos años, mi hermana mayor falleció. Ella tuvo una vida difícil; luchó con el Evangelio y nunca fue realmente activa. Su esposo abandonó su matrimonio y la dejó con cuatro hijos pequeños por criar. En la noche de su fallecimiento, en una habitación con sus hijos presentes, le di una bendición para que regresara pacíficamente a casa. En ese momento me di cuenta de que con demasiada frecuencia había definido la vida de mi hermana en términos de sus pruebas y su inactividad. Al colocar las manos sobre su cabeza esa noche, recibí una severa reprimenda del Espíritu. Se me hizo comprender su bondad y se me permitió verla como Dios la veía: no como alguien que luchaba con el Evangelio y la vida, sino como alguien que tuvo que lidiar con problemas difíciles que yo no tenía. La vi como una madre magnífica que, a pesar de los grandes obstáculos, había criado a cuatro hermosos y extraordinarios hijos. La vi como la amiga de nuestra madre, que se tomó el tiempo de velar por ella y ser su compañera después de que nuestro padre falleció.

Durante esa última velada con mi hermana, creo que Dios me estaba preguntando: “¿No puedes ver que todos los que te rodean son seres sagrados?”. Seguir leyendo

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El Padre

Conferencia General de octubre 2018

El Padre

Por Brian K. Ashton
Segundo Consejero de la Presidencia General de la Escuela Dominical

Todos tenemos el potencial de llegar a ser como el Padre. Para ello, debemos adorar al Padre en el nombre del Hijo.

Mi esposa Melinda, durante toda su vida y con todo su corazón, ha tratado de ser una discípula fiel de Jesucristo. Desde su juventud, no se sentía digna del amor ni de las bendiciones del Padre Celestial, debido a que no había comprendido Su naturaleza. Afortunadamente, Melinda continuó guardando los mandamientos a pesar de la tristeza que sentía. Hace unos pocos años, ella tuvo una serie de experiencias que le ayudaron a comprender mejor la naturaleza de Dios, incluso de Su amor por Sus hijos y Su gratitud aun por nuestros esfuerzos imperfectos para hacer Su obra.

Ella explica cómo esto la ha influenciado: “Ahora me siento segura de que el plan del Padre funciona, que Él está personalmente dedicado a nuestro éxito, y que Él nos proporciona las lecciones y experiencias que necesitamos para regresar a Su presencia. Me veo a mí misma y a los demás más como Dios nos ve. Puedo ser madre, enseñar y servir con más amor y menos temor. Siento paz y confianza en lugar de ansiedad e inseguridad. En vez de sentirme juzgada, me siento apoyada. Mi fe es más segura. Siento el amor de mi Padre más a menudo y más profundamente1.

Tener “una idea correcta del carácter, la perfección y los atributos del [Padre Celestial]” es esencial para ejercitar la fe suficiente para obtener la exaltación2. Un entendimiento correcto del carácter del Padre Celestial puede cambiar cómo nos vemos a nosotros mismos y a nuestros semejantes, y nos ayuda a comprender el extraordinario amor de Dios por Sus hijos y su gran deseo de ayudarnos a llegar a ser como Él. Una visión incorrecta de Su naturaleza puede dejarnos sintiendo como si fuéramos incapaces de volver a Su presencia algún día.

Mi objetivo en este día es enseñar puntos doctrinales clave sobre el Padre que nos permitan a cada uno de nosotros, pero en especial a aquellos que se preguntan si Dios les ama, comprender mejor Su verdadero carácter y ejercer una mayor fe en Él, en Su Hijo y en Su plan para nosotros. Seguir leyendo

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Trato, trato, trato

Conferencia General de octubre 2018

Trato, trato, trato

Por el presidente Henry B. Eyring
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

El Salvador está poniendo Su nombre en el corazón de ustedes; y ustedes sienten el amor puro de Cristo por otras personas y por sí mismos.

Mis queridos hermanos y hermanas, agradezco la oportunidad de hablarles. Esta conferencia ha sido ennoblecedora y edificante para mí. El Espíritu Santo ha llevado a nuestro corazón la música que se ha cantado y las palabras que se han dicho. Ruego que lo que diga se lo comunique a ustedes el mismo Espíritu.

Hace muchos años, fui primer consejero de un presidente de distrito en el este de los Estados Unidos. Más de una vez, cuando viajábamos a nuestras pequeñas ramas, me decía: “Hal, cuando conozcas a alguien, trátalo como si tuviera graves problemas, y acertarás más del cincuenta por ciento de las veces”. No solo tenía razón, sino que, con los años, he aprendido que su cálculo se quedaba corto. Hoy deseo alentarlos en los problemas que afrontan.

Nuestra vida terrenal ha sido concebida por un Dios amoroso para que sea una prueba y una fuente de crecimiento para todos nosotros. Recuerden las palabras de Dios concernientes a Sus hijos al momento de la creación del mundo: “Y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare”1.

Desde el comienzo, las pruebas no han sido sencillas. Afrontamos pruebas que surgen de tener un cuerpo físico. Todos nosotros vivimos en un mundo en que se intensifica la guerra de Satanás contra la verdad y contra nuestra dicha individual. Probablemente les parezca que el mundo y su vida están en creciente conmoción.

Mi tranquilidad es esta: el Dios amoroso que ha permitido esas pruebas para ustedes también ha dispuesto un modo seguro de atravesarlas. De tal manera amó el Padre Celestial al mundo que envió a Su Hijo Unigénito para ayudarnos2. Su Hijo Jesucristo ha dado la vida por nosotros. Jesucristo cargó en Getsemaní y en la cruz el peso de todos nuestros pecados; sintió todos los pesares, los dolores y los efectos de nuestros pecados para poder consolarnos y fortalecernos durante cada prueba de la vida3.

Recordarán que el Señor dijo a Sus siervos:

“El Padre y yo somos uno. Yo soy en el Padre y el Padre en mí; y por cuanto me habéis recibido, vosotros sois en mí y yo en vosotros. Seguir leyendo

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El nombre correcto de la Iglesia

Conferencia General de octubre 2018

El nombre correcto de la Iglesia

Por el presidente Russell M. Nelson

Jesús nos mandó llamar a la Iglesia por Su nombre porque esta es Su Iglesia, llena de Su poder.

Mis queridos hermanos y hermanas, en este hermoso día de reposo, nos regocijamos juntos por nuestras muchas bendiciones del Señor. Estamos muy agradecidos por sus testimonios del evangelio restaurado de Jesucristo, los sacrificios que han hecho para mantenerse en Su senda del convenio o para volver a ella, y su servicio consagrado en Su Iglesia.

Hoy me siento obligado a analizar con ustedes una cuestión de gran importancia. Hace unas semanas, publiqué una declaración concerniente a corregir el rumbo sobre el nombre de la Iglesia1. Lo hice porque el Señor inspiró en mi mente la importancia del nombre que Él ha decretado para Su Iglesia, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días2.

Como es de esperar, las reacciones a aquella declaración y a la guía de estilo corregida3 han sido diversas. Muchos miembros corrigieron de inmediato el nombre de la Iglesia en sus blogs y páginas de las redes sociales. Otros se preguntaron por qué, con todo lo que sucede en el mundo, era necesario poner énfasis en algo tan “intrascendente”. Y algunos dijeron que no podría hacerse, así que, ¿para qué intentarlo siquiera? Permítanme explicar por qué nos preocupamos tanto sobre este asunto. Pero primero déjenme declarar lo que esta labor no es:

  • No es un cambio de nombre.
  • No es un proceso de cambio de marca comercial.
  • No es algo cosmético.
  • No es un capricho.
  • no es intrascendente.

Antes bien, es una corrección. Es el mandamiento del Señor. José Smith no dio nombre a la Iglesia que se restauró mediante él; ni tampoco lo hizo Mormón. Fue el Salvador mismo quien dijo: “Porque así se llamará mi iglesia en los postreros días, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”4. Seguir leyendo

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Heridos

Conferencia General de octubre 2018

Heridos

Por el élder Neil L. Andersen
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

En el crisol de las pruebas terrenales, pacientemente avancen, el poder sanador del Salvador les brindará luz, comprensión, paz y esperanza.

El 22 de marzo de 2016, justo antes de las 8 en punto de la mañana, dos bombas explotaron en el aeropuerto de Bruselas. Los élderes Richard Norby, Mason Wells y Joseph Empey habían llevado a la hermana Fanny Clain al aeropuerto, donde ella tomaría un vuelo a su misión en Cleveland, Ohio. Treinta y dos personas perdieron la vida, y todos los misioneros fueron heridos.

El que sufrió las heridas más graves fue el élder Richard Norby, de sesenta y seis años de edad, que prestaba servicio con su esposa, la hermana Pam Norby.

El élder Norby dijo de aquel momento:

“Al instante supe lo que había sucedido.

Traté de correr para ponerme a salvo, pero me desplomé de inmediato… Vi que mi pierna izquierda estaba gravemente herida y [observé] que, de ambas manos, salía un hollín negro semejante a una tela de araña. Tiré con cuidado, pero me di cuenta de que no era hollín sino mi piel, que se había quemado. La camisa blanca se estaba poniendo roja por una lesión en mi espalda.

“Cuando fui plenamente consciente de lo que acababa de suceder, [vino a mí] un poderoso pensamiento: El Salvador sabía dónde me encontraba, lo que acababa de suceder y [lo que] yo estaba pasando en ese momento”1.

Los días que siguieron fueron difíciles para Richard Norby y su esposa Pam. A él le fue inducido un coma, seguido de cirugías, infecciones y gran incertidumbre.

Richard Norby vivió, pero su vida nunca sería la misma. Después de dos años y medio, sus heridas siguen sanando; una prótesis reemplaza la parte de la pierna que le falta, y cada paso es diferente que antes de aquel momento en el aeropuerto de Bruselas. Seguir leyendo

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La función del Libro de Mormón en la conversión

Conferencia General de octubre 2018

La función del Libro de Mormón en la conversión

Por el élder Shayne M. Bowen
De los Setenta

Estamos congregando a Israel por última vez y lo estamos haciendo con el Libro de Mormón, una de las herramientas de conversión más poderosas.

Muchas personas hoy se preguntan sobre la realidad de Dios y nuestra relación con Él. Muchos saben poco o nada sobre Su gran plan de felicidad. Hace más de 30 años, el presidente Ezra Taft Benson observó: “Gran parte del mundo… actual rechaza la divinidad del Salvador, pone en tela de juicio Su nacimiento milagroso, Su vida perfecta y la realidad de Su gloriosa resurrección”1.

En nuestros días, las preguntas se centran no solo en nuestro Salvador sino también en Su Iglesia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que restauró por medio del profeta José Smith. Dichas preguntas a menudo se centran en la historia, las enseñanzas o las prácticas de la Iglesia del Salvador.

El Libro de Mormón nos ayuda a crecer en testimonio

En Predicad Mi Evangelio leemos: “… recuerde que nuestra comprensión [de nuestro Padre Celestial y Su plan de felicidad] proviene de los profetas de nuestros días —José Smith y sus sucesores—, que reciben revelación directamente de Dios. Por lo tanto, la primera pregunta que alguien debe contestarse es si José Smith fue un profeta, y podrá responder a esa pregunta si lee el Libro de Mormón y ora con respecto a él”2.

Mi testimonio del llamamiento divino del profeta José Smith se ha fortalecido al estudiar con oración el Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo. He obrado de acuerdo con la invitación de Moroni de “[preguntarle] a Dios el Eterno Padre, en el nombre de Cristo” a fin de saber de la veracidad del Libro de Mormón3. Testifico que sé que es verdadero. He recibido ese conocimiento, como pueden recibirlo ustedes, “por el poder del Espíritu Santo”4.

La introducción del Libro de Mormón declara: “Aquellos que obtengan este testimonio divino [del Libro de Mormón] del Santo Espíritu también llegarán a saber, por el mismo poder, que Jesucristo es el Salvador del mundo, que José Smith ha sido Su revelador y profeta en estos últimos días, y que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el reino del Señor que de nuevo se ha establecido sobre la tierra, en preparación para la segunda venida del Mesías”5.

Como joven misionero en camino a Chile, aprendí una lección, que me cambió la vida, sobre el poder de conversión del Libro de Mormón. El señor González sirvió en un respetable cargo en su iglesia durante muchos años. Tenía una vasta formación religiosa, que incluía un título en teología. Estaba muy orgulloso de sus conocimientos de la Biblia. Para nosotros era obvio que era un erudito religioso. Seguir leyendo

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El ministerio de la reconciliación

Conferencia General de octubre 2018

El ministerio de la reconciliación

Por el élder Jeffrey R. Holland
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Testifico de la tranquilidad de alma que les brindarán la reconciliación con Dios y con los demás si somos lo suficientemente mansos y valientes para procurarla.



En abril pasado, cuando el presidente Russell M. Nelson presentó el concepto de la ministración, recalcó que era un modo de guardar los grandes mandamientos de amar a Dios y de amarnos el uno al otro1. Nosotros, como oficiales de la Iglesia, abiertamente les aplaudimos y los felicitamos a ustedes por la tremenda respuesta que han que han empezado a dar al respecto. Les damos las gracias por seguir a nuestro amado profeta en esta maravillosa labor y les sugerimos que no esperen recibir muchas más instrucciones. Simplemente zambúllanse y naden. Acudan a los necesitados. No se paralicen dudando si deben nadar de espalda o estilo perrito. Si seguimos los principios básicos que se han enseñado, nos mantenemos en armonía con las llaves del sacerdocio y procuramos que el Espíritu Santo nos guíe, no podemos fallar.

Esta mañana deseo hablarles de un aspecto más personal de la ministración que no se asigna, no implica entrevistas programadas, ni hay autoridad a quien rendir cuentas, excepto a los cielos. Permítanme compartir tan solo un sencillo ejemplo de esa clase de ministración.

Grant Morrell Bowen era un esposo y padre trabajador y abnegado que, como muchos otros que se ganaban la vida labrando la tierra, sufrió un revés financiero cuando la cosecha local de papas [patatas] resultó escasa. Él y su esposa Norma se dedicaron a otros empleos; con el tiempo se mudaron a otra ciudad y comenzaron a regresar a la estabilidad económica. Sin embargo, en un incidente terriblemente desafortunado, el hermano Bowen quedó muy dolido cuando, en la entrevista para la recomendación para el templo, el obispo estaba un poco escéptico con respecto a la declaración de Morrell de que pagaba un diezmo íntegro.

No sé cuál de aquellos hombres tenía la información más correcta ese día, pero sí sé que la hermana Bowen salió de la entrevista con la recomendación para el templo renovada, mientras que el hermano Bowen salió con una ira que lo apartaría de la Iglesia durante quince años.

Más allá de quién tenía razón sobre los diezmos, es evidente que Morrell y el obispo olvidaron el mandato del Salvador: “Reconcíliate pronto con tu adversario”2, y el consejo de Pablo: “No se ponga el sol sobre vuestro enojo”3. El hecho es que no se reconciliaron y que el sol  se puso sobre el enojo del hermano Bowen durante días, luego semanas, luego años; comprobando la afirmación de uno de los más sabios romanos de antaño, que dijo: “La ira, si no se controla, es frecuentemente más [destructiva] que el agravio que la provoca”4. No obstante, el milagro de la reconciliación siempre está a nuestro alcance, y por amor a su familia y a la Iglesia que sabía que era verdadera, Morrell Bowen volvió a estar plenamente activo en ella. Permítanme relatarles brevemente cómo sucedió. Seguir leyendo

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Llegar a ser un pastor

Conferencia General de octubre 2018

Llegar a ser un pastor

Por Bonnie H. Cordon
Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Espero que aquellas personas a las que ministran los vean como un amigo y se den cuentan que en ustedes tienen a un campeón y un confidente.


Hace un año, un niño de la Primaria que conocí en Chile me hizo sonreír. “Hola”, dijo él, “soy David. ¿Hablará de mí en la conferencia general?”.

Durante los momentos de tranquilidad, he meditado el saludo inesperado de David. Todos deseamos ser reconocidos; ser importantes, ser recordados y sentirnos amados.

Hermanas y hermanos, cada uno de ustedes es importante. Aun si no hablamos de ustedes en la conferencia general, el Salvador los conoce y los ama. Si se han preguntado si eso es verdad, solo deben contemplar que Él “[los ha] grabado en las palmas de [Sus] manos”1.

Al saber que el Salvador nos ama, entonces podríamos preguntarnos: ¿cómo podemos demostrar mejor nuestro amor por Él?

El Salvador preguntó a Pedro: “¿me amas…?”.

Pedro le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos”.

Cuando le preguntó una segunda, y una tercera vez: “¿Me amas?”, Pedro estaba triste, pero confirmó su amor: “Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas2.

¿No había Pedro demostrado ya que era un seguidor que amaba a Cristo? Desde su primer encuentro en esa orilla del mar, Pedro dejando al “instante” las redes siguió al Salvador3. Él llegó a ser un verdadero pescador de hombres. Acompañó al Salvador durante Su ministerio personal y ayudó a enseñar a los demás el evangelio de Jesucristo.

Ahora bien, el Señor resucitado sabía que no estaría por mucho tiempo junto a Pedro, mostrándole cómo y cuándo este debería servir. Con la ausencia del Salvador, Pedro debió buscar la guía del Espíritu, recibir revelación por sí mismo y, luego, tener la el valor y la fe para actuar. Centrándose en Sus ovejas, el Salvador deseaba que Pedro hiciese lo que Él haría si se encontrara aquí. Él le pidió a Pedro que llegase a ser un pastor.

El pasado mes de abril, el presidente Russell M. Nelson extendió una invitación similar a nosotros que apacentáramos a las ovejas de nuestro Padre de una manera más santa y que lo hiciésemos por medio de la ministración4. Seguir leyendo

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La visión de la redención de los muertos

Conferencia General de octubre 2018

La visión de la redención de los muertos

Por el presidente M. Russell Ballard
Presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles

Testifico que la visión que el presidente Joseph F. Smith recibió es verdadera. Doy testimonio de que toda persona puede llegar a saber que es verdadera.

Hermanos y hermanas, mi discurso se preparó algún tiempo antes del fallecimiento de mi querida esposa Barbara. Mi familia y yo les damos las gracias por su amor y sus muestras de cariño. Ruego que el Señor me bendiga al dirigirles la palabra esta mañana.

En octubre de 1918, hace 100 años, el presidente Joseph F. Smith recibió una visión gloriosa. Después de casi 65 años de servicio dedicado al Señor en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y, apenas unas semanas antes de morir el 19 de noviembre de 1918, se hallaba sentado en su habitación, meditando sobre el sacrificio expiatorio de Cristo y leyendo la descripción del apóstol Pedro del ministerio del Salvador en el mundo de los espíritus después de Su crucifixión.

Él escribió: “… al leer me sentí sumamente impresionado… Mientras meditaba en estas cosas… fueron abiertos los ojos de mi entendimiento, y el Espíritu del Señor descansó sobre mí, y vi las huestes de los muertos…”1. El texto completo de la visión se encuentra en Doctrina y Convenios sección 138.

Permítanme brindar un poco de contexto para que apreciemos más plenamente la preparación de toda una vida de Joseph F. para recibir esa extraordinaria revelación.

Cuando era Presidente de la Iglesia, visitó Nauvoo en 1906 y reflexionó sobre un recuerdo de cuando tenía apenas cinco años de edad. Él dijo: “Este es el lugar exacto en el que yo estaba parado cuando [José, mi tío, y mi padre Hyrum] pasaron cabalgando de camino a Carthage. Sin bajarse de su caballo, mi padre se inclinó sobre su montura y me levantó del suelo. Me dio un beso de despedida y me bajó de nuevo, y lo vi alejarse en su caballo”2.

La próxima vez que Joseph F. los vio, su madre, Mary Fielding Smith, lo levantó para que viera a los mártires tendidos uno junto al otro en el suelo después de haber sido asesinados brutalmente en la cárcel de Carthage el 27 de junio de 1844.

Dos años después, Joseph F., junto con su familia y su fiel madre, Mary Fielding Smith, abandonó su casa en Nauvoo para dirigirse a Winter Quarters. A pesar de que aún no tenía ocho años, Joseph F. tuvo que conducir una de las yuntas de bueyes desde Montrose, Iowa, hasta Winter Quarters, y más tarde hasta el Valle del Lago Salado, adonde llegó cuando tenía casi diez años. Espero que ustedes, niños y jovencitos, estén escuchando y se den cuenta de la responsabilidad y las esperanzas puestas en Joseph F. durante su niñez.

Tan solo cuatro años después, en 1852, cuando él tenía 13 años, su amada madre murió, dejando huérfanos a Joseph y a sus hermanos3. Seguir leyendo

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Participación de las hermanas en el recogimiento de Israel

Conferencia General de octubre 2018

Participación de las hermanas en el recogimiento de Israel

Por el presidente Russell M. Nelson

Les extiendo una súplica profética a ustedes, las mujeres de la Iglesia, para que den forma al futuro ayudando a recoger al Israel disperso.

Es maravilloso estar con ustedes, mis queridas y preciadas hermanas. Quizá una experiencia reciente les dé una idea de lo que siento hacia ustedes y de las sublimes facultades con las que han sido investidas.

Un día, mientras dirigía la palabra a una congregación en Sudamérica, me iba llenando de entusiasmo con el tema y, en un momento crucial, dije: “Como madre de 10 hijos, les puedo decir que…” Y después seguí hasta terminar mi mensaje.

No me di cuenta de que había dicho la palabra madre. El intérprete, suponiendo que yo me había equivocado, cambió la palabra madre a padre, para que la congregación nunca supiera que me había referido a mí mismo como madre, pero mi esposa Wendy la escuchó, y a ella le encantó mi error freudiano.

En ese momento, el profundo deseo de mi corazón de marcar una diferencia en el mundo—como solo una madre lo hace—me brotó del corazón. A través de los años, cada vez que me preguntan por qué elegí ser médico, mi respuesta siempre ha sido la misma: “Porque no pude elegir ser madre”.

Por favor, tengan en cuenta que cada vez que digo la palabra madre, no hablo solamente de las mujeres que han dado a luz o han adoptado hijos en esta vida. Me refiero a todas las hijas adultas de nuestros Padres Celestiales. Todas las mujeres son madre por virtud de su eterno destino divino.

Así que esta noche, como padre de 10 hijos —nueve mujeres y un varón— y como Presidente de la Iglesia, ruego que perciban el profundo sentimiento que tengo hacia ustedes: hacia quiénes son y todo el bien que pueden hacer. Nadie puede hacer lo que una mujer recta puede hacer. Nadie puede imitar la influencia de una madre.

Los hombres pueden comunicar y a menudo comunican el amor del Padre Celestial y del Salvador a los demás, pero las mujeres tienen un don especial para ello: una investidura divina. Ustedes tienen la capacidad para intuir lo que alguien necesita, y cuándo lo necesita. Ustedes pueden tender la mano, consolar, enseñar y fortalecer a alguien en el momento preciso en que lo necesita.

Las mujeres ven las cosas de forma diferente a los hombres, ¡y cuánto necesitamos de su perspectiva! Su naturaleza las lleva a pensar en los demás primero, a contemplar el efecto que cualquier proceder tiene en los demás. Seguir leyendo

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