Conferencia General de octubre 2018
Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares
Por el presidente Russell M. Nelson
Dejo sobre ustedes mi amor y bendición, que puedan deleitarse en la palabra del Señor y poner en práctica Sus enseñanzas en su vida personal.
Esta ha sido una conferencia inspiradora e histórica. Miramos hacia el futuro con entusiasmo. Hemos sido motivados para hacerlo mejor y ser mejores. Los maravillosos mensajes pronunciados por las Autoridades Generales desde este púlpito y la música han sido sublimes. Les insto a que lean estos mensajes, comenzando esta semana.1 Ellos expresan la disposición y la voluntad del Señor para Su pueblo en la actualidad.
El nuevo curso de estudio integrado, centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, tiene el potencial de desatar el poder de las familias al seguir cada una de ellas dicho curso, de manera consciente y cuidadosa, para transformar su hogar en un santuario de fe. Prometo que a medida que trabajen con diligencia para remodelar su hogar, centrándolo en el aprendizaje del Evangelio, con el tiempo sus días de reposo serán verdaderamente una delicia. Sus hijos estarán entusiasmados por aprender y vivir las enseñanzas del Salvador, y la influencia del adversario en su vida y en su hogar disminuirá. Los cambios en su familia serán notables y duraderos.
Durante esta conferencia hemos fortalecido nuestra decisión de llevar a cabo el esfuerzo esencial de honrar al Señor Jesucristo cada vez que nos referimos a Su Iglesia. Les prometo que nuestra rigurosa atención al uso del nombre correcto de la Iglesia del Salvador y sus miembros traerá un aumento de fe y un poder espiritual mayor para los miembros de esta Iglesia.
Ahora vamos a pasar al tema de los templos. Sabemos que nuestro tiempo en el templo es crucial para nuestra salvación y exaltación, y la de nuestras familias.
Después de recibir nuestras propias ordenanzas y hacer sagrados convenios con Dios, cada uno de nosotros necesita el continuo fortalecimiento espiritual y la tutoría que solamente es posible recibir en la casa del Señor; y nuestros antepasados necesitan que sirvamos como representantes a favor de ellos.
Consideren la gran misericordia y bondad de Dios, quien, antes de la fundación del mundo, proveyó una manera para dar las bendiciones del templo a aquellos que murieron sin un conocimiento del Evangelio. Estos ritos sagrados del templo son antiguos. Para mí la antigüedad es apasionante y es otra evidencia de su autenticidad.2 Seguir leyendo



























