Padres e hijos

Conferencia General de octubre 2018

Padres e hijos

Por el presidente Dallin H. Oaks
Primer Consejero de la Primera Presidencia

El gran plan de felicidad de nuestro Padre Celestial les explica quiénes son y el propósito de su vida.

Mis queridas hermanas, qué maravilloso tener esta nueva sesión de la conferencia general para mujeres de la Iglesia de ocho años en adelante. Hemos escuchado mensajes inspiradores de las hermanas líderes y del presidente Henry B. Eyring. Al presidente Eyring y a mí nos encanta trabajar bajo la dirección del presidente Russell M. Nelson, y ansiamos escuchar su mensaje profético.

I.

Los hijos son nuestro don más preciado de Dios, nuestro aumento eterno. Sin embargo, vivimos en una época en la que muchas mujeres no desean dar a luz ni criar hijos. Muchos jóvenes adultos demoran el matrimonio hasta poder satisfacer sus necesidades materiales. El promedio de edad de los matrimonios de nuestros miembros de la Iglesia ha aumentado más de dos años, y el número de nacimientos de hijos de miembros de la Iglesia está disminuyendo. Los Estados Unidos y otras naciones afrontan un futuro con muy pocos niños que madurarán hasta una edad adulta para mantener al número de adultos jubilados1. Más del 40 por ciento de los nacimientos en los Estados Unidos son de madres solteras. Esos niños son vulnerables. Cada una de esas tendencias tiene un efecto adverso en el divino Plan de Salvación de nuestro Padre.

II.

Las mujeres Santo de los Últimos Días comprenden que ser madre es su principal prioridad, su mayor gozo. El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “En su gran mayoría, las mujeres hallan su mayor satisfacción, su más grande felicidad, en el hogar y la familia. Dios plantó en las mujeres algo divino que se manifiesta en la serena fortaleza, en el refinamiento, en la paz, en la bondad, en la virtud, en la verdad, en el amor. Y todas esas cualidades admirables encuentran su expresión más verdadera y gratificante en la maternidad”.

Él prosiguió: “La mayor labor que toda mujer jamás podrá realizar es educar, enseñar, vivir, alentar y criar a sus hijos en rectitud y verdad. No existe ninguna otra cosa que se le compare, sin importar lo que ella haga”2.

Madres, queridas hermanas, las amamos por quienes son y por lo que hacen por todos nosotros.

En su importante mensaje de 2015 titulado “Una súplica a mis Tres hermanas”, el presidente Russell M. Nelson dijo: Seguir leyendo

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Las mujeres y el aprendizaje del Evangelio en el hogar

Conferencia General de octubre 2018

Las mujeres y el aprendizaje del Evangelio en el hogar

Por el presidente Henry B. Eyring
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

El Salvador es su ejemplo perfecto del importante papel que ustedes tendrán en Su iniciativa de dar un mayor énfasis en el aprendizaje del Evangelio en el hogar.

Mis amadas hermanas, es maravilloso reunirse con ustedes. Esta es una época emocionante en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El Señor está derramando conocimiento sobre Su Iglesia como prometió que lo haría.

Recuerdan que dijo: “¿Hasta cuándo pueden permanecer impuras las aguas que corren? ¿Qué poder hay que detenga los cielos? Tan inútil le sería al hombre extender su débil brazo para contener el río Misuri en su curso decretado, o volverlo hacia atrás, como evitar que el Todopoderoso derrame conocimiento desde el cielo sobre la cabeza de los Santos de los Últimos Días”1.

Parte de cómo el Señor está compartiendo conocimiento se relaciona con acelerar Su derramamiento de la verdad eterna sobre las cabezas y en los corazones de Su pueblo. Él ha dejado claro que las hijas del Padre Celestial desempeñan una función importante en este milagroso aceleramiento. Una evidencia del milagro es que guía a Su profeta viviente a poner un énfasis mucho más grande en la instrucción del Evangelio en el hogar y en la familia.

Se preguntarán: “¿Y eso cómo hace que las hermanas fieles sean una fuerza primordial para ayuda al Señor a derramar conocimiento sobre Sus santos?”. El Señor da la respuesta en “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”. Ustedes recuerdan las palabras, pero quizás vean un nuevo significado y reconozcan que el Señor vio con antelación estos cambios emocionantes que están ocurriendo ahora. En la proclamación, Él da a las hermanas la responsabilidad de ser las educadoras principales del Evangelio en la familia con estas palabras: “La madre es principalmente responsable del cuidado de sus hijos”2. Esto incluye la educación de la verdad y el conocimiento del Evangelio.

La proclamación continúa: “… el padre y la madre, como compañeros iguales, están obligados a ayudarse el uno al otro”3. Son compañeros iguales, similares en su potencial de crecimiento espiritual y adquisición de conocimiento, por tanto están unidos cuando se ayudan el uno al otro. Son iguales en su destino divino de ser exaltados juntos. De hecho, el hombre y la mujer no pueden ser exaltados solos.

¿Por qué, entonces, una hija de Dios, donde hay una relación de unidad e igualdad, recibe la responsabilidad principal de sustentar con el nutriente más importante que todos debemos recibir, el conocimiento de la verdad que viene del cielo? Hasta donde puedo ver, esa ha sido la manera del Señor desde que las familias fueron creadas en este mundo. Seguir leyendo

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El gozo del servicio desinteresado

Conferencia General de octubre 2018

El gozo del servicio desinteresado

Por Cristina B. Franco
Segunda Consejera de la Presidencia General de la Primaria

Le hemos prometido a nuestro Padre Celestial que le serviremos a Él y a los demás con amor y que haremos Su voluntad en todas las cosas.

Después de la última conferencia general, muchas personas se acercaron a mí con la misma pregunta: “¿Son cómodos esos asientos?”. Mi respuesta siempre fue la misma: “Esos asientos son muy cómodos si no tienes que discursar”. Es verdad, ¿no es cierto? Mi silla no ha sido tan cómoda en esta conferencia, pero estoy realmente agradecida por la bendición y el honor de hablarles a ustedes esta noche.

A veces, cuando servimos, nos toca sentarnos en diferentes asientos. Algunos son bastante cómodos y otros no lo son, pero le hemos prometido a nuestro Padre Celestial que le serviremos a Él y a los demás con amor y que haremos Su voluntad en todas las cosas.

Hace unos años, los jóvenes de la Iglesia aprendieron que “cuando se ‘[embarcan] en el servicio de Dios’ [Doctrina y Convenios 4:2] comienzan la travesía más extraordinaria del mundo; ayudan a Dios a apresurar Su obra y es una experiencia grandiosa, gozosa y maravillosa”1. Es una travesía disponible para todos, de cualquier edad, y también es una travesía que nos lleva a lo que nuestro amado profeta ha mencionado como “el camino de los convenios”2.

Desafortunadamente, sin embargo, vivimos en un mundo egoísta en el que las personas constantemente preguntan: “¿Qué gano yo?” en lugar de preguntar: “¿A quién puedo ayudar hoy?” o “¿Cómo puedo servir mejor al Señor en mi llamamiento”, o “¿Estoy dándolo todo al Señor?”.

Un gran ejemplo en mi vida de servicio desinteresado es la hermana Victoria Antonietti. Victoria era una de las maestras de la Primaria de mi rama en Argentina, donde yo crecí. Cada martes por la tarde, cuando nos reuníamos para la Primaria, ella nos traía una torta de chocolate. A todos les encantaba la torta; bueno, a todos menos a mí. ¡Yo odiaba la torta de chocolate! Y aunque ella trataba de compartir la torta conmigo, yo siempre rechazaba su ofrecimiento.

Un día, después de que ella había compartido la torta de chocolate con el resto de los niños, le pregunté: “¿Por qué no trae un sabor diferente, como naranja o vainilla?”. Seguir leyendo

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El descontento divino

Conferencia General de octubre 2018

El descontento divino

Por Michelle D. Craig
Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

El descontento divino nos puede llevar a actuar con fe, seguir las invitaciones del Salvador de hacer el bien y darle nuestra vida a Él con humildad.

Cuando estaba en la escuela primaria, caminábamos a casa por un sendero pavimentado que serpenteaba de un lado al otro de la ladera de una colina. Había otro sendero, que no estaba pavimentado, llamado el “sendero de los niños”. El sendero de los niños era un camino de tierra que iba directo colina arriba; era más corto, pero mucho más empinado. De niña, yo sabía que era capaz de subir como los muchachos por cualquier sendero. Más importante aún, sabía que vivía en los últimos días y que tendría que hacer cosas difíciles, al igual que los pioneros, y quería estar preparada. Así que de vez en cuando, me quedaba detrás de mi grupo de amigas en el sendero pavimentado, me quitaba los zapatos y caminaba descalza por el sendero de los muchachos. Estaba intentando fortalecer los pies.

Como niña de la Primaria, eso es lo que pensaba que podía hacer para prepararme. ¡Ahora sé que no es así! En lugar de caminar descalza por senderos de montaña, sé que puedo preparar mis pies para recorrer el sendero del convenio al responder a las invitaciones del Espíritu Santo. Porque el Señor, por medio de Su profeta, nos está llamando a cada uno de nosotros para vivir y cuidarnos de una manera “más elevada y más santa” y a “tomar un paso hacia arriba”1.

Estas llamadas proféticas que invitan a actuar, junto con nuestro sentido innato de que podemos hacer y ser más, a veces crean dentro de nosotros lo que el élder Neal A. Maxwell llamó “el descontento divino”2. El descontento divino llega cuando comparamos “lo que somos [con] el poder de lo que podemos llegar a ser3. Cada uno de nosotros, si somos sinceros, siente una brecha entre dónde estamos y quiénes somos, y dónde queremos estar y quiénes queremos llegar a ser. Anhelamos tener una mayor capacidad personal. Tenemos estos sentimientos porque somos hijas e hijos de Dios, nacidos con la Luz de Cristo, pero vivimos en un mundo caído. Estos sentimientos los da Dios, y crean un apremio para actuar.

Deberíamos recibir con ánimo los sentimientos de descontento divino que nos llaman a alcanzar una forma más elevada de hacer las cosas, al mismo tiempo que reconocemos y evitamos el desaliento paralizante de Satanás. Este es un espacio valioso en el cual Satanás está muy ansioso de entrar. Podemos elegir caminar por el sendero superior que nos lleva a buscar a Dios y Su paz y gracia, o podemos escuchar a Satanás, quien nos bombardea con mensajes de que nunca seremos suficientes: lo suficientemente ricos, lo suficientemente inteligentes, lo suficientemente bellos, o cualquier otra cosa. Nuestro descontento puede volverse divino, o destructivo.

Actuar con fe

Una forma de distinguir el descontento divino del desaliento de Satanás es que el descontento divino nos llevará a la acción fiel. El descontento divino no es una invitación a quedarnos donde nos sintamos cómodos, ni nos llevará a la desesperación. He aprendido que cuando me obsesiono pensando en todo lo que no soy, no progreso y me resulta mucho más difícil sentir el Espíritu y seguirlo4. Seguir leyendo

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Por Él

Conferencia General de octubre 2018

Por Él

Por Joy D. Jones
Presidenta General de la Primaria

Saber el quién y el porqué de nuestro servicio a los demás nos ayuda a entender que la manifestación más elevada de amor es la devoción a Dios.

En esta noche histórica, expreso mi amor y gratitud por cada una de ustedes, mis queridas hermanas. Cualquiera que sea nuestra edad, el lugar donde vivimos o nuestras circunstancias, esta noche nos congregamos en unidad, fortaleza, propósito y testimonio de que somos amadas y guiadas por nuestro Padre Celestial, nuestro Salvador, Jesucristo, y nuestro profeta viviente, el presidente Russell M. Nelson.

Cuando éramos recién casados, mi esposo y yo fuimos llamados por nuestro obispo a visitar y ministrar a una familia que no había ido a la Iglesia por muchos años. Aceptamos la asignación de buena gana y fuimos a su hogar unos días más tarde. Enseguida nos quedó claro que ellos no deseaban recibir visitas de los miembros de la Iglesia,

Así que en nuestra siguiente visita nos presentamos con un plato de galletas, confiando en que los trocitos de chocolate ablandarían su corazón. No fue así. El matrimonio nos habló a través de la puerta mosquitera, haciendo aun más evidente que no éramos bienvenidos. Pero de regreso a casa tuvimos la clara certeza de que habríamos tenido éxito si, en lugar de eso, les hubiésemos ofrecido Rice Krispies Treats.

Nuestra falta de visión espiritual hizo que otros intentos fallidos fueran frustrantes. El rechazo nunca es cómodo. Con el tiempo comenzamos a preguntarnos: “¿Por qué hacemos esto? ¿Cuál es nuestro objetivo?”.

El élder Carl B. Cook hizo la siguiente observación: “… prestar servicio en la Iglesia puede resultar difícil si se nos pide hacer algo que nos atemoriza, si nos cansamos de prestar servicio, o si se nos llama a hacer algo que al principio no consideramos interesante”1. Estábamos experimentando la veracidad de las palabras del élder Cook cuando decidimos que debíamos buscar la guía de Alguien que tuviera una perspectiva más amplia que la nuestra.

Por tanto, tras mucho estudio y sincera oración recibimos la respuesta al porquéde nuestro servicio. Hubo un cambio en nuestro entendimiento, un cambio de corazón; ciertamente una experiencia reveladora2. Al buscar guía en las Escrituras, el Señor nos enseñó cómo hacer que el proceso de prestar servicio a los demás fuera más fácil y significativo. Este es el versículo que al leerlo transformó nuestro corazón y nuestro enfoque: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerza; y en el nombre de Jesucristo lo servirás3. Aunque conocíamos bien este versículo, pareció hablarnos de una manera nueva e importante.

Nos dimos cuenta de que estábamos esforzándonos sinceramente por prestar servicio a esa familia y a nuestro obispo, pero teníamos que preguntarnos si realmente estábamos sirviendo por amor al Señor. El rey Benjamín aclaró esta diferencia cuando dijo: “He aquí, os digo que por haberos dicho que había empleado mi vida en vuestro servicio, no deseo yo jactarme, pues solamente he estado al servicio de Dios4. Seguir leyendo

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Creer, amar, hacer

Conferencia General de octubre 2018

Creer, amar, hacer

Por el élder Dieter F. Uchtdorf
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Logramos la vida abundante al llegar a ser verdaderos discípulos de Jesucristo, al seguirlo en Sus vías y embarcarnos en Su obra.

Mis queridos hermanos y hermanas, es una oportunidad maravillosa estar con ustedes en esta maravillosa conferencia general: para escuchar los mensajes inspirados; para escuchar a este maravilloso y asombroso coro de misioneros que representan a los mucho miles de misioneros en todo el mundo —nuestros hijos e hijas— y especialmente para estar unidos en nuestra fe hoy, y volver a sostener a nuestro querido presidente y profeta, el presidente Russell M. Nelson, a la Primera Presidencia y a los oficiales generales de la Iglesia. Qué placer es estar con ustedes el día de hoy.

El rey Salomón de antaño fue uno de los seres humanos, en apariencia, de más éxito en la historia1. Parecía tenerlo todo: dinero, poder, veneración, honor. No obstante, tras décadas de autocomplacencia y lujo, ¿cómo resumió su vida el rey Salomón?

“Todo es vanidad”2, dijo.

Aquel hombre, que lo tenía todo, terminó desilusionado, pesimista y desdichado, a pesar de todas sus ventajas3.

Hay una palabra en alemán: Weltschmerz; para definirla con sencillez, significa la tristeza que proviene de reflexionar sobre el modo en que el mundo es inferior a la forma en que pensamos que debería ser.

Quizás haya un poco de Weltschmerz en todos nosotros.

Cuando el pesar silencioso penetra subrepticiamente en los rincones de nuestra vida; cuando la tristeza satura nuestros días y proyecta largas sombras en nuestras noches; cuando la tragedia y la injusticia entran en el mundo que nos rodea, incluso en la vida de aquellos a quienes amamos; cuando andamos nuestra propia senda personal y solitaria del infortunio, y el dolor oscurece nuestra calma e interrumpe nuestra tranquilidad; podríamos sentirnos tentados a coincidir con Salomón en que la vida es vana y carente de significado. Seguir leyendo

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Todos deben tomar sobre sí el nombre dado por el Padre

Conferencia General de octubre 2018

Todos deben tomar sobre sí el nombre dado por el Padre

Por el élder Paul B. Pieper
De los Setenta

El nombre del Salvador tiene un poder singular y esencial; es el único nombre mediante el cual la salvación es posible.

Hace unas semanas, participé en el bautismo de varios niños de ocho años. Habían comenzado a aprender el evangelio de Jesucristo de sus padres y maestros. La semilla de la fe en Él había comenzado a germinar, y ahora querían seguirlo a las aguas del bautismo para convertirse en miembros de Su iglesia restaurada. Al observar su ilusión, me pregunté cuánto entenderían sobre un aspecto importante de su convenio bautismal: el compromiso de tomar sobre sí el nombre de Jesucristo.

Desde un principio, Dios ha declarado la preeminencia del nombre de Jesucristo en Su plan para nosotros. Un ángel enseñó a nuestro padre Adán: “… harás todo cuanto hicieres en el nombre del Hijo, y te arrepentirás e invocarás a Dios en el nombre del Hijo para siempre jamás”1.

El profeta del Libro de Mormón, el rey Benjamín, enseñó a su pueblo: “… no se dará otro nombre, ni otra senda ni medio, por el cual la salvación llegue”2.

El Señor reiteró esta verdad al profeta José Smith: “He aquí, Jesucristo es el nombre dado por el Padre, y no hay otro nombre dado, mediante el cual el hombre pueda ser salvo”3.

En la actualidad, el presidente Dallin H. Oaks ha enseñado que “los que ejerzan la fe en el sagrado nombre de Jesucristo… y entrenen en Su convenio… podrán reclamar el sacrificio expiatorio de Jesucristo”4.

Nuestro Padre Celestial quiere dejar bien claro que el nombre de Su Hijo, Jesucristo, no es simplemente un nombre entre muchos; el nombre del Salvador tiene un poder singular y esencial; es el único nombre mediante el cual la salvación es posible. Al hacer hincapié en esta verdad en cada dispensación, nuestro amoroso Padre asegura a todos Sus hijos que hay un camino de regreso a Él. Sin embargo, que haya un camino seguro disponible no significa que nuestro regreso se asegure automáticamente. Dios nos dice que es necesario que actuemos: “… así que, es preciso que todos los hombres [y mujeres] tomen sobre sí el nombre dado por el Padre”5. Seguir leyendo

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Firmes e inmutables en la fe de Cristo

Conferencia General de octubre 2018

Firmes e inmutables en la fe de Cristo

Por el élder D. Todd Christofferson
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Permanecer firmes e inmutables en la fe de Cristo requiere que el evangelio de Jesucristo penetre el corazón y el alma.

En la historia del Antiguo Testamento, leemos sobre períodos sucesivos en los que los hijos de Israel honraron su convenio con Jehová y lo adoraron, y otros momentos en los que ignoraron ese convenio y adoraron ídolos o baales1.

El reinado de Acab fue uno de los períodos de apostasía en el reino del norte de Israel. En una ocasión, Elías el Profeta pidió al rey Acab que reuniera al pueblo de Israel, así como también a los profetas y sacerdotes de Baal en el monte Carmelo. Cuando el pueblo estaba reunido, Elías les dijo: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos opiniones? [o en otras palabras: “¿Cuándo decidirán de una vez por todas?”] Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él. Y el pueblo no respondió palabra”2. Por tanto, Elías indicó que tanto él como los profetas de Baal cortaran un buey y lo pusieran sobre una pila de leña en sus respectivos altares, pero que “no [pusieran] fuego debajo”3. Entonces, “Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que responda por medio del fuego, ese es Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho”4.

Recordarán que los sacerdotes de Baal clamaron a su inexistente dios durante horas para que enviara fuego, pero “no hubo voz, ni quien respondiese ni escuchase”5. Cuando llegó el turno de Elías, reparó el altar del Señor que estaba arruinado, colocó sobre él la leña y la ofrenda, y mandó que empaparan todo con agua, no una, sino tres veces. No había duda de que ni él ni ningún otro poder humano podía encender el fuego.

“Y sucedió que cuando llegó la hora de ofrecer el sacrificio, se acercó el profeta Elías y dijo: Oh Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas…

“Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el sacrificio, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.

“Y viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros y dijeron: ¡Jehová es Dios! ¡Jehová es Dios!”6.

Hoy en día, Elías el Profeta podría decir: Seguir leyendo

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Nuestra fogata de fe

Conferencia General de octubre 2018

Nuestra fogata de fe

Por el élder Gerrit W. Gong
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Para los que procuran la aurora de la fe, la permiten y viven por ella, a veces llegará o podrá volver gradualmente.

Queridos hermanos y hermanas, ¿no es maravilloso recibir revelación constante del cielo por medio del presidente Russell M. Nelson y nuestros líderes de la Iglesia, la cual nos invita a vivir de un modo nuevo y más santo1, en el hogar y en la Iglesia, con todo nuestro corazón, mente y fuerza?

¿Alguna vez han tenido la oportunidad de hacer algo para lo cual no se sentían preparados o capaces pero fueron bendecidos por intentarlo?

Yo la he tenido. He aquí un ejemplo.

Hace años, el élder Richard G. Scott, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, me invitó amablemente: “Gerrit, ¿te gustaría pintar a la acuarela conmigo?”

El élder Scott decía que pintar le ayudaba a observar y a crear. Él escribió: “Trata de ser creativo, aun si los resultados son modestos… La creatividad puede engendrar un espíritu de gratitud por la vida y por lo que el Señor ha entretejido en tu ser… Si eliges con prudencia, no te tiene que absorber mucho tiempo”2.

El presidente Henry B. Eyring describe que sus meditaciones artísticas son motivadas por “un sentimiento de amor”, incluyendo “el amor de un Creador que espera que Sus hijos lleguen a ser como Él: que creen y construyan”3. Las obras creativas del presidente Eyring ofrecen una “perspectiva espiritual única del testimonio y la fe”4.

Las obras de arte del presidente Boyd K. Packer ilustran un mensaje fundamental del Evangelio: “Que Dios es el Creador de los cielos y la tierra, y de todas las cosas que hay en ellos, que toda la naturaleza da testimonio de esa creación divinamente dirigida y que hay completa armonía entre la naturaleza, la ciencia y el evangelio de Jesucristo”5.

Alma testifica: “Todas las cosas indican que hay un Dios”6. Nuestros niños de la Primaria cantan: “Cuando oigo feliz un ave cantar o puedo el cielo mirar… ¡qué gozo me da en este mundo vivir, que mi Padre creó para mí”!7. El escritor Víctor Hugo celebra la “milagrosa relación que hay entre los seres vivos y las cosas; en este inagotable todo, desde el sol hasta el pulgón… Todas las aves que vuelan llevan en sus garras el hilo de la eternidad… Una nebulosa es un hormiguero de estrellas”8.

Eso nos lleva de vuelta a la invitación del élder Scott. Seguir leyendo

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Uno en Cristo

Conferencia General de octubre 2018

Uno en Cristo

Por el élder Ulisses Soares
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Mis amados compañeros en la obra del Señor, creo que podemos mejorar mucho y deberíamos hacerlo al dar la bienvenida a nuevos amigos a la Iglesia.

Buenas tardes, mis queridos hermanos y hermanas. Como decimos en portugués en mi Brasil de origen: “¡Boa tarde!”. Me siento bendecido de que nos reunamos juntos en esta maravillosa conferencia general de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días bajo la dirección de nuestro amado profeta, el presidente Russell M. Nelson. Me maravillo ante la gran oportunidad que cada uno tenemos de escuchar la voz del Señor mediante Sus siervos en la tierra en estos los últimos días en los que vivimos.

Brasil, mi país natal, es muy rico en recursos naturales. Uno de ellos es el famoso río Amazonas, uno de los más grandes y largos del mundo. Está formado por dos ríos distintos, el Solimões y el Negro. Curiosamente, fluyen juntos durante varios kilómetros antes de que las aguas se mezclen, debido a que los ríos tienen orígenes, velocidades, temperaturas y composiciones químicas muy diferentes. Después de varios kilómetros, las aguas finalmente se mezclan, convirtiéndose en un río diferente a los de sus partes individuales. Solo después de que esas partes convergen, el río Amazonas llega a ser tan poderoso que, cuando desemboca en el Océano Atlántico, retrae el agua salada y se puede encontrar agua dulce a muchos kilómetros de distancia mar adentro.

De manera similar que los ríos Solimões y Negro fluyen juntos para formar el gran río Amazonas, los hijos de Dios se unen en la Iglesia restaurada de Jesucristo provenientes de diversos orígenes sociales, tradiciones y culturas, formando esta maravillosa comunidad de santos en Cristo. Finalmente, al alentarnos, apoyarnos y amarnos unos a otros, nos unimos para formar una potente fuerza para bien en el mundo. Como seguidores de Jesucristo, fluyendo como uno solo en este río de buena voluntad, podremos proporcionar el “agua dulce” del Evangelio a un mundo sediento.

El Señor ha inspirado a Sus profetas para que nos enseñen la forma de apoyarnos y amarnos unos a otros, para que podamos unirnos en fe y en propósito al seguir a Jesucristo. Pablo, el Apóstol del Nuevo Testamento, enseñó que los que “habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos…: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús1.

Cuando al momento de bautizarnos prometemos seguir al Salvador, testificamos ante el Padre que estamos dispuestos a llevar sobre nosotros el nombre de Cristo2. Al esforzamos por adquirir Sus atributos divinos en nuestras vidas, llegamos a ser diferentes de lo que éramos, mediante la expiación de Cristo el Señor, y nuestro amor por todas las personas aumenta de forma natural3. Sentimos una preocupación sincera por el bienestar y la felicidad de todos. Nos vemos unos a otros como hermanos y hermanas, como hijos de Dios con origen, atributos y potencial divinos. Deseamos cuidarnos mutuamente y llevar las cargas los unos de los otros4. Seguir leyendo

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Dios manda a profetas

Conferencia General de octubre 2018

Dios manda a profetas

Por el obispo Dean M. Davies
Primer Consejero del Obispado Presidente

A medida que consolidemos en nuestra vida el hábito de escuchar y hacer caso a la voz de los profetas vivientes cosecharemos bendiciones eternas.

Al hablar del Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el Señor proclamó:

“Además, el deber del presidente del oficio del sumo sacerdocio es presidir a toda la iglesia, y ser semejante a Moisés.

“… sí, ser vidente, revelador, traductor y profeta, teniendo todos los dones de Dios, los cuales él confiere sobre el cabeza de la iglesia” (Doctrina y Convenios 107:91–92; cursiva agregada).

He tenido la bendición de ser testigo de algunos de los dones de Dios sobre Sus profetas. Permítanme compartir con ustedes una de esas sagradas experiencias. Antes de mi llamamiento actual, ayudaba a localizar y recomendar terrenos para futuros templos. Después del 11 de septiembre de 2001, los controles en las fronteras de los Estados Unidos aumentaron, por lo que muchos miembros de la Iglesia tardaban en cruzar de dos a tres horas cuando iban de Vancouver, Canadá, al Templo de Seattle, Washington. El presidente Gordon B. Hinckley, Presidente de la Iglesia en aquella época, sugirió que un templo en Vancouver bendeciría a los miembros de la Iglesia. Se autorizó la búsqueda de un terreno y, tras examinar varias propiedades de la Iglesia, se inspeccionaron también otros terrenos que no pertenecían a la Iglesia.

Encontramos un hermoso terreno destinado a zonificación religiosa junto a la carretera Transcanadiense. El terreno tenía un acceso excelente, estaba lleno de hermosos pinos canadienses y gozaba de una ubicación prominente que lo haría visible a miles de automovilistas en tránsito por la ruta.

Presentamos el lugar con imágenes y mapas en la reunión mensual del Comité de terrenos de templos, y el presidente Hinckley autorizó que se firmara el contrato y se llevaran a cabo los estudios necesarios. En diciembre de aquel año informamos al comité que los estudios se habían completado y que esperábamos la aprobación para proceder a la compra. Tras escuchar nuestro informe, el presidente Hinckley dijo: “Siento que debo ver el lugar”.

Ese mismo mes, dos días después de Navidad, fuimos a Vancouver con el presidente Hinckley, el presidente Thomas S. Monson y Bill Williams, arquitecto del templo. Nos recibió Paul Christensen, el presidente de la estaca local, quien nos llevó al terreno. Era un día un tanto húmedo y neblinoso, pero el presidente Hinckley salió de un salto del auto y comenzó a caminar hacia el lugar. Seguir leyendo

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La verdad y el plan

Conferencia General de octubre 2018

La verdad y el plan

Por el presidente Dallin H. Oaks
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Cuando buscamos la verdad sobre la religión, debemos utilizar métodos espirituales apropiados para esa búsqueda.

La revelación moderna define la verdad como “el conocimiento de las cosas como son, como eran y como han de ser” (Doctrina y Convenios 93:24). Esa es una definición perfecta para el Plan de Salvación y “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”.

Vivimos en una época de información ampliamente expandida y diseminada, pero no toda esa información es verdadera. Debemos ser prudentes y al buscar la verdad y elegir fuentes para realizar esa búsqueda. No debemos considerar el prestigio o la autoridad secular como fuentes de verdad fidedignas. Debemos tener cuidado con fiarnos de información o consejos que ofrezcan las celebridades, los atletas destacados o las fuentes anónimas de internet. La pericia en un campo no se debe tomar como pericia sobre la verdad en otros temas.

Asimismo, debemos tener cuidado con las razones de aquel que proporciona la información. Es por eso que en las Escrituras se nos advierte contra la superchería (véase 2 Nefi 26:29). Si la fuente es anónima o desconocida, la información también puede ser sospechosa.

Nuestras decisiones personales deben basarse en información de fuentes que reúnan los requisitos con respecto al tema, y estén libres de motivaciones egoístas.

I.

Cuando buscamos la verdad sobre la religión, debemos utilizar métodos espirituales apropiados para esa búsqueda: la oración, el testimonio del Espíritu Santo y el estudio de las Escrituras y de las palabras de los profetas actuales. Siempre me entristece oír de alguien que habla sobre la pérdida de la fe religiosa debido a las enseñanzas seculares. Aquellos que una vez tuvieron visión espiritual pueden sufrir ceguera espiritual que se han causado ellos mismos. Como dijo el presidente Henry B. Eyring: “Su problema no reside en lo que creen que ven; sino en lo que no pueden ver”1 Seguir leyendo

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Reunir todas las cosas en Cristo

Conferencia General de octubre 2018

Reunir todas las cosas en Cristo

Por el élder David A. Bednar
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Él poder del evangelio del Salvador para transformarnos y bendecirnos fluye al discernir y aplicar la interrelación entre su doctrina, sus principios y sus prácticas.

Una cuerda es un útil imprescindible que todos conocemos. Las cuerdas se elaboran con hebras de tela, plantas, alambre u otros materiales, cada uno de ellos torcidos o trenzados entre sí. Curiosamente, hay materiales bastante corrientes que se pueden entretejer y llegar a ser excepcionalmente fuertes. Así, conectar y unir eficazmente materiales ordinarios puede producir un objeto extraordinario.

Al igual que una cuerda adquiere su fuerza al entrelazar muchas hebras individuales, el evangelio de Jesucristo brinda la más grandiosa perspectiva de la verdad y ofrece las más ricas bendiciones a medida que prestamos atención a la admonición de Pablo de “reunir todas las cosas en Cristo… tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra”1. De manera importante, esa reunión vital de la verdad se centra en el Señor Jesucristo porque Él es “el camino, y la verdad y la vida”2.

Ruego que el Espíritu Santo nos ilumine a cada uno de nosotros mientras sopesamos cómo el principio de reunir todas las cosas en Cristo se aplica de formas prácticas a aprender y vivir Su Evangelio restaurado en nuestra vida diaria.

Una época de revelación

Vivimos en una época singular y de revelación en la Iglesia restaurada de Jesucristo. Los ajustes históricos que se han anunciado hoy tienen solamente un propósito global: fortalecer la fe en el Padre Celestial y Su plan, y en Su Hijo Jesucristo y Su expiación. El horario de las reuniones dominicales no se acortó simplemente. Más bien, ahora tenemos más oportunidades y responsabilidades, de manera individual y como familias, para utilizar nuestro tiempo a fin de mejorar el día de reposo como delicia en casa y en la capilla.

En abril, no solo se cambió la estructura organizativa de los cuórums del sacerdocio, sino que se dio énfasis y fuerza a una manera superior y más sagrada de ministrar a nuestros hermanos y hermanas. Seguir leyendo

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No os turbéis

Conferencia General de octubre 2018

No os turbéis

Por el élder Ronald A. Rasband
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Cobren ánimos, hermanos y hermanas. Sí, vivimos en tiempos peligrosos, pero mientras permanezcamos en el camino de los convenios no debemos temer.

Agrego mi testimonio a los mensajes que el presidente Russell M. Nelson y el élder Quentin L. Cook dieron hace unos minutos acerca de la armonía y la unanimidad del Consejo de la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles. Sé que estos anuncios reveladores son la disposición y la voluntad el Señor y bendecirán y fortalecerán a las personas, la familias y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días por las generaciones venideras.

Hace algunos años, una de nuestras jóvenes hijas casadas y su esposo nos hicieron a la hermana Rasband y a mí una pregunta muy importante, que influye en la vida: “¿Sigue siendo seguro y sabio traer hijos a este mundo al parecer inicuo y aterrador en el que vivimos?”.

Esa fue una pregunta importante para que una madre y un padre la consideren con sus queridos hijos casados. Podíamos oír el temor en sus voces y sentir el temor en su corazón. Nuestra respuesta fue un firme: “Sí, está más que bien”, mientras compartimos enseñanzas fundamentales del Evangelio y nuestras propias impresiones sinceras y experiencias de vida.

El temor no es nuevo. Los discípulos de Jesucristo, en el mar de Galilea, temieron al “viento, y… las olas” en la oscuridad de la noche1. Como Sus discípulos hoy en día, nosotros también tenemos temores. Nuestros adultos solteros temen contraer compromisos tales como casarse. Los jóvenes casados, al igual que nuestros hijos, pueden temer traer hijos a un mundo cada vez más inicuo. Los misioneros temen muchas cosas, especialmente hablar con desconocidos. Las viudas temen seguir adelante solas. Los adolescentes temen no ser aceptados; los alumnos de escuela primaria temen el primer día de escuela; los alumnos universitarios temen recibir el resultado de un examen. Tememos el fracaso, el rechazo, la desilusión y lo desconocido. Tememos a los huracanes, los terremotos y los incendios que asolan la tierra y nuestra vida. Tememos no ser elegidos y, por el contrario, tememos ser elegidos. Tememos no ser lo suficientemente buenos; tememos que el Señor no tenga bendiciones para nosotros. Tememos el cambio y nuestro temor puede convertirse en terror. ¿He incluido casi a todos?

Desde la antigüedad, el temor ha limitado la perspectiva de los hijos de Dios. Siempre me ha encantado el relato de Eliseo en 2 Reyes. El rey de Siria había enviado un ejército que “[llegó] de noche y [rodeó] la ciudad”2. Su intención era capturar y matar al profeta Eliseo. Leemos:

“Y levantándose de mañana para salir el que servía al hombre de Dios, he aquí que el ejército tenía rodeada la ciudad con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?”3 Seguir leyendo

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Poniendo los cimientos de una gran obra

Conferencia General de octubre 2018

Poniendo los cimientos de una gran obra

Por el élder Steven R. Bangerter
De los Setenta

Las lecciones que enseñamos por medio de las tradiciones que establecemos en el hogar, aunque pequeñas y sencillas, son cada vez más importantes en el mundo de hoy.

Como padres en Sion, tenemos el sagrado deber de despertar en nuestros hijos el deseo y el compromiso con el gozo, la luz y las verdades del evangelio de Jesucristo. Cuando criamos a nuestros hijos, establecemos tradiciones en nuestro hogar y construimos modelos de comunicación y de conducta en nuestras relaciones familiares. Al hacerlo, las tradiciones que establecemos deberían inculcar en nuestros hijos rasgos fuertes e inquebrantables de bondad que les infundirán fortaleza para hacer frente a los desafíos de la vida.

Durante muchos años, nuestra familia ha disfrutado tradicionalmente de una acampada anual en lo alto de los montes Uinta, al noreste de Utah. Recorremos 32 kilómetros por un pedregoso camino de tierra hasta llegar a un hermoso valle verde con imponentes barrancos, y por el cual corre un río de agua fría cristalina. Cada año, con la esperanza de reafirmar el valor de la doctrina y las prácticas del Evangelio en el corazón de nuestros hijos y nuestros nietos, Susan y yo pedimos a cada uno de nuestros seis hijos y sus familias que preparen un breve mensaje sobre un tema que consideren fundamental para el establecimiento de un hogar centrado en Cristo. Luego nos reunimos en un lugar apartado para tener un devocional familiar y todos dan su mensaje.

Este año, nuestros nietos escribieron el tema de sus mensajes sobre rocas y luego, uno a uno, las enterraron unas junto a otras para representar el fundamento seguro en el que se basa una vida feliz. El hilo conductor de los seis mensajes era la inmutable verdad eterna de que Jesucristo es la piedra angular de ese fundamento.

En palabras de Isaías: “… por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí, yo soy el que ha puesto en Sion como fundamento una piedra, piedra probada, preciosa piedra angular, cimiento estable”1. Jesucristo es esa preciosa piedra angular en el fundamento de Sion. Fue Él quien reveló al profeta José Smith: “Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las grandes”2. Seguir leyendo

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