Vamos a hacer algo extraordinario

Vamos a hacer algo extraordinario

Emma Hale Smith
Sociedad de Socorro de Nauvoo
Nauvoo, Illinois 1842–1844

[17 de marzo de 1842]

La presidenta Emma Smith dijo que vamos a hacer algo extraordinario. Cuando un barco se atasque en los rápidos con una multitud de mormones a bordo, consideraremos eso un llamado de auxilio16; esperamos oportunidades extraordinarias y llamamientos apremiantes…

Luego se levantó la presidenta E. Smith y procedió a decir unas pertinentes palabras sobre el propósito de la sociedad, sus deberes hacia otras personas, así como los deberes de las unas hacia las otras, es decir, salir en busca de los afligidos y darles alivio, que cada miembro debe tener la ambición de hacer el bien, que deben ser sinceras en sus tratos las unas con las otras, velar por la moralidad y tener mucho cuidado con la fama y la reputación de las hermanas de la institución, etc.

[24 de marzo de 1842]

La presidenta E. Smith se levantó a continuación y dijo que debe prestarse una cuidadosa atención a las medidas para promover la unidad en esta sociedad. Que cada hermana debe ser sostenida en completa hermandad. Como sociedad, esperaba que se despojaran de toda envidia y malos sentimientos de unas hacia otras, en caso de que tales cosas existieran. Que nuestra conducta debía ser respetable, aquí y en cualquier otro lugar. Dijo que se regocijaba por el panorama que veía ante ella…

La presidenta E. Smith dijo que nadie tiene por qué tener reparos en cuanto a los interrogantes sobre esta sociedad. No hay nada que sea privado. Sus objetivos son puramente benéficos…, sus objetivos son caritativos; nadie puede resistirse a contar lo bueno ni debe ocultar lo malo. Ella esperaba que todas se sintiesen en la obligación de observar esta norma… Dijo que era el deber de cada persona averiguar cuál es la situación del pobre y transmitir una idea real de su estado… De este modo debemos ayudarnos las unas a las otras…

[31 de marzo de 1842]

La presidenta E. S. dijo que íbamos a aprender cosas nuevas. Nuestro camino era claro. Dijo que no queríamos a nadie en esta sociedad sino a aquellas que pudieran y fueran a caminar en rectitud, y estuvieran decididas a hacer lo bueno…

[14 de abril de 1842]

La presidenta E. Smith se levantó y tomó la palabra… Su deseo era hacer lo bueno. Deseaba que todos los miembros de esta sociedad la ayudasen. Dijo que era necesario comenzar en el hogar, extirpar todo mal de nuestro propio corazón y advertir a quienes deseaban unirse a nosotras que vinieran con la idea de despojarse de todo error y de unirse para desenmascarar la iniquidad, buscarla y erradicarla. Dijo que la sociedad tenía otros deberes que atender, aparte de ocuparse de las necesidades del pobre. Exhortó a las hermanas a comportarse de modo que tuvieran el honor de comenzar una buena obra y completarla, e insistió en la necesidad de caminar de una manera que Dios aprobaría…

La presidenta Smith apeló a continuación a quienes, si estaban presentes, conocían casos de pobres que se pudieran analizar.

[19 de mayo de 1842]

La señora presidenta continuó exhortando a todas las que habían errado a arrepentirse y abandonar sus pecados. Dijo que las fuerzas de Satanás estaban contra esta Iglesia. Que todos los santos debían estar en sus puestos…

[27 de mayo de 1842]

La presidenta E. Smith se levantó y se dirigió a la congregación. Dijo que todas deben tener gracia para sí mismas… Recalcó la necesidad de estar unidas en hacer el bien a los pobres…

[23 de junio de 1842]

La señora presidenta dijo que se regocijaba al ver la creciente unidad de la sociedad. Esperaba que viviésemos siendo justas ante Dios, entre nosotras y ante el mundo… Dijo que no teníamos nada que hacer excepto temer a Dios y guardar los mandamientos y que, al hacerlo, prosperaremos.

[4 de agosto de 1842]

La señora presidenta se levantó y habló a la sociedad en cuanto a la necesidad de estar unidas entre nosotras. Dijo que vendrán suficientes dificultades del exterior sin promover entre nosotras contiendas, aspereza y malos sentimientos de unas hacia otras, etc.

Podríamos gobernar a esta generación de una manera, si no de otra. Si no por el fuerte brazo del poder, podemos hacerlo por la fe y la oración17. Dijo que creía que, si tratamos de vivir con rectitud, no seremos movidas18.

La señora presidenta continuó diciendo que Dios sabe que tenemos una obra que realizar en este lugar. Hemos de velar y orar, y tener cuidado de no agitar lo sentimientos y de no hacernos enemigas las unas de las otras, etc.

[16 de marzo de 1844]

La señora presidenta se levantó y tomó la palabra para hablar en cuanto a la necesidad de estar unidas y fortalecernos mutuamente las manos a fin de poder hacer mucho bien entre los pobres… Debemos proteger con un manto de caridad a los que se arrepientan y no pequenmás… Aconsejó a todas que se sujetasen al Libro de Mormón y Doctrina y Convenios… También las exhortó a cuidar de los pobres.

Nauvoo Relief Society Minute Book, 17 de marzo de 1842 – 16 de marzo de 1844, tomo VIII, pág. 126, en Jill Mulvay Derr, Carol Cornwall Madsen, Kate Holbrook y Matthew J. Grow, editores, The First Fifty Years of Relief Society: Key Documents in Latter-day Saint Women’s History, Salt Lake City: Church Historian’s Press, 2016, págs. 32–130. Letra manuscrita de Eliza R. Snow y Hannah M. Ells. Título proporcionado por los editores.

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Adán–ondi–Ahmán

Adán–ondi–Ahmán

Elizabeth Ann Whitney

Reunión de bendiciones patriarcales
Casa del Señor, Kirtland, Ohio
14 de septiembre de 1835

En tiempos ancestrales un hombre vivió,
en medio de un placentero jardín
donde bellas flores brotaban siempre,
desprendiendo su intensa fragancia.
Helo ahí; Adán es su nombre.
Uno de los nobles de la tierra,
con gran poder para bendecir.
Recibió el sacerdocio y progresó12;
bendijo a su simiente y a la tierra dio
bendiciones para su posesión13.
Para vida eterna los selló,
y a todas sus generaciones
que obedecieran el Plan de Salvación
hasta los últimos días del hombre:
una multitud de naciones.
Isaac y Jacob, cada uno a su tiempo,
tuvieron poder para bendecir a sus hijos14.
Así, por su fe aprendió Jacob,
e instrucciones en cuanto a sus huesos dio
de que fueran a Canaán llevados15.
Por el mismo espíritu dio José
poderosa y grande bendición
a Efraín y a Manasés también16,
​y así su simiente emprendió
largos viajes aun en medio de aflicción.
Por la misma fe construyeron un barco
y atravesaron el imponente océano17.
La más escogida de las tierras heredaron,
del gran Mesías predijeron el nacimiento
y toda la fuerte conmoción18.

* * * * * * * *

Por mucho tiempo el santo sacerdocio
permaneció en todo su poder y gloria,
hasta que asesinados fueron los sacerdotes de Dios,
escondidos sus registros de los inicuos
en las entrañas del cerro Cumorah.
Su remanente se hundió en el pesar,
convertido en aborrecible pueblo.
Condenados a la miseria y la pena,
la penumbra bañando sus gratos campos,
por nación de gentiles gobernados.
Pero ahora, el sacerdocio se ha restaurado19
y de sus bendiciones participamos.
Nuestros padres e hijos queridos
con el remanente de José tienen parte,
hasta la última generación.
Tal como a su familia bendijo Adán
en Adán–ondi–Ahmán20,
así bendecirá nuestro anciano padre
a su simiente que more en rectitud
sobre la tierra de Sion21.

Elizabeth Ann Whitney, “A Leaf from an Autobiography”, Woman’s Exponent, tomo VII, nro. 11, 1 de noviembre de 1878, pág. 83.

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Dónde está su confianza en Dios?

¿Dónde está su confianza en Dios?

Lucy Mack Smith

Concentración de santos emigrantes en el lago Erie
Buffalo, Nueva York
Mayo de 1831

“Hermanos y hermanas”, dije, “nos hacemos llamar Santos de los Últimos Días y profesamos haber salido de entre el mundo con el propósito de servir a Dios y la determinación de hacerlo con todo nuestro poder, mente y fuerza, a costa de todas las cosas de esta tierra, ¿y comenzarán a quejarse y a murmurar como los hijos de Israel al primer sacrificio que tengan que hacer de su comodidad? O peor aún, ya que aquí están mis hermanas ¡preocupadas porque no tienen sus mecedoras!9. Y, hermanos, de ustedes yo esperaba ayuda, y buscaba algo de firmeza; sin embargo se quejan porque han dejado una buena casa y porque ahora no tienen un hogar al que ir, y no saben si lo tendrán cuando lleguen al final de su viaje; y encima, ustedes no saben si morirán de hambre antes de haber salido de Buffalo. ¿Quién en esta compañía ha pasado hambre? ¿A quién le ha faltado algo para sentirse cómodo, tanto como lo permiten nuestras circunstancias? ¿No he puesto yo cada día comida ante ustedes y los he recibido a todos como a mis propios hijos, para que a quienes no habían provisto para sí mismos no les faltase nada?10.

“Y aun cuando no hubiera sido así, ¿dónde está su fe?11. ¿Dónde está su confianza en Dios? ¿Saben que todas las cosas están en Sus manos? Él creó todas las cosas y todavía rige sobre ellas, y qué fácil sería para Dios que el camino se abriera ante nosotros si tan solo cada santo aquí elevara sus deseos a Él en oración. Cuán fácil sería para Dios hacer que el hielo se partiera y pudiéramos proseguir nuestro viaje en un instante; pero, ¿cómo esperan que el Señor los prospere si están constantemente murmurando contra Él?”.

En ese momento un hombre exclamó desde la orilla del agua: “¿Es verdadero el Libro de Mormón?”. “Ese libro”, dije yo, “fue sacado a la luz por el poder de Dios y traducido por ese mismo poder. Y si pudiera hacer que mi voz sonara tan alto como la trompeta de Miguel el Arcángel, declararía la verdad de tierra en tierra y de mar en mar, y resonaría de isla en isla hasta que no hubiese ni uno solo de toda la familia del hombre que quedase sin excusa. Porque todos deben oír la verdad del evangelio del Hijo de Dios, y yo la haría resonar en cada oído, que Él se ha vuelto a revelar al hombre en estos últimos días, y ha extendido Su mano para congregar a Su pueblo sobre una buena tierra y, si le temen y andan en rectitud ante Él, será para ellos por herencia; pero si se rebelan contra Su ley, Su mano será contra ellos, para dispersarlos y barrerlos de sobre la faz de la tierra. Porque Dios se dispone a efectuar una obra sobre la tierra, y el hombre no puede impedir una obra que es para la salvación de todos los que crean plenamente en ella, sí, todos los que recurran a Él; y para todos los que se hallan aquí en este día será un salvador de vida para vida, o de muerte para muerte: un salvador de vida para vida si lo reciben, pero de muerte para muerte si rechazan el consejo de Dios para su propia condenación12. Porque cada hombre recibirá conforme a los deseos de su corazón, y si desea esta verdad, el camino está abierto para todos y, si es su voluntad, puede escuchar y vivir13; mientras que si trata la verdad con indiferencia y desprecia la sencillez de la palabra de Dios, se cerrará a sí mismo las puertas de los cielos. Ahora bien, hermanos y hermanas, si todos ustedes elevan sus deseos a los cielos para que el hielo ceda ante nosotros y seamos libres para seguir nuestro camino, tan cierto como vive el Señor será hecho”.

Lucy Mack Smith, History, 1844–1845, libro 11, pág. 12; libro 12, pág. 2, Biblioteca de Historia de la Iglesia (CHL, por sus siglas en inglés). Letra manuscrita de Martha Jane Knowlton Coray y Howard Coray. Título proporcionado por los editores.

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Devocional mundial para jóvenes adultos 9 de septiembre de 2018

Devocional mundial para jóvenes adultos
Un evento Cara a Cara con el Élder Quentin L. Cook

 

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Presidente Russell M. Nelson: Guiado, preparado, dedicado

Presidente Russell M. Nelson:
Guiado, preparado, dedicado

Por el presidente Dallin H. Oaks
Primer Consejero de la Primera Presidencia

Tras décadas de reparar corazones como prominente cardiocirujano y luego de tocar corazones como Apóstol del Señor Jesucristo, el presidente Russell M. Nelson aporta una mano firme y un amor infalible a su ministerio como Presidente de la Iglesia.

Cuando un Presidente de la Iglesia muere, muchos se centran en el proceso mediante el cual se selecciona a su sucesor. De hecho, ese proceso, con la guía del Señor, comenzó muchos años antes. Russell M. Nelson ha tenido una vida de preparación para este sagrado llamamiento. Yo he sido testigo de gran parte de esa preparación.

La preparación del presidente Russell M. Nelson es evidente en la suma total de las experiencias y logros a lo largo de su vida. Es reconocido como un cardiocirujano innovador; es un escritor y orador brillante, capaz de comunicarse en muchos idiomas; conoce y ama a las personas, y entiende los efectos que las decisiones tienen en sus vidas; conoce y ama las Escrituras y el santo templo; es un administrador experimentado que toma decisiones de manera rápida y decisiva.

El presidente Nelson ha conocido personalmente y, en muchos casos, ha recibido instrucción de diez de los dieciséis Presidentes de la Iglesia anteriores. Ahora, como decimoséptimo Presidente, empieza su ministerio presidencial asegurando a los Santos de los Últimos Días que Jesucristo seguirá guiando Su Iglesia.

“El Señor siempre ha instruido e inspirado a Sus profetas, y siempre lo hará”, dijo durante la transmisión del anuncio el 16 de enero de 2018. “El Señor está a la cabeza. Nosotros, los que hemos sido ordenados para dar testimonio de Su santo nombre en todo el mundo, seguiremos procurando conocer Su voluntad y seguirla”1.

La preocupación del presidente Nelson por el bienestar eterno de los hijos de Dios proviene de una vida de servicio sincero. Así como literalmente ha tocado muchos corazones como cirujano, metafóricamente ha tocado los corazones de los santos de todo el mundo con sus potentes enseñanzas, servicio desinteresado y amor infalible. Como dijo durante la transmisión histórica en enero, ese amor “ha crecido durante décadas de conocerlos, de adorar con ustedes y de servirles”2. Seguir leyendo

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No dejen al Salvador

No dejen al Salvador

Por el élder Kevin W. Pearson
De los Setenta

Tomado de un devocional, “The Lens of Truth”, pronunciado en la Universidad Brigham Young–Idaho el 7 de marzo de 2017.

Vivimos en tiempos tumultuosos. Pero la pregunta no es cómo le irá a la Iglesia, sino más bien, ¿cómo nos irá a ustedes y a mí?

illustration of Savior holding a staff

Hace varios años, me reuní con un amigo para almorzar. No nos habíamos visto desde hacía muchos años. Durante la escuela secundaria y mi primera época universitaria, él había sido uno de mis mejores amigos. Era uno de los jóvenes más fuertes y dedicados que había conocido.

Fuimos a Seminario juntos, hicimos deporte juntos, asistimos a la universidad juntos, nos preparamos para la misión juntos y salimos a la misión con pocos meses de diferencia. Después de nuestras misiones, se casó con una mujer maravillosa y talentosa de mi estaca.

A medida que pasaron los años, nuestras vidas tomaron cursos diferentes; nos mudamos a distintas ciudades y finalmente perdimos contacto. Aún recuerdo lo anonadado que me quedé cuando me enteré de que él y su esposa habían abandonado la Iglesia. De todas las personas que conocía en mi juventud, él era el último que yo hubiera pensado que dejaría la Iglesia.

Durante el almuerzo evocamos recuerdos de la amistad que tanto había significado para ambos. Nos reímos nuevamente de algunas de nuestras alocadas experiencias de días pasados; hablamos de nuestras familias y tratamos de estrechar la brecha del tiempo.

Finalmente, hice la pregunta obvia: “Tim, ¿qué sucedió? ¡Estabas tan profundamente convertido y dedicado! ¿Por qué dejaste la Iglesia? ¿Qué hizo que te alejaras de los convenios del templo? ¿Has dejado también al Salvador? ¡Nos prometimos mutuamente que seríamos leales y fieles hasta el final de nuestra vida!”.

“Kevin”, respondió, “simplemente veo las cosas de manera diferente ahora. Mi visión de la Iglesia y de sus enseñanzas ha cambiado. No odio a la Iglesia; simplemente ya no la necesito”. Seguir leyendo

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Un erudito examina las evidencias para el Libro de Mormón

Un erudito examina las evidencias para el
Libro de Mormón

Daniel C. Peterson

Autor: Daniel C. Peterson, Profesor, Universidad de Brigham Young.

Hoy deseo hablar con ustedes acerca de algunas de las evidencias del Libro de Mormón. Pienso que la evidencia principal del Libro de Mormón siempre será lo que siempre ha sido: Principalmente el testimonio espiritual que la gente recibe cuando ora sinceramente y con fe acerca del Libro de Mormón. Pero hay otras cosas que pueden ser dichas acerca del libro, y deseo hablar acerca de algunas de las evidencias más recientes y de los interesantes desarrollos eruditos sobre el Libro de Mormón. Me parece también que el Libro de Mormón es una de las principales evidencias, tal vez junto con el templo, del llamamiento profético de José Smith. Ahora mismo hay muchas cosas que están ocurriendo en los estudios del Libro de Mormón que pienso que son de interés, o que deberían ser de interés a los miembros de la iglesia y a los que están investigando ésta.

Un factor que debe ser mencionado desde el principio respecto al Libro de Mormón es que la existencia del libro es algo asombroso. La pura rapidez con que fue producido es un milagro. Probablemente muchos ya saben que fue producido en un poco más de dos meses. Bueno, para algunas personas puede que eso no sea tan impresionante como en realidad lo es. Hace pocos años, fui invitado a preparar un libro para una empresa que necesitaba un libro sobre el Cercano Oriente. Lo querían bastante rápido; de hecho, lo querían sorprendentemente rápido. Les pregunté cuánto tiempo tendría para producir el libro si aceptaba la oferta y me dijeron que un poco más de dos meses. Así que, lo acepté. Una de las razones por la que lo acepté fue para ver si en realidad podía hacerlo. Bueno, lo hice. Produje un libro de cerca de 140,000 palabras en un poco más de dos meses. Yo estaba muy satisfecho, y otra gente comentó que escribí muy rápido, etcétera.

Fue hasta entonces cuando empecé a pensar. El Libro de Mormón tiene cerca de 250,000 palabras, y fue producido en casi el mismo tiempo. Pero recuerden que fue dictado sin ninguna revisión. Yo tenía un procesador de palabras y una computadora muy sofisticada que puede transferir cosas de un lado a otro, y tenía bastante tiempo trabajando en esto, ya que este tema particular de estudios del Cercano Oriente es mi especialidad. José Smith dictó el Libro de Mormón, nunca hizo cambios serios, y en el mismo período de tiempo produjo un libro más grande, y que yo diría es mucho más impresionante que el mío. Algunos dirán, «A, sí, simplemente se le rebozó su imaginación». Los desafío a que produzcan un libro como ese. La misma existencia del libro, producido bajo las circunstancias en que se hizo es algo asombroso, especialmente considerando que los hombres involucrados no eran muy educados. José Smith tenía muy poca educación. El siempre se sentía muy incómodo con su habilidad y capacidad para escribir. Debido a que tenía vergüenza, él siempre prefería dictar a un escribano. Algunos de sus propios escritos han sobrevivido y es obvio que no tenía mucha educación. Su esposa Emma, quien lo conocía muy bien, dijo que simplemente era más allá de su capacidad el haber producido el Libro de Mormón. Y aún así el libro existe, y eso mismo es un excelente reto al mundo de cómo explicar este libro. Es una cosa fácil hablar de que existe y de que fue producido por José Smith. Pero es otra ver cómo eso pudo haber sucedido. Pues, no sólo es la rapidez de la producción del libro que encuentro impresionante, sino también la credibilidad del libro como historia. Yo paso mucho de mi tiempo leyendo historia antigua y medieval escrita por autores antiguos y medievales. La gente se comporta de la misma manera que lo hacía la gente en la historia. Las sociedades y las civilizaciones se comportaban. Esto es impresionante. Esto es algo que encuentro que era más allá de la capacidad de alguien como José Smith para preparar. Al continuar trataré de darles algunos ejemplos. Seguir leyendo

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El Libro de Mormón y otros documentos antiguos

El Libro de Mormón y otros documentos antiguos

por John A. Tvedtnes

[The following article is copyrighted 2014 Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship and posted with permission.]

Cuando se publicó en inglés, por vez primera, el Libro de Mormón en 1830, parecía una obra bastante anómala, a pesar de su tono bíblico. Nadie había oído jamás hablar de la existencia de libros antiguos escritos sobre planchas de metal y ocultos en cajas de piedra. Además, el libro afirmaba que había sido redactado originalmente por antiguos israelitas en un tipo de escritura llamado “egipcio reformado”. A los críticos les faltó tiempo para ridiculizar estas ideas. Pero todo eso cambió a mediados del siglo XX.

Libros ocultos

En 1945, se encontraron en Chenoboskion, Egipto, lugar también conocido como Nag Hammadi, varios volúmenes de escritos cristianos, encuadernados en cuero, pertenecientes al siglo V d. C. Entre sus contenidos había libros supuestamente escritos por algunos de los primeros apóstoles. Al igual que el Libro de Mormón, estos libros habían sido escondidos bajo tierra en una gran vasija de cerámica. Dos años más tarde, en 1947, se descubrieron otros documentos, en mayor cantidad, ocultos en unas cuevas que se encuentran en los acantilados de la orilla occidental del Mar Muerto. De la mayoría sólo se habían preservado fragmentos, pero los que se habían guardado en recipientes de terracota estaban en condiciones relativamente buenas. En total se hallaron fragmentos de unos 800 rollos distintos. Estos Rollos del Mar Muerto incluían múltiples copias de todos los libros del Antiguo Testamento, exceptuando el de Ester, junto con muchos otros textos religiosos que fueron venerados por los judíos en tiempos antiguos, pero que no se habían incluido en la Biblia. La mayor parte de los rollos fueron escritos en el primer siglo de nuestra era, pero algunos datan de los primeros siglos antes de Cristo. Uno de los Rollos del Mar Muerto de mayor tamaño es una copia casi completa del libro bíblico del profeta Isaías. También había otra copia extensa de este libro, aunque está deteriorada. En ambos rollos se detectan pequeñas diferencias respecto al texto hebreo del que se han traducido nuestras Biblias modernas. Esto es significativo porque el Libro de Mormón, que cita material de por lo menos 22 de los 66 capítulos de Isaías, también presenta algunas pequeñas diferencias respecto al texto bíblico de Isaías. En algunos casos, concuerdan con la versión del Libro de Mormón una o más de las versiones del Isaías de los Rollos del Mar Muerto1.

Planchas de oro y cajas de piedra

Uno de los más importantes Rollos del Mar Muerto es un documento inscrito sobre una plancha de cobre que había sido enrollada y posteriormente ocultada. Pero éste es sólo uno de los muchos ejemplos de textos antiguos que, como el Libro de Mormón, fueron escritos sobre hojas de metal. Desde los años treinta, se han descubierto, en varias partes del mundo, casi cien documentos, antiguos y medievales, escritos sobre planchas u hojas de metal2. Pero los que más nos interesan son los procedentes del antiguo Cercano Oriente, la tierra natal de los pueblos del Libro de Mormón. Seguir leyendo

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La expiación Infinita en amor

La Expiación Infinita
La expiación Infinita en amor

Tad R. Callister
La Expiación Infinita


El sacrificio: el amor más elevado

Si el sacrificio por el prójimo es la máxima expresión de amor, entonces la Expiación de Jesucristo es la demostración de amor más extraordinaria que este mundo haya conocido jamás. La fuerza motriz e irresistible de su sacrificio fue el amor. No lo im­pulsaban ni el deber, ni la gloria, ni el honor, ni ninguna otra re­compensa temporal. Fue el amor en sentido más puro, profundo y duradero del término.

A la visión que tuvo el presidente Joseph F. Smith del mundo de los espíritus la precedió —y motivó—, su reflexión acerca de «el grande y maravilloso amor manifestado por el Padre y el Hijo en la venida del Redentor al mundo» (DyC 138:3). Con un te­nor similar, Ammón se refirió a «la incomparable munificencia [del] amor [del Salvador]» (Alma 26:15).

Fue este amor lo que dio lugar al don expiatorio del Salvador. Emerson nos ayuda a ver en su justa perspectiva el valor de dicho don: «El único don es una parte de ti».1 En esta línea, el sacrifi­cio del Salvador fue el don más noble de todos, ya que el que lo tenía todo lo dio todo. Sus poderes espirituales, emocionales, psi­cológicos y vivificantes se depositaron totalmente en el altar del sacrificio sin restricciones. El dio hasta que no quedó nada más que dar, nada más que hacer: hasta que hubo agotado esa reser­va de virtudes que poseía a fin de elaborar un sacrificio infinito. Brigham Young afirmó: «No hay nada que el Señor no haría por la salvación de la familia humana y que haya dejado de hacer por descuido; (…) todo lo que es posible lograr por su salvación, in­dependiente de ellos, el Salvador lo ha llevado a cabo».2

El sacrificio expiatorio excede y transciende con mucho todos los sacrificios de amor. Nadie más ha dado tanto a tantos y de tan buena gana. La letra del himno es un recordatorio conmovedor:

Su santa sangre aceptad,
preciosas gotas de virtud.
¡Cuán grande sacrificio fue! 3

El amor del Hijo

Desde el concilio preterrenal hasta que expiró en el Calvario, al Salvador lo impulsó un amor sincero puesto que «en su amor y en su clemencia los redimió» (DyC 133:53). A Nefi le fue dado comprender la vejación a la que el Salvador se vería expuesto por parte de un mundo insensible e ingrato: «lo azotan, y él lo sopor­ta; lo hieren y él lo soporta. Sí, escupen sobre él, y él lo soporta» (1 Nefi 19:9). ¿A qué se debía tal sumisión? Nefi nos ofrece una respuesta sencilla a la vez que profunda: «por motivo de su amo­rosa bondad y su longanimidad para con los hijos de los hom­bres» (1 Nefi 19:9). No hubo segundas intenciones ni designios ocultos en el ministerio del Salvador; solamente hubo un amor que Él brindó sin trabas y pródigamente. Seguir leyendo

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Deliberar en consejo en cuanto a sus necesidades

Liahona Septiembre 2018

Principios para ministrar
Deliberar en consejo en cuanto a sus necesidades

No tienen que hacerlo solos; deliberar en consejo puede proporcionar la ayuda que necesitan para ayudar a los demás.

Dios los ha invitado a ministrar a una persona o familia de su barrio o rama de acuerdo con sus necesidades. ¿Cómo pueden saber cuáles son esas necesidades? El principio de deliberar en consejo, en el que se ha puesto tanto énfasis en la Iglesia, es clave.

Después de analizar sobre lo que podríamos considerar para deliberar en consejo, prestaremos atención a:

  1. Deliberar en consejo con nuestro Padre Celestial.
  2. Deliberar en consejo con la persona o familia asignada.
  3. Deliberar en consejo con nuestro(a) compañero(a).
  4. Y deliberar en consejo con otras personas que hayan sido asignadas a la misma persona o familia.

Deliberar en consejo con nuestros líderes es también esencial. Un futuro artículo sobre Principios para ministrar que aparecerá en la revista Liahona explorará la deliberación en consejo con los líderes, así como también la función de las entrevistas de ministración en ese proceso. Seguir leyendo

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Si no fuereis como niños

Por el sendero de la inmortalidad y la Vida Eterna

Por J. Rubén Clark Jr.

(Una serie de discursos del Presidente Clark de la Primera Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, difundidos por la Estación Radiodifusora KSL desde el Tabernáculo Mormón en Salt Lake City, Edo de Utah, U.S.A.)

Número 2, 18 de enero de 1948.

Si no fuereis como niños

Estimables Radio Oyentes:

Yendo de Perea a Jerusalén para celebrar su última Pascua, y después de relatar su gran parábola del fa­riseo y el publicano, la gente trajo sus niños a Jesús para que los bendi­jese. Habiéndoselo vedado los discí­pulos, Jesús los reprendió diciendo: “Dejad los niños venir a mí, y no los impidáis; porque de tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que cualquiera que no recibiera el reino de Dios como un niño, no entrará en él.” (Lucas 18:16 en adelante; Mar­cos 10:13 en adelante.)

A sus discípulos que disputaban entre sí en cuanto a cuál de ellos ha­bía de ser el mayor, Jesús dijo:

“Si no os volviereis y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se hu­millare como un niño, éste es el ma­yor en el reino de los cielos.” (Mateo 18:1-6; Marcos 9:33-37; Lucas 9:46­48).

Sin embargo, como lo expresa un antiguo profeta, muchos hombres se han “ensalzado en el orgullo de sus ojos, y han tropezado a causa de la magnitud de su palo de tropiezo. . . echan abajo el poder y los milagros de Dios, y predican para sí mismos su propia sabiduría y su propio sa­ber.” (2Nefi 26:30).

Pablo aclaró a los Corintios la verdad concerniente a los hombres altivos del mundo:

“Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.” (1Cor. 2: 14).

“Porque ¿quién de los hombres sa­be las cosas del hombre, sino el espí­ritu del hombre, que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios,” (Ibid. vers. 11) y “el espíritu de Dios mora en vosotros.” (1Cor. 3:16). Seguir leyendo

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Por el sendero de la inmortalidad y la Vida Eterna

Por el sendero de la inmortalidad y la Vida Eterna

Por J. Rubén Clark Jr.

(Una serie de discursos del Presidente Clark de la Primera Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, difundidos por la Estación Radiodifusora KSL desde el Tabernáculo Mormón en Salt Lake City, Edo de Utah, U.S.A.)

Número 1, 11 de enero de 1948.

Estimables Radio Oyentes:

Se me ha asignado dar por radio una serie de breves conferencias con el título general “Por el Sendero de la Inmortalidad y la Vida Eterna”, pues Dios declaró al gran Legislador: “Porque he aquí ésta es mi obra y mi gloria: llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre.” (Moisés 1:39)

La brevedad de cada conferencia no permitirá extender el tema por medio de discusiones. Por lo general, expondremos principios, y llegaremos a conclusiones, dejando a nuestros oyentes la tarea de suplir razonamientos.

Acaba de terminar la época anual que se ha apartado para recordar el nacimiento de nuestro Señor. Observada debidamente, nos ocasionó aquellas reflexiones que proceden del conocimiento de que él, cuyo nacimiento conmemoramos, nos impartió el don de la vida en cuerpos resucitados para las eternidades.

Durante la época mencionada, hemos meditado repetidas veces nuestras propias vidas, de las cuales él es el camino y la luz. Volviendo a asuntos serios por medio de estas reflexiones, sentimos que nos habíamos desviado un poco. Nos acordamos de las palabras de Cristo a sus discípulos: “Entrad por la puerta estrecha, porque estrecha es la puerta, y angosto es el camino que conduce a la vida, y pocos son los que lo encuentran; pero ancha es la puerta, y espacioso es el camino que conduce a la muerte, y hay muchos que caminan por él, hasta que llegue la noche, en la que nadie puede trabajar.” (3Nefi 27:33).

Enterados de nuestra incapacidad para vencer las debilidades de la carne, humillados por el sentimiento de nuestra propia rebeldía, sin embargo animados por el espíritu de justicia que ilumina a toda alma que no se ha sumergido por completo en el pecado, hemos solicitado ayuda, con corazones quebrantados y espíritus contritos, de aquella fuente última de todo socorro, nuestro Padre Ce­lestial. Y Él nos ha bendecido trayen­do a nuestra memoria aquella glo­riosa y soberana fórmula que se nos ha revelado por medio de Santiago, la fórmula que abrió la puerta para que entrara ésta, la Ultima Dispen­sación del Cumplimiento de los Tiem­pos: Seguir leyendo

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El Lenguaje del Libro de Mormón

El Lenguaje del Libro de Mormón

por John A. Tvedtnes

Moroni, el último de los profetas que se hizo cargo del documento que conocemos como el Libro de Mormón, escribió: «hemos escrito estos anales según nuestro conocimiento, en los caracteres que entre nosotros se llaman egipcio reformado; y los hemos transmitido y alterado conforme a nuestra manera de hablar. Y si nuestras planchas hubiesen sido suficientemente amplias, habríamos escrito en hebreo; pero también hemos alterado el hebreo» (Mormón 9: 32-33).

Esto sugiere que, aunque los nefitas emplearon caracteres egipcios, el hebreo siguió siendo su lengua nativa mil años después de que sus antepasados hubieran salido de Jerusalén para asentarse en el Nuevo Mundo. En el artículo anterior, sugerí que probablemente escribieron un texto hebreo haciendo uso de caracteres egipcios, y mostré ejemplos de tales textos procedentes del antiguo Cercano Oriente. Siendo así, no nos debería extrañar que se encontraran indicios del original en hebreo en la traducción al inglés del Libro de Mormón. Uno de tales indicios se advierte en el uso de consonantes en los nombre del Libro de Mormón, las cuales coinciden con las usadas en hebreo1.

Modismos hebreos

Algunas expresiones de las que se utilizan en el Libro de Mormón deben de haber parecido extrañas cuando se publicó en 1830, porque no están en buen inglés. Sin embargo, son expresiones válidas en hebreo, lo que nos da una idea de la lengua a partir de la cual tradujo José Smith.

Un ejemplo es lo que se denomina el «estado de construcción», en el que encontramos dos nombres hebreos, uno tras otro, con una estrecha relación gramatical. Por ejemplo, en inglés, se dice stone altar (lit. piedra altar, ‘altar de piedra’), si bien en hebreo sería «altar piedra». Pero para poder reflejar, de manera correcta, la relación entre los dos nombres hebreos, es necesario decir «altar de piedra», aunque la palabra «de» no existe en el hebreo bíblico. Cuando el Libro de Mormón utiliza expresiones tales como plates of brass (lit. planchas de bronce) en vez de brass plates (lit. bronce planchas, ‘planchas de bronce’), y mist of darkness (lit. niebla de oscuridad) en vez de dark mist (lit. oscura niebla), no hace sino reflejar el orden de palabras hebreo. Seguir leyendo

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El Libro de Mormón nos ayuda a entender la Biblia

El Libro de Mormón
nos ayuda a entender la Biblia

por John A. Tvedtnes

Uno de los propósitos del Libro de Mormón es prestar apoyo a la Biblia. Unos cuatro siglos después de la visita de Jesucristo a los nefitas en el Nuevo Mundo, Mormón escribió: «Porque he aquí, se escriben éstos [estos anales, es decir, el Libro de Mormón] con el fin de que creáis en aquéllos [aquellos anales, es decir, la Biblia]; y si creéis en aquéllos, también creeréis en éstos […]» (Mormón 7: 9).

En el presente artículo examinaremos algunas de las formas en que el Libro de Mormón nos ayuda a entender la Biblia.

Jesús es el Hijo de Dios

La primera forma en que el Libro de Mormón apoya a la Biblia es testificando que la declaración que se halla en la misma de que Jesús es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo es correcta. Nefi, quien había llegado de Jerusalén a las Américas seis siglos antes de Cristo, escribió que «según las palabras de los profetas, el Mesías viene seiscientos años a partir de la ocasión en que mi padre salió de Jerusalén; y según las palabras de los profetas, y también la palabra del ángel de Dios, su nombre será Jesucristo, el Hijo de Dios» (2 Nefi 25: 19). Más de cuatro siglos después, uno de los descendientes de Nefi, un rey llamado Benjamín, profetizó en cuanto a la venida del Salvador: «Y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio; y su madre se llamará María» (Mosíah 3: 8). Alma, un profeta de la siguiente generación, también declaró que «el Hijo de Dios viene sobre la faz de la tierra. Y he aquí, nacerá de María, en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados, y siendo ella virgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y concebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios» (Alma 7: 9-10). Cuatro siglos después que Cristo viniera a enseñar a los nefitas, Mormón escribió: «Sabed que debéis llegar al conocimiento de vuestros padres, y a arrepentiros de todos vuestros pecados e iniquidades, y creer en Jesucristo, que él es el Hijo de Dios» (Mormón 7: 5).

El Libro de Mormón deja claro que la profecía del siervo de Dios, que se encuentra en Isaías 53, se refiere a Jesucristo (ver Mosíah 14-15). También nos dice que cuando Abraham fue «obediente a los mandamientos de Dios al ofrecer a su hijo Isaac», esto era «una semejanza de Dios y de su Hijo Unigénito» (Jacob 4: 5).

Profetas que no se mencionan en la Biblia

El profeta Helamán, del Libro de Mormón, escribió que «todos los santos profetas» de los tiempos antiguos habían testificado que Cristo vendría (Helamán 8: 16). Menciona a los profetas bíblicos Abraham, Moisés, Isaías y Jeremías, y también a otros profetas llamados Zenós, Zenoc, Neum (Helamán 8: 17-20). Hay varios pasajes en la Biblia que mencionan a profetas cuyos escritos se perdieron en la antigüedad (1 Crónicas 29: 29; 2 Crónicas 9: 29; 12: 15; 13: 22; 20: 34; 26: 22; 33: 18-19). Gracias al Libro de Mormón, sabemos que hubo otros profetas cuyos escritos ya no existen. Esto concuerda con lo que dicen algunos de los primeros Padres de la Iglesia de los primeros siglos después de Cristo, tales como Eusebio, Agustín, Irineo, Clemente de Alejandría y Justino Mártir, quienes a veces citaron libros proféticos que ya no aparecen en nuestra Biblia moderna. Seguir leyendo

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Brigham Young (1801-1877)

Brigham Young 1801-1877

Edad Puntos sobresalientes de la vida de Brigham Young(1801-1877)
  Nace en Whittingham, condado de Windham, es­tado de Vermont (Junio 1, de 1801).
14 Muere su madre; Brigham comienza a ganarse la vida, convirtiéndose posteriormente en carpinte­ro (1815).
23 Contrae matrimonio con Miriam Works (1824).
31 Se bautiza en la Iglesia, es ordenado élder; muere su primera esposa, Miriam Works (1832).
33 Se casa con Mary Ann Angelí; se une a la marcha del Campamento de Sión (1834).
34 Es ordenado apóstol, miembro del Quorum origi­nal de los Doce Apóstoles (1835).
38-40 Cumple una misión en la Gran Bretaña (1839-41).
43 El martirio de José Smith; Brigham Young dirige la Iglesia en capacidad de presidente del Quorum de los Doce (1844).
45-46 Dirige el éxodo de Salt Lake City (1846-47).
46 Es sostenido como presidente de la Iglesia en Winter Quarters (1847).
49 Se convierte en gobernador del territorio de Utah (1850).
52 Coloca la primera piedra para el Templo de Salt Lake City (1853).
56-57 Sobreviene la Guerra de Utah; es relevado como gobernador después de haber servido un término de ocho años (1857-58).
66 Se termina la construcción del Tabernáculo (1867).
68 Llega el ferrocarril a Utah (1869).
76 Dedicación del Templo de St. George (1877).
76 Muere en Salt Lake City, Utah (29 de agosto de 1877).

1. Respuesta a la palabra de Dios

Cuatro años antes del nacimiento del profeta José Smith, nació un niño, el noveno hijo del matrimonio integrado por Abigail Howe Young y John Young. Para los Young, este hijo nacido el primero de junio de 1801, fue simplemente una bien recibida adición a la familia, que luchaba por salir avante en Whittingham, estado de Vermont. En los registros existentes, no hay ninguna indicación de que algún miembro de la familia supusiera que este pequeño se convertiría, un día, en uno de los más grandes hombres de la historia. Muy poco se imaginaba John Young, un veterano de la reciente Guerra de Independencia, de los Estados Unidos, que ciento cuarenta y nueve años más tarde, una estatua de este mismo hijo proyectando su fisonomía adulta, sería colocada en el Salón Estatuario del Capitolio Nacional en Washington, D.C. Sin embargo, a menos de cincuenta años de su nacimiento, Brigham Young se levantaría como líder político y espiritual de miles y miles de personas, así como gobernador del territorio de Utah y profeta del Señor. No obstante, para sus padres y hermanos, en 1801, Brigham era simplemente el recién nacido. Seguir leyendo

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