Conferencia General Octubre 1974
¿Qué hay después de la muerte?

por el élder LeGrand Richards
Del Consejo de los Doce
Me siento sumamente feliz, hermanos y hermanas, al tener el privilegio de compartir con vosotros esta maravillosa conferencia. He disfrutado inmensamente de la música en todas las sesiones como asimismo de los discursos de mis hermanos. Hoy, en vuestra presencia, quisiera expresar humildemente mi amor por mi Padre Celestial, por su Hijo Jesucristo, que dio su vida como sacrificio expiatorio por nosotros, y también por su evangelio restaurado que nos brinda tan magnífico modelo de vida para guiarnos y la esperanza para la eternidad, después que haya terminado nuestra obra aquí, sobre esta tierra.
Me gustaría expresar mí amor por los santos, muchos de los cuales he llegado a conocer viajando por la Iglesia, en las misiones, en la Casa de Misión, y cuya fe he sentido. Damos gracias a Dios por la grandiosa efusión de su Espíritu que hoy en día está causando el gran crecimiento y progreso de la Iglesia en todo el mundo. Le doy gracias también por nuestros nobles líderes, el presidente Kimball y sus consejeros, a quienes estimo profundamente; y la gente los ama porque son verdaderamente siervos de nuestro Padre.
Hoy quisiera dirigir mis palabras a los padres a quienes la muerte les ha arrebatado hijos, antes de que éstos pudiesen llegar a la madurez, entrar en el convenio del matrimonio y tener sus propios hijos aquí sobre esta tierra. Creo que no son pocas las familias que han sufrido esta experiencia.
Pienso en los miles de nuestros muchachos que han perdido la vida en los campos de batalla por sus países; pienso en nuestros muchachos que han muerto en el campo de la misión. Cuando fui presidente de la Misión de Holanda, sostuve en mis brazos a uno de esos magníficos misioneros mientras pasaba él a gloria eterna. Seguir leyendo



































