Conferencia General Abril 1995
Hemos guardado la fe
Elder Eduardo Ayala
de los Setenta
«¡Que maravillosas enseñanzas se encuentran en estos pueblos alejados y solitarios, en donde muchos veces es difícil mantener una religión y vivir los principios del evangelio!»
Debido a la naturaleza de nuestro llamamiento como Autoridades Generales, en ocasiones debemos visitar algunas naciones, pueblos o lugares en los cuales existen ciertos riesgos. Las distintas circunstancias por las cuales estos atraviesan, muchas veces nos impiden llegar a los lugares a los cuales hemos sido asignados.
En cierta ocasión, recibí la asignación de visitar una estaca ubicada entre las hermosas montañas de la sierra peruana. Hacía más de dos años que ninguna Autoridad General había visitado esta unidad de la Iglesia debido a los riesgos que significaba llegar hasta allí. Luego de obtener la debida autorización, y con la ayuda del presidente de la misión, hicimos el viaje de cinco horas hasta el hermoso Valle del río Mantaro.
Al llegar al centro de estaca, nos esperaban el presidente y sus consejeros. Al vernos, sus rostros se iluminaron de alegría y nos unimos en un fuerte abrazo de hermandad. Cerca de tres años antes, en esa ciudad, habían muerto asesinados dos de nuestros amados misioneros. Luego de estrechar al presidente contra el pecho, tratando de trasmitirle todo mi amor, le pregunté: «¿Han sufrido mucho en el tiempo que ha pasado desde la última vez que vinimos?». Y él respondió con los ojos llenos de lágrimas: «Si, hemos sufrido mucho, pero hemos ‘guardado la fe»‘ (2 Timoteo 4:7). Esa sencilla frase nos llegó al corazón y sentimos que la mano del Señor había estado con ellos en las tristes circunstancias que habían tenido que enfrentar tanto la comunidad como los miembros de la Iglesia.
Durante las reuniones que tuvimos con los líderes, aprendimos muchas cosas, entre ellas como guardar la fe en pueblos como ese, apartados de las grandes ciudades y lejos de la cabecera de la Iglesia. Entre lo que aprendimos, logramos distinguir por lo menos cinco principios que les ayudaron a sobrellevar sus dificultades.
Primero: Nunca dejaron de confiar en el Señor y depositaron toda su fe en El. Esa fue la base de su seguridad; confiaban en que El los protegería y los guiaría. El Señor ha dicho:
«Si tenéis fe en mí, tendréis poder para hacer cualquier cosa que me sea conveniente» (Moroni 7:33). Seguir leyendo





































