Conferencia general Abril 1995
Tenemos mucho por hacer
Presidente Gordon B. Hinckley
«La Iglesia necesita la fortaleza de todos ustedes, así como su amor, lealtad y devoción. Es preciso que le dediquemos un poco más de tiempo y energía.»
Mis hermanos y hermanas, para concluir, quisiera decir unas cuantas palabras. Primero, quiero decirles que hemos participado en un milagro. Al escuchar a todas las personas que han hecho uso de la palabra, me he fijado que no ha habido duplicación en lo que se ha dicho; todo hombre y mujer que ha dirigido la palabra ha seleccionado su propio tema a tratar. A ninguno de los discursantes se le hace una asignación concerniente a lo que debe decir, y sin embargo, todos los temas se relacionan bella y maravillosamente.
Siento un profundo sentimiento de gratitud hacia el Señor por las maravillosas bendiciones que ha derramado sobre nosotros. Hemos escuchado consejos prudentes e inspirados, y se nos ha enseñado y edificado.
Hace una semana, se llevó a cabo en este tabernáculo una conferencia para las mujeres jóvenes y fue una inspiración mirar sus rostros, cientos de ellos; no era posible hacerlo sin tener un sentimiento de paz y de certeza concerniente al futuro de esta obra. El tema de la conferencia fue una súplica exhortando a las mujeres jóvenes a leer las Escrituras.
Recuerdo la época en que yo era adolescente; ninguno de los jóvenes ni de las jovencitas leía mucho las Escrituras. ¡Qué cambio tan maravilloso se ha efectuado! Está surgiendo una nueva generación que está familiarizada con la palabra de Dios. Al crecer en un ambiente mundano, lleno de inmoralidad y suciedad de todo tipo, la mayor parte de nuestra juventud está haciendo frente a los problemas de vivir en el mundo sin participar de la maldad que hay en él. Lo mismo que les sucede a las mujeres jóvenes, les sucede a los hombres jóvenes. Anoche, el Tabernáculo estaba lleno de padres e hijos, y cientos de miles se reunieron en otros edificios de la Iglesia, en todas partes del mundo. Es maravilloso sentir el espíritu y la motivación de esta joven generación. Claro que hay algunos que no viven como debieran, pero ese ha sido el caso desde la época en que tuvo lugar la gran batalla de los cielos, descrita por Juan el Revelador. El problema en aquel entonces, como lo sigue siendo hoy día es el libre albedrío. Tanto entonces, como en la actualidad, se han tenido que tomar decisiones. Seguir leyendo





































