El hogar la familia: y unida divina y eterna

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El hogar la familia: y unida divina y eterna
Elder Gene R. Cook
del Primer Quórum de los Setenta

Gene R. Cook«Mi deber es el de aprender a hacer un hogar aquí en la tierra similar al celestial del cual salí.»

Hermana Smith, en nombre de todas las hermanas de la Iglesia, y ciertamente de todos los hermanos también, le damos las gracias, así como a la hermana. Cannon, por el servicio prestado.

Hace unos años, un incendio surgió a medianoche y redujo a escombros la casa de una familia. Un vecino acudió a consolar al niño de siete años, y sin saber que aprendería de éste un gran principio, le dijo: «Johnny, es muy triste que tu hogar haya sido destruido». Johnny pensó un momento y luego dijo: «Se equivoca usted, señor Brown, ése no era nuestro hogar, era sólo nuestra casa. Todavía tenemos nuestro hogar, sólo que ahora no tenemos dónde ponerlo».

¡Qué gran principio sobre el hogar, enseñado por un niño! ¿Qué imagen nos trae a la mente la palabra hogar? A algunos, un edificio, a otros, un lugar donde dormir, un sitio donde comer, un lugar donde almacenar cosas materiales.

Pero para los que se inclinan más a lo espiritual, podría significar: «El lugar donde está mi familia, donde está mi corazón, un lugar sagrado, un lugar de paz, un refugio de un mundo inicuo».

La voz apacible y delicada señala un significado todavía más profundo: El hogar es el «cielo». Somos forasteros aquí en la tierra. Mi verdadero hogar no está aquí sino allá. Mi deber es el de aprender a hacer un hogar aquí en la tierra similar al celestial del cual salí. El Señor ha dicho de nuestra instrucción: «Aun antes de nacer, ellos . . . recibieron sus primeras lecciones en el mundo de los espíritus, y fueron preparados para venir . . . [a] obrar en su viña en bien de la salvación de las almas de los hombres» (D. y C. 138:56).

Vemos que se nos enseñó a obrar en la viña, buena parte de lo cual, tal vez la más importante, era saber obrar dentro del hogar. Nos instruyó el Señor, el más excelso de todos los maestros. Por tanto, quizá el reaprendizaje aquí en la tierra, con nuestro albedrío, sea mayormente vivir y redescubrir esas enseñanzas en la vida mortal. Seguir leyendo

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El gran plan del Dios eterno

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El gran plan del Dios Eterno
Élder Neal A. Maxwell
del Quórum de los Doce Apóstoles

Neal A. Maxwell«La desdicha es el fruto de no conocer el plan de salvación o de no seguirlo.»

Quisiera dar públicamente una cordial bienvenida al élder Nelson y al élder Oaks, amigos especiales desde hace muchos años, al entrar ahora en un círculo de amistad aún más estrecha. Una de las grandes bendiciones de la revelación de los últimos días es el plan doctrinal esencial que se conoce como el gran plan de salvación, el plan de felicidad o el plan de misericordia (Alma 42:5, 8, 15), el cual representa lo que Amulek llamó «el gran plan del Dios Eterno» sin el cual el género humano perecería sin remedio. (Alma 34:9.)

El plan es el más excelso ejemplo de la visión perfecta del evangelio de Jesucristo. Más aún, la fe absoluta en el Señor Jesucristo incluye y exige una fe absoluta en el plan de salvación de su Padre.

El presidente Brigham Young dijo:

“ . . . Toda persona debe tener el espíritu de revelación para comprender el plan de salvación y seguir el camino que conduce a la presencia de Dios» (Journal of Discourses, 9:279).

Tan importante es este plan que si no lo seguimos, nos arriesgamos a perder la mira y nos encaminamos a la desdicha, que es el fruto de no conocer el plan o de no seguirlo. Esa desdicha no cesará a menos que cumplamos. Por esto, el Señor, que nos ha dado sin reserva este conocimiento vital, nos ha instado a impartirlo también «sin reserva» (Moisés 6:58).

En el centro del plan del Padre está Jesucristo, el Redentor del género humano. Sin embargo, como fue previsto, muchos juzgan a Jesús «como cosa de ningún valor» o «lo consideran» sólo «como hombre» (1 Nefi 19:9; Mosíah 3:9). Aunque otros nieguen o desechen a Jesús, para nosotros ¡El es nuestro Señor y Salvador! Relativamente, hermanos, importa muy poco lo que se piense de nosotros, pero importa mucho lo que nosotros pensemos de El; también importa muy poco lo que los demás digan que somos, lo que importa es quién decimos nosotros que es Jesús (Mateo 16:13-17).

Por ejemplo, apreciamos no sólo la suprema divinidad de Jesucristo, sino también su asombrosa traslación y el gran número de sus «ovejas». Jesús resucitado volvió a visitar la tierra de Palestina de su ministerio terrenal; luego visitó a otras almas en las Américas (3 Nefi 11) y también a las tribus perdidas (3 Nefi 17:4). Seguir leyendo

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El fuego de sus vidas

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El fuego de sus vidas
Barbara B. Smith
Presidenta General de la Sociedad de Socorro

Barbara B. Smith«Amo el trabajo en el cual he estado laborando durante los últimos nueve años y medio, el exigente e intenso pero a la vez hermoso trabajo de la Sociedad de Socorro. La experiencia ha sido tan dulce para mí.»

Presidente Kimball, presidente Hinckley, Autoridades Generales y hermanos y hermanas:

Esta tarde me siento más o menos como el ex Procurador de Justicia que manifestó sus sentimientos al cumplir noventa y cinco años de edad. Se hizo a la idea de que era simplemente otro cumpleaños, uno como cualquier otro; pero cuando se puso de pie para reconocer la ocasión, sus palabras revelaron su amor por la vida, por su trabajo y por sus semejantes. Dijo:

«Me he calentado las manos en el fuego de la vida . . . los ricos recuerdos de la memoria son míos . . . mías también son las cosas preciosas de hoy . . .lo mejor de la vida yace siempre adelante. Su verdadero atractivo permanece escondido en alguna parte más allá de las colinas del tiempo».

Al igual que ese gran caballero, yo también amo la vida; amo el trabajo en el cual he estado laborando durante los últimos nueve años y medio, el exigente e intenso pero a la vez hermoso trabajo de la Sociedad de Socorro. La experiencia ha sido tan dulce para mí que me parece como un efímero momento en el tiempo.

Ahora que me encuentro en este punto de transición, afloran a mi mente recuerdos de mi familia, de mi buen esposo, que me apoyó y pacientemente me esperaba; de mis hijos y sus cónyuges tratando de programar sus ocupadísimos horarios para ajustarse al mío, de mis nietos que a menudo han sido ejemplos para mí; de las mujeres con quienes he trabajado; me inundan un caleidoscopio de imágenes, experiencias e impresiones de todos ellos. Seguir leyendo

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El fariseo y el publicano

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El fariseo y el publicano
Élder Howard W. Hunter
Del Quórum de los Doce Apóstoles

Howard W. Hunter 1«La gran parábola del Maestro está dirigida a los «que son arrogantes carecen de las virtudes y de la humildad, pensando que su santurronería les da el derecho a la exaltación.»

Me gustaría referirme a una de las parábolas del Salvador que se encuentra en el Evangelio de Lucas y que comienza con este versículo:

«Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.»

Estas palabras dan principio a una de las muchas historias relatadas por el Maestro de maestros durante los tres años de su ministerio terrenal. En la literatura universal no existe nada que se compare a las parábolas de Cristo. En aquella época, sus enseñanzas tuvieron para sus escuchas el mismo significado que tienen para los que las leen en la actualidad. Aunque su simplicidad permite que aun los niños entiendan las palabras, su profundo significado atrae la atención de sabios y filósofos. Las comparaciones que El empleó las tomó de ejemplos del diario vivir, incidentes comunes que estaban al nivel de comprensión de toda persona: el sembrador, la oveja perdida, la levadura, la higuera, el Buen Samaritano, el hijo pródigo.

Cada una de las parábolas que el Salvador contó parece enseñar un principio o dar una amonestación sobre las condiciones necesarias para lograr la exaltación; entre éstas están la fe, el arrepentimiento, el bautismo, el desarrollo de talentos, el perdón, la perseverancia en hacer el bien, la fidelidad v la prudencia en el ejercicio de nuestras mayordomías, la caridad, la misericordia y la obediencia. Aunque en ocasiones dirigió estas parábolas a diferentes personas, en la mayoría de los casos el Señor las relató para aumentar el conocimiento de aquellos que ya estaban a cierto nivel espiritual, especialmente sus discípulos.

La parábola de la cual leí el primer versículo no era solamente para beneficio de los discípulos. A pesar de que el tema al que se refiere es sobre un fariseo y un publicano, tampoco se dirigía expresamente a éstos, sino también a todos aquellos que son arrogantes y carecen de las virtudes de la humildad, pensando que su santurronería les da el derecho a la exaltación. En esa parábola el Salvador pronunció pocas palabras, y sin embargo la lección que nos enseña es muy clara. Esta es la versión completa, tal como fue registrada por Lucas: Seguir leyendo

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De las cosas pequeñas proceden las grandes

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De las cosas pequeñas proceden las grandes
Presidente Gordon B. Hinckley
Segundo Consejero en la Primera Presidencia

Gordon B. Hinckley«Debemos «tener las fuerzas de estar por encima de las cosas insignificantes que pueden llevarnos a querellas y problemas, de perdonarnos mutuamente, de `confiar en Dios para vivir’ «.

Mis hermanos y hermanas, el presidente Benson cometió una involuntaria equivocación al anunciar que escucharíamos al presidente Kimball. Deseo con todo mi corazón que así pudiera ser; que fuera él quien estuviera parado en este lugar para hablarnos como el profeta del Señor. Como vosotros sabéis, él tiene ya 89 años de edad; su vida ha sido rica y fructífera, y nosotros recogemos los beneficios de su gran y dedicado liderazgo.

Hace unos momentos, al mirar a esta vasta congregación, le dije: «Presidente, todas estas personas le aman.» Y él me contestó: «Y yo les amo a ellas.» Espero que podáis aceptar esas palabras como su mensaje en esta ocasión al acercarnos al final de esta gran conferencia general. El presidente Kimball os ama.

Considero que esta conferencia ha sido sobresaliente en más de un aspecto. El nombramiento de dos nuevos miembros del Consejo de los Doce al mismo tiempo es algo que no había sucedido por mucho tiempo. La última vez que aconteció algo similar fue hace 40 años cuando fueron nombrados el presidente Kimball y el presidente Benson. También hemos agregado al Primer Quórum de los Setenta un grupo de bien capacitados hombres de fe y liderazgo que harán un aporte valioso a la obra. Hubiéramos querido poder escucharles a todos ellos. Se anunció también la edificación de cinco nuevos templos. Esto llevará el total de nuevos templos a veinticinco, ya sea recientemente construidos o en proceso de construcción. Nunca ha habido nada semejante en la historia de la Iglesia ni del mundo. Pese a que el presidente Kimball no se encuentra en condiciones de pararse detrás de este púlpito a hablarnos, hemos tenido la oportunidad de analizar estas cosas con él y nos ha dado su autorización en cuanto a lo que debía hacerse. No habríamos procedido sin su consentimiento.

Ahora nos aprestamos a regresar a nuestros hogares. Hemos sido aconsejados por las Autoridades Generales y se nos ha fortalecido en la fe, y antes de partir quisiera recalcar la importancia de prestar atención a las cosas pequeñas que forman parte de nuestra vida. Supongo que muchos de vosotros habéis visto uno de esos largos portones en la entrada en una granja o estancia. Al abrirlo o cerrarlo parece haber muy poco movimiento en las bisagras, aunque el perímetro que cubren es más bien grande. Seguir leyendo

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Convenios, ordenanzas y servicio

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Convenios, ordenanzas y servicio
Élder A. Theodore Tuttle
del Primer Quórum de los Setenta

A. Theodore Tuttle«Padres, si recordáis que estáis preparando a vuestros hijos para hacer convenios, recibir ordenanzas y prestar servicio, haréis las cosas en forma diferente.»

En los últimos años he servido como presidente de misión y también de un templo. He visto a jóvenes ir a las misiones de América del Sur y los he visto entrar al templo para recibir sus investiduras y ser sellados.

He visto a los que han estado bien preparados para recibir estas bendiciones y a los que no lo estaban tanto. Pero sobre todo he esperado ansiosamente ver a los que, por no estar preparados, no se presentaron, con la gran interrogante de por qué no lo hicieron.

Algunos de ellos provenían de familias en donde se hizo todo esfuerzo por prepararlos para el servicio misional y para recibir las bendiciones del templo. Sin embargo, la mayoría de ellos procedían de hogares en donde no se les dio lo que era esencial para cumplir esos requisitos, ni se les inculcó el deseo de servir. Para poder preparar a los jóvenes para el servicio misional y para recibir las bendiciones del templo, los padres deben pensar en más que simplemente darles una educación académica o en prepararlos para una carrera, o en el hecho de que ya van a ser misioneros como si el asistir al templo fuera el único requisito.

Son tres las palabras que deben tenerse en cuenta: Convenios, ordenanzas y servicio.

Es en el hogar donde se debe llevar a cabo la preparación para los convenios, las ordenanzas y el servicio. Si para los padres no hay nada más importante, los jóvenes estarán preparados; y debido a ello no perderán ninguna capacitación esencial para sus carreras.

Un nuevo cometido

Los padres y madres tienen el mandato divino de cumplir con sus responsabilidades como tales. Lo que en años pasados hicimos para proteger a nuestros hijos ya no es suficiente en esta época crítica. Por mucho tiempo se ha enseñado en la Iglesia que llegará el día en que ya no podremos sobrevivir sin un testimonio individual de la divinidad de esta obra. Ese día ha llegado. Vemos a los que no tienen un testimonio que se apartan de la verdad y caen presa del error. Y mientras nosotros lamentamos su pérdida, la congoja sobrevendrá a quienes, por no haber enseñado a éstos principios correctos o por haber hecho dudar a los más débiles o abiertamente enseñado falsedades, hicieron que se apartaran de la verdad. Son demasiados los jóvenes entre nosotros que dejan de recibir sus convenios y ordenanzas, o de prestar servicio. La violenta embestida de maldad que ataca a nuestros hogares es más insidiosa y a la vez más audaz de lo que ha sido jamás, y está afectando seriamente a nuestras familias. No será fácil escapar de estas influencias. Seguir leyendo

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Consejo para los Santos

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Consejo para los Santos
Presidente Ezra Taft Benson
del Quórum de los Doce Apóstoles

Ezra Taft Benson«Primero, debemos fortalecer la institución de la familia», y «más que en cualquier otra época de nuestra historia tenemos necesidad de mayor espiritualidad.»

Hace diez años, el presidente Spencer W. Kimball se paró detrás de este púlpito. Durante esa conferencia, fue sostenido por los santos de todo el mundo como Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En la década de su liderazgo que se inició desde entonces, hemos visto un progreso y un aumento inigualados en la historia de la Iglesia.

En su primer discurso como Presidente de la Iglesia, el presidente Kimball declaró que el programa de la Iglesia es «reafirmar y adelantar intrépidamente la obra de Dios con pureza y rectitud, y llevar el evangelio de verdad al mundo que tanto necesita de una forma de vida santificada» (Conference Report, abril de 1974, págs. 9-10). El mensaje que quiero dejar hoy es con el fin de proveer consejo sobre la manera en que podemos llevar la obra de Dios a todo el mundo, tanto a nivel de Iglesia como en forma individual.

Primero, debemos fortalecer la institución de la familia. Es necesario reconocer que la familia es la piedra angular de la civilización, y que el calibre de una nación jamás podrá sobrepasar al de los hogares de sus ciudadanos. La familia es parte de la roca sobre la cual está cimentada la Iglesia. Por lo tanto, hacemos un llamado a todo jefe de familia para que fortalezca la suya.

Creemos que el matrimonio fue establecido por Dios para un sabio propósito eterno. La familia es la base de una vida recta y desde el comienzo del mundo fueron impartidos los papeles o funciones del padre, la madre y los hijos.

Dios le dio al padre la responsabilidad de presidir en el hogar, y es por eso que los padres deben proveer lo necesario, amar, enseñar y guiar a su familia. Dios también designó el papel de la madre. Debe concebir, dar a luz, cuidar, amar y enseñar a sus hijos. La madre es la compañera y consejera de su marido.

En el plan de Dios no existe desigualdad entre los sexos, sino más bien división de responsabilidades. Seguir leyendo

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Bendiciones, cuenta y verás

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Bendiciones, cuenta y verás
élder Yoshihiko Kikuchi
del Primer Quórum de los Setenta

Yoshihiko Kikuchi«El sufrimiento puede volver santas a las personas, al aprender éstas a tener paciencia, perseverancia y autodominio.»

¿POR QUE DEBE MORIR UNA MADRE JOVEN?

Mi amigo Milton tiene seis hijos. Su querida esposa pereció en un accidente automovilístico y lo dejó con seis preciosos hijos. Un día, la niña de seis años se acercó hasta la cama de mi amigo bañada en lágrimas. Milton pensó que se había peleado con sus hermanos. «No, no papito,» le dijo la pequeña. «Me siento muy sola. ¿Dónde está mami? Quiero verla.» El padre la abrazó y le contestó: «Volveremos a estar con mamá otra vez. Ella está ahora con nuestro Padre Celestial.»

LLORÉ Y LLORÉ

El otro día, otra de las niñas le preguntó a la abuelita: «¿Algún día volverá a casa mamá?» La abuela la abrazó, la besó y le dijo: «No, porque está con nuestro Padre Celestial.»

La madre de un niño de 11 años cayó gravemente enferma. Su esposo la llevó a Lago Salado desde Arizona. Unos días después, el niño le escribió:

«Cuidaremos mejor a mamá si regresa a casa pronto.»

Más tarde escribió: «Nos sentimos solos sin ti. . . Estamos muy ocupados. Recibimos el telegrama y nos alegramos de que mamá esté fuera de peligro. . . Voy a terminar porque es hora de dormir. La hermana Allen nos dijo en la clase de religión que debíamos acostarnos a las ocho para dormir lo suficiente. Ahora ya son casi las ocho y media. Adiós. Tu hijo que te quiere. Spencer Kimball.» (Citado en Spencer W. Kimball, por Edward L. y Andrew E. Kimball, Jr., Salt Lake City: Bookcraft., 1979, pág. 50.)

Un día después de haber enviado la carta, falleció su madre. Ese día el obispo recibió un telegrama y fueron a buscar a los niños de los Kimball a la escuela. Todos corrieron a la casa y el obispo les dijo: «Su mamá ha muerto.» El presidente Kimball habló más tarde de esa experiencia y dijo: Seguir leyendo

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Apacienta mis corderos

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Apacienta mis corderos
Elder Boyd K. Packer
del Quórum de los Doce Apóstoles

President Boyd K. Packer«No importa que interrumpáis vuestros estudios, que posterguéis vuestra carrera o planes de casamiento. No importa que ello origine un inconveniente; a menos que tenga un serio problema de salud, todo joven Santo de los Últimos Días debe responder al llamado de servir una misión.»

Quisiera dirigirme a mis jóvenes amigos del Sacerdocio Aarónico, y comenzar con una parábola. Después os someteré a una pequeña prueba.

Supongamos que somos miembros de un mismo barrio y que nuestro obispo nos ha asignado, a vosotros y a mí, para programar un día de campo para todos los miembros del barrio. Se trata de planear la mejor actividad que el barrio jamás haya tenido. No importa cuánto tengamos que gastar.

Reservamos un hermoso lugar en las afueras de la ciudad. Lo tenemos para nosotros solos y no habrá nada que interfiera.

Todos los arreglos están saliendo a las mil maravillas. Entonces llega el día; el clima es perfecto y todo está preparado. Las mesas están puestas en una larga hilera y cubiertas por hermosos manteles y vajilla muy fina. Nunca se ha visto un banquete igual. Las hermanas de la Sociedad de Socorro y de las Mujeres Jóvenes han hecho un trabajo increíble. Las mesas están cubiertas de variados y deliciosos manjares.

Finalmente estamos todos sentados y el obispo pide al patriarca de la estaca que ofrezca la bendición de los alimentos. Cada uno de los hambrientos jovencitos confía secretamente que sea una oración corta.

Precisamente en ese momento surge una interrupción; un ruidoso automóvil entra en el lugar que tenemos reservado y se detiene bruscamente muy cerca de nosotros. Nos sentimos molestos; ¿es que acaso no vieron el cartel que indica que el lugar está reservado?

El conductor, preocupado, se baja del automóvil y levanta el capó. Sale un espeso humo del motor y un hermano del barrio, que es mecánico, afirma que a menos que lo arreglen, el vehículo no llegará muy lejos. Seguir leyendo

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Amo a las hermanas de la Iglesia

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Amo a las hermanas de la Iglesia
Hermana Barbara W. Winder
Presidenta General de la Sociedad de Socorro

Barbara W. Winder«Deseo y anhelo que nos unamos para apoyar al sacerdocio y que unidos sirvamos y edifiquemos el reino de Dios.»

Esto es imponente. Pienso que el venir a una conferencia general de la Iglesia y reunirnos aquí en el Tabernáculo es siempre un gran honor y privilegio, pero tener el privilegio de estar en la presencia del Profeta, dado que sabemos que su salud no siempre le ha permitido estar con nosotros, es una emoción especial. Y el oír la voz de estos grandes líderes me ha conmovido profundamente, y os expreso mi gratitud.

Cuán hermoso ha sido el discurso del presidente Hinckley al expresar su testimonio.

Sé que ha sido algo más que un viaje en avión lo que nos ha traído a mi esposo, el presidente Richard Winder, y a mí a este punto. Mi esposo ha estado sirviendo como presidente de misión de la gran Misión de San Diego, California; y hemos tenido que salir de allí calladamente para venir a esta conferencia este fin de semana. Tengo un testimonio de la revelación y de la inspiración que el Señor da, y pese a la insuficiencia que siento, sé que el Señor sí ayuda y hace que su obra siga adelante.

Sí, soy la misma hermana Winder, para mis amados élderes y hermanas misioneras de San Diego, la misma que estaba con vosotros hace menos de una semana ayudándoos a recordar las cosas que vuestras madres os habían enseñado de conservar planchadas y blancas vuestras camisas y con todos sus botones en su respectivo lugar, a llevar las Escrituras; e incluso tengo conmigo el librito blanco misional. Soy la misma hermana Winder. Y sólo un par de años antes de eso, fui la misma hermana Winder que se sentaba en consejo con estas magníficas hermanas, a las que oísteis ayer, y aprendía de ellas, mis grandes maestras, junto con los miembros de las mesas directivas y sus consejeras, muchas de las que han sido mis queridas amigas y maestras. Me siento muy agradecida a ellas y a los muchos magníficos hermanos con quienes he tenido la oportunidad de servir, de quienes he aprendido. ¡Cuánto les aprecio! Seguir leyendo

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Vuestra tristeza se convertirá en gozo

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«Vuestra tristeza se convertirá en gozo»
élder Robert D. Hales
del Primer Quórum de los Setenta

Robert D. Hales«El propósito del sufrimiento es fortalecernos. Aprendemos a obedecer por medio de las penas que tenemos que pasar.»

Hay muchas clases de tristeza y sufrimiento:

  • El sufrimiento que nos causamos a nosotros mismos.
  • El sufrimiento causado por las debilidades de nuestro cuerpo mortal y la tristeza que sufrimos cuando alguien fallece.
  • El sufrimiento que se nos manda para probarnos.
  • El sufrimiento que nos ayuda a fortalecernos espiritualmente.
  • El sufrimiento que nos hace humillarnos y nos lleva a arrepentirnos.
  • El sufrimiento del Salvador y su sacrificio expiatorio, el acontecimiento más importante de la historia.

Pero si bien es cierto que nuestros sufrimientos y tristeza fortalecen nuestra fe en el Salvador Jesucristo, “nuestra tristeza se convertirá en gozo» (véase Juan 16:20).

Hace treinta años, siendo presidente de rama, estaba entrevistando a un hermano y su esposa.  Ella lo criticaba porque no había proveído económicamente a la familia como ella había esperado; no había sido el compañero que ella había soñado que sería antes del casamiento; y no podían hablar sin discutir y atacarse el uno al otro.

Su esposo la amaba y, sin embargo, ella lo hería.  Vi lágrimas en sus ojos mientras oía los insultos.  Entonces sin poder soportarlo más, dada mi poca experiencia como presidente de rama, ya que sólo contaba con 21 años de edad, le dije: «¿Por qué hieres a la persona que te quiere más que nadie? ¿Por qué haces sufrir a alguien que haría cualquier cosa por ti?»

Su respuesta me sorprendió:

«Discutimos y herimos a los que amamos porque a ellos podemos hacerles más daño.»

Nunca he olvidado esa ocasión.  Hay mucha verdad en el ejemplo que di.  No podemos herir a un extraño tanto como a alguien que amamos.  Sabemos exactamente lo que podemos decir o hacer para herir a nuestros cónyuges, padres o hermanos.  Sabemos que son vulnerables al ataque.  Sabemos cómo herirlos al máximo con nuestras acciones.  Para muchos es una prueba de su fe el que los lastimen los que están más cerca de ellos.  En Zacarías encontramos que cuando a Jesús le preguntaran dónde había recibido las heridas que tenía en las manos, diría: «… fui herido en casa de mis amigos» (Zacarías 13:6).  Sabemos que es cierto que Dios, nuestro Padre, y Su Hijo se sienten tristes cuando pecamos.  Cuando no aceptamos el sacrificio expiatorio de nuestro Señor y le desobedecemos, ¿no estamos hiriendo al que nos ama más que nadie? Seguir leyendo

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Sí, el ángel Moroni vino!

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¡Sí, el ángel Moroni vino!
élder Mark E. Petersen
del Quórum de los Doce Apóstoles

Mark E. Petersen«El Libro de  Mormón fue restaurado en esta época por ministración angélica bajo la dirección de Dios mismo.»

Hace casi dos semanas fue uno de los aniversarios más importantes de la historia de la Iglesia.

El 21 de septiembre de 1823, el ángel Moroni visitó por primera vez al joven profeta José Smith en su casa, cerca de Palmyra, estado de Nueva York.

Al recordarlo hoy, declaramos nuestro solemne testimonio a toda la humanidad de que ¡Moroni en verdad vino! Es un hecho, una verdad inalterable: ¡Moroni vino!

Como ángel de Dios, mensajero del cielo, este glorioso personaje visitó materialmente a José Smith. No fue en un sueño, ni en ninguna circunstancia mística.

Fue una visitación. Dos seres corpóreos conversaron: Moroni, persona resucitada de carne y hueso, que emergió a través del velo eterno e hizo repetidas e inolvidables visitas al joven mortal, José Smith.

Hay muchos que no creen en el ministerio de ángeles. Pero Dios ha empleado este medio de comunicación desde los tiempos de Adán. ¿Hay alguna razón por la que El no deba continuar haciendo lo mismo en nuestra época?

Ángeles sirvieron a muchas personas de los tiempos del Nuevo y del Antiguo Testamento, dándoles mensajes del Señor.

Abraham anduvo y habló con ángeles. Un ángel ayudó a Israel en el Éxodo. (Éxodo 14:19.) Un ángel luchó con un ejército invasor en los días del profeta Isaías. (Isaías 37:36.) Cuando Daniel estaba en el foso de los leones, un ángel «cerró la boca de los leones» y salvó a Daniel de morir. (Daniel 6:22.)

El ángel Gabriel anunció a la virgen María, en Nazaret, que ella sería la madre del Salvador. (Lucas 1:30-33.) El mismo ángel dijo al padre de Juan et Bautista que su hijo profeta pronto nacería. (Lucas 1:13.) Seguir leyendo

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Seamos pacificadores

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Seamos pacificadores
élder Franklin D. Richards
Del Primer Quórum de los Setenta

Franklin D. RichardsQue cada uno de nosotros en nuestra vida diaria asumamos el papel de pacificadores para que así podamos gozar de la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Mis amados hermanos y hermanas, sí, todos somos hermanos y hermanas.  El consejo de las Autoridades Generales, la hermosa música y la oración han hecho de ésta una reunión muy inspiradora.

Hace 23 años, cuando fui llamado como Autoridad General, mis palabras en este hermoso Tabernáculo fueron: «Siento en mi corazón amor por usted, presidente McKay, y por las Autoridades Generales que presiden los asuntos del Reino de Dios.  También amo a mi prójimo y sinceramente puedo decir que no siento enemistad ni odio hacia nadie.  Oro para que el Señor me sostenga en este cargo.»

Sí, realmente el Señor me ha sostenido en este cargo, por lo cual estoy sinceramente agradecido.

Durante la Conferencia General en octubre de 1976, la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce reorganizaron el Primer Quórum de los Setenta. He servido como miembro de la presidencia de este quórum durante los últimos siete años.  Esta ha sido una experiencia muy especial al ver que los cuarenta y siete miembros del quórum han servido en diferentes cargos tanto en las Oficinas generales de la Iglesia como en todo el mundo.  Los felicito por la dedicación que han demostrado y el servicio tan eficaz que han prestado.

Como se ha anunciado en esta conferencia, he sido llamado como presidente del Templo en Washington, D. C., y mi esposa Helen fue llamada para servir como mentora en ese mismo templo.

Estamos agradecidos por la confianza que nuestro Padre Celestial, la Primera Presidencia y las Autoridades Generales han depositado en nosotros.

Aceptamos esta asignación con humildad en nuestro corazón y con el cometido de que pondremos todo lo que esté de nuestra parte para la edificación del Reino de Dios.

Vivimos en una época de guerras y rumores de guerras entre las naciones y de gran odio, conflicto y contención entre la gente. Seguir leyendo

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Se ha extraviado vuestro hijo?

Conferencia General Octubre 1983

¿Se ha extraviado vuestro hijo?

élder Howard W. Hunter
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

«Hay padres que quizás se juzguen muy duramente como tales, y que permitan que esos sentimientos destruyan su vida, cuando en realidad han hecho lo mejor que podían y deben seguir con fe.»


Las Autoridades Generales tenemos el privilegio de conocer a miembros de la Iglesia en todo el mundo, y reunirnos con ellos; miembros que han llevado una vida correcta y criado a su familia bajo la influencia del evangelio.  Estos santos han gozado de las grandes bendiciones y el consuelo que se reciben al examinar, como padres, abuelos y bisabuelos, el largo y bien recompensado esfuerzo que han hecho.  A cada uno de nosotros nos gustaría sentir lo mismo.

Sin embargo, hay muchos padres en la Iglesia y en el mundo que tienen sentimientos de culpabilidad e indignidad, porque algunos de sus hijos se han alejado del rebaño o se han extraviado.  Mis comentarios de hoy se dirigen principalmente a esos padres.

Básicamente, sabemos que, aunque los padres conscientes dan lo mejor de sí, casi todos han cometido errores.  No es posible embarcarse en una empresa como la de la paternidad sin llegar pronto a darse cuenta de que se cometerán muchos errores a lo largo del camino.  Ciertamente, cuando nuestro Padre Celestial confía sus hijos espirituales al cuidado de padres jóvenes e inexpertos, El sabe que éstos tomarán decisiones equivocadas.

Toda pareja de padres pasa por muchas «primeras experiencias» que los ayudan a adquirir comprensión y prudencia, y, como sucede al arar tierra por primera vez, hay posibilidad de cometer errores.  Al llegar el primer hijo, los padres deben tomar decisiones sobre la forma de enseñarle y capacitarlo, de corregirlo y disciplinario.  Pronto llega el día del primer triciclo, y el primer día de clase.  Luego, al llegar a la adolescencia, la primera salida con los amigos, el primer problema con las notas de la escuela, y, posiblemente, la primera vez que pida para volver tarde a la casa o para que le compren algo de valor.

Por cierto, es muy raro el padre o la madre que recorran este difícil camino sin caer en equivocaciones, especialmente en esas primeras experiencias en las que les falta práctica y comprensión.  Aun después de estar más capacitados, la segunda y tercera vez que se presenta uno de esos casos, a veces no resultan más fáciles que la primera, ni se cometen menos errores. Seguir leyendo

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Qué pensáis vosotros del Libro de Mormón?

Conferencia General Octubre 1983
¿Qué pensáis vosotros del Libro de Mormón?
élder Bruce R. McConkie
Del Quórum de los Doce Apóstoles

«Es la evidencia divina, de que Dios a hablado en nuestra época.»

Dos ministros de una de las más grandes e influyentes iglesias protestantes vinieron a una conferencia de nuestra Iglesia a oírme hablar.

Después de la reunión, tuve una conversación privada con ellos en la cual les dije que podrían llegar a saber que José Smith fue el profeta por medio del cual el Señor restauró la plenitud del evangelio para nuestra época.

Añadí que debían leer el Libro de Mormón, reflexionar en sus grandes y eternas verdades y orar al Padre en el nombre de Cristo, con fe, y que El les revelaría la verdad del libro por el poder del Espíritu Santo.

Como todo conocedor del evangelio lo sabe, el Libro de Mormón confirma que José Smith fue llamado de Dios para ser profeta y restaurar las verdades de salvación con sencillez y perfección.

El Libro de Mormón es un volumen de Escrituras santas comparable a la Biblia.  Contiene un registro de los hechos de Dios con los antiguos habitantes de las Américas.  Es otro testamento de Jesucristo.

Contiene la plenitud del evangelio, lo cual significa que es un registro de los hechos del Señor con un pueblo que poseía la plenitud del evangelio, como también que en él se encuentra un resumen y una narración de lo que todos los hombres deben creer y hacer para obtener una herencia en el reino celestial reservado para los santos.

Así como las enseñanzas y los testimonios de Moisés, de Isaías y de Pedro se hacen constar en la Biblia, del mismo modo, las enseñanzas y los testimonios -también divinamente inspirados- de Nefi, de Alma y de Moroni se hacen constar en el Libro de Mormón.

Este registro americano, testigo de Cristo, fue escrito en planchas de oro que un ángel entregó a Jos Smith.  Estos antiguos anales fueron entonces traducidos por el don y el poder de Dios, y ahora se publica al mundo como el Libro de Mormon. Seguir leyendo

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