Conferencia General Abril 1984
El hogar la familia: y unida divina y eterna
Elder Gene R. Cook
del Primer Quórum de los Setenta
«Mi deber es el de aprender a hacer un hogar aquí en la tierra similar al celestial del cual salí.»
Hermana Smith, en nombre de todas las hermanas de la Iglesia, y ciertamente de todos los hermanos también, le damos las gracias, así como a la hermana. Cannon, por el servicio prestado.
Hace unos años, un incendio surgió a medianoche y redujo a escombros la casa de una familia. Un vecino acudió a consolar al niño de siete años, y sin saber que aprendería de éste un gran principio, le dijo: «Johnny, es muy triste que tu hogar haya sido destruido». Johnny pensó un momento y luego dijo: «Se equivoca usted, señor Brown, ése no era nuestro hogar, era sólo nuestra casa. Todavía tenemos nuestro hogar, sólo que ahora no tenemos dónde ponerlo».
¡Qué gran principio sobre el hogar, enseñado por un niño! ¿Qué imagen nos trae a la mente la palabra hogar? A algunos, un edificio, a otros, un lugar donde dormir, un sitio donde comer, un lugar donde almacenar cosas materiales.
Pero para los que se inclinan más a lo espiritual, podría significar: «El lugar donde está mi familia, donde está mi corazón, un lugar sagrado, un lugar de paz, un refugio de un mundo inicuo».
La voz apacible y delicada señala un significado todavía más profundo: El hogar es el «cielo». Somos forasteros aquí en la tierra. Mi verdadero hogar no está aquí sino allá. Mi deber es el de aprender a hacer un hogar aquí en la tierra similar al celestial del cual salí. El Señor ha dicho de nuestra instrucción: «Aun antes de nacer, ellos . . . recibieron sus primeras lecciones en el mundo de los espíritus, y fueron preparados para venir . . . [a] obrar en su viña en bien de la salvación de las almas de los hombres» (D. y C. 138:56).
Vemos que se nos enseñó a obrar en la viña, buena parte de lo cual, tal vez la más importante, era saber obrar dentro del hogar. Nos instruyó el Señor, el más excelso de todos los maestros. Por tanto, quizá el reaprendizaje aquí en la tierra, con nuestro albedrío, sea mayormente vivir y redescubrir esas enseñanzas en la vida mortal. Seguir leyendo






































