Simplemente hermoso; hermosamente simple

Simplemente hermoso; hermosamente simple

Élder Gary E. Stevenson
Del Cuórum de los Doce Apóstoles
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Simplemente hermoso; hermosamente simple

El evangelio de Jesucristo es “simplemente hermoso y hermosamente simple”.

Para recibir la vida eterna, debemos “veni[r] a Cristo, y perfeccio[narnos] en él” [Moroni 10:32]. Conforme venimos a Cristo y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, participamos en la obra de salvación y exaltación de Dios, que se centra en responsabilidades divinamente asignadas. Esas responsabilidades divinas están alineadas con las llaves del sacerdocio restauradas por Moisés, Elías y Elías el Profeta, según están registradas en la sección 110 de Doctrina y Convenios, y con el segundo gran mandamiento que nos dio Jesucristo de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Ellas se hallan en las primeras dos páginas del Manual General actualizado, disponible para todos los miembros.

  1. Vivir el evangelio de Jesucristo
  2. Cuidar de los necesitados
  3. Invitar a todos a recibir el Evangelio
  4. Unir a las familias por la eternidad

Quizá las vean como yo lo hago: como una guía para volver a nuestro amoroso Padre Celestial.

Se ha dicho que el evangelio de Jesucristo es “simplemente hermoso y hermosamente simple”. El mundo no lo es; es complicado, complejo y lleno de turbulencia y contención. Somos bendecidos al tener cuidado de no permitir que la complejidad, tan común en el mundo, se interponga en la manera en que recibimos y ponemos en práctica el Evangelio.

Todos debemos esforzarnos por mantener sencillo el Evangelio: en nuestra vida, nuestra familia, nuestras clases y cuórums, y nuestros barrios y estacas.