Presidente Lorenzo Snow (1814-1901)
| Puntos sobresalientes de la vida de LORENZO SNOW (1814-1901) | |
| Edad | |
| — | Nace en Mantua, condado de Portage, Ohio (el 3 de abril de 1814). |
| 17 | La madre de Lorenzo Snow y su hermana Leonora se unen a la Iglesia; Lorenzo escucha a José Smith hablar en Hiram, Ohio (1831). |
| 21 | Ingresa en el Colegio de Oberlin; su hermana Eliza R. se une a la Iglesia (1835). |
| 22 | Asiste a la Escuela de los Profetas en Kirtland; se bautiza en la Iglesia (1836). |
| 23 | Sirve una misión en Ohio (1837). |
| 24-25 | Se muda a Far West; cumple una misión en el sur de Misuri’, Illinois, Kentucky, y en Ohio (1838-39). |
| 26-29 | Cumple una misión en la Gran Bretaña; regala un Libro de Mormón a la reina Victoria (1840-43). |
| 30 | Se entera del martirio de José Smith mientras fomentaba la candidatura del Profeta en Ohio (1844). |
| 31 | Se casa con Charlotte Squires y Mary Adeline Goddard (1845). |
| 32-34 | Atraviesa los llanos; preside sobre Mt. Pisgah (1846-48). |
| 35 | Es ordenado apóstol; ayuda a organizar el principio del Fondo Perpetuo de Emigración (1849). |
| 35-38 | Cumple una misión en Europa (1849-52). |
| 38 | Organiza la Sociedad Polisófica (1852). |
| 39 | Es llamado a presidir sobre la colonización de Brigham City (1853). |
| 40 | Participa en la organización de la Sociedad Filosófica; posteriormente llamada Sociedad Científica Universal (1854). |
| 50 | Cumple una misión breve en Hawai durante la temporada del problema de Walter M. Gibson (1864). |
| 58-68 | Funge como presidente del Consejo Legislativo Territorial de Utah (1872-82). |
| 58-59 | Hace una gira a Europa y Asia Menor; participa en la dedicación de Palestina para la congregación de los judíos (1872-73). |
| 59-63 | Colabora como uno de los siete consejeros del presidente Brigham Young (1873-77). |
| 59-66 | Fomenta la Orden Unida en Brigham City (1873-80) |
| 65 | Ofrece las oraciones dedicatorias en el Templo de Manti (1879). |
| 71 | Cumple una misión de corto tiempo entre los indios del noroeste de los Estados Unidos (1885). |
| 72-73 | Pasa un encarcelamiento de once meses por cargos de poligamia (1886-87). |
| 73 | Muere el presidente John Taylor (1887). |
| 75 | Llega a ser presidente del Quorum de los Doce (1889). |
| 79 | Liega a ser presidente del Templo de Salt Lake (1893). |
| 84 | Es sostenido como presidente de la Iglesia (1898). |
| 85 | Inicia la campaña sobre diezmos, empezando en el sur de Utah (1899). |
| 87 | Muere en Salt Lake City, Utah el 10 de octubre de 1901. |
Esclavitud financiera
Tal como profetizara Wilford Woodruff, la imagen de la Iglesia empezó a cambiar durante la última parte del siglo diecinueve. Sin embargo, los cambios a gran escala, por lo general, tardan en ocurrir. Así fue con los problemas de la Iglesia. Cuando el presidente Woodruff tomó a su cargo la dirección de la Iglesia, ésta estaba sumamente endeudada. A través de los años problemáticos de la poligamia, la Iglesia tuvo que afrontar la defensa de sus derechos, con procedimientos legales. Grandes sumas del dinero de la Iglesia se gastaron para pagar honorarios de abogados y otros gastos de tribunal en defensa de los miembros más pobres de la Iglesia involucrados en tales juicios. Se habían usado otros fondos para financiar una campaña en el este a fin de combatir la expedición de leyes que tenían por fin perjudicar la causa de la Iglesia. Entonces, cuando el gobierno expropió muchas propiedades de la Iglesia como resultado de la ley Edmunds-Tucker, los ingresos de los diezmos bajaron. Muchos santos no estaban ya dispuestos a pagar diezmos con la expropiación por el gobierno de las propiedades de la Iglesia.
Durante su administración, el presidente Woodruff hizo todo lo posible para librar a la Iglesia de deudas; pero las condiciones habían sido tales que las obligaciones financieras de la Iglesia resultaban difíciles de solventar. La terminación del Templo de Salt Lake había costado una fuerte cantidad. El costo de la educación de los miembros de la Iglesia en las academias de la misma continuaba aumentando, y la erogación necesaria para las operaciones de las industrias que pertenecían a la Iglesia también empobrecía su economía. Para colmo, los Estados Unidos sufrieron una depresión financiera muy dura a principios de la década de 1890, haciendo que el pago de los diezmos fuese una verdadera prueba de fe por parte de los miembros de la Iglesia. Para el año de 1898 la deuda de la Iglesia alcanzó aproximadamente la suma de un millón y cuarto de dólares.
En los tiempos actuales esta suma parecería relativamente pequeña. Sin embargo, cuando nos damos cuenta de que el dinero en aquel tiempo era difícil de adquirir —especialmente en Utah— y que el total de los miembros de la Iglesia en aquel tiempo apenas rebasaba los doscientos mil, con muchos de los miembros esparcidos en ramas de la Iglesia en los campos misionales o en colonias dispersas por todos los Estados Unidos y en varios países extranjeros, luchando con la tierra para ganarse la vida, dicha cantidad que la Iglesia debía, alcanzó dimensiones atemorizantes.
Once días después del fallecimiento del presidente Woodruff se organizó una nueva presidencia, con Lorenzo Snow como presidente. Sobre los ancianos pero capaces hombros de este hombre cayó la tarea de librar a la Iglesia de dicha deuda. Aunque tenía ochenta y cinco años cuando llegó a ser presidente, quizás ningún hombre se había preparado mejor, espiritual y temporalmente, para ser director que el élder Snow; el último de los que podríamos llamar de la “primera generación” de los oficiales de la Iglesia.
El interés de su hermana
Muchos viajeros extranjeros conocieron a Lorenzo Snow durante los últimos días de su vida, y algunos dejaron sus impresiones escritas acerca de él. Sobre la apariencia del presidente Snow un tal señor Prentis de la Carolina del Sur escribió:
. . .Cuando me presentaron con el presidente Lorenzo Snow, por un momento me quedé atónito al ver que su rostro, con excepción de otro, era el más exaltado en santidad que jamás haya tenido el privilegio de ver. Su rostro era un poema de paz. . . En las profundidades tranquilas de sus ojos se percibía el “hogar de la oración silenciosa” y la morada de una fortaleza espiritual. Al hablar de “la palabra profética más firme” y de la seguridad de la esperanza que era suya, así como la fe incansable que había conquistado las pruebas y dificultades de una vida trágica. . . me sobrevino un sentimiento por demás extraño, de que yo estaba en un lugar santo. . .1
El reverendo W.D. Cornell escribió del élder Snow:
Yo. . . me encontré estrechando la mano a uno de los hombres más agradables que jamás haya conocido. . . un maestro en el arte de conversar, de extraordinaria ingeniosidad, que le hacía a uno sentir un agradable bienestar en su compañía.
El presidente Snow es una persona culta en mente, alma y cuerpo. Su léxico es selecto, diplomático, amigable y educado. . . La esencia de su espíritu es tan tierna como la de un niño. Al presentarse uno con él se siente mucho agrado. Al conversar con él, gana simpatías. Cuánto más se charla con él más se le ama.2
De tales descripciones sobre Lorenzo Snow no se sospecharía que este hombre amable y apacible, de joven tenía la ambición vehemente de ser soldado. A diferencia de José Smith, Brigham Young, John Taylor y Wilford Woodruff, Lorenzo no se preocupaba mucho en cuanto a la religión en los primeros años de su vida. Fue criado dentro de un ambiente creyente y devoto, tuvo inclusive la oportunidad de escuchar una vez al profeta José cuando se dirigía a un grupo; sin embargo, no se sintió motivado hasta poco después de los veinte años, a interesarse en asuntos religiosos.
Nació en 1814 durante la época en que su país estaba en guerra con Inglaterra, Lorenzo parece haberse contagiado con las emociones de la vida militar. Antes de terminar su carrera militar, fue comisionado como teniente por el gobernador de Ohio.
Sin embargo, el Señor y la hermana de Lorenzo, Eliza R. Snow, la famosa poetisa de la Iglesia, tenían otros planes para Lorenzo. Eliza tenía una preocupación respecto de su hermano. Consideraba que si seguía su ambición militar, su vida acabaría en el campo de batalla; por tanto, esperaba una oportunidad para alejar su interés de todo lo militar, y esta oportunidad le llegó cuando Lorenzo tenía veintiún años.
Al resolver que una educación sería tan importante como su carrera militar, Lorenzo aprovechaba cualquier oportunidad para seguir estudiando. Después de asistir a las escuelas primaria y secundaria cerca de su casa, ingresó en Oberlin (un colegio presbiteriano) en Ohio. Mientras estuvo allí sintió fuertes inclinaciones hacia la religión. Poco antes de terminar su curso en Oberlin, Lorenzo escribió a su hermana: “Si no hay nada mejor que lo que encuentro aquí en Oberlin, adiós a todas las religiones”.3 Eliza captó pronto la oportunidad presentada por la confusión de su hermano con relación a la religión, pues recordaba a que a Lorenzo le había impresionado algo la Iglesia, ya que como antes se mencionó, él había escuchado al profeta José hablar y había guardado algo persuadido. Además de esto, existía el hecho de que ella había sido bautizada en la Iglesia unos meses antes.
También estaba a su favor el hecho de que Lorenzo, mientras viajaba a Oberlin, conoció a David W. Patton, presidente del Quorum de los Doce, quien entonces regresaba de una misión en Canadá. Durante los treinta kilómetros que viajaron juntos, los dos deliberaron largamente y el élder Patton dejó una buena impresión en Lorenzo. Dándose cuenta de que todas estas cosas estaban a su favor, Eliza escribió a su hermano menor invitándole a venir a Kirtland después de su curso en Oberlin con el fin de poder seguir estudiando el hebreo bajo la dirección de un profesor competente de hebrero en la Escuela de los Profetas.
Esta experiencia en la escuela con los hermanos de la Iglesia, fue la chispa que prendió la llama religiosa en Lorenzo Snow. El joven Lorenzo había llegado sin ninguna intención de convertirse a la Iglesia; simplemente quería coronar sus estudios con el conocimiento del hebreo. Sin embargo, cuando llegó a Kirtland lo impresionaron sobremanera los miembros de la Iglesia y el profeta José Smith. Especialmente le impresionó José Smith padre, progenitor del Profeta, quien habló con Lorenzo acerca del tiempo en que el joven se uniría a la Iglesia. Recordándolo después, Lorenzo declara:
Me sorprendió cuando me dijo, “No te preocupes, tómalo con calma y el Señor te mostrará la verdad de esta gran obra de los últimos días, y tendrás el deseo de ser bautizado”. . . Estudié los preceptos. . . escuché el discurso del Profeta sobre los temas más importantes. A veces era tal el Espíritu Santo que recibía, que hablaba como con voz de un arcángel y con todo el poder de Dios; toda su persona brillaba y su rostro resplandecía hasta tornarse tan blanco como la nieve. . . Finalmente mis oraciones fueron contestadas y estuve tan suficientemente convencido de la verdad que deseé bautizarme con el fin de lograr un conocimiento por mí mismo del testimonio que José Smith tenía de haber visto a Dios. . .4
Me llegó un agradable espíritu de paz que jamás había antes experimentado, y me sentí conforme con el sacrificio que había hecho. Desde entonces me he sentido avergonzado de haberlo llamado un sacrificio, pero en aquel tiempo fue para mí un sacrificio, pues podía ver que cambiaría todo mi futuro y quizás destruiría todos mis prospectos y aspiraciones mundanas, además de que sería una gran desilusión para mis parientes y amigos.5
Una nueva motivación
Es interesante observar lo que le sucede a un individuo una vez que el Espíritu del Señor llega a constituir la fuerza que lo dirige. Lorenzo Snow es un buen ejemplo de la manera tan grande en que las metas en la vida de un hombre pueden cambiar.
Poco después de su bautismo, Lorenzo Snow recibió una manifestación especial como pocas veces se recibe del Señor. El describe esta experiencia con las siguientes palabras:
Unas dos o tres semanas después de bautizarme, sumergido en mis estudios, empecé a meditar sobre el hecho de que no había obtenido un conocimiento de la veracidad de la obra; que no había realizado el cumplimiento de la promesa “el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios”. (Juan 7:17), y empecé a sentirme muy incómodo. Hice a un lado mis libros, salí de la casa y anduve por los campos bajo la influencia deprimente de un espíritu triste y desconsolado, cuando una nube de oscuridad indescriptible pareció envolverme. Me había acostumbrado al terminar el día, a salir a una arboleda cerca de mis habitaciones, para hacer una oración secreta; pero esta vez no me sentí con ganas de hacerlo así. El espíritu de la oración se había apartado y los cielos parecían haberse cerrado completamente sobre mi cabeza. Al fin, al darme cuenta de que el tiempo acostumbrado para la oración secreta había llegado, decidí no pasar por alto mi hábito vespertino y, como mera fuerza de costumbre, me arrodillé como solía hacerlo en el lugar de solaz acostumbrado, pero sin sentir lo que siempre sentía.
Apenas había abierto la boca en un esfuerzo para orar, cuando escuché un ruido, precisamente sobre mi cabeza, como el del roce de una prenda de seda, e inmediatamente el Espíritu de Dios descendió sobre mí, envolviendo completamente todo mi cuerpo, llenándome desde la cabeza hasta los pies y ¡Oh, cuán grande fue el gozo y la felicidad que sentí! Ninguna lengua podría describir la transición casi instantánea de un estado mental nebuloso y de oscuridad espiritual a una refulgencia de luz y conocimiento, como la de esa ocasión en que se me abrió el entendimiento. Entonces recibí el conocimiento perfecto de que Dios vive, que Jesucristo es el hijo de Dios y de la restauración del sagrado sacerdocio y de la plenitud del evangelio. Fue un bautismo completo, una inmersión tangible en el principio o elemento celestial, el Espíritu Santo; y aún más real y físico en sus efectos sobre cada parte de mi sistema que la inmersión en el agua; desechando para siempre, tanto como la razón y la memoria perdure, toda posibilidad de duda o de temor con relación al hecho que nos llegó históricamente, de que “el Niño de Belén” es verdaderamente el Hijo de Dios; también el hecho de que Él ahora se revela a los hijos de los hombres y les comunica conocimiento al igual que en los tiempos de los apóstoles antiguos. Estaba completamente satisfecho, como debía estarlo, porque mi expectación fue más que una realidad, creo que puedo decirlo a su máximo grado.
No puedo decir cuánto tiempo permanecí en este estado de inmensa felicidad e iluminación divina; pero pasaron muchos minutos antes de que el elemento celestial que me había cubierto plenamente empezara gradualmente a retirarse. Al levantarme del suelo, con el corazón henchido de gratitud para con Dios, más de lo que con palabras pudiera expresar, me di cuenta de que Él había conferido sobre mí lo que solamente un ser omnipotente puede conferir; sentí aquello que es más valioso que todas las riquezas y honores del mundo. Aquella noche, al retirarme a descansar, se repitieron las mismas manifestaciones maravillosas, y continuaron así durante varias noches sucesivas. El dulce recuerdo de estas experiencias gloriosas, desde aquel entonces hasta la fecha, me hace revivirlas, impartiendo una influencia inspiradora que se extiende por todo mi ser, y que confío seguirá haciéndolo hasta el fin de mi existencia terrenal.6
Probablemente había una razón especial para que Lorenzo Snow fuera tan bendecido del Señor; quizás haya sido uno de los “nobles y grandes” (Abraham 3:22) de entre quienes Dios escogió a sus caudillos en la vida premortal. Esta grandeza del élder Snow está aún más claramente demostrada en la bendición que recibió del patriarca José Smith, padre:
Tú tienes una gran obra por hacer en tu día y generación. Dios te ha llamado al ministerio. Debes predicar el evangelio de tu Salvador a los habitantes de la tierra. Tu fe será semejante a la del hermano de Jared. . . No habrá un hombre más poderoso que tú en la tierra. . . Los enfermos te mandarán sus prendas y con solo tocarlas tú, ellos se aliviarán. Tendrás poder sobre los espíritus impuros; a tu mandato los poderes de las tinieblas retrocederán y los demonios se alejarán. Si fuese prudente los muertos se levantarán y obedecerán tu mandato. . . Tendrás una vida muy larga. El vigor de tu mente no se abatirá y el vigor de tu cuerpo será preservado.7
Poco tiempo después de su relación con la Iglesia, las metas de este joven empezaron a cambiar. Si antes de unirse a la Iglesia su principal deseo era el de seguir estudiando, ahora empezaba a tener el deseo de salir a la misión más que cualquier otra cosa en la vida. Durante el invierno de 1836-37 Lorenzo asistía a la escuela y fue aconsejado por Sidney Rigdon a que continuara con sus estudios. Sin embargo, en el corazón de Lorenzo ardía el deseo de ser útil a su Señor en el campo misional, y nadie podía persuadirlo a hacer lo contrario.
Así pues, en la primavera de 1837, salió sin bolsa ni alforja con la intención de predicar el evangelio en las ciudades circunvecinas de Ohio. Esta experiencia misional de corto tiempo fue una que élder Snow jamás olvidó, pues siendo una persona que no le gustaba que otra sufragara sus gastos, fue difícil para él depender de otros en su sustento y alojamiento. Además de esto, era muy tímido y nunca antes había hablado en público. Cuando se le asignaba algún discurso durante esta misión, a menudo oraba varias veces al día pidiendo fuerza espiritual para cumplir con su asignación como misionero. Aunque le era difícil desempeñar la obra misional, Lorenzo comprendió pronto que esta misión sería para él una experiencia más compensadora que todos los estudios que podría haber cursado.
Las metas y actitudes del élder Snow cambiaron mucho durante sus primeros días en la Iglesia. Poco tiempo después de su misión en Ohio se trasladó con los Santos de los Últimos Días a Misurí. En una ocasión viviendo en esta entidad, mientras se recuperaba de una enfermedad seria, decidió ir de caza; éste había sido su pasatiempo favorito en Ohio, y cuando avanzaba en busca de los guajolotes de Misurí, empezó a pensar con más seriedad acerca de lo que estaba haciendo:
. . .mi mente se concentró en lo que yo perseguía, en que me divertía haciendo daño y matando a criaturas inofensivas e inocentes que quizás tenían tanto derecho a la vida y sus encantos como yo. Recapacité que este pasatiempo no tenía ninguna justificación y sintiéndome culpable, guardé mi rifle, regresé a casa, y desde entonces no he sentido afición alguna hacia este deporte sangriento.8
Tal fue el cambio que tuvo el élder Snow como resultado, según él, de su estudio del evangelio tal cual había sido restaurado mediante José Smith. Perdió toda inclinación de destruir lo que tuviera vida. Ahora su deseo era únicamente el de crear, especialmente el de enriquecer la vida de sus semejantes. Encontró que podría hacer esto más eficazmente en el campo misional. Durante el otoño de 1838 se sintió nuevamente instado a hacer la obra misional. Esta vez su campo fue más extenso —el sur de Misurí, Illinois, Kentucky y Ohio— y el trabajo físico más difícil. Durante esta misión pasó experiencias muy semejantes a las que Wilford Woodruff describió sobre su misión en los estados del sur. Lorenzo no gozaba de buena salud cuando salió a la misión; y cuando salió de Kentucky hacia Ohio durante la última parte de su misión, era el mes de febrero, el peor tiempo del año para viajar en esa zona. Una gran parte de los 800 kilómetros del viaje la atravesó en medio de lluvia y nieve. Cuando por fin llegó a Ohio, donde había trabajado como misionero tan solo un año antes, estaba sumamente débil. Tan agobiante fue la travesía para el élder Snow que decayó físicamente al grado de que los santos en Ohio no lo reconocieron, y después de su llegada se vio obligado a pasar muchos días en cama, con una temperatura muy alta que le impedía salir. Mediante las bendiciones del sacerdocio, pudo finalmente levantarse para estar en los negocios de su Padre, en la obra misional, durante el verano y otoño de 1839. Durante el invierno de aquel año enseñaba como maestro de escuela en Ohio, esperando la primavera y el regreso a su familia, que había sido recientemente expulsada de Misurí.
Sobre los mares hacia Gran Bretaña
Poco después de su llegada a Nauvoo en la primavera de 1840, el élder Snow estaba en camino nuevamente hacia el campo misional; esta vez a la Gran Bretaña. Era un privilegio para él servir allí al Señor en el campo misional durante el tiempo en que Brigham Young, John Taylor y Wilford Woodruff estaban teniendo un éxito tan grande entre la gente de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda. Y aquí, en el campo misional, la capacidad directiva del élder Snow empezó a desarrollarse. En febrero de 1841, dos meses antes de que la mayoría del Quorum de los Doce fuese llamada a regresar, Lorenzo fue nombrado para presidir sobre los miembros de la Iglesia en Londres. Siendo el representante oficial de la Iglesia en Londres, obsequió un Libro de Mormón especialmente encuadernado a la Reina Victoria, una de las regentes más famosas de Inglaterra. Más tarde fue llamado para ayudar al presidente de la misión, y cuando Lorenzo regresó de la misión a su casa en 1843, se le pidió hacerse cargo de un grupo de 250 santos con destino a Nauvoo. Siendo aún un joven de veintinueve años de edad, Lorenzo Snow ocupaba puestos que requerían de hombres con sólido criterio y cualidades directivas.
De vuelta en “La Ciudad Hermosa” Lorenzo Snow, por primera vez, empezó a permanecer en un lugar aproximadamente siete años atrás, desde que se uniera a la Iglesia. Poco después de su llegada se le dio la oportunidad de fungir como oficial militar cuando José Smith le pidió organizar una compañía militar —principalmente de entre aquellos que el élder Snow había traído con él de Inglaterra— para formar parte de la Legión de Nauvoo. Una vez realizada esta tarea, Lorenzo Snow fue elegido como capitán dé esta compañía.
Actividades en Nauvoo
Durante un buen lapso de este período en Nauvoo, Lorenzo trabajó como maestro de escuela en la colonia de Lima localizada a cuarenta y ocho kilómetros al sur de Nauvoo. En esos días el cargo de un maestro era difícil. Algunos alumnos en esa colonia, por ejemplo, eran verdaderos rufianes, al grado de que habían golpeado a sus maestros anteriores, acabando con la escuela. Esto, sin embargo, no sucedió con el élder Snow, quien pudo ganarse la confianza y cooperación, ayudando finalmente a los alumnos a comprender lo importante que sería para ellos la educación en su vida.
Mientras estuvo en Nauvoo pudo conocer mejor a las personas que tenían puestos directivos en la Iglesia. Por ejemplo, cuando el profeta José pensó en mandar a algunos de los hermanos para explorar Oregon y California con el fin de buscar un lugar conveniente para establecer a los santos, Lorenzo Snow fue uno de los asignados. La expedición, sin embargo, jamás se envió, ya que se necesitaba a los hermanos para otras asignaciones. Más tarde cuando el Profeta delegó a personas para exponer su plataforma política a través de la nación, el élder Snow fue elegido para hacer la campaña en Ohio. Fue durante esta misión cuando Lorenzo se enteró del martirio del Profeta.
Después de la muerte de José Smith se necesitaron nuevamente los servicios de Lorenzo en Nauvoo. Entre junio de 1844 y principios del éxodo a Salt Lake City él participó en la construcción del Templo de Nauvoo. Su primera asignación fue la de salir en una misión de corto tiempo, reuniendo donaciones y diezmos para el templo. Después de terminar esta misión, Lorenzo trabajó como obrero en el templo hasta que fue necesario el éxodo. Durante este tiempo recibió también un llamamiento para ocupar un puesto de gran responsabilidad, el de superintendente de las escuelas primarias en Nauvoo.
Monte Pisgah
Durante el éxodo, Lorenzo Snow no formaba parte del frente principal del movimiento del Campamento de Israel. En cambio, fue llamado por los directivos de la Iglesia para presidir sobre la colonia granera en Monte Pisgah, donde antes se había visto obligado a permanecer por motivo de su enfermedad. Durante este tiempo Lorenzo también estuvo cerca de la muerte, yaciendo en estado de gravedad con fuertes calenturas por varios días. Una vez más fue preservado por el poder del sacerdocio y el cuidado de sus esposas y su hermana Eliza. Cuando Charles C. Rich, que había presidido sobre la colonia, fue llamado para unirse al cuerpo pirncipal de los santos en Council Bluffs, Lorenzo fue llamado para tomar las riendas de la colonia.
En su cargo como director espiritual en la colonia de Monte Pisgah, el élder Snow pudo demostrar por primera vez su buena visión aplicada a problemas administrativos así como su habilidad como colonizador. Los santos en Pisgah estaban en la miseria cuando él llegó a ser su dirigente. Pocos tenían alimentos y ropa suficientes, y las enfermedades causaban muchos sufrimientos y muertes. Inmediatamente, el presidente Snow organizó y mandó gente a Ohio para pedir contribuciones a personas acaudaladas que no eran miembros de la Iglesia. Tuvo tanto éxito esta misión, que el élder Snow pudo atender las necesidades de los santos en Monte Pisgah y mandar un cargamento de provisiones como regalo de Año Nuevo al presidente Young para los santos en Council Bluffs.
Además de proveer alimento para los miembros del grupo de Monte Pisgah, el élder Snow pudo levantarles el ánimo, ingeniendo varias actividades de diversión. Este fue vitalmente necesario por motivo de que muchas familias, incluyendo la del élder Snow, habían perdido ya hijos u otros seres amados en el éxodo de Nauvoo.
Tuvo tanto éxito el élder Snow como director en Monte Pisgah que sus habilidades se utilizaron también para ayudar a los dirigentes en Garden Grove para solucionar sus problemas organizar a su gente. Luego, durante la primavera de 1848, Lorenzo fue nombrado capitán sobre cien subordinados por el presidente Brigrham Young y se le aconsejó seguir con su grupo hasta los valles de los montes. Con este grupo de trescientas veintiún almas en sus noventa y nueve carretas, el élder Snow les abrió camino a traves de los llanos con tiros de bueyes, hasta llegar al valle en el otoño de 1848.
Un apóstol llamado a Italia
Para sorpresa del élder Snow, en febrero de 1849 fue llamado a comparecer en una reunión del Quorum de los Doce. En esta reunión fue llamado y ordenado apóstol y miembro del Quorum de los Doce.
Durante el verano ocupó el puesto de presidente del comité para la celebración del Día del Pionero, y en el otoño fue nombrado para reunir fondos con el fin de que los santos de escasos recursos pudieran inmigrar. (Este movimiento se convirtió más adelante en el Fondo Perpetuo para Inmigrantes.)
En aquel otoño, en la conferencia de octubre, Lorenzo Snow fue llamado junto con John Taylor y Erastus Snow, para abrir Europa a la predicación del evangelio, con la asignación especial de establecer una misión en Italia, sede del catolicismo. Además de esto, fue comisionado para predicar el evangelio en otras partes del mundo si el Espíritu así lo instara. El élder Taylor fue quien abrió Francia para la obra misional, y el élder Erastus Snow abrió Escandinavia.
Es obvio decir que el trabajo del élder Snow durante este tiempo fue sumamente difícil; pero él siempre estaba dispuesto a acometer un desafío. Por fin, él y los que lo acompañaban empezaron a tener éxito entre los Waldenses, un grupo de protestantes en la región de Piedmont en Italia.
Desde Italia el élder Snow dirigió la iniciación de la obra misional en Suiza, Sicilia, India y Malta, la pequeña isla donde el apóstol Pablo naufragó. En efecto, es muy interesante observar la semejanza entre Pablo y Lorenzo Snow. Ambos laboraron misionalmente en Italia y Malta. Ambos trabajaron en Malta por motivo de problemas de navegación: Pablo naufragó allí y Lorenzo se vio obligado a permanecer más tiempo del proyectado por motivo de descomposturas de un barco en el Canal de Suez. Mientras se encontraba en Malta, Lorenzo decidió que esta isla sería un buen lugar para la impresión de folletos para surtir a Italia, España, Suiza, Bombay y Calcuta. El también confiaba en llevar el evangelio desde Malta hasta Grecia, Rusia y el imperio Turco. Su visión para la obra de Dios no tenía límites. A semejanza de Pablo, tenía el deseo de predicar el evangelio en España. (Los misioneros trabajaron por un tiempo en Gibraltar.) De hecho, el sueño del élder Snow era hacer su recorrido de regreso a Utah viajando por el este, con la intención de dar toda la vuelta al mundo. Sin embargo, no le fue posible realizar su sueño por motivo de un llamamiento especial de la Primera Presidencia todos los miembros del Quorum de los Doce para asistir a la conferencia de abril.
Por tanto, después de una ausencia de cerca de tres años —durante la cual había cruzado llanos entre indios hostiles, viajando por los mares de la tierra con fuertes tormentas y atravesado los Alpes con fuertes nevadas— el élder Snow una vez más volvió a vivir entre los santos en el valle
De vuelta en el valle
Poco después de su llegada al Valle del Lago Salado empezó de nuevo a utilizar sus muchos talentos. Además de su empleo como maestro en la escuela durante el invierno, Lorenzo Snow fue nombrado como rector de la Universidad de Deseret y asignado al cuerpo legislativo del territorio de Utah; puesto que conservó por treinta años aproximadamente. En efecto, en 1872, fue elegido presidente del Consejo Legislativo, puesto que ocupó por diez años. Durante estos años fue llamado a servir en diferentes tipos de comités que aprovecharon los muchos talentos de este hombre.
Al parecer Lorenzo Snow nunca se sentía satisfecho pues siempre deseaba lo mejor para su pueblo. Por tanto, intuyendo la necesidad entre los pioneros de apreciar óptimamente las artes y las ciencias, organizó lo que llegó a conocerse como la Sociedad Polisófica (muchas ciencias).
El objeto principal de esta Sociedad era agrupar a la gente para pasar veladas de música, poesía, lectura y comentarios sobre varios temas. Al principio se efectuaban las reuniones en la casa del élder Snow y más adelante en el Salón de los Setenta. Finalmente, el grupo llegó a ser tan grande que tuvieron que usar el Salón Social de Lago Salado para reunirse. El éxito de este tipo de actividades se puede apreciar mejor actualmente, al reconocer el hecho de que el espíritu del programa de la AMM surgió de este plan de Lorenzo Snow.
Aún más notorio es el hecho de que esto fue la base sobre la cual todas las Asociaciones de Mejoramiento Mutuo se han fundado, a ello se deben sus ideales que consisten en utilizar los varios talentos y dones que poseían los que llegaban, a la vez que les proporcionaban una expansión e influencia mayores, proveyendo diversión y difundiendo inteligencia, siendo también el semillero de jóvenes aspirantes de ambos sexos en cuanto a la orientación y presentación de sus ideas relativas al arte, literatura, ciencias, religión, política y recreación; refinando, purificando y engrandeciendo, bajo el control del sacerdocio, el desarrollo mental y el progreso intelectual de Israel en nuestros tiempos.9
Además de su trabajo en la Sociedad Polisófica, el élder Snow, junto con Wilford Woodruff y John Taylor, participaron en la Sociedad Científica Universal que tenía como propósitos:
. . .El mejoramiento y la elevación de los poderes e intereses intelectuales de sus miembros,
- Al efectuar conferencias y ponencias sobre cada ramo del arte y la ciencia;
- Mediante el uso de una buena biblioteca y un salón de lectura;
- A través de colecciones de cada ramo para formar un museo extenso;
- Al obtener instrumentos y aparatos para ilustrar los adelantos en el arte y la ciencia.10
Más comunidades ideales
Probablemente la prueba más ardua para el élder Snow como conductor cívico llegó en 1853, cuando fue llamado para ir a Brigham City al norte de Utah para ayudar a levantar esa comunidad, que estaba teniendo problemas. Era común durante el tiempo de la colonización asignar a alguna de las Autoridades Generales para dirigir el trabajo. George A. Smith y Erastus Snow fueron enviados a fortalecer las colonias al sur de Utah; Orson Hyde fue enviado a establecer una colonia en Green River; y Ezra T. Benson y Wilford Woodruff fueron enviados a Tooele, al oeste de Salt Lake. Todos estos hombres eran miembros del Quórum de los Doce.
Así pues, el élder Snow, con cincuenta familias para ayudarle, se dirigió hacia la colonia de Brigham City. La historia de su éxito allí es por sí muy interesante. Durante la mayoría de los treinta años que Lorenzo Snow participó en el desarrollo de esta comunidad, pudo levantarla de una comunidad impróspera de chozas de barro a una ciudad modelo. Llegó a ser la comunidad cooperativa más progresista de todo el teritorio. Del papel que desempeñó el élder Snow en esta empresa, el profeta Brigham Young dijo: “Y el hermano Lorenzo Snow, quien ha estado a cargo de vosotros, ha puesto el mejor ejemplo para la edificación literal del reino de Dios que cualesquiera otro de nuestros élderes presidentes”.11
Edward Tullidge, uno de los hombres instruidos de la época pionera, escribió que los esfuerzos de Lorenzo Snow en la tarea de edificar Brigham City, estarían a la par de los de cualquiera de los grandes personajes en Europa que trataban de formar comunidades modelos. Declara: “Si su historia fuera lo suficientemente presentada a esta clase de talentos en Europa, Brigham City llegaría a ser famosa en sus escritos y ejemplos sociológicos, y Lorenzo Snow estaría catalogado por ellos como uno de los reformadores sociales más distinguidos del mundo”.12
Problemas en Hawai
El trabajo del élder Snow en Brigham City fue interrumpido de vez en cuando por motivo de que los dirigentes de la Iglesia necesitaban de sus talentos en otras partes del mundo. La primera de estas interrupciones fue durante 1864, al ser llamado a cumplir una misión especial en las Islas Hawaianas para ayudar a resolver algunos problemas que existían allí.
Los misioneros habían establecido la Iglesia en las Islas en 1850 durante el primer gran esfuerzo misional después de la llegada de los santos al valle. En 1857, durante los problemas con el ejército de Johnston, todos los misioneros que estaban en Hawai fueron llamados por el presidente Young para que regresaran a su hogar. Su salida de las Islas dejó a las ramas locales de la Iglesia sin guía desde Salt Lake City. En 1861 un élder llamado Walter M. Gibson fue a las Islas como misionero y se aprovechó de la oportunidad para establecerse como dictador y procedió a tratar los asuntos de las ramas de la Iglesia por sí mismo. Gibson, actuando sin autoridad, procedió a vender puestos en el sacerdocio, tales como los de apóstoles, sumos sacerdotes y setentas. Ordenó a los miembros de la Iglesia le entregaran todas sus propiedades y organizó a los miembros varones de sus congregaciones, en ejércitos. En breve, Gibson estableció, mediante la proclamación de una autoridad igual a la del presidente Young, una dictadura entre los santos de Hawai.
Cuando el presidente Young se enteró de la mala conducta de dicho misionero, llamó a dos de los apóstoles —Lorenzo Snow y Ezra T. Benson— para investigar el problema. Con estos dos hombres fueron tres ex misioneros que habían trabajado anteriormente en Hawai. Entre éstos estaba un élder de veintiséis años llamado Joseph F. Smith, quien más tarde sucedería a Lorenzo Snow como presidente de la Iglesia.
Estos hombres se trasladaron en una lancha hasta cerca de la costa de Hawai, la cual se volteó y casi le costó la vida al élder Snow, pues perdió el conocimiento y se hundió. Cuando su cuerpo fue localizado y sacado a la playa, transcurrieron muchas horas antes de revivirlo. Una vez recuperado el élder Snow trabajó entre la gente en estas Islas hasta dejar restaurado el orden en la Iglesia. Esta no fue una tarea fácil, ya que Gibson gobernaba a los santos de Hawai por la fuerza y se aprovechaba de sus temores y supersticiones. Decía a los nativos que estos hombres no tenían tanta autoridad como él y amenazarían su bienestar eterno si les escuchaban. Sin embargo, con la ayuda de Joseph F. Smith, que había trabajado anteriormente entre esa gente, los apóstoles finalmente triunfaron sobre la influencia de Gibson. Al cumplir esta tarea, los apóstoles dejaron al élder Smith a cargo de los asuntos de la misión y procedieron a retornar a casa, concluyendo de esta manera con una misión llena de emociones, que duró un poco más de un mes.
Preocupación por la casa de Israel
El trabajo desempeñado en Hawai afectó grandemente al élder Snow. Le impresionó tanto esta gente, que le dijo al presidente Young “que si él tuviera veinte años menos y la Primera Presidencia le diera a elegir el campo para trabajar como misionero por un período de veinte años, preferiría pasar ese tiempo entre los nativos ‘buenos, sencillos y hospitalarios de esas islas’”.13
Ocho años más tarde Lorenzo Snow fue llamado nuevamente a salir de Brigham City, esta vez para un viaje que lo llevaría directamente a la Tierra Santa, el lugar del nacimiento de la casa de Israel. En 1872 el élder George A. Smith fue llamado por el presidente Young para cumplir una misión especial en Palestina, a fin de investigar la posibilidad de abrir más misiones en Europa y dedicar a Palestina otra vez como lugar de congregación para los judíos. Al élder Smith se le dio la oportunidad de llevar con él a quienes deseara y Lorenzo Snow estuvo entre los que él escogió. Durante este viaje el élder Snow tuvo la oportunidad de conocer a muchas personas que tenían puestos de responsabilidad en algunos gobiernos del mundo, incluyendo al primer mandatario en Francia, el presidente Thiers. Lo que más impresionó al grupo, sin embargo, fue el servicio que celebraron en el Monte de los Olivos, en que como apóstoles modernos del Señor Jesucristo dedicaron nuevamente a Palestina para la congregación de los judíos.
Al regreso, el élder Snow sintió que debía dar comienzo a la orden unida en Brigham City. Esta empresa fue uno de los proyectos financieros más importantes de su vida. Hablando de la cooperación —el principio básico de la orden unida— el élder Snow declaró:
Veo la cooperación, cuando se le comprende y practica debidamente, como un paso hacia la orden de Enoc, y la cual capacitará a los santos, que la reciban con buen espíritu, a prepararse gradualmente para incorporarse, en el debido tiempo, más plenamente en la práctica de los principios necesarios para llevar a cabo la edificación del reino de nuestro Dios. Debemos tener experiencia a fin de comprender adecuadamente cómo sostener las instituciones temporales y manejar los asuntos financieros, sobre todo con más prudencia para fines de concentración. . . “Esperen un corto tiempo la redención de Sión, para que ellos mismos se preparen, para que mi pueblo sea instruido más perfectamente y adquiera experiencia, y para que sepa más cabalmente su deber y las cosas que de sus manos requiero. Porque he aquí, no les exijo que peleen las batallas de Sión, pues cumpliré lo que dije en un mandamiento anterior, Yo pelearé vuestras batallas”. (D. y C. 105:9, 10, 14).14
Una tercera interrupción ocurrió durante el otoño de 1885. En obediencia a un llamamiento del presidente John Taylor, el élder Snow trabajó entre los indios de la Iglesia en la parte noroeste de los Estados Unidos, haciendo recomendaciones a la Primera Presidencia concerniente al futuro de la obra misional en esa región. (Se aplicaron en gran escala sus recomendaciones.) Aun más importante, quizás, fue el hecho de que durante esta experiencia el élder Snow llegó a darse cuenta directamente de los problemas de sus hermanos indios y también de los esfuerzos de los misioneros que habían trabajado allí.
Disputas concernientes a la poligamia
En noviembre de 1885, el trabajo del élder Snow se vio suspendido cuando se le arrestó por practicar la poligamia. Su caso fue especialmente importante ya que llegó a ser la prueba para la legalidad de la famosa “ley de segregación” de las cortes. Las cortes que fomentaban esta regla declararon que por cada día que un hombre conviviera con una esposa adicional, se consideraría como un delito aparte y “segregado” bajo la Ley Edmunds, que permitía a las cortes multar a la persona que se encontrara culpable de vivir con más de una esposa, con quinientos dólares y cárcel por no más de cinco años. Si se permitía a la corte aplicar esta regla, podría fácilmente mandar a un hombre a la cárcel por toda la vida. Por ejemplo, si un hombre viviera con sus varias esposas por una semana podría ser multado por siete cargos separados hasta por la cantidad de $3,500 (dólares) y sentenciado a treinta y cinco años de cárcel. Como se mencionó, el caso del élder Snow se usó como una prueba para desafiar la legalidad de esta interpretación de la ley.
En la ocasión de su arresto Lorenzo Snow tenía setenta y un años de edad. Cuarenta años antes él había empezado la práctica de la poligamia, siguiendo instrucciones del profeta José, quien cierto día le había explicado la doctrina del matrimonio celestial en las orillas del río Misisipí. José dijo en esa ocasión, “Hermano Lorenzo, los principios de honestidad e integridad están enraizados en usted, y nunca será culpable de cualquier error serio, para apartarle del camino del deber. El Señor le abrirá el camino para recibir y obedecer la ley del Matrimonio Celestial”.15
Fiel a la promesa del Profeta, Lorenzo Snow, a la edad de treinta y un años, abrazó la doctrina de todo corazón al tomar dos esposas —Mary Adaline Goddard y Charlotte Squires— selladas a él el mismo día en el templo de Nauvoo.
Para el mes de marzo de 1886, el caso de Lorenzo Snow había sido tratado en las cortes inferiores, y se le había considerado culpable de tres cargos por el mismo delito —poligamia— y fue condenado a dieciocho meses de cárcel (seis meses por cada delito) y a pagar una multa de $300 (dólares).
Siendo una persona que nunca desechaba la oportunidad de ayudar a sus semejantes, Lorenzo Snow, junto con otros hermanos, formó una escuela en la cárcel. Con el tiempo, sesenta y cinco alumnos ingresaron, y muchos de los prisioneros que no sabían leer o escribir cuando ingresaron en la escuela, salieron de la cárcel sabiéndolo hacer muy bien.
Después de pasar once meses en la cárcel, el caso de Lorenzo Snow fue tratado ante las cortes federales. El fallo de las cortes de Utah fue finalmente invertido por la Suprema Corte de los Estados Unidos —la “regla de segregación” fue declarada anticonstitucional— y el apóstol de setenta y tres años de edad fue liberado de la cárcel en febrero de 1887.
La liberación de Lorenzo Snow fue una bendición para la Iglesia, ya que había servido su condena por el “delito” de poligamia y podía ahora aparecer en público sin temor de ser arrestado por el mismo delito. Ahora podría compartir una gran parte de la carga de responsabilidades de las autoridades que dirigían la Iglesia. En 1887 el élder Snow tuvo la responsabilidad de organizar y dirigir la conferencia general de abril celebrada en el Tabernáculo recientemente construido en Provo, Utah. Posteriormente, en ese mismo año, él fue uno de los principales discursantes en el servicio funeral del presidente John Taylor.
Puestos de responsabilidad
Los puestos de responsabilidad no eran novedad para Lorenzo Snow. Muchas veces había demostrado su habilidad para manejar situaciones difíciles, y durante los últimos años de su vida aceptó muchos llamamientos desafiantes. En 1873, a la edad de cincuenta y nueve años, se le nombró como uno de los cinco consejeros adicionales de la Primera Presidencia. En este puesto estuvo durante cuatro años (hasta la muerte del presidente Young).
En 1888, a la edad de setenta y cuatro años, fue elegido como miembro de la mesa directiva general de educación que tenía a cargo sobre las escuelas de la Iglesia. El siguiente año fue sostenido como presidente del Quorum de los Doce Apóstoles.
Probablemente ninguna tarea que se le hubiera asignado antes del año 1893 fue más compensadora para el élder Snow que la que recibió durante ese año, cuando fue elegido por el presidente Woodruff para fungir como presidente del templo de Salt Lake. Su vida, al igual que la del presidente Woodruff, había estado íntimamente asociada con la obra del templo. De joven había ayudado a administrar ordenanzas en el templo de Nauvoo. Posteriormente, en 1888, había ofrecido la oración dedicatoria en la dedicación pública del Templo de Manti. Ahora, en 1893, había sido elegido para presidir sobre la obra en el famoso Templo de Salt Lake como su primer presidente. Sobre este nombramiento se dijo:
No podría haber sido ningún nombramiento más justo. El siempre ha tenido interés de trabajar en el templo. Posee un alto grado de espiritualidad, y con su semblante celestial, y su dignidad dulce y gentil, ningún ser viviente resulta mejor para ocupar este puesto como guardián en la puerta que se abre entre los vivos y los muertos. 16
Cinco años después de haber sido llamado como presidente del templo, Lorenzo Snow llegó a ser el Profeta del Señor. Sesenta y dos años antes de este tiempo José Smith, padre, le había dado al élder Snow —entonces un joven de veintidós años de edad— la siguiente promesa en una bendición patriarcal. “No habrá un hombre más poderoso que tú sobre la tierra”.17 Esta bendición se cumplía literalmente en virtud de la fidelidad del élder Snow.
Poco antes de la muerte del presidente Woodruff, el élder Snow se retiró a uno de los salones del templo y se vistió con ropas del sacerdocio. De rodillas ante uno de los altares derramó su corazón al Señor, suplicándole que la vida del presidente Woodruff se alargara más que la suya, y que él (el élder Snow) no tuviera que soportar las cargas de la presidencia en su vejez, teniendo entonces ochenta y cuatro años de edad. Posteriormente, cuando el presidente Snow se enteró de la muerte del presidente Woodruff, nuevamente se dirigió hacia la parte más llena de paz del templo donde nuevamente derramó su corazón al Señor. “Sin embargo”, continuó, “Hágase tu voluntad. Yo no he buscado esta responsabilidad, mas si es tu voluntad, me presento ahora ante tí pidiéndote guía e instrucción. Ruego me muestres lo que quieres que haga”.18 En respuesta a esta oración, ofrecida una noche después de la muerte de Wilford Woodruff, el Señor, según el presidente Heber J. Grant, dio instrucciones al presidente Snow en el templo para reorganizar inmediatamente la presidencia de la Iglesia. Se le dieron instrucciones de elegir a George Q. Cannon y a Joseph F. Smith como consejeros. Actuando bajo esta dirección, Lorenzo Snow y sus consejeros fueron presentados en la conferencia semianual y sostenidos como la Primera Presidencia de la Iglesia, el 9 de octubre de 1898.
En camino hacia la recuperación
Como se mencionó al principio, una de las cargas más pesadas que cayó sobre la Iglesia fue el problema económico. Abraham O. Woodruff, uno de los del Quorum de los Doce, comentó en ese entonces:
El presidente Snow es un Profeta de Dios; lleva ahora una carga pesada, la deuda de la Iglesia, por la que él no es responsable. Esta grave responsabilidad ha matado ya a un profeta. Creo sinceramente que mi padre estaría ahora vivo si no fuera por la gran responsabilidad que recayó sobre él. El presidente Snow está en sus ochenta y seis años, vamos a ayudarle ahora obedeciendo el mandamiento de Dios.19
El papel que desempeñó el presidente Snow para aliviar a la Iglesia de esta deuda, es por demás interesante. En respuesta a sus continuas súplicas al Señor para pedir orientación respecto del problema a sus continuas súplicas al Señor para pedir orientación respecto del problema de las finanzas de la Iglesia, la inspiración lo instó a él y a otros hermanos dirigentes para salir a St. George al sur de Utah a celebrar una conferencia especial con los santos allí. Esto fue todo lo que se reveló al presidente Snow en esa ocasión, y salió sin saber el motivo de ese viaje. Todavía, durante la sesión de la mañana de la conferencia ignoraba la intención del Señor en traerlo hasta aquí. El relato de lo que sucedió en esa conferencia, según LeRoi Snow que llevaba las actas de la reunión, es como sigue:
Fue durante una de estas reuniones que mi padre recibió la reanudada revelación sobre los diezmos. Yo estaba sentado a una mesa. . . registrando los procedimientos, cuando de repente mi padre hizo una pausa en su discurso y un silencio completo llenó el salón. Cuando empezó de nuevo a hablar su voz sonó fortalecida y la inspiración de Dios pareció de repente tender su manto sobre él, así como sobre toda la congregación.
En seguida reveló a los Santos de los Últimos Días la visión que estaba delante de él. Dios le manifestó en aquel instante no solamente el objeto de su visita a los santos en el sur. Les dijo que podía ver como jamás antes había captado, cómo la ley de los diezmos había sido relegada por la gente, también que tanto los santos como la Iglesia, estaban en una deuda muy grande, y que ahora, mediante la obediencia estricta a esta ley —la del pago de un diezmo completo y honesto— no solamente aliviaría a la Iglesia de su gran deuda, sino que las bendiciones del Señor serían también el medio de librar a los Santos de los Últimos Días de sus compromisos personales, y que llegarían a ser un pueblo próspero.20
El sur de Utah fue el punto perfecto para empezar esta renovada campaña de animar a los santos a pagar sus diezmos. Esta parte del estado sufría entonces una de las sequías más terribles de su historia. Cientos de cabezas de ganado estaban muriéndose a causa de la falta de agua. La esperanza de las cosechas eran escasas; tan escasas que muchos de los Santos no habían tenido ánimo de sembrar. Muchos Santos planeaban irse del Sur de Utah. Sin embargo, actuando bajo la inspiración de Dios, el presidente Snow prometió a los santos que si pagaban sus diezmos y sembraban sus semillas, confiando en el Señor, tendrían buenas cosechas en el otoño. Era entonces el mes de junio y no había ningún indicio de que lloviera.
Después de iniciar la campaña en St. George para que se pagaran con más fidelidad los diezmos, el presidente Snow y su grupo se encaminaron hacia el norte, informando a los santos en todos los pueblos durante su recorrido, sobre la revelación que recibió el presidente Snow en St. George, volviendo a enfatizar la necesidad que los santos tenían de demostrar su fe en el Señor por medio del pago de un diezmo completo.
Los Santos en St. George sí mostraron su fe en el Señor y en su Profeta sembrando sus semillas y respondiendo con el pago de sus diezmos, a veces con grandes sacrificios. Durante todo este período el presidente Snow estudió muy de cerca los informes sobre el tiempo, especialmente con relación al sur de Utah. Pasó un mes y aún no llovía. Al principio del siguiente mes, el Profeta empezó con más ansiedad a derramar su alma en oración suplicando al Señor en favor de los santos del sur de Utah, para que se acabara la sequía. Al igual que el profeta Elías de la antigüedad, este profeta moderno suplicó al Señor que cumpliera su promesa mandando lluvias. El 2 de agosto recibió informes de St. George de que ya estaba lloviendo. En cumplimiento a la promesa del Profeta, la región tuvo una buena cosecha ese otoño.
Los santos de toda la Iglesia respondieron tan bien a las indicaciones del presidente Snow, que para fines de su administración en 1901, la Iglesia estaba saliendo de la pesada deuda que la abatía cuando él llegó a ser presidente.
Después de atender los problemas económicos de la Iglesia, el presidente Snow volvió una vez más a enfatizar la necesidad de un estilo de campaña misional que fuera una parte tan importante de su propia vida, especialmente durante los primeros años de su apostolado. Al hacer esto, originó un cambio en la política de la Iglesia que había sido establecida durante los primeros días de la colonización del oeste. Cuando los santos se hubieron esparcido por todas las nuevas colonias, parecía existir la necesidad de que los apóstoles trabajaran directamente con los santos en Sión. Como se vio en el caso de Lorenzo Snow y la colonización de Brigham City, algunas veces los apóstoles cargaban con toda la responsabilidad de colonizar.
Ahora, según el presidente Snow, era la ocasión para los miembros del Quorum de cumplir con su llamamiento de una manera más perfecta, llegando a ser testigos de Cristo con todo el mundo. De nuevo, como había hecho antes en Italia y Malta, empezó a recalcar la importancia de la obra misional de la Iglesia en todo el mundo. En 1901, el año en que falleció Lorenzo Snow, el élder Heber J. Grant fue enviado por el presidente Snow a abrir el Japón para la predicación del evangelio. Además de esto, el presidente habló de llevar el evangelio a Rusia y a Austria. En ese mismo año, logró que la obra misional se realizara en Sión, reviviendo la práctica de llamar a jóvenes de la Iglesia para servir como misioneros en otra estaca que no fuera la suya por un período de cinco o seis meses. Estos jóvenes laboraron bajo la dirección del superintendente de la AMM de estaca y a veces se les llamaba “misioneros de la AMM”. (El presidente Snow estaba también fungiendo en aquel entonces como superintendente general de la Asociación de Mejoramiento Mutuo de Hombres Jóvenes y de las Escuelas Dominicales de la Iglesia.)
Entre las últimas palabras dirigidas a la Iglesia por el presidente Snow fueron aquellas pronunciadas en la conferencia de octubre de 1901: “Esta Iglesia tiene ahora aproximadamente setenta y dos años de restaurada, y no se espera que hagamos el trabajo de los días de nuestra juventud, sino uno más grande, más importante y más extenso”.21 Tres días después, el 10 de octubre de 1901, el presidente Snow se despidió de este mundo. Falleció sin ver cumplido su sueño de llevar el evangelio por todo el mundo. Sin embargo, ayudó a establecer una ruta. Durante 1899, el primer año completo de su administración, se mandaron 1,059 misioneros al campa misional. Esta fue la primera vez en la historia le la Iglesia que habían salido más de mil misioneros en un solo año. Esta cantidad no fue igualada sino hasta el año de 1919, el primer año de la administración de Heber J. Grant.
Un hombre de capacidad
Muchos virajes en la historia de la Iglesia se reflejan en la vida de Lorenzo Snow. Él fue el director de la Iglesia a la vuelta del siglo. El representaba a los últimos dirigentes de la “vieja generación”. Él había estado con la Iglesia desde los primeros pasos de ella y la había visto crecer en tiempos de peligro. Había sido bendecido del Señor para que se le permitiera, como representante de la “primera generación” de los miembros de la Iglesia, ver crecer a ésta hasta ser una institución de fuerza respetable en el oeste de los Estados Unidos. Uno de sus últimos actos fue el de orientar el pensamiento de la siguiente generación de los dirigentes de la Iglesia hacia el cumplimiento de una de las principales responsabilidades de la Iglesia; la de llevar el evangelio a todo el mundo con el fin de prepararse para la segunda venida del Salvador.
El presidente Lorenzo Snow fue realmente un hombre notable; ranchero, maestro de primera categoría, misionero con sueños de llevar el evangelio a todas las naciones de la tierra, colonizador sin igual, edificador de ciudades, presidente de un templo, y finalmente, portavoz del Señor sobre la tierra. Fue el primero de los presidentes de la Iglesia en haber cursado una educación superior. Tenía una mente muy clara y fue un gran defensor de la educación. Era una persona muy sensible en sus relaciones con los demás; se mezclaba tan bien con los prisioneros como con la Reina de Inglaterra y el Presidente de Francia. Fue un financiero de primera, aunque como ha dicho de él el Young Women’s Journal (Diario de la Juventud Femenina), “Por años predicó y trabajó en los asuntos de este mundo; pero las cosas temporales fueron solamente el instrumento para fines espirituales. Su don financiero fue en todo tiempo subyacente a su papel como apóstol”.22
Aunque su administración fue tan corta, fue sin embargo dinámica, y resultó muy conveniente que el Señor permitiera a Lorenzo Snow vivir para ayudar a la Iglesia durante este período importante de transición.
Notas
1 Thomas C. Romney, The Life of Lorenzo Snow (Salt Lake City: Deseret Book Co., 1955), págs. 14-15.
2 Millennial Star 61:579 (1899).
3 Eliza R. Snow Smith, Biography and Family Record of Lorenzo Snow (Salt Lake City: Deseret News Company, 1884), pág. 5.
4 LeRoi C. Snow, “How Lorenzo Snow Found God”, Improvement Era 40:84. (Feb. de 1937.)
5 Ibid.
6 Smith, Biography, págs. 7-9.
7 Romney, Life of Lorenzo Snow, pág.13
8 Ibid., pág. 35.
9 Henry W. Naisbitt, “Polysophical and Mutual”, Improvement Era 2:747. (Ago. de 1899.)
10 Romney, Life of Lorenzo Snow, pág. 166.
11 Brigham Young en Journal of Discourses, 26 vols. (London: Latterday Saints’ Book Depot, 1854-86), 19:96.
12 The United Order of Brigham City: Tulledge’s Quarterly Magazine 2:400. (Ene. 1883)
13 Romney, Life of Lorenzo Snow, pág. 217.
14 Ibid., pág. 301.
15 Smith, Biography, pág. 70.
16 Preston Nibley, The Presidents of the Church (Salt Lake City: Deseret Book Co , 1941), pág. 201.
17 Romney, Life of Lorenzo Snow, pág. 13.
18 LeRoi C. Snow, “An experience of My Father’s” Improvement Era 36:677. (Sep. de 1933.)
19 Romney, Life of Lorenzo Snow, pág. 450.
20 Deseret News (Church section), 20 Ene. de1934, pág. 4.
21 Lorenzo Snow én Conference Report of the Church of Jesús Christ of Latter-day Saints, Oct. de 1901, pág. 60.
22 Leslie Woodruff Snow, “President Lorenzo Snow”, Young Women’s Journal 14:392. (Sep. de 1903.)


























