¿Es el cristianismo más antiguo que Cristo?

¿Es el cristianismo más antiguo que Cristo?

por O. Presion Robinson
(Tomado de the Church News)

Un una discusión que Jesús sostuvo con los judíos, les dijo:

“Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí».1

Aunque esta amonestación de “escudriñar las Es­crituras” se aplica a nosotros en esta generación, así como a todas las que han nacido después del ministerio del Salvador, es interesante considerar la circunstancia especial que existía cuando Jesús hizo la declaración anterior. Los judíos lo habían estado criticando por sanar a un enfermo el día del sábado. Cuando Jesús les respondió: “Mi Padre hasta ahora obra y yo obro,” los judíos más procuraron matarlo, “porque no sólo que­brantaba el sábado, sino que también a su Padre lla­maba Dios, haciéndose igual a Dios”.2

Jesús los reprendió por su ceguedad, diciéndoles que escudriñaban las Escrituras con la esperanza de hallar en ellas la vida eterna, mientras que las propias Escrituras testificaban de Él.

¿Qué eran estas Escrituras que los judíos escudri­ñaban y testificaban de Jesús? Hay que tomar en cuen­ta que el Nuevo Testamento, el cual testifica tan exten­samente y con tanto detalle que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, aún no había sido recopilado en aquella época. De hecho, el evangelio de Juan no se escribió sino, por lo menos hasta después de veinticinco años de la crucifixión.

Es evidente, pues, que Jesús se refería, por lo menos en parte, a las Escrituras que ahora conocemos como el Antiguo Testamento. De hecho, en este mismo capítulo de Juan leemos que Jesús dijo: “Porque si vosotros creyeseis a Moisés, creeríais a mí; porque de mí escribió él.”3

Sin embargo, aun cuando el Antiguo Testamento testifica en forma indirecta del futuro nacimiento y ministerio4 de Cristo, sólo un número limitado de pasajes directos son considerados como referencias particu­lares a Él.

Algunos de los más conocidos se hallan en Isaías. Por ejemplo:

“Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará a su nombre Emmanuel.” También en este libro hallamos el hermoso pasaje que se canta en el “Mesías” de Handel: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamarse su nom­bre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz.”

En el capítulo cincuenta y tres del libro de Isaías se encuentran los detalles de la clase de vida que llevaría el Mesías. Según este gran profeta, sería “despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto. . . dispúsose con los impíos su sepultura, mas con los ricos fué en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca.”5

En lo que respecta al testimonio de Moisés en Deuteronomio, leemos lo siguiente: “Profeta en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios: a él oiréis.”6

Esto podía referirse a la venida de Cristo. Sin em­bargo, en los primeros cinco libros del Antiguo Testa­mento, escritos por Moisés, aparte de la promesa general hecha a Abrahán y posiblemente la profecía de Baalam,7 no hay otra referencia directa que se haya interpretado como vaticinio de la venida de Cristo, En nueve de los libros del Antiguo Testamento se hallan otras referencias que han sido interpretadas como profecías referentes al Mesías.8

Otras escrituras

Ahora bien, ¿existían otras Escrituras en los días de Cristo que testificaban de El como el Cristo, el Hijo del Dios viviente? Cuando Cristo dijo: “Escudriñad las Escrituras. . . ellas son las que dan testimonio de mí”, ¿pudo haberse estado refiriendo no solamente a los libros que hoy son parte del Antiguo Testamento, sino también a estas “otras Escrituras”? ¿Hasta qué punto testifican de Él estos otros anales antiguos?

En los varios libros seudográficos, de los cuales se han hallado partes y fragmentos recientemente en las cuevas a orillas del Mar Muerto, se encuentran cosa de cuarenta referencias que testifican directa o indirecta­mente de la venida del Mesías, Así pues, estos libros antiguos constituyen otro testigo, en esta época de la Navidad, de que Jesús es el Cristo, el Hijo Divino del Dios Viviente.

Por ejemplo, en el Libro de Enoc:

Y fué ocultado el Hijo del Hombre desde el principio, y el Altísimo lo preservó delante de su poder y lo reveló a los elegidos. Y la congregación de los elegidos y santos será sem­brada, y todos los elegidos estarán delante de Él ese día.

También:

Porque yo y mi Hijo nos uniremos con ellos, (los hijos de la tierra) para siempre en las vías de la rectitud en sus vidas; y tendréis paz: Gozaos, hijos de la rectitud.

Las anteriores son unas de las profecías de la ve­nida del Señor según el gran profeta Enoc.9

Del Patriarca Simeón:

Entonces el fuerte de Israel glorificará a Shem, porque el señor Dios aparecerá en la tierra y El mismo salvará a los hombres.

También:

Porque de Leví el Señor levantará como si fuera un sumo sacerdote, y de Judá como si fuera un Rey, y El salvará a todos los gentiles y la raza de Israel.10

Del Patriarca Leví:

Y por conducto tuyo y de Judá aparecerá el Señor entre los hombres y salvará a todas las razas de los hombres. Y de la porción del Señor vendrá tu vida, y El será tu campo y tu viña.

También:

Y he aquí estoy limpio de tu impiedad y transgresión que cometerás hasta el fin de siglo (contra el Salvador del mundo, Cristo, obrando impíamente), engañando a Israel e incitando contra él grandes maldades del Señor.11

Del Patriarca Judá:

Y después de estas cosas os será levantada una estrella de Jacob, en paz, y se levantará un hombre semejante al Hijo de Justicia, y andará con los hijos de los hombres con mansedumbre y rectitud; y no habrá pecado en El.12

Del Patriarca Zabulón;

Y después de estas cosas os será levantado el Señor mismo, la Luz de la Justicia, y volveréis a vuestro país y lo buscaréis en Jerusalén, por amor a su nombre.13

Del Patriarca Dan:

Porque el Señor estará en medio de ella (Jerusalén) y el Santo de Israel reinará en ella (con humildad y con pobreza), y el que creyere en El también reinará entre los hombres en verdad.

También:

Y las cosas que habéis escuchado de vuestro Padre, las comunicaréis a vuestros hijos (para que el Salvador de los gentiles os reciba: porque es fiel y longánime, manso y humilde, y por sus obras enseña la ley de Dios).14

Del Patriarca Aser:

Hasta que el Altísimo visite la tierra, y venga El mismo (como hombre comiendo y bebiendo con los hombres) y quebrante la cabeza del dragón en el agua. El salvará a Israel y a todos los gentiles.15

Del Patriarca José:

Y vi que (de Judá nació) una virgen (vestida de lino, y de ella) nació Un cordero (sin mancha): y en su mano izquierda _ había como un león; y todas las bestias se lanzaron contra Él, y el cordero los venció y destruyó y los holló con sus pies. Y por causa de Él los ángeles y los hombres se regocijaron, y toda la tierra.

También:

Por tanto, hijos míos, observad los mandamientos del Señor y honrad a Leví y Judá; pues de ellos será levantado para vos­otros (el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo) uno que salvará a (todos los gentiles e) Israel. Porque su reino será eterno, que nunca pasará.16

Del Patriarca Benjamín:

Y  las Doce Tribus serán congregadas, y todos los gentiles, hasta que el Altísimo envíe su salvación con la visita de un profeta unigénito (y entrará en el Templo y allí el Señor será recibido con escarnio y levantado sobre un árbol. Y será roto el velo del templo, y el espíritu de Dios pasará a los gentiles como se extiende el fuego. Y ascenderá del infierno y pasará de la tierra hasta el cielo; y yo sé lo humilde que será en la tierra y cuán glorioso en los cielos).

También:

Entonces también nosotros nos levantaremos, cada cual sobre nuestra tribu para adorar al Rey del cielo (que aparecerá en la tierra en la forma de un hombre humilde. Y cuantos creyeren en El sobre la tierra se regocijarán con El), Entonces todos los hombres se levantarán, unos para honra y otros para deshonra.17

Del profeta Moisés:

Y recibe tú estos escritos para que sepas cómo preservar los libros que te entregaré; y pondrás éstos en orden y los ungirás con aceite y cedro y las guardarás en vasos de tierra en el lugar que El dispuso desde el principio de la creación del mundo, partí que sea invocado su nombre el día de arrepentimiento en la visitación con la que el Señor los visitará en la consumación del fin de los días.18

De los Anales Zadoquitas:

Y por medio de su Mesías les dará a conocer su santo espíritu, y Él es verdadero, y en la interpretación verdadera de su nombre están los nombres de ellos.

También:

No serán contados con la congregación de la gente, ni estarán escritos en sus libros, desde el día en que se recogieron en el Maestro Notable hasta que se levante el Mesías, de Aaron y de Israel.”19

Estos son algunos de los testamentos de los antiguos escritos, hoy conocidos como los libros seudográficos. Constituyen otro testigo de que Jesús es el Cristo, y que su misión le fué señalada divinamente.

De manera que es posible que Jesús haya conocido estos escritos antiguos y se estaba refiriendo a ellos cuando dijo: “Escudriñad las Escrituras”. Como quiera que sea, testifican de Él, y al grado que lleguen a cono­cerse mejor, podrán constituir importante evidencia adicional para persuadir a los que dudan, que Jesús es el Hijo de Dios y el autor del evangelio eterno.

El descubrimiento de escritos antiguos en las cue­vas del Mar Muerto y la atención que ahora llaman sobre estos escritos seudográficos, previamente descono­cidos sino por unos pocos eruditos, bien puede llegar a ser uno de los descubrimientos religiosos más impor­tantes de la historia.


Notas:

1 Juan 5:39.
2 Ibid., 5:17.
3 Ibid., 5:46.
4 Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creen que el Jehová del Antiguo Testamento es realmente Jesucristo. Por tanto, de acuerdo con esta base, los pasajes anteriores testifican extensamente de Él. Los Salmos de David contienen muchas profecías que se han interpretado como referencias al Salvador. (Véase Salmos, 2, 16, 34, 40, 45, 68, 72, 89, 110. Véase también Libro de Mormón, 3 Nefi cap. 15)
5 Isaías 7:14; 9:6, 53. 1, 9.
6 Deuteronomio 18:15.
7 Génesis 18; 24:17-19.
8 1Samuel 2:35; Salmos ya indicados; Isaías 11:1-5; 22:22; 42:1-7; 49:7-10; 61:1-3; Jeremías 33:15, 16; Ezequiel 34:23, 24; Daniel 9:24-26; Miqueas 5:2; Zacarías 9:9-10; 12:10; Malaquías 3:1.
9 Libro de Enoc 48:9; 49:2; 62:7, 8; 105:2, versión del doc­tor Charles, págs. 217, 227, 228.
10 E1 Testamento de Simeón 6:5, 7:1-3, doctor Charles, pág. 303.
11 E1 Testamento de Leví 2:11, 10:2, doctor Charles, págs. 305, 312.
12 E1 Testamento de Judá 24:1, doctor Charles, pág. 323.
13 El Testamento de Zabulón 9:8, doctor Charles, pág. 332.
14E1 Testamento de Dan 5:13, 6:9, doctor Charles, pág. 335.
15 E1 Testamento de Aser 7:3, doctor Charles, pág. 345. .
16 E1 Testamento de José 19:8, 11, doctor Charles, págs, 353, 354.
17 EI Testamento de Benjamín 9:2-4, 10:7-12, doctor Charles, págs. 358, 359.
18 La Asunción de Moisés 16:18, doctor Charles, pág. 415.
19 Fragmentos de una Obra Zadoquita 2:10, 9:29, doctor Charles, pág. 804, 820. Nota: Todas las frases entre paréntesis de las citas anteriores fueron intercaladas por el doctor Charles, que cree los primeros escritores cristianos las añadieron.

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