Una Ofrenda en Justicia

Una Ofrenda en Justicia


Era el tercer día de abril de 1836 que la profecía de Malaquías con relación a la venida de Elías fué cumplida. En aquel día el profeta Elías apareció en el Templo de Kirtland y dio a José Smith y Oliverio Cowdery las llaves de su sacerdocio. Esta autoridad —el poder de sellar en la tierra y hacer válidas todas las ordenanzas concernientes a la exaltación, especialmente aquellas que pertenecen al templo del Señor— ligó en una relación más íntima a los padres muertos y los hijos vivos desde el principio de tiempo.

Nosotros entendemos que cuando muere un hombre que tiene el sacerdocio, su trabajo no termina, sino él se va al mundo espiritual para seguir predicando el evangelio entre los muertos que no han sido bautizados y por eso no tienen las bendiciones del evangelio y les son negados ciertos privilegios. Ellos no pueden recibir aquello que reciben aquellas personas que han obtenido las bendiciones del evangelio, porque así son los decretos de Dios con relación a su reino y los privilegios del mismo. Después de la muerte de Jesucristo y antes de su resurrección, su espíritu fué al mundo espiritual donde él introdujo el evangelio y proclamó la libertad a todas las personas que estaban en tinieblas. Pedro, al hablar del evento tan importante, dijo:

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu;
en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,
los que en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, a saber, ocho, fueron salvadas por agua. (1 Pedro 3:18-20).

Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos; para que sean juzgados en la carne según los hombres, pero vivan en el espíritu según Dios. ( Pedro 4:6)

Sabemos que la visita del Salvador al mundo espiritual no era solamente para predicar a los espíritus desobedientes quienes rechazaron el mensaje de Noé, sino que él proclamó la libertad a todos los que fueron ligados. En realidad todos los espíritus de los hombres estuvieron en cautividad hasta aquel tiempo, porque no había resurrección de los muertos. Cristo fué, y es, la resurrección y la vida, y por eso él pudo dar esta bendición a todos los hombres después de su resurrección de la muerte.

En la visión dada al Presidente José F. Smith, el día 3 de octubre de 1918, más luz fue revelada concerniente a la misión de nuestro Señor a los” muertos. De esta importante información aprendemos que cuando el Salvador visitó a los muertos, llamó a los justos, y después de enseñarles, les comisionó para llevar el mensaje de la salvación a todos los espíritus, para que todos supieran que el poder de la redención había venido a ellos. Desde aquel tiempo la obra misionera de predicar el evangelio ha sido parte del plan de redención entre los muertos. En esta manera todos los que se han muerto sin un conocimiento de Jesucristo o su evangelio tendrán el privilegio de oírlo. Aquellos que se arrepienten y lo reciben son herederos de la salvación. De esta manera la misericordia y la justicia de nuestro Padre Celestial son manifiestas a favor de todos sus hijos. Antes de la crucifixión del Señor, había un espacio grande que separaba los muertos que eran justos de los que no habían recibido el evangelio, y a través de este espacio ningún hombre podía pasar. (Lucas 16:26). Cristo lo hizo posible para predicarles la palabra de la salvación y que fuera llevada a todas las personas en obscuridad. De esta manera el reino del infierno fué invadido y los muertos fueron preparados para las ordenanzas del evangelio, las cuales debían de ser desempeñadas en la tierra porque pertenecen a la probación mortal.

Es la misión de los vivos —que son hijos de estos padres que están muertos— preparar la información necesaria e ir al templo del Señor y obrar vicariamente como salvadores por los muertos, dándoles todas las bendiciones que pertenecen al evangelio y la exaltación, las cuales han recibido por sí mismos. El Señor ha concedido a los hijos este gran privilegio —que ellos obren vicariamente por los muertos, dándoles todos los poderes y privilegios que pertenecen al evangelio, y si los muertos lo reciben, entonces les son dados a ellos como si ellos hubieran atendido a estos asuntos en persona. Es una oportunidad grande poder obrar para los muertos. Esta no es una obra completamente desinteresada, porque ¿acaso no ganamos nosotros que estamos viviendo en la tierra beneficios y bendiciones por medio de tal obra? Nosotros sin nuestros muertos no podemos llegar a la perfección por tanto nos conviene desempeñar estas ordenanzas para nuestros antepasados quienes no han recibido estos privilegios. De esta manera ambos nosotros y ellos somos bendecidos.

Pero la acumulación de los registros de los muertos no constituye toda la evidencia que Elías ha venido y los corazones de los hijos son convertidos a los padres. Ni tampoco indica la fase más importante de esta gran obra. La compilación de los registros no nos aprovecharía nada si no hiciéramos la obra por ellos. Los corazones de miles de Santos de los Últimos Días han sido convertidos a los muertos y estos miembros van a la casa del Señor donde ofrecen sus servicios vicariamente —llegando así a ser Salvadores en el Monte de Sión —y lo hacen posible para los padres que han recibido el evangelio en el mundo espiritual ser librados del cautiverio de la muerte.

No dejen de hacer esta obra. Nuestra responsabilidad es grande. La justicia de Dios ha decretado que todos oirán el evangelio y todos entenderán la misión de Jesucristo. Y todos los que reciben su mensaje serán herederos del reino de Dios, donde Cristo y el Padre moran. Cada hombre será juzgado conforme a sus obras y de acuerdo con sus oportunidades de recibir la verdad, y el juicio será según los deseos de los corazones de los hombres como los deseos han sido manifestados por sus obras.

Ofrezcamos nosotros al Señor como una iglesia y como miembros, una ofrenda en justicia y presentemos en su sagrado templo un libro conteniendo los registros de nuestros muertos que será digno de aceptación.

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2 respuestas a Una Ofrenda en Justicia

  1. Marcos Jose Vivas dijo:

    Muy bueno muchas gracias

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  2. Anónimo dijo:

    Cuando estaba recibiendo las charlas de los Misioneros tocante a este tema,se que el Espíritu de Elías testificó a mí corazón sobre la verdad de la sagrada obra que el Señor requiere de sus hijos y junto al Libro de Mormón y el Profeta José Smith también supe que la Iglesia de Jésucristo de los Santos de los últimos días es VERDADERA.

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