Cuando llega la Navidad

Cuando llega la Navidad


Parte de la magia de la Navidad se halla en los sencillos villancicos como éste, una antigua rima infantil adaptada a una melodía tradicional:

La Navidad ya llega,
los gansos engordan,
en el sombrero del anciano
dos monedas pongan.
Si no tienen dos monedas,
al menos denle una,
pero Dios les bendiga
si es que no tienen ninguna.

Algo que nos da la certeza de que la Navidad se acerca —además de los cantos de gansos bien alimentados— es ese cambio casi mágico que parecemos experimentar en nuestra actitud hacia los demás. La llegada de la Navidad nos ensancha el corazón y nos hace pensar más en los necesitados. Hay algo en esta época del año que despierta en nosotros los mejores sentimientos y nos hace dar cuanto podamos, ya sea dos monedas o sólo una o, por lo menos, nuestras oraciones y buena voluntad.

Tal vez tanga algo que ver con aquella memorable declaración de los ángeles celestiales hace siglos: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:14). Esas palabras se renuevan cada año, en la época navideña, al abrir el corazón a los demás, al recordar a seres queridos, y al buscar oportunidades de ayudar a los menos favorecidos. Cuando llega la Navidad, combinamos fe con buenas obras para dar refugio al necesitado, alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo y consolar al oprimido (véase Mateo 25:34-36). En otras palabras, hacemos los mejores regalos.

Pero, en realidad, esos no son apenas obsequios de Navidad. Es cierto que la pobreza y la soledad se vuelven más palpables en estos días; pero están allí todo a lo largo del año. ¿Qué tal si el espíritu de esta celebración nos concediera una bondad y una generosidad que pudiéramos llevarlas en el corazón siempre? ¿Qué si la Navidad nos cambiara en forma permanente y nos hiciera más generosos por el resto del año? Quizá el ideal de esta gloriosa época pueda hacerse real en nuestra vida. A lo mejor, este año, cuando llegue la Navidad, pueda quedarse para siempre.


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