La dignidad no significa estar libre de mancha

La dignidad no significa estar libre de mancha

Bradley R. Wilcox
Segundo Consejero de la Presidencia General de los Hombres Jóvenes
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La dignidad no significa estar libre de mancha

La dignidad no significa estar libre de mancha; la dignidad consiste en ser sinceros y esforzarse.

Algunos, erróneamente, reciben el mensaje de que el arrepentimiento y el cambio son innecesarios. El mensaje de Dios es que ambos son esenciales.

Algunos, erróneamente, reciben el mensaje de que el arrepentimiento es un suceso puntual. El mensaje de Dios, tal como el presidente Nelson enseñó, es que “[e]l arrepentimiento […] es un proceso”.

Algunos, erróneamente, reciben el mensaje de que no son dignos de participar plenamente en el Evangelio porque no están completamente libres de malos hábitos. El mensaje de Dios es que la dignidad no significa estar libre de mancha; la dignidad consiste en ser sinceros y esforzarse. Debemos ser sinceros con Dios, con los líderes del sacerdocio y con otras personas que nos aman, y debemos esforzarnos por guardar los mandamientos de Dios y nunca darnos por vencidos solo porque cometamos errores.

Algunos, erróneamente, reciben el mensaje de que, para ayudarnos, Dios espera hasta después de que nos hayamos arrepentido. El mensaje de Dios es que Él nos ayudará a medida que nos arrepintamos.

Su gracia no es simplemente un premio para los dignos; la “ayuda divina” que Él nos da es lo que nos ayuda a llegar a ser dignos. No es simplemente una recompensa para los justos; la “investidura de fortaleza” que Él da es lo que nos ayuda a llegar a ser justos. No estamos simplemente caminando hacia Dios y Cristo; estamos caminando con Ellos.

Cuando sientan que han fallado demasiadas veces como para seguir esforzándose, recuerden que la expiación de Cristo es real, como también lo es la gracia que la hace posible. El “brazo de [Su] misericordia se extiende hacia [ustedes]” [3 Nefi 9:14]. Se los ama hoy, dentro de veinte años y para siempre.