Cara a Cara con
el presidente Oaks y su esposa
Por el presidente Dallin H. Oaks
Primer Consejero de la Primera Presidencia
El presidente Oaks enseña que el Salvador organizó Su Iglesia a fin de ayudar a los hijos de Dios a ser merecedores de la exaltación. Este artículo explora cómo el Señor logra ese propósito por medio de profetas y apóstoles que están autorizados para actuar en Su nombre.
La obra del Señor requiere una organización dirigida por el Señor mediante líderes que Él ha escogido y autorizado y a quienes Él guía para llevar a cabo Sus propósitos. La historia de las Escrituras muestra que esos líderes han sido, ya sea un profeta, o profetas y apóstoles. Ese era el modelo en la época del Israel del convenio y en el meridiano de los tiempos, y ese modelo continúa en la Iglesia restaurada de Jesucristo.
El Señor dirige a Su pueblo mediante una organización
El propósito de nuestro Padre Celestial es “llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna” de Sus hijos e hijas (Moisés 1:39). En esta dispensación, Él lo logra mediante La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyo propósito es “ayudar a las personas y a las familias a reunir los requisitos para lograr la exaltación”1. Seguir leyendo
Principios de ministración
Cuando contribuimos a que los demás disfruten de las bendiciones del templo, estamos ministrando.
Vale la pena el esfuerzo que hagamos por asistir al templo. El presidente Russell M. Nelson enseñó que “el templo es crucial para nuestra salvación y exaltación, y la de nuestras familias […];
“cada uno de nosotros necesita el continuo fortalecimiento espiritual y la tutoría que solamente es posible recibir en la Casa del Señor”1.
Asistir al templo requiere que administremos nuestro tiempo, responsabilidades y recursos, además de que estemos espiritualmente preparados. Estamos ministrando cuando reconocemos los obstáculos que impiden que nuestros hermanos y hermanas vayan al templo y cuando los ayudamos a encontrar soluciones.
El templo es una bendición que toda persona puede disfrutar
Meg, que hacía poco había regresado de la misión, iba caminando hacia las puertas del Templo de Kona, Hawái, cuando observó a una joven sentada sola en una de las bancas afuera del templo. Meg sintió que debía hablar con la joven, pero no estaba segura de qué decirle, así que le preguntó qué representaba el tatuaje que la joven tenía en el tobillo. Eso dio inicio a una conversación que permitió que la joven, Lani, le contara su historia. Seguir leyendo
Jacob ha citado a Isaías, y se ha valido de este gran profeta para enfatizar que la expiación de Cristo verdaderamente puede librarnos del pecado. Básicamente, ha suplicado a su gente que acepten el don de la expiación que el Salvador nos ofrece a todos. Y ahora explicará estas enseñanzas de Isaías a su pueblo.
Quisiera recalcar nuevamente que el hecho de que los profetas del Libro de Mormón explican los escritos de Isaías nos da una ventaja sobre todas las demás personas; y también una responsabilidad de compartir nuestra comprensión del evangelio con todos los demás.
2 Nefi 9: 2 los Judíos… cuando sean reunidos en las tierras de su herencia, y… sus tierras de promisión.
«Esta es una promesa de la restauración de los Judíos a la verdadera iglesia y redil de Dios ‘cuando sean reunidos en casa.’
“Las tierras de su herencia (Ver mapa # 5). Cuando Israel entró en Canaán bajo Josué, el país fue dividido por suertes ‘para una heredad’ entre las familias de las diversas tribus. En la división las tribus más grandes recibieron un territorio más grande que aquellas con un menor número de familias. El país al este del Jordán se lo adjudicaron a Rubén, Gad y la mitad de la tribu de Manasés. El resto del pueblo se estableció entre el Jordán y el Mediterráneo. A los descendientes de Levi, quienes fueron devotos al servicio del templo y actividades literarias, un cierto número de ciudades con la tierra circundante con fines de pastoreo fue asignado (Ver Numb. 33: 54-34: 1-15). el número total de ciudades levitas iba a ser de 48, seis de los cuales iban a ser ciudades de refugio, donde uno culpable de homicidio, pero acusado de asesinato, podría encontrar protección contra el «vengador», que era el pariente más próximo a la víctima. (Núm. 35: 1-8) Esta fue la tierra de su herencia. La frontera al sur era el «río de Egipto» (Núm. 34: 5), que es un arroyo que atraviesa la península de Sinaí hasta el Mediterráneo al sur de Gaza. El límite norte era una línea trazada a través de enán, que algunos han identificado como el moderno Kuryetein, sesenta millas al noreste de Damasco. Seguir leyendo
Guía de estudio del Libro de Mormón
Haciendo las cosas preciosas simples
Randal S. Chase

INTRODUCCIÓN
Si hay un evento y una lección, que son fundamentales para todo el estudio del Libro de Mormón, este lo es. El propósito central del Libro de Mormón es actuar como otro testamento de Jesucristo. La portada del libro ha declarado desde el principio que el testimonio de Cristo es uno de sus principales propósitos.
¿Es necesario otro testigo? Sí, ahora más que nunca. En el capítulo 1, nos presentaron la siguiente encuesta muy impactante, que ilustra cómo el mundo pone en duda cada vez más la divinidad de Jesucristo. Una encuesta realizada por la revista Redbook reveló la siguiente información acerca de los que estaban a punto de graduarse e ir a tiempo completo aun pastorado de una iglesia local o ministerio en los Estados Unidos:
56% rechazó el nacimiento virginal de Jesucristo.
71% rechazó la idea de toda vida después de la muerte.
54% rechazó la resurrección corporal de Cristo.
98% rechazó el hecho de que Jesucristo volvería a regresar a la tierra.1
Si la historia relatada en 3 Nefi 8-11 es cierta, entonces se establece sin argumento de que Jesús de Nazaret era y es el Mesías. Pero eso no es todo. Según D. y C. 20:1-12, el Libro de Mormón establece la verdad de muchas cosas: Seguir leyendo
por Franklin D. Richards
Ayudante del Consejo de los Doce
Liahona Febrero 1969
Presidente McKay, mis queridos hermanos: Presidente McKay, nosotros os amamos. Nos hemos sentido bendecidos e inspirados esta mañana a medida que recibíamos vuestro mensaje y el del presidente Smith. Y ahora mis hermanos, ruego al Señor que me bendiga con su Espíritu mientras os hablo.
A medida que se cimentaba la Iglesia en esta dispensación, se recibían muchas revelaciones maravillosas para guiar a aquellos que estaban comprometidos en esta gran obra. Aunque algunas de ellas fueron recibidas por determinadas personas, sabemos que generalmente eran para la edificación y dirección de aquellos que las tendrían en cuenta, ya fuera en esa época o más adelante.
Una de las grandes revelaciones fue dada por intermedio del profeta José Smith en febrero de 1829, dirigida a su padre y registrada en la sección 4 de Doctrinas y Convenios. Comienza con la declaración de que una obra maravillosa vendría entre los hijos de los hombres, y continúa hablando de las cualidades necesarias para lograr el éxito en este servicio, en lo cual incluye: «. . . la fe, la virtud, el conocimiento, templanza, paciencia. . . .» (Doc. y Con. 4:6) Seguir leyendo
por el presidente David O. McKay
Liahona Febrero 1969
La vida es un don de Dios y es divina.
Porque, ¿qué aprovechará al hombre si ganara todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? —Marcos 8:36,37
Fuer Sir Humphery Davy, el químico inglés, quien una vez dijo: «Si de todas las cosas pudiera escoger lo que al mismo tiempo fuera lo más deleitable y útil para mí, preferiría una firme creencia religiosa que cualquier otra bendición.»
La Iglesia organizada
Se afirma que el hombre común no es religioso; hablando del mundo cristiano en general, creo que así es. También se afirma que en nuestra propia organización los jóvenes se están alejando de la Iglesia. Esto no es verdad; hay unos pocos, como siempre los ha habido, que a través de la indiferencia, inactividad o incredulidad se privan de la religión organizada. Eso se debe principalmente al hecho de que no se han familiarizado, mediante el estudio, con las ventajas que la Iglesia ofrece. La única forma segura de probar el valor de la organización de la Iglesia es trabajando en ella. Si habéis tratado una cosa y da resultado, todos los argumentos y razones del mundo no os pueden convencer de lo contrario. En esto yace uno de los valores de la Iglesia organizada; brinda una oportunidad de servir y prueba la verdad de las palabras de Cristo cuando dijo: «El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.» (Juan 7:17) Seguir leyendo
por O. Preston y Christine H. Robinson
El profeta Amos ha declarado: «Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.» Es interesante notar que tanto los que estudian la Biblia hebrea como la cristiana están dispuestos a aceptar el hecho de que los antiguos profetas recibieron revelaciones; no obstante, no están dispuestos a creer que tales instrucciones del Señor puedan revelarse a los profetas en los tiempos modernos. Esta incompatibilidad debe indicar que, o creen que Dios ha cambiado y no es el mismo ayer, hoy y siempre, o que Sus hijos modernos no necesitan más de su guía.
Es conmovedor y confortable saber que los documentos antiguos, recientemente descubiertos o que están en proceso de traducción, proporcionan nueva evidencia y atestiguan del evangelio restaurado. Esta nueva evidencia proviene de muchas fuentes y direcciones. Las cavernas del Mar Muerto continúan proveyendo un extraordinario apoyo a la afirmación de la Iglesia en cuanto a la revelación en su organización y administración. Por ejemplo, un fragmento de una de las cavernas vierte nueva luz sobre la personalidad de Melquisedec y sobre la naturaleza de su Sacerdocio. La interrogante acerca de la personalidad de Melquisedec ha perturbado a los eruditos bíblicos a través de las edades. ¿Existió en realidad? Si es así, ¿quién fue? ¿Probó de la muerte, o fue traspuesto como Enoc y Juan el Amado y por tanto tenía «ni principio de días, ni fin de vida?» Si era un sacerdote, ¿cuál fue la naturaleza de su Sacerdocio? Seguir leyendo
por Gordon B. Hinckley
del Consejo de los Doce
Liahona Enero 1969
Mis queridos hermanos: Mi corazón y mi alma se han conmovido y emocionado con el ardiente testimonio que el presidente McKay dio esta mañana, acerca del Señor resucitado. Espero que ninguno de los que estamos aquí presentes olvide nunca ese testimonio de nuestro Profeta.
Con la inspiración del Señor, deseo hacer uso de ese aspecto como tema.
Previamente he dirigido la palabra desde este pulpito sobre la guerra en Viet Nam. Con vuestro consentimiento, deseo nuevamente decir unas cuantas palabras a este respecto, porque sé que es un tópico que mora en los corazones y mentes de miles de personas que tienen hijos allí. El bienestar de sus seres queridos es la preocupación constante en sus pensamientos y oraciones. Aun para aquellos de otras naciones, la guerra es un asunto de gran importancia.
Aquel que haya estado en Viet Nam, como yo en varias ocasiones, y haya sentido en un pequeño grado la terrible aflicción de esa tierra, no puede evitar hacer de la súplica por la paz una parte de sus oraciones diarias. Esta guerra, como otras, está cargada de calamidades terribles y tragedias indecibles. Seguir leyendo
por el presidente David O. McKay
Liahona Enero 1969
En ese maravilloso sermón que contiene las Bienaventuranzas, el Salvador dijo: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» (Mateo 6:33) Algunos comentaristas aplican «estas cosas» a las virtudes mencionadas en los párrafos anteriores de ese capítulo, pero otros las aplican más sabiamente, así como todas sus palabras, a la vida universal del hombre.
Un consejo de Año Nuevo para la juventud
En este Año Nuevo, deseo aplicar a la vida de los hijos de Dios las palabras que el Salvador expresó durante su vida.
Jesús habló no sólo a las pocas personas que lo siguieron, sino a toda la humanidad. Por tanto, tomo esa amonestación que se aplica a los jóvenes de todo el mundo—buscar primero el reino de Dios y su justicia—dándoles seguridad mediante la fe, que todas las otras cosas que necesitan y les sean de ayuda les serán añadidas.
Con esta gran amonestación relaciono el dicho de Sir Humphrey Davy, quien en una ocasión escribió: Seguir leyendo
por el élder Gordon B. Hinckley
del Consejo de los Doce
Liahona Enero 1972
De entre todas las organizaciones auxiliares de la Iglesia, la Escuela Dominical es realmente única; tiene bajo su responsabilidad al conjunto de todos los miembros de la Iglesia; su plan de estudios cubre todos los aspectos del evangelio; cuenta con más asistencia que ninguna otra organización en la Iglesia, y ocupa la mejor hora del mejor día de la semana. Mucho ha sido el bien que ha hecho, pero también hay mucho más que debe hacerse. Si la Iglesia ha de ser fortalecida como debe, si el conocimiento del evangelio ha de aumentar entre sus miembros como debe, si la espiritualidad de nuestra gente ha de ser refinada como debe, entonces la Escuela Dominical tiene que ser aún más eficaz.
Se trata de una organización maravillosa que tiene en su poder la oportunidad de influir positivamente en la vida de muchos cientos de miles de personas dispersas en el mundo. Grande es la oportunidad; pero grandes también son los problemas y el desafío que ellos implican. Un día llegó a la oficina un hombre, en busca de folletos de la Iglesia, trayendo consigo una carta procedente de su hijo que se encontraba en la guerra. El hijo había escrito: «Tengo un amigo, a quien llevé a la pequeña Escuela Dominical que tenemos. Seguir leyendo
Sión en la Iglesia Cristiana Primitiva
Una de las grandes bendiciones de ser un pueblo de Sión es el privilegio de tener al Señor morando entre ustedes. Y durante 33 años, el Señor estuvo entre el pueblo durante Su ministerio terrenal. El Salvador propuso hacer un convenio con los judíos, pero rechazaron tanto a Él como a Sus propuestas. Después de ascender al cielo, los apóstoles procuraron convertir a los seguidores de Jesucristo en una sociedad de Sión convirtiendo a los gentiles, quienes, al menos temporalmente, aceptaron el convenio.
Sión se define de varias maneras, y algunas de ellas denotan ubicaciones físicas. Ciertamente, la ciudad de Enoc y la Nueva Jerusalén se pueden llamar Sión. Pero la antigua Jerusalén y su Monte Sión, ubicado al oeste de la ciudad, también se llamaban Sión en el Antiguo Testamento. Así, la gente de los días de Jesús, literalmente, moraba en Sión.
Más importante aún, Sión se define como un pueblo, de corazón puro, y después de que el Salvador se fue, algunos de los primeros Santos trataron de vivir como un pueblo Sión al observar la ley de consagración. Seguir leyendo
Por el élder Juan Pablo Villar
De los Setenta
La experiencia de Nefi me ayudó a saber cómo hacer frente a los desafíos en mi propia vida.
Cuando les dije a mis padres que deseaba servir en una misión, a ellos no les pareció bien. Mi hermano mayor, Iván, y yo éramos los únicos miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de nuestra familia. Yo me había unido a los dieciocho años y, un año después, había decidido servir a tiempo completo. Aunque al final mis padres accedieron a dejarme ir, mi papá me advirtió que, cuando regresara, él no podía garantizarme que continuaría pagando mi matrícula para la universidad.
No obstante, yo sabía que, si servía, el Señor me ayudaría.
A lo largo de la misión, me regocijé al ver a las personas abrazar el evangelio de Jesucristo y progresar hacia la salvación. Cuando regresé a casa retomé mis estudios, pero mi padre no tardó en decirme, tal como me había advertido: “No puedo pagar más”.
¿Cómo es posible?, pensé. Serví en una misión; hice lo que Señor deseaba que hiciera. ¿Por qué me pasa esto a mí? Seguir leyendo
Por el élder Dale G. Renlund
Del Cuórum de los Doce Apóstoles
Liahona Febrero 2020
Gracias al Evangelio restaurado, tú puedes saber quién eres en realidad y lo que Dios espera de ti.
EN EL MUSICAL El violinista en el tejado, el personaje principal, Tevye, describe una ventaja de las tradiciones de su comunidad cuando dice: “A causa de nuestras tradiciones, cada uno de nosotros sabe quién es y lo que Dios espera de él” 1. Para tener este conocimiento no hace falta que te apoyes en la tradición. Gracias a la Restauración, tú puedes saber quién eres y lo que Dios espera de ti. Si todavía no estás seguro, tienes el derecho y la obligación de solicitar ese conocimiento.
Hace doscientos años que José Smith, un joven de catorce años, tuvo la primera visión celestial que dio comienzo a la Restauración. José entró en aquella arboleda cerca de su casa, al norte del estado de Nueva York, EE. UU., porque le preocupaba el bienestar de su alma y deseaba saber a qué iglesia debía unirse. Él quería saber quién era y lo que Dios esperaba de él. Recibió las respuestas que buscaba, pero ese día aprendió mucho más, así como en los veinticuatro años que siguieron. Gracias a la verdad restaurada, no solo puedes saber por qué te ha creado Dios, sino también descubrir cuál es tu destino final. Al igual que José Smith, tú puedes saber por ti mismo. Seguir leyendo
Artículo preparado en consulta con
consejeros de Servicios para la Familia
Cinco maneras de comenzar una conversación