La venida de Elías
Por Joseph Fielding Smith
(Discurso pronunciado por radio el domingo, 1° de octubre de 1944 por la estación KSL de Salt Lake City, Utah).
En la restauración de todas las cosas, lo cual declaró Pedro que, “Habló Dios por boca de sus Santos Profetas que han sido desde el siglo”, había de venir el cumplimiento de la promesa hecha por Malaquías que regresaría Elías con el Sacerdocio el cual poseía, y tornaría los corazones de los padres a los hijos y los corazones de los hijos a sus padres. Esta profecía como la leemos de la traducción de Cipriano de Valera, dice así:
“He aquí, yo os envío a Elías el Profeta antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”. (Malaquías 4:5-6).
El tiempo de esta venida ha de preceder al día grande y terrible, del cual declara Malaquías, que “viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrazará, ha dicho Jehová de los Ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama”. ¡Seguramente este será un día terrible! Elías había de ser enviado para restaurar la autoridad por la cual todos los que vivan en cumplimiento de la voluntad del Señor, puedan salvarse. Además de esto se dice:
“Mas para vosotros, los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia y en sus alas traerá sanidad; y saldréis y saltaréis como terneros del establo”. (Malaquías 4:2).
Elías fué uno de los profetas más grandes que hayan vivido, pero aun siendo así no nos dejó ninguna profecía. Se habla de él en las escrituras y en la tradición como “Elías el Profeta”, una expresión rara vez usada al referirse a otros profetas. La mira popular concerniente a un profeta es que él es uno que predice eventos, pero esta no es la calificación máxima de un profeta. Como prueba de esto, algunos de los profetas más grandes no nos han dejado palabra alguna dándonos a conocer los eventos futuros. Las misiones que les fueron asignadas a Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Malaquías y Juan el Revelador y a muchos otros, fue de revelar para el bien de las generaciones futuras lo que había de acontecer; pero no tenemos ninguna profecía de Melquisedec, Elías y Juan el Bautista, y aún así el Señor dijo de Juan, “De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista”.
Poder dado a Elías
¿Cuál pues, es la gran calificación que designa a un hombre como profeta? Es el poder del Sacerdocio; su fieldad, y el testimonio por el poder del Espíritu Santo que Jesús es el Cristo. Pocos si los hay, de los profetas han sido investidos con mayor autoridad de la que le fue dada a Elías. El Señor confirió sobre él el poder de atar y sellar tanto en la tierra como en el cielo. Tenía poder para cerrar los cielos para que no lloviese a menos que el lo mandara; los elementos le estaban sujetos; cuando la ocasión lo justificaba; tenía poder sobre la vida y la muerte; por su mandato las aguas se dividieron; se levantaron los muertos; reyes y profetas fueron ungidos y los malvados fueron revocados. Por su bendición, la botija de aceite v la tinaja de harina de la viuda, milagrosamente fueron llenadas de nuevo, como el gran milagro del Salvador al alimentar a la multitud con unos cuantos pescados y unos cuantos panes. Su fe fué perfecta; su confianza grande en el sublime Todopoderoso; su humildad digna de comentario y su obediencia digna de emulación por todos. Cuando llegó el tiempo para que se retirara, el Señor lo trasladó al cielo en una carroza tirada por caballos en una nube de fuego; pero cuando así se fué, su misión aun no había terminado, pues había más trabajo en lo futuro para él. En el libro Apócrifo llamado Eclesiastés se dice lo siguiente acerca de él: Seguir leyendo →