El origen del hombre y el cumplimiento de profecías

El origen del hombre y el cumplimiento de profecías
por George Albert Smith
Presidente de la Iglesia

George Albert SmithLa Biblia contiene el consejo de nuestro Padre Celestial y yo acepto sin ninguna duda que las afirmaciones que se hacen en los capítulos 1 y 2 de Génesis, acerca de que en el principio Dios creó los cielos y la tierra y todo lo que en ella habita, incluyendo al hombre, son verdaderas.

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y so-juzgadla.”(Génesis 1:27-28.)

‘‘Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra.” (Génesis 2:4-5.)

Todo esto fue una creación espiritual, y después se llevó a cabo la creación material.

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7.)

El plan de nuestro Padre Celestial incluye la reproducción de todos los seres de la creación. Adán y Eva eran los hijos de Dios; ellos fueron nuestros primeros padres y todos los seres humanos que han vivido sobre la tierra son sus descendientes. Dios les dio el libre albedrío para que pudieran tomar decisiones en todos los asuntos y para que fueran responsables de sus acciones; recibieron instrucciones de nuestro Padre Celestial en el Jardín de Edén, y esas enseñanzas fueron preservadas para las futuras generaciones.

De acuerdo con la cronología bíblica sabemos que nuestros primeros padres empezaron su vida en esta tierra hace casi 6.000 años. El Señor les enseñó cómo debían comportarse, y Sus profetas, que habían sido autorizados a hablar en Su nombre, instruyeron a los descendientes de Adán a través de los años y de las épocas sobre la forma de obtener la felicidad mientras eran mortales y calificarse para que al morir pasaran a la inmortalidad, llevando consigo las virtudes de carácter y el conocimiento que hubieran ganado en esta tierra. Los que vivan de acuerdo con las enseñanzas de nuestro Padre Celestial, recibirán las más grandes bendiciones y gozarán de más felicidad aquí y en el más allá.

Además de sus otras responsabilidades, los profetas estaban encargados de llevar un registro de todas las verdades que se les revelaran de tiempo en tiempo, a fin de que fueran transmitidas de padres a hijos para beneficio de su posteridad. Por lo tanto nosotros, los de esta generación, poseemos un registro que ha sido preservado para nuestra guía y el cual contiene información que el Señor ha revelado desde el principio del mundo; me refiero a la Santa Biblia. Esta no sólo declara lo que ha ocurrido en el pasado sino también nos dice lo que ocurrirá en el futuro, en algunos casos con muchas generaciones de anticipación. También nos menciona cuando una profecía se cumple como se había predicho.

El profeta Amos dijo: Seguir leyendo

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La fe, un conocimiento superior

Febrero de 1980
La fe, un conocimiento superior
por el élder G. Homer Durham
del Primer Quorum de los Setenta

G. Homer DurhamEl 2 de enero de 1891, un emigrante noruego de 19 años se sentó en su casa de Logan, territorio de Utah, y escribió lo siguiente:

Me he dado cuenta de que soy tan débil como los demás mortales, tal vez más que la mayoría; y comprendo que sólo es feliz el que tiene un corazón puro, la conciencia tranquila, ama a Dios y obedece Sus mandamientos. También pienso que la felicidad en la vejez consiste en mirar hacia atrás y no hallar pecados graves, pero sí en haber tenido el valor de satisfacer los deseos más nobles del alma humana. Y como sé que mi vida no ha sido hasta ahora como me hubiera gustado que fuese, me dijo estas normas de conducta basándome en las cuales trataré de conducirme, y deseo que el Señor Todopoderoso me ayude en esta empresa.

A continuación escribió diecisiete resoluciones. Casi ocho meses más tarde, el martes 25 de agosto de 1891, pasó en limpio estas normas de conducta en un diario personal; en ese diario seguiría registrando sus años de lucha como estudiante extranjero del territorio de Utah en la Universidad de Harvard, Cambridge, Massachusetts. Su registro comienza con las diecisiete resoluciones siguientes, que habrían de guiar su vida.

Resuelvo:

Primero: Que la religión, la ciencia de las ciencias, será la primera preocupación de mi vida.
Segundo: Que diariamente oraré a Dios.
Tercero: Que todos los días meditaré acerca de Dios y sus atributos, y trataré de ser como El.
Cuarto: Que aceptaré y recibiré luz, sabiduría y conocimiento, no importa dónde o cuándo se me ofrezca.
Quinto: Que nunca me avergonzaré de confesar mi religión, creencias y principios, una vez que me convenza de su veracidad.
Sexto: Que no perderé el tiempo, sino que trataré de usarlo con sabiduría.
Séptimo: Que seré moderado en el comer y en el beber.
Octavo: Que nunca haré nada que no haría si ésta fuera la última hora de mi vida.
Noveno: Que leeré a diario la palabra de Dios para poder conocer su voluntad y ser confortado, fortalecido y animado.
Décimo: Que cuando hable no diré nada más que la pura y simple verdad.
Undécimo: Que siempre haré lo que creo que es mi deber y lo que sea para beneficio de mis semejantes.
Duodécimo: Que viviré plenamente mientras esté en este mundo, para no ser un muerto viviente.
Decimotercero: Que nunca trataré de imponer mi opinión a otras personas con mis palabras ni hechos, sino que simplemente diré lo que pienso.
Decimocuarto: Que procuraré superar el hábito del mal genio, el hablar a gritos, los gestos impacientes, o cualquier cosa que pueda ofender a mis semejantes y herirme a mí mismo.
Decimoquinto: Que nunca olvidaré el deber que tengo para con mi madre, pues ella me ha dado la vida y le debo lo que soy y lo que seré más adelante. Ella ha pasado gran parte de su vida beneficiándome y le debo respeto, honor y todo el afecto que me sea posible dar. Que siempre recordaré mi responsabilidad de cuidar a mi hermano menor, y la que tengo para con mis amigos y familiares.
Decimosexto: Que completaré todos los trabajos que empiece; que consideraré cuidadosamente el propósito y los resultados de cualquier tarea antes de empezar a hacerla.
Decimoséptimo: Que siempre recordaré que los hombres y mujeres a quienes encuentro en mi camino son en realidad mis hermanos, y que primero sacaré la viga de mi ojo antes de tratar de sacar la paja del ojo de mi hermano. Seguir leyendo

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Ofrendas de ayuno

Febrero de 1980
Ofrendas de ayuno
por Larry E. Morris

Willard R. Smith era diácono en Salt Lake City en los días de los pioneros, y tenía asignada la tarea de recoger las ofrendas de ayuno en la manzana de su casa. Su supervisor era el hermano Peter Reid, el cual tenía la responsabilidad de asegurarse de que se realizara esta tarea y se distribuyeran a los pobres las ofrendas en especies. Todos los viernes por la noche, el hermano Re id llamaba a Willard para decirle que el carro estaba limpio, aceitado y listo para la tarea del día siguiente.

Willard se detenía en todas las casas y daba a todos la oportunidad de donar algo para los pobres, tanto a los miembros como a los que no lo eran.

Un sábado, el equipo de fútbol de Willard iba a jugar un partido y él estaba deseoso de participar. Sabía que en lugar de jugar debía recoger las ofrendas de ayuno, pero, como dijo más adelante:

Yo tenía ese día grandes deseos de jugar; tuve que elegir entre el placer y el trabajo, y decidí jugar al fútbol.

Temprano, a la mañana siguiente, el hermano Reid fue a nuestra casa y preguntó por mí. Yo me sentía muy avergonzado, quería correr y esconderme, pero lo recibí con la cabeza baja. Todo lo que me dijo fue: “Willard, ¿tienes tiempo de venir a caminar conmigo?”

Primero fuimos a una casa pequeña, de madera, cerca de la esquina. El golpeó suavemente y vino a abrimos una viejecita.

“Hermano Reid”, dijo, “ayer no nos trajeron comida y no tenemos que comer.”

El hermano Reíd dijo: “Lo lamento mucho; pero estoy seguro de que tendrán algo para comer antes del anocheced.

Llegamos a otra casa y en respuesta a nuestro llamado una voz nos dijo que entráramos; entramos y encontramos en la cama a un matrimonio anciano. “Hermano Reid”, dijo él, “tuvimos que quedamos en la cama porque sin carbón no tenemos cómo calentamos.”

En otra casa nos recibió una madre con sus pequeños hijos a su alrededor; el más pequeño estaba llorando y los otros tenían huellas de lágrimas en sus mejillas. ¡Eso fue más que suficiente! Cuando nos marchamos el hermano Reid dijo suavemente: “Willard, siempre que fallamos en el cumplimiento de nuestro trabajo, alguien sufre”.

Yo estaba a punto de ponerme a llorar y me sentía muy culpable por haber sido negligente en mi llamamiento. Después de ponerme la mano sobre el hombro él se fue. Todos los pobres tuvieron comida y carbón esa tarde, y yo aprendí una lección muy valiosa.

A través de esta experiencia del hermano Smith vemos claramente que pagar las ofrendas de ayuno significa más que poner .dinero en un sobre: significa ayudar a los necesitados. Sin embargo, parece que muy a menudo nos olvidamos o no tenemos en cuenta la importancia de las ofrendas de ayuno. Muchos de nosotros nos inclinamos a hacer hincapié en los diezmos, y esto es loable; después de todo, se nos dice que los que pagan el diezmo serán salvos cuando Cristo venga por segunda vez. Sabemos que en una época de sequía muy grande, el presidente Lorenzo Snow prometió a los miembros en Saint George, Utah, que si pagaban sus diezmos tendrían suficiente agua para regar su cosecha. Y también se nos recuerda que si no los pagamos estamos robando a Dios. (Ver Malaquías 3:8-10.) Seguir leyendo

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Principios para convertirnos en el pueblo de Sión

Febrero de 1980
Principios para convertirnos en el pueblo de Sión
por R. Quinn Gardner
Director administrativo del Departamento de los Servicios de Bienestar de la Iglesia.

Sión es el nombre que se da en las Escrituras al reino de Jesucristo en la tierra (D. y C. 105:32). Esta sociedad está compuesta por los santos que han hecho el convenio de vivir en rectitud, y que, por medio de vivir plenamente las leyes y ordenanzas del evangelio, son “los puros de corazón” (D. y C. 97:21). (Véase D. y C. 76:54-70.)

El concepto de Sión abarca muchos otros: lugar, gente, cualidad. Pero las ideas expresadas aquí se han desarrollado principalmente alrededor de la cualidad que realmente hace a Sión exclusivo: pureza de corazón; porque solamente cuando el pueblo del convenio se convierta en “los puros de corazón”, podrán cumplirse las promesas que ha recibido y se establecerá una sociedad de Sión en toda su plenitud.

Cuando esta sociedad haya alcanzado toda su madurez en el Milenio, será la única aceptable en la tierra porque estará regida por Jesucristo. Sin embargo Sión debe., comenzar desde ahora a desarrollarse hacia su esplendor futuro, convirtiéndose en la Ciudad Santa y el Tabernáculo de Dios, habitada por personas puras. (Véase Moisés 7:62.)

Los habitantes de la Sión de los últimos días solamente lograrán esta madurez, a medida que vivan “de acuerdo con los principios de la ley del reino celestial; de otra manera, no la puedo recibir” (D, y C. 105:5).

Deberíamos sentir la gran necesidad de vivir estos principios hoy, por la promesa que existe de que Sión debe ser y será edificada en nuestros días, como uno de los preparativos para la segunda venida del Señor.

Los principios de la ley del reino celestial fueron hermosamente enunciados por el presidente Spencer W. Kimball, en la sesión de los Servicios de Bienestar durante la conferencia general de octubre de 1977. Al nombrar las seis “verdades fundamentales” que gobiernan nuestras actividades de bienestar en la actualidad, el Profeta indicó:

“Solamente si aplicamos estas verdades podremos acercarnos al ideal de Sión.” (Liahona, febrero de 1978, pág. 112.)

  1. El amor

“Primero es el amor. La medida de nuestro amor por nuestro prójimo y, en gran parte, la medida de nuestro amor por el Señor, se ve en lo que hacemos el uno por el otro y por el pobre y el destituido.”

Sión no puede establecerse por medio de las formas más elementales de amor, sino que se requiere que todos aquellos que se sometan a los convenios y poderes de la expiación, sean investidos con el amor puro de Cristo como un don, (Véase Moroni 7:44-48.)

Desde el amoroso espíritu familiar del hogar hasta la hermandad de los quórumes del sacerdocio, y desde la camaradería que se disfruta trabajando en las granjas de bienestar hasta la amistad compartida por las hermanas de la Sociedad de Socorro, todo el plan del evangelio y el programa de la Iglesia tienen como objetivo engendrar en nosotros ésta, la más pura de las cualidades: el amor. El amor puro de Cristo es un poder santificador y purificador, la única fuerza lo suficientemente potente como para convertirnos en “LOS PUROS DE CORAZÓN” (D. y C. 97:21).

  1. El servicio

“Segundo, es el servicio. Servir es humillarse, socorrer a los que necesiten socorro, impartiendo ‘de sus bienes al pobre y necesitado, dando de comer al hambriento, sufriendo toda clase de aflicciones por amor de Cristo’ (Alma 4:13).”

No se puede ser miembro de la Iglesia por mucho tiempo sin aprender que el servicio es fundamental para toda la obra del reino. Aunque mis padres me enseñaron a servir a los demás por medio del precepto y del ejemplo, llegué a tener una verdadera comprensión del significado de servir durante una lección del quórum de diáconos. Un domingo por la mañana, nuestro asesor trató de penetrar en nuestras desatentas mentes poniéndose ambas manos sobre la cabeza y preguntándonos: Seguir leyendo

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Los principios de la ley de consagración

Los principios de la ley de consagración

Marion G. Romneypor el presidente Marion G. Romney
Segundo Consejero en la Primera Presidencia
Liahona Febrero de 1980


La ley de consagración fue revelada al comenzar esta última dispensación. Cuando la Iglesia todavía no tenía un año de organizada, el 2 de enero de 1831, el Señor reveló lo siguiente mediante el profeta José Smith:

“Y de nuevo os digo, estime cada hombre a su hermano como a sí mismo.

¿Qué hombre de entre vosotros, si teniendo doce hijos que le sirven obedientemente, y no hace acepción de ellos, dijere a uno: Vístete de lujo y siéntate aquí; y al otro: vístete de harapos y siéntate allí, podrá luego mirarlos y decir soy justo?

He aquí, esto os lo he dado por parábola, y es aun como yo soy. Yo os digo: Sed uno; y si no sois uno, no sois míos.” (D. y C. 38:25-27.)

Treinta y ocho días después, el 9 de febrero de 1831, el Señor reveló la ley de consagración para que por medio de ésta se pudieran erradicar las diferencias que existían entre los ricos y los pobres. Estas son sus palabras: Seguir leyendo

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Sigamos un curso firme

Enero de 2005
Sigamos un curso firme
por el presidente Gordon B. Hinckley

Gordon B. HinckleyLos días mencionados por nuestros antepasados ya han llegado para aquellos que vivimos en los albores del siglo XXI. Éstos son los días del cumplimiento de las profecías; y yo, junto con ustedes, agradezco el ser parte de esta obra vibrante y maravillosa que está cambiando para bien la vida de muchas personas de tantas partes del mundo.

Ese progreso no se debe a los hombres, sino a la manifestación del poder de Dios, y espero que nunca nos jactemos ni nos vanagloriemos de ello. Ruego que siempre seamos humildes y agradecidos.

Los frutos de la Primera Visión
Esta obra comenzó con una manifestación sumamente notable cuando el Padre y el Hijo se le aparecieron al joven José Smith una mañana de primavera de 1820. Todo lo bueno que encontramos en la Iglesia actualmente es fruto de aquella visión extraordinaria, un testimonio de la cual ha llegado al corazón de millones de personas de muchos países. Agrego mi propio testimonio, el cual se me ha concedido por medio del Espíritu, de que lo que el Profeta describió de ese acontecimiento maravilloso es verdad, que Dios, el Padre Eterno, y el Señor Jesucristo resucitado hablaron con él en aquella ocasión, y mantuvieron una conversación tan real, tan personal y tan íntima como la que él describió. Elevo mi voz para testificar que José Smith fue un profeta y que la obra que él sacó a luz es la obra de Dios.

Con el tiempo he ido apreciando cada vez más un resumen que uno de los colaboradores del Profeta realizó sobre la obra de José Smith y una declaración de nuestra obligación de continuarla. Las palabras, de belleza poética, fueron redactadas por el élder Parley P. Pratt, del Quórum de los Doce Apóstoles, en 1845, apenas un año después de la muerte de José:

“Él ha organizado el Reino de Dios, y nosotros extenderemos sus dominios.

“Él ha restaurado la plenitud del Evangelio, y nosotros lo llevaremos a todas partes…

“Él ha encendido el alba de un día de gloria, y nosotros lo llevaremos a su máximo esplendor.

“Él era ‘apenas uno’ y ha pasado a ser mil, y nosotros somos pocos y pasaremos a ser una nación fuerte.

“En resumen, él cortó la piedra… y nosotros la haremos un gran monte que llenará toda la tierra”1.

Estamos presenciando el cumplimiento gradual de ese sueño, y espero que nos conservemos fieles a ese deber sagrado que tenemos de edificar este reino. Nuestros esfuerzos no se verán libres del pesar ni de las demoras; debemos esperar padecer una oposición enconada y hábil. Seguir leyendo

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Tragedia o destino?

Liahona Abril 1968

¿Tragedia o destino?

Por el presidente Spencer W. Kimball


Últimamente ha habido muchas tragedias, y siendo que muchas personas parecen culpar al Señor por ellas, y se frustran por lo que parece ser una calamidad, deseo presentar varios puntos, los cuales espero alivien las tensiones, estimulen una manera de pensar sana, y posiblemente sean la respuesta, por lo menos parcialmente, a algunas de las preguntas que tan a menudo se hacen y a las que casi nunca se da respuesta.

Un conocido diario anunciaba en su encabezamiento:

Perecen 43 personas en el accidente de aviación. No hubo sobrevivientes en la tragedia de la montaña, y miles repetían al unísono: «¿por qué permitió dios que pasara una cosa tan terrible?»

Nace un niño con su capacidad mental limitada. Nunca podrá llevar una vida normal. ¿Por qué? ¿Por qué permitiría el Señor que llevara una vida tan dura?

Quisiera poder tener la respuesta a estas preguntas. Algún día entenderemos y estaremos más conformes.

Las siguientes son mis propias conclusiones y tomo entera responsabilidad con respecto a ellas.

Dios y las tragedias

¿Puedo hacer varias preguntas?

¿Fue el Señor quien condujo el avión hacia las montañas para quitarles la vida a sus ocupantes, o hubo algunas fallas mecánicas o errores humanos?

¿Puede el Señor prevenir las tragedias? La respuesta es SI. El Señor es omnipotente con todo el poder para controlar nuestras vidas, salvarnos del dolor, prevenir accidentes, manejar cualquier avión o automóvil, alimentarnos, librarnos del trabajo, es fuerzo, enfermedad, y aun hasta de la muerte.

Pero, ¿es eso lo que deseáis? ¿Protegeríais a vuestros hijos de frustraciones, tentaciones, penas o sufrimientos?

La ley básica del Evangelio es el libre albedrío; el forzarnos a ser cuidadosos o justos, sería anular esa ley fundamental, por tanto, el progreso sería imposible.

¿No hay sabiduría en El al darnos problemas para que podamos vencerlos, responsabilidades para que podamos progresar, trabajo para que podamos robustecer nuestros músculos, penas para probar nuestras almas? ¿No se nos han dado tentaciones para probar nuestra fortaleza, enfermedades para que podamos aprender a ser pacientes, muerte para que podamos ser inmortales y glorificarnos?

En el principio, el Creador explicó a Moisés:

«. . . por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, e intentó destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado…» (Moisés 4:3)

«Y el Señor habló a Adán, diciendo: Por cuanto se conciben tus hijos en pecado, aun así cuando empiezan a crecer, el pecado nace en sus corazones, y prueban lo amargo para poder saber cómo apreciar lo bueno.

«Y les es concedido distinguir el bien del mal; de modo que, son sus propios agentes. . .» (Moisés 6:55-56)

Aquellos que «murieren en el Señor»

Aparentemente, el Señor no siempre consideró la muerte como una maldición o tragedia, porque dijo:

«. . . y benditos son los muertos que murieren en el Señor. . .» (D. y C. 63:49)

La vida sigue su curso y el libre albedrío continúa; y la muerte, que parece una gran calamidad, podría ser una bendición disfrazada.

Melvin J. Ballard escribió:

«Perdí un hijo de seis años de edad y lo vi como un hombre en el mundo de los espíritus después de su muerte, y vi cómo había ejercido su libertad de elección y obtendría por su propia voluntad una compañera, y en el debido tiempo para él y todos aquellos que son dignos, vendrán todas las bendiciones y privilegios sanadores de la casa del Señor. . .» (Three Degree of Glory por Melvin J. Ballard)

Si decimos que la muerte a una temprana edad es una calamidad, un desastre o una tragedia, ¿no sería decir que es preferible la mortalidad a entrar más pronto al mundo espiritual y por consiguiente, a la salvación y exaltación? Si la mortalidad es el estado perfecto, entonces la muerte sería en vano, pero el evangelio enseña que no hay tragedia en la muerte, sino sólo en el pecado.

Durante la II Guerra Mundial, dirigí unas palabras en el funeral de un joven estudiante que había muerto en la misma. Hubo miles de jóvenes arrastrados prematuramente hacia la eternidad a través de las destrucciones de la guerra, y recalqué que creía que esos jóvenes justos habían sido llamados al mundo de los espíritus a predicar el evangelio a aquellas almas que no lo tenían. Seguir leyendo

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Su luz: Una norma para todas las naciones

25 de Marzo de 2006Liahona Mayo 2006
Su luz: Una norma para todas las naciones
Presidente James E. Faust
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

James E. FaustVeo brillar luz en sus semblantes; proviene del Señor, y al irradiar esa luz, serán bendecidas ustedes y muchas personas más.

Es un honor contar con la presencia del presidente Gordon B. Hinckley, nuestro amado profeta, y del presidente Thomas S. Monson, a quien también estimamos y amamos. Es un privilegio estar con cada una de ustedes, hermanitas, y con sus maravillosas hermanas líderes.

Ustedes son jovencitas de gran potencial que tienen mucho por hacer en la vida. Realizarán una gran obra en sus hogares, en la Iglesia y en la comunidad. Para lograrlo, tendrán que adquirir un testimonio y tener fe en Cristo, centrarse en Él en vez del mundo. Ustedes son hijas rectas de Dios y Él las ama y desea ayudarles.

El tema de esta conferencia es muy apropiado: “Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones” 1 . Veo brillar la luz en sus semblantes; proviene del Señor, y al irradiar esa luz, serán bendecidas ustedes y muchas personas más.

Esa misma luz les iluminó el camino a Mary Elizabeth Rollins, de 15 años, y a su hermana Caroline, de 13, un oscuro y frío día en Independence, Misuri. Corría el año 1833, y una chusma furiosa irrumpía por las calles de Independence, quemando las propiedades y causando destrucción. En su camino se encontraba el hogar del hermano William W. Phelps, donde tenían la imprenta en la que él imprimía las revelaciones que recibía el profeta José Smith. La muchedumbre destruyó la imprenta y lanzó los escombros a la calle. Sin embargo, amontonaron las páginas impresas en el patio para quemarlas más tarde.

Mary Elizabeth y Caroline se habían escondido por el cerco, atemorizadas al ver la destrucción. A pesar de que sentía mucho miedo, Mary Elizabeth no le quitaba la vista a esas valiosas páginas. Ella y su hermana salieron de su escondite, recogieron las Escrituras y se echaron a correr. Los de la chusma las vieron y les ordenaron detenerse, pero las valientes muchachas corrieron hacia un maizal donde sin aliento se tiraron al suelo. Con cuidado acomodaron las páginas de las revelaciones entre las altas hileras de maíz, y para cubrirlas se acostaron encima de ellas. Los despiadados malhechores buscaron con empeño a las niñas, a veces estando a punto de hallarlas, pero nunca lo lograron. Al final abandonaron la búsqueda para ver qué más podían destruir.

Creo que la luz del Señor dirigió a Mary Elizabeth y a Caroline para que supieran qué hacer y cómo protegerse. Hermanas, esa luz brilla para ustedes, y les guiará como lo hizo para las niñas Rollins. Las mantendrá seguras aun frente al peligro. Como prometió el Maestro: “y también seré vuestra luz… prepararé el camino delante de vosotros, si es que guardáis mis mandamientos… y sabréis que yo soy el que os conduce” 2 . Seguir leyendo

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En su rostro se refleja

25 de Marzo de 2006Liahona Mayo 2006
En su rostro se refleja
Elaine S. Dalton
Segunda Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Elaine S. DaltonUstedes reflejan Su luz. Su ejemplo surtirá un poderoso efecto positivo en la tierra.

No ha habido mejor época que ésta para vivir en la tierra. Éstos son “días inolvidables” 1 . Es la época de ustedes, una época maravillosa. ¡Ustedes son maravillosas! Al mirarlas a los ojos y contemplar el brillo de su semblante, me asombra que sean tan buenas, firmes y puras en un mundo tan difícil. Recuerdo un poema que mi abuelo solía recitarme cuando yo tenía la edad de ustedes, el cual dice:

No precisas decirme cómo vives cada día;
No precisas decirme si trabajas o si te diviertes;
Hay una prueba irrefutable:
Sobran las palabras, pues en tu rostro se refleja…
Si vives cerca de Dios y de Su gracia infinita…
Sobran las palabras, en tu rostro se refleja 2 .

Nunca he olvidado ese sencillo poema y siempre he intentado vivir de manera que ello se reflejara en mi rostro. Veo que ustedes también lo están haciendo. La luz de su rostro indica que han hecho convenios con nuestro Padre Celestial y con Su Hijo Jesucristo, y que los cumplen; y que las decisiones que han tomado les permiten disfrutar de la compañía del Espíritu Santo. Expreso mi admiración por cada una de ustedes.

El presidente Gordon B. Hinckley ha dicho de ustedes que son “la generación más excelente (y más firme) de jóvenes de toda la historia de esta Iglesia” 3 . Creo que a ustedes se las ha preparado y reservado para estar en la tierra en este tiempo en que los desafíos y las oportunidades serían más grandes. Creo que el Señor está contando con ustedes para que sean líderes rectas y para que sean testigos “en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar” 4 . De hecho, se puede decir de ustedes que son “la esperanza radiante” 5 del futuro.

Creo que el apóstol Pedro las incluyó a ustedes cuando dijo: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 6 .

Esa luz es la del Salvador; es la luz del Evangelio restaurado de Jesucristo. Al vivir de acuerdo con el Evangelio, ustedes reflejan Su luz. Su ejemplo surtirá un poderoso efecto positivo en la tierra. “Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones” 7 es un llamado a cada una de ustedes, un llamado para ascender a un terreno más elevado; un llamado para dirigir en decencia, pureza, modestia y santidad. Es un llamado para compartir esa luz con otras personas. Ha llegado la hora: “Levantaos y brillad”. Seguir leyendo

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Ustedes son de noble linaje

25 de Marzo de 2006Liahona Mayo 2006
Ustedes son de noble linaje
Julie B. Beck
Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes

Julie B. BeckUstedes aprenderán más acerca de su vida y de su misión en la tierra si se preparan para recibir la bendición patriarcal y luego la estudian.

Durante el último año, he visto la luz de Dios brillar muchas veces en el rostro de ustedes, las mujeres jóvenes. La he visto en las grandes reuniones, desde Brasil hasta la República Dominicana. La he visto al tirar ustedes de carros de mano en las representaciones de las caminatas pioneras. He visto esa luz al cantar y jugar juntas en los campamentos. He visto esa luz de Dios brillar en el rostro de las jovencitas en los bautisterios de los templos, desde México hasta Utah. Su luz ha influido en mí y en muchas otras personas. Ustedes poseen esa luz porque literalmente son hijas espirituales de la Deidad, “progenie de padres exaltados” 1 con una naturaleza divina y un destino eterno 2 . Ustedes recibieron sus primeras lecciones en el mundo de los espíritus de parte de sus padres celestiales 3 . Fueron enviadas a la tierra para ser probadas 4 .

Ustedes se encuentran en la etapa de la vida en la que han de tomar algunas de las decisiones más importantes. Debido a que de continuo las bombardean con un sinnúmero de mensajes incorrectos con respecto a quiénes son, precisan orientación adicional. Ustedes aprenderán más acerca de su vida y de su misión en la tierra y de la luz que llevan en su interior si se preparan para recibir la bendición patriarcal y luego la estudian.

Nunca se es demasiado joven para comenzar a aprender acerca de las bendiciones patriarcales 5 . Me alegro de haber recibido la mía antes de haber recibido el fuego nutrido de los mensajes confusos e incorrectos del mundo. Gracias a ella, recibí el consuelo y la certeza de que el Señor me ama y me conoce, y desde aquel día en adelante, comencé a pensar más en lo que tiene que ver con la eternidad que con la popularidad.

Ésta es la época para que las mujeres jóvenes se preparen para recibir la bendición patriarcal y después la reciban. Su obispo y sus padres las guiarán para decidir cuándo sea el momento indicado para recibirla, puesto que la edad y el estado de preparación para ello son diferentes para cada persona 6 . Cuando comprendan el significado y el propósito de la bendición patriarcal y sientan el deseo sincero de realizar la obra del Señor, contarán con la madurez suficiente para recibirla 7 . A veces, las personas esperan un tiempo más prolongado para recibir esa bendición, porque piensan que deben hacerse merecedoras de ellas de alguna forma especial. Si llenan los requisitos para recibir la recomendación para efectuar bautismos en el templo, entonces también los llenan para la bendición patriarcal. Es importante prepararse para recibir ésta con ayuno y con oración a fin de que su espíritu sea humilde y dócil a la enseñanza. Su preparación personal es muy importante. Seguir leyendo

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Yo soy la luz que debéis sostener en alto

25 de Marzo de 2006Liahona Mayo 2006
“Yo soy la luz que debéis sostener en alto”
Susan W. Tanner
Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Susan W. TannerCada uno de nuestros pequeños actos irradiará sólo un puntito de luz, pero, al unirse, tienen un enorme impacto.

Recuerdo un cuadro que bordé de niña cuando estaba en la Primaria. Decía: “Traeré la luz del Evangelio a mi hogar”. Yo me preguntaba: “¿Qué es esa luz?”. Jesucristo mismo lo explicó mejor cuando enseñaba a los nefitas. Él dijo: “Alzad, pues, vuestra luz para que brille ante el mundo”. Después explicó: “…yo soy la luz que debéis sostener en alto: aquello que me habéis visto hacer” (3 Nefi 18:24, cursiva agregada).

¿Qué le habían visto hacer los nefitas? y, ¿sería posible hacer esas cosas en mi hogar? Cuando la gente deseaba que Él se quedara con ellos un poco más, sintió compasión por ellos y permaneció con ellos. Después los sanó; oró con ellos; les enseñó; lloró con ellos; bendijo a sus pequeñitos, uno por uno; les dio de comer y administró la Santa Cena y la repartió a fin de que hicieran convenio de que siempre se acordarían de Él. Su ministerio entre ellos tenía que ver con la enseñanza y el cuidado de la persona, y con llevar a cabo la obra que Su padre le había mandado hacer. Nunca pensó en Sí mismo. Al aprender eso, procuré siempre llevar Su luz a mi hogar mediante actos abnegados semejantes a los de Cristo.

Eso no es algo fácil. A veces no se reconoce que en casa se lleve una vida buena; tal vez sea más fácil “levant[arse] y brilla[r], para que [n]uestra luz sea un estandarte a las naciones” (D. y C. 115:5, cursiva agregada), en vez de que la luz de ustedes sea un estandarte para su propia familia. A veces, otras personas no nos ven hacer el bien ni compartir nuestra luz en el hogar. La naturaleza humana desea y busca las alabanzas y el reconocimiento. Helamán enseñó a sus hijos Nefi y Lehi a hacer las buenas obras de sus antepasados cuyo nombre llevaban: “…que no hagáis estas cosas para vanagloriaros, sino que hagáis estas cosas para haceros un tesoro en el cielo” (Helamán 5:8). Las buenas obras no se deben llevar a cabo con el objeto de recibir reconocimiento.

Charles Dickens tiene un personaje en el libro Casa Desolada, la señora Jellyby, cuyo defecto él califica de “filantropía telescópica”. Ella está tan obsesionada por ayudar a una tribu que sufre en una tierra lejana, que rechaza a su propio hijo herido y sucio que acude a ella en busca de consuelo. La señora Jellyby desea que sus buenas obras sean grandiosas y visibles ante todos (véase Charles Dickens, Bleak House, (Casa Desolada), 1985, págs. 82–87). Quizás algunos preferiríamos dar ayuda tras un huracán en vez de ayudar en el hogar. Ahora bien, ambos son importantes, pero la ayuda en el hogar es nuestra responsabilidad primordial y eterna. “Los padres tienen la responsabilidad sagrada de educar a sus hijos dentro del amor y la rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales” (“La Familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, octubre de 2004, pág. 49). Seguir leyendo

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La vida abundante

Conferencia General Abril de 2006Liahona Mayo 2006
La vida abundante
Élder Joseph B. Wirthlin
Del Quórum de los Doce Apóstoles

Joseph B. WirthlinLa vida abundante está a nuestro alcance si tan sólo estamos dispuestos a beber en abundancia del agua viva, a llenar nuestro corazón de amor y a hacer de nuestra vida una obra maestra.

Harry de Leyer llegó tarde a la subasta aquel nevoso día de 1956, y todos los caballos buenos ya se habían vendido. Los pocos que quedaban eran viejos y estaban gastados, y los había comprado una empresa de salvamento.

Harry, que era maestro de equitación de un colegio de niñas de Nueva York, estaba a punto de marcharse cuando uno de esos animales —un caballo descuidado, castrado, de color gris, con feas heridas en los muslos— le atrajo la atención. El animal todavía tenía las marcas hechas por los pesados arneses de trabajo, lo cual era evidencia de la dura vida que había llevado. Sin embargo, algo acerca de él captó la atención de Harry, por lo que ofreció ochenta dólares por él.

Nevaba cuando los hijos de Harry vieron el caballo por primera vez y, dado que estaba cubierto de nieve, los niños le dieron como nombre “Hombre de Nieve”.

Harry cuidó bien del caballo que resultó ser un amigo manso y digno de confianza, que a las niñas les gustaba montar porque mantenía la calma y no se encabritaba como algunos de los otros. En realidad, “Hombre de Nieve” mejoró con tal rapidez que un vecino lo compró por el doble del precio que había pagado Harry.

Pero “Hombre de Nieve” se desaparecía constantemente del prado del vecino y a veces se lo encontraba en los plantíos de papas (patatas) vecinos y otras veces de regreso en el terreno de Harry. A todas luces el caballo tenía que haber saltado por encima de las cercas que dividían las propiedades, pero eso parecía imposible, puesto que Harry nunca había visto a “Hombre de Nieve” saltar sobre nada más alto que no fuese un tronco caído en la tierra.

Pero con el tiempo, al vecino se le agotó la paciencia y le insistió a Harry que se llevara el caballo.

Desde hacía años, el gran sueño de Harry había sido exhibir un caballo de saltos que resultase campeón. Había conseguido un éxito regular en el pasado, pero comprendía que, para competir en las más elevadas categorías, tendría que comprar un purasangre que hubiese sido engendrado específicamente para saltar. Y esa clase de caballo de raza le costaría mucho más de lo que podía pagar. Seguir leyendo

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La oración, la fe y la familia: Los peldaños para una felicidad eterna

Conferencia General Abril de 2006Liahona Mayo 2006
La oración, la fe y la familia: Los peldaños para una felicidad eterna
Élder H. Bruce Stucki
De los Setenta

H. Bruce StuckiEl Padre Celestial escuchará nuestra humilde oración y nos brindará el consuelo y la guía que buscamos.

Era el día después de la Navidad de 1946, en el poblado de Santa Clara, Utah. Tenía sólo 9 años y le pedí permiso a mamá para ir con mi regalo de Navidad, un nuevo juego de arco y flechas, a cazar liebres en la colina que había detrás de nuestra casa. Ya comenzaba a caer la tarde y mi madre no parecía muy dispuesta a dejarme ir, pero tras persuadirla un poco, ella aceptó con la única condición de que regresara a casa antes de que oscureciera.

Al llegar a la cima de la colina, puse una flecha en el arco y silenciosamente caminé en medio de los pequeños arbustos de salvia y chaparral con la esperanza de encontrar una liebre comiendo debajo de los arbustos, donde todavía quedaba pasto verde y tierno.

Una gran liebre me asustó al saltar de un arbusto de salvia que estaba justo delante de mí. Tiré de la cuerda del arco, apunté rápidamente y solté la flecha que voló tras la liebre que huía con gran rapidez. La flecha no dio en el blanco y la liebre desapareció entre los matorrales.

Fui a recoger la flecha en donde yo creía que había caído. Como con el arco sólo habían venido cinco flechas, yo no quería perder ninguna. Miré donde se suponía que debería estar, pero no la encontré. Busqué alrededor del lugar donde pensé que seguramente había caído, pero no pude encontrarla.

El sol se ocultaba en el horizonte; sabía que en unos treinta minutos oscurecería y no quería llegar tarde a casa. Una vez más, busqué en el lugar donde la flecha debía de estar; busqué minuciosamente debajo de cada arbusto, pero no pude encontrarla.

Se me agotaba el tiempo y debía ponerme en camino para volver a casa y llegar antes del anochecer. Decidí orar y pedir al Padre Celestial que me ayudara a encontrar la flecha. Me arrodillé, cerré los ojos y oré a mi Padre Celestial. Le dije que no quería perder la nueva flecha y le pedí que me indicara dónde podía encontrarla. Seguir leyendo

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Instrumentos de la paz del Señor

Conferencia General Abril de 2006Liahona Mayo 2006
Instrumentos de la paz del Señor
Élder Robert S. Wood
De los Setenta

Robert S. WoodLos que hemos tomado sobre nosotros el nombre de Cristo, ¿nos hemos deslizado inadvertidamente en los hábitos de calumniar, criticar y en una actitud de prejuicio?

Una amiga mía forma parte de un foro político que aparece todas las semanas por televisión. Al explicar su función, ella dijo: “Se nos insta a hablar antes de pensar”. Parece que vivimos en una época en la que muchos hablan sin pensar, lo que fomenta reacciones emocionales en vez de respuestas reflexivas. Ya sea en un foro nacional o internacional, en relaciones personales o en la política, en el hogar o ante el público, las voces se hacen cada vez más estridentes, y el ofender y darse por ofendido parecen ser acciones intencionales en vez de involuntarias.

El Señor ha advertido que desde el principio y a lo largo de la historia Satanás incitaría la ira en el corazón del hombre 1 . En el Libro de Mormón, Lamán, con sus murmuraciones, estableció el sistema de provocar la ira, avivar la cólera e instigar el asesinato 2 . En el Libro de Mormón encontramos una y otra vez hombres falsos e inicuos que instigaban la furia y fomentaban el conflicto. En los días del capitán Moroni, el apóstata Amalickíah incitó “el corazón de los lamanitas contra el pueblo de Nefi” 3 . Amulón y los perversos sacerdotes de Noé, Nehor, Korihor, Zoram el apóstata (el papel deshonroso cunde por todo el Libro de Mormón), fueron agitadores que inspiraban desconfianza, estimulaban la controversia e intensificaban el odio.

Cuando le hablaba a Enoc, el Señor indicó que tanto la época de Su nacimiento como la que precedería a Su segunda venida serían “días de iniquidad y venganza” 4 . Y además ha dicho que en los últimos días, la ira se derramaría sobre la tierra sin mezcla 5 . La ira se define como la justa indignación de Dios, pero también como los casos sumamente humanos de fervor impulsivo o de enojo profundo y violento. La primera tiene que ver con la preocupación de un amoroso Padre cuyos hijos a menudo “no tienen afecto y aborrecen su propia sangre” 6 , mientras que la última surge de un pueblo que no “[tiene] ni orden ni misericordia… empedernido en su perversidad” 7 . Me temo que la tierra está pasando por ambas iras, y creo que la ira divina la provocan mayormente aquellos que agitan el corazón de los hombres a la iniquidad, a la calumnia y al odio violento. Seguir leyendo

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Sión en medio de Babilonia

Conferencia General Abril de 2006

Sión en medio de Babilonia

Élder David R. Stone
De los Setenta

No tenemos que aceptar las normas, las costumbres ni la moral de Babilonia. Podemos establecer Sión en medio de ella.


El verano pasado mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de viajar a San Diego, California, y ver la obra de Shakespeare, Macbeth, en el teatro Old Globe. Vimos dos funciones, ya que a nuestra hija Carolyn le tocó representar a una de las tres brujas de la obra. Por supuesto, nos agradaba mucho verla participar y lo más encantador fue cuando en un momento dramático, dijo las famosas palabras: “Por la picazón de mis dedos adivino que se acerca un malvado…” (William Shakespeare, Obras Selectas, “Macbeth”, Acto Cuarto, escena I, Edimat libros, S. A., Madrid, pág 156).

Cuando lo oí, pensé cuán útil sería tener un sistema de alerta avanzada que nos indicara cuando el mal se acercara y nos preparara para afrontarlo. Tengamos o no un sistema de alerta avanzada, el mal se dirige hacia nosotros.

En otra ocasión, mi esposa y yo conducíamos a campo traviesa de noche y nos acercábamos a una gran ciudad. Tras haber pasado por las colinas y ver las brillantes luces en el horizonte, desperté a mi esposa ligeramente con el codo y le dije: “¡He ahí la ciudad de Babilonia!”. Seguir leyendo

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