Conferencia General Octubre 1994 El «fulgor perfecto de esperanza»
Elder Neal A. Maxwell
Del Quórum de los Doce Apóstoles
«En la geometría de la teología restaurada, la esperanza tiene una circunferencia mayor que la fe. Si la fe aumenta, el perímetro de la esperanza se ensancha en forma proporcional.»
Esta mañana levante la mano derecha; esta tarde con gozo levanto mi voz para sostener al presidente Hunter; él es un hombre humilde y especial. Y. al haber escuchado el testimonio de dos nuevos Apóstoles a quienes sostuvimos esta mañana, esta tarde yo los sostengo vocalmente. Siento regocijo por el llamamiento de dos excelentes Setenta, y de estas hermanas y lideres especiales.
Durante algunos años, hermanos y hermanas, ha habido un creciente y profundo sentido de desesperanza existencialista en el mundo. Ese desaliento del hombre terrenal es característico de gran parte de la humanidad y afecta a muchas almas. Ya sean tribales o nacionales, las guerras «son una experiencia común para el hombre del siglo veinte» (Paul Fussell, The Great War and Modern Memory, London: Oxford University Press, 1975, pág. 74). Un cinismo irascible impregna la política en muchas partes del planeta. Los holocaustos, el hambre, la pestilencia y las multitudes de refugiados han hecho un daño terrible a la esperanza humana, daño que en gran parte proviene de desastres provocados por el hombre y que hubieran podido evitarse. Las causas se pueden imputar a algún tipo de iniquidad. No es de extrañarse que, tal como lo dicen las Escrituras, ¡la desesperanza provenga de la iniquidad! (Moroni 10:22).
Por supuesto, hay muchos que no están de acuerdo en cuanto a lo que es pecado, aunque no estén dispuestos a aceptar que esa desesperanza sea cada vez más profunda. Algunos de ideas modernas tampoco lamentan la perdida de la fe tradicional, pero sin duda lamentan la mayor pérdida de esperanza y caridad, que, de cualquier forma, siempre han escaseado.
¿Es la esperanza algo realmente importante o es sólo una virtud pasada de moda? Seguir leyendo →
Élder Russell M. Nelson
Del Quorum de los Doce Apóstoles
«El prestar servicio juntos en el templo es una actividad sublime para la familia. Lleva en sí su propia motivación y la verificación de la verdad de esta obra única en su género.»
En el transcurso de un año, cuatro de nuestras queridas Autoridades Generales han llegado al fin de su misión en la vida terrenal. La muerte del presidente Ezra Taft Benson y de los élderes Marvin J. Ashton, Sterling W. Sill y Clinton L. Cutler ha provocado indescriptibles expresiones de amor a sus respectivas familias. Su partida también hace destacar esta explicación de las Escrituras sobre la obra que se lleva a cabo del otro lado del velo:
«…los fieles eíderes de esta dispensación, cuando salen de la vida terrenal, continúan sus obras en la predicación del evangelio… en el gran mundo de los espíritus de los muertos (D. y C. 138:57).
El presidente Spencer W. Kimball enseñó que «nuestra gran función en ese aspecto de la obra misional es llevar a cabo en la tierra las ordenanzas que se requieren por los que acepten el evangelio allá» (Ensign, enero de 1977, pág. 3).
Esas expresiones, unidas al hecho de que el mes que viene se cumple el centenario de la Sociedad Genealógica de Utah, destacan la gran importancia e influencia del «espíritu de Elías». Es de notar que la fecha del centenario se aproxima a la del cumpleaños del presidente Howard W. Hunter, que en una época presidió esa sociedad y que ahora nos exhorta a asistir regularmente a la Casa del Señor.
EL BAUTISMO ES ESENCIAL PARA ENTRAR EN EL REINO DE DIOS
Las siguientes palabras de Jesús tienen aplicación eterna y son básicas para comprender el cristianismo: «…el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios» (Juan .3:5).
Después de la Crucifixión, Jesús ejerció Su ministerio en el mundo de los espíritus, poniendo en movimiento la obra misional entre los que habían muerto sin escuchar el evangelio (1 Pedro 4:6; D. y C. 138:10-37). Lógicamente, se espera que esas almas reciban el bautismo, Y, sin embargo, hay un solo versículo en el Nuevo Testamento que se refiere a ese requisito:
«De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?» (1 Corintios 15:29).
Esas preguntas que hizo el apóstol Pablo habrían quedado sin respuesta si no fuera por la revelación de los últimos días; con esa revelación, se hace muy claro el porqué. La aclaración comenzó cuando el ángel Morona instruyó al profeta José Smith, diciendo:
«…yo os revelaré el sacerdocio, por conducto de Elías el profeta, antes de la venida del grande y terrible día del Señor.
«Y él plantará en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y el corazón de los hijos se volverá hacia sus padres.
«De no ser así, toda la tierra sería totalmente asolada a su venida» (D. y C. 2:1-3).
José Smith comparó la enseñanza de Moroni con una profecía similar de Malaquías de que Elías habría de volver (Malaquías 4:5-6). Sabemos que, en efecto, Elías volvió, por lo menos dos veces, después de la promesa de Malaquías: Durante la transfiguración de Cristo, Elías apareció en el monte a Pedro, a Santiago y a Juan (Mateo 17:3). Y en el Templo de Kirtland, el 3 de abril de 1836, Elías apareció al Profeta y a Oliver Cowdery y les dijo: «…se entregan en vuestras manos las llaves de esta dispensación…» (D. y C. 110:16).
El profeta José Smith fue elegido para restablecer la Iglesia, para recibir y administrar la autoridad del sacerdocio, y para restaurar verdades claras y preciosas que se habían perdido (1 Nefi 13:26, 28-29, 32, 34-35, 40). Una de esas doctrinas era la de la salvación de los muertos, una parte vital de la prometida «restauración de todas las cosas» (Hechos 3:21).
Hace algunos años, el entonces élder Howard W. Hunter dijo lo siguiente:
«¿Sería razonable pensar que las personas que han vivido y muerto sobre la tierra sin la oportunidad del bautismo quedaran privadas de bendiciones por toda la eternidad? ¿Hay algo irracional en la idea de que los vivos efectúen los bautismos por los muertos? Tal vez el ejemplo más grandioso de obra vicaria por los muertos sea el del Maestro mismo; El dio Su vida como expiación vicaria a fin de que todos los que mueran vuelvan a vivir y tengan vida sempiterna. Él hizo por nosotros lo que nosotros no podíamos hacer. De manera similar, efectuamos ordenanzas por aquellos que no tuvieron la oportunidad de hacerlas durante su vida.
«Y no sólo se hacen bautismos por los muertos, sino también la investidura; y los sellamientos, en los cuales los esposos se convierten en compañeros eternos y los hijos son sellados a ellos como familia. El sellamiento de las familias puede continuarse hasta que la familia de Dios se haga perfecta. Ésa es la gran obra de la dispensación del cumplimiento de los tiempos… Unir y redimir a la familia de Dios era el plan divino aun antes de que se colocaran los cimientos de esta tierra» (Ensign, diciembre de 1971, págs. 71-72).
Las palabras del presidente Hunter claramente hacen énfasis en la importancia de la obra del templo por nuestra propia familia y nos ayudan a entender la profecía del Antiguo Testamento que dice que «subirán salvadores al monte de Sión» (Abdías 1:21). El prestar este tipo de servicio enaltecedor por personas a las que no vemos es uno de los actos más nobles de la bondad humana.
LA OBRA DEL TEMPLO EN TIEMPOS ANTIGUOS Y MODERNOS
Desde los días de Adán hasta el meridiano de los tiempos, las ordenanzas del templo se efectuaban sólo por los vivos. Las que se harían por los muertos esperaban la expiación y el ministerio que el Salvador desempeñaría después de Su muerte.
Cuando el Templo de Kirtland se diseñó, no había nada en él para hacer bautismos por los muertos. Sin embargo, tuvo un importante propósito preparatorio. Una semana después de haber sido dedicado, el Señor visitó el templo para aceptarlo personalmente. Después, bajo Su dirección, Moisés, Elías y Elías el profeta restauraron determinadas llaves de autoridad del sacerdocio.
Cinco años más tarde, los santos se hallaban en Nauvoo, estado de Illinois. Allí, el Señor les mandó otra vez construir un templo, esta vez con ciertas instalaciones nuevas, porque, según Él dijo:
«…no hay una pila bautismal sobre la tierra en la que mis santos puedan ser bautizados por los que han muerto, «porque esta ordenanza pertenece a mi casa…» (D. y C. 124:29-30).
Después, para asegurarse de que no hubiera malas interpretaciones, dio esta solemne advertencia:
«…y si no habéis hecho estas cosas… seréis rechazados como iglesia, junto con vuestros muertos, dice el Señor…» (D. y C. 124:32; cursiva agregada).
Aunque el Templo de Nauvoo fue después destruido por un incendio, cumplió el propósito sagrado que tenía.
LOS REGISTROS GENEALÓGICOS PARA UTILIZAR EN EL TEMPLO
En todo el mundo, los miembros de la Iglesia preparan fielmente los registros familiares para utilizarlos en los muchos templos. Cuando allí se llevan a cabo las ordenanzas se requiere que haya más documentación, porque el Señor dijo:
«…Al bautizarse alguno de vosotros por sus muertos, esté presente un registrador para que sea testigo ocular de vuestros bautismos…
«A fin de que todo lo que registréis, sea registrado en los cielos; lo que atéis en la tierra, sea atado en los cielos; lo que desatéis en la tierra, sea desatado en los cielos» (D. y C. 127:6-7).
Esta importante doctrina impresionó mucho al Profeta. Sus pensamientos estaban en armonía con los de otros profetas anteriores. José Smith escribió lo siguiente:
«…Juan el Revelador estaba considerando precisamente este tema referente a los muertos, cuando declaró… vi a los muertos… de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos… y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros…
«…y lo que no registréis en la tierra no será registrado en los cielos; porque de los libros serán juzgados vuestros muertos… (D. y C. 128:6, 8).
ELÍAS Y LAS LLAVES DE AUTORIDAD DEL SACERDOCIO
En 1844, José Smith preguntó: «¿Qué es este oficio y obra de Elías el Profeta?» Y él mismo contestó en seguida la pregunta de esta manera: «Es uno de los asuntos más grandes e importantes que Dios ha revelado…
«…el espíritu de Elías es que rescatemos a nuestros muertos, seamos unidos a nuestros padres que se hallan en el cielo., Este es el poder de Elías el Profeta y las llaves del reino de Jehová» (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 415).
Algunos todavía no han percibido el espíritu de Elías ni su poder. Sin embargo, esta advertencia nos obliga:
«…éstos son principios referentes a los muertos y a los vivos que no se pueden desatender… Porque su salvación es necesaria y esencial para la nuestra… ellos sin nosotros no pueden ser perfeccionados, ni tampoco podemos nosotros ser perfeccionados sin nuestros muertos» (D. y C. 128:15).
La responsabilidad de José Smith era «establecer los cimientos» de esta gran obra (D. y C. 1:30; 21:2; 124:118). Los detalles importantes se revelarían más adelante. En la conferencia de abril de 1894, el presidente Wilford Woodruff anunció esta revelación:
«Queremos que los Santos de los Últimos Días empiecen desde ahora a investigar su genealogía, tanto como puedan, y a ser sellados a su madre y su padre. Que los niños se sellen a sus padres y unamos los eslabones de esta cadena hasta donde nos sea posible… Es la voluntad del Señor para Su pueblo» (En Messages of the First Presidency, compilación de james R. Clark, 6 tomos [Salt Lake City: Bookcraft, 1965-75] 3:256-57- Véase también Descreí Semi-Weehly News, 17 de abril de 1894, pág. 1).
EL CENTENARIO DE LA SOCIEDAD GENEALÓGICA DE UTAH
Esa revelación de abril llevó a la organización de la Sociedad Genealógica de Utah, que se efectuó el 13 de noviembre de 1894. Sus objetivos eran «establecer y mantener una biblioteca genealógica… enseñar a los miembros a recopilar registros familiares presentables y a trazar su linaje; y fomentar las ordenanzas del templo» (Archibald F. Bcnnett, «The Genealogical Society of Utah», Improvement Era, abril de 1894, pág- 1). Los acontecimientos de ese año histórico establecieron la investigación de historia familiar y el servicio en el templo como una sola obra de la Iglesia.
En el siglo que ha pasado, se ha logrado mucho. Cada vez hay más personas que se entusiasman por descubrir sus raíces, y la Iglesia hace todo lo posible por ayudarles. La Iglesia ha adoptado el término Historia familiar para animar a todos los miembros a hacer investigación, especialmente a los que puedan sentirse intimidados por la palabra genealogía. Además, se han establecido en el mundo dos mil ciento cincuenta centros de historia familiar. Por ejemplo, el Centro de Investigación de Historia Familiar del Edificio Conmemorativo José Smith («Joseph Smith Memorial Buildíng») tiene varios cientos de miles de visitantes, de los cuales por lo menos dos tercios han encontrado algo de lo que buscaban sobre sus antepasados.
Muchos cientos de miles de personas utilizan más de trescientas mil copias del programa de computadoras de la Iglesia, el Archivo Personal de Antepasados («Personal Ancestral File»), en las bibliotecas y los hogares. Millones de genealogistas de todo el mundo, la mayoría de los cuales no son miembros de la Iglesia, emplean nuestro Programa de Investigación de Historia Familiar («FamilySearch»). Y el de «TempleReady» permite que se pueda lograr en forma conveniente y casi inmediata, con una computadora personal, la aprobación de nombres para las ordenanzas del templo, lo cual antes llevaba mucho tiempo y trabajo.
Mi esposa y yo, junto con nuestra familia, hemos enviado los nombres de nuestros antepasados al templo y hemos efectuado las ordenanzas por ellos. Como tenemos la suerte de vivir cerca de un templo, nos reunimos allí temprano por la mañana y, por lo general, en menos de una hora ya hemos terminado la obra preliminar; entonces se lleva a los jóvenes a la escuela, las madres regresan a la casa y los hombres se van a trabajar… y llegan a tiempo. Cuando efectuamos investiduras o sellamientos, los adultos de la familia que puedan ir prefieren reunirse al atardecer para compartir esa experiencia especial. Después, nos reunimos en casa para poner al día los registros y disfrutar de las golosinas hechas por mi esposa.
También estamos haciendo la obra en el templo por los antepasados de un converso ruso a quien no le es posible viajar hasta un templo. Mientras nuestro hijo cumplía la misión en Rusia, este devoto hermano le encomendó los preciados registros de sus familiares, junto con la súplica de que se encargara de hacer la obra en el templo por ellos. Cuando nuestros hijos y nietos van al templo a efectuar esas ordenanzas, necesitan la ayuda de mi hijo para la pronunciación de los nombres, pero no para sentir el gozo de esta obra.
El prestar servicio juntos en el templo es una actividad sublime para la familia. Lleva en sí su propia motivación y la verificación de la verdad de esta obra única en su género.
LOS DERECHOS DE DECISIÓN PERSONAL, RESPONSABILIDAD Y VIDA PRIVADA
¿Para quiénes es eficaz la obra del templo? Los principios del albedrío del hombre rigen en ambos lados de velo. Allá, en los ámbitos del mundo de los espíritus, la decisión personal y la responsabilidad son de extrema importancia. No todos aceptarán estas ordenanzas; no todos los que decidan aceptarlas serán dignos de recibirlas. Las Escrituras indican que se requerirán la fe, el arrepentimiento y la obediencia para consumar esta obra vicaria.
Acá, de este lado del velo, tenemos limitaciones en cuanto al tiempo y a la disponibilidad de templos. Esto significa que debemos dar la prioridad a buscar a nuestros propios parientes y a llevar a cabo por ellos las ordenanzas. El espíritu de Elías inspirará a los miembros de la Iglesia para que unan a sus generaciones, en lugar de enviar nombres de personas con las cuales no están emparentados.
Por supuesto, reconocemos que hay muchos que no son de nuestra fe a quienes no les gusta e incluso les ofende la idea de que se hagan ordenanzas en el templo por sus muertos. A ellos les decimos que nuestro Padre Celestial dirigió la restauración de las llaves de autoridad del sacerdocio, ciertamente sin deseos de ofender a ninguno de Sus hijos. Al contrario, lo que El desea es bendecirlos. Esta doctrina y sus ordenanzas están llenas de amor y tienen por objeto perpetuar la más dulce de todas las relaciones humanas, en familia y para siempre.
Sin embargo, la Iglesia no desea ofender sensibilidades. La Primera Presidencia ha pedido que, siempre que sea posible, se protejan los derechos privados del individuo. En 1972, escribió lo siguiente:
«Las personas que envíen nombres que no sean de antepasados directos deben haber conseguido la aprobación del pariente más cercano del muerto antes de enviar registros de personas nacidas en los últimos noventa y cinco años» (Records Submission Manual, cuarta edición [Salt Lake City: Genealogical Society of The Church of Jesús Christ of Latter-day Saints, 1973], pág. 16).
Además, cada vez que se utilizan nuestros programas de computadora aparecen las advertencias en cuanto a los derechos privados.
Por otra parte, en un gesto de generosidad y buena voluntad, los líderes de la Iglesia continúan poniendo las instalaciones de historia familiar al servicio de cualquier persona interesada, sea cual sea su religión, y en forma gratuita. A su vez, se invita a los usuarios a que agreguen datos genealógicos a los registros ya existentes y que están en continuo aumento.
LAS OPORTUNIDADES DESERVIR
No hace mucho, el presidente Howard W. Hunter hizo estos comentarios:
«Seamos una gente que asiste al templo y ama la obra que se realiza en él. Apresurémonos a ir al templo… no sólo por nuestros parientes muertos, sino también por las bendiciones personales que recibimos al adorar en ese lugar» (Ensign, julio de 1994, pág. 5).
La exhortación del presidente Hunter nos recuerda que podemos proveer nombres y efectuar ordenanzas por antepasados cuyos datos ya tengamos y que, siempre que sea posible, asistamos al templo regularmente. Cuantas veces lo hagamos dependerá de nuestras circunstancias personales, de la dirección de los líderes de la Iglesia y de las impresiones del Espíritu. En el transcurso de nuestra vida, cada uno de nosotros puede hacer algo de importancia en este sentido.
Deseo agregar que el crear a diario memorias gratas con nuestra familia es una parte importante de hacer que la historia familiar sea placentera. Cada día que vivimos en la tierra nos puede brindar un. Pedacito del cielo.
Muchas personas hacen la jornada de la vida sin compañeros. A ellas también las necesitan sus familias a ambos lados del velo. Habrá otros que nunca puedan asistir a un templo durante su vida terrenal. El consuelo que reciben los fieles es el conocimiento de que, a los que aman al Señor y se esfuerzan por obedecer Sus mandamientos, no se les privará de ninguna bendición. Seremos juzgados por nuestras obras y por los deseos de nuestro corazón, y será de acuerdo con el tiempo y con la manera misericordiosa del Señor.
La mente de ningún mortal podría haber concebido esta obra divina; ella es evidencia de la restauración del evangelio en su plenitud y ha surgido por el espíritu de Elías.
«Ofrezcamos, pues, como iglesia y como pueblo… una ofrenda al Señor en rectitud; y presentemos en su santo templo… un libro que contenga el registro de nuestros muertos… digno de toda aceptación» (D. y C. 128:24).
Entonces bendeciremos y seremos bendecidos como salvadores en el Monte de Sión. Lo testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.
Conferencia General Octubre 1994 Construyamos fortalezas
Elder Horacio A. Tenorio
Recientemente relevado como miembro de los Setenta
«Construimos nuestra fortaleza demostrando, a nuestros hijos, por medio del ejemplo, que los principios y las enseñanzas del evangelio son una forma de vida.»
En un mundo cada vez más congestionado por crisis, donde las guerras fratricidas, la corrupción, las combinaciones secretas y la inmoralidad nos hacen recordar la iniquidad descrita en el Libro de Mormón, Satanás ha intensificado sus esfuerzos por destruir a la familia, corrompiendo a la juventud y quitándoles a los niños su inocencia.
Nuestra juventud, en particular, es muy vulnerable a las astucias del enemigo, que se vale de todos los medios disponibles, aun las leyes constitucionales y los medios de difusión, para engañarla. Por medio de la televisión, el cine, la prensa, los libros, etc., el bombardea nuestros hogares con una propaganda destinada a seducirnos a usar productos nocivos y destructivos.
Los Santos de los Últimos Días y la gente de bien, dondequiera que estén, deben evaluar concienzudamente lo que permiten entrar en su hogar. Los padres de familia tienen el derecho inalienable y la responsabilidad de educar a sus hijos. Ninguna persona inapropiada debe imponer lo que se enseñe a nuestros hijos ni la moral que viva la familia.
El evangelio se basa en el principio del albedrío, y nuestro Padre Celestial nos ha hecho responsables de criar a nuestras familias de tal manera que puedan salvarse y regresar a Su presencia. En la sección 68 de Doctrina y Convenios, versículo 25, el Señor nos dice: «Y además, si hay padres que tengan hijos en Sión o en cualquiera de sus estacas organizadas, y no les enseñen a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos… el pecado será sobre la cabeza de los padres».
En la edad media, se construían grandes fortalezas alrededor de los castillos o de las ciudades para defenderse de ataques enemigos. En el Libro de Mormón, los nefitas construyeron fortaleza para defender a sus familias de sus enemigos. Debemos hacer que nuestros hogares sean una fortaleza para proteger a nuestra familia de los ataques constantes del adversario. Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1994 Como ayudar a los niños a discernir la verdad del error
Michaelene P. Grassli
Recién relevada Presidenta General de la Primaria
«Es indispensable que los niños sepan discernir la verdad del error ellos solos y que tengan el valor de hacer lo que sepan es lo correcto.»
Es un privilegio extraordinario participar en esta histórica reunión, levantar la mano y usar la voz para sostener al Profeta viviente del Señor, lo cual hago de todo corazón. También apoyo el sostenimiento de hoy de la hermana Patricia Pinegar como la nueva Presidenta General de la Primaria. El tiempo que he pasado en esta organización ha estado lleno de experiencias extraordinarias, las cuales echaré de menos; pero conozco a la hermana Pinegar, a la hermana Wirthlin y a la hermana Warner, y sé que nuestros niños están en buenas manos. Le deseo lo mejor a esta nueva presidencia.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días siempre ha velado por los niños. La Primera Presidencia, al reconocer las condiciones sin precedentes que reinan en el mundo de hoy, ha tomado una medida sin precedente encaminada a renovar nuestra dedicación a nuestros pequeños. Por medio de un mensaje dirigido a la Iglesia que se llamaba »Dediquémonos a los niños», nos han pedido amar y proteger a nuestros nichos más que nunca, enseñarles mejor que antes y prepararlos de forma más completa y con mayor eficacia para vencer el poder de Satanás y recibir la paz y la gloria eternas del Señor (véase la carta de la Primera Presidencia del 11 de agosto de 1993).
Nos inquieta lo que les ocurra a nuestros niños; ellos son valiosísimos para nuestro Padre Celestial y son la esperanza que tenemos de que traigan el bien al mundo. El presidente Boyd K. Packer me dijo en una ocasión:
«Son los niños de hoy los que llevarán el evangelio a todo el mundo. Los niños deben ser enérgicos, firmes e independientes al ejercer su albedrío. Para que así sea, tienen que tener un conocimiento del evangelio y un testimonio de la veracidad de él».
Quisiera contarles de la pequeña Lindsay, de ocho años de edad, que se encuentra muy bien encaminada. Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1994 «Buscad y hallaréis»
Elaine L. Jack
Presidenta General de la Sociedad de Socorro
«La Sociedad de Socorro es un foro moderno en donde las hermanas aprenden juntas las verdades espirituales, en donde podemos aprender en un ambiente acogedor de confianza y amistad.»
Mis amadas hermanas, he esperado con ansias este momento en el que puedo dirigirme a ustedes y compartir lo que tengo en el corazón. Como hermanas en la Sociedad de Socorro, estamos unidas por nuestra fe en Jesucristo y en Su evangelio. Siempre nos sentimos fortalecidas al reunimos en dondequiera que estemos.
He vivido bajo la dirección de ocho diferentes Presidentes de la Iglesia, y tengo un testimonio del divino llamamiento de cada uno de estos profetas y de sus antecesores. Nací cuando el presidente Heber J. Grant dirigía esta Iglesia; crié a mi familia guiándome por la sabiduría del presidente David O. McKay.
Durante estos últimos cuatro años, he servido como Presidenta General de la Sociedad de Socorro, bajo la dirección del presidente Ezra Taft Benson. Hoy tenemos la bendición de tener entre nosotras a nuestro Profeta, Howard W. Hunter, el decimocuarto Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Presidente Hunter, le amamos. Nos sentimos inspiradas por su semblante sereno y noble, su bondad, su discernimiento y su dedicación. Estamos agradecidas por su apremiante mensaje de seguir el ejemplo de Jesucristo en un espíritu de generosidad, compasión y humildad. Le damos gracias a Dios por las llaves del Santo Sacerdocio que usted ejerce en beneficio de todos nosotros.
En nombre de más de tres millones y medio de hermanas de la Sociedad de Socorro, le expreso nuestro apoyo como Profeta, Vidente y Revelador de esta Iglesia. Aunque la oportunidad para levantar la mano para sostenerlo oficialmente está reservada para la conferencia general de la semana próxima, hoy día, en nombre de las mujeres de la Iglesia, le digo: «Te damos, Señor, nuestras gracias que mandas de nuevo venir profetas… guiando nos cómo vivir» (Himnos, 10). Presidente Hunter, asimismo expresamos nuestro firme apoyo por sus consejeros, los miembros del Quorum de los Doce Apóstoles, los Quórumes de los Setenta y el Obispado Presidente. Queremos que sepa que las hermanas de esta Iglesia trabajan gustosamente y en armonía bajo la dirección de nuestros líderes del sacerdocio tanto a nivel local como general. Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1994 Adoremos por medio de la música
Elder Dallin H. Oaks
Del Quórum de los Doce Apóstoles
«El canto de los himnos es una de los mejores maneras de ponernos en armonía con el Espíritu del Señor.»
Presidente Hunter, nos ha conmovido su inspirado mensaje y le expresamos nuestro amor. También felicitamos a las Autoridades Generales y a los otros oficiales de la Iglesia que se acaban de llamar y sostener.
Nuestro corazón se ha unido al Coro de la Juventud Mormona en su entusiasta interpretación de estas inspiradas palabras de Charles Wesley: «A Cristo Rey Jesús con gozo adorad» (Himnos, # 30). Con lo que ha tenido lugar en esta asamblea solemne, también sentimos la inmensa gratitud que se expresa en el himno «Te damos, Señor, nuestras gracias» por nuestro Profeta.
Hemos sentido el gran gozo y privilegio de sostener al presidente Howard W. Hunter como Presidente de la Iglesia y a los presidentes Gordon B. Hinckley y Thomas S. Monson como sus consejeros. En esta asamblea que incluye a todo el mundo, hemos prometido que con nuestras oraciones y mejores esfuerzos sostendremos a los hombres a quienes el Señor ha llamado para dirigir Su Iglesia. Testifico que lo que hemos hecho ha quedado registrado en los cielos y que cada uno de nosotros será responsable ante Dios de la manera en que responda a los líderes a quienes hemos sostenido sagrada y solemnemente.
La primavera pasada, fui por primera vez a Brasilia, la capital de Brasil, donde más de tres mil santos se congregaron para una conferencia regional. El programa tenía los títulos de las composiciones musicales, pero, estando en portugués, yo no los entendí. Sin embargo, cuando el hermoso coro empezó a cantar, la música atravesó todas las barreras del idioma y le habló a mi alma: Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1994 Valentía para escuchar y obedecer
Obispo H. David Burton
Primer Consejero del Obispado Presidente
«Jesucristo es el magnífico ejemplo de voluntad del Padre.»
Sé que el obispo Edgley se une a mí en este día para expresar nuestro agradecimiento por los muchos años de servicio al lado del élder Hales. Sentimos por el un profundo afecto, lo apreciamos y sentimos como que hemos estado aprendiendo a sus pies por años. Ahora esperamos trabajar con el obispo Bateman.
Me dio mucho gusto esta mañana, como supongo que a ustedes también, de haber visto y escuchado al presidente Hunter, un amable y manso Apóstol del Señor Jesucristo, quien es un ejemplo sobresaliente y que una y otra vez ha demostrado su magnífica valentía para obedecer la voluntad de su Padre Celestial.
El presidente Hunter tiene hijos que fueron a la misión a Australia al mismo tiempo que yo. En esos años, el presidente Hunter recibió su valor para escuchar y hacer la llamamiento al Santo Apostolado. Muchos misioneros australianos lo hemos considerado «nuestro Apóstol». Él es uno de mis «héroes».
En este día de reposo en que celebramos la Pascua de Resurrección, todo cristiano debiera recordar con gratitud los acontecimientos del domingo más importantes que el mundo haya conocido jamás: el domingo en que el Señor destruyo su prisión de tres días, logrando así la victoria sobre la muerte. Las particularidades de estos grandes acontecimientos han quedado grabados en mi corazón y en mi memoria.
Puedo ver a Jesús portando el pesado madero a medida que la procesión avanza por las estrechas calles de Jerusalén y atraviesa el portal de la imponente muralla de la ciudad hacia un lugar denominado Gólgota. Puedo oír el sollozo de las mujeres y las palabras de admonición de Jesús: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos» (Lucas 23:28). El Señor sabía que poco después iba a producirse una destrucción que sometería a esas fieles mujeres y a sus seres queridos a un sufrimiento increíble. Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1994 Un amor de niño, maduro
Elder Albert O. Choules, hijo
De los Setenta
«El amor que se brinda con sinceridad vuelve a nosotros; y ese tipo de amor trae consigo confianza, apoyo y un nivel de seguridad insuperable.»
EL mensaje que voy a dar hoy se centra en tres conceptos de los que habló el Salvador cuando estuvo aquí en la tierra. Al pedírsele que definiera el primero de todos los mandamientos, contestó:
«…amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas» (Marcos 12:30).
Por lo tanto, lo más importante en nuestra vida debe ser la obediencia a ese mandamiento; todo lo que hagamos debe demostrar nuestro amor por nuestro Padre Celestial.
Jesús indicó varias formas de demostrar el amor que debemos sentir por El y por nuestro Padre Celestial, pero lo redujo a estas sencillas palabras:
«Si me amáis, guardad mis mandamientos» (Juan 14:15).
Además, nuestro Salvador dijo otra frase breve y fácil de entender:
«Que os améis unos a otros» (Juan 13:34).
Todo lo que hagamos y sintamos debe basarse en nuestro amor a Dios, a Jesucristo y en el amor de los unos por los otros. El amor que se brinda con sinceridad vuelve a nosotros; y ese tipo de amor trae consigo confianza, apoyo y un nivel de seguridad insuperable. Por naturaleza, el niño se anida en los brazos de su madre buscando el amor y la protección de quien le dio la vida. Esa clase de amor innato sirve para ilustrar el mandamiento de amarnos los unos a los otros. El amor hacia los demás parece ser muy natural en los niños; y el esperar recibir ese mismo amor de parte de los demás también se presenta como algo innato en ellos. Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1994 Tratemos de ser como Jesús
Élder F. Melvin Hammond
De los Setenta
«Hemos sentido un amor más grande por El ¿Estamos de verdad tratando de ser como Jesús?»
Dulce es la obra. Hace solo unos pocos días, en México, mi esposa y yo oímos por teléfono la voz de uno de nuestros nietecitos que nos cantaba, muy bien entonado y con una voz que en nuestros oídos resonó como la de un ángel: «Yo trato de ser como Cristo», con tono melodioso, continuó:
Ama a otros cual Cristo te ama.
Se bondadoso y tierno fiel.
Pues esto es lo que Jesús nos enseña.
(Canciones para los niños).
A ese querido nieto, y a los demás, y a todas las otras personas que estén tratando de ser como Jesús, los felicitamos y les expresamos nuestro más profundo afecto. Hoy, deseo que nos acerquemos más a Jesús. Quisiera que le amparamos más de lo que le amamos. ¿Les gustaría escucharme hablar acerca de Jesucristo y de Su amor infinito?
Fue Cristo el que en el estado preterrenal se ofreció para ser el Salvador de los hombres, al decir: «Heme aquí; envíame. Y otro contesto, y dijo: Heme aquí; envíame a mí. Y el Señor dijo: Enviaré al primero» (Abraham 3:27). Y desde entonces se proclamó que el Hijo del Hombre vendría a la tierra a expiar los pecados de todos los hombres (véase Mosíah 3).
Al acercarse el día del nacimiento mortal del Salvador, Nefi oyó la voz que le decía: «Alza la cabeza y se de buen ánimo, pues he aquí… mañana vengo al mundo…» (3 Nefi 1:13). Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1994 Todos tenemos un padre en quien podemos confiar
Elder Kenneth Johnson
De los Setenta
«Cuan conmovedor es escuchar a los niños contar con convicción ‘Soy un hijo de Dios’. Somos, en verdad, Su simiente, y El ‘ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros’ (Hechos 17:27).
En la época en que nací, los nubarrones de la guerra se cernían sobre Europa, precipitándose a través del Canal de la Mancha hasta la costa británica. Mi padre, al igual que miles de hombres de su generación, fue reclutado para prestar servicio militar activo. Mi hermano mayor y yo nos vimos protegidos de la tribulación y el miedo que nos rodeaban, por una madre que compensó la ausencia de nuestro padre, haciéndonos participar en una variedad de actividades. De esto aprendí que cuando los padres están ausentes, las madres pueden ser recipientes de bendiciones compensatorias. Conservo gratas memorias de aquellos días y recuerdo oírla hablar de su amado compañero cuando recibía cartas de él, sin que yo comprendiera totalmente quien era él ni lo que estaba haciendo.
Mi primer recuerdo de haber conocido a mi padre ocurrió cuando yo tenía cinco años. Llegó a nuestra casa un telegrama; mi madre permaneció un rato con el sobre amarillo en la mano, sin tratar de abrirlo. En aquel entonces no me di cuenta, como ahora, del porque ni del mensaje que podría haber contenido. Por fin, y con mucha dificultad, trató de despegar la solapa del sobre, tarea que pareció una eternidad. Aun después de abrir el telegrama y leerlo mama no respondió de inmediato. Por fin, alzando el telegrama en alto, exclamó llena de gozo: «¡Papa regresa a casa! ¡Papa regresa a casa!»
Mis abuelos paternos vivían en la casa de al lado. Mama, aun con el papel en alto, y dando brincos, se dirigió a la casa de mis abuelos, exclamando: «¡Papa regresa! ¡Papa regresa!» Mi hermano, que la seguía, también gritaba: «¡Papa regresa! ¡Papa regresa!» Yo, que cerraba la marcha, asimismo gritaba: «¡Papa regresa! ¡Papa regresa! ¿Quién es papa?»
Al día siguiente, cuando desperté, había un hombre sentado en el borde de mi cama con una pelota de fútbol que había traído de Italia. Me preguntó si a mi hermano y a mí nos gustaría jugar al fútbol con él; con cautela le dije que sí, y fuimos a un lugar cerca de nuestra casa, donde jugamos juntos. Ese fue el comienzo de la influencia constante que mi padre tuvo en mi vida; a partir de entonces deseaba pasar todo momento que me fuera posible junto a él. Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1994 Te mando… Velar especialmente por tu familia
Élder Neal A. Maxwell
Del Quórum de los Doce Apóstoles
«Padres y abuelos, por favor examinen concienzudamente sus horarios y sus preferencias a fin de poder asegurarse de dedicar su tiempo principal a sus relaciones principales.
En estos últimos días cuando «todas las cosas estarán en conmoción,» el Evangelio restaurado de Jesucristo nos ofrece muchos elementos fundamentales, incluso la preciada perspectiva de ver «las cosas como realmente son» (Jacob 4:13).
El distinguido historiador Will Durant se ha referido a la necesidad que el hombre tiene de comprender el valor de los acontecimientos y la relación que tienen entre sí… Necesitamos saber que las pequeñeces son pequeñeces y que lo grande es grande, antes de que sea demasiado tarde; queremos ver ahora las cosas tal como habrán de parecer siempre: «a la luz de la eternidad» (Will Durant, The Story of Philosophy, Nueva York: Simon and Schuster, 1927, pág 1).
La luz del Evangelio nos da una, perspectiva mucho más clara de la función de la familia.
Antes de referirnos a varias dificultades que confronta la familia, consideremos primero como el hecho de vivir sin Dios en el mundo causa la falta de una perspectiva uniforme. Si no existieran las verdades eternas, ¿a qué principios acudiría la gente en procura de orientación? Si no fuéramos responsables ante Dios, ¿ante quien al fin, lo seríamos? Más aún, si nada es realmente malo, entonces nadie es verdaderamente responsable. Si no existieran los límites, ¿cómo podría haber abusos? ¿Por qué han de sorprendernos tantas noticias alarmantes, incluso la falta de interés comunitario, cuando las personas hacen lo que bien les parezca y «no buscan al Señor», «antes todo hombre anda por su propio camino»? (D. y C. 1:16; Jueces 17:26; 21:25). Seguir leyendo →
Élder Carlos E. Asay
De la Presidencia de los Setenta
“El creer en la resurrección y en las verdades que se relacionan con ella nos. anima a obedecer los mandamientos, a arrepentirnos de nuestros pecados, a servir a nuestros semejantes y a hacer aquello que nos. dará gozo y felicidad.”
Hace algunos años camine por los pasillos de un centro de salud, donde la mayoría de los enfermos habían padecido durante mucho tiempo y ansiaban irse a otro lugar. Al pasar por una habitación, escuché una voz débil pidiendo ayuda; la puerta estaba entreabierta, por lo que entré con esperanza de ayudar a alguien que lo necesitaba; ya adentro, mis ojos encontraron con la mirada suplicante de una afable anciana que estaba en una silla de ruedas. Me miró por un momento y luego me preguntó: “¿Puedo morir? ¿Puedo morir?” Su tierna mirada, su voz suave y sus delicados rasgos me desgarraron el corazón. Con toda seguridad, esa mujer sufría físicamente y deseaba salir de ese cuerpo que ya no le funcionaba; anhelaba la compañía de sus seres queridos que habían partido antes que ella.
No recuerdo exactamente que dije en esa oportunidad, pero trate de asegurarle que podía morir y que moriría en el momento en que el Señor lo decidiera. También le aseguré que viviría nuevamente, libre de todas las enfermedades que le aquejaban ahora. Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1994 Seamos obedientes
Elder Joseph B. Wirthlin
Del Quórum de los Doce Apóstoles
«Mi mensaje a ustedes, jovencitos, es que si obedecen los leyes del evangelio, pueden elevarse por encima de la ciénaga de pecados que nos rodea.»
Mis estimados hermanos, me siento humilde y honrado de hablar al sacerdocio de la Iglesia del Señor. Este sacerdocio se compone de más de dos millones de miembros en todo el mundo, los que han hecho un convenio con el Señor de ser. Sus siervos aquí en la tierra en estos tiempos difíciles. Es Su obra lo que llevamos a cabo, y es el deber que nos ha dado de «amonestar, exponer, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo» (D. y C. 20:59). El nuestro es un llamamiento que requiere obrar con todo nuestro «corazón, alma, mente y fuerza» (D. y C. 4:2), para procurar sacar a luz y establecer la causa de Sión (D. y C. 6:6). El Padre de todos nosotros es quien nos llamó a servir. En este momento me siento lleno de amor por todos ustedes, mis hermanos.
Esta noche quisiera hablar al Sacerdocio Aarónico. Oro fervientemente por la guía del Espíritu Santo para que se cumpla la promesa del Señor de que «el que… predica y el que… recibe se comprenden el uno al otro, y ambos son edificados y se regocijan juntamente» (D. y C. 50:22).
Mi mensaje a ustedes, jovencitos, es que si obedecen las leyes del evangelio, pueden elevarse por encima de la ciénaga de pecados que nos rodea. Además de ayudarles a ser mejores siervos del Señor, la obediencia a esas leyes contribuirá a que sean mejores en todo lo que emprendan como parte de la misión que tengan en esta vida, ya sea en la Iglesia, en el hogar, en los estudios, los negocios, su profesión, en el campo de la ciencia, de los deportes, o en cualquier otra cosa buena; serán mejores hijos, mejores hermanos y mejores amigos. Gozaran más de la vida, estarán más conformes y en paz consigo mismos porque sabrán que a nuestro Padre Celestial y a Su Amado Hijo, Jesucristo, les complace la vida que llevan. Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1994 Recuerda tus convenios
Élder Charles A. Didier
De la Presidencia de los Setenta
«Existe siempre una relación entre recordar, realizar y sentirse feliz y, por otra parte, entre olvidar, dejar de hacer y sentirse desdichado.»
Como miembros y líderes de la Iglesia, a menudo se nos describe como gente que «anda siempre de reunión en reunión.» Esto es cierto, por lo general, pero es preciso recordar porque lo hacemos. El Señor, por revelación, nos ha recomendado que cuando nos reunamos en asamblea, como lo hacemos esta noche, debemos instruirnos y edificarnos para que sepamos cómo obrar de conformidad con Su ley y Sus mandamientos (D. y C. 43:8-9). ¿Cuán importante es que recordemos estas instrucciones?
Recordar significa conservar algo en la mente, almacenarlo en la memoria para una atención o consideración posterior. Debo recordar algo si quiero utilizarlo más tarde con un cierto propósito o para lograr un resultado. En el caso de los jóvenes estudiantes, ello significa que deben memorizar hechos e información para pasar un examen, con lo cual obtendrán buenas calificaciones y se sentirán contentas. También habrán podido comprobar —quizás por triste experiencia— que olvidar significa dejar de recordar, lo cual resultara en calificaciones bajas y pesadumbre. Existe siempre una relación entre recordar, realizar y sentirse feliz y, por otra parte, entre olvidar, dejar de hacer y sentirse desdichado.
El proceso es el mismo, por supuesto, en los asuntos espirituales. Recuerdo el evangelio y los convenios y entonces actúo o participo; me dispongo a obrar y recibo las bendiciones relacionadas con los convenios o mandamientos. Si olvido mi fe y mis convenios, y no me dispongo a obrar para mi propia salvación, no recibiré las bendiciones prometidas.
Al reflexionar sobre este modelo espiritual de enseñanza en mi vida, quisiera compartir con ustedes algunos de mis recuerdos como miembro converso de la Iglesia. Quizás esto ayude a alguien—joven o adulto a aprender cómo «ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas y en todo lugar» (Mosíah 18:9), y en cualquier circunstancia. Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1994 «Recibí, por tanto, alguna instrucción»
Élder L. Tom Perry
Del Quórum de los Doce Apóstoles
«Todas las familias de la Iglesia deben evaluar otra vez el progreso que están teniendo al observar con regularidad la Noche de Hogar.»
Élder Hales, le damos la bienvenida como miembro del Consejo de los Doce. Nuestra amistad se remonta, creo, hasta más de tres décadas. Claro que yo siempre me he preguntado por qué cuando yo me mude a Nueva York usted se mudó a Boston; y más tarde, cuando yo me mude a Boston, usted se mudó otra vez a Nueva York. ¡Ya no puede escaparse! Usted se une al mejor de todos los quórumes y esto es a causa de la hermandad y camaradería que hay en él. ¡Bienvenido, élder Hales!
El Libro de Mormón comienza con las siguientes palabras: «Yo, Nefi, nací de buenos padres y recibí, por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre…» (1 Nefi 1:1). ¡Cuán diferente seria el mundo si el diario personal de cada uno de los hijos de nuestro Padre Celestial comenzara con una frase similar, diciendo que se ha tenido buenos padres y que ellos les han enseñado!
Estamos viviendo en una época muy especial, en la que el Evangelio del Señor ha sido restaurado en su plenitud. Nuestro ejército misional está acrecentándose en calidad y en cantidad; en consecuencia, se predica el evangelio en más idiomas y naciones, y a un número mucho mayor que nunca de oídos atentos. A medida que se establecen nuestros barrios y estacas en la mayor parte del mundo, la mente creativa del hombre ha estado recibiendo la inspiración para desarrollar los instrumentos de comunicación necesarios a fin de hacer llegar al oído de esos pueblos las instrucciones de los Profetas. Las buenas nuevas del evangelio pueden ahora extenderse más rápidamente, llevando consigo la esperanza de una paz sempiterna al corazón de los seres humanos. Seguir leyendo →