Conferencia General Octubre 1993
¿Cómo nos recordarán nuestros hijos?
Obispo Robert D. Hales
Del Obispado Presidente
De muchas maneras, los padres terrenales representan a su Padre Celestial en el proceso de criar, amar y enseñar a los hijos. Estos, de manera natural, observan a sus padres para aprender las características de su Padre Celestial.
Mi mensaje de hoy es sobre el amor. Amo a mi querida compañera, Mary, a mis dos hijos y a sus familias. Expreso mi agradecimiento por todo el gozo que han traído a mi vida.
Al meditar sobre mi relación con los miembros de mi propia familia, recuerdo sin querer el ejemplo que recibí de mis padres. Nuestros hijos nos recordaran por el ejemplo que les dimos. Desde temprana edad, recuerdo experiencias que me enseñaron en cuanto al sacerdocio que poseo, así como a sentir respeto y amor gracias a la relación que mis padres tenían el uno para con el otro.
Mi padre me enseñó a respetar el sacerdocio. Cuando desempeñaba mis deberes en el Sacerdocio Aarónico, solíamos pasar la Santa Cena en bandejas de aluminio, las cuales a menudo estaban opacas con manchas del agua que se derramaba. Como poseedor del Sacerdocio Aarónico, yo tenía la responsabilidad de ayudar a preparar la Santa Cena. Papa me pidió que llevara las bandejas a casa, y juntos las limpiamos hasta que quedaron relucientes. Cuando repartía la Santa Cena, sabía que habíamos ayudado a hacer esa ordenanza un poco más sagrada.
Durante las vacaciones, papa solía llevarnos a lugares que eran parte de la historia de la Iglesia con el fin de fortalecer nuestro conocimiento y testimonio.
En una ocasión, cuando tenía doce años y poseía el oficio de diácono, papa me preguntó si me gustaría ir a la galería que tenía todo lo que había sido famoso en el béisbol y que quedaba en Coopers town, Nueva York, y a la representación teatral sobre la historia de la Iglesia en el cerro Cumorah, cerca de Palmyra, Nueva York. Fue ahí donde José Smith recibió las planchas de oro, que mas tarde se tradujeron y llegaron a conocerse como el Libro de Mormón. Papa también me llevó a la Arboleda Sagrada, en donde José Smith oró a nuestro Padre Celestial y recibió una visión de Dios, el Padre, y de Su Hijo, Jesucristo. Allí oramos juntos y expresamos nuestro deseo de ser fieles al sacerdocio que poseíamos. Mas tarde, papa hizo una pintura del lugar donde habíamos orado y me la dio como recordatorio de las promesas que habíamos hecho juntos aquel día. Hoy día cuelga en una de las paredes de mi oficina y me sirve para recordar todos los días la sagrada experiencia y las promesas que hice con mi padre terrenal, como así también con mi Padre Celestial. Seguir leyendo



Élder L. Tom Perry




Élder James E. Faust



























